Capítulo 3 – Parte II

Sam POV

Los desvié del camino, eran cinco, cuatro vampiros y una vampiresa.

De repente la mujer se alejó por órdenes de uno de los vampiros, parecía ser el líder.

Corrí hacia el bosque del lado sur, alejándome de la propiedad donde se encontraba mi manada.

Sin notarlo un vampiro se me abalanzó de costado.

Intenté morderlo pero me era imposible, me tenía de las patas traseras.

Lo pateé y me dirigí a su garganta.

El líder me empujó y se puso delante del vampiro de cabello rubio.

-¡Ven aquí, perrito! –exclamó riéndose.

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Bella POV

-¿Porque debemos quedarnos aquí? ¿Por qué somos mujeres? –Leah estaba furiosa.

Billy nos había encargado cuidar la cabaña mientras ellos, los hombres, protegían la reserva con unas cuantas granadas de verbena y estacas.

-¿Oíste eso? –pregunté volteando, había sentido unas pisadas.

Emily tosió –Hay un vampiro cerca ¿no sienten su olor?

Negué. Emily tenía muchos más años de experiencia lobezno que yo, por eso presentía todo más rápidamente.

-Niñas, niñas –una voz femenina me alteró.

-¡Sal de donde te escondas, asquerosa chupa sangres! –gritó Emily.

Su risa me ponía frenética.

-Niñas tontas –jadeó apareciéndose detrás de un árbol.

Era una vampiresa de cabello blanco con ojos rojos, su actitud era sobradora, se creía invencible.

-Ven, estúpida –Leah la avanzó con una estaca en mano.

-No –puse mi mano delante suyo –Mantén la calma.

-Asquerosas perritas –la vampiresa lamió sus labios y comenzó a rodearnos –Grrrr –gruñó mostrando sus dientes.

Preparé mi granada de verbena por si intentaba atacarnos.

-¿Quién quiere morir primero? –nos miró de forma altanera.

-Tú morirás primero –respondió Emily rechinando sus dientes.

-Demuéstralo –ordenó inclinando su cuello hacia un costado.

Emily corrió hacia ella e intentó apuñalarla con la estaca, pero falló.

Rápidamente le lancé la granada. En cuanto explotó, la vampiresa cayó al suelo debilitada.

-¡Maldita perra! –gritó levantándose lentamente.

Leah corrió hacia ella y le clavó la estaca en una pierna.

-Ahhhhhhh –sus gritos advirtieron a otros vampiros –¡Jane! ¡Demetri! –gritó sacándose la estaca llena de furia.

-¡Avísale a Paul! –ordenó Emily a Leah.

Se arrodillo e intentó concentrarse.

De repente unos árboles comenzaron a moverse.

-¡Maldición, Emily! –grité señalándole una pequeña que corría hacia ella.

-Ahhhh –Emily la empujó rozándola con la estaca.

Paul se apareció con Quil y atacaron al otro vampiro.

Tomé a la niña vampiro e intenté clavarle la estaca en el corazón.

Me rasguñó el brazo.

-¡Auch! –grité al sentir un dolor intenso.

-¡Ahhhhhh! –Emily se lanzó sobre la vampiresa de cabello blanco que estaba mal herida y la apuñaló en el corazón dándole paso a la muerte.

-¡No! –la pequeña gritó furiosa, pero decidió correr y alejarse, detrás de ella, el otro vampiro llamado Demetri.

-¡Cobardes! –exclamó Paul.

De repente una opresión en mi pecho me hizo caer al suelo.

-¿Bella? –Quil se me acercó –¿Te dañaron? –hizo una pausa y cayó al suelo dolorido.

-¿Qué su-sucede? –tartamudeé.

-Sam –infirió Quil.

-Algo… algo le sucede, algo malo –mi corazón comenzó a acelerarse.

Mis colmillos comenzaron a surgir.

-Murió –susurró Quil –Él está muerto.

-¡No! –gritó Emily sollozando.

Miré mis manos comenzaban a doblarse, el cabello surgía por todo mi cuerpo, comenzaba a transformarme, ¿pero, porque?

-¿Qué me sucede? –grité desesperada.

-Será la líder –oí la voz de Emily a lo lejos.

-No, no quiero esto, no –gemí adolorida.

No quería ese "privilegio", no quería ser la líder. No lo merecía.

-¿La traidora? –Paul se quedó petrificado, no podía creer lo que veían sus ojos.

-¿Bella? –Leah se apareció detrás de él, pude verla con gran angustia.

-Ahhhhhhh –un grito desgarrador terminó de transformarme.

Todos se arrodillaron ante mí.

-Alfa, te obedecemos –repitieron todos.

Emily lloriqueaba.

Posé mi pata sobre su hombro.

-Lo amaba –susurró –Yo lo amaba.

-Lo sé –respondí mentalmente.

Luego apareció Billy con el resto de la manada y se arrodillaron ante mí.

-No lo hagan –supliqué mentalmente –Por favor, no.

-Alfa –susurró avergonzado –Es su deber decirnos que hacer ahora.

Asentí –Protejan la reserva, hagan lo que sea necesario –respondí.

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Aro POV

-¿Muerta? –exclamé perdiendo el control luego de quitarle el corazón al alfa de la manada.

Jane asintió sollozando.

-La mataron, padre, sin piedad –aclaró Demetri.

-¡Pagarán! ¡Pagarán! –repetí comiéndome el corazón del alfa –¿Y dónde está Carlisle?

-Lo dejé en el árbol –aclaró Jane.

-¿Solo?

Asintió.

-¿Acaso eres estúpida? ¡Ve por él!

Jane agachó la cabeza y corrió al bosque.

-¡Acompáñala, Felix! –ordené –¡Los quiero a todos muertos! ¡A todos! ¿Se entiende? –miré a mi clan.

-Sí, señor –respondieron.

-¡A todos! –grité escupiendo el cadáver del alfa.

-Esto no fue una buena idea –susurró Demetri.

-¿Acaso estás asustado? –lo empujé.

-No, padre.

-¡Cobarde! ¡No defendiste a tu madre! ¡Cobarde!

-Lo lamento –se arrodillo.

-Calma, hermano –Marcus me tomó del brazo.

-¡Eres un cobarde! –repetí repugnándolo.

-Carlisle pagará, igual que esos lobos asquerosos –susurré.

-Pagarán, hermano, pagarán –respondió Marcus.

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Carlisle POV

Caí del árbol con la rama aún en mi cuerpo.

-Ahhhhh –grité quitándomela.

De repente un lobo de cabello amarronado se me acercó.

-¡No! –puse la mano delante de mi rostro.

Cerré mis ojos, no tenía fuerzas para defenderme.

El lobo me subió a su lomo y corrió hacia la ruta.

Me posó sobre el asfalto y lamió mis heridas.

-¿Quién eres? –pregunté mirándolo.

Lloriqueó, observé sus ojos, era Isabella.

-¿Bella?

Asintió.

-Debes irte, Aro te matará. Solo para hacerme sufrir.

Negó.

-Por favor, corre –supliqué.

Volvió a su forma humana.

-Carlisle –jadeó débilmente –Ahora soy la líder, no puedo irme. No puedo abandonarlos.

Me quedé boquiabierto.

-Tengo que proteger la reserva.

-Lamento todo esto –acaricié su mejilla.

-Yo lo lamento, todo ha sido mi culpa.

-No, yo nunca debí involucrarme como lo hice. Me equivoqué.

-Por mi culpa –susurró.

-Si no fuéramos tan distintos, quizás hubiéramos podido conocernos mejor ¿no crees?

Asintió regalándome una sonrisa –¿Crees que podría funcionar? ¿En otra vida?

-Sí –tragué saliva –Creo que mi hora ha llegado –admití sintiendo una presión en mi pecho.

-No, aún no, no digas eso –me sacudió.

-Bella –susurré cerrando mis ojos.

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Bella POV

-¡Carlisle, no! ¡No! –volví a sacudirlo –¡No!

-¡Perrita! –la pequeña vampiro se me abalanzó con todas sus fuerzas.

Me convertí rápidamente y mordí su brazo derecho.

Sus gritos desgarradores me ensordecían.

¡Muere de una vez!; pensé desgarrando su cuello con mis dientes afilados.

La niña vampiro no era tan fuerte como parecía. Al final con un solo mordisco había logrado eliminarla.

-¡Jane! –un vampiro furioso corrió hacia mí, deseaba matarme.

Corrí adentrándome en el bosque, tuve que dejar a Carlisle desamparado.

Le pedí ayuda a la manada aullando, los necesitaba para deshacerme de este vampiro.

De repente Billy salió de entre unos arbustos y le lanzó al vampiro una granada de verbena.

Este frenó y cayó al suelo débilmente.

-Usémoslo como carnada –comentó Quil.

Asentí.

Me volví humana y le pedí ayuda a un par de la manada para ir por Carlisle.

Caminamos hacia donde lo había dejado, ya no estaba allí.

-¡Maldición! –exclamé perdiendo el control.

-Calma, lo encontraremos. Tiene que estar vivo ¿verdad? –preguntó Leah.

-Me importa poco si ese inútil vive o no –se quejó Emily, estaba furiosa.

Sabía que Carlisle estaba vivo, podía sentirlo.

-Aro se lo ha llevado –comenté –Estoy segura de ello. Ese tipo solo quiere lastimarlo, no sé porque, pero quiere hacerle daño, mucho daño, él me lo dijo mientras deliraba.

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Atamos al vampiro a un árbol con sogas remojadas en verbena, esperando a que sus cómplices vinieran por él.

-Están tardando demasiado ¿se habrán ido? –preguntó Quil.

-No lo creo –negó Billy –No será tan simple.

-Están planeando algo –susurré.

-¡Aro! –gritó el vampiro escupiendo sangre.

-Llama a su líder –aclaré.

-¡Eso es, llámalo! –gritó Paul golpeándolo.

-Paul, no es necesario –lo frené.

-Asquerosos lobos –el vampiro nos repugnó.

-¡Cállate, estúpido! –Quil lo silenció de mala gana.

-¡Vete al infierno! –gritó.

-Pronto estarás ahí –aclaré mirándolo fijamente.

-Matamos a su líder, lo hicimos trizas, Aro se comió su corazón –jadeó riéndose.

-¡Maldición, lo mataré! –Emily perdió el control.

-¡No! –Leah la tomó del brazo –¡Cálmate! ¡Por favor!

-Malditos… malditos –sollozó en brazos de Leah.

Me sentí de la peor forma, pensar que Sam había muerto por mi culpa, quebraba mi alma en mil pedazos.

Quería vomitar, no podía evitar imaginarme su muerte.

-Lloriqueó c-como un be-bebé –suspiró el vampiro.

-¡Cállate de una vez! –grité golpeándolo.

-¿No era necesario? –Paul se burló de mí.

No le respondí.

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Llegó la noche, y no había señales de los vampiros.

-¿Qué sucederá cuando salga el sol? –Quil miró al vampiro.

-Tiene un anillo de protección –Billy lo revisó.

-Iré a dar unas vueltas por la reserva –comenté transformándome.

-Si ves algo o estás en peligro aúlla –murmuró mi padrastro.

Asentí.

Los vampiros no estaban ni cerca de la reserva, su olor se había esfumado.

¿Acaso Quil tenía razón y se habían ido asustados?

Me quedé en la cima de la montaña más alta de Forks vigilando, hasta que salió el sol.

-¿Y? –Leah preguntó al verme volver.

-Nada, no hay señales de los vampiros. Ni un pequeño rastro. Como si la tierra se los hubiera tragado.

-Eso es muy extraño ¿no crees?

-Deben estar planeando algo, esto no terminará nada bien –interrumpió Emily –¿Y si traen a más vampiros? ¿Qué haremos?

-Hoy es noche de luna llena –aclaré –Seremos más fuertes.

-¿Y si hoy no aparecen? ¿Y aparecen mañana?

-Emily –Leah susurró su nombre.

-¿Qué? ¿Acaso digo locuras? ¡Es posible! ¿Además porque querrían venir esta noche sabiendo que habrá luna llena?

-Tiene razón, Emily tiene razón, nos harán trizas –Seth temblaba de miedo.

-¡Calma! –tomé a Seth de la mano –Los protegeré, lo prometo.

-¡Tú comenzaste esto, Isabella! –gritó Emily.

-Respeta a tu líder –Harry la enfrentó.

-Por favor, no peleen –supliqué –No ahora, no debemos dividirnos.

-Sam murió –Emily cayó al suelo con lágrimas en sus ojos.

Me senté en el suelo e intenté concentrarme, si lo hacía podría leer los pensamientos de Carlisle y saber que planeaban los vampiros.

-¿Qué hace? –preguntó Quil algo confundido.

-Intenta conectarse con Carlisle ¿verdad? –preguntó Leah.

Asentí –Hagan silencio –pedí respirando profundamente.

Carlisle, Carlisle; pensé repitiendo su nombre en mi mente.

-Esperaremos, mañana habrá luna llena, pero en cuanto amanezca volverán a la normalidad. Esa noche, cuando sean humanos vamos a atacarlos y los haremos pedazos, vengaremos la muerte de Sulpicia, la muerte de Jane –oí la voz de un hombre furioso –¡Los haremos pedazos! –gritó alentando a sus seguidores.

-¿Y él? ¿Qué haremos con él? –la voz de un joven surgió de entre los gritos, seguramente hablaba de Carlisle.

-Esa noche quiero a la joven Bella viva ¿comprenden? –el hombre les dio una orden clara, me quería viva, pero ¿para qué?

-¿Viva? –preguntó una voz diferente.

-La mataré frente a los ojos de Carlisle –respondió lanzando una carcajada –Los haré pagar, a ti Carlisle por abandonarme, y lo sabes muy bien, nadie me abandona –sentí como Carlisle recibía un golpe –Y a ella por destrozar mi familia –gruñó.

-¿Y luego?

-Luego dejaremos a Carlisle quemarse con la luz del sol.

-¿Qué hay de Felix?

-Si sigue vivo, intenten traérmelo con vida –susurró.

-Habrá un nuevo alfa, señor –el vampiro que preguntó qué harían con Carlisle volvió a hablar.

-¡Lo sé, imbécil! ¡Quiero al alfa muerto! Pero asegúrense que muera después que su manada. No queremos sorpresas.

Al parecer no sabían que me había vuelto el alfa de la manada.

¿Dónde estás, Carlisle? ¿Dónde se esconden?; pensé.

Debía averiguar dónde estaban, teníamos que atacarlos primero.

-¿Bella? –la voz de Carlisle me erizó la piel –¿Estás dentro de mi cabeza?

¿Dónde estás, Carlisle?; repetí mentalmente.

-Una cueva, creo que estamos cerca de Lake Crescent –susurró débilmente.

-¿Con quién hablas, Carlisle? –gritó el vampiro sacudiéndolo –Creo que está delirando el debilucho. Débil igual que su hermano.

-¡No hables de mi hermano! –gritó Carlisle luego de toser sangre.

-Tu hermano era un cobarde –el vampiro intentaba irritarlo.

-Tú eres el cobarde, dejaste morir a tu madre –respondió.

-¡Hijo de la gran puta! –el vampiro intentó golpearlo, pero otro lo sostuvo.

Iré por ti, Carlisle, iré por ti; intenté darle fuerzas.

Pude ver a través de sus ojos, la cueva era oscura, sentí un intenso olor que reconocí, olor… olor… olor a pino. La humedad allí dentro era insoportable, por las rocas caía una gota de rocío. Estaban en medio del bosque, cerca del lago Crescent como Carlisle me había dicho, muy cerca del lago por la humedad del ambiente.

-¡Lago Crescent! –exclamé –Una cueva en medio del bosque, entre los pinos, una cueva húmeda. Piensan esperar y atacarnos la noche siguiente a la luna llena, buscan nuestra debilidad, pero ahora sabemos dónde se esconden. Mañana por la noche iremos a la cueva y los mataremos.

-¿A todos? –preguntó Seth.

-Les pediría que no hirieran a Carlisle –susurré.

-No prometo nada –infirió Emily.

-Igual yo –Paul la apoyó –No sé si pueda controlarme al verlo.

-Tengan cuidado con el líder, es muy fuerte. Y hay uno –intenté recordar su nombre –Demetri, es un cobarde. Ese será un blanco fácil. Hay tres vampiros menos, este de aquí se llama Felix –aclaré –Y matamos a dos vampiresas, Sulpicia y Jane, al parecer eran familia del líder. Está muy enojado.

-¿Debemos ir todos? –Embry parecía tener miedo.

-No seas cobarde, Embry –Billy lo empujó.

-Yo solo decía –suspiró.

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Noche siguiente, la luna llegó a su punto más alto, volviéndose completamente blanca.

-Es hora –susurró Leah convirtiéndose.

La manada estaba lista, íbamos a atacar a los vampiros por sorpresa.

Billy se quedó con Harry custodiando a Felix, secuas de Aro, mientras Paul, Leah, Embry, Emily, Seth y Quil me seguían hasta el lago Crescent.

-Divídanse en dos grupos –ordené mentalmente.

Sin dar vueltas Quil y Emily me siguieron al lado sur, mientras el resto del grupo se dirigía al lado norte del lago.

Rápidamente sentí el olor de Carlisle.

-Está aquí –indiqué a Emily –Siento su olor.

Unas pisadas nos hicieron retroceder.

-Siento un asqueroso olor a lobos –infirió una voz masculina.

-Quizás haya alguno cerca, debemos tener cuidado –respondió otro.

-Es un viejo –Quil me trasmitió sus pensamientos.

El segundo vampiro era viejo, o al menos eso parecía.

-Debe tener muchos años –le respondí –Será fácil de matar, cuanto más tiempo de inmortalidad más débil a la hora de pelear.

-¿Atacamos? –preguntó Emily.

-Sí –asentí aullando para avisarle a la manada que habíamos encontrado la cueva.

-¡Lobos! –gritó el vampiro alejándose.

-¡Ve tras él! –le ordené a Quil que corriera tras el vampiro joven, Demetri.

Me lancé sobre el vampiro anciano e intenté morderlo, pero aún tenía fuerzas para defenderse.

Emily se adentró en la cueva.

-¡Emily, no! ¡Espera a que salgan! –intenté detenerla, allí dentro no podría protegerla.

Paul corrió detrás de Emily, mientras Seth me ayudaba con el viejo.

-¡Leah! ¡Ve con Quil! –indiqué.

No veía a Embry por ningún lado.

-¿Embry? –lo llamé con el pensamiento.

-No puedo hacerlo, tengo miedo –respondió intentando romper la conexión con la manada.

Emily salió de la cueva con un vampiro enganchado a su lomo.

Corrí hacia ella y se lo quité de encima.

El vampiro retrocedió, me miró fijamente y se adentró al bosque de pinos.

-Iré tras él –aclaré persiguiéndolo.

Llegué al borde de un acantilado, me asomé, no había señales del vampiro ¿acaso había saltado?

Miré a los lados, sentía que estaba cerca. Medio segundo más tarde se lanzó sobre mí e intentó morderme con sus colmillos afilados.

Gruñí y rasguñé su rostro con mi pata derecha.

-Ahhhhhh –gritó alejándose y se tapó el rostro con las manos, debía dolerle.

Me levanté y corrí hacia él, lo cacé del cuello mientras gritaba adolorido y lo desmembré lanzándolo al lago.

Quil y Leah se habían encargado de Demetri, lo habían hecho trizas.

-¿Embry? –intenté conectarme con él, pero no había caso, nos había abandonado.

La voz de Carlisle invadió mis pensamientos –Bella, Bella, Bella.

Por unos segundos me desconecté de la manada, intentando descubrir donde se encontraba Carlisle.

Aro lo estaba cargando en sus hombros.

-¿Dónde estás? ¿Dónde? –pregunté nerviosa.

Los gritos de Paul hicieron que me desconectara de Carlisle. Lo habían herido.

Corrí hacia la cueva, un vampiro le había quebrado la pata trasera izquierda.

Leah intentaba consolarlo, mientras Quil, Seth y Emily perseguían al vampiro que lo había herido.

Miré a un costado, el vampiro más viejo estaba muerto.

Los estábamos haciendo pedazos.

Intenté reconectarme con la mente de Carlisle.

-¿Dónde? ¿Dónde?

Se encontraba a la orilla del lago. Corrí lo más rápido que pude.

-¡Carlisle! –mi mente lo llamaba a gritos.

Aro le quitó el anillo cortándole el dedo anular.

-¡Noooo! –miré el cielo, la luna comenzaba a bajar, en pocas horas saldría el sol, todos volverían a la normalidad y Carlisle moriría quemado por el sol.

Mi mente solo pensaba en Carlisle, quería salvarlo, desconcentrada sin mirar a mi alrededor, un vampiro se me abalanzó haciéndome rodar un par de veces golpeándome finalmente con una roca.

Entre abrí mis ojos, me dolía la cabeza, me había dado un fuerte golpe.

El vampiro caminó hacia mí con un cuchillo de plata en mano.

-No –jadeé.

Emily se interpuso y recibió la apuñalada justo en el corazón.

Seth salió de entre unos arbustos y le arrancó la cabeza al vampiro de un mordisco.

-Emily –me arrastré hacia ella.

Me miró fijamente y sonrió.

-Veré a Sam –susurró con su último aliento de vida.

Quería levantarme, pero me sentía mareada. Seth intentó ayudarme a ponerme en pie.

Una gota de sangre recorrió mi rostro.

-Estás herida –infirió Seth preocupado lamiendo mi herida.

-Solo un golpe –aclaré mirando a Emily, se había sacrificado por mí después de todo.

-Queda poco tiempo –aclaró Seth mirando el cielo.

-Aro tiene a Carlisle –me sacudí intentando enfocar mi visión.

-¿Dónde? –preguntó Seth más lúcido.

-La orilla del lago, lado sur –respondí.

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Carlisle POV

Aro me había cortado el dedo para quitarme el anillo de protección.

-Aro, por favor –supliqué.

-¡Tus asquerosos amiguitos hicieron pedazos a mi familia! –gritó furioso –¡Van a pagar! ¡Van a pagar!

-Mátame, mátame ahora –susurré.

-La verás morir, ella vendrá por ti, la haré trizas.

-No –jadeé –Bella no tiene nada que ver, si te "traicioné", como tú dices, fue porque asesinaste a mi hermano.

-Tu hermano era débil ¡fue un idiota al enamorarse de una humana! ¡Y más aún al mentirme!

-Pero era mi hermano –interrumpí –Yo lo amaba.

-¡No valía la pena!

-No me importa si muero hoy, Aro, has perdido todo, ya no te queda nada –me burlé.

-¡Cállate! –gritó clavándome sus uñas en el cuello.

Un lobo me lo quitó de encima, un lobo que no era Bella.

Comenzaron a pelear, Aro lo lastimó mordiéndole una pata.

-¡No! ¡Basta! –me metí en la pelea intentando alejar a Aro del lobo, iba a matarlo.

El lobo lloriqueó y se quedó detrás de mí asustado.

Sin previo aviso, Bella apareció detrás de Aro y le arrancó la cabeza.

Suspiré cayendo al suelo.

-¡Carlisle! –Bella se volvió humana y corrió hacia mí –Estás mal herido –susurró.

El amanecer era inminente. El sol casi tocaba mi piel.

-El sol –jadeé.

-¿Dónde está tu anillo? ¡El anillo! –gritó Bella desesperada.

El lobo que me había defendido ya se había vuelto humano.

-Lo tenía en sus manos –señaló el cadáver de Aro.

Mi corazón comenzó a acelerarse, iba a morir, el sol iba a quemarme vivo.

-Lo lamento, Bella, lamento haber roto tu corazón, lamento haber herido a tu familia, a tu manada –tomé su mano con fuerza –Me hubiera gustado conocerte mejor ¿sabes?

-No –sollozó –Por favor, no puedes morir –acercó sus labios a los míos y me besó suavemente.

La luz del día tocó mi piel, comenzaba a quemarme.

-¡Noooo! –podía oír los gritos desgarradores de Bella.

No tenía fuerzas para pelear, cerré mis ojos, era mi hora.

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Seth POV

-Aquí, aquí –el anillo estaba flotando en la orilla de la playa.

Intenté alcanzarlo, pero mi cuerpo no respondía. El vampiro me había dañado gravemente.

-Yo lo hago –la voz de Leah me tranquilizó.

Tomó el anillo y corrió hacia Bells –¡Pónselo! –ordenó.

-Hermano –susurró volviendo a mí –¿Qué te han hecho? –tapó mi herida con sus manos.

-Me mordió –respondí sintiendo la garganta algo seca.

-Billy te curará, él lo hará.

-Si muero, quiero que sepas que eres la mejor hermana –tosí respirando con dificultad.

-No digas eso, no sucederá nada malo. Todo saldrá bien, lo verás.

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Horas más tarde en la reserva

-Te sentirás mejor en unos días, lo prometo –susurró Bella en mi oído.

-¿Dónde está el vampiro?

-Está bien, gracias a tu ayuda, Seth, no lo olvidaré jamás –en voz baja me agradeció.

-Somos familia –sonreí.

-Todo está bien, hermanito. Todo está bien –Leah me tomó de la mano.

A lo lejos podía oír la voz de mi madre –¡Quiero verlo! ¡Ahora!

-Aquí mamá, tranquila –jadeé intentando sentarme.

-¡Oh, mi pequeño niño!

-Mamá –tragué saliva.

-¡Pensé que habías muerto! ¡Por dios! Tuve un presentimiento horrible.

-Estoy aquí.

-¡Mi niño!

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Bella POV

Sue Clearwater, madre de Leah y Seth estaba feliz de ver a su niño mimado con vida y recuperándose. Pero Harry aún no me perdonaba la muerte de Emily, su sobrina.

-Lo lamento, Harry, no pude hacer nada –me sentí avergonzada al decirlo.

-No podré perdonártelo, jamás, Isabella, jamás. Todo fue tu culpa y lo sabes.

-Sí –afirmé –Sé que esto fue mi culpa, pero creo que ya he pagado el precio ¿no crees?

-¡Hija! –mi madre corrió para abrazarme con fuerza –Tenía tanto miedo de perderte, cariño.

-Estoy bien, mamá. Es solo un rasguño –aclaré cuando tocó mi cabeza –Sanará pronto.

-¿Dónde está?

-¿Carlisle? –interrumpí.

Asintió.

-Lo dejé ir –mentí.

-Lamento haberlos abandonado, tenía miedo –la voz de Embry llamó mi atención.

-¿Qué haces aquí? –lo enfrenté.

-Vengo a pedir su perdón –se arrodillo.

-Traidor –susurró Billy.

-No debiste irte. Nos pusiste en riesgo, nos abandonaste.

-Lo sé, lo lamento. Me asusté.

-La próxima vez no te perdonaré, Embry.

Asintió –Lo sé, lo sé, entiendo. Por favor, déjame volver.

-¡No tienes derecho a pedir nada! –Billy lo repugnó –¿Sabes que Emily murió?

Negó nervioso.

-Seth y Paul están dentro algo heridos, vé a verlos –ordené.

-Lamento lo de Emily, no debí irme… yo estaba muy asustado. Lo admito, soy un gallina.

-No, no debiste –replicó Harry furioso.

-Por favor, ya basta –supliqué.

-L-lo lamen-lamento –tartamudeó bajando su mirada.

-Lo sé –palmeé su hombro –Sé que lo lamentas.

-¿Dónde está? –mi madre me tomó del brazo e insistió saber dónde había ido Carlisle.

-En algún lugar del mundo, madre, ya se fue –respondí mirándola fijamente.

-No hagas locuras, ahora eres la líder de la manada. No se te ocurra irte con él –comenzaba a levantar la voz –Él es una abominación, cariño.

-Sé lo que tengo que hacer, mamá –me alejé lentamente.

Caminé a través del bosque y llegué a la cueva donde el clan de vampiros se había ocultado.

-¿Cómo te sientes? –revisé las heridas de Carlisle con cuidado.

-Mejor, mucho mejor –respondió sonriéndome –No debiste dejar que te mordiera –comentó luego algo avergonzado –Te hice daño –levantó la manga de mi blusa y revisó su mordida.

-Lo hice para que te recuperaras, no me dolió. Estoy bien.

-Gracias –acarició mi brazo.

-Lamento haberte besado –susurré.

-¿Lo lamentas? ¿De verdad?

Negué.

-Eso creí.

Me sonrojé –No lamento el beso, pero si lamento lo que sucedió con tu amigo. De verdad, nunca quise que alguien saliera herido.

-Y yo nunca quise lastimarte a ti, Isabella –acarició mi mejilla.

-No pude evitarlo –susurré –Me enamoré de ti, Carlisle. Soy una tonta ¿verdad?

-Somos muy diferentes. Demasiado diferentes para amarnos ¿no crees?

-Sí –admití.

Acercó su rostro al mío y me besó –¿Y eso? –pregunté anonadada.

-Quería hacerlo. Lo necesitaba –mordió su labio inferior –Sé que no puedes venir conmigo, lo sé. Y lo entiendo. Hasta parece ilógico que nos fugáramos juntos.

-Tengo una obligación con la manada. Soy su líder ahora. Y… aunque quisiera, no puedo abandonarlos. Además tú –hice una pausa.

-Oh, Isabella –suspiró –¿Por qué tuvimos que conocernos? ¿Por qué tengo que sentir esto que siento? ¿Por qué?

-¿Qué sientes?

-Dolor –interrumpió –Mucho dolor.

-¿Dónde te duele?

-Aquí –señaló su corazón –No quiero dejarte. No quiero irme.

Comencé a temblar, sus palabras me ponían la piel de gallina.

-Lo nuestro nunca podría funcionar, jamás, lo sé. Y tú también lo sabes. Pero no puedo evitarlo, has hecho que me enamorara de ti. Cuando me besaste sentí algo tan fuerte. Y tu sangre… cuando la bebí, me sentí conectado a ti.

Me quedé con la boca abierta.

-Jamás te olvidaré. No me olvides, por favor.

-Jamás –repetí y sellamos nuestra promesa con un beso.

Esa misma noche tuve que dejarlo ir, debía hacerlo por la manada, no podía abandonarlos. Debía cumplir mi función de líder. Les debía respeto. Y sobre todo le debía la vida a Seth.

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Treinta años más tarde

Estaba sentada al borde del acantilado, respiré hondo, me recosté sobre el pasto. Pensaba en él. Tantos años y aún pensaba en él.

De repente ese olor, su olor vino a mí.

-Carlisle –susurré.

-Isabella –podía oír su voz, siempre la oía, si me concentraba lo suficiente podía ver donde se escondía.

Pero por el bien de la manada nunca lo busqué.

-Isabella –repitió mi nombre, me concentré y me ví en sus ojos.

-¿Qué? –pregunté para mí misma confundida.

Me levanté lentamente, allí estaba él, mirándome, igual que hacía treinta años, no había envejecido ni un día.

-Estás aquí –tapé mi boca asombrada.

-Deseaba verte, ha pasado mucho tiempo ¿no crees?

Asentí –Mucho tiempo –me señalé, ya no me veía como antes, estaba más vieja, treinta años más vieja.

-No he podido olvidarte. Sé que quizás esto esté mal, pero tenía que verte. Al menos una vez más. Una última vez como lo pediste.

Tragué saliva –¿Última vez como lo pedí?

-¿No pediste que viniera por ti? ¿No pediste verme una última vez?

-¿Me oíste? ¿Cómo es posible?

-Sí, te oí. Oí tu voz rogando por verme. Te he sentido cada día, Isabella, cuando bebí tu sangre creamos una conexión –explicó –Al menos deseaba verte una vez más. Pero por favor ven conmigo, escapa a mi lado, amor –estiró su mano.

-¿Ir contigo? ¿A dónde? ¿Estás loco? –negué nerviosa.

-Ven conmigo –repitió –Ya no tienes por qué quedarte aquí –susurró –Ellos ya no te necesitan –hablaba de la mana, que ahora tenían otro líder, uno más joven y fuerte.

-Estoy enferma, moriré pronto, Carlisle –lo interrumpí.

-Lo sé, por eso te lo pido, Bella, vámonos.

-¿Ir a dónde?

-A donde sea, pero juntos. Déjame cuidar de ti, déjame amarte, el tiempo que Dios nos regale.

-Me dieron seis meses de vida, solo seis meses –aclaré secando mis lágrimas.

-Entonces ven a mi lado y vivamos estos seis meses juntos, como si el tiempo no hubiera pasado. Ámame como ese día en el hospital, ámame por lo que creíste que era. Ámame a pesar de ser distinto a ti.

-Siempre quise conocer París ¿sabes? –comenté sonriéndole.

-París, tú y yo, juntos –acarició mi cabello.

-París, tú y yo, juntos –repetí tomando sus manos.

Fin

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Nota de autora

¿Qué les pareció el final? ¿Les gustó, los decepcionó?

Me tardé un poco en terminarlo porque quería darle el cierre que se merecía. Espero el fic haya sido de su agrado, dejen aquí abajo sus reviews.

Saludos cordiales, AdmiRo