Capítulo 4: El festival de las estrellas

Era de mañana, todos se habían sentado a desayunar en el comedor del palacio de Konan. Charlaban entre sí animadamente a excepción de Miaka y Tasuki cuya cara de sueño era más que evidente y no paraban de bostezar.

-"Tengo tanto sueño que no puedo ni comer… Tasuki aliméntame" dijo Miaka con la cabeza apoyada en la mesa y abriendo la boca.

-"¡Oye! ¡Que yo también tengo sueño!" – Tasuki le pegó un golpe en la cabeza.

-"¡Vosotros dos! ¿Se puede saber qué diablos hacéis por las noches? ¡Porque dormir está claro que no!" – Dijo Nuriko mirando a ambos con cara de enfadado. Todos centraron su atención en los culpables.

-"Bueno…, es que tengo problemas para conciliar el sueño, y nunca he sido muy de madrugar jijiji" – Miaka dijo soltando una risita culpable.

-"Lo mismo para mí"- dijo Tasuki indiferente. Nuriko le miró frunciendo el ceño. –"¿Qué? Soy un bandido, estoy acostumbrado a vivir de noche." – añadió Tasuki al ver a los demás esperando algo más concreto. La respuesta pareció convencerles.

-"Pues esta noche salimos, así que ya podéis dormir una buena siesta para que no estéis demasiado cansados y parezcáis unos zombies." – Nuriko no quería perderse esta ocasión de pasárselo bien.

-"Si queréis puedo daros unas hierbas medicinales para dormir." – dijo Mitsukake. –"Son totalmente inofensivas, relajan el cuerpo ayudando a conciliar el sueño. Tomadlas en infusión antes de acostaros."

-"¡Eso sería genial! ¡Gracias Mitsukake!" – Miaka le agradeció.


Después del almuerzo, Miaka y Tasuki se tomaron una infusión de esas hierbas que Mitsukake les dio y se fueron cada uno a su habitación para intentar dormir un poco. Nuriko se encargaba de ir a la ciudad a recoger el vestido que debía estar ya listo. Miaka se tumbó en su cama y cerró los ojos. Como de costumbre, su mente empezó a divagar. Pensó en la noche que le esperaba, quería pasárselo bien y olvidarse de sus preocupaciones. A pesar de que solo saldrían Nuriko, Tasuki y ella, estaba contenta. En los últimos días ellos habían formado un trío inseparable. Se llevaban muy bien, y se divertían mucho juntos. Tasuki y Miaka eran parecidos, un poco como niños y los dos igual de mete patas. Nuriko era como su madre, siempre detrás de ellos riñéndolos, pero también era su compañero de fechorías. Él era como una mejor amiga, aunque fuese un hombre. Chichiri estaba demasiado ocupado con su entrenamiento y meditación. Se tomaba muy en serio su papel de mago y quería progresar para poder proteger al grupo en el viaje que iban a emprender. Aun así, ella siempre acudía a él cuando necesitaba consejo. Mitsukake era un hombre maduro, bastante más mayor que ella y le tenía mucho respeto. Admiraba sus conocimientos sobre medicina. Su rol como sanador en el grupo era muy importante. Hotohori era muy sabio a pesar de su juventud, era un hombre muy guapo y presumido, pero esto último a Miaka le daba risa. Para ella era alguien especial, alguien que no tuvo reparos en amarla aun sabiendo que amaba a otro hombre; nunca dejó de velar por ella y todavía lo hacía. A pesar de que no poseía modales ni protocolo, de que era una chica sencilla y de lo más normal que se pueda encontrar en cualquier mundo, él se enamoró de ella. Últimamente se había distanciado un poco, supuso que la causa se debía a sus sentimientos no correspondidos. Necesitaba algo de espacio. Y finalmente Chiriko. Era un niño pero envidiaba su gran voluntad e inteligencia. Siempre estaba esforzándose en sus estudios para sacar las oposiciones. Algo que Miaka no conseguía.-"¡Oh no!, debería de estudiar un poco para los exámenes de ingreso…" y poco a poco se fue quedando dormida.


Tasuki se despertó después de un sueño reparador, se sentó en la cama y estiró los brazos "¡Uuuuuffff qué bien he dormido!".-Salió de su habitación para tomar un baño que le espabilara y después bajó al comedor para comer algo. Allí se encontraban todos que ya habían terminado prácticamente de cenar. Ordenó un plato y se dispuso a comer. De repente se dio cuenta de que Miaka y Nuriko no estaban. "¿Se habrán ido sin mí? Aún no ha anochecido"- pensó.

-"¿Ehh donde están Nuriko y Miaka?" – preguntó a los demás.

-"Cenaron antes y dijeron que tenían que prepararse para salir" – respondió Chiriko que se encontraba a su lado.

Al terminar la cena, todos salieron uno a uno del comedor dirigiéndose al hall principal del palacio. Tasuki los siguió intrigado.

-"¿Qué pasa, a dónde van todos?" –preguntó a Chichiri que caminaba a su lado.

-"Nuriko dijo que esperásemos en el hall después de cenar, si. Al parecer fue con Miaka para ayudarle con su vestido nuevo, si."-le contestó con la máscara puesta.

-"¿Vestido nuevo?" – preguntó Tasuki curioso.

-"¿No te acuerdas? Ayer fueron a una sastrería a elegir la tela, si. Y Nuriko fue a recogerlo hoy, si." – le dijo Chichiri dándole un toque en la cabeza con su bastón.

-"Ah claro, era eso lo que iban a comprar, y ¿por qué Miaka necesitaría ayuda para vestirse? "– protestó.

-"Al parecer Miaka no sabe cómo debe ponérselo y Nuriko la está ayudando, si. Ya sabes, es un vestido típico de aquí, ella no está acostumbrada a llevar prendas de nuestro mundo, si. Es por precaución, no conviene que llame la atención con sus ropas extranjeras, habrá mucha gente, si."

Llegaron a los pies de la escalinata del hall y Nuriko apareció de repente en lo alto de las escaleras. –"¡Tachán! Os presento a la chica que vino de otro mundo y se convirtió en nuestra sacerdotisa"- anunció con orgullo.

Tasuki y Chichiri interrumpieron su conversación y todos miraron hacia arriba expectantes. Detrás de Nuriko apareció una Miaka con las manos juntas delante de ella y las mejillas ligeramente sonrojadas. Nunca había vestido ropa de este mundo y se sentía extraña, pero se veía linda.

Uno tras otro la miraron boquiabiertos y soltando varios "oh". Los ojos de Tasuki se abrieron de par en par y pensó que su boca llegaría hasta sus pies. Nunca había visto a Miaka tan hermosa. Siempre la había visto con ese traje que ella llamaba uniforme escolar y otros atuendos de lo más extraños que mostraban más carne de lo que las chicas de su mundo dejaban ver. Aunque eso no le disgustaba lo más mínimo. Sin embargo el vestido que llevaba esta noche le quedaba como un guante. Era un vestido tipo kimono que le llegaba hasta los tobillos, en un color que iba perfectamente con su tono de piel y cabello. Flores bordadas a mano decoraban la tela. Un lazo grueso con doble vuelta en su pequeña cintura y que se ataba por detrás impedía que el vestido se abriera, dejando el escote en "V" y permitiendo tener una ligera abertura a nivel de las piernas para poder caminar más cómodamente. Las mangas se ensanchaban a lo largo de sus brazos hasta sus muñecas. Las sandalias también iban a juego con su atuendo. Absolutamente todo estaba en armonía. Se había arreglado el cabello, atado en esta ocasión hacia un lado, cayéndole por su hombro izquierdo hasta su pecho, y con una flor roja a modo de decoración. Sus flequillos también habían sido peinados hacia un lado, cayéndole mechones a ambos extremos de su redondeada cara, afinando así sus rasgos. También llevaba un ligero maquillaje y su tono natural de labios había sido resaltado con un lápiz labial. Parecía más mayor. -"¡Dios!, es realmente toda una mujer. ¡Y malditamente atractiva!" – pensó Tasuki todavía con la boca abierta. Poco le faltaba para babear.

Nuriko bajó las escaleras con Miaka, y Tasuki no la perdió de vista ni un segundo, mirándola de arriba abajo, deleitándose con el bello panorama. Miaka que de costumbre era torpe, bajaba las escaleras grácil cual dama de la nobleza. Pero en el último escalón, tropezó y a punto estuvo de caerse. Tasuki con su velocidad de rayo, la atrapó antes de que llegara al suelo. Ella estaba apoyada en su pecho y él la tenía agarrada alrededor de su cintura. Eso hizo que ambos se sonrojaran.

-"Gracias Tasuki, como siempre... No me acostumbro a andar con un vestido tan largo, jeje" – Miaka se separó de su agarre y puso su mano detrás de su cabeza soltando una risita. – "Bueno, ¿qué tal estoy? Me veo un poco rara, la verdad".

-"Estás preciosa Miaka, si. La ropa de nuestro mundo te sienta genial, si. Deberías vestirte así más a menudo, sí" – Le dijo Chichiri quitándose la máscara para que viera la sinceridad en su rostro. Todos asintieron y la llenaron de cumplidos, diciéndole lo hermosa que estaba. El color de sus mejillas eran ahora de un rojo escarlata.

-"Miaka, ten cuidado esta noche, no te separes de Nuriko y Tasuki. Una mujer tan bella no debería andar sola por ahí a estas horas." – Hotohori estaba deslumbrado por su hermosura. Pensó en la envidia que provocaría entre los hombres si ella fuese su emperatriz, harían una pareja tan perfecta. –"¡Y vosotros, cuidadla bien por favor!" – se dirigió a ambos guerreros.

Miaka miró a Tasuki esperando su comentario, pero éste estaba tan absorto en su belleza que no podía articular palabra alguna.

-"Tasuki, ¿te ha comido la lengua el gato?" – se burló Nuriko pasando un brazo por su hombro agarrándole. -"¿Viste? Mi trabajo es espectacular ¿verdad? Ya te dije que soy un entendido en mujeres. Miaka está deslumbrante. ¡Di algo por dios!" – le hizo reaccionar dándole un codazo.

-"Eeeh… aahh sí,… muy… guapa… "– Tasuki tragó saliva y no pudo decir nada más.

Miaka soltó una risita. Era divertido ver a Tasuki avergonzado a causa de ella y le pareció adorable. No necesitaba más palabras de él. Su rostro lo decía todo.

-"¡Bien! Entonces vámonos ya o nos perderemos los primeros espectáculos de la noche." – Nuriko empujó a Tasuki y Miaka para que se pusieran en marcha.

El sol se había puesto hace ya un rato y en el cielo apenas quedaba claridad. La oscuridad trajo consigo pequeños puntos brillantes de un sin fin de estrellas y una luna en cuarto menguante que brillaba tímidamente. A pesar de que el verano acababa de llegar, la temperatura esa noche era agradable.

Una vez en la ciudad, Miaka se quedó fascinada por el ambiente tan animado. Las luces de los farolillos de los puestos daban una luz suave y cálida a la vez que festiva. Habían cientos de puestos; de comida, bebida, y en los que se podía probar suerte tirando al arco o lanzando cuchillos a una diana, entre otras actividades lúdicas. También se escuchaba música de fondo y un murmullo general de la gente que charlaba alegremente comiendo y bebiendo.

-"¡Oooohh, cuánta gente!" – exclamó Miaka girando sobre ella misma intentando tener una visión global. –"¿Ya habíais venido antes al festival de las estrellas?" – les preguntó a sus compañeros.

-"Yo sí, pero cuando era un niño", contestó un Tasuki ya recuperado.

-"Yo vine el año pasado, y es genial, ya lo verás." – Nuriko estaba emocionado.-"Por cierto Miaka, ¿ya sabes por qué se celebra este festival?" – Miaka negó con la cabeza. -"El festival de las estrellas señala la llegada del verano, Es una noche en la que miles de estrellas fugaces cruzan el cielo y la gente pide deseos. Pero hay que esperar hasta casi el alba para poder verlas. Hasta entonces, la gente se divierte viniendo a la ciudad por la noche."

-"Vaya, qué interesante"- dijo Tasuki en tono aburrido.-"¿Vamos a tomar un trago entonces o qué?" -Nuriko y Miaka ya habían advertido un puesto en el que la comida se veía deliciosa e ignoraron su comentario.

– "¡Guau! No sé qué es eso pero qué buena pinta!" – exclamó Miaka señalando con el dedo la comida del puesto. –"¡A comerrrrr!".

-"Pero si acabamos de cenar" – protestó Tasuki. De repente Nuriko y Miaka habían desaparecido encontrándose ya delante del puesto de comida. Tasuki suspiró y les alcanzó. – "De acuerdo, probemos eso".

-"¡Claro que sí Tasuki! ¡Anímate!" – le dijo Miaka dándole unas palmadas en su hombro.

Dieron una vuelta por diferentes puestos en los que vendían productos artesanales. Desde joyas, hasta esculturas hechas a mano en madera o arcilla, muñecos de trapo, y todo tipo de artilugios. Finalmente llegaron a un puesto donde vendían bebidas de frutas.

-"¡Oye vamos a beber algo! ¡Me muero de sed!" – sugirió Miaka.

-"Por fin, ¡es hora de refrescarse el gaznate!" – dijo Tasuki con una sonrisa picaresca.

Debían comprar primero un cuenco que serviría de vaso único para toda la noche, y después fueron a pedir la bebida. Tasuki ordenó un licor suave de frutas típico de la región. –"No voy a pedir nada fuerte, que la noche es larga. Paso de beber sake o me emborracharé demasiado rápido" – comentó.

-"Vaya Tasuki, tú conteniéndote con la bebida" – rió Miaka, aunque jamás le había visto borracho, era bien sabido por todos la predilección del bandido por el sake.

-"Yo tomaré lo mismo que tú, veamos quién de los dos cae antes, jejeje" – le desafió Nuriko.

-"¡Acepto el reto!" – Tasuki alzó su cuenco. – "¿y tú qué Miaka? ¿Qué vas a beber?" – le preguntó a una Miaka dubitativa.

-"Ummm, no tengo edad para beber alcohol, así que tomaré algún zumo de frutas. ¡Éste tiene buena pinta!" – Miaka señaló una cubeta con un líquido que contenía trozos de diferentes frutas, tenía una pinta exótica. – "Aquí tienes muchacha" – le dijo el tendero sirviéndole un cazo y dándole una especie de pequeña caña parecida al bambú para poder usarla a modo de pajita.

-"¡Oh dios! ¡Esto está exquisito! ¡Qué rico!" – exclamó Miaka mientras sorbía su jugo con ansía.

Fueron a probar suerte en los puestos de juegos. Cada vez que se ganaba, se podía elegir entre tickets para poder obtener comida y bebida gratis, o algún muñeco de trapo. Así pues, en ningún momento les faltó de beber ni de comer. Nuriko participó en el concurso de fuerza, levantando al hombre que pensaba ser el ganador con una sola mano, recibiendo la ovación del público.

Estaban pasándoselo en grande. Miaka estaba muy alegre y no paraba de tomar esos zumos de frutas que tanto le gustaban. Tasuki y Nuriko, que tras varios cuencos más de licor ya iban un poco "chispita", notaron a Miaka un poco demasiado risoria. Más de lo normal.

-"Oye Miaka, ¿seguro que eso que estás tomando es solo zumo?" – le preguntó Nuriko con una risilla tonta"

-"Sí, que iba a ser si no?" – contestó Miaka sorprendida. Nuriko y Tasuki se miraron divertidos.

-"¡A ver, trae acá!" – Tasuki le quitó el cuenco y probó un sorbo. Tras una pausa Tasuki volvió a mirar a Nuriko y los dos estallaron en carcajadas. –"JAJAJAJAJAJAJA! Miaka, más vale que bajes el ritmo o volverás a palacio a cuatro patas, JAJAJAJA!"

-"EEEEHHHH? ¿Pero qué pasa? ¿Por qué os reís tanto? ¡Contadme el chiste que me ría yo también!" – dijo Miaka enojada.

-"Miaka, cariño, creo que eso que estás bebiendo lleva alcohol" – Nuriko le dijo aguantándose la risa mientras Tasuki estaba por detrás sin parar de reír.

-"Miaka terminarás borracha, deberías parar de beber esa cosa por el momento". Tasuki le advirtió ya en serio. Ahora entendía por qué se había estado riendo sin sentido en varias ocasiones y dando traspiés.

-"¿EEEHH? Me estáis tomando el pelo, jajaja, ahora mismo voy a preguntarle al señor del puesto" – dijo Miaka riendo.

-"¿Apostamos?"- le retó Tasuki, -"si te confirma que lleva alcohol, me darás un beso como agradecimiento por haber impedido que sufrieras un coma etílico, jajaja" – le dijo Tasuki acercándosele con su sonrisa lobuna.

-"¿EEEEHHH?"- Miaka se apartó sonrojada agitando sus manos.

-"Venga Miaka, ¿qué es un besito en la mejilla? No hay nada malo en ello jajajaja!"- Nuriko entró al juego.

-"¿Y qué gano yo si tengo razón finalmente y esto no lleva alcohol?"- preguntó Miaka resignada.

-"¡Muy fácil, yo te daré un beso!" – Tasuki se le acercó a unos pocos centímetros de su cara mirándola de nuevo sin pestañear con una sonrisa seductora haciendo sonrojar de nuevo a Miaka.

-"¡NO ES JUSTO! Si gano yo me comprarás lo que yo elija de la feria, ¿trato hecho?" – terminó finalmente y se fue directa al puesto de bebidas. – "¡Oiga señor!" – se dirigió al hombre que atendía el puesto -"qué lleva esta bebida?"- Todos estaban esperando la respuesta del señor que se por un momento se sintió intimidado.

-"Pues zumo y trozos de frutas como puedes ver, … y una pizca de licor destilado por mí mismo para darle alegría, a qué sabe bien?" – sonrió finalmente el tendero.

-"¿EEEHHHH?" – Miaka palideció, no solo porque había estado bebiendo alcohol todo este tiempo, sino porque había perdido la apuesta con Tasuki.-"¡Nadie me avisó! ¡Eso es ilegal! ¡Mira que servir alcohol a una menor! ¡Qué poca decencia!" – Miaka le gritó mientras sus dos amigos la agarraban. –"Disculpe señor, ha bebido demasiado" – dijeron Nuriko y Tasuki mientras se la llevaban a rastras.

-"Vaya, jajaja, supongo que teníais razón, pero la verdad es que ¡me siento de maravilla jajaja!" – Miaka rió tontamente a causa de su estado de embriaguez.

-"Bueno, no te preocupes, la dosis de alcohol que lleva es mínima, lo que pasa que para alguien que no tiene costumbre de beber sube más rápido a la cabeza… será mejor que pares de beber por un rato, sí?" – le dijo Tasuki con el objetivo de tranquilizarla.

-"¡AJAJAJAJAJA! Ahora pareces Chichiri , JAJAJAJA!" – Miaka no podía parar de reír después de escuchar el "si" al final de la frase que había dicho Tasuki. Nuriko estalló en carcajadas.

-"Vale vale, lo que tú digas, pero… ¿me debes algo no? Perdiste una apuesta" – Tasuki golpeó su mejilla con su dedo índice sonriendo triunfante.

-"De acuerdo, es lo justo" – Miaka dejó poco a poco de reír y se acercó a su mejilla para darle un beso". Le agarró fuerte la cara y le dio un beso que sonó estridente: "MMMMMCCCCHUUUUUIIIIKKKKKK"

-"¡¿Qué demonios ha sido eso?!" - Protestó Tasuki mientras Nuriko y Miaka reían por los suelos.-"Parecía un beso de mi abuela, y me has dejado todo babas" – se limpió con la manga un Tasuki enojado.

-"¡JAJAJAJAJA! ¿Pediste un beso no? No especificaste qué tipo de beso, JAJAJA!" – le dijo Miaka divertida.

-"Podías haberme dado uno un poco más sútil y… sensual…" – Tasuki dijo decepcionado mirando deprimido hacia un lado.

-"Ohh Tasuki" – Miaka finalmente cedió a su juego de dar lástima, "tú ganas"- y casi sin darse cuenta, Tasuki recibió un beso cálido y suave en su mejilla que le puso la piel de gallina. Sintió más de lo que él hubiese esperado. "Debe de ser porque voy medio borracho, un beso en la mejilla ¡es cosa de niños!" – pensó para sí. Pero se quedó satisfecho.

La noche pasaba casi sin darse cuenta. Vieron los fuegos artificiales, bailaron y rieron como nunca. Miaka pudo por fin desconectar de sus preocupaciones y pasárselo bien. No se acordó ni un solo momento de Tamahome… hasta entonces. -"Tamahome… ¿hubiese venido también con nosotros esta noche de haber sido las cosas diferentes? ¿Lo hubiésemos pasado igual de bien?" – pensó Miaka cambiando su expresión completamente a una más triste. Tasuki que no dejó de observarla en toda la noche, se dio cuenta de su cambio de humor. La agarró del brazo y aprovechando que Nuriko se había ausentado para vaciar su vejiga la llevó a un puesto donde vendían joyas artesanales. –"Miaka, ¿cuál te gusta más?"- le preguntó amablemente.

-"¿Eeeh? Pero si perdí la apuesta, no tienes que comprarme nada."

-"Está bien, entonces elegiré yo por ti" – Tasuki miró cada uno de los pendientes, brazaletes, collares y anillos,… hasta que vio un pasador para el pelo. Era de un rojo intenso, con unas piedras blancas dispuestas a modo de pétalos de flor. Sencillo pero hermoso. "Al igual que ella" - pensó.- "Mmmm, ¡deme éste!" –le dijo al tendero.- "Creo que este es el que mejor te va" – le dijo a Miaka mientras se lo mostraba con una sonrisa.

-"Oh, gracias Tasuki. Es precioso. Lo guardaré como un tesoro." - Miaka le devolvió la sonrisa y se lo puso a un lado de su pelo.

-"¡Te queda bien!" – Tasuki le sonrió.

De repente apareció Nuriko tambaleándose de un lado a otro. –"Ehhh chicos, creo que yo me retiro ya. Estoy demasiado borracho. Odio admitirlo pero… Tasuki, has ganado el desafío."

-"¡Ajá! Ya te dije que no hay nadie que pueda ganarme bebiendo, jejeje" – dijo el pelirrojo orgulloso de sí mismo.

-"¿Ya te vas Nuriko? "– dijo una Miaka decepcionada poniendo morritos.

-"Tranquila, quedaos vosotros y seguid pasándolo bien, mañana no os despertaré, lo prometo" – les dijo levantando su pulgar. – "Miaka, cuida que Tasuki no beba mucho más, él deberá traerte sana y salva a palacio, mejor que no esté demasiado borracho. Pedid un deseo a las estrellas por mí, ¿vale?".

-"¡Descuida!" – Miaka asintió. Ambos le despidieron con la mano y Nuriko se marchó de vuelta a palacio.

-"¡Vaya, qué pena! con lo bien que lo estábamos pasando"- se lamentó Miaka.

-"¡Es un flojo!" - En realidad Tasuki estaba feliz de quedarse a solas con ella, Miaka solamente para él, era lo que más deseaba en ese momento. La agarró de la mano y se la llevó corriendo –"¡Sigamos divirtiéndonos! Aún queda mucha noche para los dos".

-"¡Espera Tasuki! ¡No tan rápido!" – le gritaba Miaka cuyo vestido la impedía correr.

CONTINUARÁ…

Tuve que hacer este capítulo en dos partes porque salía muy largo, espero publicar pronto la segunda parte que aún no he terminado de escribir.

Estoy muy contenta con esta historia hasta ahora, de hecho ya tengo pensado el final, ahora tengo que ver cómo llegar hasta él. Pero prometo que no la dejaré inacabada. Por favor decidme qué os parece.

Gracias por leer!