Shinichi se sentía culpable. Siempre vio a Kaito Kid como a un ladrón que le gustaba reírse de la policía, pero nunca imaginó la historia detrás de él.

"Después de todo, tú solo conoces mi traje blanco."

Recordar esa frase solo lo hacía sentirse peor. Había sido injusto con él, quedándose solo con la apariencia del mago que siempre sonreía. Ahora todo tenía sentido, si se hubiera detenido un poco a pensarlo, hubiera deducido lo que pasaba, el devolver las joyas, las veces que lo ayudó a él... Las pistas estaban ahí, pero nunca lo pensó. Estaba preocupado, no sabía nada de él desde hace horas y no sabía qué hacer.

Había ido a buscarlo hasta su antigua casa, pero no estaba ahí. Sin embargo, vio que había huellas recientes dentro de ella, por lo que se dio cuenta que había estado por ahí hace poco. Eso lo tranquilizó un poco, saber que estaba bien, pero lo siguió buscando. En la tarde volvió a ir donde Jii, pero Kaito no había aparecido. Ya era de noche y Shinichi intranquilo había vuelto a su casa, a encerrarse sin poder pensar en nada más.

"Ahora entiendo la conversación de hoy... Kuroba solo quería saber si había podido atrapar a la organización que mató a su padre. Por eso insistía en querer saber de él mismo en este periodo. Soy un idiota... ¿Cómo no me di cuenta antes de que tenía otras razones para robar? Siempre creí que era solo para hacer show y reírse de la policía..."

Alrededor de la media noche, sintió un ruido en la entrada de la casa. Shinichi fue directo desde su pieza, para ver al lado de la puerta de entrada al mago que acababa de llegar.

—¿Dónde estabas? —le preguntó Shinichi.

—Ohh, ¿el detective estaba preocupado por mí? —respondió irónicamente, mientras pasaba por al lado de él sin mirarlo.

—Sí... No, si... No es eso exactamente —dijo el detective confundido—. ¿Podemos hablar?

Kaito siguió su camino por el pasillo, y sin darse vuelta le respondió.

—Te escucho.

Shinichi lo siguió hasta que ambos llegaron a la sala de estar.

—Yo... lo siento... por lo que dije. Yo no sabía... Jii-san me contó todo... De verdad lo siento...

—Sabía que Jii-chan me iba a delatar... Es curioso, ¿no? Tenemos vidas parecidas, tantei-kun. La diferencia es que para ti ya quedó en el pasado. Mientras que yo cuando todo esto termine, debo volver a mi misión.

La actitud de Kaito era distinta a la que había mostrado hasta ahora. Estaba serio, triste, y acomplejado. Seguía sin mirarlo.

—¿No hay otra forma? ¿Alguna manera en que puedas encontrar a esa organización sin que tengas que exponerte así?

Kaito dejó de darle la espalda a Shinichi y lo miró fijamente. Podía ver en sus ojos que se sentía mal. El detective siempre había sido demasiado bueno.

—No sé cómo ubicarlos de otra forma. Tú sabes de eso... Pero al menos, sé que aparecen en mis robos.

—¿Ellos aparecen siempre?

—No. Solo a veces. Esa es la mayor incertidumbre de todas. Saber cuándo aparecerán. Y las circunstancias de cada robo, a veces son demasiado cambiantes.

—¿Cómo es eso?

—En resumen Kudo, tengo que prepararme para ser atacado por varios lados. Primero mi mejor amiga es hija del inspector que está a cargo de mi caso. Además de eso, debo proteger mi identidad con quienes tengo que cumplir obligaciones a la misma hora de un robo. Y no dejar que la policía me pille. Por otro lado, está Pandora, y la organización. También cuidarme de los otros ladrones locos que me mandan desafíos. Y de la bruja loca que está obsesionada conmigo. Y aparte, por si fuera poco, tengo que lidiar con el detective inglés, que es tan listo como tú, y contigo, que me terminan arruinando parte de mis trucos y debo improvisar.

Shinichi quedó sin palabras, apenas había podido entender todo. En verdad, tenía que estar pendiente de tantas cosas que él mismo se llenaba de preguntas sobre cómo lo hacía.

—¡¿Qué...?! ¿Otros ladrones? ¿Tu amiga es hija del inspector Nakamori?... ¡Wow!... ¿En todo eso debes fijarte en cada robo? ¿Cómo lo haces? ¿Cómo eres capaz de enfrentar cada obstáculo y aun así ser capaz de escapar?

Kaito sonrió.

—La regla más importante de un mago. Siempre mantén tu poker face.

—Y aun así con todo este peso, eres capaz de estar sonriendo siempre como si nada. Eres admirable.

—¿Me acabas de hacer un cumplido, Kudo?

—Supongo que hasta los ladrones tienen cualidades —dijo Shinichi sonriendo—. Especialmente tú, que me ayudaste muchas veces.

—No era fácil lo que me pedías, tantei-kun —dijo Kaito molestando—. ¡Aún no te perdono por el favor del Bell Tree! ¡Podría haber muerto!

—No seas exagerado, sabía que podrías escapar, eres bueno en eso.

Ambos se quedaron conversando sobre sus distintas aventuras con sus falsas identidades, sentados recordando sus distintos enfrentamientos como viejos amigos que se reencontraban después de mucho tiempo. Después de varias horas, Kaito tocó el tema que los había hecho pelear.

—Oye, Kudo. ¿Qué vamos a hacer? Entiendo que no te quieras involucrar en algo como esto...

—Tenías razón. Es la mejor opción.

—Entonces... ¿la robaremos?

—Tú eres el mejor en esto Kuroba, así que te apoyaré en cualquier idea que tengas.

—Me alegra que digas eso. Porque necesitaré que participes conmigo en el robo.

—¡¿Qué?! Yo te puedo ayudar a planear y coordinar todo, pero no puedo hacer magia...

—Es broma... —dijo Kaito riendo—. Pero al menos... ¿estarás ahí ese día?

—Sí, lo prometo.

Después de ese largo día, se fueron a sus habitaciones. Pero antes de que Kaito entrara en su pieza, Shinichi lo detuvo.

—Kuroba...

—¿Qué pasa?

—Me alegra que hayas regresado... Y de verdad lamento...

—Está bien, es normal que pensaras así. Es la imagen que todos tienen de mí... —dijo con tristeza—. Y no te preocupes, tantei-kun. No te voy a dejar solo hasta que volvamos.

Kaito entró en su habitación y cerró la puerta sin esperar respuesta. Shinichi se quedó de pie, aún procesando todo. Ver al mago que siempre tenía todo bajo control, vulnerable como cualquiera, era algo nuevo. Se fue a su pieza preocupado y se quedó dormido pensando en lo ocurrido.

Al día siguiente, Shinichi despertó con los ruidos que venían de la habitación de al lado. Al ir a ver, pudo ver a Kaito tomando un libro, esconderlo en un pañuelo, tirarlo al aire y ver cómo se convertía en plumas de colores que llenaban toda la pieza. Shinichi por un momento quedó asombrado.

—Debo reconocer, que eres un gran mago. Tus trucos siempre eran increíbles, aunque siempre pude ver detrás de ellos.

—Por tu expresión puedo asegurarte de que siguen siendo increíbles, tantei-kun.

—Dime algo Kuroba. ¿Quién más sabe quién eres?

—Aparte de Jii-chan y de mi madre, Hakuba hace tiempo que me insiste en que sabe que soy Kid. Vamos en el mismo curso y siempre trato de deshacerme de él. Y aparte está esa bruja loca.

—¿Bruja? La mencionaste anoche, pero no estarás hablando en serio.

Kaito rió.

—Eso es lo peor, tantei-kun. También era incrédulo como tú, hasta que la conocí. No hay que meterse con ella. Aunque siempre se lo niego, ella sabe quién soy.

—¡No puedo creerlo, una bruja real detrás de un mago!... Y eso que ya es complicado eliminar las sospechas a las personas normales, ¿no? —dijo Shinichi riendo recordando todas las veces que Ran estuvo a punto de pillarlo.

—Tú si qué sabes de eso, Conan-kun.

—¡Idiota, ya no me llames así! —dijo Shinichi molesto—. Ordena todo esto mientras yo me voy a bañar, para que nos vayamos al bar.

—¡Claro que sí Kudo, en un segundo!

Shinichi salió de la habitación, volvió para decirle algo al mago, pero se sorprendió al ver que toda la pieza ya estaba ordenada y Kaito tenía el libro desaparecido nuevamente en sus manos.

—Todo vale la pena cuando tus espectadores tienen la reacción que tú tienes ahora, tantei-kun —dijo el mago, pasándole el libro a Shinichi— Apúrate, que no me gusta esperar.

Después de que Shinichi estuviera listo, se dirigieron al Blue Parrot y se encontraron con Jii. Ya tenía los planos del museo y sabía la ubicación de la piedra.

—Joven amo, ¿va a enviar un anuncio? ¿va a usar el nombre de Kaito Kid.

—No lo sé aún... Creo que sí, es lo mejor. Será como la despedida de Kaito Kid —respondió—. El anuncio lo haré pronto, pero la fecha del robo será en 3 semanas. Primero, tenemos que ir a visitar el museo. Averiguar su seguridad. Y acostumbrarnos un poco mejor a los cambios que han sucedido en estos 10 años.

—Eso me recuerda, les tengo dos celulares para que puedan comunicarse. Espero que puedan acostumbrarse, pero ustedes son jóvenes, entenderán rápido cómo funciona —Jii les pasó a cada uno un aparato muy delgado—. Son muy parecidos a los de su época, se maneja con la mano, puede hacer proyecciones de imágenes y videos en el aire sin necesidad de una superficie.

—Muchas gracias Jii-chan. Kudo, necesitaré tu ayuda ese día.

—Dime qué cosa necesitas.

—¿Eres capaz de atacar a gente inocente? —le preguntó el mago con una sonrisa diabólica.

—¡¿Qué estás diciendo?!

—Bueno, no atacar. Hacer dormir. Lo mismo que haces con tu reloj —dijo Kaito sonriendo.

—¿Quieres que esté dentro del museo ese día?

—Aún no sé los sistemas de seguridad que puedan tener ahora. Todo debe estar mucho más automatizado, así que es mejor adelantarse a posibles problemas.

Shinichi se quedó en silencio, sin saber bien qué responder.

—No te preocupes —dijo Kaito interrumpiendo sus pensamientos—. No necesito una respuesta ahora. Piénsalo bien.


Había pasado ya una semana. Durante toda esa semana, lo único que hicieron fue recopilar información de la seguridad, y empezar a idear el plan. También habían empezado a recorrer un poco la ciudad, ahora con muchos más edificios. Ese día en la mañana Shinichi apenas había podido dormir algunas horas. El día anterior había sido intenso. Habían visitado el museo, viendo la exposición de la piedra Liikkua, confirmando todo lo que sabían. Eso les tomó mucho más tiempo de lo que el detective pensaba. En realidad que era agotador planear todo. Por otra parte, el requerimiento de Kaito lo había dejado un poco desconcertado. Es verdad que tener a alguien dentro del museo era una gran ayuda, especialmente ahora que habían visto ellos mismos cómo era. Pero era raro estar en esa situación.

"Nunca pensé que yo sería cómplice de un robo. Sí que estás loco, Kuroba. Pero si tú eres capaz de soportar toda esa presión, haré lo que pueda por ayudarte. Es más probable que tengamos éxito de esta forma... Todo sería más fácil si supiera dónde está el profesor Agasa, nos ayudaría con sus inventos... pero su casa está vacía... Aunque Kuroba está muy confiado... ¡Es increíble la cantidad de información que reúne para sus robos! Parecía una investigación policial."

Shinichi se levantó como siempre y al estar listo, fue hasta el primer piso a buscar a su compañero. Pensó que lo encontraría haciendo nuevos trucos, como pasaba todos los días, pero en realidad estaba de pie en la biblioteca.

Kaito había bajado solo dos minutos antes que Shinichi y se había dirigido a la biblioteca. Empezó a ver la enorme cantidad de libros que había en el lugar, la mayoría de misterio, algunos del padre de Shinichi, otros eran de medicina forense. Pero de todos los que estaban, se quedó sorprendido, no solo porque había varios libros de magia, sino que se quedó pegado con un libro azul oscuro.

—¡No puede ser! —dijo tomando el libro en sus manos—. Rational Recreations.

—¿Qué estás haciendo? —lo interrumpió Shinichi.

—¿Por qué tienes libros de trucos y magia?

—¿De qué estás hablando? ¡Yo no tengo libros así! —dijo el detective, tomando el libro de las manos de Kaito y revisándolo.

—Houdini tenía una copia incompleta de ese libro. Se dice que una parte de las páginas las copió él mismo de otro libro para poder tenerlo completo. ¿Ves? Las páginas que supuestamente copió él tienen su firma. Esta no es una versión que se pueda conseguir fácilmente —dijo Kaito con emoción.

—Debo haberlo necesitado para algún caso. Como el de un ladrón fantasma tal vez—le respondió irónicamente.

—O tal vez ahora sí te interesa la magia y dejaste de ser tan racional. Probablemente tienes otros por aquí —lo molestó el mago, mientras en un segundo le quitaba el libro sin que lo notara.

Shinichi viendo la actitud infantil de Kaito, prefirió tomar el libro y colocarlo en su lugar para guardarlo.

—Ya vamos mejor. No sabemos cuándo terminaremos.

Los dos salieron y se dirigieron hacia el museo. Ese día les tocaba revisar los edificios aledaños, para ver posibles escondites y vías de escape rápidas de usar. La relación entre ellos ahora era más amistosa y se molestaban mutuamente. Shinichi había empezado a reírse más de las bromas y trucos del mago, y él a su vez sabía diferenciar ya el límite que tenía Shinichi de sus bromas, cuando se enojaba de verdad y cuando debía hablar un tema con seriedad.

Iban caminando a dos cuadras del museo, cuando Shinichi se quedó pegado en una vitrina de libros que mostraban una nueva edición del libro de "Las Aventuras de Sherlock Holmes" que estaba en japonés y en inglés. Kaito al verlo tan entusiasmado, vio que le iba a tomar tiempo y decidió adelantarse al lugar que habían quedado y luego volvería por él si es que se demoraba mucho. Kaito había caminado una cuadra, cuando reconoció a una persona que iba en dirección contraria a él. Se dio vuelta a mirar, y vio como ella, en un punto se detuvo, se quedó inmóvil unos segundos y se desvió de su trayectoria original para ir hacia donde estaba el detective.

"¡Maldición! ¡No puede ser! ¡Debo hacer algo!"

Mientras Shinichi estaba viendo la vitrina, no se dio cuenta que esa persona se quedó un momento a su lado antes de hablarle.

—Disculpa...


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¡Hola! :D

¡Wow! ¿Quién será esa persona? ¿Qué pasará? ¿Lo reconocerá? ¿Estarán en problemas?

Por si alguien se pregunta, el libro de magia que se menciona, Rational Recreations es de un físico llamado William Hooper. Y la historia es real, o al menos eso se dice, que Houdini copió esas páginas él mismo para tener el libro completo. Lo encontré tan interesante, que quise incluirlo, y calzaba con la gran biblioteca de Shinichi.

¡Muchas gracias a quienes leen esta historia! :D ¡Es emocionante ver como cada vez lo leen más personas!

¡Saludos! :D