Nada de esto me pertenece tan solo me adjudico la traduccion y adaptacion.
Capitulo 4: Compensacion
—¿Eres modista? —preguntó Tyler, acercándose a la máquina de coser.
Bella asintió.
—Últimamente, la mayoría de los trabajos que hago son cortinas y manteles que me encarga una diseñadora de Kinnon Falls. Pero quiero ampliar mi clientela para no depender solo de ella.
—Ese vestido que llevas es muy bonito. ¿Lo has hecho tú?
—Sí. Gracias —sonrió Bella.
Se sentía orgullosa de su habilidad con la aguja, pero la costura no era un tema demasiado interesante y, pensando que la mejor forma de ayudarlo a relajarse era hacer que hablara de sí mismo, le hizo un gesto para que se sentara en el sofá y le preguntó por sus obligaciones en la parroquia.
Estaban charlando tranquilamente cuando se abrió la puerta del salón. Por supuesto era Edward, con Alex de la mano. El primero llevaba una copa de helado que debía haber servido para el niño y los dos llevaban una visera con el logo del club de campo y un cinturón con herramientas que, en el caso de su hijo, arrastraba por el suelo.
La sonrisa de Edward desapareció cuando la vio sentada con Tyler en el sofá.
—Pensé que estaríais en la cocina. Hemos decidido que Alex va a ayudarme a colocar la estantería, si te parece bien.
Bella lo miró, escéptica. Él sabía que quería estar a solas con Tyler. Incluso se había ofrecido a cuidar de Alex para dejarlos solos. Pero debía concederle el beneficio de la duda; quizá había pensado que no los molestaría en la otra habitación.
Bella se rindió con un suspiro y, durante los minutos siguientes, los tres hombres se pusieron a colocar la estantería... Alex sujetando el bote de clavos y Edward clavando la madera mientras Tyler la sujetaba.
Estupendo, pensó Bella, mientras paseaba por la habitación sintiendo que estaba de sobra. Cuando terminaron, intentó contener su impaciencia haciendo un gesto de aprobación. Agradecía aquella estantería que le era tan necesaria, pero no podía evitar desear que Edward hubiera elegido mejor momento.
Haciéndole un gesto a Tyler para que se sentara de nuevo en el sofá, esperó que su casero entendiera la pista y desapareciera de una vez.
Para su alivio, Edward se despidió haciendo una reverencia.
—Y ahora podemos volver al programa establecido dijo, sonriendo—. Alex, no olvides tu helado.
El niño tomó la copa de helado que Edward había dejado sobre la mesa, pero pesaba mucho y se le inclinó peligrosamente hacia un lado. Tyler se levantó para ayudarlo, pero después de la increíble experiencia de haber montado una estantería, a su hijo el gesto le pareció un insulto.
—Yo puero solo —insistió el niño, tirando de la copa.
Todo ocurrió tan rápido que ninguno de los cuatro tuvo tiempo de ver el helado de tres sabores cayendo... sobre la camisa y el pantalón de Tyler.
—Oh, Tyler, cómo lo siento.
Bella se dispuso a limpiarlo, pero Edward se le adelantó. Sacando una paleta de su cinturón de herramientas, empezó a quitar pedazos de helado de la camisa del hombre. Como atontado, el diácono se limitaba a mirar.
Y, por si aquello no fuera suficientemente horrible, Alex empezó a hacer pucheros. Bella no sabía si consolar a su hijo, limpiar la camisa de Tyler o matar a Edward por haber causado el desastre.
Además, su casero estaba empeorando la situación al restregar el chocolate, la fresa y la vainilla por la camisa de Tyler. Un gran trozo de helado colgaba bajo el cinturón del diácono y Edward le dio la paleta.
—Eso puede limpiarlo usted.
Unos minutos después, tras enviar a Alex a su habitación para que se pusiera el pijama, Bella observó incrédula cómo el hombre que ya no sería su futuro marido salía de su apartamento y arrancaba el coche a toda velocidad. No tenía ninguna duda de que no volvería a llamarla.
Edward le puso una mano en el hombro.
—Siento mucho que no haya ido como esperabas.
—El hombre que acaba de marcharse de mi apartamento podría haberse convertido en el padre de Alex.
—¿Estás buscando un padre para Alex o un marido para ti? —Preguntó él, tomando su mano—. Tu hijo se hará mayor algún día. ¿No quieres que el hombre con el que te cases sea alguien que te guste?
—Eso es secundario.
Si hubiera pensado más en un padre para sus hijos antes de casarse con James, quizá se habría dado cuenta de que él pensaba usar al nuevo miembro de la familia como excusa para convertirse en un marido infiel. Sacudiendo la cabeza, Bella tuvo que reconocer que en el fondo de su corazón siempre supo que James no tenía ningún deseo de convertirse en padre de familia. Tontamente, había confiado en que se entusiasmara al ver aquel niño tan precioso. Fue una dura lección, pero Bella había aprendido que era imposible cambiar a una persona.
Furiosa, clavó la mirada en la carretera, sabiendo que quizá nunca encontraría un hombre con tantas buenas cualidades como el diácono.
—Además, creo que Tyler hubiera sido un padre de familia estupendo.
—Tyler es un buen hombre —dijo Edward, con voz cálida y firme—. Pero creo que puedes encontrar algo mejor.
—¿Ah, sí? ¿Y dónde está ese hombre que, supuestamente, está esperando que yo aparezca en su vida?
No le gustaba ser sarcástica, pero Edward había conseguido sacarla de quicio.
Él abrió la boca como si fuera a decir algo. Después, como si lo hubiera pensado mejor, cerró la puerta para que no pudiera seguir mirando el polvo de las ruedas del diácono.
Bella empezó a pasear por el pasillo, agitada. Edward la observaba, admirando la gracia de su paso a pesar del nerviosismo. Quizá debería disculparse por haber hecho que su pretendiente saliera corriendo. Una involuntaria sonrisa iluminó su rostro al pensar que ella seguía libre... Pero no tenía sentido reaccionar así cuando lo último que deseaba era mantener una relación con su inquilina.
Bella se paró de repente.
—Esto te hace gracia, ¿verdad?
—No, yo...
—Lo has hecho a propósito —lo interrumpió ella—. ¿Por qué? ¿Es un juego para ti? ¿Es que ganas puntos por destrozar la vida de las personas que te rodean?
—Claro que no. Yo...
—Da igual. Puedes ahorrarte la excusa —volvió a interrumpirlo ella, haciendo un gesto con la mano—. Ya veo que las cosas no funcionan como había esperado. Quizá sería mejor que me mudase.
—No deberías... —empezó a decir Edward.
Pero era absurdo recordarle que aquel era un sitio perfecto para criar un niño y el más barato que encontraría en Kinnon Falls.
—Podría irme a vivir con mi madre hasta que pudiera comprar una casa —siguió Bella, pensativa.
Edward se cruzó de brazos, muy serio.
—¿Debo recordarte tu contrato... y la cláusula por la que debes atender a Diego cuando yo estoy trabajando?
Ella levantó los ojos, frustrada.
—Seguro que puedes encontrar otro inquilino que quiera hacerlo.
—No quiero otro inquilino.
Y la verdad de aquella frase lo molestaba. No quería que nadie más cuidase de su hermano. Bella era tan maternal que estaba seguro de que cuidaría de Diego como si fuera alguien de su familia. Incluso había empezado a regañarlo por comer demasiadas hamburguesas y estaba dándole lecciones de cocina para que comiera de forma más sana.
Pero lo que realmente angustiaba a Edward era saber que la quería en su casa por razones que no tenían nada que ver con Diego.
—Ese es tu problema.
—Has firmado un contrato de un año y espero que lo cumplas —insistió él, muy serio. Y no tenía ninguna duda de que sería así. Bella era una mujer de palabra. Por eso estaba allí. Le había dicho a su hijo que no tendrían que mudarse nunca más y lo haría fueran cuales fueran los obstáculos—. Los pájaros se habrán ido dentro de una semana. Entonces podremos vivir con más privacidad.
Alex apareció corriendo por el pasillo, con un coche en la mano. Llevaba la camiseta del pijama al revés y Bella lo tomó en brazos.
—Ya, seguro. Hasta la próxima vez que decidas meterte en mi vida.
Edward no la culpaba por estar enfadada con él. No había querido cargarse la cita, pero sabía que ella no lo creería.
—Deja que te compense.
No tenía ni idea de cómo podía hacerlo, pero estaba seguro de que se le ocurriría algo, aunque fuera rebajarle un poco el alquiler. Desgraciadamente, si sugería eso ella creería que quería comprarla.
En ese momento, la expresión de Bella se iluminó. Si hubiera habido una bombilla sobre su cabeza, se habría encendido.
—Se me acaba de ocurrir una idea. Ya sé qué puedes hacer para compensarme.
Era algo que la ayudaría mucho... solo esperaba que Edward no lo encontrara demasiado presuntuoso. Esperando aprovecharse de su sentimiento de culpabilidad por estropearle la noche, lo miró con los ojos entrecerrados.
Y funcionó.
La expresión del hombre sé había oscurecido.
—Muy bien- dijo Edward, con su voz llena de promesas. Y de peligro—. Pero espero algo a cambio.
—Ven aquí y te mostraré lo que quiero —dijo Edward, mientras entraban en la librería del club de campo. Una vez allí, tomó un libro de la estantería. La historia del golf, era el título—. Este puede tener alguna fotografía interesante.
—Espero que sí.
Mientras pasaba las páginas, un cliente lo empujó sin querer y, cuando miró a Bella, sus ojos de color marrón lo marearon. No tenía poder contra aquella magia, por eso no había perdido tiempo llevando a cabo la promesa que le había hecho el día anterior.
—Vamos a sentarnos fuera, hay menos gente —sugirió.
Menos gente y más sitio para poner distancia entre ellos. Y quizá una vez fuera, las lilas lo distraerían del delicioso aroma que parecía atraerlo sin remisión.
Tomando su brazo, la llevó hasta una mesa donde podrían tomar un café mientras hablaban de negocios. Pero cuando iban a sentarse vio a Tanya, tomando la primera copa del día.
—Ahora que lo pienso, ese banco del porche también nos vendría bien.
Una vez sentados, Bella distrajo su nerviosismo mirando el hermoso jardín, lleno de flores y pájaros.
—La primavera es mi época favorita del año —murmuró, como para sí misma.
—Sobre el diseño de los uniformes...
—La camisa blanca y los pantalones oscuros que llevan tus empleados no los diferencia de los clientes. Pero si eligieras un color especial, como el verde oscuro por ejemplo, y un logo en la camisa, sería fácil reconocerlos como empleados. Además, podrían conservar su individualidad eligiendo el corte de la ropa.
Bella respiró profundamente antes de seguir y Edward se dio cuenta de que estaba en su elemento. A sus empleados nunca les había importado demasiado el uniforme, así que cuando Bella le había pedido que recomendase sus servicios a los clientes que organizaban fiestas y recepciones, le había parecido una compensación perfecta. Ella le hacía un favor y él...
Edward apartó una imagen erótica de su mente. No tenía sentido pensar en cosas que nunca tendrían lugar. Que nunca podrían tener lugar.
Entonces, ¿por qué le había pedido algo a cambio? Pensaba pedirle que hiciera algo más por Diego... cualquier cosa menos algo para sí mismo.
Un carrito de golf pasó a unos metros de ellos y el conductor los saludó con la mano. Bella devolvió el saludo a Diego y después se volvió hacia Edward con una sonrisa que lo hizo desear abrazarla, apartar los cabellos oscuros de su frente y deslizar los labios por su cuello.
Edward se levantó del banco y empezó a pasear por el porche.
—¿No tienes que ir a buscar a Alex a la catequesis?
—Aún es pronto —contestó ella—. La clase acaba a las doce.
Un movimiento bajo las sombrillas llamó la atención de Edward. Para su horror, Tanya se había levantado de la silla y se dirigía hacia él, sujetándose el sombrero para que no se la llevara el viento.
—Edward Cullen, he estado esperando tu llamada —dijo la mujer con una sonrisa. Aparentemente sorprendida al ver a Bella, Tanya la miró de arriba abajo y después se volvió hacia Edward con un giro de su rubia melena—. Eres muy malo. ¿Has estado evitándome?
Bella se levantó, apretando el libro con fuerza. Había que ser ciega para no darse cuenta de aquella mirada de desprecio.
—Creo que nuestra reunión ha terminado —dijo, mirando a Tanya—. Haré algunos bocetos y te los daré en un par de días.
Edward no pudo evitar sonreír al verla tan rígida. Obviamente, la había molestado la actitud de Tanya. Y eso lo alegraba.
Pero no podía dejarla marchar de esa forma y la tomó del brazo.
—Tanya, deja que te presente a mi vecina, Bella Swan.
La otra mujer se ajustó la correa del bolso sobre el hombro.
—Encantada de conocerla —dijo, sin sonreír. Después, se acercó a Edward y le puso una mano en el brazo—. He dicho que no a dos invitaciones para asistir al baile benéfico. Sigo esperando que me lo pidas tú.
Tanya le puso una mano en la cintura, un gesto de intimidad que lo puso nervioso. Era una gran benefactora, pero la idea de pasar una noche con ella lo llenaba de angustia.
Recordándose a sí mismo que aquello era más importante que sus propios deseos, Edward intentó sonreír.
—Es una sugerencia muy tentadora...
Bella se aclaró la garganta.
—Encantada de conocerla —dijo, antes de darse la vuelta.
Pero Edward la detuvo, tomándola del brazo.
—Pero no puede ser. La señora Swan me ha pedido que vaya con ella —dijo, impulsivamente.
Bella lo miró con los ojos muy abiertos.
—Yo no voy a...
—¿Aceptar un no como respuesta? —la interrumpió él, apretando su brazo—. Como ves, Tanya, la señora Swan es una mujer muy persistente.
Bella intentó soltarse. Debería haber sabido que la "compensación" se volvería contra ella. Tenía que aclarar aquello inmediatamente, antes de que empezaran los rumores. Tanya la miró de arriba abajo y después se volvió hacia Edward.
—No parece tu tipo.
—Es una mujer poco usual.
Con un gesto imperioso, Tanya dio un paso hacia la terraza, pero se volvió y miró fijamente a Bella.
—Será mejor que te lo advierta, cariño, Edward solo busca una cosa. Y, la verdad, no creo que tú puedas satisfacerlo.
Primero GRACIAS a las personas que agregaron esta historia a sus favoritos y a Gabymuse y ladya87 por sus comentarios :)
Proximo capi:
"...acercó su cara y ella no tuvo fuerza de voluntad para protestar. Aunque sabía lo que iba a pasar. Y sabía que, una vez que los labios del hombre rozaran los suyos, no podría apartarse..."
NOTA IMPORTANTE:
Aquellas personas que esperan un nuevo capi, tengo una noticia. Tal vez sabran que aparte de esta historia tambien estoy traduciendo dos mas, lo cual me toma mucho tiempo. Y luego estan mis horarios en la universidad, que hacen que mi horario sea muy apretado. Por los cual, aveces me toma tiempo traducir o simplemente me olvido de a cuál historia corresponde una nueva actualizacion. Asi que decidi traducir un capi de cada historia por adelantado y serian ustedes las que decidieran cuando serian subidos. Desde ahora cada historia sera actualizada dependiendo del numero de reviews que esta tenga. Pero no se preocupen porque no sera un número alto. Proxima actualizacion de Sin compromiso sera al llegar a los 10 reviews.
PD. Los capis de las otras historias seran subidos en los proximos dias y luego tomaron el mismo metodo que esta. Si tienen alguna sugerencia o no estan de acuerdo, pueden dejar su opinion y yo la tomare en cuenta.
Besos Moa
