HISTORIAS PERDIDAS DE LOS ASGARDIANOS.

DISCLAIMER: Los nombres de los personajes y la historia pasada de cada uno de ellos pertenecen al señor Stan Lee, y a MARVEL.

Aunque los tres personajes principales de esta historia, Thor, Loki y Sif, pertenecen a su vez a la mitología nórdica.

Lo único que me pertenece es la historia que aquí les presento.

Nota del Autor: Ciertos acontecimientos conocidos sobre la vida y relaciones de algunos personajes han sido modificados según la historia aquí presentada.

Capitulo 4: Mentiras y Verdades.

La noche anterior había sido un caos, Loki había estado en mi habitación y nos habíamos peleado de la peor manera posible. De verdad él estaba haciendo enormes esfuerzos para que yo volviera a odiarlo, y parecía que eso mismo era lo que yo estaba destinada a hacer. Me costaba creer en lo que me había dicho, prácticamente me había dado a entender que había abusado de mí, aunque aún no podía recordar absolutamente nada.

Me giré en la cama, no quería levantarme, estaba cansada, no había dormido prácticamente nada y el dolor que sentía en mi pecho se agudizaba lentamente. Estaba a punto de enfermarme, lo sabía. Mi cabeza era un lío, ya no sabía que era falso y que era verdadero, ya ni siquiera podía confiar en mí. Me sorprendía a si mismo como un simple juego de palabras podía causar tanto daño.

Cerré los ojos, ardían por las lagrimas derramadas, jamás había sido tan débil en mi vida, pero jamás me había enamorado de esta forma, de nadie, y nadie nunca me había lastimado así.

Necesitaba ir con Frigga y contarle todo lo que había sucedido y seguro ella vería el demonio que su hijo era.

Tal vez mi hermano sabía la verdad, era extraño que él no hubiera venido al sentir el peligro, aunque nunca abandona el puente, en una situación como esta me imaginé que podría hacerlo.

De pronto me pregunté que pensaría Thor si yo le contaba lo que había pasado, tal vez golpearía a Loki tan fuerte que nadie sería capaz de reconocerlo. Era la única cosa que me gustaba del dios del trueno, él era protector conmigo.

Suspiré, pero si le contaba a Thor sobre esto, sería el fin de Loki y a pesar de lo enojada… de lo furiosa que estaba con él, no podía dejar que lo lastimara. Que patético se vuelve una persona cuando se enamora, es capaz de hacer cualquier cosa por la persona que ama, incluso si ella te traiciona de la manera más horrible. O tal vez sería que yo era demasiado masoquista.

Después de pensarlo decidí levantarme e ir a hablar con mi hermano. Él sabría toda la verdad, y con estos asuntos no me ocultaría nada.

Tras levantarme fui a buscar mi caballo a las caballerizas del palacio y rápidamente cabalgué hacia el Bifrost. Inmediatamente después de llegar al puente, dejé el caballo cerca de las puertas y caminé el resto del camino hacia Heimdall, mi hermano.

"Te he estado esperando Sif." –anunció él al verme.

Asentí. "No me cuesta imaginarlo." –bromee y me acerqué más para darle un abrazo. "Tengo muchas dudas hermano, y necesito tus palabras."

"No soy consejero." –Susurró mientras correspondía a mi abrazo-

"Y no quiero tus consejos hermano, quiero la verdad. Imagino que tú sabes de lo que hablo." -inquirí mirándolo.

Él asintió. "La noche en que Loki entró a tu habitación, lo recuerdo, pero no sé que sucedió allí, todo se volvió oscuridad, Loki no era visible para mí y tú tampoco. Lo último que pude ver fue cuando estabas tranquilamente dormida."

No me esperaba ese tipo de revelaciones, pero claro, Loki era un maestro en hechicería, y seguramente ya había encontrado la forma de volverse invisible a los ojos de mi hermano. suspiré. "Gracias hermano, ya encontraré la verdad… algún día." –me giré para irme.

"Espera." –la voz de Heimdall sonó demandante detrás de mí y me giré nuevamente para verlo. Al hacer esto él continuó. "Anoche sucedió exactamente lo mismo. Loki entró en tu habitación, pero no pude verte ni a ti ni a él hasta que él abandonó tu habitación."

Asentí tomando la información en cuenta, ya sabía lo que iba a hacer. Se había acabado la tonta enamorada que permitiría que el dios de las travesuras se burlara de ella. Era momento que la guerrera y diosa de la guerra, volviera a actuar. Sostuve mi espada, y corrí hacia mi caballo nuevamente para llegar al palacio. Dejé al animal en la puerta, al cuidado de un guardia y entré corriendo en el palacio.

Afortunadamente no me encontré con ningún amigo mientras me dirigía hacia la habitación de Loki, seguramente aún estaría durmiendo ya que era demasiado temprano en la mañana.

Los guardias en las puertas me impidieron el paso, entonces invoqué mi propio poder para engañar, el mismo que había estado utilizando para que nadie descubriera mis sentimientos, y les engañé diciendo que Odin tenía un mensaje muy importante para su hijo menor.

Como creí que sucedería, los guardias me dejaron entrar y al hacerlo, tranqué la puerta utilizando una silla. Una mirada malvada cruzó mi rostro, y tomando mi espada me acerqué a su cama con cautela, él estaba dormido, como yo había creído. Dejé que el frío metal de la espada le tocara el cuello, e instintivamente él despertó y me miró sorprendido.

"Que placer encontrarla en mi habitación Lady Sif." –dijo al mismo tiempo que intentaba levantarse.

"No te muevas." –le ordené aún apuntándolo con la espada. "No estás en posición de negociar, o mentir, hoy será la primera vez que Loki Laufeyson será sincero."

Una sonrisa burlona se marcó en sus labios. "¿Y qué la hace pensar eso, Lady Sif?"

La punta de la espada se clavó más en el cuello de él, sin provocarle ninguna herida. "Donde crea que estás mintiendo te cortaré la garganta."

Aun manteniendo aquella sonrisa burlona preguntó. "¿Haces todo esto para que yo te diga lo que sucedió en tu habitación? ¿Cuándo lo superarás?"

Hice más presión contra su cuello. "Nunca mientras no sepa la verdad."

Se encogió de hombros. "Entonces córtame la garganta porque no hablaré."

"No abuses de tu suerte lacayoson." –apreté más la espada contra su cuello y exigí. "Comienza a hablar."

"Sif… mi Sif estás haciendo un alboroto de la nada." –se burló nuevamente con aquella sonrisa socarrona. "¿Quieres la verdad? Pues aquí la tienes. No me arrepiento ni un segundo de haber estado en tu cama, disfrutando de ti."

"¡Mientes!" –grité empujando la espada contra él. Afuera los guardias intentaban abrir la puerta.

"Estas llamando la atención demasiado mi lady, será mejor que dejes tus juegos, no obtendrás nada de mí." –anunció sin quiera preocuparse por la espada que tenía pegada a su cuello.

No pude controlarme y dejé que el filo de la espada le perforara el cuello, aunque solo fuera una pequeña herida que no causaría más daño que una leve gota de sangre.

Loki notó el liquido caliente en su cuello y se llevó las manos rápidamente para encontrarse con su propia sangre. "No sabes lo que ha hecho Lady Sif." –dijo furioso. "Tu corte de cabello no será nada con lo próximo que vendrá. Tú y todos los asgardianos encontrarán su final muy pronto."

Ahora sí, el amor se había vuelto odio, nuevamente, ya no quedaba una gota de cariño por aquella persona que estaba frente a mí. Loki Laufeyson jamás cambiaría, él siempre sería el mentiroso, travieso que Asgard había conocido. Un fuerte dolor en el pecho me hizo bajar la espada, pero no por él, apenas podías sostenerme, estaba enfermándome ya lo sabía… o simplemente sería la angustia que te genera haber perdido a un ser amado.

Con la voz fría y la mirada llena de odio, le dije. "Tus planes no funcionarán lacayoson. Odin te detendrá, y todos lo haremos, no tienes como ganar en nuestra contra."

"Recordaré este día cuando tenga el trono de Asgard y tú pagaras caro si sobrevives a la guerra." –me amenazó. "Tendré mis ojos en ti Sif, y si sé de que has revelado esto a alguien, a quién sea, te juro que desearías no haberte metido en mi camino."

Sonreí burlonamente. "Te estaré esperando lacayoson Rey de los Mentirosos." –y tras decir aquellas palabras me fui de la habitación, limpiando la sangre que había quedado en mi espada. La herida había sido demasiado pequeña, lamentablemente.

Los guardias entraron de inmediato cuando yo abrí la puerta y yo seguí mi camino sin prestarles atención. Si bien no podía alertar a Odin porque aún no tenía nada asegurado, mantendría mi atención en Loki todo el tiempo que pudiera.