''El peor sentimiento es fingir que algo no te importa, cuando la verdad es lo único que piensas''
The Heirs.
—Mami… ¡Estoy harta! —La pequeña Angie entro por la puerta de su casa con los brazos cruzados, tenía el ceño fruncido y Tori al verla sonrió de medio lado, puesto que su pequeña niña se veía irresistiblemente tierna gracias a sus gordas mejillas.
— ¿Qué sucede?
—Me toca hacer un trabajo con Robbie ¿Escuchaste mami? ¡Con Robbie!
Tori comprendía a la perfección de que su hija no gustaba en lo absoluto de Robbie, pero eso no significaba que estuviera tan alterada ¿O sí? Se acercó a su hija y le quito el bolso, la ayudo a sentarse en el mueble y se sentó a su lado, la pequeña niña miro a otro lado.
—No quiero hacer un trabajo con Robbie ¡Y menos en su casa!
Tori sonrió de medio lado. — Si no quieres hacer un trabajo con Robbie ¿Por qué estas con él?
—Porque la profesora se hizo cargo de los grupos y… ¡Me puso con ese rizado!
Tori lanzo un suspiro, en esos temas la mejor era Jade, puesto que siempre le daba ánimos, ella solo se encargaba de comprarle la ropa y demás cosas, así que le toco pensar como Jade y cerró los ojos fuertes mientras cambiaba su forma de pensar… los volvió a abrir.
—Y además de eso… ¿Cómo te fue en la escuela?
Angie puso los labios en línea recta. —Esperare a que venga mamá. —Tori asintió con la cabeza, ofendida. —Mami, no te enojes… lo que pasa es que no me entiendes. —Angie soltó una pequeña risita y se mordió el labio inferior. —Tengo hambre mami ¿Qué me hiciste de comer?
Y los ánimos de Tori volvieron de inmediato ¡Al fin algo en lo que si era buena para hablar con su hija! Se levantó del sillón y camino hasta la cocina, para volver con un plato de canelones el cual Angie agarro con los ojos bien abiertos y dio la primera probada, cerró sus ojos para sentir el mejor sabor, se lamió los labios.
— ¡Mami te amo! —Grito. — ¡Es el mejor almuerzo!
—Lo hice porque es el favorito de mi niña.
Angie sonrió.
— ¿Tengo que llevarte con Robbie, cierto?
Angie puso los ojos en blanco. — ¡Al fin piensas como mamá! —Hablo con la boca llena, Tori la miro con el ceño fruncido porque no le gustaba que ella hiciera tal cosa cuando tenga comida en la boca, la niña entendió la razón de la mirada y sonrió disculpándose.
…
Angie ya estaba lista, bajo los escalones y Tori se encontraba esperándola en la sala con las llaves del auto, sonrió al verla y la pequeña niña camino con los brazos cruzados y un poco de pereza hasta llegar afuera y subirse al auto, evidentemente estaba enojada y si podía, asesinaría a Robbie y a la profesora… todo porque era una niña y no podía.
Tori la miro.
— ¿Y porque no hiciste grupo con Camila?
—Mami recordaste el nombre. Es un avance. —Torio se rio. —A Camila le toco con Logan… no le digas a mamá, pero me gusta logan.
Tori abrió los ojos como platos, freno el auto y miro hacia atrás, su hija la estaba mirando con una enorme sonrisa y con los ojos brillantes. — ¿Qué has dicho?
—Nada, mami.
Tori insistió con la mirada, pero Angie solo seguía mostrándole su enorme sonrisa la cual lentamente iba volviéndose una sonrisa inocente. Tori escucho la bocina de un auto que reclamaba por haberse estacionado en ese lugar, Tori volvió a conducir el coche.
Al llegar a la casa de Robbie Shapiro, Tori detuvo su coche y se bajó del coche, detrás de ella iba su hija todavía con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Tori toco dos veces la puerta, la madre de Robbie (O eso fue lo que pensó Tori al verla).
—Señora Shapiro… —La mujer hizo un gesto de ofensa. — ¿Sucede algo, Señora Shapiro?
Angie se rio, no dijo nada.
—Es que… ¿Me veo tan vieja?
—Emmm… ¿Qué? —Dijo Tori confundida. — ¿No es usted la madre de Robbie?
La chica puso sus ojos en blanco y frunció el ceño, le cerró la puerta en la cara a Tori y esta abrió su boca ofendida, segundos después apareció una mujer de cabello rizado como una serpiente de un hermoso color negro rojizo. — Oh… pero si es la hermosa Angie. —Dijo ella.
Angie puso sus ojos en blanco y miro a la madre de Robbie con una sonrisa.
—Tiempo sin verte, pequeña… ¿Cómo has estado?
—Muy bien gracias, Señora Shapiro ¿Y cómo está usted y su esposo?
La madre de Robbie sonrió, para luego mirar a Tori. —Los dos estamos muy bien gracias. Haz criado a tu hija muy bien, no sé porque mi marido se encarga en decir que dos mujeres no pueden criar a una niña. Angie es hermosa.
—Obviamente. —Dijo la niña.
La madre de Robbie volvió a reírse. —Y además divertida, cariñosa y lo más notable. —La madre de Robbie, se inclinó un poco para agarrar la nariz de la pequeña Angie, esta sonrió por educación aunque eso no le agradaba. —Es muy inteligente.
—Obvio.
Tori le dio un delicado golpe en el hombro. —Eso dolió mami. —Tori volvió a darle otro golpe.
— ¡Auch! ¿Por qué me golpeas? —Pregunto mientras la miraba, Tori la miraba con los ojos abiertos y ella sonrió, sabía lo que su madre le estaba diciendo. —Oh… Gracias señor Shapiro es usted muy educada… ¿Esa sería la palabra correcta?
La señora Shapiro y Tori se rieron. — ¡Oh Dios! —Vociferó. —No soy tan educada, Angie, no las he invitado a pasar, ¡Vamos, entren! ¿Quieres una taza de té, Tori?
—Para mí está bien, gracias.
— ¿Y para mí?
—Puedes ir a la habitación de Robbie y le diré a Loreto que les lleve galleta y leche.
Angie asintió con la cabeza y entro como si esa fuese su casa, saludo con la mano a Loreto quien devuelta le dio una sonrisa amable y subió las escaleras. Al llegar a la habitación de Robbie toco dos veces la puerta y el pelinegro salió usando todavía su uniforme escolar, Angie levanto una ceja.
— ¿Te gusta tanto el uniforme de la escuela?
Robbie asintió con la cabeza.
—Bien…
— ¿Cuál mamá vino hoy?
—Mami.
Robbie asintió con la cabeza.
— ¿Empezamos el trabajo?
Robbie asintió con la cabeza.
— ¡Deja de asentir con la cabeza maldita sea! Estamos hablando de algo serio.
—Si tu mami oye esas palabras te mataría puesto que ella no es igual a tu mamá.
Angie asintió con la cabeza.
—Fijándote de mí.
…
En la sala de estar, la señora Shapiro estaba sonriendo mientras Tori le contaba cada cosa que decía Angie y ella hacía lo mismo de parte de Robbie.
—Robbie odia la cebolla, como quisiera que fuera como tu hija.
—Si a Angie le haces algo que contenga cebolla y no le pones ¡Se enoja!
— ¡Que envidia!
Tori se rio.
Unos minutos después, la puerta de la casa se abrió. —Ese debe ser mi esposo.
Tori asintió. —Entonces será mejor que yo me vaya.
— ¡Oh, no quédate hasta que los niños terminen!
—Pero… ¿No sería incómodo para tu esposo?
.
— ¡Pero que trabajo hice yo! —Grito Angie, se tumbó en el mueble, cansada.
— ¿Quieres que te haga un masaje?
Angie asintió con la cabeza.
—Mami…
Tori hizo un sonido con su garganta, para que su hija continuara hablando.
—Robbie me dijo algo hoy.
— ¿Qué te dijo? —Pregunto Tori.
—Me dijo que los papás son buenos y que te enseñan muchas cosas. Mami… ¿Dónde está mi papá? Quiero aprender todo eso.
