Capítulo 4: ¿Quién es Lord B. D. G?

Sin nada que decir, Mordecai y Rigby siguieron las instrucciones de Skips y tomaron asiento frente a él. El sabio yeti, dejó sus elementos de ejercicio a un lado, se sentó de manera cómoda y se dispuso a aclarar sus dudas, al parecer, sabía mucho del tema, pero desconocía si la amenaza se hiciera realidad todavía.

—En primera, ¿Qué es lo que desean saber? —Preguntó Skips.

—Todo, pero antes, ¿Por qué esta eso ahí, debajo del cobertizo? —Cuestionó Mordecai.

Esa guarida tiene más de ciento cincuenta años de existencia, ahí se practicó todo tipo de matanzas, de forma sanguinaria. Hubo una vez en que dos hermanas, pertenecientes a una familia de clase alta, vivían muy cerca de aquí y fueron muy reconocidas por su desaparición. Cuentan, que un día salieron a pasear, decidieron estar un buen rato en el estanque. Una de ellas, tenía el nombre de Timara, el día de la tragedia, llevaba un vestido blanco, tipo camisón que le llegaba debajo de las rodillas, adornado de encajes en los extremos de las mangas, las cuales, eran largas, lucía un cabello negro, pero de aquel negro tan intenso, que llegaba hasta su cadera, su piel era muy blanca, ni siquiera tenía las mejillas ruborizadas, así que su rostro era muy pálido, tenía ojos grises y era de noble personalidad. La otra se llamaba Dolly, a diferencia de su hermana, ella tenía el cabello rubio, le llegaba a la cintura, llevaba un vestido azul obscuro como la noche, pero le llegaba arriba de las rodillas y su falda era de holanes con encaje blanco en las orillas, tenía un moño decorando su pelo, sus ojos eran azules, pero de un tono muy claro, la piel que tenía, era bronceada y sus mejillas sonrosadas, muchos decían, que era como una muñeca en vida. En cuanto obscureció, caminaron de vuelta a su casa, pero, sus padres nunca se imaginaron que no volverían jamás. La gente que vivía cerca, confesó que escucharon gritos muy aterradores a media noche, cuando quisieron salir a ver qué era lo que ocurría, algo tenebroso lo impidió.

—¿Qué cosa, Skips? —Preguntó Mordecai.

Dijeron que, al abrir la puerta de sus casas, el exterior estaba totalmente obscuro, no se veía absolutamente nada, ni el suelo ni los árboles, ni siquiera la luna, ¡Nada!, todo estaba negro como si hubiera desaparecido el mundo y sus casas estuvieran en el vacío, si sacaban un brazo para sentir al menos algún objeto de afuera, no se sentía nada y aparte dijeron que el aire era muy frío. Aquel acontecimiento duró toda esa noche, trataron de estar al pendiente de que amaneciera pero un sueño pesado se adueñó de sus cuerpos y en cuanto despertaron, el mundo había regresado, ya era casi medio día, fue entonces cuando salieron y buscaron, pero no había nada. Caminaron, hasta que llegaron a la zona en donde justo ahora está el cobertizo, pero hallaron un terrible mensaje sobre el césped, estaba escrito con sangre, todos decían que podría ser de ellas, el mensaje que decía "Sus almas, ahora me pertenecen, sus cuerpos son mis trofeos y su sangre ya es mi alimento. Esperaré por más de ustedes. Lord B. D. G." Desde entonces, los niños tenían prohibido jugar por ahí, los trabajadores tomaban otros rumbos para llegar hacia sus casas y el área estaba restringida. Respecto a ellas, no hubo ningún rastro de sus cuerpos.

—¡¿Qué? ¿Acaso la muerte, no es la única que se encarga de tomar las almas? —Preguntó Rigby muy confundido.

—Verás que, la muerte las toma, cuando ya es tiempo de que las personas abandonen este mundo, o sea, muerte por causa natural o accidente mortal. Pero este tenebroso ser, las arrebata, aún si están muy sanos y jóvenes, es como un asesino pero que nunca tuvo un cuerpo propio, su nombre dice ser un fantasma y hace las cosas por su cuenta, no está al servicio de nadie. —Aclaró Skips.

—Pero, ¿Tiene algún tipo de apariencia fantasmal? Así como… Fan-tas-mín —dijo Mordecai en cuanto recordó la expresión del fantasmita, aquella vez que mostraron el medallón a él y a Musculoso—, ese ser, como es que puede matar fríamente, sin tener al menos una apariencia. —Continuó Mordecai, había tenido la idea de que Fantasmín supiera algo del asunto.

—Solamente puedo decirte que, si hay quienes lo han visto, pues no vivieron para contarlo. —Respondió Skips.

—Y tú, ¿Conoces el significado de su nombre abreviado? —Preguntó Mordecai.

Skips, tomó un poco de aire y esperó unos cinco segundos antes de responder.

—Esa criatura, lleva el nombre de… Lord Bloody Death Ghost. —Terminó Skips.

Mordecai y Rigby se estremecieron horrorizados al escuchar eso, sabían el significado, el cual era, "Señor Fantasma de Muerte Sangrienta", ahora, debían averiguar si al pisar su guarida, terminarían muertos a manos de él. Preguntaron por más.

—Skips, ¿Dónde está él ahora? –Preguntó Mordecai.

—No lo sé. —Respondió

—¿Cómo no vas a saber Skips? Pudo haber sido derrotado, ¿No? —Preguntó Rigby.

—Pues no lo sé, la guarida está abandonada, o al menos… eso es lo que parece. —Respondió.

El par de amigos, ahora sí estaban muy preocupados. ¿Qué tal si había permanecido oculto, y al descubrir la guarida, lo habían despertado? Esa era su única duda, así que, preguntaron por más y Skips respondía todas sus dudas. Sobre cómo se había enterado de aquello tan espantoso, él respondió que trabajaba cerca de la zona, pero esa noche, él se había quedado profundamente dormido antes del acontecimiento.

—¿Cómo descubrieron la guarida? —Preguntó el pájaro azul, con el ceño fruncido.

El mensaje que había quedado grabado, era difícil de quitar, entonces, algunos aldeanos que se dedicaban a la minería, cavaron para no dejar rastro de él, pero, una luz de color verde, destalló en un movimiento en el que clavaron sus palas en la tierra, cavaron más para averiguar qué era esa luz, hasta que, uno de ellos al sentir la tierra tan aflojada, se hizo un hueco y cayó hasta golpear en contra de un suelo de roca, el otro le siguió, pero este cayó de pie y vaya sorpresa que encontraron... lo mismo que ustedes.

—Y entonces, ¿El Sr. Maellard, sabe de eso?

—Desde luego, él y yo hemos guardado el secreto, como la guarida parecía ya estar deshabitada, trataron de enterrarla, pero era inútil, aquellos que lo intentaron pues, los encontraban en sus casas, de una manera que no quisieran escuchar.

—¿Muertos? —Preguntó Mordecai.

—Si —respondió Skips—, pero yo me refería a las condiciones tan horribles en las que los hallaban.

—¿Asesinados a sangre fría?

Exactamente, pero volviendo a lo anterior, ahí mismo en la guarida, hay un terrible mensaje de advertencia, o más bien, es una maldición, que tuvo tantas víctimas, porque pisaron la guarida por accidente o porque creían que podían acabar con Bloody Death Ghost, já –Skips sonrió de lado–, cosa que a todos les parecía absurdo. Había quienes sentían tanto miedo y salvaron sus vidas, al no entrar ahí, porque el fantasma se molestaba y los asesinaba.

—Pero ¿Cómo? —preguntó el ave incrédulo —si a ese espectro le molestaba que entraran a su guarida, ¿Por qué tampoco dejaba que la ocultaran de nuevo? Aún con ambas cosas, terminaba matándolos, ¡¿Entonces?!

—¡Exactamente eso! Con cualquiera de esas dos acciones, él conseguía lo que quería, todo era plan con maña. —Respondió Skips.

—Y entonces, para evitar más masacres, ¿Construyeron el cobertizo encima de esa guarida? ¿Cubriéndola también con esa puertilla, que estaba asegurada con un candado?

—Sí, con tal de no enterrarla, sí nos permitió construir el cobertizo, donde por cierto, creímos que nunca la hallarían. —Respondió Skips, cruzado de brazos y con los ojos entre cerrados.

—Bueno, tú sabes que Benson, nos dio, la tarea de limpiar muy bien el cobertizo y pues… Benson —Mordecai, quedó pensativo —¿Benson, sabe algo de eso? —Preguntó.

—No, Benson al igual que ustedes, es un empleado y pues, el secreto, debía ser ocultado a todos los empleados. ¿Hay más que quieran saber?

—Creo, que con eso ya fue necesario, para saber sobre ese misterio.

—Bien, porque, en unos treinta minutos, ya estará muy obscuro –Skips señalo hacia su ventana, en donde se observaba todo el panorama que había afuera, el sol estaba por ocultarse detrás de las montañas y el cielo cambiaba de color –Supongo que ahora, ya no tienen la seguridad de caminar en el parque por la noche, ¿Cierto?

—Cierto, Skips, muy cierto —Dijo Rigby con una voz temblorosa.

—Bueno, supongo que eso sería todo, gracias por todo Skips. —Agradeció Mordecai.

Después de esa larga conversación, al menos ya sabían el nombre completo de la criatura, pero aún debían averiguar, si la maldición seguiría existiendo. De nuevo, agradecieron por todo y ambos se dirigieron hacia la puerta, Mordecai giró el picaporte y de un pequeño empujón, logró abrirla, después, ambos se despidieron y en seguida, Rigby cerró la puerta. Skips al ver que el par se había ido, bajó la mirada con un gesto de preocupación, realmente, él nunca había visto a Lord Bloody Death Ghost, ni cuando construyó la puertilla para ocultar la guarida, así que, de todas maneras, creía que Mordecai y Rigby estaban en peligro, y estaría dispuesto a salvarlos.

Salieron de la casa de Skips, y caminaron directo a la de ellos, el sol ya se había ocultado detrás de las montañas y el cielo estaba más obscuro, de sólo pensar en las palabras de su sabio amigo, sentían escalofríos con el viento que rozaba sus cuerpos, veían caras a los árboles y les parecía que estaban siendo perseguidos por sombras, así que alguno de los dos miraba hacia atrás a cada rato. Pasaron cerca del cobertizo y fue inevitable mirar hacia él, todo lucía normal, aquella estructura de madera pintada de verde, no levantaba sospecha alguna, pero aun así, aceleraron el paso.

—Oye amigo, creo que era mejor no enterarnos del tema, ahora todo me da miedo. —Dijo Rigby.

—A mí también amigo, pero, era realmente necesario saber eso, la verdad, yo no quería quedarme con tantas dudas. —Respondió Mordecai.

—Bueno, eso sí.

—En ese momento, Mordecai se detuvo pensativo, y se dio una fuerte palmada en el rostro.

—¡Por Dios! ¡No puede ser, que tonto soy! —Dijo el ave, en un tono muy alto.

—¡¿Qué sucede?! —Preguntó Rigby.

—Olvidé comentarle a Skips sobre el medallón que encontraste.

—¿Qué tiene que ver? ¡Es un simple accesorio gótico!

—¡No, Rigby, no lo es! No te lo comenté, pero ayer, mientras fuiste a bañarte, saqué tu caja de "tesoros" y fue entonces cuando, vi que ese medallón, atrás tenía las iniciales de L. B. D. G. Skips ya nos dijo el significado, si es que te acuerdas.

—Mordecai, no es gracioso, ya dime que es broma.

—No mapache, es en serio.

Rigby puso una mirada de severa preocupación, las palabras de Mordecai sonaban más ciertas que nunca, apartó los ojos de los de su amigo y siguió caminando, el ave, simplemente dio un suspiro y siguió detrás de su amigo. Llegaron a su casa y se adentraron en ella, estando ya en su habitación, Rigby se apresuró hacia el armario y sacó su caja de tesoros, la abrió y una terrible sorpresa encontró, abrió sus ojos de un gran tamaño y sus pupilas se encogieron mientras las movía de un lado hacia otro, como si leyera algo, su boca quedó abierta y se llevó las manos hacia la cabeza, Mordecai cerró la puerta en cuanto regresó del baño y notó muy raro a su amigo, Rigby se encontraba sobre su trampolín el cual usaba como cama, pero un montón de ropa lo cubría y nada más veía cómo éste temblaba, así que acercó a él y le preguntó qué era lo que sucedía.

—¿Qué tienes Rigby? ¿Ocurre algo malo? —Preguntó Mordecai.

—Algo horrible, creo que… tenías razón —Respondió Rigby.

—¿A qué te refieres?

—Allá. —Indicó señalando.

Mordecai miró hacia donde señalaba la mano de Rigby, vio que su dedo índice, apuntaba a su caja. El ave se puso de pie y caminó hacia ella, al asomarse notó que ¡No estaba el medallón! Pero había un pedazo de madera, parecía pertenecer a la puertilla que ocultaba la guarida, la tomó en sus manos, pero no tenía nada, le dio la vuelta y se encontró con un terrible mensaje escrito con sangre, cuando acabó de leerlo, puso la misma expresión que había puesto Rigby. Dejó el pedazo de madera de nuevo sobre la caja y se dirigió hacia el mapache.

—¿Lo ves? Te dije que esa cosa era peligrosa, ¡Te lo advertí! —Replicó Mordecai.

—Lo sé y lo siento mucho, no pensé que tuviera algo que ver, ¡Ahora vendrá por mí! —Dijo el mapache mientras se volvía a cubrir con una chaqueta.

—Tranquilo Rigby, tal vez haya tiempo de salvarte, encontraremos la manera de acabar con él.

—Pero, ¿Cómo?

—Tal vez, haya una, no sé cuál sea, pero existirá alguna forma de ayudarte.

Dicho esto, Rigby se acomodó sobre su trampolín para dormir bien, se cubrió con su ropa y cerró los ojos, Mordecai lo observó por unos segundos y soltó un suspiro de angustia, caminó hacia la caja de Rigby y la cerró de nuevo, después volvió a meterla al armario, en cuanto se dirigió a cerrar la puerta de la habitación, vio algo que se asomaba detrás de ella, salió al pasillo obscuro y encontró lo que parecía ser, un peluche en forma de oso, el ave un poco extrañado, lo levantó y lo observó detalladamente; era muy suave y esponjado, un listón de color lila rodeaba su cuello, dando forma a un moño, tenía ojos de botones color azul marino y su sonrisa era la más tierna que había visto jamás. "Seguramente, es un regalo de Papaleta", pensó, lo metió al cuarto y cerró la puerta, luego lo dejó encima del mueble que estaba a un lado de su cama y fue a apagar la luz, se metió en su cama y comenzó a pestañear, observó a su amigo, quién ya dormía tranquilamente y agradeció por dentro de que no hubiera amenaza en ese momento, minutos después, su vista se apagó y quedó profundamente dormido. Eran las tres veinte de la madrugada, cuando de repente, Mordecai escuchó una voz, la cual, interrumpió su sueño, aquel susurro le decía, "Mordecai, ven, aquí en el armario", la voz se escuchaba femenina, con ecos cada vez que hablaba, abrió los ojos de golpe y miró hacia todos lados, pero no vio nada más que obscuridad y a su amigo frente a él, quien roncaba placenteramente, rodó los ojos, creyendo que era alucinación suya y volvió a dormirse. Habían pasado quince minutos y volvió a escuchar otra voz que lo llamaba, pero esta era muy familiar, fue entonces, cuando volvió a despertar y vio a su amigo despierto, con una mirada que reflejaba gran temor.

—¿Qué pasa Rigby? ¿Ya llegaron por ti, o qué? —Preguntó Mordecai con los ojos medio cerrados.

—Muy gracioso Mordecai, pero no. —Respondió él.

—Entonces, ¿Qué ocurre?

—Hay algo en la esquina de allá —Rigby señaló a un lado de la puerta—, parece que está observándonos, hace rato sentí la mirada y desperté, fue entonces cuando vi dos cosas que brillaban, similares a unos ojos, y todavía sigue ahí.

—¡¿Qué?! —preguntó Mordecai, incrédulo y miró hacia donde indicaba su amigo —¿Pero qué…? —vió una silueta de muy baja estatura, no se veía bien por la obscuridad, pero parecía un animalito, con aquellos ojos de botón que estaban observándolos.

Rápidamente, el ave encendió la lámpara que se encontraba en su mueble y vaya sorpresa de que no había nada en la esquina a un lado de la puerta y el osito seguía a un lado de aquel objeto.

—Bueno, al parecer, no hay nada ahí, yo creo que con todo esto de la guarida y los mensajes de sangre, nos hace ver cosas y escucharlas también, yo digo que…

¿Escucharlas? Interrumpió Rigby.

—¿Acaso no has escuchado cosas extrañas fuera de lo común? Preguntó Mordecai.

—Pues, solamente he visto, no escuchado, como ¿Qué sería, escuchar rarezas?

—Pues voces, susurros, en fin ya te dije que estamos alucinando, aquí no hay nadie más que nosotros.

—¿Y ese muñeco? —Preguntó Rigby, examinándolo con la vista.

—Lo encontré afuera de la habitación —respondió Mordecai —quizá es un regalo de Papaleta.

—¿Y por qué Papaleta nos regalaría un muñeco de nenas? —Preguntó Rigby.

—Ya lo conoces, le preguntaremos luego, ahora hay que dormir.

—Está bien Mordecai, pero no puedo estar tranquilo. —Dijo Rigby, luego volvió a acostarse.

Mordecai nada más lo observó y miró de nuevo hacia el rincón, luego sacudió levemente su cabeza y apagó la lámpara, se recostó sobre la almohada y cerró los ojos sin pensar en nada más, así durante toda la noche ya nada interrumpió los sueños de ambos chicos.

Ya era de día, el amanecer se presentó en el parque muy temprano, como siempre, el sol iluminaba aquella zona en donde vivían. Eran ya las ocho de la mañana, un automóvil de color rojo, cruzó las enormes puertas del parque y se acomodó en el estacionamiento de empleados, la puerta del coche se abrió y Benson bajó de él, cerró la puerta y caminó hacia la casa que se encontraba en medio de toda el área. Abrió la puerta de aquella casa y se adentró en ella, fue escaleras arriba y sacó una llave, la metió en una de tantas habitaciones que había, y empujó la puerta de su oficina. Entró en ella y se sentó en su escritorio, sacó su periódico para leer a gusto en la silla.

La habitación de los jóvenes empleados, ya estaba iluminada por los rayos solares, Mordecai sintió la luz reflejada en su rostro y fue entonces cuando despertó y miró la alcoba, todo parecía tranquilo, vio a Rigby que aun dormía, se talló los ojos y se levantó de la cama, observó el peluche, lucía normal e inocente. Salió del cuarto y fue hacia el baño para ducharse, poco después despertó Rigby, parpadeó para despertar bien, observó la tranquila mañana y se quedó acostado, pero sin dormirse, solamente observaba el techo, pensando en aquel terrible mensaje, se puso de pie tratando de ya no pensar en eso. Fue hacia el armario y sacó de nuevo el pedazo de madera con el mensaje ensangrentado, escuchó a alguien aproximarse y se giró rápidamente para ver quién era, la puerta se abrió y entró su mejor amigo recién bañado, al parecer se tranquilizó un poco.

—¿Todo bien, mapache? —Preguntó Mordecai.

—No amigo, esto no me deja tranquilo. —Respondió Rigby

—Oye, ya sé con quién ir para aclarar lo del medallón. —Dijo Mordecai.

—¿Skips? —Preguntó Rigby.

Mordecai, simplemente negó con la cabeza, minutos después, ambos amigos salieron de su casa ya desayunados y el mapache nada más seguía a su amigo sin saber a dónde iban, vio que se dirigían hacia un sucio remolque, ubicado también en el parque, habían dos personas fuera de él, no eran exactamente personas, pero al menos eran conocidos suyos, Musculoso y Fantasmín. Llegaron ante ellos y los saludaron, después Mordecai con el mensaje en la mano, fue directo hacia Fantasmín.

—¿Recuerdas el día en que Rigby encontró un medallón de calavera? —Interrogó el ave, entregándole el mensaje para que le diera lectura.

—Sí, yo les había dicho que se deshicieran de él, ese medallón es muy peligroso. —Respondió el pequeño fantasma, cuando terminó de leerlo.

—¿Y por qué?

—Porque… sé cuál es su función, pero sobre todo, he visto a su dueño y cuando lo tenía puesto.

Mordecai abrió muy grandes los ojos al escuchar eso, Musculoso preguntó que ocurría, Mordecai explicó que Rigby había encontrado y Fantasmín le prestó el pedazo de madera para que lo leyera, también explicaron sobre el hallazgo de la guarida y de la historia que les contó Skips.

—Wow, entonces… ¿No estamos solos? —Preguntó Musculoso.

Los demás negaron y el hombrecillo bajó la vista de nuevo al mensaje que decía: "Lo estaba buscando, gracias por tenerlo, tu mejor recompensa será colocar tu alma dentro de él, así que, ¡Voy por ti! Lord B. D. G."

Continuará…

Ahlan! :D

Aquí está la actualización, esperen la siguiente, sigan disfrutando de esta lectura de terror. Aclaro, Lord Bloody Death Ghost me pertenece, también Timara y Dolly, lo dice en el summary, aparición de tres OC. Bueno, dejen review, para dar más motivación ;)

Ma'a Isalama

JoCeLyN KhAn. 3