Gracias por sus comentarios, me encanta leerlos!

Aquí el nuevo capi, blah, bah, lo que ocurre después blah, blah. ¡Comencemos!


Come mis sueños

-Hola –Me saludó suavemente cuando me dio alcance.

-Hola –Era extraño hablar con él, pues no había salido de mi cabeza desde el día anterior. Suspiré profundo intentando calmarme, no había ensayado lo que le diría aunque sabía lo que quería decirle –Yo, tú, me refiero a, lo que ocurrió ayer, yo no quería, no, quiero decir, yo iba a… –No salían más que balbuceos incoherentes de mi boca. Me miró durante un momento en el que decidí que lo mejor era callarme. No pude evitar apretar mis labios, debía verme bastante ridícula. Para mi sorpresa, sonrió mostrando sus dientes, parecía complacido.

-No digas nada, me confundirás también a mí –Puntualizó mientras se acercaba un poco –Eh estado pensando en lo que ocurrió, fue bastante… desafortunado. Te seré sincero, estaba molesto. No contigo –Se apresuró a aclarar –Sino con el idiota ese. La forma en la que te hablaba, como si le pertenecieras, me hizo hervir la sangre –Apretó los puños, lo miré sorprendida ¿A tal punto se había enojado? –Miiko me envió hoy a reponerle el cristal de la puerta, debiste haberlo visto, estaba entre enojado y asustado, solo pensaba en partirle la cara... Creo que ya me desvié de lo que quería decir. El punto es que… No quiero que estemos tan distantes. No dejo de pensar en ti, en que debería hablarte para arreglar la situación y en que tal vez reaccioné de manera muy volátil… Lo que quiero decir es, lo siento.

-¿Lo sientes? –Repetí automáticamente –No lo sientas –Me apresuré a decir -Me refiero a que no fue tu culpa –Hice una pausa para tomar aire –Yo… no debí haber aceptado en primer lugar el utilizar mis encantos para hacer cambiar de opinión a un tipo que ni siquiera conocía. Quiero que sepas que estaba a punto de ponerlo en su lugar cuando entraste, ni siquiera me iba a importar si cambiaba los pergaminos o no. Además… -No sabía cómo decirle lo siguiente –Lo que te dije no tiene nombre. No creo que hayas estado en cada cama de Eldarya, solo lo dije porque estaba molesta, el problema es que no sabía porque… Y te ataque a ti en lugar de pararme a pensar en el verdadero problema… Yo soy la única que debería estar pidiendo disculpas, realmente siento lo que dije y no quiero que dejemos de hablar, eres mi parte favorita del día –Me tapé la boca justo después de soltar esto último. No sabía qué era lo que tenía Nevra, pero me hacía decir cosas que no quería decir, bueno, al menos no en voz alta. Me escudriño con la mirada un rato un poco más largo de lo que me hubiera gustado.

-¿Así que soy tu parte favorita del día, eh? –Me preguntó mientras se acercaba peligrosamente a mí y se agachaba para acercar sus labios a mi oído –Pues tu eres la mía –Susurró con la voz más ronca de lo normal para luego volver a incorporarse. Me sonrió una vez más. Mi cara debía estar roja como un tomate, aunque… Podía ver claramente que el también estaba ruborizado. Intenté cambiar de tema enseguida.

-Entonces –Me aclaré la garganta -¿Amigos otra vez? –O lo que sea que éramos, pensé.

-Seremos lo que tú quieras, mi amor –Posó su mano en su cabello.

-Entonces puedes ser mi mascota –Bromeé con una sonrisa.

-Menos eso –Me miró con una tierna sonrisa, él también estaba feliz de que hiciéramos las paces -¿Sabes? Todo el mundo aquí me ha estado reprochando por lo ocurrido, inclusive Karenn me dijo que tenía que hablar contigo, y rápido, pues no quería perder a su cuñada –Esto me hizo volver a sentirme apenada –Incluso Ezarel ¡Ezarel, demonios! ¿Cuándo él ha hecho algo por ti? Me sorprendió bastante.

-¿Ezarel te dijo que hicieras las paces conmigo? –Pregunté atónita.

-No, de hecho me dijo que te manipulara para acostarme contigo –Explicó como si nada –Pero no podía chantajearte de esa manera, yo soy un caballero y los caballeros no hacemos eso. Además… algún día pasará lo que tenga que pasar –Finalizó mientras me guiñaba el ojo.

-¡Ne-Nevra! -Grité sin poder contener mi vergüenza, este solo rió despreocupadamente.

-¿Qué? ¿Me vas a decir que no deseas todo esto? –Interrogó mientras pasaba sus manos por su abdomen y las deslizaba hasta sus caderas. Iba a protestar cuando alguien más intervino en nuestra conversación.

-¡Oh por el Oráculo! ¡Busquen una habitación! –Ordenó Miiko mientras caminaba hacia nosotros, luego sonrió ampliamente –Veo que ya se reconciliaron. ¡Esto está bien!, así podré enviarlos de misión mañana –Adiós a mis improvisadas vacaciones –Nos tenían a todos preocupados, se veían tan desdichados estando separados. Sobre todo tú –Me señaló –Traes cara de que te golpearon con un sartén caliente –Gracias, Miiko, te lo agradezco profusamente.

-¿Qué dices? Si brilla cuál lucero por sobre una noche tormentosa –Enfatizó el vampiro mientras hacía un ademan con la mano.

-Eso lo dices porque la vez con ojos de amor –Luego se dirigió a mi – ¿Ya comiste? Ve a dormir antes de que te dé algo.

No pude más que aceptar la propuesta de Miiko, extrañamente seguía cansada. Nos despedimos de Miiko y Nevra me acompañó hasta mi habitación.

-Oye, de hecho si te ves cansada –Mencionó cuando estuvimos frente a mi puerta.

-¿No dijiste que brillaba cuál lucero? –Le pregunté.

-No importan las circunstancias, un caballero tiene que hacer lucir a su chica lo mejor posible.

-No soy tu chica –Aclaré. De hecho solo podía pensar "¡oh por Dios, dijo que era su chica!" pero tenía que mantener mi genialidad intacta. Al parecer le gustaba que me hiciera la difícil.

-¿Ah no? –Cuestionó con aire siniestro, creo que acababa de caer en su trampa –Entonces puedes ser mi mascota –Susurró mientras me aprisionaba contra la puerta de mi propia habitación -¿Quieres saber que hago con mis mascotas? –Puso ambas manos a mis costados sobre la puerta. Se agachó lo suficiente para que pudiera sentir su respiración sobre mi rostro. Pude sentir mi ritmo cardiaco acelerarse súbitamente, el aire me empezó a faltar, sentía una opresión sobre mi pecho y… -Nada, porque nunca eh tenido una –Finalizó simplemente mientras se separaba de mi. ¿Qué había pasado? En un momento estaba sensualmente aprisionándome contra la pared y al otro se alejaba con una sonrisa como si nada hubiera pasado.

-Eh… ¿Eh? –Estaba atónita, sinceramente imaginé algo diferente.

-¿Qué? ¿Esperabas algo más? –Cuestionó como si nada.

-Creí que la conversación llevaba otro rumbo… -Respondí un poco desilusionada.

-A menos de que no quieras ser mi mascota –Me murmuró, pude notar un destello en su mirada, un brillo especial.

-Me encantaría seguir jugando contigo, pero tengo mucho sueño… -Agaché el rostro. De un momento a otro sentí un malestar general.

-¿Qué ocurre? –Me preguntó regresando a la seriedad. Posó una de sus manos sobre mi hombro.

-No lo sé… Estoy tan cansada y eh dormido mucho –Entonces me di cuenta de lo realmente cansada que estaba –Pero no consigo descansar mientras duermo, siento el cuerpo muy pesado.

-¿Desde cuándo te has estado sintiendo así? –Cuestionó mientras parecía repasar todas las opciones posibles.

-Desde ayer… -Entonces recordé -¡Oh! Y también recuerdo un zumbido en mi cabeza, fue algo terrible, sentía que mi cabeza iba a estallar. Pero luego se calló, como si nunca hubiese estado ahí.

-Un zumbido y falta de energía… -Posó su mano sobre su barbilla –Un zumbido… Tengo una pregunta ¿Ocurrió antes de que te acostaras y luego sentiste mucho sueño? –Asentí sorprendida, era como si ya supiera lo que tenía –Es un hechizo come sueños, alguien que te guarda rencor debe habértelo proferido.

-¿Qué? ¿Quién podría hacer algo así? –Pregunté desconcertada.

-¿Has tenido problemas con alguien últimamente? ¿Has ofendido a alguien? –Interrogó.

-No… No creo, no lo sé –Respondí a medias mientras intentaba buscar en mi memoria si había hecho algo a alguien –Bueno… No, no lo creo, no podría hacer algo así –Finalicé negando con mi cabeza.

-Dime, tenemos que saber quien fue para desvelar el encantamiento –Aclaró.

-Alajéa… Recuerdo que antes de nuestra misión parecía estar realmente molesta conmigo.

-Si estaba molesta, se le veía. Pero no creo que sea capaz de hacer algo así –Explicó.

-Tienes razón, ella es muy dulce no podría hacerlo y menos a mí -¿Era mi amiga, cierto?

-En realidad me refería a que no tiene la capacidad mágica para hacerlo –Corrigió el vampiro.

-Ohh… -Me llevé una mano a la barbilla -¡Oh! ¿Qué hay del vendedor en el mercado?

-Podría ser una posibilidad, pero en todo caso me lo hubiera aplicado a mí. Además, no tuvo tiempo para hechizarte en lo que estuviste en la tienda.

-¿Entonces queda completamente descartado? –Pregunté desilusionada, ¿Quién más podría guardarme rencor?

-Espera, hay algo que quiero verificar. ¿Podrías dejar la puerta de tu habitación abierta? –Sé que no habían intenciones escondidas por la seriedad con la que hablaba.

-Claro… Pero, no quiero molestarte, ya es tarde. Si quieres mañana… -No me dejo continuar.

-Mañana se cumplirán dos días desde que no descansas apropiadamente, será peor, es mejor hacerlo ahora –Dicho esto se precipitó fuera del pasillo.

Entre a mi habitación y me aseguré de no cerrarla para que Nevra pudiera entrar, me debatí entre cambiarme de ropa o quedarme con la actual. Al final elegí ponerme el pijama, pues tenía sueño y pronto me iría a dormir. Pero me deje la bufanda que últimamente no me la quitaba por nada. Me recosté ligeramente en la cama, pues tenía muchísimo sueño, me cubrí con las sabanas pues mi pijama era algo pequeña, intenté leer un libro que había sacado hace un par de semanas de la biblioteca, Ykhar debería estar histérica porque ya lo había tenido demasiado tiempo, intenté leerlo pero se me hacía imposible, mis parpados pesaban una barbaridad, me permití cerrar los ojos un momento…

Volví a abrir los ojos al escuchar un portazo. Miré adormilada a un lado y vi a Nevra intentando contener la risa.

-Deberías ver tu expresión –Mencionó risueño -¿Tienes sueño, amor?

-Ya regresaste, ¿Terminaste lo que querías hacer? –Cuestioné intentando cambiar la conversación.

-Sí, fui a la biblioteca para ver si encontraba a Kero, pero ya se había ido. Así que tuve que ir a buscarlo a su habitación y le pedí que me diera los pergaminos que recogimos en la tienda. Todos estaban perfectos, excepto uno. Como te dije, había un hechizo come sueños rondándote –Se acercó, no me había percatado de que traía un pergamino en la mano hasta que lo alzó. Se sentó en el borde de mi cama y lo extendió –Mira, aquí se han estado escribiendo tus sueños, los que te ha robado el pergamino.

-¿¡Qué!? –Alcé la voz atónita, Nevra me hizo un gesto para que no hablará tan fuerte –Pero… ¿Cómo es eso posible? –Vi como él posaba una de sus manos detrás de su nuca.

-Bueno, te lo tengo que explicar de todas formas… -Murmuró, se veía un poco apenado –En realidad el hechizo no iba dirigido a ti, sino a mí. Cuando el vendedor me dio los pergaminos me dio este extra, el hechizo funciona sobre el dueño del pergamino, vamos que es como una maldición. Pero solo puedes ser el dueño del pergamino si alguien te lo da –Empezaba a entender por donde iba el asunto –Cuando te di los pergaminos los aceptaste de inmediato, por lo que mi maldición se transfirió a ti. Lo siento.

-No, no podías saberlo. ¡Es algo horrible! –Declaré mientras intentaba arrebatarle el pergamino de las manos, pues quería romperlo en mil pedazos.

-Tranquila, hay algo más –Me dijo –Para quitarte la maldición tienes que relegarla a alguien más. Ósea darle el pergamino y que ese alguien lo acepte.

-¿Quién va a ser tan tonto como para aceptar un pergamino maldito? –Pregunté. Este solo me sonrió y asintió -¡No puedo hacerte eso! –Entendí sus intenciones de inmediato.

-Vamos, que yo tengo más posibilidades de luchar contra un come sueños que tú –Me indicó.

-Pero… -No sabía que decir, iba a aceptar una maldición por mí…

-No te preocupes, los pergaminos que contienen un come sueños no perduran para siempre. Cuando el pergamino se haya llenado de escrituras completamente ya no podrá seguir robándolos –Dijo mientras le daba un vistazo al pergamino, intenté quitárselo de inmediato –Vaya que tienes muchos sueños –Aseguró divertido mientras leía lo escrito –¡Mira, aquí estoy yo! –Inquirió feliz al ver plasmado su nombre ahí, me arrodillé sobre la cama para quitárselo pero él se puso de pie –Y aparezco repetidas veces ¿Qué clase de sueños tienes conmigo?

-¡Dámelo! –Le ordené, no quería que leyera mis sueños.

-Oh… –Se paró al lado del sofá -¡niña mala! ¿Qué son está clase de sueños? Mereces un castigo –Sentenció divertido.

-¡Nevra te dije que me lo dieras! –Grité mientras por fin lograba arrebatarle el pergamino, había saltado de la cama aunque estaba segura de que él me había permitido quitárselo, después de todo era el líder de la guardia Sombra; estaba seguramente ruborizada hasta las orejas. Cuando leí rápidamente el pergamino me di cuenta de que no era para nada lo que creía, era un sueño incoherente con muchos cuentos como el gato con botas y buscando a Nemo, en el que no solo aparecía Nevra, sino también Valkyon, Ykhar, Alajéa, Chrome e incluso Ezarel –Payaso –Le dije mientras intentaba calmar mí agitado corazón.

-Oye, eso está muy sexy –Opinó de repente, no supe a que se refería hasta que me di cuenta de que estaba en pijama. Me volví a dirigir a mi cama rápidamente, me subí en ella y me cubrí con las sabanas –Así me gusta, obediente.

-Cállate… -Murmuré hundida en la vergüenza, no quería ni verlo a la cara.

-Está bien, amor –Se volvió a acercar y sentar en el borde de mi cama. Tomó uno de mis mechones de cabello entre sus manos –Me refería a la bufanda ¿Duermes con ella puesta? –Preguntó.

-¡Eh! Que va, si me la eh dejado sin querer –Mentí. Me la quité de encima y se la extendí.

-No, quédatela, si ya vi que te gusta mucho –Me dijo con ironía. Luego se aclaró la garganta –Ahora bien, por lo que estoy aquí, entrégame el pergamino como si me lo estuvieses obsequiando –Estaba indecisa, pero enrolle el pergamino y se lo acerque –Así no, debes dármelo como si tuvieses la intención de maldecirme.

-No quiero hacerte algo así –Él levantó una ceja -¿Qué hago? ¿Arrojártelo al rostro?

-No, pero si quieres me puedes azotar con el -¿Es que nunca se tomaba nada en serio? –Por favor, maestra, sea buena conmigo –"Imploró" mientras juntaba sus manos.

-Toma esto –Le empujé el pergamino contra el pecho mientras giraba la vista en dirección a la ventana, pues nuevamente me había ruborizado. Lo tomó de entre mis manos.

-Por fin lo hiciste como se debe –Declaró cuando su "plan" dio resultado.

-Espera, ¿hiciste esa broma para que yo…? –¿Había algún momento en el que no pensara en mi?

-Exacto, no te preocupes, yo me encargaré de esto, tú debes descansar, ya son más de 24 horas sin descanso –Dicho esto se inclinó hacía mí y me dio un beso en la frente –Dulces sueño, mi amor.

-Buenas noches y… Gracias –Agradecí sinceramente por todo el esfuerzo que estaba haciendo. Este solo me guiño el ojo y, antes de salir por la puerta, me lanzó un beso al aire.

Y entonces me quede sola nuevamente. Fue entonces cuando le devolví el beso.


So? Qué les pareció? Les gustó? Verdad que Nevra es un amor? Luego actualizo, besos, bye~