Disclaimer: Algunos de los personajes mencionados aqui no son propiedad mía, son de J.K Rowling
Capítulo 4. ¡Maldita!
– Bueno... " Cucuruchos de Cucaracha" – El retrato se abrió y ambos entraron a la Sala Común, había algunos alumnos de sexto terminando sus deberes, Ron recordó la pesadilla de curso que ese fue y se dirigió hacia la puerta que conducía a los dormitorios de los chicos, no sin antes darle un beso largo y delicioso a su novia.
Al día siguiente (después de rabiosas miradas de Heather y algo de dolor de estómago por tanto helado) Hermione tuvo que levantarse en la mañana, bajar a desayunar sola y tener que tragarse todo lo que sentía al verlos juntos.
Se suponía que debía empezar a hacerse a la idea ¿no? Es decir, Ron se veía en las nubes por Heather (por más que a Hermione le doliese) y al parecer su relación era muy feliz para el pelirojo (y para Heather) porque ambos se veían más que felices al darse besitos, al acurrucarse, al decirse palabras cursis, al acariciarse... resumido: en ir destruyendo el corazón de Hermione pedacito por pedacito.
Se sentó lo más lejos posible, pero aún así lograba escucharlos (se empezaba a cuestionar si los de Slytherin -su mesa estaba en el extremo opuesto del Gran Comedor- los alcanzaban a oír también), trató de concentrarse en su cereal y en la misión por la cual lo había colocado delante de ella: comerlo.
¡Pero era tan difícil! Estaba sopesando la idea de no desayunar nada, no, de no volver a comer en toda su vida, cuando escuchó las risotadas que provenían de sus 2 pesadillas (ah, no, solo una es la pesadilla, la otra es el príncipe azul que la salva de las terribles garras de la bruja loca Heather... perdón, de la mala de la historia... de su historia) y odió que su cabeza girara como queriendo torturarla más.
Ahí estaban ellos, riendo. Hermione entrecerró los ojos en dirección a Heather, no le agradaba que la separaran de su cereal, digo, de Ron. Iba a retirar sus ojos chocolate de esa torturante escena cuando ocurrió algo que le llamó la atención. ¿Acaso...?
Heather no había tomado el vaso de Ron en lo que se distraía, solo eran alucinaciones... ¿verdad?
¿Y era alucinación que ella sacaba una botella y...?
¡No puede ser!
La cabeza le daba vueltas. Era una estúpida, ¿Porqué se había ido corriendo?
Pero eso no tenía importancia ahora. Lo importante era que... ¡¿Cómo no se le había ocurrido antes?! Era la explicación más lógica, pero... en todo caso debía de ser un filtro de amor muy poderoso... Ron realmente parecía enamorado. Resopló, solo le ponía toda la botella, era obvio. Pero entonces eso la convertía en una chica mucho más retorcida y obsesionada de lo que había pensado hace unos minutos.
No prestaba atención a lo que ocurría alrededor. Ni a los gritos repetitivos de la Profesora McGonnagal, claro, hasta que la tuvo enfrente.
– ¡Senorita Granger! ¿Está sorda o qué le pasa? ¡A mi despacho! – Ordenó – Nunca me habría esperado algo así de usted... – Iba murmurando.
– ¿Pero que...? ¿¿Pero cómo?? ¿Yo? – Que apenas regresara a este mundo por estar odiando a Heather (¡Sí! Estaba en el planeta "I-hate-heather") y que regresara para encontrarse a su profesora predilecta, la cual la mandaba a su despacho con cara de pocos amigos, no era nada bueno. ¡¿Pero como iba a ser bueno, por Merlín?! ¡Era Hermione Granger!
– ¿Se va a dignar a acompañarme, o prefiere seguir en su mundo?
¿Qué demonios estaba pasando? Una loca idea pasó por su cabeza... relacionada con Heather y pociones...
Estaba perpleja, ¿Ella regañada? No, era una broma, ¿cierto? Si, de seguro ahorita llegaba y la profesora la felicitaba por ser la alumna más brillante, respetada e inteligente de todo Hogwarts "Y eso es decir poco...". Sacudió la cabeza, ya se le estaba pegando la locura de Charlotte.
– Ay, genial – Susurró con pesadez antes de llegar a la puerta del despacho de la profesora McGonnagal.
– Pero no lo entiendo – Le decía Ron a Heather – ¿Porqué lo hiciste? A ti te encantaba ser... – Pero ella le tapó la boca al ver a Hermione acercarse.
– Ya déjalo Ronnie – Ronroneó – Suerte – Le deseó dándole un rápido beso en los labios antes de que el pelirrojo entrara al despacho.
Y entonces fue cuando Hermione reaccionó. ¡Cómo se le pudo haber olvidado! Heather pasó a lado de ella, y aunque Hermione reprimió sus deseos de estrujarle su delgado cuello (aunque eso le costara ponerse de puntitas), la culpa la envolvía de pies a cabeza.
– ¡Lo siento! – Fue lo primero que dijo al entrar al despacho. – Perdóneme, profesora, en serio...
– Silencio – De cierta forma a Hermione le dolía que su profesora adorada le hablara de esa forma. – Tomen asiento.
Ron sólo miraba hacia el suelo, avergonzado. De seguro a él también se le había olvidado, con lo olvidadizo que era... a Hermione le encantaba recordarle las cosas (una punzada al corazón), pero obviamente había estado tan ocupado con Heather que sus labores de prefecto quedaron tiradas a un lado por estar con su novia (dos punzadas... más).
– ¿Acaso tienen idea... – Comenzó – de lo que es que los prefectos de mi casa no hayan cumplido con sus labores? ¿Tienen idea de cómo lucí entre los demás jefes de casa, mientras esperaba sus reportes? – Hermione tenía los ojos vidriosos, Ron las orejas coloradas. – Es la última vez ¿Me oyen? la última que les permito que algo así suceda. No creo que los deberes sean tan pesados, en todo caso, podrían haberlos terminado después de hacer su ronda. ¡Hasta el señor Malfoy hizo sus rondas con la señorita Parkinson!
– ¿Lo hizo? – Preguntó Ron, incrédulo.
– Si, señor Weasley, al menos él demuestra que toma sus cargos en serio.
– Le prometo que no se repetirá de nuevo profesora. – Decía Hermione avergonzada de sí misma.
– Oh, eso seguro. De ahora en adelante tendrán que estar toda la noche haciendo sus rondas. No tendrán horas libres y estarán vigilando que todo este en orden. Y no se crean que podrán eludirlo – Dijo mirando especialmente a Ron – Porqué tendré espias, y para que lo sepan, la Señora Gorda no los dejará entrar a la Sala Común en la noche; y Nick Casi Decapitado se ofreció a observar que no entraran a la Sala de los Menesteres. Se que será cansado, y les dificultará con sus deberes, así que sólo serán 3 semanas...
– ¡3 semanas! – Exclamó Ron, entre sorprendido y desolado. – ¡¿Pero como piensa que dormiremos?!
– Eso tendrán que verlo ustedes, estoy segura de que durmieron muy bien ayer. – Le contestó de forma maliciosa, Hermione estaba segura de que o le habían hecho pasar un rato horrendo y quería venganza (que era lo que entendía) o su profesora había tenido una muy mala mañana. – Yo veré si están cumpliendo con su deber, y si lo están haciendo correctamente, sólo entonces, talvez su castigo sea más corto.
– Estoy de acuerdo. – Pronunció débilmente la castaña.
– ¡Gracias! – Le dijo de forma sarcástica y fría el pelirrojo a Hermione, era la primera vez que le hablaba desde lo que pasó en el campo de Quiddicth. Hermione se sintió más triste de lo que se había sentido en su vida... pero había algo bueno en todo esto: pasaría más tiempo con Ron, y tal vez así él ya no ingeriría más filtro de amor de Heather... o eso intentaría...
– Pues bien, el castigo empieza a partir de hoy. Tengan – Les extendió unas notas que acababa de hacer – Entregensela al profesor con el que tengan clase, así les permitirá entrar.
– Lo bueno es que no nos toca Defensa Contra las Artes Oscuras, ¿eh? – Le dijo Ron a Hermione.
– ¡Pero a mi me tocaban dos horas de Aritmancia! Tengo que irme...
Pero antes de que su amado tratara de ponerse de acuerdo con ella para las rondas, ella ya había salido corriendo.
Iba arrastrando los pies, cansadísima, era terrible, eran las 5:58 pm (consultó su reloj) y dio un respingo. La profesora no les había dado hora de comienzo, pero sería mejor que estuviera dentro de la Sala Común al menos... algo.
Corrió, muy a pesar de estar agotadísima. Esquivó a unos alumnos que se le habían atravesado como a propósito... y llegó como alma que lleva el diablo enfrente de la Señora Gorda.
– Cu-c-cucuruchos-s d-de – Tomó aire – Cucuruchos de cucaracha.
– Lo siento – Le dijo la Señora Gorda. – Pero no puedes entrar.
– ¿QUÉ? – Gritó, miró su reloj: 6:00 pm, no era posible haber corrido 2 minutos, por... lo que sea. Se tiró, arrodillada enfrente del retrato, quien la miraba con susto. – Por favor, se lo suplico, sólo déjeme estar 5 minutos adentro, es muy temprano aún, ¿no cree? – La miró de forma implorante.
– Lo siento – Repitió – Pero órdenes son órdenes.
– ¡No! – Gritó alguien detrás de ella, Ron iba corriendo en dirección a donde se encontraba, mientras Heather los miraba con... ¿odio? Hermione experimentó un placer exquisito... – ¿Ya no podemos entrar? – Preguntó apesumbrado.
– ¿Tú que crees? – Le contestó la castaña. Para regresarle todo el sufrimiento que había sufrido estos días, Hermione se apoyó del brazo de Ron para levantarse (aunque con eso no iba a ser suficiente). Pero siguió: – Entonces... ¿Empezamos ya?
– Yo ni siquiera he empezado los deberes. – Dijo todavía más apesumbrado.
– Pues si quieres vamos a los jardines y hacemos los deberes juntos... de por sí, por ahí tenemos buena vista de lo que pasa en esta sección del castillo, ¿No crees? – Sugirió emocionada.
– Pues... – Miró a Heather – No lo se...
– Oh, claro – Se dirigió con cautela hacia los jardines, ella si iba a hacer los deberes ahí, con o sin Ron (pero con él sería mil veces mejor, claro).
Se sentó al lado de un arbusto, sacó sus libros de la mochila, el tintero, los pergaminos y lo acomodó todo perfectamente en el césped. Estaba abriendo su libro de Defensa Contra las Artes Oscuras cuando oyó que alguien le decía:
– ¿Sigue en pie tu oferta? – Preguntó despacio su Ron.
– ¡Claro! – Lo ayudó a acomodar sus cosas (muy cerca de las suyas) y se sentaron para ver el castillo. – ¿Tu novia no se enoja?
– Sobrevivirá – Sonrió él – Además, ella quería estar un rato sola, para hacer sus pociones y no se que tantas cosas... no tienes idea de lo buena que es con las pociones, ¡puede hacer de todo!
– No me digas... – Lo miró fijamente, ya se le estaba olvidando lo endemoniadamente guapo que era, y las sensaciones que le provocaban sus ojos posados en ella... su sonrisa, esa que sólo era dedicada a la castaña...
A las 8:00 pm, al ver que no pasaba nada en la sección que tenían supervisada, y con los deberes propiamente hechos (¡Ah! Y también al estar completamente descansados, el césped era muy cómodo de vez en cuando...), decidieron que lo mejor sería empezar a dar vueltas y vueltas como prefectos que eran, Hermione se iba a ganar de nuevo a Ron. No le iba a insistir que le dijera por qué le había dejado de hablar (es más, ni le iba a preguntar eso, ¡borrón y cuenta nueva!), sólo quería pasar tiempo con él. Caminar, fingir que estan haciendo su deber, cuando casi siempre no pasaba nada...
Tal vez se encontrarían a Malfoy, pero eso la tenía sin cuidado. O tal vez encontraran a un par de chiquillos haciendo maldades, eso era lo más común. Honestamente, no le importaba lo que pudieran encontrar, por que estaría con Ron, con su Ron.
Mientras se prolongaba un silencio agotador, Hermione recordó de nuevo sus inquietudes, acerca de las locuras de Heather... ¿Cómo era posible que estuviera tan loca como para darle toda una botella de filtro de amor? Y lo que más le sorprendía era que Ron parecía como si fuera de lo más normal, actuaba como si la amara desde hace demasiado tiempo. Y eso a Hermione le dolía, aunque se tratara de convencer de que Heather lo tenía embrujado. Y hasta ahora le impactó la idea. ¡Lo tenía embrujado!
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Bueno, ahorita no tengo inspiración de hacer mis notas de autor... haha...
Pero muchisisisisisisisisisisisisiisisisisisisisisisisisisisiisisisisisisisisimas gracias por sus reviews!!
Y obvio gracias por leer esto!!
Ahora, ya saben lo que tienen que hacer: DEJAR REVIEW!!
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