Avatar no me pertenece, la historia tampoco es de Liselle 129 y cuento con su autorización para traducirla.

Nota del Autor: Gran parte de este capítulo se centra en Zuko ya que sigue teniendo sus ideas preconcebidas y analiza algunas de sus premisas y objetivos de vida. Empieza ese proceso en este capítulo.

Acoplamientos

-Baila conmigo.
Era más una orden que una petición, que automáticamente hizo que Zuko apretar los dientes. Se suponía que él debía estar dando órdenes, no siguiéndolas. Sin embargo, se tragó la réplica que quería dar y alzó los ojos lentamente para mirar a Toph, quien había emitido la orden y estaba parada imperiosamente a su lado. Llevaba un vestido blanco formal, y su cabello estaba peinado con una elaborada trenza. El efecto fue estropeado por el hecho de que ella aún estaba descalza.

-Yo sé que no soy muy buena en estas cosas sociales, pero creo que sé lo que tengo que hacer- comentó secamente.

-Pero no lo harás.

-¿Y tu punto es?

-Mira, tú te criaste en la corte. Sólo pensé que tú y yo podríamos mostrarles a estos campesinos un par de cosas.

-Crecí en el mar-, corrigió amargamente Zuko.

-Lo que sea, debes haber aprendido a bailar.

-Tal vez-, respondió evasivamente. Recordó cuando baila con su madre siendo un niño, y aunque habían sido momentos felices, era doloroso pensar en ellos ahora. Él cambió de tema. -¿Dónde está tu cita?- Toph hizo una pausa, usando su otro sentido extraño (el de olfatear), y señaló a Haru sin esfuerzo.

-No hay muchos hombres aquí-, contestó ella, encogiéndose de hombros. -Él se está cuidando a sí mismo.- Zuko hizo una mueca ante ese crudo comentario.

-Tú no eres como las chicas con las que crecí- dijo.

-Me lo tomaré como un cumplido. He conocido a algunas de las chicas con las que creciste.

-Buen punto.

-No deberías estar sentado, cuando hay tantas chicas que necesitan un compañero-, prosiguió ella.

-Es asunto mío si no tengo ganas de bailar. Además, Aang solo está bailando con una chica.

Toph hizo un sonido burlón.

-Está enamorado- dijo ella con desdén, haciendo que sonara como una enfermedad rara y terminal. -Ni siquiera sabe que hay otras chicas en la habitación.

De mala gana, Zuko tuvo que admitir que tenía razón. Miró hacia donde el Avatar y la maestra agua bailaba, completamente absortos el uno con el otro. Algo se movió dentro de él, y se preguntó si alguna vez volvería a estar tan cautivado por una sola persona. En realidad le dio esperanza que el mundo pudiera estar en paz de nuevo. Detrás de ellos, vio a Sokka y Suki deslizarse hacia a fuera.

Mientras tanto, Toph se quedó esperando, cada vez más y más impaciente. Zuko se dio cuenta de que sólo estaba posponiendo lo inevitable. Toph era tan terca como su elemento, e interactuar con ella le dio una idea de por qué la Nación del Fuego no había podido dominar al Reino Tierra en cien años de guerra.

-Pero yo te guió- fue su único requisito. Se había dado cuenta de la forma en que había estado jalando a Haru por toda la pista.

-Bueno- le respondió sin entusiasmo.

-Está bien. Vamos a terminar con esto.- Se puso de pie y se la llevó a la pista, tocaban una danza popular parecida a una que había aprendido mucho tiempo atrás. La música era desconocida para él, pero el ritmo era lo más importante para el baile, y los pasos parecían encajar bastante bien. Cuando la música se detuvo, él también pero Toph le dio un apretón de muerte en el brazo.

-Hay alguien que quiero que conozcas- le dijo ella, arrastrándolo hacia el lugar donde un pequeño grupo de mujeres jóvenes estaban hablando entre sí. -Hey, Hong, quiero presentarte a Li.- Zuko y Iroh había acordado utilizar sus seudónimos en las zonas pobladas. Compañeros del Avatar o no, no era probable que muchas personas en el Reino Tierra les mostraran hospitalidad si sabían quiénes eran realmente.

-Encantada de conocerte, Li- dijo una de las mujeres, inclinándose en una reverencia a modo de saludo. Las otras chicas se rieron y desaparecieron, Toph se retiro también. Zuko y Hong estaban uno frente al otro en silencio.

-¿Quieres bailar?- ofreció Zuko en un tono plano. En realidad no quería, pero pensó que debería por lo menos tratar de ser amable. Casi podía oír el regaño del tío Iroh si no lo hacía.

-Por supuesto- asintió ella, cogiéndole la mano con timidez. Cuando empezaron a moverse, Zuko estaba maldiciendo mentalmente a Toph. ¿Qué estaba tramando? Sonaba como algo que su tío intentaría. Miró hacia el grupo encontrándose a un Iroh sonriéndole. Zuko frunció el ceño de nuevo, lo hizo que su tío sonriera más feliz.

-Se ven tan enamorados, ¿no es así?- Hong interrumpió los oscuros pensamientos de Zuko que miró hacia Aang y Katara. Finalmente tomando un descanso de la pista de baile, se sentaron cerca de la pared, hablando en voz baja entre sí.

-Supongo- respondió sin comprometerse.

-¿No lo crees?

-No sé mucho al respecto.

-¿Acerca de su relación?

-Sobre el amor.

-Oh. Lo siento.- Hong guardó silencio y como Zuko no dijo nada más, ella continuó. -Bueno, yo reconozco una buena historia cuando la veo. Créeme cuando digo que eso de ahí pasará a la historia como uno de los más grandes romances de todos los tiempos. Tal vez a la altura de Oma y Shu.

-¿Oma y Shu?- Zuko le preguntó. Él no era tan curioso, pero no pudo encontrar un mejor tema de conversación.

-¿Nunca has oído hablar de Oma y Shu?- exclamó ella con incredulidad. Inmediatamente, Hong comenzó la historia con una narración animada. A pesar de sí mismo, Zuko pareció fascinado. Y se preguntó si habían sido realmente los primeros maestros tierra.

La música terminó, y los músicos se tomaron un descanso. Zuko soltó Hong, sin saber qué hacer a continuación. Ella le recordaba demasiadas cosas para que se sintiera realmente cómodo, aunque parecía muy agradable. Incluso sus nombres eran similares.

-Te ves triste- comentó Hong suavemente.

-Tuve que dejar a alguien- explicó Zuko brevemente. Hong asintió con simpatía.

-La guerra ha separado a muchos seres queridos- suspiró con pesar. -Mi hermano está fuera luchando.

Desafortunadamente, ese tema no hacía que mejorar el estado de ánimo de Zuko.

-Será mejor que vaya a hablar con mi tío- dijo rápidamente y escapó.

-¿Haciéndola de casamentera?- Haru habló detrás de Toph cuando estaba ocupada espiando a Zuko y Hong.

- No es eso- se encogió de hombros Toph. -Es tan malhumorado todo el tiempo. Pensé que podría hacer un cambio el que se divierta un poco.

-No puedes hacer que alguien se divierta si no quiere- señaló Haru. -Hablando de eso, ¿puedo volver a bailar con la chica que vino conmigo?

-Puedes- respondió ella con recato. No era el más elegante, pero era tolerante y agradable.

-¿Cuál es su historia, de todos modos?- le preguntó Haru una vez que empezó el baile. Toph supuso que seguía hablando de Zuko.

-No es mía, no puedo hablar de ella- respondió. En otras circunstancias, no dudaría en hacerlo, pero era, sin duda, una situación especial. No podía ir por ahí admitiendo que ella y el Avatar confraternizaban con la realeza de la Nación del Fuego.

-Entiendo. Así que, ¿cómo es darle clases al Avatar?

-Molesto, la mayor parte del tiempo.

-¿En serio?- Haru parecía sorprendido. -Parece tan fácil llevarse bien con él.

-Oh, bueno, sí lo es- admitió. Sabía que era contradictorio como se sentía con él, Toph tuvo que reconocer que le gustaba Aang. Pensó que no era tanto el hecho de que él fuera simpático si no el hecho de que él quería automáticamente a todos. Y ella no podía estar a la defensiva por mucho tiempo. -Es sólo que él se distrae con facilidad. Puede ser frustrante cuando no se concentra en lo que estoy tratando de enseñarle.

-Distraído, ¿eh? ¿Me pregunto por qué será?- Haru comentó con un poco de sarcasmo y Toph sintió que él estaba mirando a Aang y Katara que estaban detrás de ellos. Ella se rió un poco.

-En realidad, Katara es muy buena y lo mantiene concentrado en los entrenamietnos,- frunció el ceño. -Por supuesto, eso fue antes...

-Bueno, sé por experiencia que puede ser muy motivante- comentó Haru. -Ella me animó a utilizar mi Tierra Control, aun cuando era peligroso.

-Tienes un gran potencial- le informó Toph. - Sin embargo podrías utilizar un poco más en el entrenamiento.

-Consideraría un gran honor entrenar con la maestra del Avatar- dijo, y Toph no podía decir si estaba bromeando o no.

-Bueno, tengo este compromiso previo de ayudar a Aang a salvar el mundo- respondió ella a la ligera. -Pero eso debe ser antes del otoño. Probablemente podría visitar tu pueblo después de eso.

-Me gustaría mucho.

Sokka y Suki se encontraban en un puente que cruzaba un pequeño arroyo y se quedaron allí juntos, observando el juego luz que hacían las estrellas sobre la corriente de agua.

-Ya sabes, vamos a tener que continuar nuestro camino mañana- dijo Sokka, rompiendo el silencio. -Nos hemos alojado demasiado tiempo aquí. Estas personas podrían estar en peligro por nuestra causa. Tal vez Zuko ya no nos persiga y podemos arreglárnoslas para frenar a Azula, pero dudo que esas sean las únicas personas que estan tras de nosotros.

-Tal vez podría ir con ustedes- sugirió Suki, hablando de prisa, como si tuviera miedo de no poder expresar el pensamiento si no lo escupa lo más rápido posible. - Podrían utilizar mi ayuda, y las otras chicas va a estar bien sin mí.- Pero Sokka ya estaba negando con la cabeza.

-No. Tú eres la líder de las guerreras. Ellas te necesitan.

-¿Y tú no?- Suki preguntó con tristeza.

-No tanto... al menos, por ahora.- Añadió rápidamente Sokka. Muy listo, dijo una voz en su cabeza. Gracias, le respondió a su voz.

Suki lo atrajo hacia sí y lo besó con firmeza, posesivamente. Él la acercó a su cuerpo, el beso duró bastante tiempo. Cuando se detuvo un momento para recuperar el aliento, sonrió con admiración hacia ella.

-Además, no sé cuánto tiempo más podría resistir esto- agregó Sokka.

-¿Quién dice que hay que hacerlo?- replicó ella en broma. Él no contestó, porque no tenía que hacerlo. Ella ya sabía sus razones, y también sabía que tenía razón. Mantuvo un brazo alrededor de sus hombros y agarró la barandilla del puente con la otra mano.

-Tal vez, algún día...- comenzó Sokka, pero Suki le puso un dedo sobre los labios.

-No lo digas- suplicó. -Yo no estoy pidiendo nada de ti. No sabemos qué va a pasar. Sé que es difícil, pero vamos a dejar las cosas abiertas.

-Está bien- estuvo de acuerdo, aunque pensó con tristeza que sería bueno tener la oportunidad de una relación normal por una sola vez. En primer lugar, tenía que enamorarse de una chica que ya estaba comprometida a un idiota. Ahora, se encontró enredado sentimentalmente con alguien que tenía compromisos previos. Sin embargo, cuando Suki se inclinó hacia él con un suspiro y le rodeo la cintura con ambos brazos, todos los pensamientos de descontento huyeron.

-Así que este es un adiós, ¿entonces?- preguntó en voz baja. Sokka apoyó su cabeza contra la de ella. Quería entrenar con ella, bailar con ella, hablar con ella, besarla. Deseos que estaban lejos de hacerse realidad.

-Todavía no- murmuró, presionando sus labios en su pelo. -La noche aún es joven.


Nota del autor: Tenía que poner un poco de Toko sólo para, Jesus. Aunque era bastante platónico. También se me ocurrió que cada capítulo, hasta el momento, ha tenido por lo menos un pequeño beso. Al parecer, me he puesto cursi desde el principio.

Nota de la traductora: muchas gracias a Helenil por leer y comentar. También muchas gracias a todos los lectores anónimos :D