En la casa reinaba un extraño silencio, a pesar que en ella a un vivían más de una docena de personas.
Curioso en realidad, teniendo en cuenta que sus dos hermanas mayores se acercaba próximamente a los treinta años.
Se recargo sobre el garaje, se sentía tan estúpida, en verdad estúpida, no entendía por qué se llegaba a comportar de esa forma, en verdad, odiaba ver a la gente contenta a su alrededor, como en alguna ocasión Luan se lo gritara en medio de una tonta discusión de hermanas.
Negó levemente, no estaba celosa de Lana, en verdad no eran celos, una leve punzada le recordó la soledad de esos momentos, en donde por ver primera estaba realmente sola, no sabía a ciencia cierta cómo disculparse con su otra mitad.
Grito asustada al momento de escuchar esa voz ronca que no esperaba en realidad, cuyo dueño recargado sobre la cerca estaba algo oculto entre las sombras — ¿Problemas Lola? — odiaba a su hermano, cuando en la noche sacaba a relucir ese aspecto de rebelde, no es que lo fuera en exceso, solo el suficiente, como para tener un arete en la oreja, fumar un poco de hierba y sobre todo volver de madrugada en los fines de semana, la razón que sus padres no pusieran el grito al cielo, era en realidad sencilla de comprender, fuera de la pequeña zona detrás del garaje era el Lincoln que todas y cada una de sus hermanas conocía, dulce, tierno algo atolondrado en realidad.
El verlo envuelto en el humo de cigarro le recordó a un antiguo cuento infantil, pero hay estaba su hermano en medio de la noche, quizás la única persona fuera de sus padres que en esos momentos se dignaría a dirigirle la palabra.
Una sonrisa leve fue lo único que brillo entre la oscuridad — solo discúlpate tonta — repuso el chico entre dos caladas a su cigarrillo — han vivido tanto juntas, que dudo que una estupidez tan pequeña arruine su amistad — el aroma estaba empezando a molestarla en verdad, no estaba acostumbrada a estar rodeada de ese aroma a tienda seudo naturista.
Volteo hacia la casa, quizás él tenía razón, pero en el fondo era su culpa y ella estaba consciente de ello, tener catorce años te hacia consciente de muchas cosas en la vida, al menos eso pensaba ella en estos momentos.
Sintió a su hermano detrás de ella — Si él se dejó besar — la afirmación fue directa — no era el chico indicado para ninguna de las dos — en verdad necesitaba escuchar eso, no es que ella viera besado a Cody efusivamente, solo estaba el hecho que sentía que estaba perdiendo a su mejor amiga, a su gemela, y aun que le doliera admitirlo, a la mitad de su mundo en realidad — Lana solo está molesta — Lincoln se arrodillo para verla directamente a los ojos, en verdad en esos momentos Lola, no podía creer que ese chico era el antes enclenque y aniñado hermano mayor, que llego abusar e intimidar.
Se dejó guiar tomada de la mano, en verdad ya no creía en príncipes azules, esos años quedaron atrás, pero al ver a Linc alumbrado por la leve luz de la luna y la luz del porche trasero, le hacía temblar levemente el estómago.
Quizás era algo tonta, y egoísta, pero ella era así, lo importante es que su familia la aceptaba de esa manera, pero a un más importante es que El la aceptaba de esa manera.
Gracias por leer el capítulo del día de hoy además de los mensajes y sugerencias que me enviaron, intente meter un poco de cada idea que me hicieron llegar, salvo quizás un beso entre Linc y Lola, por el momento no tocare ese tema en realidad.
Como sabrán, para el siguiente capítulo es el turno de Lucy Loud, y en esta ocasión, vuelvo a invitarlos para que en los comentarios, me dejen sus opiniones y sugerencias para el capítulo dedicado a nuestra pequeña gótica.
Además vuelvo a recordarles que por el momento, esta obra no tocara temas lemon por ahora, son momentos de amor fraternal, quizás un poco de tensión sexual, pero nada explicito, a lo mucho quizás un beso.
Sin más gracias por su atención y hasta la próxima.
