Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Cuadro de explosión y chica tullida.

Propuesta por: CieloCriss.

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 500.

Nubes de memorias explosivas

Dos horas atrás.

La costumbre de volcar las fotografías para evitar verlas era uno de los tantos consuelos que tenía. Llegada a casa, Hikari sólo podía descalzarse en la entrada y fingir que las fotografías de su hermano no le harían daño.

«¿Por qué no los guardas bajo llave? Ya sabes, hasta que estés mejor...» Había dicho Miyako el día de su mudanza. Le ofreció una pequeña sonrisa de agradecimiento por su ayuda y sus intentos por hacer de su dolor algo más llevadero.

Ante una pérdida lo mejor era emprender vuelo lo más lejos posible del dolor y congregarse a un lugar donde pudiese distenderse. La idea de ir a vivir con su mejor amiga no era la más placentera; vivir con ella implicaba vivir con sus hijos y su esposo y siendo sincera no estaba lista para ello.

Encontró un catálogo de alquileres de casas hacia los suburbios, donde la celeridad de una ciudad cosmopolita como Odaiba no existía. Miyako la ayudó a elegir una bonita casa con un jardín reducido y una chimenea con pedregullo; según su amiga, era lo que ella necesitaba. No sabía de donde sacaba tal lógica, pero Hikari se había acostumbrado a sonreír para dar por sentado un tema. Su amiga no la abandonó en ningún momento y eso la hacía sentir ciertamente bien. La ayudó a decorar la modesta casa que no pasaba de un cuarto, un baño y una cocina con una pequeña sala-comedor con la ayuda de plantas y cuadros de horizontes.

Cuando sus pies descalzos sintieron la madera fue consciente que traía el cuerpo cansado, gracias a una rutina que consistía básicamente en levantarse temprano, desayunar saludablemente y salir a correr para ir al trabajo, volviendo cuando el sol comenzaba a ponerse. Miyako solía llamarla pasadas sus actividades, cerciorándose que todo estuviese en orden. Se lo agradecía, pero sentía que volvía a convertirse en una carga.

Entró por completo a su pequeña sala y la saludó uno de los cuadros: Era el paisaje donde nubes se cernían en el cielo y el mar se abría paso hacia el espectador.

Era una vista preciosa..., hasta que la vista comenzó a distorsionarse y con ella, el paisaje. El nítido mar se convirtió en una mezcla de tonos azules y fríos, pinceladas inentendibles, perdiéndose con las nubes.

La distorsión le permitió observar cómo las nubes formaban el humo que emitía una explosión, surgida a partir del seno del mar y lo que antes era agua, se volvió el alcance que conseguía aquella terrorífica bomba.

La explosión hacía eco en su memoria y todos sus recuerdos dolorosos, se volcaron nuevamente; recuerdos donde el rostro sonriente de su hermano mayor se desvanecía. Miró la pintura y recordó su cuerpo inerte tras aquella explosión.

Se sentía tan incompleta…

No supo en qué momento había dejado de lado su cordura; sólo podía recordarse golpeando el cuadro como si éste tuviese la culpa. El vidrio se rompió, la cortó y entonces…, todo sucedió.


Y bien, aquí termina otro pequeño capítulo. El siguiente lo subiré la semana que entra :)

¡Muchas gracias por leer éste fic y gracias principalmente a Jacque por sus comentarios tan bonitos! :3

Besis~