Disclaimer: Los personajes no son de mi pertenencia, solamente los ocupo sin fines de lucro y mero entretenimiento.


- ¡Stan! Adelante, pasa.

Tammy le recibió como una excelente anfitriona, abriéndole la puerta por completo para dejarlo pasar otorgándole una bonita sonrisa; Sí, Tammy era linda y amable, el problema, eran los rumores que rondaban sobre ella, la mala gente decía que era una puta. Stan los creyó, se lo comentó a Kenny porque no quería que su amigo más cercano fuera engañado… Discutieron y se pelearon por varios meses.

- Estás en tu casa, Kenny se está duchando

- ¿Necesitas que te ayude en algo?

- No te preocupes, ya casi está todo.

Aun así, Stan terminó ayudándola con la limpieza del lugar.

A pesar de haberse peleado, Kenny habló con Tammy y ella aceptó uno de tantos rumores, realmente arrepintiéndose de lo que provocó. Fue honesta, demostró que estaba enamorada de Kenny, quien la aceptó. Finalmente Marsh y McCormick terminaron reconciliándose, disculpándose mutuamente, Stan por creer tantos rumores y Kenny por impulsivo.

Kenny salió de la ducha con las botanas en platones, refresco y cervezas sin tanto grado de alcohol en la mesa de la sala.

El rato transcurrió y el resto de invitados llegaron a la reunión donde sólo habrían pláticas de por medio.

O esa era la idea.

- ¡Vamos, Stan! – Rió Clyde estirándole una cerveza de etiqueta negra – Esta no es convivencia si no te unes.

- Paso por ahora – Negó con la mano alejando la cerveza – Alguien tiene que ser el conductor designado hoy.

- Que aguafiestas.

Clyde le quitó la tapa a la lata de cerveza brindando con Kenny en un ambiente cargado de felicidad, Craig había cambiado su faceta seria por una sonrisa uniéndose a los otros dos, Cartman se encontraba mimando a una abochornada Heidi mientras Tammy se encontraba charlando animadamente con Wendy y Bebe.

No se sentía mal no unirse, le divertía mirarlos.

El celular de Craig atrajo la mirada de los presentes, absolutamente la de todos. Con una sonrisa en sus labios, contestó.

- ¡Cariño! ¡He estado pensando en ti todo el día!

Se fue a la cocina, dejando al resto curiosos a lo que iba la conversación.

- Ojalá Craig bebiera todos los días para verlo más feliz – Suspiró Clyde recargándose completamente en el sillón

- ¿Conoces a su novia? – Preguntó Kenny

- Lo conocimos cuando fuimos a Denver a un partido, hace como un año y medio ya – Respondió – El autobús se quedó sin gasolina y paramos en un pueblito montañés bastante curioso. El chico trabajaba en un café, fue amor a primera vista. Cada fin de mes, Craig iba a Colorado a verlo quedándose el fin de semana. Un día, simplemente me dijo que habían comenzado a salir

- ¿Es un chico? – Preguntaron con sorpresa las chicas presentes

- ¿Año y medio? – Preguntaron los demás - ¿Cómo no sabíamos?

Clyde se encogió de hombros.

- Su nombre es Tweek Tweak, vive en pueblito llamado South Park.

Ante la mención, Stan se incorporó con sorpresa.

- ¿South Park? ¿Tweek? ¡Amigo, yo soy de South Park! – Se tiró al sofá incrédulo – Tweek y yo somos amigos, cruzamos la primaria juntos. Coincidencias tan profundas…

- ¿No se han hablado? – Cuestionó Wendy mirando al pelinegro - Pudiste enterarte de él

- No desde que me mudé a Kansas – Suspiró – Han pasado siglos desde que pisé mi ciudad. Debe estar infestada por personas de New Jersey

- Y tú estás bien envuelto con uno, ¿Verdad? – Kenny le levantó una ceja con burla

Stan le arrogó una palomita de maíz dejando curiosos al resto de los invitados. Kenny se carcajeó incapaz de aguantarse de ver el rostro bochornoso de su amigo. Stan entonces se dio cuenta de que algo faltaba, la cita a la casa de Kenny fue a las ocho y ya eran las once y media… Sintió un peso menos de encima, realmente Kyle no estaba interesado en él de aquella otra manera, no se sentiría tan mal diciéndole todas sus verdades de una vez por todas.

Craig volvió, con el humor todavía más arriba, mientras Wendy se levantaba del sofá disculpándose a la llamada que debía atender.

La tierna sonrisa y las mejillas ligeramente coloreadas de Wendy, le trajeron a Stan un mal sabor de boca. Se excusó con tomar algo de aire y se alejó al balcón que daba a la calle cerrando la puerta corrediza de paso.

Suspiró, se sentía tan mal ahora.

La ciudad le daba una vista llena de iluminación, y aunque tenía una bonita imagen, no le bastaba para borrarse la idea.

Alguien corrió la puerta y él se giró preguntándose qué hacía Bebe en el mismo lugar.

- ¿Deprimido?

- ¿Necesitas algo? – Preguntó

Bárbara se apoyó en el barandal, mirando el mismo escenario que él.

- Sólo me preguntaba cómo te sientes

Alzó la ceja en un estado de confusión.

- Dedicarle una canción como la primera vez, ya no es suficiente – Habló de repente – Sé que Wendy no tiene las agallas para decírtelo

- Ya sé que le gusta alguien, no necesitas sentir pena – Desvió la mirada

- Es… más que gustar, Stan. Está saliendo con ese alguien. – Bebe pudo observar el inmenso dolor en el rostro del pelinegro – No puedo decir que entiendo cómo te sientes, debe ser difícil. Si Clyde me cortara sin decirme por qué y luego saliera con otra chica de manera tan repentina yo…

Stan no dijo nada, porque era obvio que jamás lo sentiría de esa manera.

- Tienes todo mi apoyo para superarla – Le sonrió colocando su mano sobre su hombro – Tengo muchas amigas que quieren conocer al atractivo y perfecto Stan Marsh. Hay muchos peces en el mar.

Pero negó con la cabeza.

- No es necesario, siento que no sería capaz de llevar otra relación, pero gracias de todas maneras.

Bebe iba a argumentar otra cosa, pero alguien más corrió la puerta y su suave voz de hizo notar.

- Stan, ¿Crees que podríamos llevar a Eric a casa? – Preguntó Heidi – Se está volviendo pesado.

- ¿Más? – Se burló Stevens

Stan se rió ligeramente, pero la mueca de Heidi le hizo retomar la compostura, aceptando de mala gana pues él no quería irse tan temprano.

- Andando, gordo – Le pegó en la rodilla al verlo tumbado en el sofá – Mañana te toca pagar el desayuno

- ¿Pagar? Jódete, hipie.

A duras penas se levantó, mientras Craig y Clyde se carcajeaban de sus pobres intentos por verse sobrio. Kenny le tendió a Stan sus llaves, mientras él se acercaba a la puerta de salida.

- Lamento que no pueda ayudarte con el aseo

- Tú tranquilo – Le palmeó el hombro varias veces – Para eso se quedan Clyde y Craig

Se despidió adelantándose de la pareja para poder acomodar el interior de su auto ante un ebrio Eric Cartman, maldito gordo.

Tomó el elevador del edificio, aun sorprendido de que Kenny y Tammy pudieran pagar un departamento en uno así -Pues su situación económica no era favorable-, subiéndose el cierre de su chaqueta gracias al frío que se presentaba tan pronto salió.

Recorrió un poco la calle, hallando a su preciado Spark classic azul estacionado, pero extrañado de hallar una presencia apoyándose en su auto.

- ¿Kyle…?

Sí llegó…

Kyle alzó la mirada al momento en que el móvil de Stan comenzaba a sonar, el pelirrojo colgó y su celular dejó de retumbar. Impresionado por el hecho, el joven se le acercó hasta tenerlo de frente, Broflovski suspiró guardando su celular con una mano y alejando el cigarrillo de sus labios con la otra. Stan no sabía cómo sentirse, ¿Conmovido? ¿Molesto? ¿Cómo? A pesar de haber sido horas después, Kyle había llegado a la reunión.

- Me entretuve con otras cosas… - Habló el de Jersey

- ¿Cortejando otras señoritas? – Sacó sus llaves y abrió las cuatro puertas - ¿O algún otro chico?

- Oh, alguien está celoso de que no sea el único – Le sonrió y tomó de la cintura – Eres tan adorable.

Las mejillas de Stan demostraron tanta vergüenza, que terminó alejándose de él fingiendo no haber pasado nada, mirando a todos lados percatándose de que nadie los había visto.

- Muy tarde, la fiesta acabó – Retomó la palabra abriendo la puerta del copiloto y la de atrás – Así que, puedes marcharte

- ¿Y por qué no la terminamos nosotros aparte? – Nuevamente lo acercó a él jalándole del brazo para sujetar su barbilla – Cuéntame de todo lo que me perdí.

Stan se quedó inmóvil ante el acercamiento del otro a sus labios, no supo cómo reaccionar, a dónde mirar o moverse. Simplemente tragó nervioso, cerrando los ojos esperando el acto, deseando no caer ante el beso.

- ¿Stan?

Hasta que su salvadora voz apareció. Se alejó rápidamente del pelirrojo, acomodándose la ropa mirando a Heidi con una sonrisa nerviosa.

- ¡Heidi! ¿Listos para irnos?

Heidi observó al chico con el que Stan se encontraba, no lograba reconocerlo por las prendas que vestía siendo éstas muy llamativas, pero su pelirrojo cabello y el color de sus ojos, se le hacían bastante conocidos.

El chico observó al otro que luchaba por mantenerse de pie, un chico castaño de ligera corpulencia y rápidamente frunció sus cejas con enorme molestia, definitivamente lo conocía, Eric Cartman, estudiante en la facultad de administración…

Turner percibió su mirada.

- ¿Quién es tu amigo? – Preguntó hacia Stan

- Él es… - Dudó – Ky-

Pero antes de terminar su propia oración, el pelirrojo había comenzado a marchar alejándose de la situación. Stan simplemente lo dejó irse, extrañado a su repentina acción, sintiendo entonces un enorme vacío provocado… ¿Por él?

- Se fue… - Susurró

- ¿Lo conocías? – Preguntó Heidi ayudando a su novio a entrar al asiento de atrás

- Sólo, alguien que me acabo de topar – Mintió – Apenas sé su nombre

- ¿Y cuál es?

¿Por qué tanto interés?

- Kyle… - Contestó

- Oh…

Stan dirigió su mirada confundida hacia la castaña, pidiendo el significado de "Oh".

- Yo salía con un chico llamado Kyle – Sonrió nerviosa – Pero no se parecía en nada a este Kyle. Él era más tranquilo.

Mientras Heidi entraba como copiloto, Marsh comenzó a buscar ciertos cabos sueltos dentro de su confundida cabeza. ¿Eran el mismo Kyle? Le costaba creer que un chico tranquilo, como lo había descrito Heidi, pudiera ser el mismo que fumaba y se acostaba con algún despistado en los bares como lo fue él.

No, la vida no podía darles una coincidencia así. Pasaba con sus amigos Tweek y Craig, pero no con ellos, no podía ser.


- ¿Tú, interesado y preocupado?

Stan se encogió de hombros buscando sentido a las palabras que le había dicho a Kenny tan pronto le comentó que Broflovski sí había asistido a la reunión el día sábado.

"Kyle no me ha llamado. ¿Le habrá pasado algo?"

Ese martes confesó que sí, le había SORPRENDIDO no haber recibido ninguna llamada o mensaje proveniente del joven rebelde, tanto así, para ser él, el que tuviera que ser valiente y llamar al otro solamente por mera curiosidad.

Había guardado su número tiempo atrás para mirarlo en la pantalla y darse cuenta de que era la molestia para no contestar, pero su sorpresa fue enorme, al hecho de que no le respondiera y lo mandara rápidamente a buzón.

Con que eso era ser rechazado.

- ¿Y por qué lo buscas?

Silenció.

- Solamente quiero saber el por qué se fue tan repentinamente de ahí.

- ¿No fue lo mismo que él te preguntó? ¿Por qué huiste rápido de su departamento? ¿Y qué hiciste todo este tiempo? ¿Acaso no hacías lo mismo?

Ahora los papeles se invertían tan velozmente.

- Esta historia está yendo muy rápido – Kenny rió colocándose la toalla sobre su rubia cabellera siendo la última parte en secar – Ahora tú serás quien lo acose buscando respuestas.

- Sólo…

Se quedó sin argumentos… Se acostó sobre la larga banca mientras la toalla cubría su parte íntima, Kenny se le acercó mirándole exigiendo respuestas. El cuarto se estaba vaciando, pronto, solamente quedaron ellos dos. McCormick ya se había cambiado, pero Marsh se mantenía en esa posición. ¿Era curiosidad?

Deseaba saber más.

- ¡Hey, Marsh! – Le gritaron en la entrada, era el entrenador - ¡Vístete y sal de ahí! ¡Los de baloncesto entrarán pronto!

- Es tu oportunidad – Kenny le alentó llamando su atención - ¿No me dijiste que jugaba baloncesto? Arreglen las cosas como un buen matrimonio

Sí, tenía toda la razón. Aunque no eran un matrimonio y no estaban peleados. ¡Ni siquiera eran amigos!

Se levantó y buscó su ropa en los casilleros hallándose vestido después de un par de minutos, Kenny le prometió quedarse cerca por si algo malo sucedía en contra de su voluntad –O algo bueno- y Stan esperó la entrada del equipo de baloncesto en su entrenamiento semanal.

Buscó con la mirada a cada jugador, pero no había ningún pelirrojo.

Entonces se acercó al jugador que enamoró a Wendy y provocó su desgracia, Token Black, aunque éste no fuera su novio en turno. Preguntó por Kyle luciendo no muy interesado, pero la respuesta de Token lo desanimó bastante.

"Está enfermo, no asistirá toda la semana"

Con desaliento, agradeció haberle prestado atención y se fue a donde Kenny que lo recibió con pena.

- No vendrá toda la semana…

- Aún te queda algo a dónde recurrir…

Tardó minutos en carburar a qué se refería, el camino de su entrenamiento a su última clase el día martes. Entonces… se dio un golpe por no haber sido lo primero en pensar.


Wendy le observó con sorpresa.

- ¿Qué te diga dónde vive Kyle?

Stan asintió con la cabeza lenta y dudosamente, Wendy bajó su libro levantando una de sus negras cejas buscando respuestas sin haber hecho preguntas, no las necesitaba, sin embargo, el otro pelinegro tampoco dijo de hablar.

- ¿Por qué? – Carraspeó - Me he estado preguntando unas cosas, he visto mucha cercanía con él últimamente.

Stan se sobresaltó ligeramente.

- ¿Ah sí?

- ¿Cómo es que él tenía tu cartera? ¿Cómo es que ya se conocían? ¿Por qué me pidió tu número?

Ah, con que de ahí lo consiguió.

- Te seré honesto… - Tomó aire - Ni yo sé qué carajo pasa

Por su rostro, se notaba que no mentía. Marsh se hincó frente a su pupitre, colocando las manos encima de la mesa recargando la barbilla sobre ésta.

- Cuando lo tenga claro, prometo que te contaré todo… Por ahora, lo necesito. Siento que, si no hago lo que haré, me arrepentiré. Pasa de la misma manera al revés.

No lo entendía, pero no ganaría nada insistiendo si Stan no conocía la respuesta a sus propias interrogantes. Suspiró y escribió una dirección en un papelito de su libreta. Stan ya había estado en su departamento, pero primeramente pensó en huir, que ni siquiera se fijó en dónde había terminado. No pensó que volvería ahí…

- Tiene un cuarto para estudiantes en el edificio A, es el cuarto 4B, sin embargo, solamente lo ocupa cuando es semana de evaluación – Respondió entregándole el papelito – Tiene un departamento no muy lejos de la atracción principal de la ciudad, es donde solemos reunirnos, nunca nadie ha pisado su habitación aquí.

Stan sonrió al papelito y lo guardó.

- Eres la mejor

- Ahora lo sé – Rió

Al mismo tiempo que Stan se levantaba, el maestro de la clase de Wendy entraba para comenzar con su clase, mirando al joven Marsh con sorpresa.

- ¡Stan Marsh! Pensé que nunca te volvería a ver por aquí

Porque cuando salían, Stan la acompañaba hasta su asiento, ahora aquellos momentos solamente se quedan en su memoria.

- Ya me voy, señor, no se preocupe.

El maestro solamente se rió y Stan salió veloz del salón de clase ignorando al resto de alumnos que comenzaban a burlarse por su relación de cuentos de hadas que acabó con la victoria del villano del cuento, nunca más volvería a ese salón.

Aprovechando sus dos horas de descanso, corrió hacia el edificio A de los dormitorios en el interior de la enorme ciudad universitaria.

Simplemente le bastó mostrar su identificación de estudiante al policía que resguardaba la seguridad del edificio para dejarle entrar. Se paseó por el primer piso alfombrado buscando el cuarto de Kyle con la mirada, subiendo las escaleras al fondo del pasillo para ascender al siguiente; En el segundo, siguió con su búsqueda… hallándolo no muy lejos…

"4B
Kyle Broflovski"

"4B" estaba escrito en una placa mientras el nombre, escrito en un pequeño pizarrón. Tragó duramente y tocó la puerta con los nudillos.

"Solamente lo ocupa cuando es semana de evaluación"

Recordó las palabras de Wendy después de cinco minutos tocando seriamente la puerta, al menos, no se encontraba para poder confrontarlo tan pronto.

Más aliviado, salió del edificio para tomar camino hacia la facultad de medicina para su siguiente clase. No sabía lo que hacía, pero lo estaba haciendo, tal como se lo dijo a Wendy. Se arrepentiría de verle o no, de todas maneras, lo haría. Era mejor apresurar las cosas.


Continuará

Muchas gracias a quienes leen esta historia, me motivan mucho a continuarla. Los amo 3