Capítulo 4
Ya había pasado una semana desde que Kagome se había unido al grupo de Sesshomaru y Rin ya se encontraba totalmente curada.
—gracias señorita Kagome por curarme
— de nada Rin ahora me voy de vuelta a la aldea
— quédese con nosotros, verdad que si amo
Sesshomaru se quedó en silencio lo que significaba un "haz lo que quieras".
— gracias pero necesito irme
Kagome se fue dándole la espalda al grupo quienes continuaron su camino adelantándose un poco de Sesshomaru quien instintivamente volteó a ver a la joven miko quien se veía a lo lejos mientras el viento jugaba con su ahora larga cola de caballo. El demonio se había acostumbrado a su presencia fácilmente y ahora se sentía extraño ante su separación lo cual para Jaken no pasó desapercibido. Pasaron las horas y Jaken comenzó la conversación más incómoda que no habían tocado más que con su madre la señora Irasue.
— amo no ha pensado en tomar a una compañera? -esperando el golpe que nunca llegó-
Sesshomaru permaneció en silencio lo cual su sirviente dejó por la paz, pero lo cierto era que cuando dijo compañera su mente le jugó una mala pasada, imaginándose a Kagome a su lado mientras veía a Rin jugar con otro pequeño. Se reprochó a si mismo ante tales pensamientos, pensamientos que no tenía hace años desde aquella mujer.
Kagome llego hasta un río hincándose para beber agua, cuando vio su reflejo en las cristalinas aguas se decepcionó tanto de ella. Sus hermosos ojos se habían apagado, ahora se veían fríos como los de Kikyou, ahora se parecía más a ella, aún quedaban sentimientos en ella que no le gustaban. Se paró y siguió su camino dejando todo atrás.
Ya había pasado un mes desde su separación, el grupo de Sesshomaru caminaba en busca de Naraku cuando se toparon con Inuyasha y su grupo. Sesshomaru busco con la mirada a la joven miko topándose con Kikyou frunciendo el ceño.
— donde esta Kagome Sesshomaru?- dijo Inuyasha -
— Hace un mes que esa muchacha se marchó- respondió Jaken-
—Con nosotros no ha regresado - mencionó sango preocupada -
— siento una presencia muy poderosa - dijo Kikyou-
A lo lejos se escuchó una explosión y vieron volar los insectos de Naraku. Los dos grupos fueron a ver, cuando llegaron al campo de batalla estaba Naraku mal herido y la causante era Kagome quien tenía tres cuartas partes de la perla reunidas.
Kagome se veía tranquila pero tenía heridas en los brazos, preparó una flecha y la lanzó dándole a los insectos de Naraku quien iban en su ayuda.
Inuyasha corrió hasta ella lo cual Naraku aprovechó para escapar.
— Kagome estas bien?
— si pero si no hubieras interrumpido hubiera acabado con él
— qué te pasa Kagome?
— que me pasa que quiero continuar sola, no se preocupen amigos casi le quite la perla solo tiene una cuarta parte eso disminuirá su poder
— nos vas a dejar Kagome?
— lo siento shippo pero necesito hacer esto sola
— es porque estoy con Inuyasha?
— no Kikyou es porque quiero culminar mi entrenamiento
— dime Kagome que has hecho
— alguien de mi época rompió el sello que evitaba que usara mis poderes en su totalidad
— algo cambió en ti
— ah sí, también renuncie a los sentimientos
— qué hiciste qué?
— si los sentimientos me estorbaban
— Eso quiere decir que no sientes nada por nosotros - dijo shippo llorando-
— no shippo, tengo sentimientos, quiero a muchas personas, pero ya nunca me podré enamorar de ningún hombre, es por esto que quiero hacer la búsqueda sola necesito entrenar y con ustedes todo será más fácil
Inuyasha no podía creer lo que escuchaba, Kagome jamás lo vería con amor. Sesshomaru veía todo seriamente cuando sin decir nada se marchó con su grupo.
Kagome se despidió de sus amigos quienes estaban preocupados ante su comportamiento, pero hasta cierto punto la entendían.
Kagome caminaba tranquilamente cuando siento que la giraban de los hombros; unos ojos dorados la veían fijamente mientras la iba acercando más a él.
—qué haces Inuyasha
—quiero que te quedes a mi lado, como siempre
— eso ya no puede ser, ahora tienes lo que querías a Kikyou a tu lado no?
Inuyasha la tomó de la nuca y la beso en los labios, Kagome se quedó completamente quieta hasta que lo separó sin corresponder el beso.
— perdóname Inuyasha ya no siento nada por mí sólo te puedo ofrecer mi amistad, pero es mejor que nos separemos y así vas a ser feliz con Kikyou como siempre quisiste
Kagome le dio la espalda y caminó mientras a Inuyasha se le iba el aliento, otra vez sólo porque aunque Kikyou fue la primera mujer que amó no se sentía cómodo con ella, sólo con Kagome tenía confianza. Ahí se quedó parado hasta que la joven miko desapareció entre la espesura del bosque.
Pasaron los días y el grupo de Inuyasha no tenía ninguna noticia de Kagome ni de Naraku. El grupo se había apagado por completo, la llegada de Kikyou había cambiado la convivencia del grupo.
En una aldea lejana una sacerdotisa barría la entrada de un templo, cuando unos aldeanos le pidieron su ayuda.
— señorita sacerdotisa un demonio está en la entrada de la aldea, ayudemos por favor
— vamos!
La joven se abrió paso entre los aldeanos que enlazaban al demonio, cuando pudo llegar hasta a la entrada vio unos ojos ambarinos, fríos y calculadores que amenazaba con sus garras a los aldeanos quienes evitaban su paso.
— Sesshomaru
— Señorita Kagome - dijo Rin corriendo para abrazarla
Kagome recibió a la niña con una sonrisa para luego dirigir su mirada hacia al demonio quien ya había relajado su ceño sin dejar de ver a la joven. Ante su mirada Kagome sintió un palpitar que nunca había sentido, y lo único que pudo hacer fue dirigirse a los aldeanos.
— no teman, yo lo conozco y no les hará daño, sólo no se interpongan en su camino ¿está bien?
— Sí señorita - respondieron los aldeanos
— pensé que regresarías con Inuyasha - dijo Sesshomaru
— no, necesito hacer esto sola, Naraku está cerca de aquí, pero no ha salido de su escondite
— te tiene miedo, no deberías estar sola
— No pasará nada, además es mi destino -sonriéndole
La noche cayó y Kagome estaba en medio del bosque sentada con la única luz de la luna cuando Sesshomaru salió ante ella.
— no es muy tarde para que estés sola en el bosque?
— me gusta la soledad
— Bien -caminando-
— Espera! , quieres sentarte conmigo?
— No -caminando
— siempre has sido así de antipático?
Sesshomaru simplemente la ignoró y se fue. Así pasaron los días, las semanas y cada noche Sesshomaru la veía en el mismo lugar, pasaban las horas mientras Kagome hablaba, sacándole pocas palabras al demonio o simplemente en silencio, pero ahora sentados uno al lado del otro hasta que Sesshomaru le era indispensable la compañía de la joven. Se había convertido en una necesidad verla, no sentía eso desde hace cientos de años con aquella mujer.
— y dime Sesshomaru has tenido amigos, además de Jaken y Rin?
— si
— ah sí! ¿Quien?
— hace muchos años tuve una amiga
— oh y que paso con ella?
— Murió, ella era humana -levantándose
— lo siento no quería incomodarte, por eso rechazas a los humanos?
— no me siento mal por eso
— Sesshomaru la amabas verdad?
Esa pregunta dejó helado al demonio quien se acercó hasta ella viéndola fijamente
— tú has escuchado de ella
— no se de quien me hablas
— ella era Midoriko
Kagome quedó sorprendida y sin pensarlo se acercó a él y lo abrazó poniendo su mejilla en su pecho. Sesshomaru no hizo nada pues aunque el gesto lo había sorprendido no quería separarse de ella.
Kagome cerró los ojos y sintió un mareo al abrirlos vio una escena que le partió el corazón, era Midoriko y Sesshomaru una noche antes de que ella tuviera su pelea final donde perdería la vida y crearía la perla de Shikon.
— yo puedo protegerte! - le grito Sesshomaru
— Sesshomaru, mi querido Sesshomaru, es mi pelea y no quiero arriesgarte, podría hacerte daño
Sesshomaru la abrazó mientras acariciaba su cabellera ébano, mientras que ella lloraba y acariciaba su rostro.
— llegará alguien como tú con el corazón tan lastimado que se ayudaran a sanar mutuamente y la amarás más que a mí y ella te amará más que nadie en la vida, serás tan feliz que lo que ahora vivimos será un simple paso para tu felicidad
— yo no quiero a nadie más que a ti
— ahora comprendes a tu padre quien ha comenzado a enamorarse de la princesa Izayoi
— no te dejaré ir sola
— QUE NO ENTIENDES QUE NO TE QUIERO A MI LADO! -grito Midoriko
Sesshomaru endureció su postura y sus ojos perdieron la calidad que había momentos atrás
En ese momento Kagome abrió los ojos sintiendo que le faltaba el aire. El demonio la tomó en brazos y la recostó sobre una de sus rodillas.
— qué te pasa Kagome?
— v...vi la última vez que la viste y sentí lo que ella
Kagome comenzó a llorar sin saber por qué, mientras que Sesshomaru demostraba preocupación por ella.
— ella te amaba Sesshomaru
"llegará alguien como tú con el corazón tan lastimado que se ayudaran a sanar mutuamente y la amarás más que a mí y ella te amará más que nadie en la vida, serás tan feliz que lo que ahora vivimos será un simple paso para tu felicidad".
Recordó sus palabras al ver los ojos de aquella chiquilla del futuro que sin esperarlo había robado su frío y duro corazón.
Kagome había sentido de nuevo amor en su corazón, confundiéndose ya que se suponía que nunca más volvería a enamorarse, pero el demonio más frío y despiadado, hermano de su primer amor había roto otro sello, el sello que la privaba de los sentimientos.
Ahora los dos se veían mientras él con su dedo secaba las lágrimas de la joven, y ella sentía su corazón salir por los oídos.
Sesshomaru se levantó y la cargó hasta su cabaña mientras que ella sentía la calidad de su cuerpo y de vez en cuando levantaba la vista para chocar con esos ojos ambarinos que eran muy diferentes, seguían siendo serios, pero al chocar con su mirada una luz nunca antes vista aparecía en ellos.
La dejo en la entrada mientras que unos ojos llenos de odio los veían ocultos en la oscuridad de un templo.
— descansa sacerdotisa
— descansa Sesshomaru
