Beta:no.

Advertencias: es shonen-ai/yaoi, así que homofóbicos pintan poco aquí; AU, mayor OCC, menciones de prostitución, violencia explícita, tortura, y creo que por ahora está todo.

*Ni KHR, ni VK me pertenecen. Sólo la trama de este fic y algunos OC necesarios para que la historia tenga sentido.*

- Blah, blah- diálogos.

- "Blah, blah"- pensamientos.

texto… = flash backs

(nº) = notas de la autora.

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3.- Tercer encuentro: realidad y ficción.

Se despertó de golpe, desorientado. Algo no iba bien. No estaba seguro de por qué sentía que había algo fuera de lugar. Después de todo, acababa de tener una de las mejores experiencias sexuales de su vida con la criatura más cautivadora que jamás había visto. Y hablando de Silver, ¿dónde se había metido su preciosa fiera? Pasó su mirada por la lujosa habitación, pero no había ni rastro del más joven. Por lo visto no había sido lo bastante 'cariñoso' con el bailarín la noche anterior. Si el joven había sido capaz de salir de la cama sin ayuda y sin despertar a Renato, entonces no había hecho algo bien. Por norma general, el hitman solía ser el primero en abandonar la cama donde su amante de turno yacía sin sentido y completamente satisfecho. Fue en ese punto que finalmente entendió que iba mal: alguien había estado jugando con sus recuerdos.

Salió de la cama como si esta estuviera en llamas, abalanzándose hacia el tocador y se miró al espejo. Nada. Ni una sola marca en todo su cuerpo. Eso, y que no sentía el cansancio y la satisfacción que usualmente seguían a una sesión de sexo desenfrenado, era prueba de que su increíble noche con Silver no era nada más que una mentira bien fabricada. Si Renato hubiera sido otra persona nunca habría notado la diferencia, pero por desgracia para el pobre diablo que había decidido fastidiarle la noche, el hitman tenía demasiada experiencia tratando con Llamas de la Niebla como para no notar la diferencia entre un recuerdo real y uno falso. No por nada eran sus llamas secundarias1.

- "¡En cuanto encuentre al bastardo que ha estado jugando con mi cabeza, que le llene de plomo será el último de sus problemas!"

'Cabreado' no era suficiente para describir como se sentía en ese momento. Se vistió a toda prisa, dispuesto a interrogar a todo el personal del local si fuera necesario, pero antes de que pudiera abandonar la habitación algo inesperado le dio de lleno en la cara, bloqueando su visión y casi causando que perdiera el equilibrio. Agarró la cosa que le cubría la cara y la hubiera lanzado contra la pared de no haber reconocido lo que tenía en la mano.

- ¿León?- murmuró, sorprendido por la extraña actitud de su mascota- ¿no deberías estar vigilando a Morelli?- sus ojos se abrieron como platos, pues acababa de recordar la verdadera razón de su visita- ¡Mierda! ¡Morelli! ¡La misión!

León le golpeó la frente con la lengua, volviendo a sorprenderle, mas antes de que pudiera quejarse su camaleón se transformó en un televisor portátil y empezó a mostrarle los eventos de la noche anterior desde el punto de vista del pequeño cambiaformas. Renato se vio a si mismo caer inconsciente bajo las expertas manos de Silver. Escuchó la conversación del bailarín con del dueño mientras debatía si cabrearse o dejarse llevar por la curiosidad. La curiosidad ganó la batalla en cuanto vio al joven esconder una hermosa pistola entre los pliegues de su nuevo atuendo. Su ego se recuperó un poco cuando el peliplata tuvo que desperdiciar preciosos minutos para cubrir con maquillaje los chupetones que le había dejado por todo el cuello y lo que parecían ser fragmentos de un tatuaje. Intrigado por lo que León le estaba mostrando, el italiano regresó a la cama y se puso cómodo. Vio como Silver dejó inconsciente a Morelli en meros segundos, sorprendiéndose ante su velocidad y la facilidad con la que había arrastrado al cerdo hasta el cuarto de baño. Los acontecimientos que siguieron le dejaron sin aliento.

No era la primera vez que había visto a alguien ser torturado (él mismo había hecho cosas mucho peores), pero nunca había deseado tanto estar presente en una sesión de tortura. Ver como el atractivo joven hacía sangrar y gritar a su presa con tanta facilidad, sentir el aura de peligro que era palpable a pesar de ser sólo una grabación, más la combinación de esa sonrisa afilada y gélidos ojos rojos… quería, no necesitaba tocar a esa magnífica criatura. Ardía por hacer realidad esas imágenes que habían sido implantadas en su mente. Respiró profundamente y trató de mantener el control sobre su cuerpo. Llegar al orgasmo sin ni siquiera ser tocado sería un golpe demasiado duro para su ego en su actual circunstancia. Volvió a centrarse en las imágenes siendo emitidas por su tele-camaleón y escuchó con atención la segunda conversación entre Silver y el dueño. Su lado competitivo hizo acto de presencia al oír el último comentario que salió de esos irresistibles labios y decidió hacer que el joven se tragase sus palabras (entre otras cosas). Siguió atentamente los movimientos de su nueva presa, observando con deseo como este regresaba a la habitación donde el Renato de la grabación aun estaba atado.

Casi se atraganta al ver al joven bailarín… ¿asesino? Desnudándole y sentándose a horcajadas sobre el abdomen de su contraparte aun inconsciente. Renato volvió a quedarse sin aliento al ver como Silver abría la boca, dejando al descubierto sus largos y afilados colmillos… colmillos que habían estado a milímetros de atravesar su yugular, pero el hermoso ¿vampiro? Parecía haber recuperado el control de su sed a tiempo de siquiera derramar una gota de su sangre. Silver se limitó a poner una mano en la frente del moreno, murmurando algo que León no había sido capaz de captar y una tenue luz violeta apareció bajo la mano del joven. Tras unos minutos la luz desapareció y Silver hizo ademán de levantarse, pero algo en el rostro relajado de Renato parecía haber llamado su atención. La misma mano que momentos antes había usado para alterarle la memoria, ahora acariciaba con delicadeza una fina ceja oscura y luego delineó las afiladas y atractivas facciones del rostro del mafioso. Cuando los largos y elegantes dedos rozaron sus labios, el bailarín pareció recuperar la cordura. El sonrojo que se extendió sobre las pálidas mejillas del joven una vez se dio cuenta de la posición en la que se encontraba, le dio un aire aun mas irresistible, si es que eso era posible. Como si temiera que sus acciones lograran despertar a su 'cliente', Silver se apartó del otro hombre y cubrió su desnudez con la sábana, tratando al mismo tiempo de evitar que sus ojos vagaran por el trabajado cuerpo del hitman.

La grabación terminó poco después de eso, con Silver desapareciendo dentro del baño para salir con una apariencia completamente distinta a la que había visto hasta el momento. En lugar de sedas y terciopelo, el peliplata iba vestido de forma simple y práctica: una camiseta negra de manga larga, unos vaqueros desteñidos, zapatillas negras y un abrigo gris. Si no fuera por su exótico colorido, el intrincado tatuaje en su cuello y los piercings en sus orejas, el chico parecería un universitario normal y corriente2. Alguien fácil de olvidar y perder en la multitud una vez el joven escondió su llamativo color de pelo y sus orejas agujereadas bajo un gorro de lana del mismo tono gris que su abrigo y el tatuaje con la ayuda de una bufanda que hacia juego con sus ojos. Era un 'disfraz' simple, pero increíblemente efectivo y gracias a su tiempo como hitman, Renato pudo distinguir las alteraciones hechas en la ropa para que fuera más fácil ocultar toda clase de armas, y eso, sumado a todo lo que había visto, despertó en él el deseo de saber más sobre esa peligrosa criatura y avivó su instintiva necesidad de someter y conquistar.

El italiano tuvo que cerrar los ojos y contar hasta cien para evitar hacer una tontería. La noche anterior se había dejado llevar por su libido y gracias a su descuido había perdido a su objetivo, lo que asestó un terrible golpe a su orgullo como hitman, y ahora tenía que lidiar con recuerdos falsos que le atormentarían hasta que los hiciera realidad. Se dejó llevar por esas fantasías durante unos instantes y cuando volvió a abrir los ojos, estos brillaban con toda la intensidad de sus Llamas del Sol. El hombre que sería conocido como 'el mejor hitman del mundo' acababa de decidir que Silver, fuera quien fuera en realidad, era demasiado interesante para dejar escapar. El joven sería suyo sí o sí, nada en este mundo le impediría encontrar a su presa ahora que había fijado sus ojos en ella, y el falso bailarín lo descubriría muy pronto. La emoción de la caza amenazaba con opacar su raciocinio, pero antes de dejarse llevar tenia a varias personas que interrogar… empezando por cierto propietario que sabía mucho más de lo que un civil debería.

-X-

En un abrir y cerrar de ojos, Renato se encontraba en el área principal del local, pistola-León en mano y un propietario pálido y sudoroso apresado contra la barra del bar.

- ¿Quién es Silver? ¿Para quién trabaja? ¿Dónde puedo encontrarle?- esta vez no iba a andarse con rodeos, o le decían lo que quería saber o pintaría las paredes de rojo con las entrañas de sus víctimas- tienes diez segundos para darle a la lengua o terminarás con más agujeros que un colador.

- Puedes disparar si quieres, pero no diré nada- a pesar de estar a punto de desfallecer de miedo, el hombre tenía agallas, algo que Renato hubiera apreciado si la situación fuera diferente.

- ¿Oh? ¿Y qué pasará con tus chicos si estiras la pata?- preguntó Renato con malicia, logrando que el otro hombre se tensara. El conocimiento es poder, y el hitman había hecho sus deberes- yo te lo diré. En el mejor de los casos tendrán que volver a prostituirse en las calles, en el peor… digamos que Morelli no era nada comparado con la clase de depravados que pululan por el bajo mundo italiano.

Con cada palabra que abandonaba los labios del mafioso, el pobre dueño se iba poniendo más y más pálido. El hitman tenía razón, si le pasaba algo sus chicos se quedarían sin nada. Debido a la situación con Morelli había estado demasiado distraído para actualizar su testamento y su actual beneficiario había resultado ser parte de la red de traficantes. No importaba lo mucho que le debiera a Silver por su trabajo desmantelando la red de traficantes, sus chicos siempre serían su prioridad máxima.

- No se su nombre, nunca me lo dio- insatisfecho con la respuesta, Renato le quitó el seguro a la pistola- ¡no dispares! Puede que no sepa su verdadero nombre, pero entre los suyos es conocido como 'Rosa d'Argento', 'Blutiger Ritter' y 'el Cazador con Colmillos'3.

- ¿Los suyos?

- Los encargados de borrar cualquier huella de sus acciones- confesó, rezando que el joven pudiera perdonarle por traicionar su confianza- en cuanto para quien trabaja, sólo sé que se hacen llamar 'la Asociación' y que no son considerados parte de la mafia. Aunque he oído que tienen conexiones con altos cargos, se rumorea que incluso con Vongola.

Intrigado, Renato le puso el seguro a la pistola. Estaba dispuesto a darle el beneficio de la duda, pues lo que acababa de oír parecía sacado de una película de espías. Aunque si se paraba a pensar, lo que Silver había hecho la noche anterior le daba cierta veracidad a sus palabras, ya que lo que sea que el peliplata había usado para alterarle la memoria no eran Llamas de Última Voluntad4. Por no decir que los títulos que el misterioso joven había recibido eran esclarecedores, pues en un mundo tan violento como el de la mafia ser conocido como 'Caballero Sangriento' era mucho más informativo que cualquiera que sea su nombre real. Después de todo, la reputación de 'Renato Sinclair', el mejor hitman de Italia y el hitman que estaba a punto de ser el mejor de Europa, le abría más puertas dentro de la Cosa Nostra que la de 'René Cornacchia', prodigio de las matemáticas y su verdadero nombre5. No importaba lo ridículos, largos o pomposos que parecieran, los epítetos que uno se ganaba en el bajo mundo importaban y mucho.

- ¿Cuándo y dónde volverás a verle?- preguntó esta vez. Era obvio que el hombre no sabía nada más, su lenguaje corporal le delataba- creo recordar algo sobre una invitación para comer.

- ¿Cómo—

- Tengo mis recursos. Te he hecho una pregunta. De tu respuesta depende que me marche sin causar problemas o que tu local sea recordado como advertencia para aquellos que quieran hacerme enfadar- no tenía pensado hacer nada drástico, pues masacrar a un puñado de civiles, trabajadores de la profesión más antigua del mundo o no, le traería muchos problemas con Vindice y Renato no tenía ganas de pudrirse en una de las celdas de Vendicare. El mafioso estaba soltando una buena trola, pero el dueño no tenía por qué saberlo.

- Al Fondaco dil Conte, pasado mañana a la una de la tarde- el hombre parecía haber envejecido diez años de golpe, lo que denotaba que no quería que algo malo le pasara a Silver, pero que sus chicos eran su prioridad. Renato podía respetar eso, el otro italiano haría lo que fuera necesario para proteger a su gente, y viendo que el peliplata no era realmente uno de los suyos, su respuesta era de esperarse.

- Esto es lo que vamos a hacer- en unos segundos tuvo planeados sus próximos pasos y, con un poco de suerte, dos días serian suficiente para confirmar la información que le había sacado al dueño, puede que incluso pudiera descubrir algo más- tú y los tuyos mantendréis esta conversación en silencio y os olvidareis de vuestra 'cita' con Silver. A cambio os dejaré en paz y de una pieza. Y, como muestra de buena voluntad, no exigiré la devolución del dinero que pagué anoche, a pesar de no haber recibido el servicio acordado. ¿Tenemos un trato?

Su oferta era tentadora y Renato lo sabía. El dueño y su gente no sólo saldría de esa ilesos, si no que lo harían algo más ricos. El hombre sería un idiota si no aceptaba un trato tan jugoso, después de todo el hitman había pagado casi dos millones de Liras6 por una noche de placer que no ocurrió.

- Tenemos un trato- respondió con pesar el propietario del local, pues perdería más de lo que acababa de ganar si se negaba a aceptar.

- Ha sido un placer hacer negocios con usted, signore Francesco- la sonrisa que le dedicó estaba llena de dientes y no auguraba nada bueno para él si intentaba traicionarle.

Satisfecho por haberse salido con la suya una vez más, Renato dejó que León volviera a su forma original y, una vez el camaleón estuvo de regreso en su persona, se dirigió hacia la salida. Estaba a punto de abrir la puerta, cuando la voz del dueño le hizo detenerse.

- ¿Qué va a hacerle a Silver? ¿Por qué tanto interés en él cuando podría tener a cualquier otro con sólo chasquear sus dedos?

- Sólo voy a cobrar lo que se me prometió- respondió el mafioso con tono despreocupado, como si estuvieran hablando del tiempo y no de un posible crimen de carácter sexual- y en cuanto a su otra pregunta… ¿por qué conseguir una presa fácil cuando tengo en la mira a una fiera tan exquisitamente única?- con esas palabras en el aire, se despidió del otro italiano con un leve asentimiento de cabeza y una última mirada afilada llena de un extraño brillo dorado.

- "Que Dios se apiade de ti, Silver,"- rezó el pobre hombre en silencio- "porque el Diablo va a por ti y dudo que siquiera un milagro pueda mantenerte fuera de su alcance."

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Zero no ha hecho presencia en este capítulo, pero espero que os haya gustado ver las reacciones de Reborn/Renato y a León empezar su plan 'Cupido'.

1.- Se podría decir que este es mi headcanon en cuanto de Reborn se trata. Después de todo es la única explicación lógica que se me ocurre para que nadie en Namimori (descontando a aquellos que están relacionados con la mafia) considere extraño todo lo que pasa alrededor de Tsuna desde la aparición en escena de Reborn: que puede usar Llamas de la Niebla para que los civiles 'ignoren' las explosiones, tiros, etc. Por no hablar de cómo este consigue engañar a todo el mundo con sus disfraces (menos a Tsuna, aunque creo que eso lo hace a propósito).

2.- Se que hay universitari s que llevan piercings y tatuajes, pero en este caso me refiero al estereotipo de niño bueno que uno esperaría ver en las universidades de los años 90, que es más o menos la época en la que se sitúa esta historia.

3.- Lo que viene a ser 'Rosa de Plata', 'Caballero Sangriento' y el título contrario al de Kaien Cross 'el Vampiro sin Colmillos'. No son muy originales, pero creo que le van bastante bien a Zero.

4.- Para ser exactos, Zero usa el mismo hechizo/habilidad que Seiren usa para hacer que las chicas de la Clase Diurna olviden que Aido mordió la mano de Yuki y que Kaname usa para hacer olvidar a Yuki la primera pelea entre Zero e Ichiru.

5.- En las notas del capítulo anterior dije que usaría el nombre fanon 'oficial' de Reborn, pero revisando las notas originales de este capítulo me he dado cuenta de que sí que elegí un nombre distinto. Uh… para evitar líos, 'René Cornacchia' es su nombre real en mi historia, 'Renato Sinclair' el seudónimo que elige cuando pasa a formar parte de la mafia y 'Reborn' es el nombre que elige usar después de la maldición de los Arcobaleno. Ale, tema arreglado :P

6.- Unos 1000 euros.

Bueno, ¡aquí estoy! Un poco más pronto de lo que pensaba, pero como este capítulo lo tenía casi terminado decidí que empezaría a actualizar esta historia, ya que sólo quedaban dos capítulos para terminarla. Así que uno más y Rosa d'Argento estará terminada *aplausos*. Si, lo sé, un milagro, pero creo que os va a gustar lo que tengo planeado para la 'primera cita' de Reborn y Zero. Con un poco de suerte no tardaré mucho en tenerlo terminado ¬_¬

Nos leemos,

Alanna.