Recuerdos de sueños

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Esa noche soñó con ella. Soñó con sus labios, con su sonrisa, con el perfil de su rostro al acariciarle la mejilla. Soñó con sus cabellos mezclándose, un desierto de arena bajo un manto oscuro sin estrellas. Soñó con la curva de sus caderas entre las suyas, y con el murmullo de la ropa siguiendo la rítmica melodía del latir de sus corazones. Soñó tal y como ya lo había hecho en otras ocasiones. Sólo que, aquella noche, cada matiz del sueño pareció tomar más materia, cada sentido magnificado. El tacto más palpable, la vista más nítida, el olfato más preciso, el gusto más gustoso y el oído más afilado.


¿De qué están hechos los sueños?

Al despertar, los recuerdos afloran a la superficie y, si no soy capaz de atraparlos, escapan veloces a un lugar inalcanzable. Y, a veces, sueño con volver a soñarlos.

¿Y los recuerdos de sueños?

Cuando los atrapo, los rodeo con cuidado entre mis manos y los vuelvo a guardar tras los párpados cerrados. Si no ando concuidado, se mezclarán con todos los demás, confundiendo lo que fue y lo que no fue, creando un nuevo tapiz de miles de colores que hay que deshilar poco a poco, con cuidado de no pinchar la yema de mis dedos.


Al despertar, alarga los brazos, sabiendo que las reminiscencias que aún danzan en su mente medio dormida huirán en pocos segundos, mezclándose con la claridad que va adueñándose de la habitación. Pero no llega a cerrar las manos en el aire, porque no hace falta. De alguna manera, el sueño aún permanece ahí, a su lado. Lo siente al rozar con sus manos las sábanas revueltas, lo huele en el aire que la rodea, lo nota en cada partícula de su piel.

Confusa, mira a su alrededor. Por fuera nada parece haber cambiado. Está sola y todo se ve en su sitio. Sin embargo, algo es distinto, y el sueño se resiste a marchar. Temerosa, se levanta y se da una ducha rápida, intentando no sumergirse en esas emociones que reaparecen en su mente y en su cuerpo de forma tan vívida y real, tan... física. Debe deshilvanar el tapiz con cuidado y con paciencia.

Nunca le había costado tanto.