Fic de: Yatten Katsuya Kaiba J.
Idea original: Yatten Katsuya Kaiba J.
Advertencia: Este fic contiene género Yaoi… que significan relaciones: hombre x hombre… ya están avisados / as… si son pocos tolerantes a este tipo de relaciones (homofóbicos) no sigan leyendo...
Disclaimer: los personajes de Yugi oh! No me pertenecen... yo tan sólo juego con ellos... este un fic hecho de fan para fans...
En Calidad de: Universo Alterno (después de vacaciones de invierno del último año escolar), acá no ha sucedido nada de cartas, los duelos y terribles males que amenazan al mundo nunca ocurrieron, lo que sí, es que Yugi es el mejor duelista y no estoy muy segura de colocar a Yami... (para saber si lo quieren en el fic, manden review)
Notas de autor: Más luego que el anterior, jijiji, espero les guste…
Fic: Cuando el destino toca a tu puerta
Capítulo: 4 Vísperas de Reunión
Trabajar para el CEO ya era de por sí difícil, pero trabajar para el CEO más antipático de toda Asia y que más encima estuviera con un humor de perros, era toda una hazaña.
Hacía un mes y dos semanas que Asuka había ido a cenar con él, Asuka y Jou-san, claramente. Después de eso, él había dejado de tener comunicación con la pelirroja.
Suspiró. Estaba agotado, hacía ya dos noches que no dormía bien, sabía que algo iba a pasar, pero qué, si tan sólo en Princeton los hubieran preparado mejor para la vida que para el trabajo, no estaría sufriendo esto.
Sato se pasó una mano por los cabellos mientras intentaba relajarse. Observó los papeles que tenía sobre su escritorio, papeles de los laboratorios Destiny. Volvió a suspirar.
Apretó el botón del intercomunicador y llamó a su secretaria.
-. Ren… - habló con voz cansina
-. Dígame, señor Yamaguchi.
-. Entra un poco…
-. Como usted ordene, señor – se abrió la puerta de la oficina dando paso a una chica un tanto más baja que Asuka, de cabello negro y ojos verde esmeralda - ¿desea algo?
-. Ren, te preguntaré por última vez ¿estás segura que no puedes decirme, por qué ella te mandó para acá? – ella le mira con condolencia y sonríe
-. Ya lo sabrás, Sato – ella tomó asiente frente a su jefe
-. No me gusta esto… - ella sonríe.
-. Te tengo una buena noticia – Sato le mira con expectación – vendrá esta tarde Hajime a dejarte una carta
-. Y eso es una buena noticia?
-. Alégrate, hombre, claro que es una buena noticia. Tu jefe se sentirá mejor, o ¿no? – Sato volvió a suspirar.
Después de esa cena "especial" en su departamento, las cosas en la oficina habían ido en picada, poco a poco el "agradable" carácter del CEO iba empeorando. Sentía lástima por la pobre secretaria que tenía que soportarlo todos los días, todo el día.
Una semana después, en su hogar, había recibido la visita de Hajime, el lacayo de Asuka, con una carta, le había dado estrictas órdenes de cuándo y cómo tenía que ser entregada el sobre, que no debía dejar huellas y todas esas cosas que le habían enseñado en la escuela. JA! Como si a él se le hubieran olvidado, fulminó con la vista al pobre chico, pero este no se inmutó, simplemente se fue, tan silencioso como llegó.
Él había tenido que hacer mil gracias para poder llegar al departamento que compartía Seto con Jou, primero debía salir más temprano del trabajo, cosa imposible, porque Kaiba, lo tenía amarrado a la computadora haciendo su trabajo, mientras el CEO, se dedicaba a buscar a su cachorro. Pero todo su esfuerzo valió la pena, ya que al otro día, el castaño había llegado con un humor más alegre.
Hace un par de semanas que había recibido el currículo de Ren, la amiga de Asuka que se había recibido hace un año. Se postulaba para el puesto de secretaria, por que la suya, misteriosamente, había contagiado una peligrosa enfermedad que necesitaba mucho reposo. Seto había visto su currículo y la había aceptado de inmediato, le propuso un puesto más decente que el de secretaria, pero ella se negó de la forma más elegante, quería empezar de a poco.
Cuando llegó lo primero que hizo fue ir a la oficina de Sato y sentarse frente a él.
-. Vengo de parte de Asuka – había dicho – dijo que tenía que vigilarte – él había pegado el grito en el cielo cuando se enteró, intentó comunicarse con la pelirroja, pero como supondrán, fue imposible.
Y ahora estaba ahí, hace tres días, había recibido una carta de los Laboratorios Destiny para ver el avance del proyecto del cual Kaiba debió haber hecho el informe, pero que no hizo y lo delegó a él. Estaba cansado, había muchas cosas que hacer. Obviamente la ayuda de Ren para saber qué es lo que querían los gerentes de esa empresa había servido mucho.
-. ¿Deseas algo más? – preguntó desde la puerta.
-. Una taza de café estaría bien – ella asintió y salió - Argh… nunca debí aceptar este trabajo…
Kaiba estaba tecleando en su ordenador, buscando los posibles lugares donde podría estar su cachorro¡oh! Cuánto lo lamentaba, quería tenerlo, abrazarlo, besarlo, decirle que lo amaba, que…
-. Señor…? – Sonó desde el intercomunicador – señor, lamento molestarlo, pero acaban de terminar de ordenar la sala de conferencias para mañana
-. Ya estaba bueno¿tienen todo listo? – hubo un silencio.
-. El señor Yamaguchi no se ha comunicado conmigo, señor
-. Pues comunícate y dile que venga, AHORA
-. Sí, señor – se cortó la comunicación.
Malditos empresarios de los laboratorios, habían avisado con tan sólo tres días de plazo que irían a ver cómo estaba el avance de su próximo proyecto… y él lo había olvidado por completo…
-. Me llamas? – el ojiazul se fijó en el aspecto de su empelado, estaba demacrado, demasiado pálido y con unas grandes ojeras.
-. Está todo listo?
-. No, sólo falta…
-. Entrégamelo, yo haré el resto, tómate lo que queda del día y descansa, te necesito de buen aspecto mañana en la mañana
-. Muy considerado de tu parte, Seto – ocultando un bostezo sale de la oficina para dirigirse a la suya.
-. Ren, entrégale los papeles que están en la mesa a Kaiba, termina lo que sea que tengas que terminar y ve a descansar
-. Sí, señor, muchas gracias – sonrió la ojiverde.
Asuka estaba dormitando al lado de Katsu. Hace un par de días, había tenido una crisis que casi lo lleva a la muerte y ella se había sentido fatal
-. Si algo te pasa, Katsu, será toda mi culpa – lo observaba descansar cuando su celular sonó – Diga… aa… Ok… yo le digo, que estés bien, gracias por avisarme, Hajime
-. Hola… - saludo el chico de cabellos dorados
-. ¿Cómo te sientes?
-. Un poco mejor…
-. Me alegra saberlo – se sentó a su lado – sabes? Tendré que irme un par de días
-. Qué? Dijiste que estarías conmigo todo este tiempo
-. Lo sé, Katsu, pero te tengo una buena noticia…
Satoshi estaba durmiendo en su cómoda cama cuando suena el timbre, hacía poco había llegado a su departamento, después de haber ido a dejar la segunda carta de Jou-san, esta vez casi le atrapan, en el momento que dejaba la carta deslizarse bajo la puerta, sintió los pasos de alguien subir las escaleras, demasiado cerca de sí, logró escabullirse justo a tiempo, cuál fue su sorpresa de ver a Seto, era él quien casi le atrapa…
Sonó el timbre unas diez veces antes que se dignara a abrir, se quedó perplejo al ver a la pelirroja frente a la puerta
-. Y Ahora? – Asuka demoró en contestar, estaba un poco impactada de ver a su amigo con tan poca ropa. Sato lleva una polera deportiva holgada y unos bóxer.
-. Quieres darme hospedaje, esta noche? – la dejó entrar sin notar el pequeño sonrojo que había en el rostro de su amiga
-. Te advierto que no tengo otra cama disponible
-. No te preocupes, de seguro el sofá es cómodo
-. Sí… algo
-. Que bueno, entonces no me dará pena que duermas en él
-. Sí, no te… ¿Qué? No, no, no, no, YO dormiré en MI cama…
-. Y dejarás a tu invitada dormir en ese… sofá?
-. Quién dijo que eras mi invitada… otra vez asumes cargos que no son
-. Parece que se te olvidó el código de buen anfitrión de la escuela…
-. Claro que no, pero tu no eres un gran empresario que deba… oh… no… - Asuka sólo sonrió – no me digas…
-. No te digo… ya pues… entonces… ¿me dejas la cama?
-. Asuka, estoy cansado, gracias a tu grandioso plan, MI jefe está un poco… sulfurado, frustrado... no he dormido bien… de hecho no he dormido desde hace dos noches y mañana tengo reunión…
-. Entonces, compartiremos la cama
-. Como quieras, sólo déjame dormir… - se dirigieron a la habitación y Sato inmediatamente se acostó, Asuka, por el otro lado, se fue al baño y puso un "pijama" que consistía en un buzo y una polera. Al llegar a la cama tomó el almohadón que ocupaba Sato para dormir y lo puso en la mitad de la cama - ¿Qué haces?
-. Pongo seguro
-. Para qué?
-. No me voy a arriesgar que tú quieras violarme en la noche
-. No estoy para bromas, Asuka, además, quién se fijaría en ti – tomó el almohadón y se dispuso a dormir nuevamente.
-. Imbécil – comentó Asuka acomodándose también.
Terminó de leer la carta y su café se hallaba helado en el velador junto a su merienda, realmente estaba mucho más preocupado que antes, había muchas palabras borroneadas con diferente tinta que el de la escritura, lo que le llevaba a pensar que tal vez le revisaban la correspondencia, qué ganas tenía de responderle. Pero algo estaba mal borrado, aquel nombre… si pudiera leerlo bien, mañana le pediría a Satoshi que lo revisara, hablando de él, estaba actuando algo raro, cosas de él, se dijo.
Se tapó con la ropa de cama, olvidando que tenía que cabello húmedo, poco a poco se fue quedando dormido, rodeado por el aroma que despedía la almohada de Katsuya, que le tranquilizaba, y con esa angustia al saber que su querido cachorro no estaba en el país…
Despertó a las 5, como era habitual en él, se duchó y vistió con una disimulada sonrisa, había tenido un sueño reparador, sólo dos cosas le afectaban para que fuera el día perfecto, la ausencia de su cachorro con paradero desconocido y la reunión que tenía esa mañana con los Laboratorios Destiny.
Salió rumbo a la mansión para ver a su pequeño hermano, suspiró, tenía que decirle, no aguantaría mucho tiempo su máscara de no me importa nada relacionado con el perro que usaba frente al pequeño Mokuba, cuando la verdad era que sí le importaba y sabía que los amigos de su cachorro podrían tener alguna información que él no…
-. Llegas tarde al desayuno, Moki
-. Lo siento, hermano – dijo con la mirada gacha, cuando le observó se dio cuenta que estaba usando un traje y no el uniforme – no irás a clases hoy?
-. No puedo, tengo junta en Kaiba Corp.
-. Ah… - suspiró – sabes, Seto, podrías ayudarnos en la búsqueda de Jou, ya ha pasado más de un mes y no…- moki aguantó las lágrimas que querían salir de sus ojos – no sabemos nada de él. – a Seto se le oprimió el corazón, su hermanito estaba sufriendo más que él.
-. Moki, tengo algo que decirte – su voz sonaba seria, Mokuba le tomó inmediata atención.
-. Dime… - Seto tomó aire y despacio le fue contando todos los acontecimientos censurados de lo que había pasado entre Jou y él, durante esos dos años – y ¿por qué no me lo habías dicho¡Soy tu hermano!
-. Moki, escucha, yo… yo no sabía… - suspiró – tenía miedo…
-. Miedo, pero tu… - Mokuba guardó silencio al ver a los ojos a su hermano, ojos que demostraban lo terriblemente afectado que se sentía con la desaparición de Jou – oh… lo lamento tanto… - abrazó a Seto, intentando consolarlo, su hermano debía sentirse tan solo.
-. Sólo no se lo cuentes a los demás…
-. Está bien… y… estás seguro que es su letra?
-. Sí, Moki, ciento por ciento seguro…
Sato despertó y se encontró abrazando a alguien, abrió los ojos de a poco y vio frente a si una mata pelirroja, a su mente llegaron las imágenes de la noche anterior y cerró los ojos nuevamente, quiso levantar el brazo que estaba sobre el cuerpo de Asuka, pero se dio cuenta que la mano del brazo se había colado bajo la polera de la chica
-. Oh, mi Dios… - quiso moverse, pero en ese momento sintió cómo la pelirroja comenzaba a despertar, suponía que con su temperamento, encontrar su mano ahí, tan cerca de su busto podría causar una verdadera explosión en su carácter y él tenía que presentarse a una reunión de mucha importancia. Cerró los ojos justo cuando sintió tensarse el cuerpo de su amiga, pasó un tiempo antes que ella se moviera.
-. Si no estuviera dormido… - su voz sonaba amenazadora, su mano fue retirada con delicadeza del lugar donde estaba. Ella se levantó y segundos después escuchó el agua de la regadera. Suspiró.
-. Este día será complicado… - él se levantó y fue a la cocina a preparar un desayuno nutritivo, bueno más que un café, conocía a Asuka y sabía que ella desayunaba bien.
Cuando ella salió del baño estaba elegantemente vestida, cuando lo vio no pudo evitar desviar la mirada
-. Huele bien…
Jou estaba acostado, acaba de ser inyectado nuevamente, las dosis se habían bajado y su cuerpo acostumbrado, así que ya no estaba tan agotado como antes, ahora tenía el agotamiento regular, según las palabras de Mat…
-. Todo bien?
-. No se preocupe – le sonrió al rubio inglés
-. Es bella Escocia, por que no, cuando llege Asuka, se van a dar una vuelta por ahí?
-. Podríamos? – dijo alegre.
-. Por supuesto! Son órdenes médicas, usted debe recrearse, Jou-san, además…
-. Si?
-. Podemos brindarle las facilidades necesarias para que usted estudie mientras esté aquí – Jou hizo un mohín que le causó gracia al médico – tiene que estudiar, para que cuando llegue no esté atrasado y tenga que suspender… imagíneselo, quedando tan poco y usted tiene que dar el año de nuevo!
-. No!! Por favor no!!! – ambos se largaron a reír – está bien, acepto.
-. Bien, cuando llegue Asuka-chan le diré sobre sus deseos de estudiar, es más, hasta incluso puede que supere a sus compañeros…
-. Eso estaría bueno…
-. Jajaja, quiere ver alguna película?
-. Nah! Todas están en un idioma que no entiendo
-. Pero puedo traerle alguna que quiera ver…
-. A su gusto entonces, Black-san, espere, usted no tiene otros pacientes?
-. Nop, esto es lo mejor del trabajo, me pagan millones por pasar un buen rato con usted, Jou-san – Jou sólo sonrió al ver cómo se marchaba el doctor en busca de alguna película que ver…
Mientras, tres personas se dirigían hacia una misma sala de conferencias…
CONTINUARÁ
Sí, lo sé, no es el mejor capítulo, pero quise entregarlo antes que se terminara el año… que estén bien!!!
INICIDADO: Domingo 7 de Octubre, 16.29
FINALIZADO: Domingo 7 de Octubre. 19,32
