Ella y Él

Por Lovely Flower

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Hola a todas y todos. Estoy aquí con un nuevo capítulo, esta vez desde el punto de vista del propio Ken Ichijouji. Es triste, para variar, además de tener algo de lime. Nada explícito, por cierto. Este está situado justo a continuación del capítulo "Miedo", aunque de todas formas no necesitan haberlo leído para entender.

Nuevamente gracias por los reviews, me sacan una sonrisa.

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Capítulo 4: Despedida (Ken POV)

"Serán solo un par de años, pasaran muy rápido, ¿no es así?"

Quería creer las palabras de Miyako, pero el dolor de saberla lejos me atormentaba. Sin ella, todo volvería a ser gris, y tantos años a su lado me habían hecho acostumbrarme a la alegría, la espontaneidad, las sonrisas por nada...

Tampoco tengo el derecho a pedirle que se quede, es una gran oportunidad la que tiene en Estados Unidos, sin mencionar que podrá estar junto a sus dos mejores amigos: Mimi y Koushiro. Tal vez allá sea más feliz y encuentre a alguien mucho mejor que yo, sin tantas trancas ni miedos estúpidos.

Tal vez sea lo mejor, tal vez deba dejarla ir sin ataduras. Ella es como un colibrí, deseoso de volar y yo... Yo no soy más que un lastre.

Me mira con preocupación, me conoce demasiado bien como para saber lo complicado que me tiene esta situación. Me obligo a sonreír, no se merece cargar con mi tristeza, y la abrazo con fuerza para ver si así logro retener parte de ella conmigo y hacer este tiempo más llevadero.

-Te amo, Ken-kun -me susurra, justo antes de deslizar una de sus manos por mi costado y comenzar a hacerme cosquillas. Ella es la única persona con la que el contacto físico no me molesta, al contrario, disfruto tenerla cerca. La deseo, tanto que a veces cuesta contener el impulso de tomarla en mis brazos y tocar cada rincón de su cuerpo... No debería pensar en esas cosas, menos ahora. Me río ruidosamente, un poco desesperado por las cosquillas. Al retroceder doy con mi propia cama y caigo en ella con Miyako sobre mí. Definitivamente esto no ayuda a calmar mis impulsos.

-Te lo dije, te ves más lindo cuando sonríes. Es así que quiero recordarte cuando me vaya-

No logro decir nada, aun respiro entrecortadamente, no sé si por las cosquillas o la excitación. No sé qué mirada le habré lanzado a Miyako, pero se sonrojó profusamente. Algo nuevo, considerando que yo soy el vergonzoso. Siento una estrechez en el pantalón: me había excitado. Ella lo nota y su sonrojo aumenta. Intenta levantarse y alejarse pero no la dejo. A estas alturas, que importa. Mañana a esta hora ella estará en un avión rumbo a Estados Unidos… nadie puede culparme por querer tener al menos, un recuerdo decente de nuestra despedida.

-Lo siento, Miyako, es que simplemente eres hermosa. Te amo más de lo que pensé podría amar a alguien... No te vayas, no aun... Solo quiero tener un recuerdo más contigo...- Era un egoísta, le estaba pidiendo a Miyako algo que sabía no era correcto. Algo que tal vez ella ni quería hacer, algo que se supone debiera suceder después de casarnos, no ahora.

Ella se relajó un poco, colocó sus manos sobre las mías sin soltarse de mi agarre. Me observó seria por unos segundos que me parecieron eternos, sentí que había saboteado estúpidamente mi relación con ella (en el peor momento) y me frustré. Malditas hormonas, maldito deseo... Lo que menos quiero es hacerla sentir mal.

-Ken -pronunció mi nombre con cadencia en la voz -¿De verdad deseas... esto... ahora...-

No podía mentirle. -Sí, lo deseo. Pero entiendo que no lo habíamos hablado antes y no te voy a presionar- Pensaba seguir hablando pero ella hizo un brusco movimiento y quedó sentada a horcajadas sobre mí. Murmuré su nombre y ella sólo me beso con pasión inusitada.

-Quiero que seas tú, Ken. No sé qué vaya a pasar en estos años, ¡ni siquiera sé si te vuelva a ver!... por eso, hazlo tú, Ken... También quiero llevarme tu algo tuyo-

Fue lo último cuerdo que dijimos en mucho rato.

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Estaban todos allí, a excepción de Koushiro y Mimi que la esperaban en Estados Unidos. Incluso mis padres pidieron el día libre, supongo que no se atrevieron a dejarme solo. Aún deben tener miedo de mis reacciones ante situaciones de estrés.

Debo reconocer que lo que sucedió ayer me alivió un poco. Siento que me acerque más a Miyako y que el recuerdo de sus manos, de sus besos, de sus gemidos será tortuoso, pero lo suficientemente potente como para ayudarme a resistir, sabiendo que cada día que pase es un día más cerca del reencuentro.

Deje que todos se despidieran primero de ella: su familia, con los ojos húmedos de emoción, Hikari y Taichi la llenaron de palabras de apoyo, Yamato junto a Sora y Takeru le entregaron de presente un álbum de fotografías, Iori simplemente la abrazo conteniendo las lágrimas con dificultad, Jyou la felicito diciendo que estaba en buenas manos junto a Mimi y Koushiro.

Finalmente tocó el turno de Daisuke para despedirse. -Más te vale regresar pronto. Extrañaré hasta tu voz chillona y tus burlas- Junto con eso, la abrazó. No sé qué le habrá murmurado Miyako pero hizo sonrojar a Daisuke y responderle un "Ni lo sueñes"

Ahora fue el turno de mis padres de despedirse, le desearon que le fuera bien en sus estudios y que esperarían con ansias su regreso. Sentí la mirada preocupada de todos sobre mí. Fue mi padre el que habló. -¿Alguien quiere un café? Yo invito - Hikari fue la primera en aceptar y arrastrar a todo quien se resistiera a la cafetería más cercana. Le agradecí inmensamente el gesto a ambos, necesitaba unos momentos a solas con Miyako.

-¿Estas bien? -le pregunté. Eran las primeras palabras que cruzábamos después de ayer y la notaba tensa. La abracé y acaricié su largo cabello antes de seguir, pude notar como temblaba. Tal vez estaba arrepentida de lo que había sucedido entre nosotros. Se lo pregunté y negó con la cabeza -¿Entonces qué pasa?...-

-Solo no quisiera irme ahora... Además, tengo miedo. Creo que tu madre sospecha que nosotros... -

Había pensado lo mismo. Ayer, después de estar juntos, nos quedamos dormidos por un rato y al despertar mi madre ya había llegado a casa y nos había preparado de cenar. Después de ir a dejar a Miyako, me lanzó una mirada extraña y sólo dijo "Sé que la amas, Ken, por favor no cometan ningún error del que se puedan arrepentir" Si nos descubrió, no quiso discutirlo.

De seguro no estaba orgullosa de mis actos, yo tampoco lo estaba, pero creo que en el fondo de su corazón sabía que era inevitable. Que no importaba mucho la tradición ni el qué dirán si las cosas se hacían por amor. En otros países, tener sexo con tu pareja era algo completamente normal, pero acá en Japón si se llega a saber, la vida para ambos sería bastante complicada.

-Miyako, eso da igual –le dije tratando de sonar convincente e infundirle ánimos. -Te amo, es lo que importa. No me arrepiento, fue algo maravilloso... La próxima vez será distinto, te lo aseguro-

La perspectiva de una próxima vez me hizo sonreír. Le acaricié el rostro y la besé suave, muy distinto a la noche anterior en que los besos y caricias fueron desesperados, llenos de ansiedad. Podía vislumbrar algunas marcas rojas en el cuello de Miyako y a mí me ardían los rasguños en la espalda. Estuvimos sin decir mucho, no eran necesarias las palabras.

Mi padre y el resto volvió antes de lo esperado y pronto se escuchó "Pasajeros del vuelo 324 a Estados Unidos, favor abordar"

Miyako se adelantó y antes de desaparecer nos lanzó un beso con la mano. "See you later!" Soltó en perfecto inglés y desapareció. Sentí mi pecho apretarse y unas inmensas ganas de gritar pero no lo hice. Daisuke me abrazó, ya en su estado de ánimo normal y me dijo "Vamos, Ichijouji, estarás bien... Ahora deberías descansar. Paso por ti más tarde, ok?" Asentí sin ganas.

Mis padres me esperaban para volver a casa. Sería el primer día de muchos que tendría que pasar sin ella.

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Pobre Ken, creo que me gusta hacer sufrir a mis personajes favoritos… Muchas gracias por pasarse, nos estamos leyendo en los siguientes capítulos.

Un beso, Lovely Flower