Aquí estoy yo (n_n)/.

Linda lectura.

Capítulo IV: Una Tormenta.

Los chicos se despedían con una sonrisa dirigida a su pueblo. Brick estaba en medio y era al que todo mundo más celebraban. Y como no. En una semana al fin sería nombrado rey de Ikuru y Kusai. "Todo un honor" pensó Brick, con ironía. A lo lejos, en el balcón del castillo, se encontró con los ojos de su padre, de nuevo, examinándolo. Su padre parecía querer decirle algo con la mirada, algo como "no lo arruines". Para luego entrar de nuevo al castillo seguido de su esposa.

Cuando el barco estuvo lo suficientemente lejos los chicos quitaron sus sonrisas y pusieron cara de poco amigos. Un sirviente se acercó a ellos y mientras hacia una inclinación les dijo:

-Altezas, llegaremos en dos días a Kusai, pero, creo que seria mejor que entraran a sus habitaciones, no nos gustaría que se quedaran, por el sol-

Brick dirigió su mirada al hombre, una mirada donde demostraba todo su enfado, y con la que hubiera congelado de miedo a cualquiera.

-Largo-dijo muy cortante. El sirviente se alejó con otra reverencia y caminando lo más rápido posible.

Butch sonrió con burla y se recargo en el borde del barco.

-Parece que alguien no amaneció de buen humor-dijo de forma socarrona. Boomer hizo lo mismo que su hermano y se le quedaron mirando fijamente a Brick, aun con sus sonrisas, y haciendo con la mirada un interrogatorio.

Brick los miro con el ceño fruncido pero, por más miradas frías que les diera a esos dos no lograría borrar sus sonrisitas, y el muy bien lo sabía. Suspiro dando a entender que se rendía, y sacando en el parte de su frustración. Se recargo en los bordes del barco viendo hacia el horizonte, pero sobre todo en un punto fijo, el punto donde aún se divisaba el camino hacia Ikuru, "su hogar".

-Es solamente que no estoy de humor para una boda, ni ahora ni nunca… sobre todo con una presuntuosa Shirogane-

-Supongo que ha de ser insoportable. En estos momentos ni Boomer ni yo te podemos entender pero… el siguiente año seré yo, y en dos más Boomer-dijo Butch, con una mirada triste.

-Es un destino que hay que seguir ¿no?-dijo Boomer mirando el mar.

Los tres se quedaron en silencio un rato, pensando en lo que se convertiría su vida, el camino que el destino les había trazado.

Brick se casaría con Shirogane. Se crearía la alianza entre Ikuru y Kusai. Su padre, aunque él no lo haya dicho, será el que gobierne en los dos países, controlando a Brick desde las sombras, moviendo los hilos que estén a su favor.

Butch seguramente se casaría con otra princesa, en un reino con el que ya tuvieran una alianza y muy lejos de Ikuru. Posiblemente contactará con sus hermanos unas cuantas veces al año, pero ya no sabría nada de sus padres.

Boomer… bueno ni siquiera Boomer sabía que sería de su vida. Y menos con una madre obsesionada con que sea el heredero del trono, y un padre que pareciera que la única razón por la que sabe que existe es por el hecho de siempre criticar sus pinturas.

Butch suspiro y miro a sus hermanos de reojo.

-Esto es deprimente. Parecemos abuelos de setenta años lamentándose por no hacer algo en sus vidas-dijo con fastidio. A lo que Boomer respondió con una carcajada y Brick con una sonrisa.

-Nunca creí decir esto pero, Butch, tienes toda la razón. Supongo que en los últimos cuatro años hemos cambiado mucho-dijo Brick con un tono melancólico.

-¿Qué les paso a los RRB?-dio Boomer con una sonrisa.

En ese momento algo paso por la mente de Brick. ¿Qué era lo que había pasado para apagar la energía y vivales de los RRB? Muchas cosas. Las reglas de su padre para "prepararlo" como rey. La depresión de Butch y los prejuicios a Boomer… Y sin embargo, ¿desde cuándo…

-obedecemos reglas?- dijo Brick en un susurro. Sus hermanos lo voltearon a ver extrañados por su repentina pregunta incompleta. Brick los miro con una sonrisa.

-Cuando lleguemos a Kusai no nos dirigiremos al castillo. Iremos al pueblo a divertirnos-sentenció.

Sus hermanos se quedaron en shock por un momento, asimilando las palabras de su hermano Brick. Cuando se dieron cuenta de a donde quería llegar se miraron entre los dos, anonadados y asustados. Fue Butch el primero en hablar, diciendo, posiblemente, lo más coherente que ha dicho nunca.

-Ey, Brick, yo también estoy harto de esto pero… no podemos desaparecer así como así. Somos de la realeza-

-¿Y eso desde cuándo importa?... les diré algo, es cierto que ya no somos esos niños de diez u ocho años que se la pasaban corriendo por todos lados y molestando a las niñas por sus "piojos", ni esos adolescentes de dieciséis y catorce que empezaban a conocer los placeres de la vida-dijo mientras empezaba a formular un plan en su cabeza para escapar de la guardia real-y menos yo que ahora tengo veinte y soy prácticamente un adulto… pero, aun hay cosas que quiero hacer y no habrá boda que me impida hacerlo-

Sus hermanos se quedaron pensando. Puede que no consiguieran a libertad, y mucho menos librarse de sus deberes reales, pero, si tan solo conseguían aplazarlo, vivir la vida que no se les otorgó, buscar una escapatoria, algo lo que sea, lo harían con gusto. Los dos sonrieron de oreja a oreja, miraron a su hermano y por primera vez en muchos años volvieron a tener ese resplandor en sus ojos.

-Necesitaremos ayuda pero será fácil sobornando a unos cuantos-dijo Butch.

-Nuestros padres tardarán un tiempo en llegar a Kusai en carroza, suficiente tiempo para escapar-dijo Boomer.

-Cuando lleguemos desapareceremos y luego escaparemos-dijo Brick.

Los tres preparaban todo mentalmente. Lástima que no estaban preparados para la tormenta que se avecinaba.

Momoko revisaba planos de los galeones de los príncipes y su ruta hacia Kusai. En cierta forma estaban tentando a la suerte, sobre todo porque 1) no podían asegurar de que el libro estuviera con el príncipe, las probabilidades podrían ser del 50% 2) aunque no fuera un gran problema si usaban las piedras, lo cual querían evitar a cualquier costo, se enfrentaban a guardias entrenados perfectamente para proteger a la realeza.

-Se te harán más arrugas si sigues con el ceño fruncido-dijo Kaoru mientras ponía un té frio enfrente de Momoko, un detalle bastante raro de su parte.

Momoko rodó los ojos de forma divertida y tomo el vaso, refrescándose por solo un momento. El sol era más que sofocante, aunque había una brisa no era lo suficiente pero, no era algo fuera algo de lo común. Ella y sus hermanas tuvieron que aprender a que sus cuerpos se acostumbraran a grandes cantidades de calor, solamente que a Momoko no se le había hecho tan difícil como a sus hermanas, pues si algo la representaba era el fuego.

-Es bastante difícil seguir a un barco que no puedes ni ver porque no puedes dejar que te vean. Es como seguir a un fantasma, apenas y tuvimos suerte de averiguar la ruta-dijo Momoko mientras jugaba con los hielos dentro de su vaso, los cuales empezaban a derretirse.

Encontrar la ruta había sido sobre todo difícil porque para proteger y asegurar a la realeza usaban rutas donde hubiera probabilidades de encontrarse con la marina, además de ser rutas un poco complicadas. Sin embargo, hasta ahora, las cosas habían sido demasiado fáciles para las chicas, lo que provocó un presentimiento negativo en Momoko.

-No deberías preocuparte tanto-hablo de repente Miyako, quien hasta ahora se había quedado viendo el horizonte sin expresión alguna pero, al momento de voltear, dio sus típicas sonrisas que parecían resplandecer-Si no encontráramos el libro aun así tendríamos una enorme recompensa. Y por si faltará poco parece que la madre naturaleza esta de nuestro lado. Se acerca una tormenta-Miyako y las chicas vieron el cielo, donde no se veía ni una sola nube, el azul seguía tan claro y el sol seguía tan brillante como antes. Sin embargo la brisa que soplaba parecía no detenerse.

Brick seguía viendo el libro de Izanami sin éxito alguno y sin saber que era precisamente eso. Estaba solo en su estudio, con una vela que era la única fuente de luz en ese pequeño espacio. Decidió rendirse. Se paró de la silla que había comenzado a lastimarle y se acercó a una pequeña alacena donde guardaba cientos de licores. Removió un poco los licores, dejando ver una cerradura. Saco de su bolso una llave y la metió en la cerradura, dejando ver pergaminos que eran de gran valor para todo el reino.

Nunca había entendido porque la necesidad de su padre de tener todas esas cosas de valor precisamente en un barco que, bien podría ser asaltado o incluso hundirse, y, prácticamente, donde los únicos que sabían que estaban ahí era su padre, sus hermanos y el, ni si quiera la misma reina sabia de ellos. El suponía que si algo tenía que desaparecer junto con los tripulantes del barco eran esos pergaminos importantes. Dejo el libro ahí, olvidando el asunto por completo.

Salió de su despacho para encontrarse la popa vacía. Estaba dirigiéndose a lo que era su habitación cuando sintió una gota caer en su mejilla. Miro el cielo nocturno cuando comenzó a caer más y más gotas. Todas en un solo segundo. Las corrientes se habían vuelto fuertes y comenzaban a sonar los truenos, los rayos parecían iluminar todo un sendero, cayendo cada vez más cerca del barco. Ahí estaba la tormenta.

Los tripulantes salían a un algo somnolientos y mareados por levantarse de golpe, además de por la forma en que el barco se balanceaba de un lado a otro.

-¡Brick!-oyó que gritaron sus hermanos. Miro hacia ellos viendo como hacían casi lo imposible por aferrarse a lo que sea, incluso antes de darse cuenta que estaba igual que ellos.

El agua comenzaba a golpear con furia el barco, el aire hacia que se meciera dando vueltas en su mismo eje, provocando que el agua entrara. Un remolino comenzaba a formarse y el barco a hundirse. Todo lo que estaba en las habitaciones comenzaba a caer, los ventanales comenzaron a tronar, como si una bomba hubiera chocado contra ellos, los cañones se mecían de un lado a otro golpeando y magullando todo a su paso. Arrasando con todo, acabando con todo.

-¡Arriar las velas! ¡Desplieguen la vela mayor!-comenzó a gritar el capitán. Un hombre de unos cincuenta años que luchaba por mantener el barco en un intento inútil con el timón.

Uno de los tripulantes fue hacia las cuerdas para desatar las velas, pero una ola volvió a caer dentro del barco, llevándose a ese y otros dos hombres al fondo. Otros dos fueron a desatar la cuerda.

-¡Esta atascada! ¡Hay que cortarla!-grito uno de ellos.

Butch miro a su hermano Brick por unos momentos y el al percatarse de su mirada volteo a verlo. Sabía lo que su mirada decía, pero, antes de poder detenerlo. Butch echó a correr.

-¡Para, Butch!-grito Brick con furia. Boomer volteo para saber que sucedía cuando vio a su hermano mediano subir por el mástil.

Butch se aferraba con todo y uñas a la madera del mástil. Intentando no caer al enorme remolino. Sus hermanos miraban con horror. Sabían que su hermano era estúpido pero no a tal grado. Otra ola llego y ellos seguían sosteniéndose, incapaces de moverse. En ese momento la mirada de Brick se dirigió hacia el timón, donde el capitán aun peleaba. Hasta que vio como un mástil que estaba de forma horizontal chocaba contra la cabeza del capitán, dejándolo inconsciente y el timón dando vueltas de un lado a otro.

Butch sintió la brusquedad repentina, cayendo por poco. Clavo el cuchillo que tenía planeado usar para cortar la soga en la madera del mástil. Usando todas sus fuerza. Brick miro como Butch estaba a punto de caer, y en puro reflejo corrió hacia el timón. Por un segundo se quedó viendo el timón preguntándose qué rayos hacía. Intento tomarlo, pero la fuerza con la que iba solo provocó que Brick se lastimara, golpeándolo en los brazos y manos. Vio sus manos rojas por los golpes y una que otra mancha de sangre. Cerro sus puños y volvió a intentarlo. El timón solo lo jalaba de un lado para otro, hasta que hizo uso de su fuerza para mantenerlo recto, y con aun más fuerza dándole vuelta en sentido contrario al remolino.

Butch al percatarse que el barco se enderezaba un poco más saco el cuchillo y volvió a escalar. Llego a la punta y comenzó a cortar las sogas. Teniendo las sogas a la mano se dispuso a bajar, sin embargo una ola más llego. Butch, para salvar su vida, se sostuvo dejando caer las cuerdas. Estas se mecían en el aire y la vela se balanceaba sin dirección alguna.

-¡Maldición!-grito Butch. Las cuerdas se balanceaban fuera del barco, y esperaba lo peor cuando vio una melena rubia saltar hacia una cuerda.

Ahora era turno de cambiar la cara de horror. Boomer salto prácticamente mar adentro para alcanzar una cuerda. Consiguió tocarla, pero sus manos respaldaron haciéndolo caer. Volvió a tocarla, esta vez solo la punta, sujetándose con un sola mano. El aire era fuerte, pero el peso de Boomer obligó a la cuerda a acercarse al barco. Se sostuvo con las dos manos, estirando los pues como si fuera un columpio, y haciendo que estos chocarán contra la madera. Boomer escalo hasta llegar a la popa y hato la primera cuerda y la segunda hasta llegar a la última.

-¡Ahora, Brick!-grito Boomer. Brick volvió a usar más fuerza para poner el barco en línea recta.

El barco lucho, pero el mar parecía no querer soltarlos. El barco salió, pero el mar intentaba jalarlos.

Después de una hora el barco salió del remolino, dejándolos solamente con la lluvia y los rayos que se veían cada vez más lejos. Brick cayó de espaldas, haciendo caso omiso a las gotas que entraban por sus ojos. Con unos minutos de descanso bajo a la popa, para ver a sus hermanos intentando conseguir aire, y bajando la adrenalina que tenían reunida.

-Que viajecito, ¿no creen?- dijo Brick, con el primer comentario sarcástico que soltaba en muchos años. Sus hermanos se callaron por unos segundos, para luego soltar unas enormes carcajadas, a las que los tripulantes no tardaron en unírseles, aparte de unos vítores dirigidos a los príncipes. Estaban vivos. Maldición, estaban vivos. Los cabellos de los tres escurrían agua juntándose con su sudor, y su respiración volvía a la normalidad.

-Altezas-dijo un tripulante acercándose a ellos-Muchas gracias, nos han salvado a todos no hay forma en agradecerles por…- su discurso y sus pasos fueron detenidos por una espada que rozó la nariz del tripulante.

Todo mundo miro arriba. Nada. Todo mundo vio a todos lados. Nada.

De repente todo se veía más oscuro. Todo era iluminado apenas por los rayos a lo lejos. Brick tomo su espada y la desenvaino, al igual que sus hermanos y otros tripulantes.

Los ganchos caían dentro del barco. Unas sonrisas sádicas y tres pares de ojos brillantes se vieron con otro rayo de luz, congelado de miedo a todos.

Todo paso tan rápido. Todo paso en un parpadeo. Y lo último que Brick vio fue esa hermosa silueta, y unos ojos rosados.

Fin del cuarto capítulo.

AVISO: ok primero les diré que no tenía planeado que el capítulo saliera tan largo, y que pido una enorme disculpa por no contestar o siquiera agradecer por sus hermosos reviews, lo haré en el siguiente capítulo. Y ahora el porque de mi retraso. Resulta que justo el día que iba a subir este capi me di cuenta de una nueva historia de una escritora que parece que ya lleva tiempo aquí escribió y subió uno donde un capítulo se basa prácticamente en la misma de una que yo escribí. Debo de admitir que esto me puso triste, cuando me llego un mensaje de una persona que al parecer se enamoró de mis historias (y yo de él/ella), me decía que prácticamente la escritora había copiado mi historia. Después de esto me puse a pensar un poco cuando me llego otro mensaje de una persona anónima que me decía prácticamente lo mismo. Ambos saben quiénes son y con la mano en el corazón y con toda sinceridad les digo muchas gracias por apoyarme. Pero aclaro, como dije, me puse a pensar y les diré lo que les dije a estas bellas personas. ¡La historia en la que me basó no es mía! Su autora es una mangaka japonesa. Y me di cuenta que no puedo reclamarle a una persona por usar la misma historia. Es cierto que posiblemente haya sido la primera en juntar estos personajes con esa historia, pero insisto, no es mía. Y no me veo en el derecho de culpar a la escritora por escribir su propia versión. Y mucho menos de negarle a alguien que la lea. Y esto lo cuento porque no quiero que haya malentendidos. Eso era todo.

Gracias por llegar al final.