Ningun personaje es mio, todos son propiedad de J..

Capítulo 4

Convivencia

Sirius Black se despertó como todas las mañanas en medio de su suave y enorme cama de sedosas sábanas. Se estiró con pereza y entonces recordó lo que había pasado el día anterior. Se había casado, él, Sirius Black estaba casado ahora. Sonrió para sus adentros. Todo había salido de maravilla. Los pocos trabajadores del ministerio que asistieron (los Barnes y el ministro que los casó) parecieron convencidos de la autenticidad del evento, y aunque al final él y Hermione habían limpiado todo, terminaron contentos y muertos de cansancio por su primer gran triunfo. Ahora que lo pensaba mejor, venía lo más difícil, fingir ser una pareja normal de recién casados frente a todos. Mejor no pensarlo, de hacerlo le daba dolor de cabeza, aunque era todo un reto y a él le gustaban los retos.

Después de ese largo pensamiento se levantó, dirigiéndose hacia el baño para hacer aquella rutina diaria, bañarse y arreglarse para asistir al trabajo. Antes de salir de aquella habitación se observó en el espejo, y sin desearlo observó aquellos detalles de su cuerpo, la edad no pasaba en balde aun cuando claramente no aparentaba los años, no podía evitar ese cosquilleo que causaba el pasar del tiempo. Decidió sonreírse a sí mismo, lo cierto es que era la envidia de toda su generación, seguía siendo atractivo, tenía un buen puesto en el ministerio, rico y para terminar una hermosa, inteligente y joven esposa, aunque esto último era más falso que la sonrisa de Snape.

Continuando con su rutina, bajó al comedor, observó con cuidado su casa, era extraño pero existía algo que la hacía un poco diferente a lo que se acostumbró a todos esos años. La oscuridad en la cual estaba sumergida no era tan evidente, había quitado mucho de su familia que realmente hacia pasar a la mansión como a casa de los sustos, pero en esos momentos persistía la sensación de algo diferente. Al bajar las escaleras observó por un instante y comprendió todo, el abrigo de Hermione, algunos libros, un gato paseando por su piso, esa diferencia que causaba la convivencia, el darle vida a una enorme casa que por años fue lúgubre.

Otra cambio que impacto fuerte en él, fue que a diferencia de su rutina en donde los elfos domésticos preparaban el desayuno, ahora tenía a una joven mujer de cabello rebelde enfrascada en lectura del periódico, ignorando olímpicamente al pequeño elfo arisco que la miraba con odio y repulsión desde un extremo lejano de la cocina, Krecher nunca le perdonaría al menos eso entendía Sirius a los comentarios, de que no lo dejó cocinar para su amo, algo más que agregarle a los insultos que desde adolecente le brindaba.

Pero a Hermione aquello no parecía importarle, estaba demasiado ensimismada con las noticias y esperando a su ahora esposo en uno de los lugares preparados para el desayuno y el ultimo de los Black observó los espacios preparados sobre la mesa, el principal y un lugar a la derecha. Los dos platos estaban servidos con huevos revueltos con jamón, su vaso de leche, tortillas calientes, café, pan y zumo de calabaza. Sirius miró alucinado la comida.

-Buenos días -La miró con ensimismamiento.

-Buenos días –Le sonrió ella–, ¿desayunamos? Siéntate, estás en tu casa –Se burló.

-Claro –Sonrió también él.

Ambos tomaron asiento y comenzaron a desayunar, aun cuando se encontraban en silencio esto no era incomodo, al final ambos se conocían de tiempo atrás, compartían varias comidas en las reuniones de la orden o en las fiestas. Hermione pensaba si su vida seria armoniosa de aquella forma, al menos en su supuesto matrimonio, espera que así lo fuera, en ese instante no pensaba que aquella locura fuera tan mala; por su parte Sirius degustaba la comida, sintiéndose no solo satisfecho también alagado, no recordara que nadie preparara algún alimento para él con sus propias manos, excepto Molly, pero era para todos, aquel detalle realmente lo había encantado ya que era algo únicamente para él.

-¡Hermione que rico está, cocinas de maravilla!– Exclamó alagándole mientras comía.

–Gracias, me alegra que te gustara− Respondió ella que comía con mucha rapidez, tras pasar un bocado y pensarlo seriamente se animo a preguntar–, ¿Nos veremos para comer?

−Sí, claro, eso resultará mejor para que nos crean –Asintió él sin dejar de comer–. Yo prefiero que vayas hoy al ministerio a comer. Y mañana iré yo a San Mungo. Aunque no es caballeroso, lo mejor será actuar frente al ministerio completo así se tramitará la protección de tus padres pronto

−Me parece perfecto, ¿y tú tramitarás la protección o debo ir yo?– Sonrió ella.

−No, yo me encargaré de todo– Aseguró el animago y luego tomó zumo de calabaza.

La chica dejó su plato y se levantó. Se giro para observar a Sirius, parecía degustar la comida.

−Debo ir a trabajar –Le anunció.

−¿No es muy temprano?– Se extrañó mirando su plato casi lleno -Y dejaste la mitad de tu comida.

−No tengo mucha hambre y me gusta llegar temprano− Explicó recogiendo su lugar.

−Creo que no deberías hacer el desayuno diario– Opinó él.

−¿Por qué no?– Se extrañó la chica mirándolo.

−Porque cuando la ley mágica se termine y tú te vayas me vas a dejar mal acostumbrado con tu comida y me la tendrás que enviar por lechuza– Explicó él sonriendo, ella rió con su comentario.

−Te cobraré– Le siguió el juego.

−Te pagaré bien– Continuó Sirius.

–Pues comienza lavando los trastes– Indicó sonriéndole al momento que desaparecía por la puerta de la cocina.

Subió a lavarse los dientes, después bajó y salió con su túnica verde lima en las manos diciéndole a Sirius que la vería en la comida. Él miró la suculenta comida. Hace mucho tiempo que nadie cocinaba especialmente para él. De verdad podría acostumbrarse a eso.

El subdirector de la confederación internacional de magos caminaba por el pasillo que llevaba al elevador en el ministerio de magia. Estaba muy consciente que ahora debía evita coquetear con las brujas que trabajan ahí, también con las del restaurante, también… tal vez solo debía dejar de coquetear. Pero sabía que aquella era una tarea difícil, realmente muy difícil, al menos para él. Su primera meta fue llegar hasta el elevador, lo cual logró con algunas dificultades y unos cuantos regaños sobre sí mismo, pero no esperaba encontrarse con una joven bruja dentro del aparato, una chica con la cual solía establecer mucho el juego de la seducción.

–Hola Sirius– Saludó aquella mujer de voz seductora, el observo sus ojos verdes centellantes, la túnica le resaltaba su mirada y sus labios rojos sugerentes, pronto el hombre desvió la mirada

–Hola, Charlotte– El hombre se encontraba tenso, tenía poco tiempo de casado y no deseaba empezar a trapear con la reputación de Hermione, ella no se merecía eso, además si el supervisor que pronto les haría una visita para verificar su matrimonio se enteraba… peligraría mucho todo lo que ya había logrado y la castaña podía terminar en Azkaban por incumplimiento de la ley.

–Pareces muy diferente Sirius, ¿sucede algo? –La bruja se acerco a él de forma sensual, colocó sus manos sobre los hombros masculinos y su rostro se acercó con violencia al de él, violando lentamente el espacio personal del mayor. Para su sorpresa el hombre dio un paso alejándose de la bruja, con amabilidad separó sus manos de su cuerpo, aquello realmente la sorprendió–. ¿Te sucede algo? ¿Ya no te gustan nuestros juegos?

–Disculpa Charlotte, pero me temo que ahora tengo una sola compañera de juegos –Aseguró el hombre quien sin poder evitarlo sonrió coquetamente.

–Pues no puedo creerlo de ti –Contestó la mujer un poco indignada, pero de pronto su sonrisa se estableció de una forma triunfantemente perversa– ¿tú siéndole fiel solo a una mujer? Supongo debo dar la alarma de que al famoso Sirius Black lo tienen amenazado o embrujado de alguna forma, para dejar su soltería de la noche a la mañana.

-Nos enamoramos –Explicó él con sencillez, y recordando a la chica que preparó su desayuno en la mañana no pudo evitar sonreír con una extraña alegría, lo cual la joven confundió con enamoramiento haciéndola molestar.

-Pues ya veremos cuanto tiempo les dura el gusto –Lo retó–. Tienes una reputación Sirius, una de la cual no será fácil librarse –Y bajó del elevador en el piso que seguía.

Sirius bajó hasta el atrio principal y de ahí salió a la calle. Justo enfrente de la salida habían hecho un restaurante para magos en donde la mayoría solía comer. Afuera, Sirius compró una rosa de color roja a un viejo muggle, eso le daría un toque sutil al asunto. Decidió entrar en el restaurante mágico y tomó asiento en una mesa para dos, cerca de la entrada, después de algunos minutos miró la puerta esperando que ella llegara.

20 minutos después, el moreno se encontraba muy impaciente, dispuesto estaba a ir a buscarla a San Mungo, pero entonces la chica entró por la puerta y parecía que venía corriendo debido al sonrojo en sus mejillas, y su cabello mas revuelto de lo habitual, aquello lo tranquilizó. Finalmente él la llamó con la mano. La chica lo vio, le sonrió tímidamente y se acercó a la mesa.

El moreno se levantó para recibirla, cuando ella estuvo a un paso de él abrió la boca para decir algo, pero él fue más rápido y la besó. Múltiples miradas los vigilaban, de eso estaba más que consiente Sirius, una sensación cálida corrió por su cuerpo, ella era suave, más de lo que imaginaba, más de lo que nunca creyó, además su dulce aroma le llenó de golpe los pulmones. Sin poder razonarlo plenamente, pasó sus manos por la estrecha cintura atrayéndolo hacia él. Hermione por su parte estaba sorprendida, tenía los ojos abiertos ante aquel intimo contacto, pero entonces observó a todos los presentes, trabajadores del ministerio; cerro sus ojos pensando en sus padres, ¿hacia cuanto nadie le daba un beso? Deslizó sus manos sobre el pecho de Sirius y las enredo en su cuello al momento que él la acercaba a su cuerpo, definitivamente el moreno era atractivo, y olía de maravilla, tan masculino, además su boca estaba limpia, sabia y olía a menta.

Con suavidad terminaron el beso y él le abrió la silla para que tomara asiento, ella obedeció, aun aturdida por tremendo encuentro, ¡Si la fama de Sirius no eran habladurías! En verdad no quería imaginar si todo era tal como contaban los rumores, era mejor para ella no meterse en ese terreno vetado o saldría mal parada.

–Esto es para ti –dijo suavemente el hombre a su oído al momento que entregaba una rosa en sus manos, ella sonrió ante el gesto tomando la bella flor. Pero al levantar la mirada, observó a una mujer que parecía dispuesta a saltar sobre ella, por lo que decidió mirar a otro lado.

–Gracias –Le sonrió y dio un suave beso en su mejilla. Él también sonrió y tomó asiento frente a ella–. Lamento llegar tarde, pero en San Mungo siempre hay mucho trabajo –Se disculpó.

-No te preocupes –Le quitó importancia y con un gesto llamó al mesero, quien llegó, tomó su orden y se volvió a ir–. Imagino que no es nada fácil ser sanadora –Anotó el animago.

-No, para nada –contesto ella observando la rosa como si fuera lo más interesante de aquel restaurante, pero la verdad deseaba evitar enfrentar todas las miradas centradas en ella, ante todo las femeninas.

-¿Cómo es que te hiciste sanadora? ¿Si mal no recuerdo eras un auror? –Le preguntó.

-Sí, también soy auror –Asintió la chica–. Pero después de tanta guerra, quería algo diferente y la medimagia fue lo indicado… amo ser sanadora…cuando estoy en san Mungo o únicamente cuando puedo ayudar a las personas con mi profesión, es… como que no existiera otra cosa más en el mundo, soy plenamente feliz –para Sirius no fue desapercibido como los ojos de ella brillaban al hablar de su carrera.

-Estudiaste lejos ¿no es cierto? –Quiso saber el hombre de ojos grises. Ella asintió como una niña pequeña, un gesto que le encanto al mayor.

-Sí, en el extranjero hay muy buenas oportunidades de estudio y en Vancouver está la mejor escuela de medimagia del mundo. Tuve esa oportunidad y me fui. Después de graduarme pase un tiempo trabajando en zonas en donde necesitan sanadores –el cambio era grande, al hablar de sus estudios o su trabajo Hermione parecía que irradiaba felicidad.

-¿Y porqué regresaste? –La cuestionó.

-Por mis padres –Respondió– lejos nunca los veía. Ahora los veo de vez en cuando, tampoco es que el trabajo me deje mucho tiempo libre. Los sanadores siempre debemos estar disponibles para cuando nos necesiten nuestros pacientes –Sirius iba a decir otra cosa, pero alguien lo interrumpió.

-Buenas tardes –Saludó un mago alto, delgado, moreno y de bigote-. ¿Interrumpo a la pareja del momento?

-No, claro que no. A todos los recién casados nos encantan las interrupciones –Dijo sarcásticamente Sirius. El hombre hizo un gesto de incomodidad y Hermione pronto le reprendió con la mirada.

-Vengo a presentarme –Habló sonriendo hacia la joven de cabello alborotado–. Mi nombre es Damien Nesbitt y soy compañero de trabajo de Sirius –Le tendió la mano a la chica, ella se la estrechó.

-Mucho gusto, soy Hermione Gran… Black –Se corrigió a sí misma, mirando a Sirius.

-El placer es todo mío –No soltó su mano–. Estaba ansioso por conocer a la chica que le robó el corazón a nuestro compañero –Sirius lo miró con recelo, el hombre se dirigió a este- Ahora entiendo tu decisión Sirius, es una chica joven y muy guapa.

-No hace falta que me lo digas, yo lo sé de sobra –Anotó el hombre de ojos grises, quitándole la mano a Nesbitt de Hermione de forma sutil, para inmediatamente tomarla él.

-–Nunca te imagine como alguien celoso Sirius, pero tranquilo tú la tienes toda para ti, un piropo no te la va a quitar -Sonrió con descaro –Además venía a invitarles a un evento en el ministerio, tú debes saber perfectamente cual, Sirius –dirigiendo su mirada a Hermione explicó–. Es un día de campo que hacemos los que trabajamos para la confederación internacional de magos y nuestras familias. Sirius nunca nos acompaña, siempre excusándose de que no tenía familia, pero ahora que se casó y siendo el subdirector debe poner el ejemplo asistiendo.

Sirius lo miró molesto y Hermione no sabía que decir, la tensión era palpable, era obvio que a Black no le agradaba en nada su compañero. Por otra parte Hermione no deseaba ser descortés, la trigueña en esos instantes estaba segura que todos en el restaurante estaban pendientes de ellos.

–Iremos –Aceptó él con mala cara el ex presidiario.

–¡Perfecto! La fecha aun no está establecida, sin embargo, esperaremos ansiosos su presencia, será un placer verla ahí señora… Black. –Y dando una sutil reverencia a la joven, se fue de ahí.

–Perdóname, no sabía que pasaría esto –Se disculpó el moreno.

–No te preocupes –le quitó importancia ella, con una sonrisa.

–Ojalá podamos zafarnos de eso, todos son unos entrometidos y Nesbitt es el rey del chisme –Explicó Sirius.

El mesero llegó en el preciso momento en que ambos sentían un silencio un poco incomodo, observaron los alimentos como si aquello fuera lo más interesante y empezaron a degustar. Al poco tiempo de saborear algunos elementos de su plato, pronto se vieron compartiendo anécdotas que comenzaron con una desventura de Sirius con el restaurante y sus primeros días trabajando en el ministerio. Pronto el ambiente se volvió más relajado causando risas entre ambos, aun bajo las miradas expectantes de varias personas alrededor.

Después de comer cada quien se dirigió a su trabajo, con un suave roce de sus labios y un sutil abrazo Sirius dejo partir a Hermione quien le sonrió acongojada y agradecida, ella era quien entendía mejor que nadie la situación. Un suave "te veo en la noche" fue dicho por la chica antes de desaparecer.

Hermione llegó a Grimmauld Place después de una larga jordana laboral, observó cómo se encontraba la casa en total silencio y estaba segura que Sirius no se encontraría debido a que la chimenea no estaba encendida, como ninguna otra luz en la casa. Dejó sus cosas en el salón y se dirigió de inmediato a la cocina, pronto un molesto Krecher se acercó, aun cuando la despreciaba por ser sangre sucia entendía perfectamente que era la nueva ama, por tanto estaba dispuesto a servirla.

–No te preocupes Kreacher, hoy yo preparé la cena, tu puedes descansar –el elfo domestico se marcho fabulando algunos quejidos sobre la sangre sucia que no le dejaba hacer su trabajo. La castaña no le dio en absoluto importancia y comenzó a preparar la cena.

Sirius llegó después de un par de horas, se sorprendió por el delicioso olor que inundaba en la primera planta de la casa y siguiendo su olfato encontró la cocina, lugar donde Hermione ya se encontraba disponiendo los lugares de la mesa. Ella levantó la mirada y sonrió amablemente.

–Creo que Krecher está muy enfadado conmigo, le dije que le pondría un lugar en la mesa, sin embargo solo se marchó murmurando molesto –Sirius sonrió ampliamente ante aquella mujer, aún tenia tantos rasgos de cuando era solo una joven de quince años dispuesta a defender a cada criatura.

–Bueno conoces como es, seguro esta maldiciéndote por no dejarlo hacer su trabajo, debe sentirse indignado después de toda una vida de desprecio por parte de mi madre –Hermione bajó la mirada, triste por pensar en esa criatura tan maltratada y aún deseando más de aquello–, sin embargo te aseguro que la vida que le des aun cuando la rechace con tanto empeño, le hará bien, quien sabe, tal vez algún día aprenda a agradecer. –Continuó Sirius al ver su tristeza tratando de darle ánimos.

Y los ojos de la chica brillaron ante aquella expectativa y sonrió ampliamente llena de esperanzas de que algún día sucediera.

–Esa sonrisa está mejor ¿Qué hay de cenar? –dijo sonriendo complacido por el resultado de su último comentario y ocupó su lugar en la mesa.

–Preparé un estofado, espero que sea de tu agrado ya que es muy muggle –dijo ella un poco apenada acercando los alimentos a la mesa.

–Si es como el desayuno de esta mañana, estoy seguro que me fascinara.

Existía un silencio sepulcral en la cena, Hermione se removía un tanto inquieta, parecía necesitar expresar algo. Sirius solo esperaba paciente a que ella hablara, por ciertamente el necesitaba decir algo.

–Sirius, debo decirte algo sobre mi trabajo –indico la chica un poco nerviosa.

–Dime –La incitó–, ¿hay algún problema?

–Lo que sucede es que los horarios son muy imprecisos –Explicó–. En muy raras ocasiones mi salida es más temprano o la mayoría de las veces más tarde de lo común. Incluso es muy seguro que debido a la ausencia de algunos compañeros deba quedarme a cubrir guardia, o de pronto salga en la madrugada por emergencias –observó como el hombre la miraba entre la intriga, admiración y aceptación, ella sonrió tímidamente, desde su independencia nunca había tenido que dar a nadie explicaciones de sus horarios, ni siquiera a sus padres–, lo digo para que no te preocupes en ocasiones que no llegue, o que no esté aquí en las mañanas.

–Entiendo –Asintió él, sonriéndole a la chica para tranquilizarla–, Sin embargo no me molestaría que me avisaras, uno no puede estar seguro que estas en el trabajo o has sido secuestrada. Tampoco tienes porque darme explicaciones para todo lo que hagas, me basta con un aviso corto, después de todo eres mayor de edad y no soy tu dueño.

–Trataré de tenerlo presente y te avisaré en caso necesario –contestó ella. Asintió el animago conforme con esa respuesta.

–Por cierto, ya tramité todo lo de la protección a tus padres –Hermione de inmediato centro su atención en su ahora esposo.

–Que buena noticia –Se alegró la chica dándole un sorbo a su té– En verdad Sirius, gracias por eso, por todo.

–No me lo agradezcas, recuerda que también te debo un par de favores enormes, somos amigos. Pero creo que deberías hablar con ellos, pronto irán a poner la protección a su casa, tal vez mañana mismo –Siguió el subdirector de la CIM mientras cortaba su carne–, ¿crees que les moleste?.

–No, claro que no –Respondió ella–, Pero ahora salieron de viaje por su aniversario, regresaran dentro de cuatro semanas.

–¿Y ya saben lo nuestro? –Preguntó el pelinegro–. Me refiero a que nos casamos –Se corrigió rápidamente para no crear malas interpretaciones.

–No –contestó ella con tristeza–. Cuando regresen de su viaje les diré, pero no sé como lo tomen, finalmente soy su única hija y ellos siempre me han apoyando en todo.

Miró con melancolía su taza de té pidiendo con todas sus fuerzas que lo tomaran bien, o lo mejor que pudieran, pero estaba consciente de que sus padres se sentirían desplazados, aun cuando ellos no eran magos nunca le negaron nada, además de que siempre intentaron acoplarse a su mundo en lugar de lo contrario, ella les debía mucho y aun cuando todo lo hacía por ellos, tampoco necesitaba que se sintieran una carga o menos por no ser magos. Fue la mano de Sirius sobre la suya que le hizo regresar a la realidad, la sonrisa cálida y confortante del mayor le hizo sonreír, sentía su apoyo, lo cual le era en verdad muy agradable.

Los días pasaron volando y en Grimmauld Place entre Hermione y Sirius se creó una rutina: trabajar, desayunar, comer y cenar juntos y principalmente actuar, todo el tiempo actuar y pretender ser una pareja de recién casados normal. De pronto ambos se acostumbraron a esa rutina y uno al otro; no era extraño observarlos salir a comer e incluso a cenar. También a las reuniones con sus amigos asistían juntos, a menos que alguno de los dos tuviera trabajo, lo cual era más común en Hermione.

En ocasiones la castaña no llegaba a casa a la hora común, por tanto pronto se empezó a ver a Sirius en San Mungo preguntando por su esposa o incluso esperándola para llevarla a casa. Las recepcionistas ya lo conocían, le sonreían embobadas cada vez que se pasaba por ahí y de antemano sabían a quien buscaba. Hasta se ofrecían amablemente a buscar a Hermione para quedar bien con el guapo mago con sonrisa coqueta. Y ni mencionar a las enfermeras, la mayoría se lo comían con la mirada y una que otra le sugirieron cosas indecorosas, a lo que él les dio una amable negativa. Hermione, por su parte, ni reparó en las múltiples miradas de sus compañeras de trabajo, no eran nada comparadas con uno que otro comentario grosero que le hacían las mujeres trabajadoras del ministerio. Agradecía solo se quedaba en comentario o en mirada asesina y no en el acto de asesinato. Pero con el pasar del tiempo, la multitud femenina comenzó a resignarse del matrimonio del último Black y comenzaron las apuestas de cuánto tiempo duraría. O cual de ellas sería la amante oficial.

La noche ya había caído, Sirius esperaba pacientemente sentado en la sala de Grimmauld place que Hermione llegara. La realidad era que la extrañaba un poco, ya se había acostumbrado a su presencia en la cena, incluso cuando ella no podía ir a casa, el se dirigía al hospital para cenar a su lado y ahora que había cenado solo se sentía extraño. Pero en aquella ocasión no se encontraba en San Mungo, ella había ido a visitar a sus padres ahora que ellos regresaron de su viaje, debía explicarles la situación de los guardias, además de que deseaba preguntarles cómo le había ido. Ella le dijo que llegaría tarde, pero como en casa de los Granger existía red flu no habría problema a volver, sin embargo el no podía irse a dormir, quería verla y además quería pedirle un favor un tanto complicado.

Tomaba un café para despejarse un momento, la chimenea comenzó con su ruido tan normal y el color verde inundo la estancia cuando ella entró. Era obvio su cansancio y que estaba un poco abatida, pero prefirió esperarla en el sillón, ansioso a que ella se acercara a él.

–Buenas noches –Saludó Hermione sin muchos ánimos al entrar–. Creí que estarías dormido.

–Te esperaba –Le sonrió dejando su taza de café – ¿Cómo te fue?.

–Regular –Respondió ella dejando su maletín en un sillón junto con su túnica verde lima y sentándose frente a Sirius.

–¿Cómo lo tomaron? –Siguió él, era obvio que algo le sucedía, nunca la había visto tan apagada.

–Pues se sorprendieron y decepcionaron. Dijeron que como mis padres deberían estar en mi boda, están un poco sentidos –Explicó con tristeza.

–Entonces, ¿no les dijiste que nos casamos por la ley mágica? –Entendió Sirius.

–No me atreví –Se avergonzó la chica sin poder mirarlo pensando en la petición que le haría–. Ellos no iban a aceptar que me casara para protegerlos y –se tocaba las manos con nerviosismo, lo miró fijamente–… Me pidieron hablar contigo –dijo aquello como si fuera una condena de muerte, algo que le pareció un poco exagerado a Sirius quien al principio la miró atónito, pero después puso cara de alivio y finalmente se rió–. ¿Qué pasa? –no entendió ella y lo miró un tanto molesta por reírse de ella.

–Es solo que pareciera que me estas mandando de vuelta a Azkaban –tomó un momento para que la chica se tranquilizara al darse cuenta de que se reía de su reacción exagerada y no de ella– sin embargo si te hace sentir mejor yo también tengo que pedirte algo y que tú me pidas algo a mí me trae mucho alivio –Siguió riendo.

–Tienes razón, a mí también me tranquiliza –Sonrió ella admitiéndolo–, ¿Cuál es ese favor?.

–Bueno –Se puso serio Sirius –Pues en este tiempo me he dado cuenta y me han dicho muchas veces, que a mí también me conviene estar casado –ella lo miró un poco confundida y el pronto se aseguró de explicarle–. El director de la Confederación Internacional de Magos, el señor Augustus Grffiths, pronto se va a retirar y ni siquiera me consideraba a mí como prospecto para tomar su lugar, según él por apariencia irresponsable y demás. Pero ahora que me casé dice que demuestro ser un hombre responsable y todo lo contrario a antes. Así que dijo que nos quiere ver en la reunión que hace la confederación.

–Tienes razón, me siento aliviada –Rió la chica–, temía que este matrimonio fuera más un problema para ti, pero en verdad me alegra que puedas obtener algún beneficio.

–Pero te advierto que ahí estarán los entrometidos del trabajo y nos van a vigilar e interrogar hasta el final –él la observaba con cara de circunstancia, a ella le dio gracia como pensaba de sus compañeros de trabajo.

–No más que mis padres, bueno, tal vez no. Pero si nos mirarán con ojos inquisitivos y mi padre… seguro quiere hablar contigo –Continuó la castaña.

–Perfecto por eso no te preocupes, yo me encargo de hablar con él –Sonrió contento el animago–, Entonces iré con tus padres… –aquella expresión pronto le indico a la castaña que esperaba la fecha.

–El domingo en la noche –Terminó Hermione sonriendo también–, ¿y yo iré contigo a esa reunión…?

–El sábado, ¡todo el día! –Terminó ahora Sirius.

–¡Qué bien! Así no existirá problema que trabaje el domingo –Aplaudió la chica.

–Hablando de eso, mañana es la supervisión del ministerio, vendrá un encargado a revisar la casa y a entrevistarnos –Anunció él.

–Entonces, tenemos que preparar muchas cosas –Dijo ella un poco pensativa, inmediatamente después se levantó dispuesta a comenzar.

–Y ensayar mucho –Secundo el animago, un poco en queja, al tiempo que se levantaba para seguirla.

–Pues vamos, antes de que se haga más tarde. Hay mucho que memorizar –Caminó Hermione tomando la muñeca del mayor, para inmediatamente arrastrarlo mientras hacia una larga lista mental de todo lo que tenía que hacer.

Al día siguiente, a media mañana ambos esperaban al supervisor, habían asistido a sus respectivos trabajos tramitando un rápido permiso para ausentarse un par de horas, después regresaron de inmediato a Grimmauld Place. Ambos se observaba consternados, esperaban que las cosas salieran bien y el hombre no descubriera el engaño.

De pronto un llamado de la puerta los altero haciendo que de un brinco ambos se pusieran de pie, observaron como Kreacher se acercaba a la puerta para abrirla y dejaba pasar a un hombre menudo, y de cabello negro, vestido de capa de viaje a juego con un sombrero.

–Buenos días –Saludó el hombre de voz apacible.

–Buenos días –Saludaron en unisonó la pareja, al momento que el hombre entraba al salón, ambos se acercaron a tenderle la mano el cual recibió gustoso.

–Soy Nicolas Smith, soy su supervisor del ministerio para revisar la legalidad de los matrimonios –Se presentó de forma amable, haciéndolos sentir cómodos, para ambos fue muy percibido que evito decir "de los matrimonios entre sangre pura y muggle" o cosas similares, ambos lo agradecieron–, ¿son ustedes los señores Black?-

–Sí –Asintieron juntos.

–Pues comencemos de inmediato, pasemos a revisar algunas cosas ¿Me llevarían a su habitación? –Ambos se observaron un minuto y dieron una pequeña sonrisa.

–Sí, claro –Sonrió falsamente Sirius.

Ambos lo llevaron a la habitación principal que por la noche anterior eligieron y acondicionaron además de que movieron sus cosas para allá. El supervisor revisó en silencio y en presencia de ellos la habitación entera. La cama, la ropa de ellos que se encontrara junta en los armarios, el baño, pequeños detalles sobre cremas y productos, absolutamente todo fue minuciosamente revisado.

–Muy bien –Dijo el hombre invasor, anotó algo en un libro y sonrió a la pareja quien esperaba en un rincón de la habitación–. Procedamos a la entrevista.

–Si gusta seguirnos nuevamente al salón –Indicó amablemente Hermione.

Todos se dirigieron nuevamente al salón, ahí Kreacher ya había dispuesto té con pastas. En el camino y durante el proceso de revisión, el matrimonio no dejó de tomarse de la mano, pero era una forma de tranquilizarse el uno al otro, aun cuando Sirius parecía el más relajado, era más que obvio que ambos estaban consientes de las consecuencias de fingir aquel matrimonio.

–Tomemos asiento –Sugirió Hermione

Ya estando cómodos, ellos juntos y siempre de la mano, el señor Smith comenzó.

–¿Hace cuanto tiempo que están casados?

–Hace un mes –Respondieron en unisonó, luego se miraron sonriendo.

–Según estas notas ya eran novios desde hace un par de años ¿cierto? –ambos asintieron antes de responder verbalmente.

–Si –Respondió Sirius.

–¿Por qué su noviazgo no fue publico hasta su boda? Ante todo con la fama que el señor Black tiene a cosa, además nunca se les vio juntos.

–Bueno –empezó Hermione un poco insegura, no esperaba esa pregunta–, primero era la edad, aun cuando salíamos, no era tan seguro debido a que lo conozco desde muy joven y además…

–Temíamos a la reacción de mi ahijado, que también es su mejor amigo. Por eso manteníamos discretamente nuestra relación, pero también la terminamos un par de veces por nuestro problema en nuestro círculo de amigos –Sirius era notablemente un mejor mentiroso que Hermione, que se había puesto pálida durante la contestación–. Al final nos cansamos de todo, decidimos hablar con Harry, el entendió y en lugar de comenzar un noviazgo publico preferimos no perder tiempo y casarnos –el hombre les miró unos instantes, y pensó convincente la respuesta.

Hermione suspiro aliviada.

–¿Por qué no se fueron de luna de miel? –Los cuestionó y observó su expresión.

–Por trabajo, yo siempre trabajo mucho y Sirius igual –Respondió ella.

–¿Piensan hacer un viaje pronto o en el futuro?.

–Probablemente –Ahora contesto Sirius.

–¿Ya está usted embarazada, señora Black?.

–No, no lo estoy –Negó ella tranquilamente, esperando esa pregunta.

–Pero, ¿piensan tener hijos?.

–Sí, claro, en el futuro –Sonrió también Sirius.

–¿Qué tan el futuro? –insistió el hombre, al momento que seguía con sus anotaciones.

–Un par de años, tal vez –Contestó la castaña.

–¿Por qué no ahora? –volvió a insistir, parecía el tema que importaba al ministerio y eso hizo reflexionar a Sirius.

–Porque queremos disfrutar de nuestro matrimonio –Respondió Sirius y juntos acercaron sus cabezas sonriendo, algo que ensayaron el día anterior.

–¿Cómo se cuidan? –Esa pregunta los tomó desprevenidos, ya que fue pensada por el mismo Nicolas Smith para tener la certeza de que no existían mentiras en lo que respondían. Así, si era mentira el matrimonio, dudarían para responder una pregunta que un matrimonio normal respondería sin problemas.

–Tomamos poción, claro –Respondió nerviosa la chica.

–¿Quién la toma?

–¡Yo! –Respondieron en unisonó.

–¿Los dos? –Los miró con suspicacia el supervisor levantando la mirada de los pergaminos. Tal vez habían caído en la trampa y demostraría que mentían.

La castaña se puso más nerviosa, pero pronto salió al rescate su marido.

–Sí, la tomamos ambos –Contestó con naturalidad Sirius, pero Hermione se puso pálida, sudando un poco.

–¿Por qué ambos? –insisto el hombre, no parecía creerles.

–Porque cuando estamos… Bueno, usted sabe… No nos detenemos a preguntar quién se tomó la poción… Así uno de los dos ya la tomó.

Hermione enrojeció hasta la raíz del cabello al escuchar lo que dijo Sirius. Ese hombre debía pensar que ellos… bueno, estaban casados ¿no? Así que lo antinatural era no hacerlo. Pero para ella era imposible no sonrojarse, Sirius era un descarado a quien no le interesaba expresar aquello, pero un descarado que les había salvado el teatro. Nicolás lo dudó un momento, pero al ver enrojecer a la mujer de ojos marrón creyó las palabras del marido.

–¿Qué tan seguido la toman? –continuó el hombre.

–Diario –Comenzó a divertirse Sirius, mientras acariciaba el hombro de su esposa.

–¿Diario? –Cuestiono el hombre que casi salta de su asiento.

–Diario lo necesitamos –insistió el moreno, bajo aquel gesto de seducción que dirigió hacia la castaña. Hermione no podía estar más roja y el pobre mago estaba bastante incomodo, temía que aquellos dos ninfómanos saltaran uno sobre el otro frente a él.

–Pero, bueno, eso podría no funcionar, tal vez un día ninguno la toma y como no se preguntan pueden concebir –Objetó incomodo y al mismo tiempo curioso.

–Pensamos que si eso sucede es el destino y no sería tan malo tener un bebé ¿verdad mi amor? –Habló Sirius dirigiéndole esa mirada cómplice y de un extraño brillo que causó la exaltación de la chica, pero de inmediato le sonrió.

–Sería lindo –Sonrió la chica abrazándolo.

–Además es como regla entre nosotros tomarla diario y suficiente cantidad para que dure todo el día. Con eso de que nos vemos en la comida también –Ahora el señor también estaba rojo y Hermione parecía tomate.

–Por último –Carraspeo mientras Sirius tenía una sonrisa triunfal y abrazaba a Hermione posesivamente –, ¿Por qué no se han cambiado de casa? –La chica iba a contestar, pero cuando apenas abrió la boca Sirius se le adelantó. Y es que, estaba inspirado.

–Porque aquí nos conocimos y aquí nos casamos, además tenemos muy buenos recuerdos en este lugar, es nuestro hogar –contesto triunfante, mirando a Hermione con mucha coquetería y besándola en la esquina de la boca.

El Sr. Smith no aguantó más y se levantó como resorte, en verdad temía que aquel matrimonio de pronto comenzara alguna escena censurada, por lo que dando las últimas anotaciones dio la mano a la pareja.

–Todo está muy bien y la protección hacia sus padres seguirá como hasta ahora señora Black. Volveré en un mes, con permiso –Y salió casi corriendo, el matrimonio le acompañó hasta la entrada y le despidió de forma amable, mientras seguían abrazados.

Cuando la puerta fue cerrada, Sirius soltó una sonora risotada. Hermione se separó de él, estaba nerviosa y avergonzada, temía que sospechara sobre su matrimonio y aquellas palabras de Sirius no ayudaban en lo más mínimo.

–Creo que exageraste –Lo miró algo enfadada.

–Él viene a molestarnos, como mínimo tenemos que divertirnos –Siguió riendo, caminado hacia el salón–, vamos tu también te divertiste.

–¿Divertirme? Imagínate qué pensará de nosotros o peor ¿qué habrá anotado? –se quejó.

–Antes de casarme contigo yo tenía una reputación y debo conservarla –Sonrió son autosuficiencia.

Hermione negó con la cabeza sonriendo, a final de cuentas Sirius nunca dejaría de ser… Sirius, aunque de alguna forma aquello le dio algo de alivio, pues aunque había exagerado, al supervisor no le había quedado duda alguna de que mantenían vida marital.

–Creo que temía saltáramos a hacer cosas indecorosas frente a él –acepto la chica sonriendo.

–Esperemos que con eso su próxima visita sea más rápida –dijo el hombre soltando una carcajada.

...

hola!

perdon por tardar una semana mas... pero fue por problemas técnicos. Lo cierto es que estuve componiendo el capi, de hecho estuvimos porque Diosa luna aceptó ser mi beta! mil gracias Diosa Luna! me fuiste de enorme ayuda, yo iba por la calle de la amargura, jejeje

espero les haya gustado el capitulo, la verdad es que esta algo largo jejeje...

y del capitulo anterior: gracias por los 11 reviews!uuuuuuuuuu... mil gracias!

que pasará en el proximo:

facil! la visita a los señores Granger y asistirán a la fiesta de la Confederación internacional de magos! jejejeje

y para dejar claro! todavia no estan enamorados, le falta al pastel para que se esponje... jejejeje...

muchos besos a todos!

y les dedico el capitulo a los que dejaron reviews!: midharu28, diosa luna, amia snape, kay lupin, shanon lils, lolilla, anakisse, pelusitablack93, wanda-marie840, emily hale smith y paddyale... pero principalmente a diosa luna! que hizo de este capitulo un mega capitulo! jejeje gracias!

y a contestar reviews!:

miadharu28: hola! que bueno que te gustara el capitulo! ojala te guste tambien este! muchos besos y gracias por tu review! besos!

diosa luna:pfff... si, bastante corto... los Barnes... los amo! son tan molestos jejeje... ame tambn a TOnks! estuvo genial! igual que luna... jejeje... si! creo que se te concedió, no fueron 18 pero si 15 paginotas jejeje, aunque tu lo leiste antes eh... sobre el amante... ufff... en tres capitulos sabremos... jeejejeje... espero te haya gustado el capitulo, como veras le quite y cambie cosas porque ellos todavia no estan enamorados... le falta... muchas muchas gracias por tu enorme ayuda! en unos dias te mandaré el que sigue... jejeje... besos!

amia snape: que bueno que te gustara1 muchas gracias por tu review! besos tambien!

kay lupin: esta un tanto cortito, pero me gusta que te gustara... jejejeje... muchos besos... ya voy a subir el ultimo capitulo del pozo.. jejeje... besos!

shanon lils: si! se casaron, primer paso... jejeje... ojala te haya gustado la convivencia! estuvo divertida no? si! lo del camarografo será retomado mas adelante... ya veremos... muchos besos y mil gracias por tu review!

lolilla:me apuré bastante en ese capitulo, aunque le faltó bastante...si, no les ha costado fingir.. jejjeje... k curioso... muchos besos y millones de gracias por tu review!

anakisse: la prueba del vestido a mi me encanto! me reí bastante tambn! el fotografo... uff... será mencionado en el futuro jejeje...son muy buenos fingiendo... jajaja... que conveniente... ah! se dedicaron a limpiar en la noche de bodas! jejeje... muchos besos y mil gracias por tu review!

pelusitablack93: gracias por tu review! lindo detalle!

wanda-marie840: que bueno que te gustara y claro que te dedico el capitulo, siempre y cuando me escribas review! muchos besos!

emily hale smith: ups, apurale con tu tarea jejje... muchas gracias por dejarme de corriendito el review... ah! no, no practicaron el beso! jajajja... les salió solito... jajjaa..la noche de bodas se la pasaron limpiando! jejeje... no, estamos muy temprano para lemmon jejeje...muchas gracias y miles de besos por dejar tu review!

paddyale: aaaaaaaaaaaa... te gustó mucho... jejejeje... que bueno! me da mucha alegría! siiiii amo tambn a sirius! muchos besos y miles de gracias por tu review!