Capítulo 4
Ya es suficiente
Hola a todos, espero que ésta pequeña historia sea de su agrado, cualquier comentario será bien recibido, sin más que agregar, gracias por leer
Después del sexto aniversario de Naruto y Hinata, Kiba decidió terminar con el tormento en el que había transformado su vida.
Si, su hermosa Hinata, con el largo cabello negro y piel de porcelana, ahí estaba, sentada al lado del rubio.
-Amor, últimamente has estado comiendo muchísimo, cuídate- comentó Naruto sacando su almuerzo.
-No amor es sólo que me he sentido mal, me duele mucho la cabeza, estoy muy mareada, incluso no me ha bajado, creo que debo comer mejor- confesó Hinata tratando de convencerlo.
-Has lo que tú quieras, pero ya sabes la regla, a mí no me gustan las llantitas ni cachetotes- dijo Naruto levantándose y marchándose.
Lágrimas abundantes rodaron de las mejillas de la chica, palpó su estómago, no se sentía plano pero las costillas comenzaban a aflorar.
Creo que tiene razón, estoy gorda, estoy engordando pensó, miró el atún que se asomaba de su bolsa, ensalada de atún con aguacate y tomate, se fue a la basura, la chica corrió al baño tratando inútilmente de sacar el desayuno, fue tanta su premura y prisa que no notó que el baño de mujeres era el de junto.
Cuando entró, el baño estaba vacío, unos minutos después Kiba entró, inmediatamente escuchó las arcadas.
-Oye, amigo, ¿estás bien? ¿Necesitas algo?- preguntó cortésmente
Hinata abrió los ojos como platos, su respiración se dificultó, su bolsa cayó al suelo, Kiba se apresuró a recogerlo.
-¡Hinata! ¿Estás bien, por qué estás aquí?- preguntó muy sorprendido
La chica no respondió, limpió su boca y abrió la puerta.
-Hinata, dime que está pasando contigo, ¿Por qué estabas vomitando?- preguntó preocupado el Inuzuka
-Por nada, me cayó mal el desayuno, me equivoqué de baño, déjame pasar- respondió cortante Hinata dirigiéndose a la puerta.
-No te das cuenta de lo mucho que me preocupas Hinata, esas ojeras y palidez no son nada normales- recriminó Kiba
-Mira Kiba, yo se que me quieres, somos amigos, pero ahora Naruto es mi prioridad, sólo debes saber que hago todo lo posible por mantenerme hermosa, para él, ¿de acuerdo?- finalizó Hinata saliendo del baño.
Kiba la miró mientras salía, asi era últimamente, él ya no era gran cosa en la vida de ella, lo que Hinata no consideraba, es que ella ocupaba mucho espacio en la de él.
Pasaron dos semanas y el progreso que había tenido Hinata ya era inexistente, nuevamente tenía las ojeras densas, su cabello comenzaba a caerse.
La Hyuuga se encontró con su novio en la cafetería de la preparatoria, el compró una hamburguesa para él, para ella nada.
-Amor, hump,¿ crees que me pudieras regalar una mordida de tu hamburguesa?- preguntó tímidamente Hinata, había decidido que ésta vez probaría esa delicia, después lo arreglaría en el baño.
Naruto sonrió burlonamente.
-Vamos Hinata, ¿tú crees que te hará bien?, si cada día luces peor, ahora hasta tu cabello está seco y cayéndose, digo, mira a Sakura como luce, y después mírate tú, a ver que deduces- respondió Naruto perdiendo su mirada en las curvas de la chica pelirrosa.
Hinata sintió una punzada en el corazón, explotó de rabia.
-Ah, si, entonces, ¿Por qué no te vas con ella, si tan perfecta es?- Hinata estalló, -eres un cerdo, ¿No te das cuenta de todo lo que he hecho por ti?- gritó la chica ante la sorpresa de todos.
Naruto reprimió su reacción, se limitó a sonreírle , la tomó suavemente del brazo mientras la chica seguía gritando.
Kiba, que se encontraba unos metros detrás de ellos decidió seguirlos, no le gustó nada la actitud de Naruto.
Naruto condujo a Hinata atrás de un rosal, se aseguró de que nadie estuviera cerca, unos minutos después llegó Kiba, se escondió entre los arbustos.
-¡Eres una estúpida! ¡Pero es la última vez que me dejas en ridículo en frente de todos, escuchaste!- gritó Naruto lleno de furia.
-Naruto, yo- respondió ella muy apenada.
-¡Ya es suficiente, no me dirijas mas la palabra, lárgate de aquí!- siguió Naruto empujándola fuerte.
Kiba decidió intervenir.
-¿Qué carajo te pasa imbécil?, ¡No la vuelvas a tocar, o te mato, te lo advierto!- amenazó Kiba abrazando a Hinata que lloraba amargamente.
-Ella es mi novia y le hago lo que yo quiera, si ella lo permite- Naruto soltó una risa burlona- Vaya, que ternura, estás enamorado de mi novia, pero sabes que, ella está conmigo por que soy mejor, no un perdedor como tú-
-¡Ya basta!-gritó Hinata deshaciéndose del abrazo de Kiba.
-Eso mismo digo yo, ya basta de que este se tome tantas atribuciones, así que lo pongo fácil Hinata, decide, él o yo-sentenció Naruto poniéndose frente a Kiba.
Hinata permaneció en silencio, Naruto le ofreció una mano, ella la tomó y la puso en su cintura.
-Está bien, has con ella lo que quieras, muy bien Hinata, hasta luego- finalizó Kiba mirando con odio a Naruto, a Hinata con decepción, con esa que se tiene cuando se ama, pero un amor inútil e infructuoso.
… Kiba trató de contener sus lágrimas al menos hasta llegar a su casa, ya habían pisado su dignidad lo suficiente, al menos por un día.
Kiba entró a la residencia Inuzuka, esa pequeña casita de un piso, su hermana Hana bordaba tranquilamente, su mamá cocinaba galletas de chocolate.
Muy oportunas pensó.
No saludó a ninguna de las dos, corrió a su habitación, lloró, como jamás había llorado, esta vez no sólo se sentía triste, estaba devastado, traicionado, sobre todo humillado.
Pero ese era el fin, la última vez que Hinata Hyuuga lo despreciaba, ya basta.
