CAPÍTULO 4
LA PROFECÍA
Era verano y ya había pasado un largo tiempo desde que Snape había visto a Lily y a su hija. El terror en las calles, los ataques y las desapariciones continuaban, las muertes aumentaban y la esperanza desaparecía. Sin embrago, algunas personas seguían con su vida. Remus y Laurie esperaban a su segundo hijo, al igual que Lily. Sirius seguía sin casarse y Petegrew continuaba silencioso y nervioso. Lily mandaba fotos cada mes para que Snape viera el crecimiento de Laurie, quien agradecía las cartas en silencio y proseguía con su trabajo en el bando del Señor Tenebroso.
Bellatrix cuidaba de su hijo Titaux, quien ya empezaba a caminar, pero su madre sabía que en cualquier momento debía mandarlo criar a otro lugar para que se volviera fuerte y poderoso, de esa forma servir al Señor Tenebroso algún día. Dumbledore continuaba manteniendo secretos personales, tanto suyos como los de otros, pero aún buscaba la forma de destruir a Lord Voldemort, además de buscar a un nuevo profesor de Adivinación. Aunque ya había considerado eliminar esa materia.
Era una tarde lluviosa y fría, lo cual no era extraño a pesar de estar en pleno verano. El profesor Dumbledore había citado a Sybil Trelawney en un lugar discreto para la entrevista en el bar "Cabeza de Puerco", donde estaban supuestamente a salvo. Por coincidencia, Severus se encontraba en el mismo lugar cuando ocurrió. Snape logró ver cómo Dumbledore y Trelawney entraban a una habitación privada sin que nadie los notara, lo cual le pareció intrigante a Severus; así que los siguió y se escondió fuera de la habitación junto a la puerta para escuchar la conversación.
Al inicio parecía que Dumbledore sólo buscaba un profesor de adivinación y su entrevistada sonaba como un completo fraude tratando de impresionar. Al final, Snape se había percatado que ese espionaje no iba a tener ninguna información útil.
- Lo siento, señorita Trelawney, pero no creo que sea la más indicada para el puesto. – se escuchó una silla arrastrándose – Sin embargo, le agradezco…
Dumbledore guardó silencio de repente. Snape se acercó un poco más, pues no parecía normal que Dumbledore se quedara en silencio de repente. Entonces, lo escuchó:
- El único con el poder para vencer al Señor Oscuro se acerca. . . nacido de aquellos que lo han burlado tres veces, nacerá mientras el séptimo mes este muriendo. . . y el Señor Oscuro…
La madera donde Severus se encontraba tronó, en menos de un segundo hubo el estallido de un hechizo cerca de donde estaba espiando. Snape no lo pensó dos veces y desapareció. Había estado demasiado cerca de haber sido atrapado por Dumbledore, sin embargo había recolectado parte de la información de una valiosa profecía que al parecer pronosticaba el nacimiento de un niño que sería el que derrotase al Señor Tenebroso: Lord Voldemort. Y tenía que comunicárselo en seguida. Al llegar al refugio de los Mortífagos se encontró con Lucius y le dijo que era urgente hablar con su Señor.
- Por el momento se encuentra ocupado con Bellatrix y Rodolphus, Severus. Si puedes esperar un poco… – le dijo Lucius despreocupado
- ¿No entiendes que es de suma importancia que hable con él? – le reclamó Severus alterado
- Si quieres puedes darme el recado y yo…
- No me lo tomes a mal, Lucius, pero se lo quiero dar personalmente…
- ¿Acaso desconfías de mí? – preguntó Lucius enojado
- Sabes que no, Lucius, pero es un mensaje que, como ya te lo he dicho, debo entregar personalmente.
- No le va a agradar la idea de interrumpirlo…
- Yo lo…
- No hay necesidad de interrumpir, Lucius – dijo una voz fría y sutil detrás de ambos magos. Una voz que conocían muy bien. – Ya terminamos de hablar. Pasa, Severus.
Bella y Rodolphus iban saliendo de la habitación con aires de grandeza. Bajaron la cabeza a Severus en señal de saludo y Severus les respondió de la misma manera, luego entró a la habitación. Dentro crepitaba un fuego muy intenso en la chimenea que se encontraba al fondo.
- Muy bien, Severus. ¿Qué es eso tan importante que me vas a decir?
Mientras tanto, fuera de la habitación Bella y Narcisa (quien tiene pocos meses de embarazo) comentaban la actitud de Severus en el Salón Principal.
- ¿Qué será eso tan importante que Severus quiere decirle al Señor Tenebroso? – preguntó Bellatrix con interés
- No lo sé – Respondió Narcisa dándoles un sorbo a su té – pero realmente debe ser urgente como para insistir de ese modo.
- Ha progresado mucho desde que se unió
- Parece que le has agarrado cariño – comentó Narcisa con sutileza
- ¿Cariño? – preguntó Bellatrix de pronto, ofendida – ¡Es un niño, Narcisa!
- Yo nunca dije que te gustara o algo así. Sólo mencioné que…
- Pues se entendió distinto – le reprochó Bella, aún ofendida por el comentario.
- Estás muy sensible conmigo desde que te pregunté por Titaux.
- ¿Te parece poco insinuarme que le soy infiel a Rodolphus? ¿Cómo reaccionarías si yo te insinuara que le eres infiel a Lucius?
- Yo no tengo cola que me pise – le respondió Narcisa enojada
- Eso es lo que dices…
Narcisa no terminaba de levantarse cuando el Señor Tenebroso irrumpió en la habitación, detrás de él estaba Severus.
- Va a haber reunión urgente – dijo fríamente y con firmeza – Preparen todo mientras yo arreglo otras cosas. Que Lucius y Rodolphus también cooperen. Quiero que todo esté listo en media hora. Severus, acompáñame por favor.
- Sí, Señor.
Voldemort y Snape salieron de la casa, mientras Narcisa y Bellatrix se observaban mutuamente sorprendidas, como si la otra supiera qué había sucedido.
- ¿Y ahora? – preguntó Bellatrix – ¿Qué le habrá dicho?
- No sé, pero mejor preparemos todo para la reunión.
