Awwww! Lamento la demora! En verdad que me ha costado mucho trabajo seguirle el hilo a la historia, más que por falta de ideas por el exceso de ellas XD es tanto lo que quiero meter que no sé dónde acomodarlo y eso me causa conflicto XD, por otro lado he estado lo que es mega ocupada, no, lo que le sigue! Pero eso trae buenas nuevas (eso creo…) tras meses de dolor y sufrimiento por fin tengo fecha para mi examen profesional! *redobles por favor* será el 28 de agosto a las 10 de la mañana, la verdad estoy muerta de miedo pero sé que si todo sale bien seré oficialmente arquitecta! TTwTT uf! Lo siento necesitaba compartirlo con ustedes XD, fuera de eso pues solo pude darme ratitos para seguir, además que por fin después de muchas recomendaciones vi (y leí) Kuroshitsuji, grave error, nueva obsesión me encanta y me pesa que el manga se actualice cada mil años snif snif, amo a Soma! No sé por qué pero lo vi e inmediatamente lo relacione con Dei…extraño, lo se o.o, pero lo amo! XD en fin, ya no las aburro mas nwn….espero que les agrade nwn

Vale: jajajaj lo se, soy una maldita del mal y creo que cuando termines el capi me irá peor XD sorry!, lamento muchísimo la demora pero tu sabes que no he tenido al tiempo de mi lado u.u, espero te guste el capi nwn

Nana-chan Yamamoto: hola!, me alegro que te guste el capi, bueno no he profundizado mucho en los akatsukis pero su papel crecerá mas adelante nwn, espero te guste el capi!

Akila Kurai: hola! Mil gracias que bueno que te guste el fic nwn, lamento muchísimo la demora jejej n.ñ y pues espero que ahora si pueda actualizar mas seguido jejej igual tratare de profundizar mas en el dúo inmortal jeje me encanta este par y trato de ubicarlos bien para darles cierto "protagonismo" jeje espero te guste el capi nwn

Sin mas, gracias por leer y vamos al capi….

Advertencias: ItaDei, SasuNaruSasu, viole, tnciaortura, posible violación y lemmon

Personajes de Masashi Kishimoto

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"El primer signo de derrota es subestimar a tu oponente…"

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Capítulo 4

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Deidara siempre se había considerado un hombre de mundo, de grandes experiencias de todo tipo a pesar de su corta vida, desde muy joven había sido una persona que debía luchar por salir adelante, comenzó a trabajar estando en el primer año de secundaria en una pequeña tienda de abarrotes, sus padres le habían dejado y no podía depender de lo poco que su abuelo podía brindarle.

Trabajaba, estudiaba, hacía labores en el hogar y si le restaba algo de tiempo se iba de fiesta con sus amigos, los mejores años de su vida si alguien preguntaba, muy al contrario de lo que muchos podrían decir no recordaba aquellos días como una amarga experiencia, eran su más grande tesoro, lo que lo había marcado para bien, aquel dicho que marcaba que aquello que no te mata te hace más fuerte siempre había sido una especie de mantra a seguir, muy a pesar de su infantil y explosiva personalidad cada experiencia vivida le había hecho madurar desde muy temprana edad.

Era una persona fuerte en toda la extensión de la palabra, no toleraba abusos ya fuera hacia su persona o para con alguien más débil a su vista-causa por la que siempre estaba metido en peleas- estudiaba arduamente y aunque no excelentes sus notas siempre eran buenas, sabía sus habilidades y sus límites y sabia equilibrarlos y aprovecharlos a máximo, no era nada bueno en matemáticas pero era excelente en historia y artes plásticas, la geografía le daba dolor de cabeza pensando que no la necesitaba cuando podía usar un "gps" pero la física y la química le entusiasmaban.

Apenas había entrado a la preparatoria cuando tuvo la primera oportunidad de viajar, había resultado calificado para un concurso de artes fuera del país, una semana en Estados Unidos, ahí tenía otro punto en contra, el idioma, se consideraba un completo fracaso en ello, solía confundir palabras y tiempos pero se esforzaba, había sido poco tiempo pero suficiente para saber que quería repetir aquello, necesitaba conocer el mundo, no tuvo que esperar mucho, al año siguiente un intercambio académico lo había mandado a Canadá por tres meses, por fin sentía que su esfuerzo valía la pena.

A finales de ese año su ultimo familiar falleció, su abuelo Onoki había muerto presa de una deficiencia cardiaca, le había dolido mucho y su ánimo había decaído notablemente, tenía edad y la capacidad para sustentarse a sí mismo pero para su fortuna sus amigos no lo habían abandonado, los primeros meses Itachi le había prácticamente obligado a vivir en su casa, sus padres le habían secundado y aunque apenado no había tenido más opción que aceptar, solía llorar por las noches o cuando se creía solo pero siempre había un par de brazos rodeándolo o alguna palmada de apoyo es su espalda, comenzó a considerar a los Uchiha como su familia, algo por lo que estaría eternamente agradecido.

Al poco tiempo su fuerza volvió y su vida retornó a la cotidianidad, siendo sus inicios de universidad las fiestas eran frecuentes y los viajes aumentaban, su interior se llenó de dicha se sentía feliz, lo suficiente como para rechazar a carcajadas aquella propuesta tan indecente-a su parecer- una fiesta de la facultad, Sasori e Itachi iban con él, Sasuke y Naruto habían llegado colados a media noche para conocer el mundo de los "mayores" cuando un sujeto-compañero poco tratado de sus clases- llegó saludando amigablemente ofreciendo un poco de "diversión", vio su mano extendida con un par de pastillas, al instante sonrió negando a plena voz.

-No necesito ayuda para llenar mi vida de color

Había dicho, Itachi le había revuelto sus cabellos y Sasori alejado-educadamente- al "proveedor", no necesitaba nada para disfrutar sin embargo si había presenciado a muchos compañeros en ese curioso estado de excitación regalo de las drogas, les escuchó reír y gritar, les vio bailar y saltar eufóricamente, uno que otro se había acercado para compartir su experiencia y solo escuchaba lo que tantas veces en televisión, colores y emoción, diversión y excitación, fuerza y desorientación y horas después calma, un patético letargo que le envolvió por completo, tan único, tan efímero.

Nada era para siempre y tras la emoción de la nueva experiencia, de la curiosidad por probar solo seguía la vuelta a la realidad, un fascinación llegó a él, no por el consumo del estupefaciente sino de que provocaba, era como una explosión como una gran tormenta seguida de calma, Itachi le miró preocupado ante su embeleso pero era claro que no era lo suyo, le sonrió mirándolo fijamente, no necesitaba nada para el "color", esa noche se habían hecho novios.

Sí, le había llamado la atención, le picó la curiosidad pero no lo suficiente como para hacerlo, jamás hubiera querido hacerlo, no lo quería.

Una nueva arcada le hizo inclinarse con brusquedad sobre sus rodillas, hacia horas que su estómago estaba vació y solo bilis, saliva y uno que otro rastro de sangre se colaba entre las contracciones de su garganta, su cuerpo temblaba de pies a cabeza y todo le daba vueltas, aquella sensación de vértigo comenzaba a ser algo cotidiano, sin poder soportar más su propio peso se dejó caer de lado cual costal, inhaló y exhalo agitadamente tratando de enfocar algún punto en la habitación con tal de detener el movimiento fantasma que embargaba su razón, el lugar apestaba a vómito y a humedad pero no le importaba, la suciedad y el sudor de su propio cuerpo eran suficiente.

Una solitaria lagrima rodó por su mejilla, su rostro se mostraba tenso, furioso, confuso, hace unas horas se había sentido tan bien, el dolor en su cuerpo se había esfumado y una gran emoción le había recorrido por completo, mil ideas de salir de ahí habían pasado por su cabeza como si de una película de acción se tratase, juraba haber escuchado gritos y disparos, pisadas presurosas y una voz, Itachi gritando su nombre con insistencia, él se había parado como si nada hubiese ocurrido, había abierto la puerta y ahí frente a él todos le recibían Itachi sonreía y Sasuke le acompañaba, Fugaku, Madara, Sasori… sus padres y Onoki, sus rostro se llenó de lágrimas y algunos sollozos se escaparon de sus apretados labios, le habían usado, aquella maldita jeringa vacía en el suelo, lo que en el pasado le había inquietado con curiosidad ahora le causaba la más profunda repulsión, no lo necesitaba, no necesitaba drogas para el color y aun así había sido forzado a pasar por aquello, no era justo.

La puerta se abrió, ese rostro sonriente lo miraba una vez más, no la apartaría, no apartaría su cansada y dolida mirada de aquel que le tenía ahí, le vio moverse lentamente hasta hincarse junto a él pero no se movió, no habló, no lo golpeó, solo se quedó ahí.

-¿Te divertiste?- le pregunto con mofa acariciando suavemente su cabello-Ahora sabes un poco de mi trabajo, solo una de las tan provechosas ramas, ¿no te parece interesante?

-Drogas- soltó como un suspiró

-No sabes a que nos dedicamos ¿cierto?, es…por seguridad que tu noviecito no te da información de sus casos pero es bueno que lo sepas si ya estás aquí

Deidara ladeó la cabeza ignorándolo, no necesitaba saberlo, era un criminal y le daba igual lo que hiciera, drogas, armas, secuestros, todo aquello le era repugnante.

-Yo en tu lugar prestaría atención- continuó sin darle importancia la anterior acción- el mercado es exigente en estos días ¿sabes?, cocaína, marihuana, opio, todo es clasificable y detectable…

Kabuto caminaba en círculos como platicando cualquier cosa sin mayor importancia pero Deidara trataba de no escucharlo, su sola presencia y timbre se su voz le molestaba.

-Lo bueno es que la tecnología esta de nuestro lado y esa cosita que probaste es completamente indescifrable, ¿te gusto?-sonrió pero el menor seguía aparentemente ausente-¿no? Parecía que mucho, gritabas bastante y reías con verdadera felicidad, incluso te pusiste de pie y diste algunas vueltas, me sorprendería si no te sintieras destrozado ahora

-La…probaste en mi-afirmó cerrando los ojos con fuerza.

-Ho no! , por supuesto que no!, ya ha sido probada en humanos, unos cuantos, si hubieras sido el primero ya no estarías aquí rubito- soltó una ligera carcajada- solo era un regalito, aunque si me ayudo a estudiar un poco mejor sus efectos, te lo agradezco

El sonido de un motor se escuchó a lo lejos, el peliblanco ensanchó su sonrisa y de acercó nuevamente al más chico, Deidara retrocedió al ver una nueva jeringa en su mano.

-¿Sabes qué día es hoy?

El artista giró violentamente hacía la pequeña ventana, algunos rayos de luz se filtraban por ella, sus ojos se abrieron con sorpresa y temor, volvió su atención a su captor.

-E-el intercambio- murmuró con la respiración agitada, no podía ser, el tiempo había pasado tan rápido, y aunque no podía negar que lo que había pasado era horrible no podía creer que todo terminara, la expresión del otro se lo decía, no terminaría ahí

-Descuida, si todo sale bien al despertar las cosas irán mejor- le dijo mientras clavaba la aguja en el cuello de su indefensa víctima, le sintió revolverse y luchar pero poco podía hacer, suspiró satisfecho al ver como su ojos se cerraban poco a poco-…mejor para mi claro

No le importaba lo que estaban diciendo, tampoco las múltiples manos que con un intento de delicadeza trataban de volverlo a la cama, le valía poco que Tobi le insistiera en volver a descansar y que Sasuke le gritara molesto que no debía abandonar el hospital, era el día y no importaba nada más.

Terminó con el último botón de su camisa y suspiró encarando por fin a quienes le acompañaban, Tsunade le miraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados parada firmemente frente a la puerta, Naruto apenado la acompañaba a su lado negando nerviosamente, era médico y sabía los riesgos que implicaba, torció el cuello rascando su nuca con molestia, no había otra forma.

-Miren, es claro que iré así que ¿Por qué no nos ahorramos el teatrito?

-Mierda Itachi! ¿Qué no entiendes? Aun no estás en condiciones para salir!-gritó un furioso Sasuke- Tobi irá y papá también, Madara y yo estaremos ahí, ¿Por qué demonios no puedes confiar en nosotros?

Itachi tomó asiento al borde de la cama masajeando sus sienes, claro que confiaba en ellos pero debía estar ahí, necesitaba estar ahí y asegurarse de que todo saliera bien, ver con sus propios ojos al bastardo de Kabuto caer ante la justicia, necesitaba ser lo primero que su rubio viera al volver.

-El mensaje decía que debo estar ahí Sasuke, no me arriesgaré

Era cierto, apenas unas horas atrás un mensaje había llegado como spam a todos los centros de comunicación policiacos de la ciudad, correos electrónicos, teléfonos móviles, fax, un completo caos para el sistema considerando que el tema se había mantenido en completa discreción, ordenes fueron dadas y aunque se logró aminorar la noticia había llegado a la prensa.

Kabuto daba un punto de reunión clave que solo Itachi y Sasuke habían logrado descifrar, exponía sus condiciones de trato y amenazas ante el incumplimiento de alguna y ante todo exigía la presencia del primogénito Uchiha en el centro de cambio, no tenían opción y era claro que Itachi no se negaría.

Los escuadrones estaban dispuestos lo suficientemente lejos para no ser detectados, los civiles cercanos desalojados y todo el que debía estar ahí había sido avisado, esa mañana Kisame había llegado al hospital encontrándose con sus jefes dando su reporte, el primer miembro de Akatsuki llegaba.

Itachi debía admitir que estaba sorprendido, el grupo Akatsuki era el más reducido y valioso dentro del rubro policial, una leyenda viviente, el mismo había recomendado a muchos de sus miembros pero ahora sabía que desconocía demasiado, era un civil más y como el mismo lo había aplicado con Deidara mucha información le había sido oculta, clara muestra era Sasori.

Durante años le trató como a un amigo más, uno muy valioso en el que confiaba la "inocencia" de su rubio, era un artista, un fotógrafo reconocido y el más talentoso espía con el que se había cruzado en su vida.

El día anterior en esa misma habitación el pelirrojo le había explicado muchas cosas, resultaba que Sasori había entrado al sistema desde los dieciséis, sus padres le precedieron y con su muerte había tomado su lugar, era hábil, extremadamente cuidadoso, Itachi sabía que su pulcritud y excelencia en cada trabajo era excepcional pero jamás imaginó que estaría envuelto en aquel pútrido mundo y no solo eso, era famoso, le conocían como "el marionetista", sus contactos rebasaban los números reconocidos por la ley, podía estar en múltiples investigaciones simultáneamente manejando a criminales e infiltrados a su antojo, por un momento pensó en el cómo alguien traicionero y de temer pero no podía, siempre le habría confiado su vida sin pensarlo ¿Por qué las cosas cambiarían?, era su trabajo, un trabajo como todos.

Sasori le confesó que la entrada a su vida era parte del trabajo, hacía años se le había encomendado el cuidado de Deidara el suyo mismo y tras cumplir y sin sentirse capaz de romper ese lazó no pudo más que continuar su amistad con una sincera honestidad, les apreciaba y aunque ya no fuera su labor se había dado a la tarea de protegerlos aunque fuese desde las sombras, aquella declaración se había ganado un buen golpe seguido de un cálido abrazo de agradecimiento.

Las confesiones siguieron, se enteró que Madara estaba reuniendo al grupo, Kisame, Kakuzu y Hidan saldrían de su infiltramiento para uniste más de cerca al caso, Konan trabajaría hombro a hombro con Naruto, Tsunade y si se requería Jiraiya, no le sorprendió mucho sabía la labor de todos ellos, lo que no esperó fuera que el dueño del bar que frecuentaban y novio de la peliazul junto con el chico bipolar y mensajero de la estación entraran, más agentes encubiertos, se sintió agobiado era una red muy grande y solo veía lo que el "sistema" quería mostrarle, su padre y su tío manejaban cosas realmente grandes.

Para su suerte-si es que así podría llamársele- conocía a la mayoría, solo algunos miembros relativamente nuevos estaban involucrados, Shikamaru en comunicación, había sido compañero de Sasuke en la academia, su gran intelecto y habilidad de deducción lo habían hecho escalar rápidamente, el otro caso- Chouji- también compañero de ambos estaba en la misma situación, su punto fuerte era el combate y el manejo de masas, él se había encargado de calmar a la prensa tras le bomba de noticia circulando aun cuando no era su labor había sacado de un gran aprieto a la estación.

Los minutos pasaban y ninguno parecía querer darle paso, con decisión se plantó de nuevo frente a todos.

-Iré, resolveremos esto y volveré con Deidara-volvió hacia su hermano y su primo, les sonrió- claro que confió en ustedes, más que en nadie, por eso los necesito cuidando de mí, no es solo su pelea, es mía más que de ningún otro y un Uchiha…

-No se rinde ni flaquea…-completo el moreno menor, suspiró- vale, pero iras forrado de pies a cabeza con cualquier porquería antibalas, ¿te quedó claro?

-Como usted ordene detective…

No podía creer como había resistido tanto tiempo sin moler a golpes a aquel frente a él, la furia lo embargaba y aunque completamente molesto y al borde de perder los estribos por fuera mostraba la pasividad y soberbia tan característica de su familia.

Había llegado el día y ni él ni Fugaku habían encontrado una forma de evitar su visita a la correccional, su primo* lucia tranquilo pero sabía que estaba igual o por que el por dentro, suspiró sopesando sus palabras no debía verse débil, dudoso, sonrió afilando su mirada e inclinándose hacia adelante en un intento de atemorizar a Orochimaru, mentiría al decir que no le picó el que el otro correspondiera su gesto con sorna.

-Y bien… ¿a qué debo su visita caballeros?- comentó confiado el criminal- en especial la suya…Comisionado

Madara contuvo las ganas de maldecir, era el protocolo y aunque hubiesen deseado no involucrar a sus superiores Danzou Shimura estaba con ellos en esa sala, el hombre sobrio y suntuoso nunca había sido de su agrado, uno de aquellos ejemplos de ascenso al poder por contactos y dinero, habían sido contadas las ocasiones en que habían tratado con él, las estrictamente necesarias, no le agradaba admitirlo pero su firma, su simple nombre en cualquier documento era necesario para infinidad de asuntos burocráticos.

Los familiares se miraron con molestia, Orochimaru parecía prestar más importancia a la presencia del mayor que a la suya misma restándoles autoridad y sobajándolos ante una persona que distaba mucho del verdadero cumplimiento de su cargo aunque lo cierto era que Shimura nunca había dado pistas de ser algo más que un rechoncho ricachón aprovechado de toda situación, un parasito de la sociedad que veía ventaja de cualquier cosa que realzara su nombre para subir de posición en la maldita pirámide jerárquica social.

-Todo traslado de reclusos de alta peligrosidad deben ser supervisados y autorizados por el comisionado de la ciudad, así como negociaciones y movilizaciones de personal requeridas-recitó monótonamente Fugaku- aunque estoy seguro que conoces el protocolo…

El de las pupilas ámbar soltó una carcajada cruzándose de brazos despreocupadamente mientras Danzou caminaba distraídamente por la estancia como restando interés al escenario.

-Sabemos que estás trabajando aun estando aquí, el cómo, el por qué y el con quién- Madara curvó sus labios- bueno, dejaremos a tu imaginación el cuanto estamos enterados…

-No podía esperar menos de ustedes señores, honestamente no me sorprende que tardaran tanto en venir, imagino que han recurrido a su última opción por el poco ánimo que veo en ustedes…

Era tan molesto, conocían el largo historial delictivo como la palma de su mano, lo cierto era que aquel hombre frente a ellos era el criminal más "sonado" en los últimos años, tenía "contactos", dirigía una gran cantidad de grupos criminales, había evadido a la policía en incontables ocasiones al saber cómo manejar a su antojo las tan literalmente tomadas leyes, se había burlado de los Uchiha en su cara tantas veces que su persona representaba la más profunda espina en la familia, el más grande obstáculo y la más codiciada meta a lograr, ninguno de ellos se rendiría hasta verlos tras las rejas y unas semanas atrás aquello parecía cumplido, hasta ahora.

Madara suspiró sin notarlo y abrió el extenso expediente entre sus manos, se colocó unas ligeras lentillas para iniciar su lectura.

-El acusado, declarado culpable el mes pasado purga una condena de tres cadenas perpetuas bajo los cargos de tráfico de drogas y armamento militar así como control de más de 35 pandillas tan solo en la ciudad, sospechoso del asesinato de 6 oficiales a cargo de su caso además de la evidencia encontrada en su contra sobre el liderato de varios centros de prostitución y trata de personas…-un suspiro largo y profundo salió de sus labios al tiempo que cerraba los ojos y masajeaba el puente de su nariz cuando una risa entrecortada lo hizo levantar la mirada

-Veo que mi trabajo le entusiasma detective-sonrió- me sorprende que tras su "logro"- enfatizó la última palabra haciendo el ademan de las comillas con sus dedos- estén dispuestos a un simple intercambio, ¿es tan importante ese rubito amigo suyo?

Los dos morenos abrieron los ojos con sorpresa sin poderlo evitarlo, ¿Qué nivel de contacto y control tenía Orochimaru frente a ellos?, Madara se puso de pie abruptamente sujetando el cuello de su enemigo proclamado pero este se limitó a ensanchar su sonrisa.

-Déjate de juegos bastardo!, ¿qué es lo que buscas?!, sabes que no negociamos con criminales

-No lo parece- embromó- ¿Qué hacen aquí si ese es el caso?- una falsa expresión de sorpresa se plantó en su pálido rostro- ¿será que es resentimiento guardado?, aquel desafortunado accidente con su compañera detective hace algunos años, una verdadera pena, Kushina-san tenía de talento lo que tenía de belleza, una verdadera flor en el desierto…

El puño de Madara se elevó en lo alto tomando el impulso necesario para romperle la cara pero un fuerte agarre lo detuvo, bufando molesto se volvió viendo el mismo rostro furioso en su primo, Fugaku negó suavemente soltándolo, la pelirroja-madre de Naruto- era como una hermana para ellos, una colega que conocieron desde la preparatoria junto con su marido Minato, ella policía, el médico-motivo por el cual su hijo siguió sus pasos- hacía ya años que Minato había muerto a causa de una deficiencia cardiaca, Naruto cumplía los doce apenas, madre e hijo habían aprendido a vivir con la ausencia del mayor cuando aquel incidente ocurrió, Kushina estaba cerca de un atraco estando en uno de sus descansos y al sentirlo como parte de su deber se acercó a detener el disturbio, el resultado, su muerte en un fuego cruzado.

-No le des motivos al juez- comentó aparentemente calmó el menor de los Uchiha logrando que Madara chistara soltando bruscamente al otro- no necesitamos tus palabras y tampoco estamos aquí para cumplir tus caprichos

Orochimaru dudó pero no demostró flaqueo alguno, querían a Deidara y solo él podía dárselos, se lo llevarían de ahí, él era su boleto de salida, Madara suspiró sonriendo ampliamente como si acabase de recordar un buen chiste, se volvió haciendo un ligero ademan con sus manos como si la actuación anterior se hubiere tratado de un simple juego.

-Bien…entonces, ¿nos vamos?-pregunto a su familiar que se limitó a asentir guiando a un completamente desinteresado Danzou a la salida, su vista se clavó de nueva cuenta en el de tez pálida- te esposaremos, llevaremos al punto de intercambio y volverás a tu pútrida celda en menos de lo que canta un gallo- se mofó- pero no te preocupes, volverás acompañado

Su voz sonó demasiado segura, tanto que Orochimaru sintió un escalofrío correr por su espalda, soltó una retorcida carcajada sintiendo como un par de oficiales encadenaban sus pies y muñecas, ¿Qué caso tendría todo aquello sin algo de emoción?

Las calles parecían desiertas, no había un solo civil en kilómetros a la redonda, no era como si hubiesen vaciado la ciudad entera pero el que su destino fuera aquella vieja mina hacia ver el entorno como ruinas en medio de la nada.

Las destruidas bodegas y oficinas se levantaban al centro del conjunto, una –no muy vieja- mina que había sido cerrada unos años atrás por cuestiones de seguridad, los minerales encontrados eran pocos, una mala inversión que termino por dejar construcciones y equipo abandonados, los limites estaba cercados y lo más cercano era la carretera que llegaba a la ciudad a unos dos kilómetros de distancia, solo bosque y algunas pequeñas montañas le rodeaban y aunque solo una vía se mostraba en el mapa para poder entrar sabían que su enemigo tenía sus medios.

Pensaron que llevaban tiempo tomando ese lugar como refugio pero la idea se desechó tras la redada inmediata después de conocerlo como lugar de intercambio, lo cierto era que solo llegarían ahí y no se mostraba evidencia de movimiento reciente en la zona.

Aquel lugar era inconfundible para los hermanos Uchiha, a pesar de representar una perdida arquitectónica el entorno que le rodeaba era uno de los lugares más recurridos por Deidara, el amplio bosque circundante siempre le agradó para paseos de campo en los que comían y jugaban al aire libre terminando dando vueltas en aquel punto, el rubio admiraba con verdadero embeleso las torres de acero con gruesos cables metálico halados por poleas, los muros de concreto oxidado por la abrasión del tiempo y semi-cubiertos por la vegetación invasiva le recordaban las ruinas de algún pueblo perdido, infantilmente imaginaba aquel sitio como su escondite secreto, como su guarida, como su "casa club" a la que recurría cuando necesitaba relajarse dela estresante rutina en el estudio, para él, un verdadero oasis en el desierto que veía en la estruendosa urbe.

Aquellos altos muros grises se levantaron frente a sus ojos conforme la camioneta blindada en la que iba se acercaba, solo "Uchihas", junto a él Sasuke conducía con una clara muestra de concentración y convicción completamente seguro de que todo saldría bien, se lo había prometido a su hermano, a su padre y a su tío, se lo había prometido a Tobi que lo miraba con duda y temor y a Naruto que le suplicó volver con bien sabiendo que no habría servido de nada el intento por detenerlo.

Se removió un tanto incomodo en su asiento, se sentía "pesado" con tanta ropa encima, el chaleco antibalas, el recubrimiento en sus piernas y brazos con no sabía que material extraño que lo sofocaba, sin mencionar las tensas vendas que mantenían cerradas su heridas además de las armas escondidas en sus costados y tobillo derecho, solo le faltaban rodilleras, coderas y casco- pensó hastiado-jaló el cinturón de seguridad viendo de reojo a su primo que preparaba sus propias armas dejando el seguro abierto para cualquier rápido movimiento.

Una segunda camioneta iba tras ellos en donde Madara y Fugaku llevaban a Orochimaru completamente inmovilizado, aun sentía los nervios crispados tan solo pensar en el momento que lo tuvo de frente, sonriente, sínico, el auto se detuvo y no espero para salir de él, nadie se veía cerca, si bien tenían oficiales a los alrededores nadie debía ser visto, solo Akatsuki estaba presente, no necesitaban más, los policías comunes cuidarían las entradas a la ciudad en caso de fuga pero cuidando sus espaldas solo estaba el reducido grupo liderado por el mayor de los Uchiha.

El silencio rondaba la zona tan solo roto por las corrientes de aire que creaban eco entre las roída construcción, el rechinar de los cables y las cadenas en lo alto de algunas grúas intensificaban el ambiente tenso, un par de minutos después un automóvil gris salió de entre la esquina de una de las bodegas deteniéndose justo frente a ellos, tres personas descendieron dejando en el asiento del copiloto al motivo de negociación.

El corazón de Itachi latió con fuerza al distinguir largos cabellos rubios salir por debajo del costal que cubría la cabeza del rehén, estaba atado al asiento y le veía forcejear, podía ver la misma ropa que portaba el día que los separaron ahora sucia y con manchas de sangre seca, escuchó un fuerte chasquido de dedos que lo hizo virar su atención, Kabuto sonreía con burla.

-Sé que estas ansioso Itachi-san pero primero los negocios

El moreno arrugó la frente molesto viendo como el criminal subía de un salto a una vieja plataforma de madera a unos pasos de él, ambos delincuentes compartían sonrisas de mofa mientras los dos acompañantes del peliblanco permanecían junto al vehículo como custodiando su carga, uno de ellos era alto, fornido, su cabello pelirrojo en corte mohicano resaltaba su altura y peso, algunos tatuajes se veían en sus brazos y una gran collar similar a un rosario budista rodeaba su cuello, el otro, más chico y delgado sonreía burlonamente como si la situación le divirtiera mientras se recargaba en el cofre del auto y tamborileaba la punta de su pie contra la defensa, les estudió cuidadosamente, ninguno parecía armado, portaban ropa delgada y holgada que de esconder algo se notaría con facilidad, la marca de su bando se veía clara en ambos brazos, aquella serpiente negra parecía mirarle con reto y aun así sintió ventaja al ver que eran pocos y aparentemente indefensos.

-Suéltalo

La voz de Itachi resonó firme, autoritaria incluso a oídos de sus acompañantes pero Kabuto se limitó a acuclillarse sobre la tarima viéndolo desde lo alto con prepotencia, suspiró volteando brevemente hacia su jefe.

-Ambos sabemos que las cosas no son tan sencillas abogado

-¿Qué propones?

Kabuto se estiró en su sitio exhalando al aire, torció el cuello hasta hacerlo crujir y señaló a sus secuaces.

-Es obvio que ustedes señores- sonrió- no confían en mí, y yo dejé de dar vía libre a personas como ustedes desde hace tiempo, sé que no vienen solos…

Los Uchiha temieron por las acciones que el otro tomaría aun sabiendo que podría estar hablando sin sentido, Akatsuki era el mejor grupo y era prácticamente imposible que supieran su ubicación, justo en esos momentos debían estar rastreando su escondite y vigilando una posible huida, debían tenerlo todo cubierto.

-Han violado parte del acuerdo- continuó- pero igual sabía que lo harían…

-Déjate de juegos- declaró Madara dando un par de pasos al frente empujando bruscamente a Orochimaru- aquí tienes a tu jefe, suelta a Deidara…

El Sanin rió con fuerza coordinando su mirada con la del peliblanco.

-Nos veremos en otra ocasión Orochimaru-sama

Un fuerte portazo los sobresalto haciendo que su atención se volcara sobre al automóvil gris, apenas lograron enfocar al par una fuerte explosión de humo les hizo retroceder, Sasuke se volvió cubriendo a su hermano que ante el alboroto intentó lanzarse contra Kabuto, el sonido de madera trozando llegó a sus oídos, pisadas presurosas, gritos y algunos disparos, Itachi no sabía que sucedía, solo sentía el suelo bajo él y el cuerpo de Sasuke reteniéndolo, su primo y Fugaku habían desaparecido y Madara volcaba violentamente a Orochimaru en la camioneta maldiciendo al criminal que reía y se dejaba manipular dócilmente.

"Deidara"

El rubio cruzó por su alborotada mente y con fuerza empujó a su hermano, el humo comenzaba a disiparse y logró ver un gran agujero sobre la tarima en la que Kabuto se había montado, le llamaron, escuchó su nombre a voz de su padre y le vio manoteando al aire para que se alejara, Tobi estaba a su lado y por una de las ventanas del edificio junto a ellos vio la pelirroja cabellera de Sasori haciendo los mismos ademanes tan inclinado que parecía saltaría al vacío, ninguno de los enemigos se veía cerca y temió hubieran escapado, Madara gritaba por un transmisor por donde parecía escuchar las voces de Kisame y Pain atropelladamente y el automóvil gris seguía ahí, Deidara seguía ahí frente a él, a unos cuantos metros, algo de tranquilidad inundo su pecho pero nuevamente se vio jalado hacia atrás.

Su campo de visión se redujo y la imagen de su novio se alejó, lo vio removerse y juró escuchar gemidos ahogados seguramente por una mordaza, estaba ahí ¿Por qué no lo dejaban acercarse?

"¡Bomba!"

Esa simple palabra taladró sus sentidos, se removía, luchaba sintiendo a Sasuke aprisionándolo con sus brazos, escuchaba su voz en su oído, todo de detuvo.

La explosión lo lazó con fuerza hacia atrás y el calor acompañado de cenizas y algunos restos volando chocaron contra su rostro, el menor jadeaba cubriendo con sus manos lo que podían de ambas cabezas, estaba desorientado, todo sonido pareció apagarse, la luz a su alrededor se veía rojiza por las llamas cercanas y el rostro manchado y preocupado de su hermano se posó frente a él, sintió como prácticamente le arrancaba la camisa y el grueso chaleco negro y hasta entonces sintió su agitada respiración, Sasuke levantó una mano cubierta de sangre volviéndose para gritar por ayuda pero el ya no escuchaba, ya nada importaba.

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Hasta aquí por hoy! Cielos! No saben lo difícil que fue este capi, principalmente la escena de Mada y Fugaku con Orochigay XD avanzaba dos líneas y ya jejeje, se que parece que todo va muy rápido y en parte si, pero aun falta bastante para el final, honestamente no se me dan los fics largos de decenas de capis asi que trato de extender cada uno lo mas que puedo.

Vemos un poco de dei en su aprisionamiento, tarat de no dejarse vencer pero lo cierto es que las cosas se le complican un poco, aun asi trato de que se vea optimista, aun no puedo dejar que caiga, por otro lado vemos a un Ita impulsivo e incluso inconsciente, creo que la desesperación puede cegarlo un poco pero razonara las cosas.

Sasuke…uf! Debo decir que tendrá un papel importante en el fic, comienzo a adentrarme mas en este personaje y quiero que cambie papeles con Ita en el sentido de que ahora el kiere ser el fuerte, necesita protegerlo y sentirse útil, no solo por el o su familia sino por el amor que le tiene a su hermano, vamos que creo que es algo que se haría sin pensar.

De Akatsuki, se que está muy vaga la idea e incluso no se ven tan "fuertes" o importantes como trato de hacerlos pero digamos que las cosas ahí aun no cuajan bien y su papel crecerá mas adelante.

Se que quizás nadie lo noto pero encontré un pequeño error en el capi anterior XD mate a Mikoto y nadie me lo dijo jajajaja asi que aquí cambie las cosas e hice la mención de los papis de Naru y antes de que me maten por el final del capi am…bueno no se preocupen dei está en un lugar mejor u.u…. jajajajja no se crean jamás lo mataría, lo amo! TTwTT

No duden en decirme si ven que algo se me fue nwn

En fin….muchas gracias por leer y porfas no olviden comentar que es eso lo que me anima a seguir nwn, nos vemos en la prox nwn

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