Estos son...bueno no sé como ponerlo. En realidad siento que debía publicar esto antes de publicar el "capítulo", esta serie de historias y anécdotas contadas por el personaje ocurren antes de la muerte de Shiro. Las voy a ir alternando porque siento que la historia no tiene mucho sentido sin estas. Los personajes principales (Atsuya y Shiro) tienen historias un poco necesarias entre sí. No creo que sea un extra y el capítulo está un poco raro pero tendrá más lógica después de explicar algunas cosas...no ahora.
Espero que les guste y tengan bonito momento donde quiera que estén :).
Einstein era un genio; pero siempre fue considerado tonto porque pasó los primeros 3 años de su vida siendo mudo.
Maryam Mizharkani fue una matemática muy influyente, primera mujer en ganar el premio "Fields Medal" , sin embargo sufrió de la ansiedad de matemáticas pues su profesor siempre le decía que no tenía talento alguno.
Richard Feyman no sobresalió en sus estudios primarios, pero encontró la derivada de la trayectoria de las partículas subatomicas, modelo que sigue siendo usado hoy en día.
El creador de Microsoft reprobaba los examenes y el que siempre sacaba puntaje perfecto terminó siendo su empleado.
Se ha demostrado que el estrés en la niñez provoca estragos en la vida social y salud mental en los adultos.
Yo realmente no tengo el poder ni el derecho de contar la historia; sin embargo las paredes hablan y estoy harto de ver el cuarto que una vez fue el lugar de muchos momentos divertidos vacío y muerto. Ya no queda nadie vivo de aquel escuadrón y, a pesar de sólo tener 24 años he presenciado la muerte incontables veces. La historia que contaré no es mía y de hecho yo no sé cómo un grupo de niños acabaron en ese embrollo. A pesar de que han pasado 15 años desde el escuadrón y casi 3 desde la última muerte no comprendo bien lo que sucedió en ese periodo.
Así que yo, Hiro, explicaré en líneas detalladas nuestra vida estudiantil y las acciones que aún no entiendo de mis compañeros. No eran las mejores personas de este mundo, pero estoy seguro que no merecían suicidarse para cumplir un deber.
Un deber que casi 15 años después aún no comprendo.
Esta no es la explicación que varios anhelan, y tampoco es el refugio que esos niños merecen; son sólo historias de un hombre joven que alguna vez fue un adolescente temeroso que tuvo grandes amigos. Las historias son de nuestra vida diaria estudiantil y ahora que miro atrás no me arrepiento de haberlo experimentado.
Nunca fui una persona sociable, cualquier conocido mío podría decir que era una de esas personas irritables las cuales no aguantaban la mínima broma; incluso cuando era un niño pequeño me hartaba hablar con mis compañeros; a veces me sorprendía lo estúpidos que eran y cada día era lo mismo, terminar el material para salir al recreo donde los niños jugaban a caerse o, en su defecto, hablar acerca de chicas guapas y monas. En ese entonces no entendía que se referían con "mona" y aún no lo entiendo bien; me parecía tonto que perdieran su tiempo hablando de cosas tan triviales mientras había otros temas de que hablar. La física, la ley, los problemas mentalees, la teoría cuántica...en fin, un montón de cosas que en definitiva eran más interesantes que ver fracciones y aprenderse como perico todas las frases usadas por mis tontos compañeros de clase.
Una vida gris y aburrida.
(el gris es un color hermos, pero no existe, de hecho sólo existe el color verde, rojo y azul, el cerebro lo que en realidad hace es que al sobreponerse en determinadas cantidades lo interpreta de un color por escala, el gris es una combinación de todos los colores a cierta intensidad)
Eso fue hasta que él apareció en el recreo.
Realmente no me acuerdo con mucho acierto de ese día, lo único que sé es que había corregido al profesor como todos los días y antes de terminar con la lección salimos al recreo. Y cuando me refiero a lección es la mía no la del profe; a veces creía que era un incompetente. En mi defensa era un niño bastante inteligente para su edad muy aburrido en clases; no pueden culparme de insultar lo que se suponía que era un reto intelectual cuando parecía restar y multiplicar -de hecho, ahora que me acuerdo era eso lo que estabamos viendo-, bueno, eso ya no tiene importancia. El caso es que salimos y me senté en mi mesa favorita, era una escondida en una frondoso árbol con muchos animales rondando por allí; como estaba alejado del campo principal uno debía caminar mucho para llegar allí y siempre comía sólo. No me molestaba mucho, pues aunque me hubiera gustado tener alguien con quien hablar era mejor tenerme a mí mismo que a uno de mis compañeros.
Y la rutina no fue diferente a ese día a excepción de que al abrir mi lonchera para buscar lo que mi madre había puesto alguien se acerco.
Era una pequeño niño (lo veo pequeño, pero su proporción con la mía era 1.5 % y me acuerdo el miedo que me asaltó, pues era mi lugar favorito e iba a pelear hasta con los pies para quedarmelo) y como si no supiera quien era se sintió en el otro balcón de mi mesa viéndome con unos ojos grandes.
Me molesté mucho así que hice lo que todo niño haría.
Le pregunté.
-¿Qué rayos haces aquí?.
Sip, una pregunta muy casual de mi parte.
El niño sólo me sonrió y tomó un papel y lápiz y después escribió algo en él y me lo entregó.
No sé hablar el idioma.
Eso era algo nuevo para mí, nunca había conocido a alguien que hablará tan mal mi idioma que tenía que tomar un papel para comunicarse. El inglés es un idioma mundial y casi todos los turistas que mis padres atendían en su hotel sabían hablar el idioma, si no traían su propio traductor. Dos pájaros de un sólo tiro.
Así que el mero hecho que el chico no supiera hablar mi idoma se me antojo un reto y me propuse en enseñarle todo lo que sabía de mi idioma.
Yo no lo sabía en ese momento, pero el niño me había mentido. Sabía bastante y sólo tenía que mejorarlo...me acuerdo que...
Ah, esa es historia de otra ocasión.
Recuerdo cuando me enteré de su nombre, y no, no fue un momento conmemorativo como me hubiera gustado tener, el compañero por alguna extraña razón terminó en mi salón de clases (yo aún no entiendo como rayos fue capaz de manipular a sus propios padres para cambiarlo y mucho menos como se enteró de mi salón) un día después de nuestro encuentro insólito. El niño, muy astuto, sonreía y actuaba como si no entendiera el contenido de la lección. Aún no comprendo cómo rayos logró fingir no entender un lenguaje completamente por casi dos años ¡incluso sus padres desconocían su dominio del lenguaje!. Entonces ahí me tenías, un niñato de 7 años explicandole a otro un poco mayor la gramática básica del inglés. Nunca se lo admití pero gracias a ese curso intensivo de mi compañero aprendía que había 3 maneras de decir el "the" y "as" y otras cosas.
En una de las actividades mi compañero y yo (no sé como rayos le hizo para acabar trabajando conmigo si antes tenía un compañero de trabajo estable y en un instante terminó en la esquina opuesta del salón) necesitaba poner su nombre así que le pregunté.
Y me dijo algo que no comprendí. Me lo repitió una y otra vez hasta que él harto (creo que fue la única vez que le vi harto en todo el tiempo que le conocí) se acercó al escritorio de la profesora (estábamos en clase de arte) y me señaló un nombre. Entonces lo escribí.
Y así fue como supe de su nombre.
Casi dos años después, cuando habíamos acabado el libro avanzado de inglés y al refinar su conocimiento como muchos adultos quisieran me sonrió. No quería admitirlo pero trabajar con él me había hecho tomarle un poco de cariño; pensé que al terminar de ayudarlo él ya no me querría a su lado, pues era una persona batante sociable y yo era uno antisocial de primeras. Odiaba hablar de cosas estúpidas y con eso en mente me fui de la mesa. El escondite fue nuestro lugar de enseñanza por los dos años y por un instante la idea de dejarlo no me parecía tan mala si eso significaba no verlo abandonarme.
Y al intentarlo se dirigió a mí y me preguntó:
-Hey, ¿qué haces?-
Le voltee a ver y le respondí.
-Me voy, ya terminé de enseñarte y por eso ya no vas a querer estar conmigo.
El niño ladeó la cabeza y me dijo.
-¡¿Pero que dices?!, eres más interesante que nuestros compañeros de clase...¿no que somos amigos?
Y en ese momento encontré mi mejor amigo quien, a pesar de ya no estar conmigo sigue ayudándome junto a los otros del escuadrón.
Pero eso es historia de otra ocasión.
:).
BYE!
