CAPITULO 4

Ojos de hielo, infierno en el corazón

-Saitama-san quisiera que nos reuniéramos y preguntarle algunas cosas sobre Genos.

-¿L-le ha pasado algo? ¿Lo dañaron otra vez? ¿Qué le pasa?—El rostro del anciano, aunque fuera holograma se notaba sorprendido por la reacción de Saitama.

El calvo se veía ansioso, olvidándose por completo de su conflicto emocional al pensar que algo malo hubiera pasado con el rubio, su ausencia había cobrado su factura pues no era usual verlo tan angustiado, aferrándose de la almohada con fuerza, una gotita de sudor aperló su lampiña cabeza, ya que mil posibilidades se agolpaban en su mente.

-Tranquilo Saitama-san, Genos está bien de salud si eso le preocupa, por lo que se ve en serio necesitamos hablar, es sobre otra cosa no es algo fácil ya que el chico pues…

La cara del dr Kuseno adquirió un tinte sombrío, la impotencia en sus ojos oscuros era grande, Saitama no pudo evitar sentir empatía por el anciano científico, así que optó por tratar de controlarse, se veía que el hombre estaba muy preocupado por su actitud precavida, como si hubiera tratado de buscar la respuesta a una pregunta, sin hallarla…

-Por favor Saitama-san veámonos mañana en mi laboratorio, le dejaré al drone para que lo guíe.

-De acuerdo señor… ¿Seguro que Genos está bien?—El anciano asintió sonriendo desganado, le alegraba que alguien más se preocupara por el necio cyborg, el rostro del calvo seguía angustiado pero se calmó poco a poco, su voz había temblado brevemente tratando en balde de serenarse.

-Sí Saitama –san descuide, le aseguro que él está bien mañana hablaremos, buenas noches.

El holograma desapareció, mientras el drone se quedaba estático, apagando sus funciones hasta nueva orden, Saitama suspiró apesadumbrado mientras sobaba su pecho, desde hace un tiempo sentía un frío clavado en él, no era como si fuera físico… era cosa emocional, ya que acompañaba ése vacío que la ausencia del rubio había dejado.

Desde el día en que el drone que usaban Genos y el dr Kuseno arribara a su departamento, fue apodado Bug por Saitama al no encontrar forma de llamarlo, sin embargo no pudo dormir pues todavía resonaba en su cabeza el mensaje del anciano científico.

Saitama se había levantado y luego de desayunar, ordenó un poco su apartamento, más pequeño que el que tenía en Ciudad Z, esperando que Bug se activara. Mentiría si no dijera que seguía preocupado por las palabras del dr Kuseno, su gesto se frunció de sólo pensar si tenía algo que ver el sujeto que estaba con Genos, caldeándose más sus ánimos.

Respiró hondo agarrando su tabique nasal, sentía sus entrañas retorcerse de ira, después de todo el adolescente no tenía experiencia en relacionarse con personas, mucho menos de forma sentimental, poco recordaba de sus años como humano y prácticamente era un niño cuando todo se truncó, le hablaba a contadas personas y sólo había sido abierto con él en su momento.

Temía tanto que alguien pudiera aprovecharse del chico, era un joven muy fuerte y poderoso, pero era muy ingenuo todavía, desconocía muchas cosas y apenas estaba consciente de su humanidad recién despertada, un niño en una armadura de alta tecnología, pero por dentro tan expuesto como cualquier persona.

Y él sólo le dio la espalda, lo abandonó dejándolo a merced de cualquiera que quisiera aprovecharse de su nobleza, la culpa lo asaltó así como el creciente temor de que ésa persona que vio con Genos fuera a herirlo.

Si alguien osara lastimar o hacer sufrir a Genos… simplemente lo desaparecería de un puñetazo. Al menos fue lo primero que le cruzó por la mente a Saitama cuando escuchó la zozobra en las palabras del doctor, no había visto muchos gestos del más joven, apenas sí lo había visto sonreír y no quería imaginarse el adusto rostro juvenil trastocarse en una mueca de dolor.

-Buenas tardes Saitama-san.

La voz hueca de Bug lo sacó de sus pensamientos, era hora.

Luego de cuarenta y cinco minutos, Saitama fue guiado por Bug hasta el laboratorio del dr Kuseno, un edificio bastante hermético y sobrio con un sistema automatizado, sólo tuvo que oprimir el botón del comunicador en la entrada, ya que vio que tenía cámaras de seguridad, era un sitio tranquilo enclavado en una zona no muy poblada ni transitada, mayormente había bodegas y fábricas.

Prácticamente Genos viene aquí caminando para sus mejoras y revisiones, se detuvo frente a la puerta metálica, mientras las cámaras lo reconocían de inmediato, Bug llegó hasta el panel frontal donde estaba el comunicador, una luz parecido a un láser salió de su lente escaneando la pantalla.

-Doctor Kuseno, he traído a Saitama-san—Sonó la voz hueca del droide, luego el panel se cerró y el ruido del mecanismo de la puerta se escuchó de forma metálica, abriéndose con lentitud. Frente a él estaba el anciano científico recibiéndolo con amabilidad.

-Buenas tardes Saitama-san, bienvenido y disculpe las molestias.

Saitama, el doctor Kuseno y Bug entraron a las instalaciones pasando de largo por un pasillo hasta unas escaleras, instalándose en una oficina adecuada como estudio, según se veía y por lo amplio del lugar, el anciano lo había acondicionado como un departamento ya que pudo ver al fondo un cuarto de baño, una cocineta y un armario empotrado además de un futón pulcramente doblado.

El anciano sirvió el té con amabilidad mientras se sentaba frente a Saitama quien no lo perdía de vista.

-Saitama-san ¿Desde cuándo no ha tenido contacto con Genos? Él nunca me quiso decir mucho, sólo que usted decidió ir a un edificio de la Asociación de héroes a vivir por su cuenta, porque ya no tenía qué más enseñarle, el muchacho decidió no quedarse en el departamento que le dejó.

-¿N-no le dijo por qué? Yo le dejé el departamento para que no sufriera molestias, la renta es baja, aunque es zona de riesgo.

El anciano Kuseno suspiró mirando su vaso con té, Saitama intuyó que algo no estaba muy bien.

-Es por eso que le pregunté Saitama-san, pero por lo visto usted está igual que yo… Genos ha cambiado mucho y creo que es desde que ya no se frecuentan, lo único que dijo al cambiar de dirección fue que debía forjar su carácter y tener gustos propios, así que quiso estar en un lugar que él mismo escogiera, le ofrecí quedarse aquí pero lo declinó diciendo que no quería darme más molestias, yo supuse que deseaba su espacio personal.

"Espacio personal"… la conocida frase resonó en su cabeza como una cachetada de su propia mano, cayó en cuenta que se había recluido a sí mismo igual que un ermitaño, volviéndose más solitario y retraído que antes, tal vez buscando resolver su propio dolor y buscar la forma de cómo superarlo por sí mismo.

-L-lo siento tanto Saitama-san, quizás no debí molestarlo.

-No diga eso, Genos era mi alumno pero también era mi amigo, uno de los pocos que tengo y me concierne por ello, es más un tiempo estuve tratando de localizarlo sin conseguir nada.

El doctor Kuseno lo miraba atento, sonrió un poco lastimoso, se veía la fatiga del desvelo y tal vez exceso de trabajo en sus ojos claros.

-Es sólo que… usted desconoce lo que ha pasado en el tiempo que no lo ha visto.

Saitama levantó la ceja izquierda en señal de preocupación, un nudo se asentó pesadamente en su estómago, entonces era muy serio lo que le ocurría para que el anciano estuviera tan preocupado.

-Por favor cuénteme todo—El anciano tomó aire mientras Bug dejaba un plato con galletas, mismas que no interesaron al calvo pues no dejaba de observar al doctor, el ambiente se tornaba muy serio y denso.

-Pronto cumplirá un año de vivir por su cuenta, primero adquirió el gusto por la música lo cual me agradó porque lo mantenía enfocado, empezó a descuidarse menos para no salir dañado tanto, igual hasta aprendió a tocar el piano y yo le construí brazos especiales para eso—El anciano rió por un momento y volvió a su adusta apariencia- Hasta ahí todo bien, porque de alguna manera estaba ocupando su mente y se relajaba, pero era su mutismo lo que me preocupaba, usted ya sabe que Genos tendía a explayarse, preguntaba con curiosidad todo y desde que se fue a vivir solo pues se volvió muy reservado.

El doctor dio un sorbo a su té y comentó:

-Fue cuando los lapsos de desconexión aparecieron cada vez que lo dañaban.

-¿Desconexión?—Argullo el calvo cada vez más tenso, recordando lo que charló con Mummen rider, el llamar a Genos y que éste no respondiera pese a que el daño no fuera muy grande.

-Sí, a veces sufre de una desconexión temporal cuando es dañado, aunque sea mínimo es como si se encerrara en sí mismo y volviera después de un rato, supuse que era un mecanismo de defensa de su cerebro por el estrés y la presión sometida en batalla, algo como estrés post trauma.

-Algo así me contó Mummen rider meses atrás, entonces ya le había pasado pero ¿Desde cuándo?—El anciano Kuseno suspiró.

-No lo sé, dijo que no sabía nada de eso, pero se sentía bien y que quizás era el estrés de las batallas, traté de usar un programa para ver la razón de su condición, pero los datos revelaron que Genos funciona óptimamente, sin embargo podría ser cuestión psicológica y le sugerí descansar de su actividad…a lo que obvio se negó, dijo querer estar ocupado hasta encontrar la pista del Mad Cyborg, porque había decidido retomar su misión de venganza.

Saitama se cimbró tragando grueso, Genos había encontrado en el deseo de venganza su hálito de vida cuando el Mad Cyborg se cruzó en su camino, al interferir en su travesía esto había cambiado drásticamente, le había dado sentido al redescubrir su lado humano olvidado, el nudo en su estómago se tensó de pensar que pretendía arrojarse a un destino trágico, estaba seguro que el rubio debió aferrarse a la idea para no enloquecer y para buscar su muerte.

-Pero el rastro se ha enfriado hace mucho, cuando usted lo tomó como alumno pensé que era positivo para Genos, le ha hecho tanto bien cimentarle la idea que no es una máquina fría, lo conectó a su corazón, empezó a madurar y le dio un nuevo sentido a su vida—Hizo una pausa tras sorber su té y agregó:

-Entiendo que haya deseado regresar a su modo de vida Saitama-san y me disculpo si ése chico le causó problemas por lo necio que es.

-Él n-no era una molestia—Saitama se adelantó con la cabeza gacha y sus manos entrelazadas, volteó a mirarlo con la angustia reflejada en sus ojos, el calvo sabía que había más y el anciano no quería inmiscuirlo tanto.

Después de todo era la primera vez que se trataban, Saitama se avergonzó en ése momento de no haber sido más interesado en la vida del rubio, de no haber pedido conocer al dr Kuseno antes, porque en serio sus entrañas se revolvían entre el temor y la ira de que el joven estuviera en un predicamento.

-Sólo creí que yo no tenía más que enseñarle u ofrecer, pero ¿A qué viene la desconexión con todo esto? ¡Quiero ayudarlo por favor! Puede confiar en mí… ¿Genos puede…?

-Tranquilo Saitama-san—Parpadeó inquieto el anciano al pensar que hubiera angustiado al calvo, le parecía un hombre simple y no era malo pero no estaba seguro que pudiera confiar en él lo que pasaba, después de todo no lo conocía bien.

Sin embargo, no había más quien pudiera ayudarle, al menos escuchar sus propios temores, quería mucho a Genos el anciano, igual que si fuera su propio hijo.

-Genos no ha presentado otra crisis de desconexión, pero hasta no saber su origen temo por él, ahora más que nunca porque me ha revelado tener una relación amorosa… con un hombre.

Saitama cerró los puños con fuerza mientras el nudo en su estómago flameaba de ira, el dolor en el pecho se acrecentó, más que el día que el extraño lo alejó de su vista robándole el aliento en fogosos besos, pero trató de mantener la calma.

-No soy prejuicioso y Genos tenía que desarrollar por su cuenta su orientación, si gustaba de las mujeres o los hombres él tenía que descubrirlo, yo tan solo quiero su bienestar, que la persona que él escoja para tener como pareja de verdad lo valore y lo cuide, Genos es un chico bueno muy terco pero muy inocente, el caso es… que él me ha pedido en pocos meses una serie de cambios a su cuerpo, adaptaciones y aplicaciones muy radicales además de apresuradas.

-¿A-aplicaciones…cambios?—Pasó de la ira al temor el calvo en lo que el anciano siguió.

-Su cuerpo se ha sometido a una serie de eventos para ajustar su sensibilidad, a ser cada vez más parecido a un ser humano, de habérmelo pedido con más tiempo lo hubiera hecho poco a poco dado por lo delicado del proceso y el riesgo a presionar demasiado su cerebro y sufra otra desconexión, pero insistió e insistió tanto que lo complací.

-¿Perdió sus habilidades?

-No, pero se reajustó toda la base de datos de su cuerpo para que lo asimilara más su cerebro, instalé mejoras y aplicaciones entre ellas moderar su fuerza con una llave especial, ésta también hace de almacén de energía sólo el suficiente para funcionar sin usar su modo de defensa, tuve que poner una cubierta similar a la piel en ciertas partes, supuse que pensaba en la seguridad de su pareja actual, un hombre llamado Stephan Mirage, pero que Genos llama Steps.

Ahora sabía el nombre del intruso, los ojos oscuros de Saitama se aguzaron atentos al anciano.

-Genos me contó que fue un escort de alto nivel pero que está retirado ya, tiene negocios y muchas influencias, por lo que se ve es adinerado ya que le ha comprado ropa que es de marca, aunque trata de parecer sencilla su vestimenta, noto que es de moda y usualmente Genos no era dado a fijarse en lucir bien, su auto es de lujo ya que una vez lo vino a recoger de una revisión y me saludó bastante reservado, parece amable y el chico confía en él ciegamente pero…

El titubeo del doctor hizo que Saitama se tensara más, el rostro del mayor lo miró con un gesto de temor.

-¿Vio algo mal en él?—El anciano clavó la vista en la mesa bastante pensativo, mientras murmuraba.

-Es educado… pero hay algo en su actitud, es muy orgulloso y ejerce una fuerte influencia en Genos, una sola mirada de él lo domina y me preocupa ya que es muy carismático, pero su antiguo empleo ¿Usted sabe lo que es un escort?

-Creo que sí, es como un edecan…

-Un escort es una persona preparada para ofrecer compañía a sus cliente y hacerlos lucir bien en eventos sociales, pero también pueden ofrecer servicios sexuales… al decirme que estaba retirado, yo le pregunté a Stephan y dijo que hasta hace varios años ya no ejercía como modo de vida, sólo brindaba servicio a unos cuantos, pero desde que sale con Genos ya no trabaja en ello pues es muy celoso, afortunadamente el chico no estaba y cuestioné si no extrañaba su libertad como tal—Explicó bastante inquisitivo el dr Kuseno sin dejar de observar a Saitama, quien respingó en su asiento.

-¿Qué le dijo?

-Sonrió y dijo que sí pero era algo que podía acostumbrarse, que Genos era muy fascinante y no lo cambiaría por nada, como verá, ésa explicación no me dejó satisfecho… en ningún momento ha mencionado que lo amara y se supone que es un hombre con mucha confianza en sí mismo, por tanto lo diría sin miramientos, más tratándose de la persona que salvó y reconstruyó a Genos, soy lo más cercano a una familia.

Un silencio se cernió en ambos, pesado, muchas cosas se agolparon de pronto en la mente del calvo ¿Cómo confiar en un hombre con tal pasado y dando esas respuestas? Pensar que Genos podría ser lastimado una vez que aquél hombre por una u otra razón lo abandonara al cansarse de él. Si hubiera mencionado el hecho que lo amaba pues tal vez se podría fiar de él, pero siendo ambiguo no había seguridad para el más joven.

El anciano era muy observador.

-El muchacho quizás ha cargado con esto hace años, supongo es un mecanismo de defensa a su trauma y tarde o temprano hubiera dado señales de esto, él perdió todo y yo lo regresé con un cuerpo sintético de alta tecnología, un proceso muy difícil de asimilar para un chico de quince años, sólo puedo conjeturar eso Saitama-san, ahora… en el estado mental tan sensible que está Genos, si por alguna razón Steps se cansa y volviera a las andadas o si ése hombre termina con él de manera fuerte… temo que el muchacho no lo soporte y sufra un colapso mental, una desconexión severa que incluso ni siquiera sé a qué escala, tal vez no quiera despertar ya.

Suficiente para el calvo, un horrible temor vino a su mente junto con la imagen que viera de un Genos apagado, desmadejado en el suelo no tanto por el daño físico recibido, sino por lo que le cruzara en la mente. Encerrado en sí mismo sin buscar la salida.

Primero muerto a permitir que alguien lastimara a Genos, el calvo se inclinó hacia adelante entrelazando sus dedos con la cabeza gacha, sin mirar al anciano.

-Descuide dr Kuseno—Respondió Saitama con gesto decidido levantando su rostro iluminado fuertemente, igual cuando enfrentaba un posible rival—No dejaré que eso ocurra, trataré de volver a acercarme a Genos y cuidaré de él, no permitiré que algo malo le pase y le haré entrar en razón para que lo vuelva a revisar más si vuelve a presentar otra desconexión, en cuanto a ése sujeto… lo vigilaré muy bien y lo lamentará si le hace algo a ése cabezón.

El dr Kuseno levantó las cejas sorprendido por la franca respuesta, el aura de Saitama se sentía muy fuerte, como cuando se prepara para enfrentar un gran reto, vio una leve sonrisa gentil que en cierta forma le dio alivio a su zozobra y respondió agradecido haciendo una reverencia:

-Muchas gracias Saitama-san, tal vez yo no sea lo suficientemente confiable para Genos, quiero protegerlo pero no soy…

-¡No diga eso!—Irrumpió Saitama, su voz se quebró un instante al ver al anciano rindiéndole un respeto que creyó merecer, no cuando sabía que en parte todo esto derivaba de su gran error.

Pero si le dijera ahora al anciano, sólo empeoraría todo y debía enfocarse en la seguridad de Genos, aunque él no quisiera, alguien debería cuidarlo si no era consciente de su delicado estado, aún y que el testarudo cyborg no quisiera.

Era seguro que no le caería en gracia que regresara a su vida, aún y que se ganara su eterno odio y rencor… protegería a ése muchacho a cualquier costo ya que sentía culpable de haberlo arrojado a ésa situación, incluso de aquél hombre a quien desde ése momento vigilaría férreamente, nunca había sentido una emoción tan intensa, ni siquiera cuando alguna pelea prometió ser interesante. Se sentía idiota de pensarlo pero…

¿Así se sentía al encontrar un rival? ¡Pero no era el tipo de rival que buscaba siempre! ¿Qué estaba pasando?

Sacudió sus pensamientos confusos y acalorados de enojo hacia Steps, en lo que respondió al anciano con su usual tono.

-Usted ha sido y sigue siendo un gran apoyo para Genos, lo cuida y lo repara tantas veces como sea necesario, le hace mejoras y aplicaciones para que pueda defenderse, para ser más fuerte… lo más importante de todo ¡Le salvó la vida! Y no dejaré que se le olvide a ése mocoso tozudo, los jóvenes pasan por éstas cosas pero ya sabe que necesitan ocasionalmente un jalón de orejas, mucho más si es por su seguridad y su bienestar.

Un momento titubeó el calvo ante su propia vergüenza y culpa, agrandando la mirada mientras agregó sobrecogido de emoción:

-Usted ha dado mucho de sí mismo por él, para protegerlo y mantenerlo con vida… y-yo no puedo decir lo mismo señor, pero sí le juro que haré todo lo que esté de mi parte para ayudarlo.

Una lágrima se le escapó al noble científico mientras murmuraba con tono suave, bajando la cabeza respetuosamente, Saitama juntó las cejas conmovido en silencio al escuchar:

-No sabe el alivio que me da escuchar sus palabras Saitama-san… ahora veo que es como lo imaginé cuando Genos me lo describió, gracias por escuchar a éste pobre anciano y le encargo por favor la seguridad de mi muchacho.

El silencio cargado de emoción los embargó, mientras el tenue ulular de algunos circuitos a lo lejos los acompañaba.

Definitivamente era algo a lo que nunca había enfrentado, era el mayor y abrumador reto que hubiese aceptado en toda su vida.

Mientras tanto en el departamento de Genos, en medio de la oscuridad el joven rubio había disminuido las luces de sus pupilas para no molestar a su pareja quien dormía plácidamente, colocándose de lado con sigilo, eran las dos de la mañana y no podía conciliar el sueño, más bien no quería desde que le asaltara un pensamiento.

Era ridículo cavilar en ésas cosas a ésa hora, pero no pudo evitarlo. Pensaba en lo frágil que era la vida humana, si las cosas seguían su curso con Steps como hasta ahora había detalles que éste comenzó a plantearle, una de ellas era si debía seguir en la Asociación de héroes, últimamente lo veía preocupado cada vez que iba a una misión, temiendo no volver a verlo si lo llegaban a matar, era el riesgo que corría en su profesión y aunque Steps lo sabía, comenzaba a mermar su tranquilidad.

Odiaba ver ése gesto de frialdad que aparentaba entereza, pero que su corazón delataba y el movimiento de sus pupilas, tenía miedo por el cyborg y no quería verlo así de angustiado, a pesar de eso, Genos mantenía su record de no salir dañado en cada misión que tenía, era como si el calvo fuera un amuleto de buena suerte, pero no había que abusar de su buena racha, bueno esto lo había dicho Steps cuando intentó calmarlo el rubio diciéndole que desde que llegó a su vida no ha salido dañado ya.

Había reconsiderado la propuesta de buscar otro tipo de empleo, incluso trabajar con Steps, Genos era un joven listo y aprendía rápido cualquier cosa, podría ser lo que quisiera, de hecho le había propuesto usar sus dotes de músico, ya que no sólo había demostrado ser un excelente pianista, Genos empezó a explorar más y al aire componía pequeñas melodías inspirado en su estado de ánimo, Steps le había propuesto ayudarlo y ser su manager, tenía los contactos además de saberse manejar en ésos ambientes, un poco de asesoría y la constancia del rubio no era problema… incluso podría ser fuerte competencia para Amai Mask.

Y sin embargo había cavilado en algo Genos a todo esto, Steps era humano…por lo tanto un día podría morir, la idea le sobrecogió sumiéndolo en una profunda tristeza, igual que el día que su confesión quedara sin respuesta, cuando Saitama lo dejara así nada más de la noche a la mañana, una honda sensación de oscuridad y soledad lo embargó por completo ¿Cómo podría continuar así?

El rubio suspiró entrecortadamente, una opresión en su pecho se clavó igual que si lo retorcieran, limpió de manera inconsciente dos lágrimas que se le escaparon sin su permiso, al menos ya no mancharía las sábanas y Steps no se daría cuenta.

-¿Por qué lloras Kitten? ¿Fui muy rudo contigo otra vez?

Genos agrandó los ojos volteando sorpresivamente, el calvo estaba encima de él, rodeándole con sus brazos, su rostro era de extrañeza.

-N-no es sólo que yo pensaba en…

Genos quería esconder su rostro, el nudo en su garganta era tan cerrado que creyó le estallaría, sus lágrimas se derramaron, Steps levantó la ceja derecha y se apretujó contra su cuerpo, no podía soportar verlo quebrarse así, dejándolo enterrarse en la línea entre su cuello y la clavícula, soltando un sentido sollozo que hizo cimbrar al calvo.

-Pensaba que si un día algo te pasara… los humanos son frágiles y mueren, n-no sabría que…

Steps juntó sus cejas conmovido, pocas veces podían mover su calculador corazón, alguien que gustaba del control y ser tan vano en sus relaciones, cayendo sin remedio en la discordancia que era el cyborg, una máquina en apariencia fría, fuerte y hecha sólo para la pelea.

En sus brazos era un niño frágil y expuesto, con un alma pura y sin dobleces o malicia, era un hermoso diamante sin mancha alguna.

Antes se hubiera fastidiado de una escena así, pero no era el caso de Genos… él era especial.

Luego de calmarse, Steps acariciaba su cabello dándole de besos y lamiendo sus lágrimas con paciencia, rodándose y dejando que el rubio descansara sobre él.

-Conque… ¿Era eso? ¿Tienes miedo de quedarte solo?

-¡NO ENTIENDES!—Masculló irritado el más joven, con la mirada cristalizada, casi flameaba fuego en sus doradas pupilas, llenas de impotencia por no saber cómo expresar lo que sentía y al mismo tiempo de una timidez tan irresistible, que si por Steps fuera ahí mismo lo volvería a tomar, arrebatado de emoción.

Pero sólo se rió socarronamente, pellizcando sus mejillas y besándolo en la boca obligándole a hacer un gesto gracioso, igual que un hámster con las mejillas llenas de comida.

-Tranquilo Kitten que sólo bromeaba—Genos juntó sus cejas en un lindo mohín de molestia, se apretujó contra el pecho de Steps sin mirarlo, sus manos repasaron su espalda desnuda y revolvieron sus rubios cabellos.

-Es cierto, los humanos morimos y por lo que según he visto, tú podrías vivir mucho tiempo más que yo, incluso podrías ser inmortal si lo quisieras… o te adaptara el Doc.

-No soy inmortal, si alguien daña mi sistema de apoyo vital que es el que mantiene protegido a mi cerebro, yo moriré de seguro.

Un silencio se hizo entre los dos.

-Si un día dejas de existir yo me desconectaré o se lo pediré al dr Kuseno.

Steps se cimbró de pies a cabeza y agarró con fuerza el rostro del rubio encarándole con gesto contrariado, las determinadas palabras habían hecho que su corazón dejara de latir un instante, su voz enronquecida se alzó con angustia de solo pensar en lo que decía Genos.

Morir por él.

-¡NO DIGAS ESO NI DE BROMA GENOS! ¡NUNCA TE LO PERDONARE SI LO HACES!

-¿QUÉ CASO ES CONTINUAR SI YA NO ESTÁS?—Argullo el más joven con ceño fruncido, derramando lágrimas sin control.

Steps intensificó la mirada, como lo hace para imponer su voluntad, Genos quiso sostener la suya sin embargo como varias veces ocurría, el rubio terminó por ser dominado ante la severidad de su rostro y el tono intenso de su voz, bajó los ojos como cachorro regañado.

-Kitten… si yo un día dejo de existir no significa que encadenes tu espíritu a mi destino, no lo entierres conmigo, porque esto que tenemos está vivo ahora y seguirá viviendo aquí adentro.

Steps señala el pecho de Genos, el muchacho apoyaba su mentón en el pecho del calvo, como gatito acurrucado.

-¿Yo tengo un espíritu?

-Sí lo tienes Kitten sigues vivo y es la prueba, es el motor que nos hace continuar, todo tiene su ciclo y si el mío termina… no significa que debas morir por eso, si tú continúas es porque tienes un destino que seguir, metas que completar ¡Acuérdate que al volver como cyborg salvaste muchas vidas! Eras un cyborg justiciero y aunque te motivaba la venganza, cambiaste el rumbo de personas al ayudarlas, al destruir kaijines y detener criminales.

Steps besa a Genos y continúa al verlo más calmado.

-No quiero que mueras en vida, sigue disfrutando por mí, respirando por mí y viendo el mundo, disfrutando lo que tienes… lo que quieras hacer, vivir plenamente porque estaré contigo siempre, te falta tanto por ver Kitten eres tan joven y lleno de vida, tienes tantas oportunidades buenas, que no quiero te encadenes a un lastre mí brillante príncipe de metal y fuego, siempre piensa en esto… en cada recuerdo tuyo seguiré, no te arrepientas de continuar adelante, seré feliz si buscas serlo mi precioso gatito arisco.

Genos besa sorpresivamente a Steps con gesto atribulado y voz temblorosa le dice:

-Sólo porque me obligas…si tú lo quieres lo haré.

Steps lo acurruca y le murmura travieso al verlo enfurruñado como niño negando soltar algo.

-Tú empezaste Kitten precioso.

-Pero ¿Cómo lo haré? ¿Cómo podré seguir sin ti?—El calvo quedó atónito, Genos sí sabía ser un dolor de cabeza más si se ponía emotivo, pero no permitiría que el rubio sobrepasase su autoridad, mucho menos dudara de sus palabras en algo tan delicado.

-No lo sé, tú tienes la respuesta a eso… más bien la tendrás cuando llegue el momento.

Los ojos de Genos brillaron en medio de la oscuridad, dándole un precioso sonrojo, ése que volvía loco a Steps, sintiendo que el fuego en sus entrañas se reavivaba con más fuerza, ése muchacho era capaz de sentir tan intensamente, que agradeció a todos los dioses que fuera rechazado por su maestro, porque así ahora sólo lo miraba a él.

Era posesivo y controlador no obstante, no quería que su preciado tesoro hiciera la locura de autodestruirse por no estar solo, siempre ha sido un hombre que usaba la razón y la lógica, odiaría que se volviera débil y cobarde por un momento de flaqueza.

¡Ése no sería el Genos que conoció! El rudo y tesonero chaval capaz de enfrentarse al mismo mundo entero si se lo propusiera, aún y dejase de existir tenía que asegurarse que su esencia debía continuar intacta… vibrante.

-El sentimiento que vive en ti me hará perdurar si vivo en tus memorias pues tus recuerdos no desaparecerán… ¿No quieres que yo viva por siempre?

Genos asintió, no parecía muy convencido pero estaba más tranquilo.

-No cometas ésa locura, no quiero que te autodestruyas ni te dejes matar sólo porque un día ya no esté contigo ¿Entiendes? Sé que quizás no me creas pero…

Steps tomó aire, Genos pudo ver que su respiración se agitó un momento, sus ojos se cristalizaron y carraspeó un poco su garganta para aclararla, su voz ronca tenía un leve temblor al continuar:

-¿Te dije una vez que tenía una hermana?—El rubio asintió un poco pasmado, sus cejas se fruncieron al ver que ante su necedad había tocado una fibra sensible de su antes animoso amante.

-Ella era todo para mí, los dos llegamos aquí tratando de mejorar nuestras vidas, perdimos a mamá y mi padre nos abandonó cuando nací, dejamos Inglaterra cuando le ofrecieron un trabajo mejor a Tammy, pero su salud se tornó delicada cuando yo tenía diecisiete años, contrajo una enfermedad incurable igual a la de mamá.

El rubio descompuso ligeramente el rostro al ver la palidez de Steps, sus ojos verde gris brillaban intensamente, mientras su expresión se mantenía estoica pero el escáner reportaba lo contrario, la presión subió levemente así como su respiración, tragó grueso al imaginar que por su falta de mesura hacía sufrir a su amante.

-Al agonizar… Tammy me dijo que aunque muriera, su amor quedaría vivo en mi corazón así como su recuerdo, me hizo prometer que no trataría de seguirla porque así como tú, yo planeaba cegar mi vida al no tener a nadie por quien continuar.

El rubio agrandó sus negros ojos de pupilas doradas, la intensidad de la mirada de Steps lo mantenía como hipnotizado, la sonrisa de éste tembló ligeramente rompiendo un poco la usual entereza del calvo, su ceja izquierda levantada le dio una expresión de infinita tristeza.

Steps trataba de mantenerse incolme, pero la pesadez de su pecho se esparció, Genos comenzó a derramar lágrimas otra vez mientras el calvo las limpiaba con delicadeza sosteniendo su amarga y suave sonrisa.

-Me dijo que me amaba, me educó para ser un hombre emprendedor y fuerte, que siempre estaría conmigo, ya que sus palabras de aliento me levantarían de la tristeza y adversidad, sus sabios consejos llegarían a mí cuando los necesitara, su recuerdo estaría conmigo en las buenas, en las malas para darme fuerzas cuando claudique… todo éste tiempo me ha sostenido para seguir y forjar mi camino Kitten.

-Y-yo no sabía Steps, perdóname por hacer que recordaras tu dolor… no quería lastimarte, tú me has dado consuelo, pero soy un completo inútil para confortarte bien.

Steps atrapó al rubio en un fuerte abrazo, se limpió sigilosamente unas lágrimas que escaparon en lo que escuchó al más joven sollozar sobre su hombro.

Besó su cabeza repetidamente y acarició su fuerte espalda, repasando sus vértebras metálicas y enterrándose en sus rubios rizos, le murmuró quedamente:

-¿Conoces el término reencarnación?

- La reencarnación es la creencia consistente en que la esencia individual de las personas, ya sea mente, alma, conciencia o energía adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias según va muriendo, ya sea traspaso, encarnación o renacimiento, predominante en culturas orientales.

Steps bufó un poco denso, sin soltar al rubio para luego esbozar una risita socarrona, reanimándose un poco al ver la inocente expresión de Genos al soltar todo como si leyera de un libro la definición.

-Eres imposible Kitten, pero sí ésa es la idea ¿Por qué no pensar que podemos volver a reunirnos?… y no, tú no eres un inútil—Hundió su rostro pegándolo en la oreja del más joven murmurando con suavidad, aliviado al sentir el calor del pecho sintético sobre él. Cuán inocente era Genos y qué grande era su corazón para intentar consolarlo, aunque Steps fuera posesivo con él debía orientarlo adecuadamente, era demasiado joven como para tener sombríos pensamientos y había sobrevivido a tanto, no lo iba a dejar tomar una decisión airada.

-Tú eres un poderoso guerrero forjado en fuego, un ave fénix que se alzó de la tragedia, pudiste con eso hace cinco años… sé que eres listo y aunque no esté contigo un día, te sobrepondrás, mi recuerdo estará en ti para sostenerte.

El rubio estaba totalmente sobrecogido de emoción, conmovido por el gesto sereno de Steps y por la plática que desatara, con suave tono comentó:

-Está bien… ya entendí Steps, ya entendí.

Definitivamente ése muchacho era una caja de sorpresas, maldijo mentalmente a quien lo dejara con el corazón y el alma en un hilo, no permitiría que alguien le pusiera la mano encima, no a su dócil y noble tesoro que sentía como propio su dolor, primero lo alejaría y lo ocultaría de todos, así nadie más osaría lastimarlo.

Lo llenó de pequeños besos en su rostro, mientras la tristeza poco a poco dio paso al fuego que siempre se avivaba en el calvo, más cuando Genos se portaba tan inocente como en ésos momentos, lo encendía con el más puro instinto básico, tal vez egoísta y pasional… deseaba marcarlo como suyo una vez más y todas las veces necesarias.

Genos fue envuelto en la calidez del cuerpo de Steps, alejando las sombras como su luz salvadora, se aferró a él tranquilizándose poco a poco, en lo que las suaves caricias lo confortaban, encendiendo el cosquilleo en sus entrañas sintéticas según su amante lo repasaba una y otra vez.

-Buen chico… mi precioso Kitten.

Súbitamente Steps se volvió a rodar colocándose sobre el rubio, con tono febril empezó a besar su cuello devorándolo, sorprendiéndolo por lo fogoso que se había puesto, de tal forma que no tuvo las fuerzas para detenerlo, los chupeteos sobre su blanca piel lo estremecían y nublaban sus sentidos.

-Me aseguraré de ello ahora, por despertarme y ponerte hormonal.

-Yo no estoy horm… mngh—Sus protestas fueron silenciadas con besos profundos, Genos sonrió sin sentirlo, inmerso en las caricias del calvo dejando que lo volviera a tomar las veces que quisiera, tratando de olvidar la oscuridad de su corazón que lo había asaltado y amenazaba con engullirle si se lo permitía.

El presente es lo que cuenta ahora… el futuro no está escrito aún.

Y el nuevo día lo sorprendió bastante tarde ya, puesto que era pasado del mediodía, un inconveniente de los nuevos cambios de Genos, era que resentía bastante cuando Steps lo tomaba, no era propiamente dolor o algo así, era una inmensa fatiga, en su modo normal estaría como si nada; claro que Steps ni soñando podría hacerle lo que en toda la noche demostró, ser un vigoroso y muy enérgico amante, pero al bajar su nivel el rubio era como un gatito recién nacido, apenas podía moverse bien.

Por tanto Steps se aprovechaba de verlo así, con el cabello rubio revuelto, recostado boca abajo dejando al descubierto su espalda blanca, las vértebras metálicas seguían visibles dándole una vista exótica, el cobertor y las sábanas cubrían la hermosa vista de su redonda cadera, pero no dejaba de delinearse a través de los pliegues. Como ver a un príncipe encantado de cuento, sonrió juguetón con su taza de café, corriendo las cortinas pero Genos tenía escondido el rostro entre los brazos, igual que un niño enfurruñado a no ir al colegio.

-Príncipe ya es muy tarde, es hora de volver a la realidad—Un bufido obtuvo como respuesta, entonces su mano empezó a vagar por sus vértebras metálicas, hasta que antes de perderse entre las sábanas Genos respondió gruñonamente:

-No te atrevas… estoy despierto ya, dame un momento porque estoy revisando mis funciones.

-Su majestad amaneció de modos ¿Qué vas a querer de comer? Yo cocinaré, después de lo fabuloso que estuviste anoche dudo tengas ánimo…o energías—Rió para sí mismo Steps, Genos volteó fatigosamente.

-¿Y de quién sería la culpa? Lo hicimos varias veces, hasta como las seis de la mañana—El más joven esbozaba un fuerte sonrojo, Steps simuló no verlo mientras revolvía más su cabello y bebía su café en lo que miraba algo en su regazo, su voz se escuchó distante.

-No vi en ningún momento que me detuvieras, así que no te me hagas el modosito porque me entran más ganas de repasar tu carrocería Kitten—A veces las respuestas tan burlonas se escuchaban un tanto frías para el rubio, no estaba acostumbrado a aquéllos brotes de soberbia, lo que le hacía pensar seriamente en cosas, como que si él le hacía el amor porque iba en serio su relación o sólo tenían sexo por comodidad.

¿Cómo trataba a sus clientes en el pasado? ¿Les habría hecho ése tipo de comentarios a ellos en algún momento?

Sus cejas se fruncieron en un mohín de molestia, luego pensó que tal vez el calvo tenía razón y se comportaba como nena, bajando la vista poco a poco ya que después de todo su nivel de energía sí era muy bajo, pero no como para descargarse totalmente, se estaba volviendo más sensible con las mejoras y adaptaciones a su cuerpo, quizás solo lo estaba resintiendo porque fue en muy corto plazo que fue remodelado.

La mano de Steps acarició su cabello ésta vez con suavidad, había sentido el mutismo de Genos y supo que algo estaba debatiéndose en su mente, no le gustaba que perdiera la mirada en el vacío puesto que sentía como si se convirtiera en una marioneta sin vida.

-Tranquilo Kitten, te saldrá humo de los oídos precioso—Steps besa su cabeza y le muestra un par de sobres blancos.

-Tenemos invitaciones a la fiesta de beneficiencia de la Asociación de Héroes, uno para ti y otro para mí—Steps le guiñó el ojo derecho pero Genos sólo frunció el ceño desaprobatoriamente, cosa que no pasó desapercibido para el calvo.

-¿Qué te pasa Kitten? ¿No te gustan las fiestas?

-No voy a ir—Genos volteó la cabeza mirando a la ventana, Steps supuso que no quería encontrarse ni de casualidad con Saitama. Hace ya tiempo que el muchacho le había confirmado que su ex-maestro fue quien lo había despreciado con su abandono y su silencio, dejándolo sumido en su soledad y dolor por un amor trunco.

Steps no estaba de acuerdo, siendo tan posesivo era obvio que no iba a dejarse intimidar por el primer amor fallido de Genos, debía imponer su presencia y sentar un precedente. Honestamente deseaba confrontarse con el ex-maestro del rubio, su orgullo era demasiado y no quería ceder ante un vil recuerdo amargo, era tan soberbio que ni siquiera le importó si era un héroe o un fraude como decían.

Genos era suyo ahora y quería acentuar esto delante de Saitama, deseaba comprobar si en efecto ése sujeto simplón no sentía nada por su joven amante, era de suponerse por haberse ido dejándole con la palabra en la boca, pero no estaba por demás cerciorarse y hacerle ver que el chico ya no tenía nada que hacer en su vida.

El rubio sintió como le daban vuelta mientras le enmarcaban el rostro las manos del calvo, Steps se colocó encima de él con aire severo y dominante, no estaba dispuesto a que su autoridad fuera cuestionada.

-Genos—Su tono era autoritario y fuerte, hizo que el rubio se congelara agrandando sus negros ojos de pupilas doradas—No temas, no estarás solo… yo soy tu pareja ahora ¿Entiendes?

El más joven parpadeó y bajó la mirada, la intensa voz de Steps lo estremeció y le hizo enrojecer de vergüenza, pero no podía evitarlo.

Quería evadir el tema de Saitama y se aferraba a lo que tenía con Steps desesperadamente, porque había momentos muy esporádicos donde la sombra de su amor fallido trataba de hacerse presente, no entendía por qué y no quería saberlo sólo deseaba seguir al lado de su enérgico y posesivo amante, era su apoyo y su sostén, el único consuelo que tuvo al dolor de su alma hecha trizas.

Steps era todo para él ahora.

Sin embargo había que ser honestos, debía encarar tarde o temprano al causante de su tristeza y amargura, hacerle ver que pudo superarlo y ahora era feliz con quien lo había aceptado ¿Dónde quedaría si titubeaba? No era un mocoso inmaduro.

-Estaré contigo todo el tiempo y es hora de que lo enfrentes, que vea eres un joven maduro y realizado ¿Acaso no te molesta que te haya abandonado? ¡Él lastimó tu orgullo! ¡Te rechazó y te dejó a la deriva como papel arrugado en el suelo! ¡Sólo te usó para hacer más cómoda su vida! Eras su sirviente más que su alumno o siquiera un amigo, dijiste que varias veces rechazaba tú compañía, no te quería cerca de él y siempre te reñía para que hablaras todo en menos de veinte palabras, nunca preguntó cómo estabas cuando ibas a revisiones ni le importó ir por ti al laboratorio cuando eras reparado, alguien así no merece siquiera tu amistad… mucho menos tu corazón.

Las palabras encendieron el encoro de Genos, recordar el año que vivió en tortura lo hizo retumbar, añadiendo todos aquéllos aspectos que nunca le tomó a mal, pero ahora se tornaba en un tinte distinto, sus entrañas ardieron de ira al remembrar su dolor, su corazón roto y su espíritu destruido, todo lo bueno que pudo pensar sobre Saitama se esfumó en un instante, todo lo que hizo por él fue tan vano e inútil pese a que lo hizo sinceramente y de corazón.

Lo aceptó porque no quiso ir solo a las pruebas de la Asociación, para que dejara de molestar, porque hacía las labores domésticas… para seguirlo en sus misiones y quizás tomar ventaja para avanzar de puesto.

Tal vez sólo lo salvó porque quería medir su fuerza con el kaijin mosquito y él únicamente estuvo ahí por casualidad, no por ayudarlo en serio. Miles de pensamientos se arremolinaron en un momento, encendiendo el rencor en su ser.

-Tienes razón—La voz del rubio sonó enérgica y seria, sus ojos eran fríos pero intensos, la expresión austera que algún momento ostentó frente a Steps se reflejó, ahora con el recuerdo de Saitama—Es hora de enfrentarlo, decidí arrancarlo de mí y seguir mi camino por cuenta propia.

-Así se habla Tigre—Sonrió Steps , sus labios mordisquearon al joven tumbándole nuevamente en la cama y aplacando poco a poco su enojo, besando su cuello y murmurando fogosamente:

-Me muero por verte en el traje que me regresaste ¿Sabes? Mandé ajustar algunas cosas, quiero bailar contigo, después de todo estoy invitado porque mi cadena de restaurantes está encargado de hacer el gran banquete.

-S-Steps vas a volverme loco—Steps lo abrazó fuerte y con sonrisa socarrona dijo:

-Pero te tengo un regalo… y un trabajito—Genos levantó la ceja extrañado ante la frase, una parte de él estaba confuso y curioso, la otra temía de su forma de ser tan impredecible.

Instantes después en la mesa, mientras comían la tablet de Steps tenía la imagen de un muy elaborado teclado electrónico, parecido a un órgano tubular de iglesia antiguo, sin embargo estaba asentado en una base de cuadros traslúcidos con leds y era más pequeño, lo mismo los tubos del instrumento, sin verse recargado pues al contrario le daban un aire bastante curioso, como sacado de un cómic de ciencia ficción.

-¿Mandaste pedir esto para mí? ¿Por qué?

-Es una cena para beneficiencia, estará entretenido pero pensé que sería apropiado para exhibir tu habilidad musical, así te darás a conocer y levantarás interés, con tantos medios y gente influyente sería bueno para tu futuro y tu seguridad tener un trabajo menos riesgoso ¡Qué mejor que ser concertista!

Genos miró a Steps un poco sorprendido, éste le pasó los dedos por la mejilla, acariciándola mientras el rubio le comentó:

-Sé que ya lo habíamos hablado, pero nunca he tocado para el público.

-Será perfecto, no te asustes ni entres en pánico escénico Kitten lo harás bien, mañana llegará y necesito que empieces a practicar porque tienes una semana, algo sencillo nada de concierto.

Steps pasó su mano hasta la espalda del rubio, de forma arrebatadora lo atrajo hasta él, acunándolo celosamente.

-Quiero disfrutarte en el baile y no compartirte con nadie.

Sus labios se unieron en un profundo beso, entrelazando sus lenguas, Genos degustó la saliva de Steps y la calidez de su boca, envuelto en los brazos de su amante sintió que podía enfrentar su reto personal, así podría finalmente liberarse de la oscuridad que lo rondaba, de aquél sentimiento que negaba a encarar y buscaba filtrarse para hacerse presente.

Quería ser libre para tomar las riendas de su vida, no voltear atrás nunca y si para eso tenía que enfrentarse contra quien juró permanecer a su lado aunque todos le dieran la espalda…lo haría.

Entre tanto…

Saitama bufó mientras abanicaba un sobre recién llegado, la invitación del baile de beneficiencia de la asociación de héroes, aún no veía la forma de cómo acercarse a Genos y encima le llegaba esto, King estaba a su lado lo había ido a visitar pues últimamente se le veía taciturno y meditativo.

-Deberías ir, tal vez te distraigas.

Saitama miró de reojo al rubio alto, tenía un gesto de hastío y frustración.

-Menuda cosa, tengo mejores cosas en que pensar que ir a ver a un montón de desconocidos.

-Habrá comida y bebida gratis, nunca lo has despreciado—No parecía cambiar de opinión el calvo.

-Genos dará un pequeño recital, no sabía tocara el piano ¿Tú lo sabías?

Saitama volteó sorprendido casi tirando la soda cuando le señaló el programa que venía en el sobre, era una foto de Genos junto con el anuncio del baile y el recital.

Hasta donde sabía del rubio, éste no era muy dado a reuniones mucho menos fiestas, la única a la que fue era a la del balneario con él y de verdad que el chico se sentía muy reservado con los demás, eso sin nombrar que tuvo a bien echarle un ojo antes que Tatsumaki le diera bebidas alcohólicas, cuidando que no le dañara de alguna forma si su cuerpo no pudiese procesarlo.

Saber que finalmente iría a una fiesta suponía que tenía que ver con su nueva relación.

El calvo no era afecto a las grandes reuniones, mucho menos a las fiestas pero tenía tres días viendo la forma de acercarse a Genos.

Con la dirección que le diera el anciano Kuseno había ido a ver por curiosidad, se sentía extraño… como si acosara al muchacho pero quería saber dónde vivía, si se encontraba bien y si ése hombre lo visitaba.

Descubrió que Steps se quedaba con él, ya que escondido en otro edificio los pudo espiar unas horas, vio como Genos hacía sus deberes incluso tocó el piano un poco, hasta que aquél hombre igual a él lo sujetaba de la cintura, arrastrándole mimosamente entre besos y fogosas caricias fuera de su vista.

Tuvo que irse al sentir que el dolor de su pecho y el fuego en sus entrañas se arremolinaban furiosos, antes que cometiera una idiotez. Casi se arrepentía de haberse comprometido a cuidarlo, quizás fue lo que lo bloqueó para un posible acercamiento bajo cualquier pretexto si lo hubiese seguido en alguna salida solitaria del rubio.

Habían pasado un par de días luego de esto, sin saber cómo salir de la impresión recibida, el pensar que ahora Genos parecía tan feliz y acoplado con su nueva pareja, lo hacía titubear sobre si era correcto interferir. Pero luego estaba el recuerdo del cyborg en el suelo sin moverse ¡Ésa imagen lo estaba matando!

Una voz interna le gritaba "No lo abandones otra vez". Era una locura, pero Saitama sentía tanta rabia porque ya no era importante en la vida de Genos, tanto dolor que parecía le asfixiara y le quitara toda su fuerza, lo quería junto a él otra vez ocupando su espacio y su lugar.

Lo quería devuelta, con todo lo que tuvo y sin embargo lo negó, lo abandonó sin siquiera sondearse a sí mismo para explorar ése sentimiento que antes era de sosiego y ahora le desgarraba las entrañas, era una tortura pensar así ¡Pero lo quería con él otra vez!

Verlo con otra persona era un tormento, él lo abrazaba y lo besaba sin represión alguna, lo monopolizaba al grado de alejarlo del mundo entero, uno con igual fisonomía aunque diferente forma de ser… un reflejo, encontrar en ése espejismo consuelo y hallar lo que su propia persona no se atrevió a darle, una respuesta franca. Y sin embargo no podía darse el lujo de querer renunciar, además de ésa insistente voz interna existía el peligro de que perdiera Genos su estabilidad mental.

Se sentía tan culpable de ser quien lo ocasionara, así que debía reponerse y tomar el toro por los cuernos.

Aunque Genos no estuviera de acuerdo, alguien debía cuidarlo.

-Hace mucho que no lo veo… pero me gustaría escucharlo.

-¿Irás entonces?—Cuestionó el rubio alto con gesto sorprendido, Saitama volteó sereno aunque su rostro parecía una máscara de nostalgia, King sin soltar el control de la consola de videojuegos murmura:

-¿Por qué se distanciaron ustedes dos? Mummen rider también está preocupado y me lo señaló, además que tienes rato de estar meditabundo.

-Solamente que ya no tenía nada que enseñarle… no es como si estuviéramos pegados.

Saitama miró titubeante a King, al parecer era como un libro abierto últimamente, pero no quería complicar más las cosas y menos ventilar de antemano lo que Kuseno reveló de la relación que tenía ahora el muchacho.

—¿Qué ocurre Saitama pasa algo malo?—Saitama lo miró serio mientras se guardaba la invitación con el sobre en su bolsillo, King lo miró intrigado por el inusual ceño tan decidido del calvo, lejos de su pinta apática ahora se veía diferente, hasta su voz era más ronca al decir en tono grave.

— No es nada, un tipo que busca problemas con Genos.

Así con ésa decisión, Saitama dejó que el tiempo pasara en lo que se preparó para ir a la gran fiesta de gala, tuvo que asesorarse un poco con King y Mummen rider para alquilar un traje elegante que le hiciera lucir bien, aunque el pobre calvo se sentía tan fuera de lugar que bien no le hubiera importado irse con su sudadera amarilla de oppai y sus jeans.

Pero había que admitirlo, si quería acercarse a Genos primeramente debía lucir bien para no desmerecer delante de Steps, no era presunción pero tampoco debía darle la razón al otro de su ya conocida fama de bobalicón.

Se había reunido en casa de King para partir con éste y Mummen rider a la fiesta, pues serían recogidos por una limosina pagada por la Asociación que no escatimó en nada para agasajar a los héroes. King iba con un traje negro tipo Wong bastante elegante, Mummen usaba uno color azul metálico cuyo saco era más corto que el del rubio alto, ajustado y usaba chaleco del mismo color lo que resaltaba su atlético cuerpo al tiempo que lo hacía ver tan contrastante al ponerse las gafas redondas, se sentía intimidado pero tanto King como Saitama prácticamente le obligaron, al fin de cuentas la Asociación pagó la renta de los trajes.

Saitama fue el difícil, le puso tantos peros a los trajes que terminaron por jugar a piedra papel o tijera entre ellos para decidirse, al final ganaron Mummen rider y King… para bien. El calvo lucía un sobrio traje negro que ostentaba dos bolsillos paralelos a la altura de la cintura del lado derecho, el saco bajaba un poco a la cadera, ajustando y marcando la forma de su ancho y bien trabajado tórax, no usaba chaleco pero sí una fina corbata azul marino e insistió bastante el calvo en comprarse unos guantes negros de piel que estaban en oferta.

A decir verdad, lucía muy diferente y bastante elegante, la razón de usar los guantes era que estaba nervioso a morir y sus manos estaban gélidas además de sudorosas, no estaba acostumbrado a fijarse en su aspecto personal, pero la idea de que lo viera Genos con ropas más elegantes lo estaba carcomiendo.

El hecho de por fin tener un acercamiento lo ponía más nervioso.

El lugar era un salón de eventos muy lujoso a Saitama le parecía un enorme palacio, estaba basado en el teatro Versalles y era imponente, las arañas de cristal y los pisos pulidos con grandes escalinatas. Donde iban ellos era el salón exclusivo llamado "María Antonieta", el más grande por tener un gran lobby y un corredor directo al jardín interno además de grandes balcones, era de dos plantas y el trío se centró en ir al principal.

Los medios tomaban fotos a todos los héroes y personalidades, Saitama empezó a incomodarse tratando de buscar a Genos en la concurrencia, específicamente en el discurso de bienvenida y develación de una placa especial a los donativos para las víctimas de los ataques de kaijin, lentamente fue hasta una de las paredes puesto que tanta gente le hastiaba, los aplausos y las luces.

Llegó hasta el fondo, justo en la entrada al salón, apoyándose mientras con rapidez agarraba unos canapés, había pasado los casi tres cuartos de hora más aburridos de su vida, King y Mummen rider seguían al frente sin perder la presentación, pero el calvo estaba bastante descorazonado, tal vez ya había arribado el rubio y parar variar estuviera aislado por ése tipo, mientras mordía uno de los bocadillos un sonido alertó su fino oído, pasos firmes y el leve rumor de una maquinaria ronroneando suave que conocía tan bien, volteó por inercia, encontrando que justamente por aquélla entrada a pocos pasos aparecía Genos.

La luz bajó un poco ya que estaban pasando en la gran pantalla del frente el saludo del fundador de la Asociación, pero poco interesó, el sonido se hizo lejano y las figuras difusas ante lo que a escaso un metro estaba. Un joven rubio ataviado con sendo traje en color gris oscuro, camisa blanca con corbata roja, chaleco negro y su saco curiosamente sin mangas, hacía que sobresalieran los brazos de Genos dándole un aire enigmático y futurista, brillaba en la solapa el fistol dorado con el rubí como si fuera un botón de rosa, la línea recta de su ancha espalda se recortaba entre las luces mortecinas, el más joven no se había percatado de Saitama al estar tratando de ubicarse y buscar a su pareja.

Se veía tan cándido y seguro a la vez, muy diferente del adolescente con gesto adusto en mezclilla y camiseta sin mangas, mucho más erguido y hasta sus brazos metálicos resplandecían.

-¡Genos!—Su voz salió casi sin sentirlo y el joven volteó esbozando una leve sonrisa que poco a poco desapareció, con el ruido del lugar había confundido la voz de Steps que era ligeramente más grave, las tenues luces tras de ellos lo iluminaron, se veía tan distinto con ése porte, que se paralizó como gato aluzado por los faros de un coche.

Fue como si todo a su alrededor se desvaneciera, ni el sonido de la música murmullos o el discurso a lo lejos se hizo presente, el ambiente se tornó extraño… como si sólo existieran ellos en ése lugar, un mundo donde ambos se encontraban y no tenían ni idea de cómo actuar.

Genos estaba tan sorprendido que cada sensor se paralizó momentáneamente, su escáner recorrió la fuerte figura de Saitama ataviado en el elegante traje negro, hasta los guantes lejos de verse extraños era como si de alguna forma le acentuaban su aire de héroe. Usualmente lo veía en ésa sudadera amarilla y sus jeans, calzando sandalias o tenis baratos, verlo con un traje que resaltaba su ancho tórax bien conformado, pantalones que hacían lucir sus poderosos muslos, no era una vista de siempre y mentiría si no aceptara que se veía realmente atractivo así de elegante.

¿A qué venía? Fue lo primero que se le vino a su confusa mente, Saitama no era afín a fiestas y jamás pensó que vendría, si no fue a las ceremonias de premiación previas, no esperaba que viniera a una de beneficiencia. Pero el eco de su doloroso rechazo se impuso tomando una postura defensiva, retrocedió un par de pasos volviendo a su serio ceño y con un ligero movimiento de cabeza saludó respetuosamente.

-Saitama-san—La distancia que estaba tomando Genos no agradó al calvo, pero debía seguir si ya tenía la oportunidad, volver a acercarse al rubio y retomar la confianza perdida, así que extendió su mano derecha ampliando una franca sonrisa.

En verdad estaba gustoso de volver a estar cerca del cyborg que interiormente temblaba, hizo acopio de su concentración para que su diestra se mantuviera firme.

-¡Te ves muy bien Genos! ¡Cuánto tiempo sin verte!

Genos dudó un momento, tantas cosas vinieron de golpe a su mente, el resentimiento y el abandono por una confesión sin respuesta, la soledad y la desesperación en que se sumió por meses. Pero en el fondo ésa sensación que durante lapsos le asaltaba en sus momentos de flaqueza persistía, con solo contemplar la amplia sonrisa que hace tanto no veía fue como ver un destello, su core dejó salir un breve flujo de energía y se centró en sus entrañas de forma cálida.

Un apretón amistoso de manos nada más, ya no había vínculos así que era solo una mera formalidad.

Genos hizo un ademán dispuesto a corresponder el saludo.

Pero alguien lo aferró de su cintura alejándolo de Saitama, abrazándolo posesivamente y replegándole contra su cuerpo, esbozando una sonrisa socarrona y altanera, la mirada de Genos cambió automáticamente de su antes fría y dudosa expresión, parecía brillar y el intenso sonrojo no se hizo esperar.

Como un niño sorprendido el más joven parpadeó ante los ojos felinos de Steps, jamás había visto al chico tan dócil y manejable, reclinándole entre sus brazos. No aparentaba pesarle el fuerte cuerpo, parecía haberse ejercitado para aguantarlo y estaba acostumbrado, tenía constitución atlética además de una tremenda seguridad, encima era parecido y bastante a él físicamente, exceptuando sus ojos gris verdoso.

-Kitten por un momento te me perdiste, un par de saludos a conocidos de la farándula y te me adelantaste, sabes que tienes que socializar un poco pero…el aire huraño te hace más atrayente a los medios publicitarios—Saitama se paralizó con expresión neutra, mientras Steps súbitamente lo miró con aire retador, alcanzando su mano tendida en fingida vergüenza, apretándola con firmeza de arriba abajo.

- ¡Oh disculpe! U-un momento ¡Yo sé quién es! ¡Mucho gusto en conocerlo!—Saitama sintió hervir la sangre pero prefirió controlarse ante el demasiado y efusivo apretón.

-¡S-Steps!—Un beso en la mejilla hizo en Genos esbozar un sonrojo, Saitama casi aprieta la mano de Steps cuando éste continuó:

-No me diga ¡Sí! ¡Usted es el ex-maestro de Genos!—Saitama intentó salir de su estupefacción, no le gustó el énfasis en decir "ex", con gesto más serio respondió en su tono ligeramente apático:

-¡Ah! Mucho gusto mi nombre es Saitama y usted es…-Steps estrechó más el abrazo a Genos y su voz se tornó incisiva al responder casi en un siseo:

-Mi nombre es Stephan y soy el prometido de Genos—Las palabras mordieron el corazón del héroe al grado de sentir que le desgarraban, la sonrisa fría y casi ladeada era como si se burlara por dentro de él.

Steps se enderezó junto con Genos sin soltarle, éste de pronto había quedado mudo dejando que su prometido lo estrechara contra su pecho, estaba viendo el gesto de Saitama y por alguna razón sus entrañas sintéticas empezaron a hormiguear, tensándose bastante ya que la mirada de su ex-sensei estaba clavada en Steps y su torva sonrisa.

Vestía un finísimo traje negro con camisa color vino, no usaba corbata y no la requería, el saco resaltaba perfectamente su bien moldeado pecho, cayendo sobre su cadera sin ceñirlo, no hacía falta pues el pantalón se encargaba de esto y sus relucientes zapatos negros, el reloj en su muñeca era con extensible de cuero, pero era parecido al que usaran motociclistas y no se veía mal, al contrario pues le daba un aire rebelde, debía admitir que el tipo tenía buen gusto, sabía cómo lucir incluso cómo hacer más atractivo a su pareja ya que supuso que él escogió el traje de Genos que lo hacía verse como príncipe.

Por fin se soltaron y Saitama trató de aparentar una calma lejos de sentirla, mirando al rubio abrazado de aquél hombre, literalmente quería arrancarlo y recriminarle a Genos su devoción total a un hombre de tan dudosa reputación que tal vez estaba jugando con sus sentimientos.

-¡No sabía! Felicidades Genos, supongo que eres feliz—El tono era o trataba de ser indiferente y apático, hasta sonaba a reproche para el más joven quien se aferró al abrazo de Steps, su expresión se tornó un tanto altiva de sólo recordar el sufrimiento y las palabras de su novio, además de sentir molestia por la actitud de su ex-maestro.

Saitama los observaba con gesto impotente, al ver como el muchacho se abrazaba a la cintura de aquél hombre y su mano se posaba en su pecho, Steps lo dejaba con sonrisa altanera y aguzados ojos, no le importaba que fueran un par de hombres en una relación de noviazgo, ni titubeó al decírselo con tanta confianza, recordando el momento en que él dudara y se atemorizara cuando Genos se le declaró, definitivamente esto no caminaba bien. De seguir así el muchacho terminaría por estar más reacio, no podía dejar que ése hombre ganara todas.

-Discúlpenos ahora, pronto anunciaran a Genos porque empezará su pequeño recital.

-¿Recital?—El calvo apenas reaccionó, era cierto que el rubio tocaría el piano, no podría aproximarse más y debía hacer algo ¡Cualquier cosa con tal de darle a entender que quería acercarse! El más joven dio la vuelta junto con Steps, tan frío y alejado que fue una tremenda punzada al pecho del calvo desesperado, el desdén con que su mirada lo latigueó no podía soportarla.

¿Dónde estaba aquélla mirada llena de luz hacia él? ¿Qué fue de aquél calor que emanaba con solo verlo?

-¡Genos!—Su voz tembló pero ante el ruido de los anuncios y la música no pudo percibirse, además de la charla de la gente que se congregaba en el salón para el evento que seguía.

Sin embargo el rubio volteó a mirarle deteniéndose, el brazo de su amante lo sostenía con firmeza del hombro, las cambiantes luces le daban un aire sombrío que no pudo evitar notar, pero se mantuvo impasible hasta que aquél calvo dijo con una sonrisa a medias:

-¡Da lo mejor de ti!

Genos levantó la ceja derecha un poco sorprendido, parpadeó confuso puesto que casi no escuchaba ése tipo de motivación al menos de Saitama.

"No pierdas"

Algo así es lo único que alcanzó a escuchar de él en su pasado.

Pero decirle "¡Da lo mejor de ti!" Resonó en su cerebro e inundó su core con un chispazo de energía que lo cimbró levemente. Genos bajó la mirada por un momento, Saitama rezaba que al menos eso bajara un poco la defensa del rubio.

Y entonces el más joven hizo una breve reverencia, sus ojos fugazmente se encontraron con los suyos pero inmediatamente huyeron seguidos de la torva mirada ladina de Steps, quien rodeaba los hombros del rubio dándole a entender que era suyo, le incomodó tanto el aire de superioridad que hubiese dado un puntapié al muro para que se derrumbara todo.

Saitama le regresó la mirada con reto, ése hombre lo desafiaba pero no iba a dejarse intimidar tan fácil. Finalmente Mummen rider y King lo encontraron pues llegaron hasta el salón ya acondicionado, habían trasladado el suntuoso, elegante y de un aire steam punk que daba el teclado electrónico, era como ver un órgano de iglesia de buen tamaño, sus tubos finamente ornamentados algunos eran metálicos y otros traslucidos, sobre una base bastante amplia de fibra de vidrio y metal, se veían las losas traslúcidas que lo levantaban unos centímetros del suelo.

El presentador llegó hasta el frente del exótico teclado.

-Ahora damas y caballeros, presentando el debut de uno de nuestros héroes en el entorno musical, ha accedido a realizar un número especial por ser una fiesta de beneficencia, revelando una habilidad sorprendente para tocar el piano y cualquier teclado electrónico, un joven tal vez de apariencia fría y ruda, pero con una gran calidad emotiva.

Saitama y los demás se apostaron en un costado del escenario, en primera fila sentándose en las butacas y podía ver sin problemas al rubio, lo peor del caso para éste es que tendría al calvo justo a su vista al voltear a su lado derecho.

-Señoras y señores… Genos el conocido Demon cyborg tocará una melodía llamada "Starman" de Jack Nitzche disfruten el evento.

Genos entró luego de una ovación, Saitama pudo ver como Steps le arreglaba la corbata para darle ánimo y le levantaba el mentón, se veía un poco tenso el rubio pero caminaba derecho y gallardo, las luces bajaron de intensidad mientras el joven hacía una elegante caravana, subiendo a la base especial y llegando al banquillo.

Una hermosa y nostálgica melodía emergió de aquél exótico instrumento, el cual según la nota que tocara los tubos y el piso cambiaban de color iluminando el lugar, desde intensos hasta tonos pastel, el sitio se llenó de un ambiente sereno y melancólico, suave que abrasaba al público, sobre todo a Saitama.

Conforme las notas danzaban de las manos metálicas, Saitama sentía que por un momento todo se volvía a aislar, que era el único dentro de aquél suntuoso salón escuchando a Genos tocar el teclado con elegancia, sin perder el ritmo incluso el joven entrecerraba los ojos, inmerso en la emoción del momento y de aquél juego de luces que se coordinaba con la melancólica canción.

Era como pensar en la soledad del espacio viajar entre cuásares, nebulosas y estrellas, contemplando la belleza del universo en la brillantez de sus galaxias, en la soledad de tan hermoso orden, casi se podía sentir como si el mismo cosmos pulsara energía en cada ser, en Saitama mismo era igual y estaba extasiado.

Pocas cosas podían mover un poco su carácter apático, a veces eran tan simples, el aire en su rostro, la luz fulminante del amanecer y el vivo escarlata del crepúsculo, el canto de algunas aves, el grácil caminar de los gatos. La música en manos de Genos lo hacía sentirse vivo pues le hacía recordar cada instante que estuvo con él, sólo verlo o sabiendo que estaba sentado en su lugar escribiendo, cocinando o acomodando, tenerlo a su lado haciendo compras o platicando tonterías, acompañarlo en las misiones y verlo enfrentar retos.

Todo era tan natural y como si siempre hubiera tenido su lugar con él, la calidez inundó su pecho y por un momento olvidó sus celos, hizo a un lado el hecho que el rubio tenía pareja y sólo se centró en la luz y en la melodía que Genos interpretaba, deseando con toda su alma recuperar la confianza del mismo… pero había algo más dentro de su propio ser que se debatía, un sentimiento tan profundo como la fuerza del mar, pulsaba con su propio esplendor deseando salir e iluminar el recinto unirse a la melancólica figura del rubio como la música y las luces del espectáculo lo bañaban, no podía saber qué era pero desde que el muchacho no estaba era como si todos los días un poco de él muriera.

Genos estaba inmerso en la sensación, la nostalgia de los días sencillos en los cuales su corazón vio la luz, Saitama casi podía percibir que el muchacho estaba abierto ante él con la solemne melodía, lo vio estremecerse por la intensidad del ambiente, expuesto en su totalidad, frágil como una copa con agua que vibra cuando pasas los dedos mojados en la orilla, brillante como el esplendor mismo del amanecer.

El tiempo pareció congelarse cuando su visión poderosa le hizo notar algo, pequeño e imperceptible para el público presente mas no para él.

Un hilillo brillante se abrió paso en la mejilla derecha de Genos, tenía cerrados los ojos en completa concentración, su rictus era de gran tristeza, sufría y se deleitaba al mismo tiempo, veía temblar su ceja derecha así como notó que apretaba los dientes, extendió su cuello blanco y se volvió a percatar que ya no era negro como antes, hizo para atrás su cabeza y a los lados con suavidad siguiendo el ritmo.

Estaba tan inmerso que lloraba de emoción y no le importaba la gente en el lugar, aunque nadie se daría cuenta de su tímida lágrima que se le escapaba con parte de su alma impresa en tan bella melodía, sus hombros relajados y la fluidez de sus manos repasar el teclado enorme, sus pies ocasionalmente accionaban los pedales para dar otros tonos.

Saitama se dio cuenta que estaba viendo tal cual era a su ex-discípulo, sin dobleces ni máscaras, su corazón había emergido y cuando las notas concluían con suavidad la melodía, sintió que la oscuridad se cernía en el lugar y despertaba de su ensoñación, por un momento quiso ser egoísta y pensar que la canción era solo para él… la ovación no se hizo esperar mientras Genos pasó su dorso de la mano en su mejilla con rapidez, levantándose diligentemente y haciendo tres caravanas en tres puntos cardinales para agradecer a los presentes, cuando hizo la última se topó con la mirada intensa de Saitama y su ceño tembló levemente, un instante congeló el momento y luego con rapidez se alejó del escenario hasta donde Steps lo esperaba, pasando el brazo por su cintura tratando de refugiarse de sus emociones encontradas, mientras su pareja le rodeó con su brazo los hombros.

-Vamos a comer algo, el recital terminó y comienza el festín —Escuchó decir a King, Saitama asintió absorto en la sensación de su pecho, en cómo se alejaba Genos con aquél hombre sin dejar de evocar su rostro cargado de una gran tristeza.

Algo se había removido con fuerza en el cyborg puesto que no lo vio en un largo rato, comía pensativo y bastante distraído de la plática de King y Mummen rider, solo alcanzaba a escuchar de lo bien que tocaba el teclado Genos, de que nunca pensaron fuera alguien tan sensible y como aprendería.

Saitama solo los miraba pero su pensamiento estaba en aquéllas miradas de los ojos dorados del rubio, estaba seguro que algo había sacudido al más joven, por la forma en que lo miró supo que tal vez había bajado su guardia. Sólo había una forma de saberlo y era buscar nuevamente a Genos.

Habría pasado cerca de una hora y la fiesta seguía en su apogeo, por un momento volvió a separarse de sus acompañantes quienes seguían extrañados por la actitud distante, pero suponían que era porque Saitama casi no iba a fiestas, el calvo salió al jardín interior escuchando en uno de los salones del lugar que se acondicionó como pista de baile con música moderna.

Caminó por el pasillo a orillas del jardín interno, hasta el salón de baile, pudo apreciar los primeros acordes de la canción "Come with me now" de the Kongos, además de una sonora gritería y aplausos de admiración, entrando sin más se abrió paso entre el grupo de jóvenes que expectantes hacían un gran círculo alrededor de la pista, al parecer ovacionaban a dos personas que bailaban de manera excelente.

Su rostro quedó impávido de la sorpresa, pues a quienes les hacían ronda eran nada más y nada menos que a Genos y Steps. La pareja estaba en el centro bailando uno al lado del otro, siguiendo el rubio los pasos de su pareja con igual sincronía, el calvo sonriente lo miraba marcando el paso se había despojado de su saco lo mismo que el muchacho, al principio era como verlos bailar tap para luego combinarlos con jazz, sus pasos entrecortados y giros al compás del trepidante ritmo aceleraron la ovación de los presentes, primero de un lado al otro, luego dando la vuelta por todo el salón de baile con pasos cada vez más complicados y elevados giros con agilidad de bailarín profesional.

La coreografía adaptada del tap y el jazz dejaba sin aliento a todos, puesto que no solo por demostrar sus dotes de bailarín Steps, era un espectáculo ver a Genos seguir sus pasos sin equivocarse y con soltura, moviéndose cadenciosamente sin dejar de permanecer con un rostro serio y concentrado, contrario al calvo quien sonreía ampliamente, mientras marcaba el ritmo, en una de ésas corrió y se deslizó un buen trecho en sus rodillas mientras Genos saltaba encima de él abriendo el compás y tocando sus pies con la punta de sus dedos, cayendo en una marometa para luego realizar un perfecto helicóptero típico en los bailes callejeros de breakdance.

De un brinco ágil Genos quedó de pie ante la gritería siguiendo a Steps con sus entrecortados pasos de tap mientras giraban y avanzaban, al final de la energizante melodía ambos quedaron lado a lado en la misma pose, brazos cruzados Steps apoyándose en la pierna izquierda Genos en la derecha mirándose, el calvo rodeó el cuello del rubio con su brazo mientras sacaba su pañuelo limpiándose el sudor.

-No sabía que Genos bailara tan bien.

Una voz conocida lo sacó de su asombro, se trataba de Amai Mask ataviado en un traje blanco con camisa azul celeste, visiblemente molesto daba un sorbo a su trago.

-Ese Steps tiene buen ojo y lo está puliendo—Saitama levantó la ceja derecha.

-¿Lo conoces?—Amai Mask mira a Saitama y bufa un poco con hastío.

-¿Conocerlo? Ése hombre aunque no lo creas tiene muchos contactos e influencias, puso los ojos en tu alumno y me pidió un favor, ahora el mocoso está despuntando y hasta rivalizando conmigo en popularidad, no creí que lo tomara tan en serio.

Saitama frunce el ceño súbitamente y le planta cara al joven de cabellos azules, sus entrañas ardían y se retorcían, pero tenía que saber lo que las ponzoñosas palabras del cantante daban a entender.

-¿A qué te refieres con tomarlo en serio? ¡Tú se lo presentaste!

-Calma cometí el error de dejarlo acercase a él, le di la dirección de hacíamos una sesión de fotos porque le debía un par de favores que ayudaron a mi carrera y pensé que sólo era un capricho, que lo dejaría luego de divertirse un rato y míralo ahora, hasta lo está metiendo en el espectáculo y aunque yo no soy concertista… está siendo más y más notorio, al rato querrá meterlo en películas.

Saitama apretó los dientes con ira creciente, acercándosele amenazadoramente.

-¡Sabiendo que no tiene buenas intenciones se lo presentaste! ¡Cómo te atreviste!—Rugió de tal forma que algunos voltearon a verlos, Amai Mask no parecía inmutarse pero supo que ésa no era la actitud regular de Saitama, sus ojos oscuros brillaban como el fuego y el vaso que sostenía el actor súbitamente cayó al suelo haciéndose añicos.

Amai Mask estaba sorprendido, no supo en qué momento Saitama le había arrebatado el vaso, tampoco quería parecer que lo intimidara, sin embargo tuvo que tomar precaución antes que de alguna forma perdiera el completo control… después de todo sus palabras solo eran para desquitarse con el usualmente apático calvo que casi nunca respondía agresiones, jamás pensó que tuviera tal reacción.

-¿Tanto te molesta Genos porque avanzó rápido sin tu visto bueno? ¿A tal grado es tu mezquino ego que lo expusiste a que lo pudieran lastimar? ¡Eres un desgraciado Amai Mask!

-¡Hey!—Lo último sí molestó al egocéntrico héroe, no iba a dejar que un recién promovido clase-S le levantara la voz-¿A qué tanto van los reclamos? Recuerdo que ustedes se distanciaron y es más, Genos no es un niño de brazos… es hora que madure en otros sentidos, nadie ha tenido fácil la vida y se corren riesgos…

-¡Pero tú siempre lo supiste!—Interrumpió Saitama—No eres ni mucho mejor que los kaijines que has matado.

-No veo que hallas estado con él para darle consejo, ni siquiera eres ya su tan mentado maestro.

Saitama le sostuvo la mirada, hubo un instante de titubeo en el hombre de cabello azul pues el aura que despedía el calvo se estaba volviendo arrolladora, ése fulgor en sus pupilas oscuras le hizo que un frío se asentara por toda su columna vertebral y trató de ponerse en guardia, sin embargo aquél hombre lo miró despectivamente y aseveró:

-Es cierto, cometí un error muy grande… mismo que voy a resarcir ya que tú me acabas de confirmar algo sobre ése tipo.

Saitama se aproximó con ojos aguzados un instante a Amai Mask, el ceño fruncido y los músculos tensos, no pudo evitar retroceder un paso ante la actitud intimidante.

-Y si te llega la feliz idea de volver a meterte en la vida de Genos para jodérsela… vas a vértelas conmigo.

Un roce ligero de su hombro contra el de él bastó para que el actor perdiera el equilibrio y cayera al suelo, las luces bajas y la música además de la concurrencia hicieron que casi nadie se diera cuenta de la discusión de los dos héroes, además que Saitama usó su velocidad para salir del sitio ahora sí buscando con más urgencia al rubio, dejando al otro con un palmo de narices.

Salió a los pasillos moviéndose a velocidad para ubicarlo, solo supo que al comenzar la música cadenciosa de las baladas románticas la pareja discretamente se había ido, pero si era necesario movería cielo, mar y tierra para hallarlos.

En tanto en uno de los pasillos largos y bastante solitarios, Steps había arrinconado a un muy sensible cyborg, primero bailando con él al escuchar casi como un lejano rumor la música romántica, no quería ser demasiado obvio con los medios, pero el tener cerca a Saitama le estaba poniendo algo molesto, la actitud de Genos estaba muy extraña desde el encuentro.

Sobra decir que luego del recital se había puesto emotivo, buscaba estar pegado con Steps como si su vida misma dependiera de ello, por eso intentó relajarlo arrastrándole prácticamente al salón de baile, pero no era suficiente pues una urgencia en su mente le hacía imponer su presencia en el rubio.

-Estás muy tenso Kitten—El pequeño baile improvisado en el pasillo no duró mucho, pues Steps comenzó a besarle hasta pegarlo a la pared entre pequeñas protestas del rubio mezcladas con los dulces chupeteos.

-N-nos van a encontrar, tú dijiste que aquí debíamos ser discretos mmgh.

Sus labios apresaron los del más joven, como si tratara de beberse su voz y su aliento, tan arrojado y pasional que hizo que se estremeciera de pies a cabeza, lo sentía molesto…a la vez feroz pero Genos se dejó llevar al sentir que los labios de Steps liberaron su boca, para prenderse en su cuello.

Casi olvida donde estaban hasta que sus sensores avisaron de la presencia de alguien.

-S-Steps… alguien viene—Murmuró ahogadamente Genos al oído del ya bien encendido calvo, éste se detuvo un poco frustrado al escuchar pasos, colocándole la mano en la boca al rubio le susurra despacio y con tono acalorado:

-Te buscaré para irnos de aquí, sólo espérame- Genos asiente en lo que Steps lo besa fugazmente, escuchando el rubio la voz de la persona llamando a su pareja.

-¡Steps! Te he estado buscando hay algunas promotores que quieren ver contigo como organizarse, la carrera de ése chico promete mucho ¿Dónde está?

-Me perdí, buscaba el baño éste lugar es enorme, deja a Genos descansar un rato, no está acostumbrado a éste tipo de eventos.

Mientras las voces se alejaban, el joven cyborg salió del oscuro pasillo, era cierto lo de no estar acostumbrado a los eventos, le gustaba la tranquilidad y apenas se estaba relajando de tanta emoción, el rubio fue hasta el jardín justo a ver la gran fuente tratando de distraer su mente.

Ver el agua correr lo hacía querer olvidarse donde estaba, el recordar que Saitama se hallaba en la misma fiesta, intentó centrarse en el chapoteo y desear que Steps pronto regresara para volver al departamento, estaba incómodo.

Fue cuando escuchó una ráfaga de viento y sus sensores se alertaron, tomó posición defensiva pero la figura frente a él le llamó con tranquilidad:

-Calma Genos, soy yo—El rubio agrandó los ojos mientras su core mandó una descarga a todo su cuerpo, la pálida luz de luna se reflejó en la calva cabeza mientras avanzaba tranquilo, el gesto era una mezcla de nerviosismo con preocupación, temía la reacción de Genos sin que estuviera su pareja, pero debía acercarse si quería protegerlo, más desde lo que supo por labios de Amai Mask.

El rubio retrocedió un poco hasta quedar a orillas de la gran fuente ornamental, donde la escultura de una sirena sosteniendo un caracol era mudo testigo, Saitama vio la renuencia del más joven pero era un hombre parco e iba al grano.

-Genos yo…—El más joven lo miró con ceño fruncido y le interrumpió mordazmente.

-Dejémonos de sutilezas Saitama-san, sabemos que a usted no le gustan éstos eventos ¿Para qué vino? ¿Por qué me ha seguido hasta aquí?

La franqueza lo hizo cimbrarse, estaba a la defensiva y tuvo que admitir que entonces había subestimado al rubio, lo conocía demasiado bien así que debía enfrentarlo con su usual modo.

-Me conoces muy bien.

-En menos de veinte palabras—Casi sonó como cachetada con guante blanco, pero no cejó el calvo, aproximándose con cautela y metiendo las manos en los bolsillos, bajo la férrea y dura mirada de Genos.

-Sé que nuestro distanciamiento no fue tan… amable sobre todo de mi parte.

-Usted dejó las cosas muy claras Saitama-san, así que…

Saitama empezó a resentir el tono tan fuerte y displicente del más joven, interrumpiéndole cuando lo vio ponerse a la defensiva.

-¡Genos por favor deja de suponer! No fue mi intención hacerte sentir mal por lo que hice ¡Pero comprende! ¿Cómo podía vivir contigo como si nada luego de lo que dijiste?

El rubio frunció el ceño aproximándose al calvo, sus humos estaban caldeados al recordar lo sucedido un año antes, la ira se abrasó a su pecho como tizón encendido y sus entrañas sintéticas hirvieron.

-Lo entendí muy bien hace tiempo, pero no espere que volvamos a ser tan cercanos, ni siquiera amigos, fue mi decisión confesarme en ése entonces y usted tomó la suya al irse, no necesité más para comprender lo que significaba.

Las palabras dejaron mudo un momento al calvo en lo que Genos siguió.

-Pero eso ya es del pasado y no deseo volver a tocar ese tema nunca más con usted.

Genos cerró los puños conteniéndose de decir o hacer una locura, sus orbes doradas lanzaban ascuas contra el calvo, irguiéndose el más joven pasó por un lado de Saitama el cual le tomó por un brazo sin apretar demasiado para no romperlo.

-¡Espera!—El rubio intentó sacudirse pero Saitama lo liberó antes que se dañara por estar tan enojado al removerse, no estaba funcionando ya que el chico estaba muy enojado.

El calvo juntó las cejas con rictus de angustia, sentía que una garra invisible le torcía las entrañas al ver la expresión de ira en el joven, cuánto dolor debió pasar para que lo reflejara inmediatamente, supo que la herida de Genos era tan profunda que aún y después de un año sufría como si fuera ayer.

Tanto rencor, tanta angustia desarmó a Saitama, se sintió culpable de ver la dureza de expresión en su rostro, cuánto había destrozado su decisión al joven cyborg, arrojándole a un futuro incierto para que lo volvieran a lastimar. Tragó grueso mirándole a los ojos, bajando su tono para tratar de tranquilizarlo.

-Tal vez ya no quieras saber de mí y lo entiendo, pero como mayor siento la necesidad de que sepas si la persona con quien estás te valora.

Genos agrandó los ojos con desconcierto, sus manos se crisparon mientras le respondía con tono cínico.

-¿Usted preocupado? ¡Por favor! Nunca estuvo interesado antes en saber de mí, me rechazó varias veces como alumno y me aceptó solo para que dejara de molestarlo, no me venga con ésas cosas ahora, de hecho tal vez me lo merecía por idiota.

-Tú no eres idiota Genos—Saitama negó tratando sincerarse, su mirada temblaba pero trataba de calmar al exaltado rubio cuya voz ronca se quebró al decirle:

-¡Lo fui! ¡Nunca debí molestarlo en ser mi sensei! ¡Nunca debí poner mis ojos en alguien que no me quería cerca! ¡Una persona que no me amaría jamás! Sólo le fui útil para hacer su vida cómoda y buscar un lugar en la Asociación de héroes, para hacer realidad su sueño ¡Fui un idiota por hacerme ilusiones! Incluso olvidé mi misión de venganza.

Cierto, cuanto debió amarlo para llegar a olvidarse de lo que le mantenía con vida, Saitama no encontraba las palabras para tratar de consolar el grito del corazón herido de Genos, las lágrimas salieron de sus ojos negros con pupilas doradas, brillantes y abundantes, partiéndole en dos. Le desgarraba verlo tan frágil… tan expuesto, al grado de querer abrazarlo en ése instante y nunca soltarlo, protegerlo de todos y maldiciéndose a sí mismo por haberlo hecho tan desgraciado.

-¡Lo siento tanto! ¡No quise hacerte sufrir así! En serio—Respondió con voz temblorosa y sobrecogida de emoción.

Genos sollozaba lastimosamente, se cubría con su brazo derecho mientras Saitama con un nudo en la garganta alargó su mano, deseaba atrapar aunque sea un rizo de su cabello, pero se contuvo, el joven se limpió y su rostro tenía ése dejo de amargura y encoro que lo rompía.

-¡Ya es muy tarde para eso y ya no importa! Tengo una vida nueva y hasta encontré a alguien que no le interesa mi apariencia, me ama como soy aunque sea la mera ilusión de un ser humano, no tiene por qué ocuparse de mí porque sé cómo cuidarme sólo ya… además que tengo veinte años, no necesito ya de tutor o niñera.

Saitama trató de reponerse al recordar a ése hombre, su gesto se hizo severo mientras los celos lo carcomían por dentro, pudo constatar las palabras de Kuseno, Steps era una fuerte influencia para el rubio, se aferraba a él para alejar la amargura y el dolor que lo dejó por el abandono.

Genos solo quiso una respuesta y se la negó, dejándole atrás herido en sus sentimientos, ni siquiera se permitió aunque fuera razonarlo porque de otro modo ¿Por qué no pudo ni podía dejar de pensar en él?

-Porque me importas temo por ti, tal vez no lo has pensado pero… ¿Qué tanto sabes de él? Apareció y se convirtió en tu mundo Genos, poco a poco te has alejado de tus metas incluso del dr Kuseno.

-Yo sólo quería vengarme del Mad cyborg, pero ya ni pistas tengo… no me he alejado del dr Kuseno, le estimo demasiado pero he comprendido que debo tener mi propio criterio, eso me animaba él en un principio…en cuanto a que yo le importe a usted, no tiene por qué preocuparse y no le creo, además, sé lo suficiente de Steps y no me esconde nada, me habla de frente y con claridad.

Saitama se estaba impacientando de la necedad del rubio, las palabras eran un duro reclamo hacia él, no podía culparlo lo miraba agitado y muy contrariado, no le estaba escuchando, fue entonces que una voz ajena los sacó de balance a los dos.

-¿Qué debe saber Genos de mí Saitama-san?

Ambos voltearon, Steps emergía del pasillo con las manos en los bolsillos y el gesto adusto, caminando derecho con el ceño ligeramente fruncido, traía el saco de Genos en el brazo, pero colocó en los hombros de éste su propio saco para cubrirle, no es que sufriera de frío el rubio, era una señal para Saitama, también se puso delante del rubio sacando el pecho con altanería, no iba a dejar que ése insulso ser se atreviera a arrebatarle al muchacho, era sólo suyo.

-S-Steps—El calvo miró a Genos y le sonrió con seguridad, hasta se suavizó al pero al mirar a Saitama su expresión se endureció.

-Nunca le he ocultado nada, fui sincero al acercarme para conocerlo.

Saitama devolvió el gesto sin dejar de observar a su rival, igual que dos depredadores defendiendo su territorio, cerró su puño con enfado en lo que no dudó en ir al punto.

-Pediste a Amai Mask que te presentara a Genos, él te llevó a…

-La sesión de fotos—Interrumpió Steps mirándole aguzadamente, Genos quiso objetar, pero la mano de su pareja se posó en su hombro, para luego un dedo rozarle los labios, dando a entender que guardara silencio, cosa que no pasó desapercibido para el héroe calvo y que lo hizo enervar más.

-Para ser un hombre con pinta simple, no lo eres tanto… es cierto—Steps miró a Genos, éste se hallaba serio y atento—Le pedí a ése ególatra me ayudara a llegar a Genos, porque él se negaba a verme y yo quería recompensarle por haberme salvado hasta en ése momento dos ocasiones, que se convirtieron en tres.

Saitama lo miró intensamente, después reaccionó que Genos se apostaba atrás de él, bajando la vista y rozándole con su hombro, igual que un niño escudándose tras de su padre o madre, incluso observó que se aferraba al borde de la camisa de aquél hombre.

-Porque desde el primer momento en que me confundió contigo me pareció el ser más fascinante que haya visto, tuvimos traspiés y aun así me atraía cada vez más, Genos lo sabe todo de mí, desde hace mucho le dije cuánto me gusta y me vuelve loco.

-No quiero que nadie se aproveche de él, aún es muy ingenuo en muchas cosas y usted es un hombre con mucha experiencia, demasiada.

Genos frunció el ceño y bufó molesto quería protestar, pero Steps le dio un ligero empujón, aproximándose a Saitama.

- Según recuerdo por labios de Genos se sirvió de él como un criado y no solo eso, dejó su tutoría porque cometió la ocurrencia de enamorarse de usted, ni siquiera le dio una respuesta y lo tiró como trasto viejo ¿Cómo cree que lo encontré? ¡Estaba desecho! ¡Su espíritu hecho trizas! No me hable de doble moral.

Saitama frunció el ceño furioso elevando la voz, casi estuvo tentado de arrimarle un empellón que lo dejara hecho una plasta informe de sangre y carne.

-¡Usted es un escort! ¿Cómo puede confiar en usted con ése tipo de trabajo? Solo sabe complacer y manipular por dinero, ha tenido y puede tener a quien sea por capricho… ¡Genos! ¿Cómo puedes ser tan iluso? ¿Cómo puedes confiar en él?

-¡Ya basta Saitama!—Bramó el rubio temblando de ira, jamás en la vida había visto tanto enojo, nunca le había perdido el respeto y la forma en que recalcó su nombre lo hizo cimbrarse, era como si de pronto alguien lo hubiera estampado en el mismo centro de la Tierra, el color se le fue del rostro al gritarle decidido:

-¡NO SE META EN MI VIDA CUANDO AL FIN SALIO DE ELLA! ¿NO ERA LO QUE QUERÍA? ¡YA TIENE SU BENDITA PAZ AHORA DÉJEME EN LA MÍA!

Nuevamente Genos estaba llorando de coraje, sus ojos resplandecían con los zurcos brillantes traslúcidos, dándole la apariencia de una máscara de dolor y angustia.

Steps se interpuso, escondiendo de la vista del héroe la figura del rubio, quien se cubrió el rostro tratando de limpiar el llanto que se negaba a dejar de salir, su pecho quemaba igual que si su core estuviera haciendo el conteo de autodestrucción, cada engrane de su cuerpo sintético se estremecía con fuerza por los sollozos que le partían el alma entera a Saitama, resonaban tan profundos y sonoros como el mismo eco en una caverna, lo desarmaron por completo, mirando el rostro soberbio y triunfal de aquél hombre, supo que estaba perdiendo la partida, el muchacho jamás le creería y ya no sabía qué más hacer o qué decir .

-Para que lo sepa, desde que salgo con Genos dejé de agendar clientes, tengo mis propios negocios y puedo prescindir de mi antiguo oficio de forma definitiva, aunque no tengo porque aclararle pero yo no solía estar con cualquier cliente, tuve solo a unos cuantos de los cuales solo me quede con algunos que se hicieron mis amigos…pero insisto, desde que Genos es mi pareja cumplo mi promesa de fidelidad.

La cínica sonrisa emergió, pues Genos apoyó su frente en la ancha espalda dando a entender su deseo de irse, Saitama ya no sabía qué más hacer y Steps vio la oportunidad de quitarse de encima al héroe en forma definitiva, su preciado tesoro sería únicamente suyo y era el momento de darle la puntilla.

-Así que no se sienta comprometido, tal vez es que se siente usted solo ahora… por eso no lo quiere dejar ir pero no le corresponde y Genos no es una mascota, eso es muy egoísta e injusto de su parte ¿No cree que ya lo ha lastimado demasiado? ¿Por qué no nos hace un favor y nos deja en paz?

Saitama enmudeció, no podía tener la respuesta para eso, el solo recordar el rostro congestionado de dolor del rubio y sus palabras cargadas de resentimiento lo dejaron en shock, en vez de protegerlo como se había jurado a sí mismo lo estaba lastimando más, ya no sabía que más hacer puesto que Steps no era como enfrentar a un kaijin, ni mucho menos un criminal que atrapara para llevarlo ante la ley, era un hombre muy inteligente no dispuesto a ceder terreno con Genos.

Pero muy adentro de su ser algo le seguía pugnando por no dejar a su suerte al rubio, la mirada verde gris de ése hombre no le daba confianza, era como decía el dr Kuseno, hasta ése momento Steps no había dicho que amara a Genos, se aferra posesivamente como si fuera de su propiedad, pero si tan libre y ecuánime fuera, no le importaría aseverarlo incluso frente a él o a los demás.

Steps miró de manera triunfante al héroe, éste no pudo más que tragarse su orgullo al escuchar los sollozos quedos del más joven tratando de serenarse ¡Cómo le desgarraban el alma! Le dio la espalda abrazando al muchacho, alejándose de él por el jardín.

Saitama sintió como se quebraba por dentro, una lágrima se le escapó sin percatarse, su alma ansiaba salírsele del cuerpo y atenazarse en Genos, envolverlo en un escudo y no soltarlo jamás.

Quería verlo sonreír otra vez, sanar la profunda herida que lo marcaba y lo hacía distanciarse, darle el calor que le negó cuando lo abandonó por miedo a enfrentar el impacto de lo que quizás él no podría hacer, requirió mucho valor y coraje para confesar un sentimiento tan hermoso, exponerse con tal de demostrar lo serio que era al grado de estar vulnerable, una dulce ofrenda y prueba de lo que era capaz de hacer por ser tomado en cuenta … por ser correspondido, puso su corazón a sus pies y su alma a su entera disposición. Ahora podía ver todo eso con claridad.

Amaba cada faceta de aquél tozudo cyborg, cada gesto y movimiento, amaba cuando estaba en silencio y también cuando soltaba un discurso. Era el aire que lo rodeaba y su sostén cuando todos le daban la espalda, sin él era nada… era el vacío y la muerte en vida.

Para descubrir que era capaz de sentir tuvo que cometer un error, con tantas decepciones en su pasado, tantas veces que fue vitupeado y blanco de burlas su coraza no le permitió siquiera pensar en el sacrifico que hizo Genos ése día, con ello rompió el corazón y estrujó el alma que en ofrenda se le daba, matando en vida así a un joven que prometió seguirlo hasta el fin de los tiempos.

Definitivamente ésa amarga noche supo que su corazón sufría, porque abrió los ojos tardíamente. Amaba a Genos con toda la fuerza que podía tener, no conocía sus límites y ése afecto tampoco, era tan grande y avasallador que ni siquiera se comparaba con el deseo de tener una pelea digna o enfrentar una amenaza nivel dios, más grande que cualquier cosa que hubiera encarado en su vida.

Amaba a Genos… y la batalla por él la estaba perdiendo, aun así seguía vibrando su corazón con más vivacidad que nunca. La pálida luz de la luna lo bañó, acompañándolo en su momento de claridad, las nubes empezaron a empañar un poco el cielo y el rumor de la próxima lluvia se anunció, ahora que estaba consciente de lo que su corazón había negado tenía que reflexionar, sólo así podría dar el siguiente paso, el que tal vez sería crucial en su vida, mientras tenues gotas de fina lluvia comenzaron a caer sobre su taciturna figura.

Steps y Genos abandonaron la fiesta con discreción, como previamente habían rentado una suite en un hotel exclusivo de Ciudad A, ahora se había dejado caer un torrencial aguacero alguna media hora después de lo acontecido. El rubio seguía en silencio y con el rostro abatido, lo que prometió ser una noche de grandes expectativas, terminó siendo opacada por un amargo momento.

El haber mostrado su habilidad para la música, el bailar por primera vez sin sentirse fuera de lugar o como un tonto, Steps lo había animado a hacer cosas que en el pasado ni soñando haría, lo hacía más complejo y al mismo tiempo sencillo. Sin embargo el encarar a Saitama le trajo nuevamente la sombra de lo que se negaba a morir, lo había ocultado y enterrado, pero volvía a salir como si tuviera fuerza propia.

Sus sentimientos encontrados estaban sacudiendo el alma entera del rubio, mientras tomaba un baño en el jacuzzi para tratar de relajarse.

Y un carajo que podía.

¿Por qué tenía que volver a su vida él? ¿Por qué si ahora estaba tranquilo? Se había propuesto a cortar de tajo con el pasado ¡Y ahora esto!

Fue entonces que apagaron las luces, mas no por completo, el sorprendido joven volteó a ver una figura recortada por la luz tímida de una veladora aromática, el perfume de la lavanda se extendió, mientras Steps colocó la veladora en el lavabo. El calvo estaba solo cubierto por una toalla de la cintura para abajo, sonrió con tranquilidad mientras le dijo suavemente:

-Hazme lugar Kitten, quiero entrar contigo—Genos no se negó, se hizo hacia delante de tal forma que Steps se colocó atrás de él en la gran tina de jacuzzi negra, el calvo apretó el control de la misma para que aumentara el burbujeo que masajeó su cuerpo, a Genos le arrullaba el sonido del mismo, le parecía relajante.

No tenía músculos suaves como los humanos, pero su nueva piel sintética estaba más unida a sus sensores, así que cuando Steps empezó a verter shampoo sobre su cabello, dio un ligero respingo por el gentil toque.

Lo masajeaba acercándole más a su cuerpo, besándolo en el cuello, enjuagó la cabeza y aspiró el olor que emanaba de él.

-Mi hermoso Kitten, déjame consentirte—Le murmuró al oído seductoramente, sabía que el muchacho estaba muy consternado, su mutismo y la expresión que ostentó todo el camino le había molestado tanto, a tal grado que se odió a sí mismo por mortificarlo.

Pero tenía que sentar un precedente a ése hombre, el que lo había dejado hecho trizas con su indiferencia, al fin sus dudas estaban disipadas puesto que tenía que saber si Saitama tuvo o tenía alguna clase de afecto más profundo hacia su rubio.

Y para nada le hizo gracia observar que aquél hombre que podía ser su gemelo tuvo celos, no nada más eso… ése hombre en definitiva tenía que estar enamorado de Genos y apenas sí se daba cuenta. Tal vez ya había dado con ésa conclusión, quizás era tan apático que aún no se percataba de esas cosas, ninguna de éstas cavilaciones le agradaba a Steps, sus entrañas por un momento hirvieron de solo pensar que volviera a intentar acercarse Saitama a su Genos.

Sí… así es, era su Genos, su preciado Kitten, su tesoro y no permitiría que intentara quitárselo, un firme deseo de tomarlo y esconderlo se asentó en su mente. Hervía de celos él mismo pero ni así las palabras "amo a Genos" emergieron.

Por alguna razón su arrogancia y orgullo era tal, que el sólo reconocerlo le causaba una sensación extraña, como si renunciara a su libre albedrío y control. Era un hombre acostumbrado a mandar y dirigir su vida a su antojo, no dar cuentas a nadie para no lidiar con problemas, nunca había tenido una relación estable por eso.

Hasta que aquél mal geniudo cyborg apareció ante su vista.

-Lamento lo que pasó Steps, no pretendía darte problemas, quise controlarme pero no pude…yo.

¡Y un cuerno que iba a ceder! Su amado Kitten estaba acongojado por algo que no hizo, era predecible el encuentro pero todo el tiempo Steps lo calculó, era demasiado lindo y noble aquél muchacho, arrebatado por el deseo encendido por los celos, el calvo hizo que el rubio volteara a mirarlo, su voz salió ronca y profunda, cargada de una tremenda emoción al ver sus lágrimas correr mezcladas con el agua.

-Genos…eres lo mejor que me ha pasado en mi vida y quiero que nunca lo dudes, aunque no estuvo bien mentirte para acercarme—Steps enmarcaba el rostro del rubio, limpiando el resto de sus lágrimas, sonrió de manera pícara tan sólo como él sabía para salir incolme, Genos nunca podría enojarse con su pareja cuando se lo decía así, ronroneando con suavidad—Pero no me dejabas opción, eras muy necio y renegado conmigo.

-Yo nunca te he reclamado eso, ni cuando te sinceraste… sólo—Pasó grueso el más joven y dijo con tono tembloroso pero implacable:

-Sólo ya sabes que nunca lo vuelvas a hacer—Steps besó una y otra vez los labios de Genos, repasando su cuerpo, dejando que el agua y las burbujas caldearan los ánimos, el calvo anhelaba marcarlo nuevamente y el rubio estaba siendo tan dócil que francamente no podía resistirlo.

-Salgamos de aquí antes que no pueda más Kitten, te juro que si lo hago aquí no respondo si puedas caminar bien—Steps mordisqueó su labio inferior y levantó la ceja derecha.

-Presumido—Murmuró Genos un poco frustrado, ambos salieron de la tina apagando la veladora de un soplido, al rubio casi no le dan tiempo de quitar la llave de su energía, pues Steps estaba bastante excitado, motivado por sus celos y el creciente deseo por su precioso cyborg.

El rumor de los gemidos apagados, el dulce chupeteo de los labios hambrientos llenó el ambiente, Genos fue tomado varias veces ésa noche con inusual vigor y ferocidad, como si Steps deseara beberse su voz, fundir su cuerpo con el del más joven y volverlos uno solo, esconderlo de la vista de todos y no compartir a su bello cyborg, sumergido en los breves quejidos de él, la noche los cubrió con el calor del placer.

Así pues la mañana los alcanzó, Steps miraba a su amante completamente dormido, con leves marcas en las partes con piel donde el calvo dejó asentada su pasión, había sido un tanto tosco y rudo, se había dejado llevar por sus instintos y Genos ni siquiera lo detuvo, dócilmente se dejó hacer por Steps, tenía que recompensarlo de alguna forma.

Entonces tomó su celular al llegarle un mensaje y abrirlo, acariciando la cabeza de Genos que sobresalía de entre el edredón, el calvo frunció el ceño molesto y un bufido de exasperación , dejando el celular en la mesa, se abrazó del adormilado joven que ni siquiera se inmutó, besándole y acariciando su nuca.

El mensaje no pudo ser más inoportuno, tenía que salir de viaje en unos días para arreglar asuntos de negocios en sucursales de USA, dejar a Kitten pues no podía llevarlo consigo ya que los documentos de viaje y pasaporte de Genos apenas estaban en trámite, por muchas influencias que tuviera, ni él podía abusar de su suerte.

Y estaba también la bendita responsabilidad de Genos, el cumplir con su deber de héroe, ni modo… habría que confiar en la tozudez del rubio, Saitama si era inteligente no se acercaría a él luego de del altercado.

Besó al muchacho abrazándole posesivamente y miraba a la ventana, la lluvia era suave invitando a seguir en la cama, tratando de olvidar y relajarse, tenía que disfrutar el momento mientras podía, antes de partir y dejar a Genos.

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Disculpen el retraso pero ora sí que entre trabajo y enfermedades no acaba una xD, ibu, gianella y todas quienes siguen y se animen a seguir el fic, reitero mi agradecimiento igual a Laura Paty mi editora y a kar por escuchar mis loqueras, tratare de avanzar más rápido porque se llega pronto al clímax, de antemano muchas muchísimas gracias.