No sé a ustedes pero a mí se me pasa el tiempo muy rápido! Ya me quedé sin capítulos de reserva y todo u_u

Primero que nada, quiero agradecer a quienes me han dejado reviews, que son siempre las mismas xD. Gracias chicas por seguir mi fic! En especial a adaradreamque lo ha seguido desde que publiqué el primero :3

Y obviamente a mi super genial beta y aporta ideas Ninestesia 3

En este capítulo comenzamos otro "arco"o así me gusta llamarlos, porque la idea es mostrar distintas historias y que la principal se desarrolle en torno a estas. Creo que no lo dije en un principio pero si has llegado hasta aquí y estás esperando que en cualquier momento llegue a ser un fic de solo sexo desenfrenado en cada capítulo, pues te recomiendo no sigas leyendo, porque lo mío son las buenas tramas.

ADVERTENCIA: Como dije en el capítulo pasado, me dí a la tarea de leerme el manga completo antes de escribir porque quiero apegarme a las personalidades y tomar elementos del manga y adaptarlos a este AU. Así que, aunque no sean spoilers directos, mucho de lo que viene de ahora en adelante es referencia del manga. A veces es muy sutil y en otras ocasiones bastante explícito (Y NO este NO es un fic de reencarnación, es un AU)

Y por último, si hay fans de Ymir y Christa por aquí, pues aquí les viene lo suyo, y por fin viene algo de "acción EruRi" espero les guste!

Capítulo 4: Pasado, presente y futuro.

Parte I

-¿Me contarás tu historia, Christa?- Preguntó la morena a la rubia, al darse por vencidas de tratar de conciliar el sueño esa noche.

-Lo haré, ya no importa, no saldremos de aquí nunca.- Resignada y tratando de no derramar lágrimas, la joven se sentó sobre el piso de aquella mugrosa habitación, arreglando con su mano la manta que les servía de cama a ambas,

Ymir se sentó junto a Christa y la rodeó con su brazo, indicándole con ese gesto que estaba allí para ella, aunque no sirviera de mucho ya que ambas se encontraban en la misma situación, y no veían manera de que fueran a salir de allí alguna vez. Ya hacía un tiempo que se habían resignado a su terrible destino; mucho más Ymir quien tenía algunos años en ese lugar. Christa, al ver la precaria situación de su amiga, no tardó en aceptar que la misma suerte estaba destinada para ella, a pesar de llevar unos cuantos meses bajo las mismas circunstancias.

Las dos jóvenes vivían en una pequeña habitación de lo que parecía una pensión, la cual era utilizada como prostíbulo. Ambas habían sido engañadas, secuestradas y obligadas trabajar prostituyéndose en ese lugar. Había algunas otras jóvenes que corrían con la misma suerte. El trato que se les daba era inhumano: comían una vez al día y se mantenían siempre encerradas en aquella habitación, no tenían camas ni ningún tipo de comodidades, y el aseo se reservaba únicamente para el momento en el que tenían que atender a algún cliente.

-Ymir, y-yo en realidad…- La rubia comenzó a hablar pero fue interrumpida por el sonido de unas llaves introduciéndose en la cerradura de la puerta. Un hombre alto y de aspecto descuidado entró; se acercó a las mujeres para tomar bruscamente a Christa por el brazo.

-Tienes trabajo, será mejor que te laves ¡das asco!- El hombre llevaba a la rubia casi a rastras, mientras ella luchaba por no explotar en llanto, al ver esto Ymir se levantó y tomó al tipo por el otro brazo.

-¡Déjame tomar su lugar! Por favor.- Rogó. El rostro del hombre se deformó ante el asco y la indignación, de un manotazo apartó a la joven logrando hacer que cayera tanto por la fuerza del golpe, como por su estado debilitado, debido a la falta de alimento.

-Te he dicho que no me toques con tus sucias manos y que no me dirijas la palabra.- Sentenció molesto. - ¿Crees que el cliente quiere a una puta asquerosa y vieja como tú? ¡No me hagas reír!- Se burló cambiando su expresión, para luego escupir en el rostro de Ymir, sacando a Christa de allí y dejando a la morena tirada en el piso al borde de las lágrimas; pero ella no lloraba de tristeza, sino más bien de frustración, impotencia y angustia; al no serle posible proteger a la mujer que amaba.

El proxeneta llevó a Christa a otra habitación de lugar que servía como baño, rápidamente la desnudó y con una manguera comenzó a bañarla, la joven lloraba ya que el agua helada salía a presión, logrando lastimarla. Seguidamente el hombre le lanzó una toalla y le indicó que se secara en tanto le traía un cambio de ropa. El hombre regresó entregándole un sostén color rosa con lentejuelas y la parte inferior a juego, la tela del conjunto no dejaba nada a la imaginación ya que era semi-transparente, pero aun así creaba cierta ilusión de estar cubriendo sus partes íntimas.

La rubia fue empujada a otra habitación, esta vez era una de los tantos cuartos numerados, cuyo interior estaba vulgarmente decorado con adornos baratos y telas de mal gusto. Desde los muebles que rellenaban el espacio, ya que lo único que necesitaban era una cama, hasta las sábanas, alfombras y cortinas; gritaban "ordinario, corriente y barato". No era un prostíbulo de alta categoría, pero las ganancias eran suficientes y los clientes abundantes.

Dentro de la habitación, se encontraba un hombre de edad bastante avanzada; podía bien estar en sus cincuentas. El hombre además se veía bastante sucio y desaliñado, su camisa estaba manchada con sustancias de origen desconocido, probablemente su cena, y también tenía manchas de sudor en sus axilas, pecho y espalda. Lo que venía a coronar todo el desagradable conjunto era que el hombre era bastante obeso, su abultado e hinchado estómago sobresalía por fuera de su camisa y sobre su pantalón, y se mostraba lleno de vello. Al verlo Christa deseó llorar nuevamente, pero tenía que contenerse, ya sabía qué le esperarían crueles castigos si no cumplía con su labor debidamente.

-¡Toda tuya! ¡Disfrútala!- dijo el proxeneta, abandonándola en esa habitación junto al inmundo ser a quien tenía que satisfacer sexualmente.

-Hola nena. Hoy nos vamos a divertir mucho. – Los lujuriosos y repulsivos ojos recorrieron de arriba abajo a la joven, inspeccionando su aspecto, el hombre incluso comenzó a salivar. –Espero que sepas chuparla bien.- Christa solo podía mirar aterrorizada y asqueada de la obscena visión frente a sí, y resignarse acerca de lo que le esperaba esa noche.

Ymir en la habitación donde había quedado, continuaba llorando, sabiendo todas las atrocidades por las que debería de estar pasando Christa, después de todo ella había pasado por eso incontables veces desde que había llegado a ese lugar hacía unos cuantos años.

La joven nunca había tenido una buena vida después de todo, nunca supo quiénes fueron sus padres ya que fue abandonada en un orfanato desde que era bebé. El lugar se encontraba ubicado en los barrios pobres de aquella ciudad, por tanto no era el mejor lugar para crecer; era manejado por personas a quienes no les importaba en lo más mínimo el bienestar de las criaturas que dejaban a su cuidado. Vivían de donaciones que, por su puesto, primero utilizaban para su propio beneficio y lo que sobraba era destinado para la manutención de los niños.

Ymir se acostumbró a vivir sin amor, sin alimento y sin comodidades y al igual que todos los niños con quienes creció, nunca supo lo que era la felicidad. Al llegar a su adolescencia, la muchacha fue arrojada a la calle, ya que el costo de mantenerla era mucho mayor, según los dueños del orfanato. Así que abandonada a su suerte, la muchacha se dedicó a vagar por las calles de la ciudad, viviendo de limosnas o robándole a cualquier transeúnte descuidado. A diferencia de muchos otros, ella nunca utilizó la violencia para obtener dinero u alimento. Andaba por la vida como un cascarón vacío, sin sentimientos, esperanzas ni sueños. Para ella la vida no tenía sentido, y la felicidad era un privilegio reservado para aquellos que habían tenido la dicha de nacer en una familia adinerada.

Se dedicó a sobrevivir por muchos años, hasta que un día tuvo la desgracia de conocer a los dueños del prostíbulo. Fue engañada con la promesa de que tendría un trabajo digno e ingresos suficientes para poder salir de las calles; un futuro brillante se le prometió, y puesto que de por sí no poseía nada, pensó que no tenía nada que perder. Pero la realidad fue muy diferente a lo que se le había prometido: la joven fue encerrada, golpeada, y obligada a mantener relaciones sexuales con cualquier tipo de hombre, la mayoría del tiempo viejos que no respetaban las más mínimas normas de higiene personal.

Condenada a esa nueva vida, la muchacha había perdido lo único que poseía: libertad. Ya había perdido la cuenta de los años que llevaba ahí, pero debieron ser unos tres o cuatro hasta el momento en que Christa llegó al lugar. La pequeña rubia no dejaba de llorar, día y noche sufría incesablemente; a Ymir que nunca había sentido lástima por nadie, ni siquiera por ella misma, se le partía el corazón al ver a la joven tan desesperada y triste. No tardó en tomarle cariño, intentaba consolarla a lo cual Christa agradeció y tiempo después fue capaz de sonreír. Aquella sonrisa cautivó a Ymir; era hermosa, brillante y le tranquilizaba. Ymir juró desde ese momento, proteger a Christa y conservar esa sonrisa en su rostro por siempre.

Sin embargo, en las condiciones en las que se encontraban, era sumamente difícil, no había nada que Ymir pudiera hacer para evitar que Christa fuera utilizada como un objeto sexual. Y eso le frustraba y le carcomía, a pesar de que ya se había resignado a su suerte, quería por todos los medios encontrar la forma de sacar a Christa de ese lugar.

¿Pero cómo?...

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

El día en el que Erwin había acordado reunirse con Levi había llegado, el empresario le había indicado que enviaría a su chofer a recogerlo a su apartamento y lo llevaría al restaurante que había elegido para que cenaran esa noche. El rubio procuró vestirse para la ocasión, tenía que causar una buena impresión si era que quería ganarse la confianza de aquel hombre y descubrir si realmente se traía algo entre manos.

El chofer de Levi llegó puntualmente a la dirección que le fue indicada, Erwin se sintió un poco incómodo de viajar en aquel automóvil tan lujoso, y mucho más cuando tuvo que bajarse al llegar al restaurante; inclusive el chofer le abrió la puerta para que saliera. Su salario como jefe de policía era bastante elevado, pero no le permitía semejantes lujos y no se sentía confortable en aquella situación.

Levi había elegido un restaurante bastante lujoso y costoso, además de elegante; Erwin no se había equivocado al ponerse su mejor traje. Fue guiado a una mesa en donde Levi ya lo esperaba, el más bajo se puso de pie y estiró su mano para recibirlo, esbozando media sonrisa.

-Me alegro que hayas venido Erwin.-

-Agradezco la invitación, señor Ackerman.- Erwin le mostró una amable sonrisa y correspondió a su apretón de manos.

-¡Por favor! Dejemos las formalidades y llámame Levi. "Señor Ackerman" me hace sentir como un viejo decrépito.- Con un movimiento de su mano le indicó al más alto que tomara asiento, Erwin obedeció y se sentó frente a él, unos instantes después el mesero se acercó dándoles la bienvenida y entregándoles los menús.

-De acuerdo, Levi.- Sonrió una vez más. –Si te soy sincero, me da un poco de pena estar en un lugar tan lujoso, así que te ruego me disculpes si no me comporto como es debido, no estoy acostumbrado a este tipo de restaurantes.- Rio levemente.

-No seas ridículo, pienso que este lugar te sienta perfectamente. Y por favor, procura ordenar cualquier platillo que desees, esta noche yo invito.-

-¡No podría aceptar eso!- Dijo alarmado. –Ya es suficiente con todo lo que has ayudado al departamento de policía.-

-Insisto en el ofrecimiento. Tómalo como mi manera de agradecer el que me hagas compañía esta noche, mi trabajo no me permite salir muy a menudo ni tener muchas amistades, así que acepta o de lo contrario me sentiré bastante ofendido.-

A Erwin no le convenía decepcionar a Levi, y ya que era una persona que firmemente creía en que "el fin justifica los medios", aceptó el ofrecimiento de aquel hombre; estaba convencido de que debía acercarse más a él a fin de descubrir qué se traía entre manos. Los precios de ese restaurante eran bastante elevados, pero Erwin recordó que después de todo se trataba de un multimillonario, así que se relajó y se dejó pedir lo que se le antojó.

-Si no es mucho atrevimiento, ¿puedo saber exactamente a qué se dedica tu empresa?- Se aventuró a preguntar.

-Las empresas Ackerman, son pioneras en tecnología,-comenzó a explicar Levi –contamos con los mejores científicos quienes desarrollan distintos productos, ya sea electrónicos, electrodomésticos, inclusive tecnología médica, y cualquier cosa que nuestros clientes nos soliciten. – En ese momento el mesero regresó con los platos que habían pedido, por lo que Levi hizo una pausa, pero sin prestar atención a su comida continuó. -¿Viste el otro día la noticia sobre la donación de las máquinas de rayos X al hospital público del distrito de Trost?- Erwin asintió, recordando haber escuchado algo sobre eso en el noticiero hacía algunos días.- Bien, esas máquinas especiales fueron desarrolladas por nuestra compañía y donamos algunas a ese hospital que se encuentra en un distrito de clase baja.- Levi parecía casi aburrido con su explicación, en ningún momento se mostró presumido acerca de lo que contaba.

Luego de escuchar todo eso, Erwin se cuestionó si estaba juzgándolo mal, y en realidad solo se trataba de un millonario quien no tenía nada más en lo cual gastar su enorme fortuna, por lo que se dedicaba a hacer donaciones. Pensó que tal vez se apresuró a hacerse un criterio acerca de él. Inmediatamente su tensión se liberó y decidió dejar de estar a la defensiva, tal vez podría llegar a ser amigo de esa persona e inclusive podría serle de más utilidad al departamento de policía en un futuro.

-Eso es impresionante. Me alegra saber que existen personas como tú que se preocupan por ayudar a los más necesitados y contribuir al desarrollo de la ciudad.- Le halagó, sonriéndole genuinamente.

-No digas eso, yo solo cumplo con mi deber de ciudadano, es lo menos que puedo hacer.- Esta vez el de cabello oscuro comenzó a comer y con un gesto le indicó a Erwin que lo imitara. Ambos cenaron tranquilamente, con una que otra interacción acerca de nada relevante. Finalmente Levi insistió en que pidieran un postre y Erwin nuevamente no pudo negarse.

El mesero regresó minutos después con dos pedazos de pastel de chocolate, esta vez el rubio procuró pedir lo más sencillo del menú, pero para su desgracia en el momento que iba a servir el plato de Erwin, hizo un mal movimiento haciendo que el pastel cayera en las piernas del rubio.

-¡¿Podrías ser más inútil?! ¡Mira lo que has hecho! ¿Acaso no les enseñan algo tan sencillo como servir un plato en este lugar?- Erwin observó sorprendido como el carácter calmo de Levi cambió en un segundo, como si se tratase de otra persona, le hablaba cruelmente al mesero, cuyo rostro estaba de un profundo y brillante rojo y no paraba de disculparse. -¡Deja de lloriquear y apresúrate a limpiar este desastre! – le continuó reprendiendo.

-Levi, creo que no es necesario que te alteres de ese modo.- Intentó calmarlo Erwin, mientras se limpiaba a sí mismo con una servilleta. El más bajo retomó su actitud acostumbrada luego de un rato y le pidió al mesero la cuenta, no sin antes aprovechar la oportunidad de mencionarle una vez más, pero de la manera más cortes que pudo, lo inepto que era.

-Lamento que hayas tenido que ver eso.- Se disculpó Levi –No es uno de mis mejores días y esperaba que todo saliera a la perfección el día de hoy, pero ese… camarero, lo arruinó todo.-

-De ninguna manera, la comida y la compañía fueron excelentes.- Erwin le regaló una cálida sonrisa, haciéndole ver que era serio en su afirmación.

-Me alegra escuchar eso. Pero…- esta vez Levi clavó su mirada en la contraria, logrando hacer que Erwin se estremeciera un poco, no podía evitar recordar a Silverwire cada vez que el empresario le miraba de esa manera tan penetrante. -…me parece que aún te debo algunas respuestas, desde el día en que tuve el placer de conocerte.-

-Tienes razón, y confieso que se me hizo tan amena nuestra charla que lo olvidé por completo. –Erwin rio levemente.

-En ese caso, ¿te parece si continuamos en mi casa? Estoy seguro de que estaremos más cómodos en un ambiente libre de torpes.- Lo dijo con un tono tan serio que el rubio no pudo evitar soltar una sonora carcajada ante aquel comentario, al parecer Levi se había molestado muchísimo con aquel accidente.

-Suena bien. Si me permites te acompañaré un rato más. –Aceptó sin vacilar. Levi llamó a su chofer, quien inmediatamente los recogió y los llevó al hogar de Levi.

Como cualquier multimillonario cliché, la residencia de Levi era una enorme mansión, con muchísimas más habitaciones de las que necesitaría en varias vidas. Y al parecer vivía solo en aquel amplio lugar, únicamente acompañado por los criados y personal de mantenimiento. El lugar se veía bastante "normal", o al menos Erwin pensaba encontrar decoraciones excéntricas o cosas por el estilo; pero se veía como un lugar común y corriente, obviando que todo era de lujo claro está.

Levi guio a Erwin a una habitación estudio, y le indicó que tomara asiento en uno de los bancos de la barra en el mini bar, para servirle un trago. Al pasar cerca de una mesita de noche junto a los sillones que se ubicaban en el centro de la habitación, el rubio notó un grueso libro el cual tomó para saber de qué se trataba al sentir curiosidad sobre el tipo de lector que sería Ackerman.

-¿El Conde de Montecristo?- Dijo más para sí mismo.

-¿Lo has leído?- Interrogó el empresario, mas no dio tiempo a que el contrario contestara. –Una historia de traición y un hombre que regresó a la vida desde el mismo infierno para cobrar venganza y hacer justicia.- Explicó.

-Una lectura interesante por lo que veo. ¿Algún motivo en especial por este tipo de literatura?-

-¡Claro! Es sumamente interesante y la narrativa es exquisita, si te interesa leerlo puedo hacerte llegar un ejemplar.- Ofreció.

-Es muy amable de tu parte, pero tal vez en otra ocasión.- Erwin finalmente dejó el libro en su lugar y tomó asiento. Levi le ofreció diferentes licores, el rubio aceptó un trago de whiskey. Levi lo sirvió y al entregarle el vaso, sus manos se rozaron por un instante, acto reflejo el par de hombres se miraron fijamente; apartaron sus manos lentamente como si nada hubiese pasado, pero continuaron sosteniendo sus miradas: el platino tratando de devorar al azul cielo y viceversa. Había algo en Erwin que le atraía de sobremanera a Levi, y había algo en Levi que cautivaba a Erwin.

-Gracias por el trago.- Erwin fue el primero en romper el silencio y el contacto visual. –Entonces, ¿me contarás porqué admiras tanto a Silverwire?- Interrogó para luego dar un sorbo a su trago.

-Eso es algo que ustedes ya saben, – el hombre tomó asiento junto a Erwin, llevando una copa de vino tinto en sus manos y dando un sorbo antes de continuar –Silverwire es un héroe que se encarga de poner a los criminales en su lugar, además he sido testigo de algunas de sus hazañas. Se ha vuelto muy popular últimamente, y cualquier ciudadano común como yo, termina siendo su admirador.- Aquella explicación no dejó muy convencido a Erwin, y menos con el tono y expresión de desinterés que mostraba su interlocutor.

-Ya veo. Pero entonces, si eres tan admirador de Silverwire, ¿por qué las donaciones al departamento de policía? Creo que es bastante contradictorio.-

-Te equivocas Erwin,- rio levemente dejando mostrar su aperlada dentadura por unos instantes – yo no estoy en contra de ningún bando, únicamente estoy a favor de la justicia. De hecho, siempre me he encontrado atraído por el estricto sentido de justicia de la policía de esta ciudad, así que por varios años he seguido de cerca los logros de los anteriores jefes de policía, y…-acortó la distancia entre él y el rubio, clavando su fuerte mirada una vez más en la contraria.-… por supuesto que sigo muy de cerca al nuevo. Llámalo un "hobby" si así lo prefieres.- Ante la cercanía del más bajo y aquellos ojos que parecían estar hurgando muy dentro de su ser, Erwin sintió una corriente recorrer por su espalda, se acomodó en su asiento y aclaró su garganta, viendo cómo Levi regresaba a su posición inicial para dar otro sorbo a su copa.

-¿Oh, en serio? ¿Y de qué tipo de logros estamos hablando?- Le siguió la corriente, algo interesado por el tema.

-Se podría decir que colecciono información de crímenes, noticias… nada interesante, pero sin darme cuenta llegué a acumular una buena cantidad de datos.- Nuevamente Levi hablaba como si fuera el asunto más aburrido del mundo.

-En realidad suena bastante interesante,- le sonrió amablemente –un pasatiempo muy peculiar si me lo preguntas.-

-Si quieres, podría enseñarte mi colección, aunque para el jefe de policía deberá ser algo muy aburrido, estoy seguro de que ya has estudiado cientos de casos en el pasado.-

-Siempre se puede aprender algo nuevo, me encantaría ver lo que tienes.-

-Muy bien, te lo mostraré entonces… -al decir esto Levi sonrió de medio lado, Erwin no podía descifrar si estaba entusiasmado, alegre, o tan solo estaba siendo amable. Tal vez ninguna de las anteriores y únicamente estaba siendo hipócrita, pero ese hombre era muy difícil de leer; toda una incógnita para el oficial. -… por favor, sígueme.-

Ambos hombres se levantaron, Levi guio a Erwin a través de los pasillos de la extensa mansión, volteando a verlo de cuando en cuando y ofreciéndole ligeras sonrisas en cada ocasión. Al fin se detuvieron frente a una puerta la cual estaba cerrada bajo llave, por lo que el más bajo tuvo que buscar sus llaves para poder ingresar.

La habitación se encontraba tapizada con recortes de periódico, artículos de internet, fotografías, e inclusive había varios pizarrones con apuntes, notas y mapas. Levi se limitó a señalar con su mano instando a su invitado a que mirara cuanto quisiera. Erwin se paseó por el lugar, revisando algunas de las noticias, se detenía en ocasiones cuando algo le llamaba la atención un poco, pero realmente todo era información abierta al público y nada que fuera de utilidad.

-Es una colección muy completa, Levi.-

-Te agradezco el cumplido…- Lo que Erwin no sabía era que en realidad todo aquello era un disfraz para la verdadera información clasificada que el millonario poseía, proporcionada por sus colaboradores infiltrados en la policía o robada por medio de los ataques informáticos de Isabel y Farlan a los archivos policiales. Claro estaba que Levi no le daría acceso a Erwin a su base de datos privada. –… pero te advertí que sería aburrido.- Soltó una leve risa.

-¡Para nada! La manera en la que la información está clasificada es digna de admirar.-

-No me hagas sonrojar, por favor.- Bromeó Levi a lo que el rubio le devolvió una sonrisa.

Erwin pensó que definitivamente le sería de utilidad entablar una amistad con ese particular personaje; le sería muy beneficioso el tener una persona que estaba tan interesada por la justicia y a la vez poseía tanto dinero, pensó en que probablemente llegaría el momento en el que podría usar sus influencias, contactos o fortuna a conveniencia para la policía, claro estaba, si sabía jugar bien sus cartas.

Además, estaba esa insólita atracción que sentía. El hombre en sí era un enigma; podía sentir que algo ocultaba, aunque no tuviera pruebas de ello. Fuera de eso, tenía que admitir que era muy bien parecido, no era una atracción como la que sentía hacia Eren, con quien solo deseaba ir a la cama y pasarla bien; si no que realmente se imaginaba que tener sexo con Levi, podía ser una verdadera experiencia, como una obra de arte si se le quisiera comparar con algo. El hombre era tan misterioso y le rodeaba un aura envolvente, atrayente, que era muy difícil de eludir. Y aunque Erwin se negaba a aceptarlo, lo que en primera instancia le llamó la atención sobre Levi, y lo que le continuaba impulsando para acercársele más, era el parecido que le encontraba con Silverwire.

Para el rubio era absurdo pensar que había una semejanza entre ellos dos, siendo que Silverwire jamás había dejado ver otra parte de su cuerpo que no fuesen sus ojos, y tampoco sabía cómo era su verdadera voz. Pero la estatura era muy similar, y aquella mirada; bien era cierto que podían haber muchas personas con el mismo color de ojos, a pesar de que el gris era ya bastante raro, pero la manera de mirar, como si estuviera escudriñando en su alma, le hacía pensar en que ambos hombres definitivamente debían tener alguna conexión. Aunque también, le aterraba la idea de pensar que todo fuera producto de su imaginación y solo reflejara su obsesión por atrapar a Silverwire en Levi, gracias al impacto que causó en él, cuando lo vio por primera vez, disfrazado con la máscara del criminal.

Y Erwin apostaba más por esa opción, sabía que sus deseos por atrapar a ese delincuente ya habían sobrepasado lo profesional, pero no podía admitírselo a nadie más, y trataba de negárselo a sí mismo, aun así no pudo evitar externar sus sentimientos. -¡Definitivamente atraparé a Silverwire algún día!- exclamó al observar una fotografía del famoso héroe que estaba en una de las paredes entre tantas otras noticias. –Y entonces tendrás esa noticia enmarcada en un espacio especial entre tu colección.- Dicho esto, le sonrió ampliamente.

Levi dudó por un instante, no podía interpretar esas declaraciones como una amenaza o un simple comentario al aire. Lo que le quedó muy claro fue que ese hombre estaba realmente obsesionado con él, y que haría lo que fuera por atraparlo, probablemente utilizaría cualquier medio a su alcance para lograr ese cometido. Ackerman sonrió auténticamente y con malicia, era un juego bastante interesante y la balanza de inclinaba su favor, ya que si Erwin no sospechaba de él, la fachada de buen amigo le serviría para sus planes de ahora en adelante.

-Me encuentro con sentimientos divididos. Estaré apoyándote, pero tampoco me agrada la idea de que encarcelen a mi héroe favorito.- Dijo casi en una broma.

Antes de que Erwin pudiese contestar, su teléfono celular comenzó a timbrar, se excusó con Levi y salió al pasillo a contestar. Luego de unos minutos regresó, mostrando un semblante serio.

-Levi, lo lamento mucho pero debo retirarme, me acaban de llamar de la oficina.- Explicó.

-No te preocupes, entiendo. Aunque debe de ser difícil, si recién hace unas horas habías terminado tu jornada.-

-Me acaban de informar acerca de una emergencia y no puede esperar hasta mañana. Agradezco mucho tu hospitalidad, fue una velada muy interesante y espero podamos vernos nuevamente otro día.-

-No tienes que agradecer, soy yo quien agradece la compañía. Y por favor, deja que mi chofer te lleve al departamento policial. – Ambos hombres se despidieron con un apretón de manos y cuando Erwin se hubo marchado, Levi sacó su propio teléfono y marcó.

-Petra, ¿cuál es la emergencia?-

"¡Ah, señor Ackerman! Verá, una chica acaba de llegar a la estación, está muy sucia y desnutrida y ha venido armando un gran escándalo, está en medio de una crisis nerviosa o algo así."

-¿Y dónde está la emergencia en todo eso? ¿Tanto escándalo por una mugrosa indigente?-

"Al parecer, acaba de escapar de un prostíbulo en donde la tenían secuestrada hace años, y ruega porque rescatemos a su amiga."

Escuchar esas declaraciones causó un fuerte impacto en Levi, tanto así que por unos instantes se quedó en silencio y habló hasta que Petra le llamó al no escuchar respuesta.

-Necesito que me mantengas informado de todo lo que declare esa tipa. Especialmente si llega a dar la dirección del lugar.- Instruyó.

"¡Entendido! Por favor espere pronto mi siguiente llamada, solamente estamos esperando a que el jefe esté presente para pasar al interrogatorio y tomar las declaraciones oficiales"

-Bien.- Levi colgó y se dirigió rápidamente a otra de las habitaciones de su mansión, la misma estaba bajo llave y los sirvientes tenían estrictas instrucciones de no tratar de entrar a ninguna de las habitaciones cerradas de la mansión. En dicho cuarto, Levi tenía sus trajes de Silverwire, y dispositivos de maniobras 3D.

Impaciente, se sentó a esperar la llamada de Petra; tenía que saber la dirección de ese lugar y acudir rápidamente. Necesitaba llegar y destrozar cada hueso de los cerdos que manejaban el asqueroso sitio y liberar a las pobres víctimas. Ya podía sentir casi de manera palpable, sus cuchillas rebanando la carne de aquellos inmundos bastardos que osaban lucrar con la integridad y dignidad de las mujeres.

Aunque no quisiera admitírselo, Ackerman tenía un motivo personal oculto, y eso solo hacía que su ira aflorara, y el deseo de mutilar y matar acrecentara con cada segundo de espera.

Continuará…

Gracias por leer el capítulo y espero que haya sido de su agrado, yo me divertí mucho escribiéndolo.

En el siguiente vamos a ver el pasado de Christa y el pasado de Levicito-hermoso 3, ojalá y lo puedan leer!

Con respecto a los reviews, creo que ya dejé en claro en otros capítulos que les agradecería sus comentarios, pero ya no los voy a pedir más porque realmente a mí me gusta escribir esto y lo hago por mí, por mi amiga y las otras personas que lo han estado siguiendo, así que si hay algunos otros por ahí que lo leen pero no comentan, pues igual tengan por seguro que aunque no lo hagan yo seguiré actualizando. No seré hipócrita al decir que me valen los reviews, porque si me alegran, más no condicionan el que siga escribiendo.

Por cierto, hace un par de semanas publiqué un Drabble llamado "Oh the Irony!" que pueden encontrar en mi perfil. Trata del día en que Eren y Erwin se conocieron, inspirado en el capítulo pasado. Por si gustan pasar a leerlo!

Saludos gentecita! ;)