La historia no es mía, si no de yordan penny. al igual que los personajes que tan poco son mio. Ya otra vez aclarado les dejo leer…
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Las carreteras brindaban una rápida pero monótona forma de viajar y Hinata se dedicó a admirar el paisaje mientras el Masserati recorría la distancia. El pueblo de Lancaster había pasado con rapidez. Una sensación de vacío en el estómago les advertía que no habían comido. La muchacha se mantuvo en silencio y estaba contenta de que él se concentrara en el camino.
—Mis padres se casaron en el mismo lugar donde lo haremos tu y yo —comento Naruto con brevedad e hizo que la curiosidad de la chica aumentase. El bajo la velocidad y Hina se volvió a mirarlo —He pensado que sería bueno comer algo, hay un magnifico restaurante no muy lejos de aquí.
—¿Tus padres viven en Cumbria? —pregunto Hinata tratando de saber un poco del pasado de Naruto.
—No, ellos murieron en un accidente hace ya varios años. Aho ra la única que vive allí es mi hermana Ino, que es divorciada y yo. Pero por lo regular ella reside en Francia, su marido la abandono para huir con su secretaria —musitó Naruto, sonriente —Esa es una historia con la cual debes estar muy familiarizada, por desgracia Ino siempre fue muy insegura y dependiente y no supo cómo enfrentar la situación.
—Lo lamento—le dijo Hinata con sinceridad.
—Tus padres también murieron, lo leí en el expediente del archivo del departamento de Personal.
—¿Leíste también que soy ilegitima, que mi madre me trajo al mundo cuando todavía era soltera? ¿Te enteraste de que mi padre estaba casado y que sin embargo embarazo a mi mama?
—A veces sucede.
—¿No te importa? ¿No vas a decirme de tal madre tal hija?
—¿Debería? Yo nunca he podido entender por qué la sociedad culpa a los niños de su ilegitimidad. Ellos son ajenos a los errores de sus padres. ¿Por eso te comportas así? —pregunto Naruto de súbito—. ¿Deseas vengarte de los hombres porque tu padre causo tu ilegitimidad?
—No, mis papas se amaban muchísimo y aunque por un tiempo estuve resentida con ellos, me evitaron muchos años de sufrimiento pues cuando me entere, era ya una adolescente.
—Y sufriste mucho más al saber la verdad. ¿Quién te lo dijo?, ¿Algún vecino chismoso?
—No, el hombre que yo pensé que me amaba. Pero al fin me di cuenta de que todo lo que deseaba era acostarse conmigo —no se percató de la amargura con la que decía estas palabras y tuvo que controlarse para no llorar en presencia de Naruto.
—¿Y lo hizo? —Hinata noto como el cuello de Namikaze se ponía tenso mientras la observaba y esperaba la respuesta.
—¿Tu qué crees? —el hombre sujeto el volante con furia hasta que los nudillos se volvieron blancos.
—Debiste rechazarlo.
—¿Para qué fueses tú el primero? —la expresión de Naruto era de cólera y la chica estaba contenta de que el conducir necesitara de su atención. El la miro como si quisiese estrangularla, pero ella no tenía idea del porque—. ¿No es verdad que los hombres no gustan de las vírgenes hoy en día? La experiencia es lo que cuenta.
—Tienes razón —la voz del hombre carecía de inflexión —La virginidad no es importante, no obstante, considero que en su interior lo que más desea cada hombre es enseñarle a su mujer a responderle nada más a él. -Las palabras de Namikaze tocaron una parte de la sensibilidad de Hinata, la cual era desconocida también para ella. No amaba a Naruto y el tampoco a ella, más el sería el primer amante de su vida y le robaría ese derecho al que algún día sería su compañero toda la vida. Trato de borrar esa idea, ella nunca se había querido casar, no creía en el matrimonio. Entonces, ¿que importaba? Esta unión seria para proteger la felicidad de Toneri, estaba segura de que, si Naruto la encontraba fría, y distante en el lecho, muy pronto se cansaría de ella y le concedería el divorcio.
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—¿Hambrienta? —había estado tan ensimismada en sus pensamientos que no se dio cuenta de que estaban enfrente de un gran hotel estilo victoriano.
En realidad, tenía poco apetito, pero era obvio que Naruto se detuvo allí para que comieran y ella comenzaba a aprender que a él le gustaba que le acataran sus "sugerencias". Su cortesía mientras descendían del coche fue algo que la sorprendió, más imagino que era un habito inconsciente.
—Originalmente era una casa de campo —le informo Naruto— y fue escenario de muchas fiestas de fin de semana, o al menos es lo que imagino. Después de la guerra se convirtió en hotel.
El capitán de camareros estaba frente a ellos y era obvio que conocía a Naruto. Los guio a una de las mesas con vista a los preciosos jardines, detalle que Hinata agradeció en su interior. En ese momento se percató de que se iba a casar con un hombre millonario.
La comida estuvo deliciosa y el champaña de la mejor calidad. Cuando llegaron al postre, Naruto pidió fresas con crema mientras que Hinata sentía que no podía más, ante la insistencia de este, la chica le dijo:
—Lo único que quiero es que se lleven todo y que...
—Y que las cosas vuelvan a ser como antes —aludió Naruto interrumpiendo y finalizando la frase.
—Las cosas nunca podrán ser como eran antes.
—No, me alegro que lo comprendas. Y te prevengo Hinata, si imagino, solo por un momento que estás pensando en Toneri cuando te haga el amor, te arrepentirás de haber nacido.
—Ya me he arrepentido —declaro resentida —No puedes darles órdenes a mis pensamientos, pues son solo míos.
Ella pudo percibir la cólera del hombre y se preguntó qué sucedería si algún día perdiera el control.
Eran las dos de la tarde cuando salieron del restaurante y continuaron por la carretera secundaria. El camino a pesar de no estar en óptimas condiciones como la autopista era más pintoresca. Se podían admirar granjas ovejeras, verdes pastizales y antiguas construcciones de piedra gris. El sol se asomaba por momentos, lanzando sombras que se perseguían unas a otras sobre las colinas. En otras circunstancias, esa paz habría sido relajante para la muchacha, pero ahora estaba muy tensa y nerviosa para apreciar la belleza del paisaje. Llegaron a Kendall y lo atravesaron sin detenerse, Naruto se mantenía concentrado en el camino. En Windermere ella admiro los reflejos azules y grises del lago. El camino rodeaba el agua para después ascender por las montañas, maltratadas por los fuertes vientos de la región. El camino era sinuoso y parecía inter minable entre unos árboles que la chica estaba segura de que debían ser encantadores antes del otoño. Se escuchaba un tenue balido de ovejas a lo lejos y Hina pudo vislumbrar un pájaro que cruzaba por el cielo.
—Es un halcón peregrino —explico Naruto siguiéndole la mirada—. Hay un lugar allá arriba adonde los entrenan. Existe una gran demanda de esas aves, sobre todo en el Medio Oriente.
El camino se tornó inclinado y en el fondo se podía apreciar un pequeño pueblo. Parecía que las torres de la iglesia intentaban alcanzar las nubes. Había una media docena de niños que jugaban en la plaza y se detuvieron a mirar a Naruto mientras este detenía el coche. La tarde no era fría, sin embargo, Hinata tembló cuando el la ayudo a bajar del auto.
—El vicario del lugar era muy amigo de mis padres —le informo el con voz baja mientras abría la puerta del jardín.
—Una palabra fuera de lugar o alguna mueca que haga comprender que este matrimonio no lo deseas y te hare algo esta noche que querrás borrar de tu mente por el resto de tus días.
Hinata asintió, parecía que Naruto adivinase todo lo que se le ocurría. Incapaz de pensar con claridad, lo siguió a lo largo del pasillo bordeado con lavanda que perfumaba el jardín. La puerta al final de este se abrió poco antes que llegaran y una mujer de ojos castaños de cabello rubio y encantadora sonrisa se apresuró a recibirlo. Abrazo primero a Naruto y lo miro de pies a cabeza. Cuando se volvió para saludar a la joven había lágrimas en sus ojos.
—Es adorable —dijo la mujer, emocionada —Cuando Iruka me aviso que te querías casar aquí estuve en suspenso pensando co mo seria ella. Los padres de Naruto se casaron en esta iglesia —le informo a Hina —Yo creo que eso ya lo sabias, lo único lamentable es que no nos hubieran notificado antes —su sonrisa borro su crítica, se podía ver el cariño que le tenía a Naruto.
— Tsunade es mi madrina —le explico a Hinata fungiendo como guía —Desde la muerte de mis padres ella y Iruka son los seres que he tenido por familia.
La vicaria parecía oscura después de haber estado en el luminoso jardín y Hinata se tropezó en uno de los escalones y de no haber sido por el brazo de Naruto que la sostuvo, habría caído.
—Naruto me aviso que desean cambiarse antes de la ceremonia. Él ya sabe adónde ir, pero para ti arreglamos el dormitorio de nuestra hija. ¿Qué sitio eligieron para la luna de miel?
Era imposible no simpatizar con la alta y maternal mujer. Hinata sintió afecto por ella de inmediato y en otras circunstan cias le habría contado la verdad y solicitado ayuda. Y pensar que la buena señora creía que estaban enamorados con locura. Mientras continuaban, Hina escucho que Naruto le contestaba.
—Es un secreto Tsunade, por desgracia solo tenemos un fin de semana.
—Trabajas demasiado —le reprocho —Ojalá tu logres que cambie ese habito —se dirigió a Hinata —Tienes suerte de que ella haya accedido a casarse contigo. ¡Un fin de semana de luna de miel! Yo no habría aceptado menos de un mes en alguna isla tropi cal.
trato Tsunade de fingir disgusto, pero no lo logro. Consciente de que se esperaba una reacción de ella, Hinata sonrió. El dormitorio que Tsunade le enseño era muy femenino. Naruto fue a recoger el equipaje mientras la madrina no cesaba de hablar de su infancia y de lo maravilloso que fue para ella y su marido el hecho de que escogiesen esa iglesia para desposarse.
—Hoy en la mañana estuve en el jardín y podé las flores. Junio es un mes maravilloso para los matrimonios, pero aquí casi no se realiza ninguno. La gente joven se muda a vivir a las ciudades en busca de trabajo y cuando se casa lo hace allá. Iruka está en su estudio en caso de que quieran hablar con el —le dijo a Naruto mien tras esta acomodaba la maleta de Hinata en la cama —Hemos preparado la ceremonia para las cuatro, para darles tiempo de llegar al sitio que han elegido.
—Iré abajo a charlar con el después de cambiarme y darme un baño —después de decir esto, Naruto salió.
—Es un paso muy importante —señalo — Tsunade pero te aseguro que has hecho una magnifica elección. El matrimonio de los padres de Naruto fue excepcionalmente feliz. Ellos tenían sólidos valores y sus dos hijos crecieron con ellos. Pienso que esa es la razón por la cual Ino sufrió mucho cuando su marido la abandono. Nosotros pensábamos que Naruto tal vez nunca se casaría y de pron to. . . El hecho de que la muchacha con la cual se fugara el esposo de Ino fuera la novia de Naruto, complico aún más las cosas. Ella lo culpo por haber presentado a Sakura con Rock Lee. No se daba cuenta de que él estaba tan herido como ella — Tsunade suspiro —Perdona querida, sé que este no es el momento para mencionar todas esas cosas tristes. Estoy feliz de que Naruto al fin haya encontrado a su pareja. Tal vez pienses que somos chapados a la antigua, pero, se cuando una persona está enamorada y el amor se refleja en la cara de Naruto.
Tsunade confundía el amor con el deseo, medito Hina mientras la buena mujer se marchaba cerrando la puerta.
Una vez sola se dio una ducha y se secó con una de las afelpadas toallas que Tsunade le llevo. Después se vistió de prisa a fin de disponer de tiempo suficiente para maquillarse. Su piel continuaba bronceada pues había pasado poco tiempo desde sus últimas vacaciones, les aplico a los parpados un tono lila, les puso rímel a sus largas pestanas, pinto sus labios de un tono rosa y por último se peinó. Se ponía perfume con el atomizador cuando escucho que llamaban a la puerta. Ella abrió con nerviosismo, pestañeando un poco al ver a un desconocido.
—Mi nombre es Gaara, Naruto me pidió que fuese yo quien la entregase en el altar. Espero que no le moleste, nosotros solíamos jugar juntos cuando éramos niños, soy el medico del pue blo y mi esposa y yo vamos a ser los testigos. Ahora me doy cuenta de por qué Naruto esta tan enamorado de usted y no creo que a él le agradara que fuese yo quien le diese el beso de felicitación por adelantado.
Era obvio que trataba de ayudarla a que se relajara, pero en esos instantes no había algo que la pudiese calmar. Mientras caminaban por el sendero bordeado de flores de lavanda, la muchacha seguía rígida. En otras circunstancias aquella iglesia blanca y antigua, hubiese sido lo ideal para su boda. El arreglo floral hecho por Tsunada formaba una fuente de flores que contrastaba con la blanca pared. El amigo de Tsunada, Iruka, era tan agradable como ella. Su voz fue la que informo a Hinata sobre sus nuevas e irrevocables responsabilidades hacia su próximo cónyuge en tanto que a este lo autorizaban a hacer con ella lo que mejor le pareciera. En un momento ella sintió que esa voz la dejaba en el más completo desamparo y solo la firme mano de Naruto que la rodeaba por la cintura la volvieron a la realidad. Al fin todo había terminado. Las campanas de la iglesia sonaron y una gran cantidad de gente los esperaba para felicitarlos. Gaara le dio el beso, pero fue uno leve y en la mejilla, después se volvió hacia Naruto y le dijo:
—Ella es toda tuya, eres un hombre con suerte. Mi esposa preparo algunas cosas para celebrar allá arriba, si bien, sabemos que no van a quedarse por mucho tiempo. Todavía nos gusta recordar que se siente ser recién casados. Ojalá puedan esperar un poco antes de marcharse. ¿No vas a besar a la novia? —añadió con picardía.
Hinata se volvió hacia Naruto, pero él fue más rápido y casi sin darse cuenta, Naruto la beso con una pasión que la hizo temblar.
Gaara y su esposa tenían dos años de casados y eran pa dres de un activo niño de nueve meses.
—Naruto es un verdadero encanto, ¿no es verdad Hinata? —comentaba la señora cuando todos habían subido y le presentaba a su hijo —¿Cómo lo conociste?
—En una fiesta —contesto Hina con la verdad. Incluso ahora no podia creer que estuvieran casados.
—Vengan abajo ustedes dos —grito Gaara —Yo en tu lugar me apresuraría —bromeo -él nunca ha sido paciente y sospecho que desea tenerte a solas.
Ella no se había cambiado y aunque parecía un detalle insignificante, no tenía la menor idea de donde la pensaba llevar Naruto. Él ya había cancelado la reunión de negocios, pues ese no había sido su propósito original y ella lo sabía.
Sentada en el coche esperaba que Naruto apareciera. ¡Se iniciaba su luna de miel! Esta idea le produjo ansiedad y estaba a punto de abandonar el auto, cuando Naruto regreso. Subió apresurado y lo puso en marcha mientras Tsunada gritaba: —vuelvan pronto! ¡que se diviertan!
—¿Adónde me llevas? —pregunto ella, lo peor que podía hacer en ese momento era demostrar temor. Debía aparentar tranquilidad y que controlaba la situación.
Ella estaba segura de que esa noche él pensaba poseerla y ella necesitaba tener el aplomo suficiente para evitarlo. Si se dejaba dominar por el pánico, no lo lograría.
—Es una sorpresa.
—¿Adónde me llevas? —repitió más enérgica.
—¿Asustada? No hay necesitad de que lo estés, después de todo no seré el primer hombre en tu vida. Sin embargo, me recordaras por mucho tiempo.
—¿Estás seguro de ti mismo?
—No más de lo que estaría cualquier hombre con experiencia. El acto sexual es algo que deben disfrutar los dos participantes. No puedes negar que tu cuerpo le respondió al mío cuando te bese.
El paisaje se volvió familiar para la chica y con un creciente malestar, se dio cuenta de que se aproximaban al hotel en donde se habían hospedado Toneri, Tayra y ella.
—¿Lo reconoces? Le pedí a Tenten que nos reservase un solo dormitorio y tengo la impresión de que desaprobó mi petición. Sin duda se sentirá muy reconfortada al ver tu argolla matrimonial cuan do regresemos.
—¿Tendré que regresar a la oficina? ¿Confías en mi a pesar de la cercanía de Toneri?
—No, pero confió en él. Además, no iras a trabajar, solo a saludar y a darles a toda la nueva. No deseo que Toneri me acuse de nada y una vez que sepa que estamos casados. . .
—El no será capaz de criticar nuestra unión. ¿Es eso lo que opinas? ¿Qué te hace pensar que no reaccionara con violencia? Después de todo, no soy la clase de mujer que necesitas por esposa, tu eres un hombre de negocios y con seguridad requieres de una per sona de la cual puedas sentirte orgulloso y que impresione a tus colegas.
—Estoy seguro de que tú lo puedes hacer —apunto Naruto con sequedad —Por otra parte, aprendí hace ya mucho tiempo que un hombre debe aceptar a una mujer como es y no por lo que le gustaría que fuese.
—¿Lo dices por Sakura?
—¿Quién te hablo de ella? —no pudo ocultar su disgusto.
—Tsunade la menciono. Cuando tu dijiste que tu hermana fue abandonada por su esposo, nunca imagine que se hubiese ido con tu novia.
—Sakura fue la que lo conquisto. Rock Lee era ya un triunfador en los negocios, mientras que yo me esforzaba por salir adelante. Sin duda Sakura pensó que le convenía más mi cuñado. Con el tiempo le demostré que estaba equivocada, sin embargo, me enseño una lección que nunca olvidare. Es mejor que lo recuerdes antes de pensar en engañarme.
—Ni lo soñaría —contesto tensa, pero convencida. Cuanto más sabia sobre la vida de este hombre, mas lamentaba su estupidez y su ceguera al humillarlo cuando lo conoció. Una mirada bastaba para sentir la capa de acero que cubría su sensual cuerpo, pero por alguna razón ella no tuvo la menor sospecha de esto la primera vez que lo vio. Su mente divagaba en el cambio de dueño de la compañía. Desde luego, esto no la excusaba y ahora sufría las consecuencias de su carencia de percepción. El viejo albergue seguía tan encantador como lo recordara. Una sonriente recepcionista les dio la bienvenida y debajo de esa amabilidad profesional, Hinata pudo leer como le impresionaba la apuesta figura de Naruto.
—Señor Namikaze. Por supuesto, reservo la suite, ¿no es así? Llamare a alguien para que suba su equipaje, todavía tiene tiempo de cenar en el restaurante principal, si así lo desea. De lo contrario, puede pedir que le lleven la cena a la habitación.
—A nuestra suite será lo mejor —contesto decidido —Tuvimos un viaje muy pesado desde el sur y queremos relajarnos.
—Le ensenare su habitación y le mandare un menú para que pueda elegir la cena —prometió la muchacha, según Hinata con más amabilidad de la que garantizaba la propaganda.
La suite incluía una encantadora sala con grandes ventanas que daban hacia un precioso jardín, los muebles eran reproducciones de muebles antiguos, el florero de la parte central tenia flores frescas, en el gran dormitorio había un gran retrato y para finalizar es taba un lujoso baño. El botones llego con las maletas mientras que la recepcionista aun hablaba con Naruto y terminaba de demostrarle la habitación. Hinata se fingió distraída al examinar los muebles. Intentaba encontrar una excusa válida para no entrar en la habitación. El ruido de la cama cuando Naruto se sentó en ella le provoco una sensación de terror. Cuando llego el camarero con el menú, Naruto le indico que lo dejara sobre la mesa de café. Ella estaba convencida de que no sería capaz de probar un solo bocado. La recepcionista se fue. Naruto ordeno la cena para ambos, mientras que Hinata no se separaba de la ventana, en un esfuerzo por controlar el creciente pánico. En el momento en que la puerta se cerró, se sintió como prisionera y su autocontrol desapareció. Corrió hacia la puerta, llorando desesperada.
—¡Detente! Ya te lo había advertido no puedes hacerme tonto de esta forma, se todo sobre ti y unas lágrimas de cocodrilo no van a conmover. Ya he pagado por tus favores el más alto precio que un hombre puede pagar. Te compre con mi nombre y no voy a dejarte escapar.
—¡No puedes hacer esto! Su sollozo se sofocó en el pecho masculino pues el la aparto de la puerta y la abrazo con firmeza contra su cuerpo, cosa que la chica tenía que soportar.
—Te deseo Hinata y necesito poseerte.
—Entonces tendrás que hacerlo por la fuerza, porque yo no te deseo y nunca lo hare.
—¿Crees eso? —la confianza en su sonrisa la incómodo.
Palideció mientras se daba cuenta de que no lograría disuadirlo. Por un momento pensó en arrojarse por la ventana, pero de inmediato lo desecho pues la ventana estaba muy lejos y era muy pequeña. Naruto tomo en ese momento el teléfono.
—¿Qué haces?
—Cancelar la cena, de pronto me he dado cuenta de que tengo otra clase de apetito que necesito satisfacer primero, ven aquí Hinata —se lo pidió con suavidad —No hay necesidad de dramas, ya nos conocemos y tenemos experiencias anteriores.
"Tal vez tu sí", pensó Hinata al borde de la histeria, "pero yo no".
Mientras la chica caminaba hacia atrás, en un intento inútil por alejarse, no se percató de que Naruto la dirigía hacia la puerta abierta de la habitación. De pronto se volvió y miro la inmensa cama del dormitorio.
—Por favor, no hagas esto Naruto —le rogo la muchacha —Déjame ir.
—Es demasiado tarde —la miraba con dureza y tenía la boca apretada —Era demasiado tarde desde el momento en el cual llegué a la fiesta de Kiba y te vi. Si tienes sentido común harás todo más fácil, pero me parece que no lo tienes, así que será más complicado. Te deseo y nada me va a detener, nada impedirá que seas mía. ¡Nada!
