IV. Traumas, muñecas y romance…
En el Sunny las cosas aún estaban algo tensas a causa de la fobia que padecía Nami respecto a las nuevas "nakama". Ni Hinaichigo ni Souseiseki sabían lo que significaba Nakama, pero a Luffy eso le importaba un bledo y no dejaba de llamarlas así.
Nami había logrado mantenerse alejada de ambas muñecas, gracias a que Sanji cumplía cualquier petición (u orden en el caso de Nami XD) de sus chicas, había conseguido que le llevara la comida a su cuarto de cartografía. Pero con lo que no contaba era con que aunque Souseiseki entendía muy bien que debía mantenerse alejada de ella, Hinaichigo en cambio estaba dispuesta a conquistar a Nami.
La pelirroja entró a su cuarto dispuesta a dibujar un mapa, se fijo a ambos lados antes de entrar, las muñecas no estaban cerca… o eso creía. Apenas abrió la puerta cuando una cantinela improvisada, entonada por una voz dulce y argentina le produjo escalofríos… una de ellas estaba ahí… Entró con paso vacilante, y descubrió a Hinaichigo, cómodamente acostada en el piso, tarareando y coloreando uno de sus mapas.
El grito de Nami hizo llorar a la pequeña Hinaichigo, y el barullo que armaron las dos provocó que toda la tripulación se reuniera ahí. Ni siquiera Nojiko pudo afirmar si lo que reflejaba la cara de Nami era furia del todo, ya que aunque se veía su vena en la frente, parecía contenerse por temor a que Hinaichigo le hiciera algo.
-Gulp, ella le hizo eso a los mapas de Nami…-comentó Usopp con una risilla nerviosa, pero viendo a Hinaichigo con compasión, como si ya desde ese momento la estuviera viendo en el ataúd luego de sucumbir ante la ira de Nami.
-Hinaichigo…-Souseiseki veía con gravedad lo que había hecho la pequeña, en cierto modo estaban acostumbradas a la ira de Jun, pero con la pelirroja, no sabía que podía pasar.
-Ya, no llores…-la susurrante y cálida voz de Robin los arrancó de sus pensamientos. Lucía tan maternal que nadie supo ni que decir. Por arte de magia Hinaichigo dejo de llorar y acariciaba con sus manitas la mejilla de Robin. Nami se quedó de K.O. Jamás le gritaba a Robin, de hecho era la única de la tripulación a quien respetaba, pero verla así, con esa "maldita" muñeca… recogió el mapa del suelo. Era algo difícil ver el contorno del mapa debajo de todos los garabatos de la muñeca, suspiró. Sus nakama quedaron a la espera de que reaccionara de forma violenta, su cabello ocultaba sus ojos… eso no era buena señal… de forma inconsciente, todos dieron un paso hacia atrás para alejarse de ella, excepto Nojiko y Robin. Sin embargo Nami no les gritó ni golpeó a nadie. Eso era aun más preocupante…
-Nami…-la llamó Luffy, pero la navegante no le hizo caso. Entonces todos notaron que estaba llorando.
-Nami…-repitió Luffy.
-Déjalo Luffy, haremos mejor en irnos, ya hablare con ella más tarde, deja que se calme un poco-sugirió Nojiko y todos salieron de ahí, excepto Luffy. Se quedó cerca de la puerta, y Nami no se había percatado de que no estaba sola hasta que levantó la vista y vio a su nakama ahí parado. Dio un gritito de susto y luego le preguntó que hacía ahí.
-Nami ¿Por qué odias tanto a Hinaichigo y Souseiseki?
-Yo… es una larga historia Luffy…-pensó que al oír eso, Luffy se iría, pero no, el se quedo ahí parado en espera de que ella hablara. La pelirroja suspiró y comenzó a contarle todo.
Mientras tanto en cubierta, Nojiko y Franky esperaban a que Nami saliera.
-Es mi culpa…-confesó Nojiko y le contó la historia de porque Nami se traumó con las muñecas.
-No te preocupes, esa mujer es muy fuerte, terminara por acostumbrarse…-la tranquilizó el cyborg. Nojiko le sonrió débilmente y Franky se sonrojó.
-Oi Franky, ¿te sientes bien?-preguntó inocentemente Chopper que acertó a pasar por ahí con Usopp.
-Es verdad, estás muy rojo…-Usopp, más perspicaz que Chopper, miraba a Franky, y luego a Nojiko. Sospechaba que pasaba algo entre esos dos… pero ¿sería posible?
-Err… tengo algo de calor, ire por una soda-alegó Franky a trompicones y se alejó de ahí. Usopp sonrió con una actitud de "lo sabía". Chopper volteó hacia Nojiko y le sorprendió verla tan sonriente.
En la cocina Souseiseki le ayudaba a Sanji lavando trastes. El cocinero la observaba de reojo, costaba trabajo creer que fuera una muñeca, parecía una niña real.
-Souseiseki chan…
-¿sí?
-¿Por qué ustedes…? ¿Por qué no parecen muñecas normales?
-Porque no lo somos, somos Rozen Maiden-respondió sencillamente. Sanji se quedó en las mismas y Souseiseki empezó a explicarle- Hace mucho tiempo, nuestro padre (quien nos fabricó), quería crear a la niña perfecta, Alice, así que comenzó a crearnos a nosotras, pero luego de crear siete muñecas, se dio cuenta de que ninguna de nosotras era digna de ser Alice -su voz se tornó triste- Cada una de nosotras tiene dentro de sí una rosa mística, es nuestra alma. Debemos de completar el Alice Game, pelear unas contra otras para conseguir las rosas místicas de las demás. La que gane y consiga todas las rosas místicas, se convertirá en Alice.
Sanji la miró entre confundido y horrorizado… ¿Pelear unas contra otras? ¿rosas místicas? De no ser porque compartía el barco con un grupo de freakys (exceptuando, claro está, a sus señoritas ^^), la historia de Souseiseki la hubiera parecido absurda.
-Espera, entonces… ¿hay más de ustedes?-Sanji se prometió a si mismo intentar a toda costa que Nami no se enterara de ello. Si dos muñecas le tocaban los nervios, si se enteraba de que había siete… bueno, no era recomendable…
Zoro entrenaba en cubierta. Habían pasado un par de días desde que había recibido esa extraña carta, y aún no se acostumbraba a ver a las dos muñecas caminando, comiendo y haciendo todo como si fueran seres humanos. Un ruido lo distrajo, cerca de ahí, y fiel a su costumbre, estaba Robin libro en mano. Lo malo para Zoro era que Robin no se despegaba de Hinaichigo, y como la muñequita parecía tener cierta fijación por Zoro, no cesaba de ir a interrumpirlo. En efecto, no habían pasado ni cinco minutos cuando ya Hinaichigo estaba frente a él observándolo. Robin observaba la escena con una expresión tan divertida que exasperó a Zoro.
-Oye niña, vete a jugar con Robin-gruñó Zoro, pero la pequeña no se movió. -¿Se te perdió algo?-y sin previo aviso la pequeña rompió a llorar desconsolada.
-Zoro, ¿Qué le hiciste?-le preguntó Robin en tono severo. Hinaichigo no dejaba de llorar y la arqueóloga se apresuró a abrazarla- Ya, no llores pequeña, ¿este ogro enojón te hizo algo?
-¿Cuál ogro enojón?-Zoro ya estaba que se lo llevaba la… esa mera. Entonces Hinaichigo empezó a gemir:
-Extraño a Tomoe…
-¿Quién rayos es Tomoe?-preguntó Zoro perdiendo la paciencia y provocando que la muñeca llorara aún más.
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En otra dimensión:
Tomoe estornudó con fuerza.
-Salud-dijo Jun, habían llegado frente a la casa de Tomoe y se despedía de ella cuando ese estornudo la interrumpió.
-Alguien se acordó de mí… hasta mañana ^^
-Hasta mañana-Jun suspiró, había regresado a clases luego de un largo tiempo, y bueno, no había estado del todo mal. Ahora lo que le preocupaba era la desaparición de Hinaichigo y Souseiseki.-Esa muñeca loca debe estar histérica-se dijo al pensar en Suiseiseki. Llego a su casa sin contratiempo, Nori ya estaba preparando la cena.
-Hola Jun ¿Cómo te fue?-le preguntó con aprehensión. Jun gruñó que le había ido bien y se dirigió hacia el sillón. La televisión estaba prendida con un programa de Kun Kun, ahí debían estar Shinku y la muñeca loca. En efecto, ahí estaban, pero Jun casi se va de espaldas al ver a Suigintou sentada al lado de Shinku.
-Bienvenido Jun-saludó Shinku, obviamente sin despegar los ojos de la pantalla. Suigintou le lanzó una mirada abstracta que Jun no supo descifrar y Suiseiseki le sonrio levemente. Todo eso le resultaba chocante, Suigintou había matado a Souseiseki, provocando que el Alice Game diera comienzo. A consecuencia de eso, Hinaichigo había muerto. Todo eso sin contar el odio más que explícito que sentía Suigintou contra Shinku.
-¿qué demo…?-comenzó a preguntar, en ese momento terminó el programa de Kun kun y Shinku apagó el televisor.
-Muy bien, vámonos. Kanaria debe estar por llegar-indicó Shinku y las tres muñecas se pusieron en pie.
-¿cómo que vámonos?-preguntó, más bien, gritó Jun.
-Menudo sirviente tan más ruidoso…-se quejó Shinku, pero antes que Jun pudiera protestar, Suiseiseki le había dado un fuerte golpe en la cabeza y Jun caía inconsciente.
-¿Tienes que golpearlos siempre?-preguntó Shinku, la otra solo sonrió retorcidamente.
-Es obvio que disfruta golpeando a los humanos…- comentó Suigintou en tono seco, pero Shinku percibió la risa oculta. En ese momento llamaron a la puerta. Era Kanaria.
-Kanaria, ¿estás dispuesta a venir con nosotras?
-Sí, extraño a esa bebe llorona…-confesó un poco sonrojada. Shinku sonrió y se dispusieron a entrar en el sueño de Jun.
Bueeeno, aquí está el otro capi... no me gustó del todo como quedó, y eso que lo siento larguísimo ^^u
B-fye y Erk92: muchas gracias por sus review ^^
Y sorry si se pierden poquito, no sé si han visto Rozen Maiden. De ahí saque a las muñecas ^^ y la historia está situada después de la serie, luego de la muerte de Souseiseki y Hinaichigo... si se pierden mucho prometo poner una pequeña reseña sobre cada muñeca, y si tienen tiempo les recomiendo ver Rozen Maiden ^^ vale la pena.
Me despido y nuevamente, gracias por los review ^^
