Fic
Café con Aroma Candy
Por Mayra Exitosa
IV
El departamento era muy pequeño y costoso, Candy organizaba todo para ir a la Universidad y ver sus avances. Su madre apuntaba lo necesario para vivir en una lista, sabanas para las camitas, algunas cositas para estar tranquilas, y luego después de terminar, hablaba con su hija mostrándole el periódico local, para entrar a trabajar.
- ¿Puedo de vendedora?
- Si Mami, estoy segura que te apreciaran muy bien.
- La falta de terminar mis estudios, hija, pero no me arrepiento, Peter era el hombre correcto y llego en el momento menos esperado, mis padres no deseaban que fuera así. Nunca más los volvía ver, en ocasiones pienso en ellos y…
- ¡Mami! No se ponga triste, nos irá mejor, reuniremos dinero y la llevare a ver a sus padres.
- Mi Papá te querrá mucho Candy. El deseaba que yo fuera una profesionista y que… cuidara su negocio.
- Bueno, pero Papá también te quiso mucho y… ¿Ellos tampoco te buscaron?
- Si lo hicieron. Estabas muy pequeña, pero mamá se ponía muy mal en los aviones, así que Papá me dijo que la próxima vez, fuéramos a verlos. El… se los prometió. Pero nunca se imaginó que eso jamás podría cumplirlo.
- ¿Nunca te has vuelo a encontrar con mi Tío?
- Hemos cambiado mucho. Si lo viera, tal vez ya no lo reconocería, la verdad oro, por no volver a verlo.
- Con el cargo de conciencia, no sabemos si aun camine.
- Esa clase de personas, es capaz de arrastrarse, Candy. No tienen llenadera, hija. Son un barril sin fondo, donde todo el tiempo están tomando y cuando tienen, se vuelve avaros, pero por más que guarden, el fondo esta hueco.
- Cuando me lo contaste, lo odié. Hoy si lo viera, me daría lastima.
- Te noto algo diferente, no sé que es, de pronto un poco triste, nostálgica. ¿Tal vez echas de menos el cafetal? ¿El cambio a la ciudad te afecto?
- Ideas tuyas, Mami. Regresaré por la tarde e iremos a ver trabajos cercanos aquí. Deséame mucha suerte, probablemente ya solo me toque ver los trámites finales.
- Hija, no es suerte lo que necesitas. Tú, te lo has ganado. Así que solo pídele a Dios que te acompañe a todos lados.
- ¡Siempre!
-Que Mi padre celestial desde el cielo, te acompañe, te vigile, te cuide, te guié y te haga regresar sana y salva a mi lado, mi pequeña piquita.
- Gracias Mami.
En las oficinas Andrew, alguien esperaba a que entrara el investigador, tenía que saber de ella, de su pasado, de su presente, de a donde había ido, porque lo había dejado esperándola, ella suspiraba a su lado, sus besos eran el néctar divino para él… De solo pensar que alguien más la probara, se agitaba desesperado y trataba de cambiar los pensamientos, se había ido a la universidad que dijo su abuela, era más fácil, pocas daban opción de estudiar a la distancia. No podía perderla, tenía que protegerla de quien fuera, de quien pudiera tocarla, era suya, ¿o él era de ella?
- Adelante, señor Stamford. - Sr. Andrew, el detective Stamford.
- Gracias Liza.
- Con su permiso señor.
Después de horas de tratar de darle todos los detalles, incomodo Andrew aceptaba verlo una vez a la semana, cuándo el había pedido informes diarios de sus avances, pero no podía ser así, le estaban dando prioridad y tomando la urgencia, pero de un día para otro no se tendría mucha diferencia de información y provocaría demasiada ansiedad.
En Los cafetales, se daba un enfrentamiento, los trabajadores de la cafetalera atrapaban en robo al esposo de la niña Annie, John. Llamando a la policía y este era arrestado, la abuela no había detenido nada. Annie se había quedado en su habitación sin salir en ningún momento. Así llamaban de nuevo a Albert. Pero los que por cercanía llegaban eran dos de sus otros nietos.
- ¡Anthony! ¡Archivald! Esto es una vergüenza, no puedo hacer nada para sacarlo de prisión, realmente estaba robando y…
- Tranquila Abuela, es un bueno para nada. Respondía molesto Anthony al saber de quién se trataba, y Archie de inmediato agregaba,
- ¡Que se pudra!
Annie bajaba como si nada por la escalera y los tres abrían extremadamente sus ojos al verla y haber opinado algo. A lo que ella con seriedad solo comentaba,
- ¡Se lo merece! Ya me había contado la mucama, que siempre ha andado en malos pasos, así que no se preocupen, ya estoy acostumbrada. Archie apenado bajaba el rostro y Anthony comentaba con fortaleza,
- Creo que es tiempo que te divorcies, Annie. Ya lo hemos pensado y puedes perderlo todo, pero eso ya fue demasiado.
- Yo lo hago por usted, Abuela, no quiere que deje a mi marido, pero la verdad… ni esposos somos.
Los tres volvían a abrir sus ojos girándose a verla, a lo que Anthony preguntaba con delicadeza,
- ¿Como que no son esposos?
- Bueno, es que… no hemos… intimado nunca.
- ¡Que!
La cara de espanto de la abuela, fue de caricatura. Pero una sonrisa de lado pasaba por los primos a lo que de inmediato agregaba, Anthony ya que Archie se había quedado mudo.
- ¿Podemos decir que… no se consumo, su matrimonio?
- Así es. Además, en la supuesta luna de miel, el se la paso muy bien con un… lanchero. Archie que había permanecido serio y sin decir nada asustado intervenía preguntando,
- ¿Es gay?
A lo que Annie asentía, al recordar como John se había tomado de más y termino con el lanchero del hotel, y ella asqueada, se fue a su habitación y no quiso saber más de él. Apenada y avergonzada la abuela, se disculpaba con Annie, al haberla obligado a continuar con su matrimonio, el cual no era tal, pero no podían negar que llevaban mucho tiempo, además como comprobarían eso de no consumado,
- ¡Fácil, Abuela! ¡Soy virgen!
Los jóvenes primos se retiraban apenados, al ver que la conversación se volvía más seria, sin embargo ambos estaban orgullosos y Anthony llamaba a Albert para informar la situación, a lo que ambos relajados, mandaban a sus abogados para hacerse cargo de una falsa relación, de cómo la vida les daba un respiro y el escándalo sería solo para la familia de John, no para ellos, sin embargo por el bienestar de Annie, lo manejarían con discreción.
En el departamento, ya por la noche Candy sacaba una blusa, la que ella había usado la ultima vez que lo vio, todavía conservaba su olor, y al colocarla en su nariz recordaba su noche de magia, su tarde de aventura y su mañana de despedida. Un día completo para jamás olvidarlo, sería un sueño hermoso que guardaría por toda la eternidad, al final, no sería posible, pero tal vez, solo un tal vez, ella podría hacer el cambio.
Pensaba en el, llevándola en su caballo, hasta las ruinas de la cafetalera White, en los pedazos de casa con la cúpula de la sala en ruinas, ahí dentro ella caminaba en un vestido rojo fuerte y el, como esa mañana, con una vestimenta casual, caminaba hacia ella admirándola orgulloso, porque ella no era más una obrera, ahora era una administradora profesional, tenía varios negocios a los que administraba y era solicitada por muchos para asesorarlos en sus finanzas. Sin saber como en sus pensamientos se quedaba dormida, cansada de un día tan agitado, pensándolo, deseándolo, amándolo en secreto. Como si fuera a ser posible en un futuro no muy lejano.
CONTINUARA
Muchas gracias por sus comentarios, por su apoyo y deseando terminar fics,
Un abrazo a al distancia
Mayra Exitosa
