Capitulo 4
Los personajes de Mai HiME/Otome no me pertenecen son propiedad de Sunrise,me reservo los personajes y situaciones para esta historia.
Había pasado casi un mes desde el accidente, un auto nuevo le había sido entregado a Natsuki, quien iba por Tsu al colegio, pasaban a comprar algunos enseres y visitaban a Haru en el hospital, quien ya se encontraba mejor, pero aun no lo suficiente para moverse libremente, la constante amenaza de que sus costillas le causaran una hemorragia interna era suficiente razón para mantenerla en la camilla, esa tarde como muchas otras Natsuki aparco el automóvil y dejo a la pareja de su hija -baja con cuidado Tsu, hasta mañana...-
-gracias señora Kruger, hasta mañana- la joven castaña bajo del vehiculo y cruzo la puerta de reja que dejaba ver la entrada hasta la amplia casa.
Al cerciorarse de que estuviese bien y entrase, la escena que miro al interior le partió el corazón.
Si sus ojos no la engañaban ahí, a escasos diez metros estaba Shizuru, podría distinguirla a kilómetros de distancia, se le acelero de forma caótica el pulso, pero para su descontento, Reito Kanzaki, el amigo de toda la vida estaba con ella, le llevaba del brazo y se veían felices, deseo tener el valor de bajar del auto y...¿y luego que haría? ella ya no tenia cabida en el mundo de Shizuru, no podría llegar de nuevo y poner en riesgo su matrimonio, seria injusto despues de haber fallado hace tantos años.
Miro dolorosamente la escena, tsu se acerco a ambos, quienes le recibieron con ahínco, Shizuru le abrazo de forma maternal y Reito le acaricio la cabeza, ambos tenían una sonrisa y se notaba a leguas la felicidad, los carmin levantaron la vista hasta el vehiculo, Natsuki sintió un retumbo en el corazón y encendió el auto, se retiró tan pronto como pudo de aquella escena.
Regreso al hospital y tomo asiento en la incomoda silla, no dejaba de pensar en que al menos Shizuru era feliz y que de alguna manera eso le hacia feliz a ella, irónicamente le ponia mas que celosa el solo recordar que Reito le llevaba del brazo.
-mamá, ¿estas bien? parece que hubieras visto un fantasma...- Haru le saco de su revoltijo mental, en el rostro impasible de su madre vio una facción que jamas había visto, ¿acaso era un puchero?
-si, estoy bien, ¿por que?...- la pelinegra respondió con desgano, mientras retomaba el libro.
-por que pareces...¿celosa...?- la pelicobalto se reincorporo en la cama, un poco mas erguida y libre del dolor constante de los días anteriores.
-¿de donde conoces a Tsu...o sea que sabes de su madre, has hablado mucho con ella o que tanto sabe de ti?- cerro despacio el libro dejándolo sobre sus piernas, se cruzo de brazos con una facción dura en el rostro.
-¿a que vienen tantas preguntas mamá?, su madre y yo siempre hemos hablado pero nunca de temas familiares o de nosotras, solo hablamos de cosas al azar o de trivialidades, por que?- el ceño de la pelinegra se mantuvo inamovible, chasqueo la lengua y cerro los ojos en una reflexión interior un momento antes de continuar.
-¿conoces a su padre?- por primera vez, Haru noto interés, un interés inusual de su madre hacia algo que no fuera trabajo o negocios, algo extraño en ella.
-casi nunca esta, se llama Reito o algo asi, es un tipo agradable, ¿por que tantas preguntas mamá?-
-ah... nada, solo curiosidad...tengo que saber con quien o quienes están en esa casa, igual siempre te la pasa metida allí, ¿has hablado sobre algo de nosotras con Reito?- irremediablemente un gesto de amargura se plasmo en el rostro de Natsuki, pese a sus esfuerzos por convencer a su hija de que aquella corroboración no le hacia daño, pero en el fondo una ola de celos y posesividad renacian -espera,no- agito las manos sobre su rostro como si con ello sus sentimientos atizados se alejaran de su mente- no quiero saber nada de ese tipo, mejor descansa, son cosas sin importancia, iré por algo a la cafetería, ¿quieres algo?-
-mamá...descuida, siempre recuerdo que lo de nuestra familia allí debe quedarse, jamas he hablado sobre nada con Reito, pero siempre se ha portado muy amable conmigo o cuando vamos a casa de tsu para algún trabajo de la preparatoria, y serias la mejor madre si me traes una hamburguesa o algo mas comestible que el engrudo que me dan las enfermeras- ambos verdes se miraron seriamente.
-bueno ya deberías estar acostumbrada al vivir conmigo- refuto la pelinegra para romper el momento de pesadez con una sonora carcajada acompasada por su hija, Natsuki sonrió y salio rumbo a la cafetería, Haru, tras un momento quedo reflexiva, jamas habia visto esa expresión en el rostro de su madre, suspiro pesadamente, analizo un momento a que podría deberse, quizá Reito y ella en algún momento se conocieron y tuvieron algún problema grave, parecía que no soportaba escuchar siquiera el nombre del tipo.
En el asiento de la silla descansaba el libro viejo y gastado que había visto leer a su madre al menos siete veces en toda su vida, ¿que tenia de especial?
Se estiro resintiendo apenas nada el golpe en sus costillas, estaba empezando a sanar, ya ansiaba salir de ese cuarto asfixiante, el libro era mas grueso de lo que se miraba a simple vista, sus hojas eran delgadas y amarillentas pero no tenia un olor a viejo o a humedad, tenia un olor dulce que le resultaba familiar, aun asi no lograba recordar donde lo había percibido antes, era una...¿novela romántica? su madre debería estar loca, jamas le habia visto interes en algun hombre o sabido nada de su padre, el solo tocar el tema ponía a su madre en un estado caóticamente iracundo. Abrió el libro y tras las hojas de cortesía encontró en una bella caligrafía un poema dirigido a su madre, era bastante hermoso, la puerta se abrió, de un par de zancadas Natsuki estaba a su lado recogiendo el libro con el rostro enrojecido.
-!¿que...que rayos haces con eso eh?¡ toma tu hamburguesa...- cerro el libro y lo dejo en el lado opuesto a la pelicobalto.
-gracias...creo, pero.. ¿como metiste la hamburguesa, se supone que esta prohibido traer alimentos aquí dentro...- la bolsa de papel aun estaba caliente, la destapo rápidamente y le dio un mordisco que sin duda le supo a bendita gloria tras haber estado viviendo de gelatinas sabor a medicamento, ensaladas y comida al vapor.
-dicen que no se puede, mas que yo haga caso y deje que te maten de hambre es otra cosa, ahora tragatela antes de que llegue el medico o algo, y no toques mis cosas o la próxima estarás aquí por el escarmiento que te daré...- saco su celular y se distrajo un buen rato mientras la mas joven termino el contrabando.
Natsuki despertó de pésimo humor, le jalaban del hombro, atino a dar un golpe -¿que rayos quieres Haru? déjame en paz carajo...-
-señora soy el medico...despierte por favor, necesito que firme para dar de alta a su hija...- el hombre mayor desistió al primer golpe que le propino en la mano la pelinegra, quien se reincorporo de su incomoda posición en la silla.
-¡mamaaaaaaaá! firma ya esa mierda me quiero largar de aqui...-
Basto una dulce mirada a su estilo para que ni una sola palabra ofensiva saliera de su hija, se irguió, tomo las formas y tras leer en silencio firmo.
-¿y cuando me la puedo llevar entonces doctor?- aun permanecía con el ceño fruncido y una cara de pocos amigos, odiaba ser despertada por formalismos.
-En cuanto se termine de vestir su hija, debe evitar que haga cosas o movimientos que requieran de mucha fuerza o levantar objetos pesados, que no se golpee en los costados, aun existe el riesgo de que se pueda fracturar, en un par de semanas estara bien- la joven salia de las cortinas, a simple vista solo parecía haberse metido en un lio, tenia aun las suturas del rostro y algunos moretones apenas perceptibles.
-entiendo...gracias doctor y disculpe lo de hace un momento, pensé que era la cría quien me estaba fastidiado, vamos al auto ya Haru- le estrecho la mano con firmeza al medico y salieron de la habitación.
Natsuki parecía concentrada en al camino, pero algo en su actitud nerviosa o arisca le causaba extrañeza a su copiloto.
-esa dedicatoria del libro, ¿quien te la escribió?- la vista de la menor permaneció un momento sobre la reacción de su madre, donde una mirada de extrañeza le dio respuesta.
-¿para que quieres saber eso?-
-fue mi...padre?
-te he dicho que no tienes padre, no lo tienes, !¿me escuchas?¡ !quien escribió ese poema allí fue una persona muy importante para mi y eso es todo, fin de la conversación¡- la menor se quedo pasmada, de susto y miedo, ni siquiera había tenido una respuesta precisa, era poco usual escuchar ese tono agresivo en la voz siempre inexpresiva de su madre, ambas guardaron silencio hasta llegar a casa.
Shizuru bebía una taza de té de menta, permanecía taciturna desde hace un par de dias, cosa que no paso inadvertida por su confidente e hija, sirvió una taza mas y le hizo compañía en el pequeño estudio donde descansaba la castaña mayor -me he preguntado este par de dias, ¿que tipo de pensamiento puede aquejar? mamá-
Un largo silencio, pesado y misterioso reino por algunos minutos, en los cuales los granada permanecieron con una facción melancólica, perdiéndose en el pequeño jardín que se miraba a través de la ventana semi abierta -¿quien venia contigo en ese auto tsu...?-
La joven castaña suspiro con tranquilidad, dio un breve trago a su té -la madre de Haru.. -
-su madre...¿y como se llama?- los granada permanecieron anclados al verde follaje del exterior, la pregunta salio mas como una divagación.
-no lo se...ella nunca me dijo su nombre ni escuche su apellido de casada, solo eh escuchado el de soltera mañana le preguntare a Haru-
-¿casada...?...no hija, déjalo, no importa, sabes que de ninguna forma yo me opongo a tu relación con ella, creo que hacen una linda pareja y es bastante apuesta- recompuso su mascara y le dio una dulce sonrisa a su hija,contraste amargo que revelaba su voz quebrada emergida durante el eco de la primera palabra, su hija no tardo en mirale con reproche.
-¿que pasa mamá? hace días que te noto reflexiva, como si algo te preocupara, y eso me inquieta...sabes, siempre he querido que me digas como es que sabias que yo y Haru no eramos amigas, y como es que en ningún momento trataste de hacerme cambiar o de que encontrara un novio...-
Los granada no necesitaron mas que un par de segundos para notar la incertidumbre de su hija, estaba controlando su sentir de forma estoica para no llorar, esto no hizo mas que robarle una sonrisa -nada me preocupa hija, solo...he estado recordando a una persona que fue muy importante para mi, y si nunca te he dicho nada al respecto, es por que yo te acepto tal y como eres, tu felicidad a lado de ella, es mi felicidad tambien, no debes preocuparte por mi- Shizuru se levanto y le hizo un cariño sobre su coronilla en forma maternal -quisiera ir a ver el jardín, podemos charlar mas tarde-
Tsu no supo reaccionar, su madre podría haberlo sabido desde mucho antes que Haru llegase a su vida y jamas haberlo hecho publico, en ese momento se pregunto si es que la madre de su novia pensaria igual que la suya.
La castaña paseo por el jardín, y tomo asiento al amparo de un cerezo, adoraba aquel lugar, pues siempre le recordaba ese día de verano donde conoció a la ojiverde, como trataba de aplastar unos brotes y le descubrió, la forma en que su rostro enrojeció al ser descubierta, cuando al fin de seguirla por tanto tiempo, junto el valor para hablarle, jamas imagino que aquella misma mujer seria el amor de su vida, a quien había dejado ir de forma dolorosa, ¿que podía hacer si Natsuki se iba a casar con el imbécil de Takeda?...odiaba a ese hombre, lo odiaba por haber arrebatado de sus manos a la única mujer que amo, condenandola a renunciar a ella por el bien de su hija y su matrimonio, debía estar perdiendo la cabeza, casi pudo ver a Natsuki al volante de un auto blanco cerca del edificio donde ella trabajaba, pero era imposible, Natsuki no tendría nada que hacer labor allí, odiaba las oficinas y amaba las motocicletas, ella en una empresa y al mando de un vehiculo de cuatro ruedas era algo que simplemente no cabía en su imaginación...si hubiera sido la misma mujer que dejaba a su hija hace unos días, pero no,el auto del que había descendido su hija era un rojo obscuro, debía estar perdiendo la razón, le extrañaba tanto o mas que el dia donde le dejo en ese hotel, tras semejante falta, muy tarde fue cuando reflexiono sobre su actuar y la culpa de dejarle sola tras ese hecho lamentable le hizo sentir que no era digna al ser tan egoísta con Natsuki, debio apoyarla y preocuparse, no dejar que sus celos le hiciesen actuar tan estupida esa noche...hubiera, hubiera...eso ya era pasado, un pasado que le seguía atormentando.
-+...iré con Tsu, vamos a ver los resultados del examen para la universidad, regreso pronto- su madre permaneció en el pequeño estudio donde terminaba el trabajo que llevaba de la oficina, apenas giro el rostro para mirarle de reojo.
-si vuelves a chocar, te mato...ve con cuidado y llama si necesitas algo, no hagas nada estúpido...y te quiero- retorno su atención al monitor y continuo ingresando las fechas y archivos.
-tan "cariñosa" como siempre, te veo en la noche mamá- subió al auto y en menos de 20 minutos estaba a las afueras de la casa fujino, donde le esperaba con alegría su amor, salio del vehiculo y le abrio la puerta, le dio la mano y le ayudo a entrar, rodeo el vehiculo y subio de nuevo.
-wow...estabas lista hoy cariño- rió al ver el rostro con un enfado en los dulces carmín.
-¿que tratas de decir, que no estoy lista nunca?- pincho con el dedo suavemente la base de las costillas en una amenaza de imprimir mas fuerza.
-hey, acaso quieres matarme, quieres quedarte viuda tan joven? es solo un decir linda, pero casi siempre tardas unos "minutos" en salir- habría deseado ver la reacción de su copiloto pero debía mantener los ojos en el frente, era su convicción jamas volver a tener un accidente y mucho menos aun, que su novia tuviera esa amarga experiencia.
-eres malvada, sabes...Haru...cierto, ¿como se llama tu mamá?- la castaña le miro con seriedad, debía saber que estaba pasando.
-¿que, ahora también tu estas con esas cosas ahhhh no puede ser, es una epidemia o algo asi?- la pelicobalto rodó los ojos de fastidio, se detuvieron en un alto, que aprovecharon para mirarse.
-¿como que "tambien" y por que epidemia, no me digas que tu mamá tambien te dijo algo?- los carmines fruncieron el ceño suavemente mientras se llevaba la mano al mentón.
-¿decirme algo de que? y ammmm no pero ha estado no de mal humor, pero como...triste o melancólica y nunca la habia visto asi...es algo raro en ella mostrar siquiera sentimientos y ni siquiera pude averiguar nada de ese libro que tanto cuida, ¿a ti te dijo algo la tuya?- le paso el dedo sobre el ceño en una suave caricia que retiro el gesto de confusión.
-que extraño...la mia también ha estado asi estos dias, ¿cual libro?- el verde dio paso y tuvieron que separar miradas.
-vaya así que andan raras las dos, un libro que siempre la he visto leer, ya hasta perdí la cuenta de...bueno el punto no es ese, hace unos dias lo dejo en la sala donde estaba en el hospital y mientras lo hojeaba me tope con un poema o dedicatoria en el, no pude leer quien lo escribio, me lo arrebato literalmente de las manos...- aparcaba el auto en un espacio vacío para descender del mismo, haciendo de portero al abrir la puerta del copiloto, miro a Tsu ensimismada, cavilando quizá sus palabras y especulaciones.
-¿y crees que de alguna forma...tu mama lea ese libro por que le recuerde al amor de su vida? sabes o tienes idea de como o quien sea tu padre?- caminaban por los largos pasillos una vez dejaron el auto con la alarma, el campus era increíblemente grande, se miraban a poniente y oriente las construcciones de fina arquitectura que albergaban los dormitorios, los largos y robustos muros de granito cubiertos por una capa verde y perfumada de enredadera con brotes pastel, cada ciertos tramos, se erguía entre muros una reja, bellamente trabajada en la mas fina herrería, un pasador sin candado fungía como celador de la entrada, libre pero seguro a sus inquilinos, ambas admiraban el verde camino, donde una gran fuente daba frescor con el cause que borboteaba de vez en vez.
-tu sabes como se pone cuando toco el tema, no se que tenga que ver, podrían ser como perros y gatos y por ello no tolera que le diga o pregunte sobre el, y para ser sincera no creo que sea el la causa de que mi madre se ponga asi...debe haber algo mas Tsu...- arribaban a los escalones marrón de la entrada, donde les recibía una mujer mayor, enfundada en un traje de tono ceniza, de facciones finas, cabello hasta los hombros en un plata entre destellos nacarados.
-buena tarde señoritas, sean bienvenidas a la universidad de Fukka, mi nombre es Maria Graceburt- extendía su mano, esperando las invitaciones que habían recibido con antelación las menores, donde se hacia publica su aceptación en las tan anheladas y cotizadas aulas de dicha universidad, Tsu extrajo de su folder caramelo el sobre, abierto de forma tan precisa que parecía sellado aun, solo la linea que abría la boca del envoltorio daba fe de que no era así, Haru palpo la bolsas traseras de su pantalón, donde una vez su mano encontró el papel, basto ver el rostro de Graceburt para saber que no estaba frente a una persona tan cuidadosa, al fin y al cabo solo era una hoja en un sobre.
Con increíble paciencia por la mayor leyó a conciencia cada uno de los pliegos mas o menos cuidados, sus ojos no abandonaron el papel cuando palideció por un momento, sus labios se abrieron en un par de ocasiones, dejando al aire un hilo de palabras -kr...kuger... y usted se apellida Fujino...no puede ser...no otra vez...- retorno su rostro sereno y una vez confirmada la identidad de ambas se planto frente a la pelicobalto -estaré sobre usted, como un buitre sobre gacela moribunda en medio del mas infernal desierto, ahora síganme por favor, les mostrare el campus y las "REGLAS" que deben seguir para no ser sancionadas...- el trío se miro entre confusión, diversión y recelo, pero en silencio le siguieron hasta un salón donde el resto de los alumnos estaban ya en grupos para hacer el recorrido en masa, una demasiado abrumadora para los esmeraldas y carmines.
-genial...ahora tendré una mamá aquí y otra en casa ¿eh?- espeto con sorna la peliazul mientras Tsu reia al unisono pese a la mirada recriminante de su prometedor verdugo de traje gris pero perfecto al talle.
