Descargo de responsabilidad: Los personajes de Victorious no me pertenecen.
Capítulo 3
Nara se observaba frente al espejo. Sonrió al verse tan normal, lista para ir al Centro Comercial. No la malentiendan, le gustaba la ropa de diseñador, los zapatos, y todo en cuestión de modas y tendencias, pero algunos días, como ese domingo, solo deseaba ir tranquila por la calle a comprar ese libro que tanto deseaba.
Colocó sus grandes gafas y se contempló por última vez. El cabello hecho una bolita, su buzo de lana, los jeans desgatados, y los tenis blancos. Nada que ver con una top model.
Le alegró la ausencia de su madre, y que esté con sus amigas. De seguro las charlas giraban en la presunción de quien poseía más. Amaba a su madre pero algunas veces desearía vivir sola.
- Ya regreso, nana – gritó y se apresuró a salir sin esperar respuesta. Vivían en la suite de uno de los edificios más altos. Ella preferiría una sencilla casa un poco apartada de la ciudad, pero su madre se oponía, y es que cuando Lily de Van Der Woodsen se le metía algo en la cabeza, nadie se lo quitaba.
El timbre del ascensor sonó y optó por actuar lo más relajada posible. Ahí, sentado dormitándose, se encontraba el chico intenso de la recepción. Aquel muchacho larguirucho, de anteojos, y peinado algo ñoño, tenía un crush con ella. Cada que se topaban y para su suerte estaba sola, le pedía tomarse una foto, una foto que se convertía en doscientas.
- Buenos días, señorita – la saludó un poco extrañado. La cara le resultaba familiar y cuando por fin reconoció a la modelo detrás de esas enormes ropas, era tarde. Ésta huía.
Una esquina más lejos, la ojiazul se carcajeó por lo ridícula que era. Sin embargo con una vida aburrida como la suya, cualquier cosa terminaba siendo mejor.
Con su singular atuendo nadie la reconoció. Tomó la metro y se sentó junto a una ancianita que no desviaba su atención del móvil.
- Esta serie es la mejor – sin siquiera mirarla, le habló la mayor.
Nara curiosa se le acercó y sin pizca de vergüenza se le arrimó para terminar concentrada también en el dispositivo.
- ¿Cree que lo logren? – preguntó preocupada por la situación que atravesaban los personajes.
- El plan del profesor es perfecto – sorprendió respondiendo un joven que iba sentado al otro lado de la ancianita también entretenido. Nara asintió y continuaron viendo la serie de Netflix. Lamentó cuando su parada llegó y recibió un gesto compasivo de ambos.
Caminó despacio hasta el Centro Comercial. Disfrutó observando algunas tiendas hasta que llegó a la que buscaba.
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Jade se emocionó al encontrar el libro por el que fue. Se despertó un poco más tarde de lo habitual y le pidió a su hermano que la acompañe. Con algo de pereza éste aceptó, por supuesto que tan pronto llegaron a la librería, desapareció yendo a las tiendas de música del frente.
Lista para tomar "Las aventuras de un psicópata enamorado" otra mano se le adelantó - ¡Hey! – gruñó alzando la mirada para toparse con la joven que osó arrancarle el libro.
Nara frunció el ceño por el gruñido que recibió - ¿Qué?
- Es mi libro, yo lo vi primero.
La modelo levantó ambas cejas. No estaba dispuesta a perder – No lo tomaste. Te quedaste parada viéndolo. Yo lo tomé y es mío – Dispuesta a llevárselo, lo agarró fuerte – ¡Oye!
- Yo lo vi primero – se lo arranchó, Jade.
- Mira ojitos bonitos, no seas una tramposa.
Jade la retó con la mirada, aunque silenciosamente le gustó el cumplido - ¡Permiso! – bramó dándose la vuelta, sin embargo no se esperó que la otra chica se lo halara nuevamente.
Ambas empezaron a forcejear por el libro. La más joven en uno de los bruscos movimientos cayó de culo, haciendo que las gafas resbalaran de su cara.
Jade se permitió observar su rostro completo. Al estar cerca de la roba libros notó sus preciosos ojos azules, la pequeña nariz respingona, y unos bonitos labios rosas. Sintió el agarre menguar y captó el motivo de aquello. La jovencita se distrajo con su escote. Ni corta ni perezosa, aprovechó la ventaja – Por morbosa – le gritó burlona corriendo hacia la caja.
Nara se sonrojó al ser pillada. Colocó bien sus gafas e intentó hacer una última jugada - ¿No me ayudas? – preguntó con un gracioso y tierno puchero que casi siempre le funcionaba.
Jade rodó los ojos divertida – Mmm – simuló pensarlo mientras el chico empacaba su tomo – No, mocosa – se carcajeó al verla refunfuñar y levantarse sola – Le dejo pagado ese libro a la señorita – señaló a uno de los stand. Con una sonrisa triunfante salió de la librería acompañada por lo que buscaba, y mucho buen humor.
Nara se puso de pie y suspiró resignada. Por ver otras cosas, la atractiva chica le ganó. Pero quién podía culparla por apreciar ese sexy escote. Al pasar por la caja, el chico la detuvo – Señorita, le dejaron pagando un libro – informó extendiéndoselo.
La modelo agradeció algo desconcertada. Avanzó hacia el patio de comidas donde se dispuso a abrir el contenido de la funda – ¡Pero qué mierda! – gesticuló arrugando la cara – "La vaquita Toto y sus amigos de la granja" – era el título del libro que le obsequió la guapa mujer – Muy graciosa – pensó irónica, aunque eso no quitó la pequeña sonrisa que se le dibujó.
Mientras que un auto...
- ¿De qué te ríes? – preguntó Justin al estacionarse en el garaje de la casa.
- Tonterías – respondió mientras pensaba en la loca de los libros - Espero que le haya gustado mi regalo.
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El día lunes irradiaba un brillante sol. Jade madrugó a trotar muy temprano. El año anterior había desarrollado el hábito de practicarlo, la ayudaba a despejarse y mantenerse saludable.
- Buenos días – se acercó a besar a sus padres que ya desayunaban - ¿Tan guapos? – los halagó al verlos muy bien vestidos.
- Marketing. Un pequeño abre boca por el lanzamiento de la línea de verano. Ya sabes, algo de prensa – Tomaba un poco de café, Edward – Ven con nosotros y te pones al día con todo lo que te has perdido. Es hora de que vuelva a mi descanso – se quejó. Cuando Jade se marchó le tocó ponerse nuevamente al frente de la presidencia.
- Creí que... – la ojiverde desvió la mirada avergonzada.
- Creíste que al dejar botada la presidencia, ¿tu padre no te la volvería a entregar? – Linda la conocía casi a la perfección. Sabía lo responsable que era y cómo se auto castigaba por haber dejado botado el trabajo.
- Ya hablamos de esto, Jade. Comprendimos que necesitabas alejarte – apretó su mano el mayor.
- Ahora come algo y te apresuras poniéndote más bella para que regreses al trabajo – demandó, Linda.
Jade quien minutos antes se había sentado con ellos en la mesa, se levantó con rapidez a abrazarlos – Mejores padres no podría tener. ¿Y Justin? – cuestionó para saber si pasaba a despertarlo.
- Ya se fue. Como anda atrás de esa jovencita, madruga a la empresa – argumentó Edward. Para nadie era un secreto lo perezoso que era el menor de los West.
-Debo conocerla, y agradecer ese logro – Continuaron la breve charla hasta que Jade fue a cambiarse.
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Cara Damian estacionaba su coche en el parqueo exclusivo de "Real". Tan pronto lo hizo, prosiguió burlándose de su amiga – Cumpliste 21 años, y aún no tienes licencia de conducir...¿No te avergüenza? – Su amiga la hizo madrugar para que la pase recogiendo.
- No – alzó los hombros despreocupada.
- Oye y la chica del libro de la vaca, ¿estaba guapa? – retomó la conversación que tuvieron en la noche por teléfono.
- Por lo poco que pude verla, si, muy guapa. Sus ojos eran verdes o azules...No los distinguí bien.
- Porque no vistes mucho sus ojos, sino su escote – rebatió.
Sonrojada, chasqueó la boca – No puedo contarte nada – Siempre decía que no le comentaría nada más, pero se habían hecho tan amigas que le era inevitable.
- Sabes que es cierto – sonrió socarrona – Te cuesta aceptar que las chicas te atraen – prácticamente afirmó en vez de preguntar.
- Puede que sí, o que no. No importa. Creo que en mi caso no es fácil aceptarlo. Así que mejor desecho esos pensamientos – Más lo decía por la prensa y por su madre.
- ¿Y si te enamoras de una chica? – siguió con el tema - ¿No lo intentarías?. De seguro lo que te preocupa es tu madre y la tonta prensa.
- No lo sé, Cara. Y sí, me importan.
- Es tu vida, no la del resto...Pero repito, ¿qué sucederá si te enamoras? – continuaba hincando con el tema.
-Cuando me enamore te cuento – contestó fríamente. La verdad era que no se había enamorado nunca. Sí, tuvo dos novios, pero esas cuestiones del amor no las experimentó – Además no me gustan las chicas – acotó sin ninguna veracidad.
- Si, si, claro, te creo – habló sarcástica mientras se metían en el ascensor – Cuando ames a alguien, no te importará la mierda de los demás – aseguró con plena convicción. Conversaron un poco más hasta que el ascensor se detuvo en el piso que marcaron.
Tan pronto ingresaron a su área de trabajo vieron todo el alboroto a su alrededor.
- Hasta que llegan – las reprendió Cat – Vamos, niñas. Entren al set de vestuario. Ya le di la ropa a desfilar a su jefa.
- Pero en el cronograma no mencionaba desfile – se justificó la de ojos verdes.
- Hoy solo era una entrevista por la nueva línea – se le unió, Nara.
- Ya lo sé – aceptó los comentarios de ambas chicas – Es Edward que quiere un pequeño desfile para tentar a la gente – informó presurosa – Ahora apuren.
Las chicas obedecieron y comenzaron a cambiarse velozmente. Tras bambalinas escucharon murmuraciones que encendió en ellas la curiosidad - ¿Qué sucede? ¿Novedades? – cuestionaron sin preámbulos.
- Regresó Jade – respondió una de las chicas más antiguas de "Real". Al verlas perdidas, complementó – La hermana de Justin, la primogénita West.
- Woww, ¿no que estaba lejos? – cuchicheó la rubia quitándose la blusa.
- Justin solo la mencionó una vez. Casi no habla de su familia – pensó en voz alta. El chico de ojos ámbar era reservado en algunos aspectos.
- Así son los West. Al parecer, Jade toma el mando de nuevo.
- ¡Muévanse! – Apareció, Mónica. Ella era la encargada de las modelos. De pulirlas para desfilar, de posar correctamente, trabajaba directo con ellas y con el resto de departamentos. Debía tener a las chicas listas para lo que se necesite en cuanto a imagen, y publicidad, y todo lo que "Real" quiera – Nara, aún no te has vestido – regañó.
La mencionada se sobresaltó y tropezó al subirse el jean que le tocaba. Su jefe la tenía un poquitín contra ella. La molestia de ésta radicaba porque su contrato era el más costoso.
Cuando Mónica observó a la chica comenzar a vestirse rodó los ojos. Si no fuera por toda la fama que arrastraba, la hubiera corrido de allí. Aunque si así lo quisiera, no podría. La zorrita tenía prendado a Justin West, y eso la la convertía practicamente en intocable.
- Bella como siempre – piropeó una voz conocida tras ella.
- Lo sé – contestó arrogante. Ella era una chica afro con buenas curvas, y rostro hermoso - ¿Cómo así no te corrió, Jade?
Beck se rascó la nuca algo incómodo. Las personas más allegados a ellos ya sabían de su relación con la ex esposa de su mejor amiga – Pues...no hay motivos.
- ¡Ja! – No le creyó – Lo bueno es que mi querida amiga se llevará una grata sorpresa cuando me vea.
El moreno negó sonriendo. Mónica fue contratada un mes después de la partida de Jade – Se juntarán las brujas – bromeó - ¿Sigues enamorada de ella? – preguntó sin rodeos.
Mónica le sonrió por el espejo. Ella y Jade tenían esa personalidad un poco frívola y algo ruda. Quizás por eso le atrajo tanto hace años. Su pasión era el modelaje, pero ella era una mujer realista y sabía que no viviría toda la vida de ello. Por eso decidió estudiar en la universidad, y fue allí donde conoció a la ojiverde. Una chica de opinión fuerte y muy bella. Mónica demostró su interés rápidamente. Siempre expresaba abiertamente su bisexualidad, por eso intentó ligarla. Lástima que estaba tan encaprichada con su novia de toda la vida, por lo que tuvo que conformarse con su amistad – Si tu conquistaste a Victoria...quizás yo puedo con Jade.
Beck simuló ver la hora en el reloj que no tenía. Recordó que en su momento, en un estado de ebriedad, le confesó su profundo amor por Tori a Mónica – Nunca se lo dijiste - recalcó.
- No lo iba a creer. Yo era una aparecida y tú su mejor amigo, así como Victoria su novia de toda la vida.
El moreno asintió dándole la razón. Era cierto. Si Jade no los hubiera encontrado el año pasado en una situación tan comprometedora, no lo creería.
- Mira la sorpresa que te tengo – escucharon a Edward entrar junto a una Jade que le tapaban los ojos.
- Papá, ya no soy un niña – refunfuñaba sin dejar de sonreír. Al destaparle los ojos su sonrisa de desvaneció al vislumbrar a Beck, iba a reclamar cuando una vieja amiga salió de su escondite - ¡Mónica! – exclamó correspondiendo el apretado abrazo. Soltándose la hizo girar en su lugar, recordando lo hermosa que siempre era esa morena – Regia - la halagó.
- Tú lo estás – recorrió el cuerpo tonificado de la ojiverde. Seguía hermosa, y la única diferencia era el cabello claro que llevaba ahora – Hay tanto de qué hablar, pero tengo un desfile que presentar. Guárdame espacio junto a ti - la besó cerca de la comisura de los labios.
Jade se sonrojó y solo asintió. Cuando Mónica desapareció cayó en cuenta de la presencia de Beck – A trabajar. No se te paga por escuchar conversaciones ajenas – Salió con rapidez.
Edward que se había quedado en silencio todo el rato, se disculpó con él – Tiempo, muchacho – palmeó la espalda y siguió a su hija.
El moreno resopló resignado. Nada sería sencillo.
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En las terrazas de Real se llevaba a cabo la nota. Edward anunció la nueva campaña, respondió algunas preguntas y Cat como la diseñadora principal contestó otras. El viejo West aprovechó para mencionar el regreso de su hija al mando del conglomerado, y como "Real" sorprendería este nuevo año en el mercado - Ahora preparen esas cámaras para el pequeño abre bocas que les tenemos.
El desfile comenzó y los primeros en salir fueron los chicos. Jade los chequeó detenidamente. La propuesta de Cat era exquisita. Combinaba los colores de manera formidable y los diseños una mezcla de retro y actualidad.
Beck, fue el último caballero en salir. Procuró no mirar en dirección a su ex mejor amiga. Posó elegantemente y se ubicó donde momentos antes Mónica le asignó.
El turno de las chicas comenzó, y preciosas mujeres maravillaron a los espectadores. Con mucho más ánimo, Jade las detalló. Mónica fingió sonreir y negó con la cabeza.
Cara demostró su garbo y sensualidad en la pasarela. Observó entre el público a una atractiva mujer de ojos claros a lado de la jefa. No la conocía y asumió que posiblemente era de alguna revista. Le regaló una sonrisa pero la mirada de muerte de Mónica la hizo borrarla y correr a ubicarse en su sitio.
La ojiverde regresó a ver a la coqueta jovencita – Está bien guapa – reconoció alto.
- ¿Te gustó? – No se aguantó el cuestionamiento.
- Es guapa – Volvió a decir unicamente.
- Tiene 22 años. No sabía que te gustaban en pañales...
Jade ignoró el comentario – Atenta. La que viene es tu cuñadita – se acercó Justin a decirle al oído.
- A la que le pagan injustamente más – restregó nuevamente la chica afro.
- Es la sensación del momento - argumentó Justin.
Jade frunció el ceño. Ya averiguaría el meollo del asunto – Revisaremos eso luego – Musitó para dedicarse a observar a la manzana de la discordia.
Pese a que llevaba modelando desde los 14 años, siempre sentía la mezcla de nervios y emoción ante cada desfile. Inhaló y exhaló profundamente. Sal a conquistar – se repetía como mantra – Y la ropa es genial – Cat a última hora la hizo cambiarse. Su jefa daría el grito en el cielo cuando la vea. Acomodó su sombrerito, y salió.
Jade notó a la prensa alborotarse, y las cámaras fotografiarla cada segundo. Todo apuntaba que su hermano tenía la razón.
Nara comenzó a hacer lo suyo. Sonrió e hizo algunos guiños sutilmente. Aquello era como su marca personal. Al llegar a la mitad de la pasarela, se giró y se topó con la cara molesta de Mónica, la cara de flechado de Justin, y... – Oh por Dios – Era la mujer que le ganó el libro. Guardó la calma, y continuó su recorrido.
Jade no daba crédito. La mocosa del CC era nada menos que la modelo principal de su compañía, y claro, la chica por la cual Justin estaba loco. Sabía que era ella por esas dos lagunas azules. Y ese rostro, ese rostro se lo grabó bien.
- Ella es hermosa – la sacó de sus pensamientos Justin.
Mónica se molestó aún más. La niñata pasó sobre ella y la desobedeció con respecto a la vestimenta.
Jade asintió a las palabras del menor. La mocosa era una cosita hermosa, bella en realidad. Y tenía unas curvas que sin querer contempló demás.
- La mujer del libro está aquí – susurró a su amiga.
- ¿Cuál? – Farfulló entre dientes.
- La del escote.
- ¿Dónde? – se desesperó.
- Disimula, tonta – regañó – La que está con Mónica.
- Es caliente. Si la observé antes.
- Lo es – frunció el ceño – Yo la vi primero – protestó por inercia.
La rubia apretó los labios para no carcajearse – ¿Qué hace aquí?
- No lo sé. ¿ Me recordará? – Sus miradas solo se toparon cuando desfiló. Desde ese momento la mayor no vio en su dirección.
- Y si al terminar te acercas – propuso animándola. Nara abiertamente estaba demostrando su interés por otra mujer. Una muy sexy.
Jade escuchaba las declaraciones de su padre. Su admiración por el nunca menguaría. Aquel hombre que empezó con una pequeña empresa, la convirtió en todo un conglomerado. De repente se sintió observada, escaneó la dirección de dónde provenía y los ojos cielos la abordaron. No hicieron ningún gesto. Solo eran sus ojos conectados – Jade – escuchó a Mónica.
- ¿Qué? - perdió el contacto visual.
- Te llaman – señaló hacia su padre. Al ir hacia él, algunos flashes la siguieron. Con suma elegancia se paró a su lado, y manifestó su compromiso como la nueva presidenta.
- Mierda. Te gusta la jefa, ehh – la codeó Cara – y es la hermana de tu pretendiente. Menudo triángulo amoroso que se formó.
Nara no respondió. Seguía shockeada. La guapa mujer sería su jefa. Casi a diario se verían. Una pequeña chispa de emoción se encendió en ella. Un interés comenzaba a nacer.
La rueda de prensa terminó y todo el equipo de trabajo se aproximó a felicitar a Jade. Pese a que ésta no era de mucho contacto, aceptó las muestras de cariño.
- Trabajaremos juntas – Mónica susurró en su oreja.
La ojiverde levantó su ceja y sonrió algo coqueta. Antes de que pueda responder, Justin apareció con dos modelos.
- Jade, conoce a estas dos guapas chicas. Ella es Cara – Presentó a la rubia que se auto invitó cuando iba a llevar a Nara con su hermana.
- Un gusto, Jade West – se apretaron la mano.
- Y ella es tu futura cuñada, Nara Van Der Woodsen - expresó jactancioso.
- Solo amigos, Justin – aclaró amablemente. Jade quería burlarse del rubor de su hermano al ser bateado, sin embargo se calló. Tomó la mano de la jovencita y le regaló una sincera sonrisa – Jade West – ninguna de las dos aclaró haberse visto antes.
Nara por fin le puso nombre a la chica del escote, y ahora, la chica de la preciosa sonrisa. Devolvió el gesto algo sonrojada. Azul y verde hicieron contacto otra vez y una pequeña y grata sensación dio inicio.
Continuará...
