Este capítulo me sacó las canas. Primero había decidido que fuera algo con Milo y Camus, pero después desencajó con el argumento así que mejor lo dejé. Después, quise que Milo se peleara con Shaka, pero tampoco funcionó. Dudo que alguien pueda pelearse con Shaka, tan tranquilo y espiritual que es xD Bueno, el título ya dice de quién va el capítulo así que ahí los dejo
Σφάλμα: Σκορπιός κάι Παρθένος
Culpa: Escorpio y Virgo
Al llegar a Escorpio, Milo casi que cayó vestido sobre el sillón. Se obligó a llegar hasta su dormitorio y a desvestirse. Se metió en la cama y cerró los ojos.
Se despertó con el corazón latiéndole fuertemente. Se levantó y se fue a la cocina.
Al pasar por la sala, creyó sentir que la temperatura había bajado. Rodó los ojos. "Genial, Milo", se dijo, "ahora hasta sientes su cosmos"
-No es ninguna ilusión, Escorpio,-le reconvino una voz conocida.
Sentado de espaldas a él, estaba el santo de Acuario.
-¡Camus! Tú no...tú no..,murmuró mientras abría los ojos sorprendido.
-Sí, le confirmó Camus- estoy muerto. ¡Y todo por tu culpa!, le apostrofó.
Milo retrocedió.
-¡Tú dejaste pasar a Hyoga! ¡Si hubieras hecho bien tu trabajo, yo estaría vivo!
-¡Pero Camus!, protestó el escorpión sin poderse creer que estuviera pasando eso.
-Admítelo, Milo, le dijo el acuariano con crueldad, lo único que quieres hacer ahora es ir allá arriba y rematar a Hyoga de la manera más sanguinaria que puedas. Te importa un comino lo que le pase a Hyoga. Sólo dijiste eso porque quieres quedar bien conmigo. Te conozco, Milo,-continuó el francés,- sólo quieres proteger a Hyoga para no ser menos que Aioros. No pensaste en Hyoga, ni en mí. Sólo lo haces por quedar bien contigo mismo. ¡Eres patético!, se burló Camus.
Milo retrocedió de nuevo, con los ojos fijos en Camus, lleno de espanto.
-¡No!, gritó,-¡No!, ¿cómo te atreves? Camus, yo jamás...¿de qué me seviría matar a Hyoga? ¡Eso no te traerá de vuelta! Tampoco me hará más que Aioros, ¡Jamás podremos ser como Aioros! Él murió protegiendo a Athena...Tu discípulo es un gran santo. Hice...hice lo correcto al dejarlo pasar...ellos sí son como Aioros!, gritó el griego, desesperado, tratando de darle un sentido a lo que estaba pasando.
-Nunca estuviste de acuerdo en que yo entrenara a Hyoga y a Isaac...Más cuando supiste que serían entrenados en Siberia. ¡Nunca quisiste que nos separáramos! No finjas que no les tenías inquina a mis alumnos, porque siempre los odiaste, Milo.
- ¡Camus!, replicó Milo consternado. Quiso añadir algo más pero su garganta se negó a emitir sonido alguno.
- Siempre criticaste a Afrodita y a Death Mask por lo orgullosos que eran y lo superiores que se creían respecto a los demás. ¡Y tú eres igual! ¿Acaso no tuve que aguantar tus quejas después de que te reuniste con el sacerdote? ¡En lugar de ponerse a pensar en cómo cinco santos de bronce derrotaron a ésos santos de plata ellos solos! ¡En lugar de respetarlos, los subestimaste! ¡Tú! De Piscis y Cáncer me lo hubiera esperado, ¡pero no de tí!
-Yo..yo..., ¡Camus, por favor! No me digas estas cosas, suplicó el santo de Escorpio.
Acuario hizo una mueca de desagrado.
-Como todo el mundo, te desagrada que te lean la cartilla. Te crees muy fuerte y orgulloso, ¿verdad, Milo de Escorpio, uno de los doce? ¿Qué es lo que te asusta? Hasta qué no lo admitas...no me iré de aquí. Tenemos toda la noche..
-¿Qué crees tú, señor sabelotodo?, murmuró Milo, cuyo temor estaba dando paso a la cólera,- ¡estás muerto, Camus, muerto! No tienes ningún derecho a venir aquí a decirme porqué estoy o no estoy asustado! Yo...no me siento bien, ¿cómo iba a estarlo cuando moriste? ¿Cuándo el Santuario que creí conocer resultó ser una farsa de Saga? ¿Cuándo santos inocentes salieron gravemente lastimados?
- Oh, claro. Si tu héroe resultó ser un traidor...¿cómo te sienta eso Milo? El bondadoso Saga de Géminis asesinó al maestro Shion y se hizo pasar por él por trece años. ¿Qué tal te sienta eso? Y no tuvo el coraje de enfrentarse a las consecuencias de sus actos. Se suicidó como un cobarde, el rencor en las palabras de su compañero, sorprendió a Milo.
-Saga no debió haberse suicidado, admitió,-pero lo hizo. Ya no hay remedio. Tú tampoco debiste haber muerto, pero moriste. Nosotros no debimos dejar pasar a los santos de bronce, pero lo hicimos, su voz se fue tiñendo de determinación conforme hablaba,- y yo no debí de ser tan orgulloso, pero lo fui. ¿Contento, eh?
Camus arqueó una ceja.
-Nada contento. Milo, tú no eres yo. ¡Deja de fingir que estás bien!
-¡No estoy bien, imbécil!, gritó el santo de Escorpio, enfurecido.-¡Pero me consta que debo fingir que estoy bien, porque si no pensarán que soy un débil! ¡Y eso no puede permitírselo un santo dorado! Tú lo sabes perfectamente, ¿verdad, Camus? ¿Acaso no encerraste a Hyoga en el Freeze Coffin por eso mismo? ¿Por ser demasiado sentimental? ¡No todos somos como tú!
-Milo, cargas con mucha presión. Un santo dorado debe ser frío en batalla. Fuera de ella no importa como se comporte. Tranquilízate y respira un momento. Llora si necesitas llorar, al diablo con las apariencias. Has perdido a alguien especial para tí, has asumido una gran responsabilidad y toda tu vida fue una mentira, ¿Quién no se sentiría agobiado?,el que fuera el guardián del onceavo templo se acercó a Milo, le puso las manos en los hombros y lo obligó a sentarse.-Milo, ante todo tú eres mi mejor amigo. No puedo verte así, repuso casi con ternura,-culpándote de algo que está fuera de tu control.
-Camus...,murmuró Milo, conmovido.
-Las cosas se dieron de esta manera. Ahora lo que debes hacer es tranquilizarte. Yo ya no estoy contigo de forma física, pero eso no significa que te abandone. Deja de culparte. Tanto Hyoga como yo hicimos una elección y sufrimos las consecuencias. Ahora tú debes afrontar las consecuencias de las tuyas...-la figura de Camus empezó a desvanecerse.
-¡Camus!, murmuró Milo, alargando una mano, tratando de asir la de su compañero. Su mano pasó a través de Camus como si éste fuera hecho de aire.
-Recuerda que juraste proteger a Hyoga en mi lugar, y sé fuerte. Vuelve a ser el orgulloso santo de Escorpio al que yo conocí. No te tortures.
Milo respiró hondo. Poco a poco sintió cómo su corazón se iba inundando de dolor y culpa. La sensación fue subiendo por su pecho. Se le hizo un nudo en la garganta y su vista se nubló. Emitió un gemido que se convitió en sollozos. Las lágrimas resbalaron por su mejillas abundandantemente. Se hizo una bola en el sofá, mientras las lágrimas seguían corriendo por su rostro, librándolo de su dolor.
-No es mi culpa, no es mi culpa, murmuraba obsesivamente, entre sollozos, tratando de convencerse y de aceptar que los acontecimientos no eran culpa suya. Sintió la mano de Camus sobre su cabeza.
-Debo irme, Milo. Pero nunca olvides que siempre estaré contigo.
-¡Camus!, gritó, incorporándose bruscamente. Pero el santo de Acuario ya no estaba. Se volvió a derrumbar y siguió llorando en silencio.
Se despertó con el corazón latiéndole desordenadamente contra las costillas y con la respiración agitada. Miró alrededor confundido. Estaba en su dormitorio.
-¿Camus?,llamó. ¿Habría sido un sueño? Palpó la almohada. Estaba húmeda. Se tocó el rostro y sintió los restos de lágrimas. ¿Había llorado en sueños?
-¿Milo?, se oyó una voz en la entrada del templo,-¿Milo estás bien?
El octavo guardián rodó los ojos. Justo lo que necesitaba.
Al no recibir respuesta, el santo de Virgo entró sigilosamente en el templo hasta su parte interior. Encontró al escorpión tendido sobre su cama. Las aguamarinas de Milo se encontraron con los topacios de Shaka y éste entendió sin necesidad de palabras.
-Lárgate, Shaka. No estoy para aguantar tus filosofías, dijo mientras se volvía.
-Milo..., trató de apaciguarlo.
-¡Que te fueras, Barbie!
-¿Tuviste un mal sueño?, inquirió el indio, sentándose al borde de la cama.
Milo suspiró con molestia , pero se volvió hacia Virgo.
-Era..era más que un mal sueño. Era como una especie de visión. Shaka...¿se puede experimentar emociones fuertes estando dormido?
-Claro que sí. ¿Porqué? ¿Qué pasó?
-Soñé con Camus, resumió Milo.-Pero no era un sueño normal. Yo...yo lloraba y...,su voz se apagó.
-Eso no fue un sueño, Milo. La culpa que sientes se materializó con la forma de Camus. O puede que su espíritu te haya visitado en sueños, especuló Shaka.
-¿La..la culpa...?, entonces cayó en la cuenta de la actitud del santo de Acuario en su "sueño"- ¡Él me recriminó que me sintiera culpable! Aunque después admitió que estaba preocupado por mí.
-Hum. Quizá fuera un poco de ambas, el sexto guardián observó la cara compungida de Milo.-te estás culpando mucho, ¿verdad?
Milo asintió en silencio.
-¿Y tú?, le preguntó el griego,-Hace un rato pasé por tu templo y estabas meditando tranquilo, o eso parecía.
El guardián de la Virgen esbozó una triste sonrisa.
-Sí, traté de meditar. Pero como no pude, salí a ver las estrellas. Como desde aquí se ven mejor..., mintió
Milo calló. Si ni siquiera Shaka había podido conciliar el sueño, ¿cómo iban a poder los demás?
-La vida es un ciclo. Todo se renueva. Sin embargo, creo que hoy nadie está durmiendo en el Santuario. Pasé a ver a Aioria y lo encontré despierto...con la mirada perdida en la pared.
-Alde sí está durmiendo bien. El cosmos de la señorita Athena lo ayuda, me imagino.
-Sí, logro percibir su cosmos. Es benéfico y tranquilizante. Me calma un poco, Shaka suspiró.
-Shaka...¿tú odias a Saga?
-No lo odio. Saga estaba enfermo, Milo. No pudo evitarlo. En el fondo, siempre fue muy bondadoso. Por eso yo percibí bondad latente en el corazón del sacerdote. Por eso no lo ataqué. Aunque sabía lo que había hecho. Quizás debí haberlo hecho.
-¡¿Tú lo sabias?!, exclamó Milo
El santo de Virgo asintió. Milo se dio cuenta de que Shaka se sentía culpable.
-Probablemente, el único que no se sienta tan mal sea Mu. El resto...,murmuró con amargura el escorpión.
-Estás preocupado por los de bronce también, adivinó Shaka.
-¿Cómo no estarlo?, inquirió.
Shaka asintió en silencio.
-Perdón por llamarte "Barbie", se disculpó Milo.
-No hay nada que perdonar, aseguró Shaka con tranquilidad.
Milo suspiró.
-Por sí fuera poco tengo que aguantar a la víbora de Shaina...algo me dice que la tomará conmigo. ¿Vas a creer que dijo "bastardos" en frente de Kiki?
Shaka abrió los ojos con sorpresa.
-Sabía que Shaina se pone malhablada cuando se enoja...pero esto es demasiado. Como se entere Mu, la casca. Espero que Kiki no lo vaya a repetir nunca enfrente de él.
-¿Te lo imaginas?, dijo Milo entre risas.
-¿Te acuerdas de cómo se ponía Death Mask cuando se enojaba?
-Afrodita decía que era un ordinario, recordó Shaka.- Me acuerdo de aquella vez que se enojó porque le quebró un plato a Afrodita. Creí que Death Mask se lo comería vivo. Tanto alboroto por un simple plato.
-Es que no se le podía decir nada sin que estallara. Bastó que Afro le dijera que limpiara.
-¿Te acuerdas? Camus tuvo que congelarle las piernas para que no se le tirara encima.
Milo soltó una carcajada.
-Claro, después la pagó porque Afro lo obligó a que lo ayudara con sus rosas por un mes.
-¿Por eso estaba tan enfurruñado?
- Sí. A nadie le gustaba ayudar a Afro con sus rosas, porque a la mínima acababas con una clavada en el trasero. Aquel día, Death Mask parecía un rosal andante.
- Oh sí, ¿te acuerdas?, dijo Shaka.
-Camus dijo que se lo merecía, y cuando le pidió apoyo a Shura, lo mandó a la porra, dijo Milo muerto de risa.
-Y cuando Aioria se metió lo echaron también.
-Qué tiempos aquellos, murmuró el octavo guardián con melancolía.-Ahora todos ellos están muertos.
- No te agobies, Milo, le aconsejó Shaka.
-Sí, ya sé..., se encogió de hombros.-Oye, ya es muy tarde, ¿porqué no te quedas aquí? Para que no tengas que bajar otra vez.
-No, tranquilo, lo calmó Shaka.- y no te culpes más.
-Decirlo es fácil.
Shaka arrugó el entrecejo.
-Deja de ser tan pesimista. No eres el único que se culpa. Hasta la señorita Athena se está culpando.
-Sí, no sé...es como la "culpa del sobreviviente"
-Es normal. Camus y tú siempre estuvieron muy unidos.
-Recuerdo una vez que Camus estaba aquí para el informe mensual de progreso de su entrenamiento. El asunto es que ese día, Aioria estaba de mal humor y lo empujó al pasar. Se rompió la rodilla muy feo. Aunque no sollozaba se veía que le dolió. Recuerdo haberme peleado con el gato y mientras nosotros peleábamos, llegó Saga y se llevó a Camus para curarle la herida. Lo alzó y nos reprendió por pelear olvidándonos de que había alguien herido. Al rato, llegó Aioros y cascó a Aioria. Yo me fui detrás de Saga. Nunca me he olvidado de el cuidado con el que trató a Camus para no lastimarlo más y como le hablaba para calmarlo. Supongo que será mejor quedarse con esos recuerdos que con los otros.
Shaka escuchaba con curiosidad el relato de su compañero. Como él no había pisado el Santuario hasta que obtuvo la armadura, le gustaba oír esas cosas que le enseñaban de cómo era la vida en ése entonces.
-¿Y Mu?
La mirada de Milo se enterneció.
-El maestro Shion lo trataba como si fuera su nieto consentido. Era muy común verlos juntos, paseando por el Santuario o por Rodorio. En las reuniones era frecuente que Mu se sentara en el regazo de Shion y jugara con su rosario.
-¿Cómo se dio cuenta Mu que Shion había muerto?
-No lo sé. Mu estaba en Jamir en ése momento. Si bien ya portaba la armadura de Aries, nunca se apareció en el Santuario. Talvez debió de sentir el cosmos de Shion cuando éste se extinguió. Lo que no sé es como discernió que Shion fue asesinado y no murió por vejez. Era sabido que Shion solía llevarlo a menudo a Rozan. Quizás se quedó con Roshi y éste le aclaró las cosas.
-¿Y los demás?, inquirió el indio muy interesado. Él mismo había sentido algo raro, pero no le había dado importancia. Además, estaba recíén llegado.
-Death Mask siempre fue un dolor de cabeza. Le encantaba cuando se moría alguien. Dudo que le hubiera importado que fuera el sacerdote. Afro y Shura se asustaron un poco pero después se les pasó. Camus andaba más silencioso de lo usual y yo...yo me sentí inquieto pero se me pasó. Lo que me desconcertó fue el movimiento inusual.
-¿Y Aioria?, preguntó Shaka.
Milo suspiró con pesadumbre.
-Se llevó la peor parte. Los soldados se ensañaron con él por sí sabía dónde estaba Aioros. Además, ¿cómo le explicas a un niño que su hermano, al que siempre admiró y nunca hizo nada malo, es un traidor? Me consta que eso marcó a Aioria y hará que odie a Saga, aunque éste no haya sido del todo culpable.
Shaka abrió los ojos con sorpresa.
-¿Se ensañaron con él? Pero, ¿no hubiera sido muy tonto que Aioros arrastrara a su hermano en una traición?
-Los soldados nunca se han caracterizado por su inteligencia, dijo Milo con una risita-Debieron dejarlo cuando aseguró que no sabía dónde estaba Aioros, pero siguieron golpeándolo por sí fingía. Shura puso fin a la golpiza que le dieron cuando regresó diciendo que había matado a Aioros. Aioria se deprimió por meses. Sólo reaccionó cuando el sacerdote habló con él. Pero tuvo que soportar las burlas de todo el mundo por años. Talvez que fuera a Japón fue lo méjor que pudo pasarle.
-¿Y Camus?
-Nosotros resentimos más el golpe por habernos entrenado en el Santuario y sus cercanías. Conocíamos bien al maestro Shion, a Aioros y a Saga. Los que se entrenaron lejos, no acusaron tanto el golpe. Las pocas veces que habían visto al sacerdote era en las reuniones, y el casco le tapaba la cara. Por ejemplo tú. Tú no viste a Shion más que una vez-Shaka asintió- Alde tampoco. Afrodita hacía poco que había recibido su armadura como tú, Camus, Mu, Alde, Aioria y yo. Igual Death Mask y Shura.* Éramos demasiado inexpertos para darnos cuenta de nada. El único que pudo haberse dado cuenta era Saga.
-¿Cómo justificó Saga su propia desaparición? Algo tuvo que haber inventado, dijo Shaka pensativo.
-No dijo nada. Los rumores empezaron a correr, y así ha sido siempre. Me consta que, pese a que los llamó varias veces, ni Mu ni Roshi hicieron acto de presencia nunca. Eso irritó mucho a Saga, aunque probablemente debió de haberlo supuesto-contuvo un bostezo- El santo de Libra era amigo íntimo de Shion y Mu era su estudiante, frunció el entrecejo- Siempre rechazaron la autoridad de Saga por razones obvias. Lo que no sé es porqué esperó tanto tiempo para enviar a alguien a Rozan y nunca envió a nadie a Jamir. Al menos, no que nos diéramos cuenta.
Shaka carraspeó mientras se levantaba. Milo lo siguió con la mirada.
-Hay mucho enigma en todo esto, murmuró mientras salía de la habitación,-lo bueno es que ya acabó. Buenas noches, Milo.
-Buenas noches, Shaka.
El indio salió de Escorpio bastante satisfecho. No sólo se había enterado de muchas cosas sino también había logrado que el escorpión hablara de Camus y Saga con normalidad. Sólo esperaba que la conversación que habían tenido le sirviera de desahogo a Milo y lo ayudara a dejar fluir sus sentimientos.
Al llegar a Virgo, desechó la idea de meditar y fue a acostarse directamente. Él también estaba cansado. Se cepilló el largo cabello rubio y se metió en la cama. Apenas su cabeza tocó la almohada cayó en los brazos de Morfeo y durmió tranquilamente hasta el amanecer
La culpa le ha pasado la factura a Milo. Como no quería dejar a Camus solo como "el muerto" y ya tenía en mente algo así, pues lo escribí de esta manera. Originalmente, este capítulo iba a llamarse "μνήμη" (Memoria) e iba a constar de recuerdos de Milo para con Camus. Mi musa me ha jugado otra mala pasada y lo tuve que cambiar. Probablemente lo haga como un one shot alternativo a este fic Ya se ve cómo los sentimientos de Milo se van encauzando poco a poco.
*En el tomo 12 (¿o era el trece?) Kurumada aclara que los dorados acababan de recibir sus respectivas armaduras poco antes de la muerte de Shion. Afrodita tenía 9 años, Death Mask y Shura 10, y Mu, Milo, Aioria, Camus, Shaka y Aldebarán tenían 7 años
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