Capítulo IV: "Suppuration -core-"

Hoy, tendría que ser como cualquier día, en donde las actividades del día ya estaban programadas con semanas de antelación, pero hoy todo fue extraño. En la mañana, muy temprano, incluso antes de que sonara la alarma de su despertador, el sonido de su celular la despierta para darle el aviso que se cancelaba todas las actividades del día y que mañana tendría su día libre, eso permanecería inalterable. Con la alegría de tener dos días libres juntos en la semana, se puso a pensar en todo lo que podría hacer, pero la primera acción que cumpliría, es volver a dormir y quién sabe si con suerte puede continuar su sueño.

Al cabo de dos horas, se despierta naturalmente, era la mejor forma de hacerlo, y sonrío con eso y ahora comenzó a hacer un listado mental en lo que gastaría las horas de este día. Comenzó con alimentarse, para después ver si tenía ánimos de asear su apartamento, pero de inmediato consideró que sería una pésima forma de perder su preciado tiempo. Así que fue a la ducha con la interrogante de cómo podría pasar este día. Con el agua fluyendo por su delgado cuerpo, cayendo sobre su cabeza, para lavar su extenso cabello negro, iba pensando en las distintas posibilidades, eso tenía que llenar también las horas de comida, pero podría hacerlo en cualquier lugar donde tenía pensado ir a pasear.

Hace mucho tiempo que no volvía a esta ciudad y quería ver en qué tanto había cambiado, si sus lugares favoritos seguirían ahí, si volvería a encontrar esa dulcería que tanto amaba y que le había regalado aparte de momentos de felicidad, unos kilos de más.

Vistiendo un par de pantalones cortos, mostrando la longitud de sus contorneadas piernas, una camiseta sin mangas de color blanco y encima de ella, una blusa color cielo, terminando por unas cómodas zapatillas, tomó sus llaves, su celular, sus audífonos y algo de dinero. Se miró al espejo, para terminar de acomodar sus lentes. Decidiendo que lucía bien, fue hasta la puerta principal, para cerrarla con cuidado, para emprender la marcha. Fijó su mirada en su reloj de pulsera, ya marcaba las 10 a.m.

El día estaba particularmente sin nubes, el cielo prístino quedaba a su vista, en esta ocasión decidió salir con sus lentes ópticos, así que en algunos momentos el brillo le molestaba la vista, retándose mentalmente por olvidar el sombrero que ocupaba en estas circunstancias.

Vagó, esa es la mejor palabras que podría definir lo que hizo durante horas, se dejó llevar por sus pies y por la música que inundaba sus oídos, que era de todo tipo, pero su preferencia siempre ha sido la música más electrónica, la hace sentirse tan llena de vida, que le agradaba oírla en momentos donde simplemente quiere dejar de pensar.

Había llegado a un parque pequeño, pero hermoso, uno que no recordaba que existía hace algún tiempo, algo en ella, la hizo fijar su vista en el centro de él. Un hermoso lago lo adornaba, maravillada, se acercó al lugar, casi corriendo como si alguna fuerza externa la estuviera jalando. Estando muy cerca de las bancas que adornaban dicho lugar, tuvo una extraña sensación, algo que no había sentido desde que se fue del país, giró hacia su derecha y distinguió un gran árbol, en su momento le pareció magnifico, pero se vio opacado por la persona que se abrigaba en su sombra.

Su corazón simplemente saltó, sus piernas flaquearon y su garganta se secó, por un momento se imaginó que era producto de su viva imaginación, pero tuvo que sacar fuerzas de algún lado, aún no sabe cómo hizo para anular la distancia entre ella y la hermosa mujer que dormía.

Lo consideró un regalo de los dioses, de su siempre esquiva suerte, que esta vez no lo fue. Mientras se acercaba a ella, su mente iba a mil por hora, creando diálogos interesantes, anécdotas que pudiera contar y que la mujer que las oiría le pareciera interesante, de decirle de cuánto la había extrañado, de decirle lo profundamente arrepentida que estaba por haber hecho una semejante traición.

Finalmente llegó a su lado, y sólo consiguió sentarse cerca y contemplar ese esplendido cuerpo y observar ese rostro que jamás ha olvidado. Y sin previo aviso, desde sus ojos se formaron lágrimas que brotaron en contra de su voluntad y ella las dejó libre, muchos recuerdos que pensó que habían sido olvidados acudieron a ella, tan claros, como si sólo los sucesos habían pasado hace algunos días.


A veces no sentía motivación para asistir a su instituto, todo le aburría, todo le parecía sin gracia, lo único que le hacía ir era por su entrenamiento, que llegó de casualidad, porque tampoco era una deportista, se sentía del montón, aún no entendía como no tenía kilos extras, si su mayor afición era comer chocolates todos los días, con una vaso de refrescante bebida.

Pensó que era uno de esos días, que no quería existir, que no tenía ninguna razón para estar en este mundo, de que si ella dejara de existir a nadie le importaría, bueno, sólo a su familia, no a sus amigos, porque ella, no los tenía, con todos mantenía su distancia, para ella solamente eran personas pasajeras, que era mejor considerarlas compañeras, era mejor, que andar gastando el tiempo en crear lazos que al final se romperían y que esa pérdida de tiempo en conocerlas jamás volvería a ser recuperada.

Sin embargo, lo que ella nunca espero y que jamás se imaginó que le podría suceder y que era una anhelo de todo el mundo, ella cayó en el amor a primera vista.

Se suponía que para estas fechas nadie más ingresaría al equipo de softbol, las inscripciones habían terminado hace un mes, lo sabe perfectamente porque ella se inscribió el último día, porque su tutor le exigió alguna actividad extracurricular y ella sin pensarlo eligió casi por azar.

La joven que había llegado había captado la atención en su primer momento, podría distinguir que no era una persona común y corriente, tenía un magnetismo especial y cuando fijo su vista en las demás, presintió que no era la única que caía bajo ese embrujo. No le prestó atención al murmullo que había a su alrededor, nunca lo hacía, pero ahora estaba en un 100% segura que estaban comentando acerca de su nueva compañera.

El entrenador detuvo el pequeño barullo.

"La mayoría de ustedes la conocen, pero nuestros nuevos miembros del equipo desconocen a quién es nuestra mejor jugadora, Himemiya Chikane"

La cual hizo una reverencia y sus labios formaron una sonrisa, algo coqueta.

"¡Miya-sama!"

"Miya-sama, qué bueno que se ha recuperado"

"Miya-sama, ¿siente algún dolor?"

Todas querían saber por la salud de su capitana, ella solo observaba a la distancia al círculo que rodeaba a Chikane, sentía que no tenía ningún sentido acercarse hasta una persona totalmente desconocida, pero quizás la haya visto a la distancia y no reparó en ella. Lentamente las compañeras que rodeaban a su máxima estrella comenzaban con la primera parte de entrenamiento, ella vio que también tenía que comenzar a realizar los ejercicios para calentar los músculos y evitar lesiones, pero antes de que pudiera moverse, Himemiya Chikane se acercó a ella.

"Un gusto" Le estiró la mano derecha.

"…" Su vista se clavó en esos profundos ojos azulados, en que se podrían distinguir más de una tonalidad y se vio perdida en ellos.

Una sonrisa, mostrando su perfecta dentadura la saca de su ensimismamiento

"Ahm si, disculpe, Kido Karin, me alegra conocer al fin a nuestra capitana" Le sonrió ya que la invadió algo de tranquilidad.

"Bueno, eso se debe a que en un juego, caí mal al intentar atrapar la pelota, puse todo el peso en mi hombro derecho, error de novata" Le habla con tranquilidad y cierta familiaridad, no sabía porqué, pero eso sentía al momento de oír a Himemiya-san

"Algo escuché de mis compañeras, decían algo acerca de nuestra capitana, pero no les presté atención, no porque no me importara, sino como no te conocía, simplemente no podía preocuparme por una desconocida" Fue sincera, para que adornar con lindas palabras algo que era falso, así es ella, siempre con la verdad, porque esperaba encontrar lo mismo devuelta.

"¡Vaya!, nunca me imaginé encontrar a una chica tan directa, cualquiera de nuestras compañeras, me hubiese dicho lo preocupada que estaba por mi mes y medio de ausencia" Le agradó, ya estaba aburrida de elogios, que todo el mundo la encontrara perfecta, se interesó por Kido-san.

"Sí, bueno he tenido problemas con eso, pero no puedo cambiar mi forma de ser" Simplemente alzó los hombros, para destacar su punto.

"No te preocupes, me gusta tu sinceridad, creo que nos llevaremos bien"

Finalizaron ese largo saludo, para comenzar con su entrenamiento.

Ahora, tenía un interés para asistir a su instituto, deseaba fervientemente los días de entrenamiento, aunque no era muy buena en el deporte, en los tiros ni las atrapadas, al menos era el momento en que aprovechaba de tener alguna cruce de palabras con su capitana. Por ella, los entrenamientos fueran todos los días, ni siquiera le importaba los dolores en sus brazos y piernas, uno que otro raspón, ella solo deseaba conocer más a Himemiya Chikane.

Los días, se convirtieron en semanas y Karin no avanzaba mucho en sus movimientos para golpear la pelota, aburrida de que se burlaran de ella, esta semana decidió que se quedaría más tiempo para practicar sus golpes con el bate, lo bueno es que no necesitaba que otra persona la acompañara, tenían un lanzador automático.

Las primeras pelotas fueron un desastre, casi le golpean la cabeza, el brazo, pero en una se agachó para evitar ser golpeada, pero no se detuvo en esas pequeñeces y lo siguió intentando, pero no pudo, no le pegó a ninguna, siempre estaba a destiempo, así que para sacarse la frustración tiró su bate junto con su gorra al suelo y la pisoteo acompañándola de un grito.

"Creo que no sirvo" Se dejó caer, para después apoyar su espalda por completo en el suelo y dejo que las lágrimas de rabia se deslizara sin control por sus mejillas.

No sabe cuánto rato estuvo con su brazo por encima de sus ojos, pero al momento de retirarlo y ponerse de pie, noto la presencia de alguien.

"Capitana" Soltó con sorpresa

"¿Estás bien?" La miró con preocupación

"Sí, no es nada, yo sólo estaba…"

"Lo sé" La interrumpió "He visto todo y creo saber cuál es tu error"

"Yo sé cuál es, no sirvo para esto, quizás debería retirarme" No quería admitirlo, pero no le gustaba sentirse la peor en aquel deporte, que le costó entender, pero una vez que lo comprendió, le agradó y mucho.

"Tu ansiedad, estás muy intranquila en aquel momento, sólo te falta algo de concentración. No hace falta tampoco exagerar con tu retiro, yo no lo permitiré" Y ahí estaba, algo dentro de ella, le hizo sentirse importante, una capitana debería velar por el equipo, así que sacar a gente que estorbe debe ser su primera responsabilidad ¿o no?

"En serio, pues no sé, quizás debería hacer otra cosa, mejor me dedico a pasar las toallas y el agua"

"Jajá" Río con naturalidad, pero no para burlarse, sino que encontró divertida la imagen "No tienes que hacerlo, además sólo digo que es cuestión de tiempo para que mejores, además tienes buena complexión, no puedo creer que no hayas hecho deporte antes"

"Quizás salí favorecida con la genética o también puede ser suerte"

"Quizás, pero ¿no deberías aprovechar eso?"

"Puede ser, pero hablando en serio, yo sé porque no puedo pegarle a la pelota"

"Sí sabes cuál es el problema, porque quieres abandonar el softbol"

"Es simple, no veo la pelota" Y dirigió su mirada al suelo

"¿Qué?, ¿En serio?"

"Sí, no es una excusa, es que uso lentes, pero no cuando hago deportes"

"Ya veo" Chikane, meditaba en cómo podría arreglar el problema, porque si no veía la pelota, como le iba a pegar

"¿Ves?, es mejor abandonar, hasta tú estás pensando que pierdo mi tiempo y hago perder el tiempo a las demás"

"No, no es eso, es que estaba analizando las posibilidades. La primera es qué uses de esos lentes especiales, pero no me gusta esa idea, este deporte es algo rudo, por así decirlo, en una caída se pueden romper o te puede pegar la pelota en la cara, así que no. Entonces pensaba en que tendremos que desarrollar un sexto sentido" Finalizo, sin un atisbo de broma.

"No creo lo que dices, además como es eso de que 'tendremos'" Quizás no fue tan malo que sea pésima bateando, tendría la posibilidad de conocer más a Chikane.

"Claro, las dos, es mi deber de capitana ayudar a mi equipo y como veo que eres perseverante, crearemos un entrenamiento especial. ¿Qué te parece?"

"Qué es una locura, además no haré que pierdas tu tiempo, debes tener mejores cosas que hacer que perder tu valioso tiempo conmigo. Además no sé qué es eso de un 'sexto sentido'"

"¿Quién dice que pierdo mi tiempo contigo? Quiero estar contigo, quiero ayudarte, pero también quiero conocerte mejor, porque tú me tratas como cualquier otra chica, no como alguien inalcanzable y eso me gusta"

Estaba segura que sus mejillas adquirieron un tono carmín, era lo que había ansiado desde ese día que apareció en su vida Himemiya Chikane, conocerla y quien sabe en que podrían terminar.

"Bueno, si quieres hagámoslo"

"Podría ser el fin de semana, tengo todas las tardes ocupadas después de las clases, pero el sábado y domingo pueden ser tuyos, ¿qué te parece?"

"¿Qué, qué me parece? Pues simplemente genial" Tenía que admitir que su deseo oculto se estaba haciendo realidad.

"Bien desde este fin de semana empezamos"

"De acuerdo"

Volvieron a los camarines para cambiarse y terminar su día jueves.

Los siguientes fines de semana, era lo que más ansiaba que llegaran, Karin tenía ese nerviosismo, porque aunque su familia también era acomodada, estaba segura que no se podría comparar a los Himemiya, su mansión la dejó sin palabras, pero aún más lo fue el sector especial que le nombró el día viernes antes de iniciar su entrenamiento especial. Tenía ambientada una zona de lanzamiento, Chikane era el lanzador y ella intentaba batear. Fue difícil al comienzo, pues no todas las pelotas eran lanzadas en forma recta, en algunas les colocaba efecto y eso era peor, pero al menos no le pegó ninguna en el rostro.

El entrenamiento era sencillo, Chikane le había dicho que era su cuerpo el que tenía que adquirir la capacidad para saber cuándo la pelota podría ser golpeada, que confiara en sus instintos, más que en su vista, que era importante, pero eran sus ligeros movimientos de hombros y muñeca el que tendrían el mayor trabajo. Karin en un principio no le creyó, pero después del tercer fin de semana, notó levemente como su cuerpo reaccionaba ahora, antes de que la pelota estuviese al alcance para ser golpeada y ese día, al fin pudo hacer un estupendo bateo, la pelota salió disparada con velocidad y dirección. Sintiéndose feliz, salió corriendo hasta el montículo donde abrazo a Chikane, pero sucedió algo que nunca se le cruzó por la mente. Porque cuando sus miradas se cruzaron, volvió aquella sensación de la primera vez que conoció a la princesa Himemiya y dejándose llevar por sus deseos, acerco sus labios hasta tocar completamente los de su capitana. En el instante del contacto ella cerró los ojos y cuando iba a cambiar la posición de sus manos, para afianzar el beso, cayó cuenta de su error.

"Yo lo siento, no qui…" Fue silenciada, Himemiya Chikane la estaba besando y en una forma que jamás se imaginó que fuera posible, fue ella la que profundizo el beso y el movimiento de sus lenguas, pareció tan natural que sintió que al fin había encontrado aquella persona que llenara su existencia


Tuvo que inspirar fuertemente, para volver a sentirse tranquila, no sabe porque ese recuerdo en particular se reprodujo en su mente, quizás ella lo sabía, porque sabía que era uno de sus días más felices y que desearía volver a sentir.

Sin embargo, después de conocer a Kurusugawa Himeko, estaba segura que ya no podría volver a tener el amor de Chikane. Es por eso que salió prontamente después que esa joven de mirada amatista apareció entre ellas justo cuando volvió a besar a su primer amor.

No sabe cómo volvió a departamento, pero ahí estaba, sola en su habitación, intentando de alguna forma a olvidar lo vivido en la tarde, pero sobre todo que esos recuerdos que tanto esfuerzo se había esmerado en olvidar, pareciera que querían volver a ser revividos.

Hizo lo que siempre hacia en estos casos, donde la nostalgia la envolvía. Fue hasta su cocina, para sacar un vaso, destapar su bebida favorita e ir a buscar esa barra de chocolate que siempre tenía en su mesita de noche.

Cuando dio el primer mordisco, sintió que volvía lentamente a recobrar su compostura. Y decidió que todavía no podría ver a Chikane sin pensar en lo estúpida que fue y lo feliz que podría ser ahora.


Ninguna de las dos sabía muy bien que decirle a la otra, una meditaba si era necesario darle explicaciones del beso y la otra analizaba el motivo de porque sentía que la habían engañado y peor que eso, en frente de sus ojos.

Pasaron algunos minutos y fue Chikane la que decidió hablar.

"Creo que es hora de irme, mañana tengo que trabajar y como hace tiempo que no corría tanto, debo descansar temprano"

Ahora Himeko sentía más curiosidad de la razón de porqué Chikane no le había dicho ayer que tenía este día libre, podrían haber hecho algún plan.

"Bueno, no te quito más tiempo, también creo que debo de volver a casa"

"Seguramente Usui-kun te está esperando"

Le sorprendió que lo nombrara, ¿acaso Chikane le importaba su novio y quería convertirse en su amigo también?

"No, él tenía que ir a su oficina, creo que tiene que trabajar esta semana, lo veré a la noche" Se sintió algo imprudente en darle tanto detalles.

"Veo, bueno un gusto de verte Himeko, qué tengas una buena tarde"

Himeko no quería separase tan rápido de Chikane, pero quería entender que era esta sensación que la invadía desde que vio el beso con aquella mujer, que tenía una belleza en particular. Lo primero que llamó su atención fue su largo cabello negro, que llegaba a brillar, en las facciones de su rostro, en sus ojos verdes, que pareciera que los lentes los acentuaba más, en su altura, que estaba segura que era más alta que Chikane-chan. Sin embargo, le parecía de cierto modo conocida y que conocía bien a Chikane, quizás solo sean sus imaginaciones.

"Espera, ¿por qué no caminamos juntas? Todavía es temprano para volver a casa, a menos que te disguste mi compañía"

"Himeko, ¿cómo dices eso? Sabes que disfruto de tu compañía, pero no quiero interrumpir tu día, a lo mejor tienes mejores cosas que hacer que pasarla conmigo"

"Nada de eso, pero mejor en vez de estar perdiendo nuestro tiempo en que pienses que no me molesta, ¿por qué mejor no te invito a un puesto de comida que vi cerca de la entrada del parque, debes de tener hambre?" Himeko miró detenidamente a Chikane, no sabía que podría lucir tan bien vestida de esa forma que hizo algo espontáneo, le tomó una fotografía sin previo aviso

"¡Hey! Eso es injusto, no estaba preparada"

"Así son mejores, captan mejor la esencia de la persona"

"No, debo estar toda desarreglada, y este atuendo no me favorece"

"Te ves bien, así te pongas trapos, siempre lucirás bien, confía en mi buen ojo" Y no sabe porque pero le guiñó al terminar la frase.

"Lo que digas" Digo casi en un susurro, estaba gratamente sorprendida por las palabras, pero más lo fue por el gesto. "Aunque ahora que lo pienso, estamos a mano"

"¿Por qué lo dices?" Estaba intrigada, que tenía que ver tomar una foto, con la frase.

"Es que también tengo una foto de ti, donde no estabas consciente de que la tomaría"

"¿¡Ah!? Me tomaste la foto durmiendo"

"Sí y nunca la verás" Y salió corriendo

"No es justo, esas fotos jamás se toman y... ¡Espérame!" Himeko como pudo agarró firmemente su bolso y echo a correr para alcanzar a la ágil Himemiya Chikane.

Continuará


Otro capítulo que fluye con facilidad, creo que volví a encontrar mi fuente de inspiración o quizás la perezosa de mi anterior musa, se fue y tengo otra en estos momentos.

Sé que no fue centrado en Chikane y Himeko, pero era importante darle una buena introducción a Karin espero que les guste ese personaje.

Como siempre debo dar las gracias a las que me mandan sus comentarios, por eso una saludo a; almendra otoriramos, Guest, BlueMoon1410, alice, chikane himemiya 355 y kinesukikinomoto

Gisth, pensé que no leerías los capítulos tan pronto, pero gracias por hacer ese largo review, veo que ahora te estás tomando en serio el papel de fans # 1 Y quiero ser el sujeto de pruebas para cuando intentes hacer el "Takoyaki" ya sabes, tengo un estómago resistente xD

Y a todos mis lectores.

Saludos

1/07/2014