Aclaraciones del capitulo:
Esta parte III es también casi una copia fiel de la original.
III
–¡Awww, pero qué ternura! – exclamó Reno en voz baja.
–¡Qué pareja tan más bella! – le siguió la voz de Ko-Ki con malicia.
–Ustedes, chicos, en serio que son idiotas – murmuró un adormilado Ryoga, todavía recostado y con los ojos cerrados–. ¿Pueden dejarlo en paz? Se enojaran cuando despierten y los vean ahí parados, viéndolos.
Reno y Ko-Ki lo ignoraron y continuaron, muy concentrados, en su tarea de contemplar, descaradamente, las figuras entrelazadas de Shin e Iv, que dormían pacíficamente abrazados y sin sospechar que estaban siendo observados.
En algún momento durante la noche, Iv se había dado la vuelta, dormido, quedando de frente a Shin, que ahora tenía ambos brazos enroscados en torno a su cintura de manera protectora.
–¡Deberíamos arrancarles las cobijas de un tirón! – sugirió Reno una sonrisa retorcida y traviesa en los labios.
Justo en ese momento, Shin comenzó a emerger, lentamente y todavía entre sueños, desde la deliciosa y calmada inconsciencia hacia un estado de vigilia un poco más despierto, y lo primero de lo que fue consciente, fue del cuerpo de Iv, pegado muy cerca del suyo y acurrucado contra su pecho.
Su mente, todavía entorpecida por el sueño, le dijo que lo acercara más a sí para poder abrazarlo mejor y saborear el momento, de modo que eso fue exactamente lo que hizo, apretando su abrazo sobre el chico y ronroneando satisfecho al instante.
Sin embargo, dicha acción trajo como consecuencia la segunda cosa de la que se hizo consciente…
La carcajada malévola de Reno.
Sus ojos se abrieron de golpe al escucharlo, pero ya era demasiado tarde...
Un soplo frío le recorrió el cuerpo en el momento en que el guitarrista le dio un fuerte tirón a sus cobijas para arrebatárselas, y Shin trató en vano de aferrarse a ellas y jalarlas de nuevo sobre sus cuerpos antes de que todos descubrieran su comprometedora posición: sus piernas estaban, también, irremediablemente entrelazadas, bajo las sábanas.
Las risas burlonas no se hicieron esperar e, instintivamente, Shin apartó de sí a Iv de un empujón, lo cual hizo que éste se despertara alarmado y saltara bruscamente, cayéndose de la cama.
–¿Eh…qué? No…Yo no fui el que le tiró el café a la laptop de Reno el otro día…– murmuró entre dientes, todavía más dormido que despierto.
–¡Despierten, tortolitos! – rio Reno malvadamente, afortunadamente sin haber llegado a comprender las adormiladas murmuraciones de Iv.
–¡Te odio! – le espetó Shin en voz baja, demasiado cansado aún como para gritar y echándose otra vez hacia atrás sobre el colchón.
–¡Lo ven, les dije que se molestarían! – masculló Ryoga desde su cama, cubriéndose la cara con la almohada –. Ahora estarán de mal humor por el resto del día.
Iv miraba a su alrededor con expresión de adorable confusión, todavía medio adormilado y sin entender nada de lo que estaba pasando.
–¡Ustedes dos se ven tan lindos juntos que hacen que me duela el corazón! – comentó Ko-Ki socarronamente, llevándose las manos al pecho y componiendo un gesto teatral mientras pestañeaba coquetamente en son de burla.
–¡Acurrucados como si no hubiera un mañana! – coreó Reno dramáticamente, soltando una carcajada.
Shin gruñó con molestia y escondió su sonrojo volviendo a tumbarse en la cama y enterrando la cara en el cojín.
A su lado, escuchó como Iv se ponía de pie y reía con naturalidad y despreocupación ante las burlas de los otros, antes de sentarse en la cama de nuevo. Él siempre había sabido cómo tomar esa clase de cosas con calma y sin alterarse, siendo alguien mucho más relajado y cool que Shin.
Reno y Ko-Ki continuaron con sus pullas, comportándose estúpidamente y riéndose sin piedad, mientras aventuraban si Shin e Iv eran o no amantes en secreto, en tanto que Shin seguía profundamente interesado en su almohada.
¡Mal augurio! ¡Muy mal augurio para este día! Pensó, e Iv le palmeó la espalda consoladoramente.
–Deberíamos empezar a movernos. Éste será otro día ocupado – comentó entonces el chico, todavía palmeándole la espalda. Lo dijo tranquilamente, totalmente indiferente a las burlas y poniéndose de pie –. ¿Cómo dormiste, Ryoga? – preguntó, volviéndose hacia su compañero más grande en la otra cama.
–Bastante como tú – replicó el guitarrista, quitándose la almohada de la cara para mirar al más joven –. Sólo que en mi caso, el acurrucarse no fue algo que tuviera mi consentimiento – dijo con una expresión de picardía en la cara.
Reno se volvió hacia él con una sonrisa enorme en los labios, pero Ryoga lo ignoró y volvió a ocultar la cara tras su almohada.
–Bueno, ahora que ya hemos aclarado esos puntos… – dijo Ko-Ki con una risita divertida – Creo que Reno y yo iremos a buscar un poco de café.
Ko-Ki y Reno eran personas madrugadoras y casi siempre tomaban el papel de despertar a los otros por las mañanas cuando tenían ensayos temprano, aunque había que decir, que no siempre lo hacían de una manera tan descortés como ese día.
El baterista le indicó con un gesto a Reno que empezaran a moverse, y éste así lo hizo, siguiendo al muchacho hasta la puerta y desapareciendo ambos tras ella.
–¡Qué les vaya bien! – les dijo Ryoga, levantando una mano a modo de despedida, sin sacar la cabeza del cojín, antes de que los otros salieran.
Así pues, el más grande y el más joven de los miembros de ViViD se retiraron, saliendo por la puerta sin hacer más comentarios y dejando a los otros tres decidir hasta que hora saldrían de la habitación. Tenían práctica más tarde, pero todavía faltaba mucho para la hora, así que por esta vez podían darse el lujo de dormir hasta tarde si querían.
–¿Puedo tener el baño primero? – Preguntó Ryoga en cuanto los otros dos hubieron desaparecido por completo y se quedó a solas con Iv y Shin –. Ya no pude bañarme anoche después del concierto.
–Es todo tuyo – le respondió Iv con una sonrisa, y el mayor se levantó de la cama y se metió al cuarto de baño, cerrando la puerta tras de sí.
Shin parecía haberse quedado dormido otra vez, pero al quedarse a solas con Iv, el cantante finalmente se atrevió a sacar la cabeza de entre la almohada y posó una de sus manos sobre las del pequeño bajista, sentado a su lado.
–Lo siento mucho – le dijo, luciendo avergonzado –. Realmente no era mi intención quedarme dormido así anoche.
–¡Bah! No te preocupes – lo tranquilizó Iv, sonriéndole encantadoramente y volviéndose a acostar a un lado del cantante.
Él también había estado demasiado cansado en la noche como para ponerse a pensar seriamente en lo que pasaría por la mañana cuando, medio sintió, que Shin le había pasado un brazo sobre el torso. Lo único que había pensado entonces había sido en la comodidad y en lo placentero que era sentir los brazos de Shin envolviéndolo en un cálido abrazo.
Shin le sonrió también, sintiéndose un poco más reconfortado, y contento de que el menor no pareciera molesto. Además, justo ahora, estaban tan cerca uno del otro y había tanta paz… Le agradaba poder estar así con él.
Iv lo miró con expresión risueña y Shin quiso incorporarse para besar su mejilla o tal vez sus labios, pero… todavía no habían llegado a eso… No se suponía que debieran llegar a eso.
Sin embargo, Shin lo deseaba. De verdad… Quería que progresaran en esa extraña relación que llevaban, aunque eso fuera una violación directa a su contrato y no le importaba si tenía que esperar mucho para que eso sucediera. Lo haría. Esperar…Definitivamente…
¡Esperaré! ¡Esperaré tanto tiempo como tenga que esperar!
Espero les guste. A partir del siguiente, es lo que ya lo que me imagine yo de cómo podía seguir y de ahí en adelante ya es lo que yo me inventé. :)
