Shikamaru (recostado sobre una blandita y verde hierba no apta para bichos): que paz…

Aiko (haciendo mucho ruido): n.n ¡Shika-chan!

Shikamaru (disgustado)¿Por qué sólo pone esa voz de pito cuando dice mi nombre?… niña problemática.

Aiko: ne, ne¿Qué haces ahí tirado? o.ô

Shikamaru: mirar las nubes.

Aiko: ¡guay!; ¿puedo acompañarte?

Shikamaru: mientras eso haga que te calles…

Aiko: ¡sí!

(Se tumba a su lado sobre la blandita y verde hierba no apta para bichos; pasa un tiempo, unos cinco segundos para ser exactos)

Aiko (bosteza): ne, ne, Shikamaru… ¿Qué haces para no aburrirte?

Shikamaru: mirar las nubes.

Aiko: pero eso es aburrido…

Shikamaru (en forma de indirecta muy directa): pues puedes irte si te aburres.

Aiko: no, me gusta mirar las nubes.

Shikamaru: ¬¬

Aiko: Nyx nos pidió que hiciésemos el Disclaimer, jeje, que inocente es xD

Shikamaru: ¿a nosotros?; ¿y los demás qué?

Aiko: Gaara, Kakashi, Naruto, Itachi y Tenshi están en las salas VIP, y los demás protestando. Como se nota quienes tienen privilegios ò.ó

Shikamaru: O.o ¿y yo qué?; ¡me prometió una sala VIP a mi también!

Aiko: ¡eso lo debería exclamar yo!; T.T soy su creación, por lo que debería recibir todos los mimos.

Shikamaru: te quedan muchos años para eso…

Aiko: ¬¬

(Aparece Shino salido de la nada)

Shino: hey chicos, no encuentro a los demás¿puedo tumbarme con vosotros?

Aiko: ¿acaso tú no lees lo que pone entre paréntesis?

Shikamaru: Shino, te creía más espabilado v.v…

Aiko: no quiero ser desagradable ni exagerada pero… ¡¿Qué diablos estabas haciendo las 4400 veces que se ha repetido que estamos tumbados sobre una blandita y verde hierba no apta para bichos?!

Shino: T.T… (Se va)

Shikamaru (hablando como si nada hubiese interrumpido): en fin, menudo rollo… ser elegido para hacer el Disclaimer es problemático…

Aiko: estoy de acuerdo, decir que ninguno de vosotros le pertenecéis, porque pertenecen a Kishimoto, excepto Tenshi y yo… T.T no sabes la suerte que tenéis¡después de los fic nos obliga a comer gominolas de colorines! T.T ¡¡gominolas de colorines!!

Shikamaru: O.O que mujer más cruel… Kishimoto sólo nos hace luchar contra asesinos despiadados inmortales y mata a nuestros seres queridos, pero no nos obliga a comer gominolas de colorines.

Aiko: T.T no sabes cuanto sufro… (Cambiando de tema y recuperándose repentinamente de su sufrimiento) oye Shikamaru¿no es un poco raro que hayamos presentado los últimos dos Disclaimer y en el fic ni siquiera nos conozcamos aun? O.ô

Shikamaru: son cosas de la producción, los lectores se lo esperan, les parece lo más normal del mundo.

Aiko (cara de ignorancia total): vaya… ô.ô ahora sé porque eres el superdotado de la serie…

Shikamaru (aires de superioridad): espero que lo recuerdes.

Aiko: eres el superdotado porque eres capaz de dar una explicación que todo el mundo sabe que es errónea pero parece que tienes razón… ô.ô impresionante…

Shikamaru: ¬¬


LAZOS DEL DESTINO.

Capítulo III: Miradas que lo dicen todo.

El interior de la residencia no era muy diferente a como Naruto se la había imaginado, siendo una residencia de chicos, lo normal es que hubiese un gran desorden, pero lo que encontró Naruto superaba a lo que había imaginado. Sólo con ver la entrada podía imaginar lo que le esperaba más adentro. Mientras se descalzaban, Naruto contó seis pares de zapatos, contando también los de Tenshi y suyos propios. Fueron esquivando los obstáculos del camino como pudieron hasta llegar al salón, centro del desorden.

Delante de la TV había dos muchachos jugando a la consola muy concentrados, tumbado en uno de los sofás dormitaba un tercero. La habitación parecía más pequeña debido al desorden, pero se podía apreciar el mueble del salón, un juego de sofás y sillones y estanterías con todo tipo de libros, desde enciclopedias hasta mangas. También había un par de macetas y algunos cuadros. Tenshi frunció el ceño y retiró un calcetín sucio de una de las lámparas. Se acercó sigilosamente al chico que dormitaba en el sofá y le colocó el calcetín en la boca medio abierta. El muchacho empezó a saborearlo inconscientemente hasta que su olfato detectó el olor y espabiló, escupiendo el calcetín de la boca. Los muchachos que jugaban a la consola echaron a reír olvidándose de la partida, y Naruto sonrió también.

- ¡puaj! – el chico tosió y se limpió la boca con la manga varias veces, su rostro mostraba auténtico asco – ¡joder Tenshi, te has pasado!; ¡¿Qué demonios pretendías hacer?!

- tranquilo Ryu, sólo era una broma – sonrió despreocupado Tenshi, mientras el muchacho llamado Ryu salía corriendo hacia el cuarto de baño, o eso supuso Naruto – veo que os divertís – comentó Tenshi a los dos muchachos restantes que al momento dejaron de reír – y también veo que os habéis olvidado de lo que os dije antes de irme – a pesar de la pacífica cara que el muchacho tenía, Naruto observó el respeto que imponía a los demás.

- se nos olvidó… - comentó el mayor de los dos muchachos - ¡pero en seguida nos ponemos a ello!

- claro que si Nobu, eso no lo dudes – Tenshi fue caminando hacia ellos mientras los dos retrocedían impulsándose con las manos y las piernas hacia atrás. – pero verás, os dije que recogieseis esta pocilga y limpiaseis antes de que Naruto-kun llegase para que no se llevase la impresión de lo guarros que somos – Naruto elevó una ceja, a decir verdad, la escena le pareció divertida - ¿y que habéis hecho vosotros?… jugar con la consola…

- ¡lo sentimos Tenshi-kun! – exclamaron los dos a la vez.

- bien pero, un lo siento no arreglará este estropicio…

- ¡en seguida nos ponemos a limpiarlo! – volvieron a exclamar a la vez.

- hey Tenshi, no tienes porque obligarlos a limpiar por mi, estoy acostumbrado al desorden – intervino Naruto, apiadándose de los chicos.

- ¡Naruto-san! – a Naruto le asombró la rapidez con la que los dos muchachos se movieron hasta llegar a él, aun de rodillas, le cogieron con ambas manos, cada uno una de sus manos y le hablaron con cascadas en los ojos, literalmente. El rubio se quedó un poco pillado por la escenita. - ¡en cuanto te vi supe que eras una persona comprensiva y generosa!; ¿verdad Ken? – exclamó Nobu.

- ¡así es!; ¡tú si nos entiendes! – exclamó el otro chico, Ken.

- vale ya chicos – dijo Tenshi masajeándose el puente de la nariz pacientemente – no es sólo por él, Tsunade-sama vendrá uno de estos días y no quiero verla enfadada como la última vez.

- sí, dios nos libre – respondió Nobu, los dos ya habían soltado a Naruto y estaban de pie. – encantado de conocerte Naruto-san, mi nombre es Nobuo, pero puedes llamarme como quieras.

- y yo soy Ken – agregó el otro chico. Los dos serios y formales, parecían chicos completamente diferentes a los de hacía unos momentos.

- soy Naruto – dijo simplemente el rubio.

- bienvenido a Hanako, Naruto-kun – dijo Ken – verás, antes de nada tenemos unas advertencias y normas que decirte.

- ¡joder Tenshi, vuelve a meterme un calcetín en la boca y te tragarás los carconcillos de dos meses sin lavar que guardo para Bakasuke! – exclamó el muchacho que volvía del cuarto de baño.

- deja de protestar Ryu, tú te lo buscas; anda y preséntate a Naruto – contestó Tenshi.

- ¿eh?… - el chico llamado Ryu miró a Naruto como dándose cuenta en ese instante de su presencia - ¡ah, tú debes de ser el nuevo!

- sí – a Naruto no le hizo gracia el tono de voz con que lo dijo – soy Naruto.

- Ryu-sama para ti – dijo el chico haciendo que la vena de la frente de Naruto se hinchase.

- ni caso, el pobre tiene aires de grandeza – intervino Ken.

- tú cállate enano – respondió Ryu.

- ¿enano?; ¡atrévete a repetirlo orejón!

- ¡¿orejón?!; ¡ahora si que te la has ganado!

Ambos chicos comenzaron a pelearse pero no duró mucho pues Nobu intervino logrando separarles y calmarles. Formaban un grupo muy singular a decir verdad, Naruto no pudo evitar ver a Lee, Kiba y él mismo reflejados en ellos. Tenshi se colocó a su lado y mientras veían como discutían le habló:

- siempre están igual, ya te acostumbrarás. A pesar de sus pintas, Ken es todo un genio de la informática y tiene una agilidad mental asombrosa; Nobu es un genio de las artes marciales y Ryu… digamos que es un genio en meteduras de patas.

- ¡eh! – exclamó el aludido, ofendido.

Ken era un chico bajito de 13 años, pelirrojo y de ojos negros, llevaba unas gafas rectangulares. Tal y como le había dicho Tenshi, era un genio de la informática y poseía una brillante agilidad mental, como más tarde descubriría Naruto. Nobuo era el más alto de todos los presentes, aunque sólo tenía 14 años, pero no era por su altura sino por su físico por lo que resaltaba. Era albino, por lo que tenía el pelo blanco y los ojos verdes claros, su aspecto era enfermizo y debilucho, por lo que le costaba a Naruto creer que fuese campeón de artes marciales. Pero el que más resaltaba era Ryu. Tenía 15 años y era demasiado hiperactivo. Naruto no pudo evitar recordarse a sí mismo hace unos años. Era moreno y de ojos marrones, pero desbordaba arrogancia y confianza en sí mismo, parecía no sentirse a gusto si no tenía toda la atención puesta en él.

- anda¿Por qué no le decís las normas de Hanako a Naruto-kun? – propuso Tenshi, mientras recogía un poco la sala.

- sólo tenemos tres pero son inquebrantables – respondió Ryu después de mirar mal a Tenshi.

- primera: - recitó Nobuo - La residencia sólo se limpia cuando Tsunade venga a vernos, cuando eso suceda, nadie puede escaquearse.

- segunda – siguió Ken - Los viernes noches hay concursos en los que todos tenemos que participar, ya que los ganadores recibirán inmunidad a la hora de cocinar o limpiar los baños, y los perdedores pringarán. Son divertidas, te gustarán – le aseguró Ken.

- y tercera – continuó Ryu - Tu habitación es tu espacio privado en el cual nadie puede entrar sin permiso, pero la TV es sagrada, lo cual significa que tienes que adorarla tres veces al día y cuidarla como si de tu propia vida tratase.

- creo que podré adaptarme a esas normas – contestó Naruto.

- bien, todo dicho; sígueme, te conduciré a tu habitación – le sonrió Tenshi.

- espera Tenshi¿le has hablado de los demás? – le preguntó Ken.

Naruto y Tenshi se miraron, este último le dijo con la mirada algo como: te lo dije. Naruto asintió.

- sólo de Gaara; y al parecer ya conoce a Sasuke – respondió Tenshi.

- ¿de que conoces a Bakasuke? – preguntó interesado Ryu.

- ¿Bakasuke? – Naruto sonrió – buen apodo; fuimos al mismo colegio – dio por toda explicación.

- ¿sólo eso? – cuestionó una voz desde el umbral de la puerta.

Todos, excepto Naruto, fijaron la vista en el Uchiha.

- ¿esperas algo más? – respondió Naruto, su semblante estaba completamente serio, todos volvieron su mirada a él.

- no, me alegra saber que te dejé las cosas bien claras – dijo Sasuke; los demás pasaban la vista de uno a otro sin atreverse a meterse en la conversación, la tensión dominaba la sala – y que ambos sabemos que nuestros vínculos están rotos.

Naruto sonrió con una sonrisa torcida, sarcástica.

- ¿eso crees? – Sasuke frunció el ceño levemente – entonces… aquella vez – cerró los puños, el ceño fruncido y en su mirada una expresión que Sasuke no supo como calificar. Naruto se giró repentinamente - ¡¿Por qué no me mataste aquella vez?! – todos los presentes, excepto el Uchiha, abrieron los ojos de la impresión – me habrías hecho un favor, ni siquiera eso hiciste bien… - Naruto volvía a clavarse las uñas en los puños de ira. - ¡¿a eso llamas tú cortar los vínculos afectivos?!; ¡Sasuke!

Sasuke estaba sorprendido aunque no lo demostrase, esa pregunta había sonado a reproche¿le estaba reprochando porque no acabó con él?… no tenía sentido viniendo de Naruto. Y esas marcas en las mejillas no eran normales, frunció el ceño, fuese lo que fuese que había vivido Naruto, le había cambiado. Quizás tuviera algo que ver el secuestro.

- si no te maté fue por motivos superiores. – respondió Sasuke.

- ¿Qué quieres decir?

- no tengo necesidad de decírtelo – contestó el Uchiha, aumentando la furia del Uzumaki.

Se hizo el silencio, en el aire un duelo de miradas que nadie se atrevía a cortar y una tensión que estaba poniéndolos nerviosos a todos. Ken, Nobu y Ryu miraban con pavor la escena, pero Tenshi no paraba de pasar la vista de uno a otro interesado.

- como sea, si estás aquí, significa que algo o alguien impidió al final tu propósito – dijo Naruto tras varios segundos de mutis y con un amago de sonrisa – aunque ahora, realmente me da igual – los ojos azules del chico mostraban un vacío que Sasuke jamás llegó a imaginar que vería en él – Tenshi-san¿te importa enseñarme mi habitación? – pidió al chico, pasando del Uchiha.

- claro – murmuró Tenshi comenzando a andar hacia el pasillo.

- esto no acaba aquí, Naruto – le dijo cuando el rubio pasó por su lado.

- claro que no; esto acabó hace dos años, Sasuke – finalizó el Uzumaki, dejando con la palabra en la boca al Uchiha y un estado de mezcla entre sorpresa y furia.

--

Los relojes marcaban las 02:16 de la madrugada. La mansión estaba en silencio y completamente oscura excepto por la poca claridad que entraban por las ventanas. Los oscuros y largos pasillos siempre le habían causado escalofríos y habían alimentado los temores de su infancia. Hasta no hacía mucho jamás se habría atrevido a caminar sola y a oscuras por la noche. Iba descalza, sus pasos no se escuchaban, caminaba con las manos en el pecho, la pulsación acelerada, y un ligero tembleque.

Un ruido, provenía de atrás, se giró lentamente pero no había nada. Siguió avanzando, más rápido pero aun pensando en el ruido de antes. Odiaba que su habitación fuese la del fondo. Pasó la de su hermana Hanabi, miró al interior, ella dormía plácidamente. Siempre había admirado a su hermana aunque fuese más pequeña, siempre había sido más segura de sí misma y más valiente. Ella ni siquiera se atrevía a dormir con la puerta abierta. Siguió caminando hasta llegar a la habitación de su padre, como siempre cerrada. Se preguntó si ya se habría acostado, su relación con él se podía clasificar casi como nula. Nunca había sido de su agrado y lo sabía, por mucho que ella se esforzarse por convertirse si quiera en la sombra de lo que su padre siempre había soñado, no lo conseguía. Y por último, la única puerta a la izquierda y al pie de las escaleras, la de Neji.

Se quedó mirando la puerta, se preguntó si estaría dormido. Cuando sus pensamientos se concentraron en su primo desaparecieron los temores de su mente y pudo bajar las escaleras sin problemas de paranoias. La relación con su nii-san siempre había sido muy caótica y tensa. Él la había odiado durante años por algo que ella no tenía nada que ver. Con los años, Neji había aprendido a canalizar su odio y había comprendido que intentar dañar a Hinata ni devolvería a su padre a la vida ni causaría ningún pesar en Hiashi. Incluso se había disculpado ante la heredera del clan. Hinata recordaba aquel día como uno de los más preciados. Nunca se arrepentiría de conocer al verdadero Neji pues ganaba mucho más que el Neji frío y distante.

Llegó a la cocina y bebió el vaso de agua que se le había antojado. Todos los años igual, ante los nervios del primer día de clase pasaba mala noche, o no lograba conciliar el sueño, o se despertaba rápidamente, o se le antojaba un vaso de agua de repente, como le había sucedido esta vez. Hinata deseaba superar esos estúpidos nervios, así como el miedo a la oscuridad o la claustrofobia. Odiaba ser tan débil.

A la vuelta a su habitación, se fijó en que la luz del despacho de su padre estaba encendida. Impulsada por algo que no sabría definir, se acercó a la puerta, que estaba entreabierta, algo extraño pues su padre siempre se aseguraba de cerrarla bien. Quizás fue eso lo que la impulsó a acercarse. Fuese como fuese, escuchó una conversación telefónica que se supone debía ser privada.

- ¡te lo repito de nuevo Anzai, no quiero más excusas!

Su padre estaba alterado, podía notarlo por la tensión que producía su voz.

- quiero respuestas, avances. – se produjo el silencio, Hinata podía sentir los pasos de su padre por la habitación – bien, bien, eso ya me gusta más. Ya veo… ¿Cuántos años tiene?

Hinata alzó una ceja intrigada, nunca había escuchado a su padre tener una conversación de ese tipo. Y además ignoraba que emplease ese tono de voz con sus empleados.

- ¡¿Cuántos?!… - Hiashi se sienta en su sillón y Hinata pega más el oído a la puerta – vale, está bien. Pero sólo con la edad no podemos estar seguros. Quiero una prueba de ADN, ya sabes lo que tienes que hacer. – Hinata ya pensaba lo peor - ¿Cuál es su nombre? – silencio intrigante para la Hyuuga. - … sigue como hasta ahora y consígueme esa muestra de ADN. No vuelvas a llamarme, yo te llamaré a ti. – colgó. Silencio.

Hinata se atrevió a mirar por el pequeño hueco que la puerta entreabierta dejaba ver. Su padre estaba sentado en el enorme sillón negro con el codo sobre el escritorio y la mejilla apoyada en el puño.

Tenshi… - salió de sus labios.

Hinata decidió poner fin a su aventura y subió las escaleras lo más sigilosa que pudo. Sentía su corazón palpitar con fuerza, en su cabeza se repetía ese nombre una y otra vez. Hasta que la puerta de su habitación no estuvo cerrada del todo no pudo respirar tranquila. Se metió en la cama con intención de dormir, pero su mente no la dejó. La conversación se repetía una y otra vez en su cabeza.

Fuera en el pasillo, un par de ojos opalinos la habían visto entrar a su habitación de forma tan acelerada.

¿Hinata-sama?… - se extrañó Neji.

--

Era una de esas noches en las que no podía dormir, o mejor dicho, una de esas noches en las que no quería dormir¿para qué? si no iba a descansar, simplemente tendría las mismas pesadillas de siempre, donde se vería a sí mismo en aquel lugar en medio de alguna tortura, y si tenía suerte, quizás incluso reviviese algún momento olvidado. Que ironía, después de todo lo vivido, le había cogido pánico a dormir. Esa noche hizo algo que jamás hubiera hecho, pero muchas veces aparentar no era fácil, y Naruto sentía un trastorno de personalidades, como si en su interior hubiesen dos Naruto, el de ahora y el feliz y despreocupado Naruto de 12 años que lo daría todo por sus amigos. Sí, le había afectado mucho el reencuentro con Sasuke, y pensar que se encontraba encima de él, es decir, que la habitación de Sasuke estaba justo encima de la suya. A decir verdad, jamás se lo hubiera imaginado en una residencia como esa, el sitio no pegaba nada con el Uchiha. Tampoco podía evitar sentir curiosidad por lo que ocurrió después de su secuestro, aunque imaginaba que la mano de Tsunade era lo que tenía sujeto a Sasuke, pero si en aquel entonces eso no bastó para impedírselo¿Qué es ahora diferente para que esté retenido?… o… ¿es que acaso Sasuke estaba aquí por su propia voluntad?

Dejó de comerse la cabeza con ese tema, además se suponía que no le interesaba. Cerró los ojos, el sueño lo mecía en su cuna, pero él no quería dormir. Miró a la oscuridad de la habitación, y su mente empezó a fantasear con formas que se movían siniestramente por la estancia, acercándose sigilosas hacia él. Encendió la lamparita del escritorio y se sentó en la cama, apoyó los codos en las piernas y se sostuvo la cabeza con las manos, se agarró de sus cabellos rubios. Cerró los ojos con fuerzas y los volvió a abrir. Cuando empezaba con las paranoias era difícil ponerle fin. Un tembleque se apoderó de su cuerpo, y una gran sensación de soledad le invadió. Quería estar con alguien, necesitaba hablar con alguien, por lo que esa noche hizo lo que nunca se había dignado a hacer, llamó a Sousuke.

Bajó al salón aun con esa sensación de pavor y marcó el número velozmente, no esperaba contestación, pero cuando notó su voz se alivió. Y pensó, que quizás eso era lo que los niños pequeños sentían cuando al despertar de una pesadilla, las voces tranquilizantes de sus padres le calmaban.

- ¿Qué horas son estas para llamar?… - parecía molesto, y su voz denotaba que había estado dormido hasta entonces.

- …soy yo… - susurró con una voz que ni él mismo reconocería.

- ¿Naruto? – el tono de voz que le devolvía el teléfono era más suave que el anterior.

- hmp…

- ¿estás…bien? – preguntó Sousuke, sabía perfectamente, y además lo notaba por su voz, que no lo estaba. Sino no le habría llamado.

- sí, sólo… quería escuchar una voz conocida… - admitió el chico, no sin mucho esfuerzo.

- ¿has terminado ya de instalarte? – preguntó Sousuke, después de un largo silencio.

- sí…

- ¿te han llegado todas las cajas?

- sí…

- bien. – silencio - ¿mañana empiezas el instituto, no?

- sabes que sí – utilizaba la mano izquierda como soporte contra la columna que separaba la cocina del salón. Con la otra mano sostenía el teléfono.

- ¿has visto a alguno de tus amigos?

- … no – cerró los ojos y pronunció la palabra en un suspiro.

- ya veo… - pausa pequeña – he hablado con la directora del instituto…

- ¿se lo has contado, no? – dio un golpe con el puño cerrado contra la columna, pasando de su anterior estado a uno más confiado y agresivo - ¡habíamos acordado en que no se lo dirías a nadie! – dijo elevando la voz.

- Naruto, el psicólogo dijo que no debías cerrarte, para superarlo tienes que hablarlo…

- ¡eso es fácil decirlo cuando no has sido tú el que ha estado seis meses en ese sitio! – Naruto se clavaba las uñas de su puño libre en su mano - ¡y no será a ti a quien miren con pena! No quiero la compasión de nadie y menos la tuya. – decir esas palabras en voz alta, le habían quitado un gran peso, se sorprendió a sí mismo, quizás eso era lo que buscaba desde un principio, desahogarse de esa forma, y quizás por eso le llamó a él.

- tranquilízate hijo – Naruto se mordió el puño para desahogar su furia. – entiendo lo duro que ha sido para ti pero…

- no, no lo entiendes… - las lágrimas resbalaban por su mejillas – si lo entendieses estarías aquí conmigo, pero en cambio me mandas a lugares que crees que me harán olvidar… es más, ni siquiera creías que estaba bien de la cabeza¡no lo creíste hasta que no lo viste en el papel del psicólogo! – le gritó al teléfono. Luego silencio roto por el sollozo - ¿pero sabes qué te digo? Que no te necesito. Lo superaré por mí mismo¡saldré adelante solo, como siempre he hecho!

Colgó de mala manera el teléfono haciendo que se cayese y colgase del cable. Lo ignoró y se dejó caer al suelo provocando un golpe seco. Dio un puñetazo al suelo con el cual sus fuerzas le abandonaron. Se sentó contra la pared, dobló las piernas y apoyó los codos contra las rodillas. Se secó las lágrimas, cerró los ojos y dejó pasar los minutos mientras se tranquilizaba. No supo cuanto tiempo estuvo sentado en el suelo con la mirada perdida en el vacío. Recordando aquella sala oscura y húmeda… un escalofrío recorrió su espalda. Cerró los ojos con fuerza y agarró el collar que tenía colgado del cuello. A pesar de las palabras de antes, sabía que no podría seguir solo. Ojalá ella estuviese con él.

Pero ni era el único que no podía dormir esa noche, ni estaba sólo en ese momento, porque en el otro lado de la misma pared, había alguien apoyado contra ella, con los brazos cruzados y la impotencia rajando su alma.

--

El Instituto Elemental de Konoha quedaba a una media hora de la residencia y era, además, uno de los edificios más significativos de Konoha, no sólo por sus años, sino porque estaba construido justo en el centro de la ciudad y esa calle era el punto que conectaba los cuatro distritos. Era un edificio bastante grande gracias a sus múltiples reformas. Tenía grandes jardines y diferentes pistas para diferentes deportes. Constaba de un comedor que cumplía las exigencias sanitarias, servicios limpios, y dos gimnasios, en uno se encontraba la pista de baloncesto y era además el salón de actos, y el otro, construido recientemente, contenía una piscina para las nuevas clases de natación. El instituto constaba de tres plantas, un ático y un sótano que daba de salida a las pistas del patio. Las clases de 4º habían tocado en el sótano este año, 1º, 2º y 3º estaban repartidas entre la plana baja y la primera planta. En la segunda planta estaban las clases asignadas para los diferentes clubs y en la tercera planta las aulas del bachiller. La sala de profesores, conserjería y demás estaban en la planta baja.

Su melena azabache jugaba con el viento debido a la velocidad que corría. La falda celeste del uniforme le permitía una mejor movilidad a la hora de correr, la camisa blanca de mangas cortas que llevaba por fuera de la falda le quedaba un poco grande. En lugar de los largos calcetines reglamentarios, había cogido unos propios mucho más cortos que no desentonaban con las demás prendas. El corrito que venía a juego se lo había dejado en casa. Siempre había detestado los uniformes de colegialas, y ahora que lo llevaba puesto más todavía.

Llevaba casi toda su vida viviendo en el distrito Sur de Konoha, el más problemático, lo cual explicaba muchas cosas de ella, entre otras, su gran velocidad y agilidad, eran una de las cosas necesarias para sobrevivir en esas calles. Su comportamiento tosco a menudo y su boca mal hablaba también se debía a sus experiencias en esos barrios. Aunque quien la conociera no la reconocería ahora mismo. Al instituto al que iba no requería uniforme, pero el Instituto Elemental de Konoha sí.

Entró al edificio y buscó con la mirada en el tablón el pasillo donde se encontraba su aula. Toda esa gente vestida igual le hacía sentir que estaba en una especie de cárcel con libros y pizarras. Mientras buscaba su nombre entre tantos, escuchó, no muy lejos de ella, una voz que pronunciaba cierto nombre, el cual le causó interés.

- ¡¿Naruto?!

- Shh¡Kiba!, no hace falta que grites – le respondió la misma chica que estaba espiando en el despacho de su tía, la reconoció por su color de pelo a pesar de estar de espalda a ella; estaban apartados del tablón pero no muy lejos.

- ¿estás segura? – cuestionó el otro chico, a pesar de estar en un edificio llevaba puestas unas gafas de sol.

- completamente – le aseguró la muchacha.

- p-pero… ¿cómo?; ¿Cuándo? – cuestionó la última chica, más bajita y con unos ojos que le llamaron la atención.

- ¡eh!; ¿te apartas? – una antipática y fría voz la sacó de su concentración y la hizo girarse a mirar a su interlocutor. Se quedó helada cuando miró sus ojos. - ¿y bien?

Aiko se apartó, ni siquiera le soltó nada borde como hubiese hecho en cualquier otra situación, es que sus ojos la habían impactado. No era usual ver unos ojos opalinos como los de Tenshi.

- no tienes porque ser tan antipático, Neji – le dijo una chica a su lado, cuyo cabello castaño lo llevaba recogido en dos cocos – perdónale – Aiko asintió pero no dijo nada, simplemente se alejó un poco al tiempo que el otro chico que iba con ellos daba una voz.

- ¡Sakura-san! – exclamó a pleno pulmón, haciendo que más de uno se girase a mirar, incluyendo a la aludida - ¡Cuánto tiempo sin verte! – avanzó hasta el grupito que habían llamado la atención a Aiko anteriormente.

- pero si nos vimos antes de ayer Lee – sonrió la chica.

- arriba del todo – comentó el tal Neji y ambos, él y la chica de los cocos, siguieron a su escandaloso compañero, hasta unirse al grupo.

Antes de poder escuchar nada más, unas chicas que estaban a su lado lanzaron grititos dejándola medio sorda. Siguió con sus miradas las de ellas para ver quien era el causante de su reciente sordera, cuando vio aparecer a un muchacho alto, de tez blanca, moreno y de ojos negros.

- ¡Sasuke-kun! – gritaron algunas, Aiko se fijó en el chico y en como pasaba de ellas. Sonrió con una sonrisa torcida.

Se quedó mirando a Sasuke que había ido a saludar al grupo que ella observaba pero no se quedó mucho tiempo, pues tomó rumbo hacia las escaleras que bajaban al sótano, vio también como era seguido de cerca por la chica de cabellos rosas y algunos más que no se dieron tanta prisa, otros subieron las escaleras hacia la planta de arriba.

Aiko se disponía a bajar también, pero alguien la tomó del hombro impidiéndoselo.

- ¿Tsuruya Aiko? – preguntó una voz femenina a su espalda. Aiko se giró y miró con admiración la belleza de la morena mujer de ojos escarlatas.

- así me llamo – respondió, mientras buscaba alguna explicación para el rojo intenso de los ojos de la bella mujer.

- soy Yuuhi Kurenai, tu nueva tutora – sonrió la mujer – acompáñame por favor.

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La última vez que estuvo en ese despacho el director era un hombre mayor y no la mujer de voluminosa delantera, cabello rubio y ojos cafés que tenía delante. Si la ciudad y el instituto apenas habían cambiado en el tiempo que había estado afuera, el despacho del director mucho menos, y eso era extraño. Naruto tenía la sensación de que el tiempo no había transcurrido. Sí, sentía nostalgia por volver a algo tan normal como un instituto. Pero después de todo, apreciaba las cosas normales que formaban su vieja rutina.

- ha pasado mucho tiempo, Uzumaki Naruto, quizás no me recuerdes – habló la mujer, su voz era firme pero segura.

- Tsunade obaa-chan, créeme cuando te digo que eres una persona difícil de olvidar – respondió Naruto, sentado desde el otro lado del escritorio.

- pareces cambiado Naruto, pero sigues manteniendo algunas… cualidades de antes, como la costumbre de no hablarme con el respeto que merezco – a pesar de la seriedad con la que decía sus palabras, en su rostro había una sonrisa.

- hay costumbres que no se olvidan – dijo él, con la primera sonrisa no sarcástica que mostraba en semanas.

- supongo – suspiró ella – bien; hay una cosa de la que me gustaría hablar contigo antes de que empieces las clases.

- Sousuke me ha dicho que te lo ha contado – atajó él.

- así es.

- ¿te ha dicho si me va a volver a llevar a un psicólogo? – preguntó con un brillo desafiante en su mirada vacía.

- de eso quería hablarte. Le he pedido permiso para tener sesiones de psicología contigo. Dos veces por semanas…

- ¡espera un momento¿alcaldesa, directora, médica y ahora psicóloga también?, guau Tsunade obaa-chan, tienes que tener la agenda muy apretada – dijo Naruto en tono de burla.

- deja el sarcasmo a un lado Naruto; miércoles y viernes después de las clases – dijo la mujer claramente, mientras le analizaba con la mirada.

Hubo un tenso silencio que se podía haber rasgado con un cuchillo perfectamente. El duelo de miradas entre los dos rubios era admirable, ninguno tenía intención de acceder ante el otro. Finalmente, Naruto sonrió con una sonrisa extraña que dejaba ver uno de sus colmillos, más alargados de lo normal.

- está bien Tsunade, acepto esas clases. Pero con la condición de saber que es lo que le dices a Sousuke de mí.

- en ningún momento has tenido la oportunidad de poner condiciones, Naruto – contestó la mujer, cuando había hablado con Kakashi sobre su encuentro con el chico no podía creer que estuviese tan cambiado, ahora lo comprobaba con sus propios ojos.

- yo decido si asisto o no, por lo tanto yo pongo las condiciones que quiero – la limitada paciencia de Tsunade llegaba a su fin, vale que le hubiese afectado el secuestro, pero eso no le daba derecho a hablar así.

- no te excedas tanto Naruto; una cosa es tener un trauma por el secuestro y otra muy diferente es tener esos derechos que dices. No pienso darte un trato especial por eso, tenlo muy presente – aclaró la mujer, con la venita de la frente hinchada.

Volvió a aparecer el tenso silencio y de nuevo, fue cortado por Naruto, esta vez con una sonrisa sincera, de las que hacía tiempo que no sacaba.

- gracias Tsunade obaa-chan – a la mujer se le pasó el reciente enfado y su cara adoptó una expresión de incomprensión – por tratarme igual que antes.

Y entonces Tsunade lo comprendió. Y se sorprendió; en ese mismo instante, bajo la misma sonrisa de un niño despreocupado, Naruto le había mostrado una fortaleza enorme y todo lo que había madurado en esos años. Sintió admiración, más que nunca, por el muchacho. A pesar de todo, conservaba las ganas de vivir y sólo quería merecer un trato normal, como cualquier otro quinceañero corriente. Había sido duro superarlo, si es que lo había conseguido, y ver compasión en las caras de los demás no era precisamente una ayuda. Siempre supo que era una persona especial, pero nunca acabaría de saber cuanto.

- bien Naruto, es hora de que comiences el curso. – dijo cuando recuperó la compostura.

-.

Tenía muchos cambios de humor, cambiaba de opinión demasiadas veces por minuto, pero si tenía algo claro es que auto compadeciéndome no iba a lograr nada, nadie me mostraría lástima si yo no lo provocaba. Eso pensaba aquella mañana, conclusión sacada de toda una noche de bajón y reflexión. Quería mostrar seguridad, quería aparentar fortaleza mientras que por dentro sólo necesitaba una mano amiga. Pensaba que estaba solo, pero sólo dependía de mí seguir estándolo, aunque entonces no sabía lo que realmente quería, excepto volverte a ver. Tenía la sensación de que estabas cerca, pero nunca imaginé que tanto. Si hay algo que aun me asombra, después de todo, es que cuando te tuve entre mis brazos fue como si hubiese recuperado una parte de mí.

-.

Aburrido y somnoliento por el madrugón, entró en su clase desganadamente y fue a sentarse en el sitio que había escogido, que casualmente había sido el primero libre que había pillado. Estaba en la fila de la ventana, en el penúltimo asiento. Se sentó y echó un vistazo a la clase que le había tocado ese año. El aula no estaba mal, era más amplia que la del curso anterior y la mesa del profesor estaba bastante alejada de él, por lo que si se quedaba dormido en alguna clase, cosa que solía pasarle, no sería tan fácil descubrirle. Conocía a todos los de la clase, aunque de vista la mayoría. De su grupo de amigos visualizó a Sakura, hablando con un grupo de chicas, seguramente poniéndose al corriente de los chismorreos del verano, mujeres. Vio la cabellera roja de Gaara en el primer pupitre como siempre, de la fila de la pared, y detrás de él, el Uchiha se sentaba. Rápidamente, no tardaban en acudir un grupito de chicas a, seguramente, preguntarle por sus vacaciones de verano. ¿Cuándo entenderían que él pasaba de ellas? O en todo caso, las utilizaba para algún que otro desahogo.

Hinata se había sentado con él ya que Sakura se había asegurado de sentarse con el Uchiha y la Hyuuga no soportaba estar en primera fila. Se le hacía extraño, era el primer curso que cursaba sin Chouji al lado, el chico Akimichi había caído en la clase de al lado y aunque no fuese un cambio muy brutal, Shikamaru empezaba a notar esos pequeños cambios que hacen que tu vida no vuelva a ser la misma, y uno de esos cambios se estaba produciendo en la hija de los Yamanaka, su ruidosa y problemática amiga que desde hacía un par de meses estaba cambiando su actitud respecto a él. Después de una infancia como mejores amigos, dos años de casi incomunicación y otros dos de recuperación, no quería que hubiese de nuevo otro distanciamiento entre ellos, pero la cuestión era que ni siquiera sabía el por qué.

Por otro lado estaban Neji, Tenten y Lee, siempre un curso superior, ellos iniciaban el bachiller este año, y por alguna razón, tenía el presentimiento de que se estaba cociendo algo gordo con ellos pero no lograba visualizar el qué. Kiba y Shino habían estado en clases diferentes desde que iniciaron el instituto por lo que era ya costumbre verlos en su clase en la mayoría de intercambios. Y por último, Kankuro y Temari, los hermanos de Gaara. Shikamaru sabía que nunca llegaría a conocer del todo a los tres hermanos, porque si algo tenían en común es el misterio que los rodeaba, de una forma u otra, a veces predecibles, a veces impredecibles. Pero sin dudas algunas, Temari se estaba convirtiendo en el enigma sin resolver más problemático, un enigma con las respuestas tan cercas y a la vez tan lejos.

Pero Shikamaru era un chico flojo y a la vez, inteligente. Un chico vago e inteligente que odiaba los cambios, y a su vez, no podría vivir sin ellos. Por eso adoraba las nubes, porque representaban lo que él siempre había deseado, una vida sin preocupaciones pero en continuo movimiento y sin ser nunca ayer igual que hoy, pero a su vez, hoy representar lo mismo que ayer. Como las nubes, jamás con la misma forma pero siempre siendo lo mismo: nubes.

Suspiró y dejó de mirar por la ventana las nubes, giró la cabeza y centró su atención en su compañera de pupitre.

- Hinata¿estás nerviosa por lo de Naruto? – le preguntó sin más.

Shikamaru silenció mientras observaba su reacción. Hinata se había puesto tensa y no se atrevía a mirarlo a la cara. La chica aun asimilaba la noticia que Sakura les había dado.

- tú… no pareces sorprendido, Shikamaru-san – contestó ella, mirándole de refilón.

- Sakura se lo dijo a Ino, ella a Chouji y él a mí – respondió el Nara – pero igualmente me sorprendió, ni siquiera sé con que cara mirarle cuando nos encontremos.

- todos estamos con esa misma presión, por un lado… quiero verle, pero por otro… no sé que le diría… - respondió Hinata, sintiendo los nervios en su interior – la última vez que le vi… estaba inconsciente en la cama de un hospital…

- como tú has dicho, todos estamos con esa presión, excepto Sasuke – contestó desviando la mirada al moreno.

- ¿Por qué lo dices? – preguntó Hinata mirándole directamente.

- por su forma de reaccionar hace unos minutos cuando se lo dijo Sakura, estoy seguro de que ya se han visto…

- ¿tú crees?

- sí, lo que a mí me preocupa realmente, es lo que ocurrió mientras estuvo secuestrado, si Kakashi-sensei dijo que estaba cambiado, realmente es preocupante. No me imagino a Naruto con otro carácter, sería como si no fuese Naruto, no sé si me entiendes.

- sí, te entiendo – contestó Hinata, bajando la mirada con tristeza – seguro que ha sido muy duro para él.

De la conversación que Sakura había escuchado "por error" en el despacho de Tsunade, había comentado casi todo lo que había oído, exceptuando el lugar donde residiría el chico. Sakura estaba nerviosa, más que ninguno, porque sabía que hoy le volvería a ver, se mirarían a los ojos, y ella sentiría como si un puñal atravesase su corazón. Cuando Kakashi entró a la clase y les ordenó a todos sentarse en sus respectivos sitios, Sakura lo hizo en silencio, con la mirada gacha, tensa y nerviosa. Notaba la mirada de Sasuke, pero lo ignoraba. Había notado la mirada inquisidora de Gaara, él no sabía nada, pero volver a repetir las mismas palabras una sola vez más acabaría con ella. Oyó de fondo la presentación de Kakashi y su particular excusa por haber llegado tarde, oyó los reclamos de los alumnos y como Kakashi los volvía a silenciar. Oyó por encima las cosas que Kakashi comentaba sobre el nuevo curso, sí, lo oyó todo, pero sólo escuchaba a su corazón latir a un ritmo frenético. Se acercaba, lo percibía, en cualquier momento reaparecería esa cabellera rubia, esos expresivos y vivaces ojos azules y esa despreocupad y agradable sonrisa. Y entonces, cuando le viese, sentiría como si el tiempo no hubiese pasado… ingenua Sakura.

Llamaron a la puerta, y su corazón dio un vuelco, supuso que el de Hinata y los demás también; y cuando la puerta se abrió, no pudo evitar llevarse las manos a la boca.

--

- su nombre es: Tsuruya Aiko, es la sobrina de la directora, y a partir de ahora formará parte de la clase, espero que la tratéis bien – anunció Kurenai a su tutoría, 4º A. - ¿quieres decirle algo a tus nuevos compañeros?

- sí, la vieja es mi tía, pero no soy la protegida de nadie, así que tratarme como os de la gana – dijo segura de sí misma, sorprendiendo a Kurenai, aunque realmente no tanto, ya que tenía el mismo pronto que Tsunade-sama – ahora, que el primero que me falte el respeto o intente propasarse lo castro¿entendido? – Dijo con una mirada amenazante - ¡espero que seamos buenos amigos! – cambió drásticamente de expresión en el rostro, a una más relajada y sonriente.

- una presentación muy peculiar… - admitió Kurenai – bien, siéntate al lado de Ino – la rubia le hizo una seña.

Aiko se sentó al lado de la rubia y la primera impresión que le vino de ella prefirió guardársela. Se giró hacia atrás para saludar a cierto chico.

- hola Shino, hace tiempo que no nos vemos pero vaya, que no has cambiado nada, sigues manteniendo esa obsesión por ocultarte del mundo – sonrió ella ampliamente al chico que se sentaba tras de sí.

- hola Aiko-chan, yo también me alegro de verte – dijo el muchacho, acompañado de una pequeña sonrisa.

- ¿os conocíais? – preguntó Ino, girada también, lo que por su mente y la de Kiba recorría.

- nuestros padres eran amigos – respondió Aiko.

- ¿eran? – preguntó arqueando una ceja Kiba.

- los cuatro del fondo, callaros si no queréis que os separe el primer día – amenazó Kurenai desde la pizarra. Las chicas se volvieron.

- ¿eres de aquí Aiko-san? – le preguntó Ino a la chica, mientras sacaba una hoja y un bolígrafo para copiar el horario, haciendo caso omiso de lo que Kurenai les decía.

- sí, pero no frecuento el distrito Este – respondió tranquilamente Aiko preparándose también para copiar el horario.

- ¿Qué?; ¿a que viene eso? – preguntó extrañada Ino.

- eres de ahí¿verdad?

- sí pero… ¿cómo lo has sabido?

- me lo acabas de decir – sonrió Aiko para la estupefacción de Ino – pero lo intuí por tu apariencia y forma de hablar.

- ¿en serio? – la rubia tenía una ceja arqueada - ¿y qué aparento y cómo hablo según tú?

- como alguien del distrito Este que aspira al distrito Norte – Aiko no le daba importancia a la conversación, pero Ino quería llegar al fondo.

- ¿no puedes ser más específica? – quiso saber la Yamanaka.

- no le des tanta importancia – contestó Aiko al darse cuenta de la reacción de Ino – cualquiera puede darse cuenta, las diferencias entre un distrito y otro son muy grandes.

- esta bien, como digas – Ino decidió pasar del tema, aunque le había molestado, no sabía por que, su forma de hablar y expresarse.

Atrás, Kiba no había apartado la atención de la conversación.

- ¿siempre es así de directa? – le preguntó a Shino.

- esto es sólo el comienzo, te sorprenderías ver de lo que es capaz de ser – respondió enigmáticamente Shino.

- parece que la conoces bien¿Por qué os dejasteis de ver?

- la conozco un poco, y nos dejamos de ver por cosas que pasan en la vida.

Kiba miró a Shino con el ceño fruncido, sabía que si no quería hablar más no hablaría. Y eso le molestaba.

--

Tsunade quiso acompañarlo, pero conocía el camino por lo que se negó. No estaba nervioso, ni temía lo que pudiese encontrar dentro, sólo quería que todo pasase deprisa para poder seguir con su vida como hasta ahora.

Kakashi le abrió y se quedaron mirando unos segundos a los ojos directamente, hasta que el profesor acabó suspirando y le dejó entrar. Le siguió sin atreverse aun a mirar a los alumnos, tan pronto como había puesto un pie en el aula, su pulso se había acelerado y todo el autocontrol reunido se había esfumado. Sabía que algunos de ellos le estarían mirando ahora, pero no quiso girarse, no quería afrontarlos todavía, aun no. Antes de presentarle al resto de la clase, puso percibir una débil sonrisa en el rostro de Kakashi.

- bienvenido de nuevo, Naruto.

Y como si esas palabras hubiesen sido mágicas, le relajaron y le hicieron sentir que realmente había vuelto a casa, al hogar que dejó. Quizás lo que se encontrase al frente no sería tan diferente de lo que dejó, o quizás sí; pero la vida está llena de riesgos y quien no arriesga no vive. Lo peor ya había pasado, que era ver de nuevo a Sasuke, no sabía que temía… quizás esa mirada en esos ojos verdes… esa mirada que se había grabado en su mente y se resistía a ser olvidada, incluso cuando perdió la memoria, recordaba esos ojos verdes y la mirada de decepción, cercana a odio, que le dedicó, solamente a él.

Se armó de valor, y decidió afrontarles de una buena vez. Llevó sus ojos azules al final de la clase con una inseguridad impropia en él, una inseguridad que llevaba por dentro, ya que por fuera su máscara estaba bien colocada, su mirada había quedado vacía de nuevo y sus labios, sellados, para evitar cualquier expresión.

Al primero que vio fue a Shikamaru, que lo miraba desconcertado, aunque cuando sus ojos azules conectaron con los suyos marrones no sintió ese pesar que le había estado carcomiendo, sino alivio, aunque si leyó en sus ojos algo un tanto extraño, como culpabilidad. ¿Por qué Shikamaru sentía eso? Era extraño. Pero cuando el Nara le sonrió y leyó su nombre en sus labios, sintió que sus temores desaparecían y recobraba la seguridad y el control en sí mismo. Hizo un pequeño movimiento con las cejas, y soltó, inconscientemente, una pequeña sonrisa torcida.

Shikamaru…

Sólo tuve que echar un simple vistazo para darme cuenta de que ése muchacho no era el Naruto escandaloso e hiperactivo que yo conocí. Su forma de caminar, su porte, su expresión, sus mejillas, su mirada… un escalofrío me recorrió la espalda, de sólo pensar qué habría podido trasformarle así. Soy el primero al que mira, y no puedo evitar sentir culpabilidad, en secreto, me he culpado todos estos años por su secuestro. Pasé días velando por él, por cada uno de los que estaban en el hospital, y fue justo cuando salí para ir al servicio cuando lo secuestraron. No he podido dejar de pensar que tal vez hubiese podido hacer algo si hubiese estado presente, he intentado por todos los medios hallar una solución pero… da igual que excusa me ponga, el Naruto que tengo delante no es el que yo recuerdo. Su misma mirada me lo dice, y las marcas de sus mejillas que se notan desde aquí… ¿Qué te pasó, Naruto?… me gustaría saberlo, pero por ahora me alegro de tenerte aquí, de saber que estás bien… inconscientemente, sonrío de felicidad y pronuncio tu nombre sin palabras… percibo tu saludo, discreto y breve, contrario a todo lo que te representa, pero aun así esperanzador.

Pasó su mirada a la del acompañante de Shikamaru, Hinata parecía no haber cambiado nada. Jugueteaba nerviosa con sus dedos índices, como antaño hubiera hecho. Su mirada estaba puesta en la mesa, sin atreverse a levantarla. No pudo evitar concentrarse en ella, nunca había podido sostenerle la mirada por mucho tiempo y la mayoría de las veces se ponía nerviosa con su presencia, incluso ahora. Naruto jamás había entendido el por qué, pero le agradaba que al menos ella no hubiese cambiado. Vio como se atrevía a levantar la mirada y le dedicó una sonrisa un poco más pronunciada que a Shikamaru. Hinata se sonrojó y le devolvió una tímida sonrisa.

Hinata…

Si ya estaba nerviosa, cuando le vi entrar por aquella puerta no sé como no me desmayé, quizás las ganas de volverle a ver me contuvo. Estaba tan cambiado, que por un momento pensé que no era él. La clase envuelta en murmullos, pero para mí no existen sonidos, sólo él, solo su imagen, sólo su mirada vacía. Se gira y mira al fondo, bajo la mirada, no soy capaz de mirarle a los ojos. Ha sido tantos años esperando este momento… ¡por dios, Hinata, espabila!… eso me gritaba a mí misma en mi interior. Tantas noches de llanto pensando en lo que no pude decirle por miedo, por temor… a no sabía qué exactamente. Tantas veces me he repetido a mí misma que si tenía la oportunidad de volverle a ver, todo sería diferente, mi actitud lo sería. No quería volver a ocultarme nunca más, no quiero, desprenderme de mi manto de timidez y debilidad, eso es lo que quiero. Pero lo que quiero, lo que siempre he querido, lo tengo delante de mis ojos. Así que levanto la vista y dejo mis dedos quietos. Un simple contacto con su mirada ya es un mundo para mí, y cuando me dedica esa sonrisa, el tiempo se detiene, su imagen se graba en mi mente, y ya nada importa. Después de tanto tiempo, me han vuelto a dar una oportunidad, y sé que no es el mismo, pero sé que aun queda algo del viejo Naruto. Sonrío por un nuevo comienzo.

Su mirada, más relajada, pasa a las filas de alante. Dos cabelleras resaltan, una roja y otra rosa. Se centra en la roja. Gaara le devuelve la misma mirada inexpresiva. Unos segundos así, pero es sorprendente como ambos saben mirar a través de ambas máscaras. Es sorprendente como después de tanto tiempo sin tener contacto siguen siendo capaz de comprenderse, con una sola mirada, con un simple vistazo al alma. Es sorprendente como ambos pueden seguir sabiendo que siente el otro. Es sorprendente. Y Naruto está sorprendido, pero a la vez se alegra. Porque sabe que Gaara le entiende, en alguna parte de su alma lo sabe y eso le reconforta. Ahora eran más parecidos que antes si cabe, incluso ahora ambos estaban marcados, por un pasado trágico y por unas marcas en su piel. Las mejillas de Naruto y la frente de Gaara, símbolos diferentes hechos de la misma forma. Naruto encontró en Gaara un igual. Por eso le pilló por sorpresa la pequeña sonrisa del pelirrojo, se la correspondió, dando a entender que él también lo había percibido. Pero no sabía, si quería ser salvado.

Gaara…

He visto la mirada que ha intercambiado con Kakashi-sensei, he visto su forma de caminar, su figura, su rostro, su porte, sus ojos, su mirada. Es como verme en un espejo. Está marcado, igual que yo, y puedo especular respecto a como fue. Pues la imagen que tengo delante es lo que queda después de ese tipo de torturas. Abrigado y consolado por la soledad, Naruto sigue estando dentro de esa imagen. Posa su mirada en mí y no titubeo, siempre has podido ver mi alma, pero ahora yo también puedo ver la tuya. Hay partes rasgadas y otras rotas, no tiene fácil arreglo, además tu estado emocional es cambiante. Sé mejor que nadie que es sentirse así, y tú sabes mejor que nadie como salvarte a ti mismo, pero no se puede salvar a quien no quiere ser salvado y tú lo sabes, la cuestión es¿quieres ser salvado, Naruto? Si es así, sólo dímelo. Una pequeña sonrisa, esperando una respuesta.

Llegó el momento, todo o nada, nada de reprimirse más, todo lo tiene que dar. Valor, centra su mirada en ella; tan hermosa como siempre, sigue siendo una diosa para él… pero ya no tanto. Ella tiene la mano en su boca y los ojos llorosos, cuantas veces ha visto a esos ojos llorar. Su mirada pide perdón a voces que llegan rasgando su alma. No sabe que sentir, o como reaccionar, por eso su cara carente de emoción es como mejor puede ocultar su confusión. Es difícil olvidar, incluso cuando le borraron la memoria no olvidó sus ojos, pero Naruto ¿puede perdonar?; ¿está dispuesto a volver a empezar?… no lo sabía, no sabía que hacer, pero no podía resistirse… él nunca había podido enfadarse con ella, ni siquiera cuando le trataba mal, la quería, y la seguía queriendo, pero cuando a tu corazón no le da tiempo para reponerse entre herida y herida, acaba construyendo una barrera, que no permite salir ni dejar entrar emociones. Pero no es su caso, porque él si siente, siente tantas cosas que no es capaz de diferenciarlas. Por eso, no le dedica ninguna sonrisa, sino una profunda mirada.

Sakura…

Lo presentía, casi podía oír sus pasos fuera en el pasillo, y antes de que llamasen a la puerta, yo ya sabía que él estaba ahí, aun así no pude evitar sobresaltarme. Cuando lo vi con mis propios ojos, a mi mente vino una cadena de recuerdos desordenados en forma de imágenes que me hacían comparar a los dos Naruto. Eran tantas las diferencias que pude notar que no cabía en mi asombro. No pensaba que me miraría, pero cuando lo hizo sentí el peso de mis errores sobre mis hombros y como me hundía en ese mar llamado culpabilidad y pesar. Errores, errores y más errores, en mi vida sólo hay errores. Pero él no es uno de ellos, él no es un error, él es Naruto. Sí, lo es, aunque no lo vea claramente, sé que mi amigo sigue ahí, en alguna parte. Perdón, sólo quiero pedirle perdón, y recuperarle. Podía ver todo su sufrimiento, siempre había podido, pero nunca he hecho nada para contrarrestarlo, lo siento de verdad Naruto, estúpida de mí por no haberte apreciado ni valorado antes. No me vas a sonreír como antes, ni dirás mi nombre de la misma forma, ni siquiera me mirarás con cariño, pero yo quiero estar ahí, quiero devolverte todo lo que hiciste por mí, aunque no sé como empezar, necesito una señal tuya… pero sé, que no me la vas a dar.

Y por último, de nuevo una mirada a ese abismo negro, esta vez más relajados, sin tensión. Se sentía fuerte ahora, y más con la conversación de ayer, le llevaba ventaja al Uchiha y sabía que la rivalidad que habían dejado atrás, había vuelto de nuevo. Le dedicó una mirada desafiante, llena de tentación. Quería ganarle, ahora lo tenía claro… demostrar de una buena vez que no es inferior a nadie. No… en realidad lo que quería era recuperar a su amigo, pero ya era demasiado tarde… ¡malditos cambios de emociones!

Sasuke…

Y aquí te veo, una vez más, aun me parece mentira. Con esa mirada en el tejado me lo dijiste todo y me lo confirmaste con tus palabras ayer, pero aun así parece mentira que sea verdad que te hayas rendido; tú que insistías en traerme de vuelta, tú cuya perseverancia era irrompible, tú que lograste llegar a mi corazón como nadie… ¿te has rendido?… has cambiado mucho Naruto, tanto que no sé ni como asimilarlo. Ya te enfrentaste contra la soledad¿Por qué no has sido capaz de derrotarla una vez más?… y ahora, me desafías de nuevo, y de nuevo vuelves a cambiar tu expresión… pero, aunque parezca mentira, entiendo… entiendo lo que te está pasando, sé que son esos sentimientos tan contradictorios, y sé muy bien lo difícil que es aclararse y elegir. Pero yo ya lo hice, ahora te toca a ti. Sólo espero, que sepas elegir bien.

¿Es demasiado tarde…Sasuke?

Ya sabes la respuesta… Naruto.

Fin del capítulo III.


¡Dios, que largo se me ha hecho! Por fin se acabó, y no os quejéis que pensaba cortarlo antes pero no podría soportar un capítulo más de reencuentros xD. El próximo será más ligerito respecto a los encuentros, y podremos centrarnos de una vez en el presente y demás personajes, no sólo en Naruto, aunque él sea el protagonista. La verdad, estuve mucho tiempo pensando como hacer esta última escena, la escribí varias veces y al final decidí dejarla así. Espero que os haya gustado. Además, es sorprendente todo lo que puede llegar a pasar en varios segundos ¿eh? xD.

Bueno, los tres personajes nuevos del principio no tendrán un papel demasiado importante (creo), pero había que hacer relleno en la residencia de alguna forma. Y la versión "mafiosa" del padre de Hinata la he puesto así porque es como veo al patriarca de los Hyuuga, mira que me cae mal este hombre xD, no disfruté na' cuando se humilló delante de Neji¡ja! n.n

Naruto puede ser un poco (muy) contradictorio, lo sé, pero es como creo que actuaría y pensaría después de lo que le pasó, y hablando de "lo que le pasó", ¿Qué preferís, que lo vaya poniendo poco a poco, o todo del tirón en un solo capítulo? A mi me da igual, lo dejo a vuestra elección. Se le ha visto muy seguro hasta ahora, sobre todo con el encuentro con Sasuke, pero una persona que ha pasado por ese tipo de cosas también tiene sus momentos de depresión, y eso es lo que he querido mostrar con la escena de cuando llama a Sousuke.

¡Sí, al fin salió Gaara! (sus fans gritan histéricas conmigo a la cabeza). No puedo evitarlo, me encanta este chico; siempre he creído que se compaginaría muy bien con Naruto, y además no se lleva mal con Sasuke (sí bueno, quería matarle y eso… ¿pero quien no ha querido matar alguna vez a Sasuke? xD) y si en algo puedo ser predecible, es que Gaara jugará un punto importante en el fic, en realidad todos tendrán su parte de importancia y sus puntos brillantes pero bueno…

Antes de pasar a los review, añadir que no odio a Sasuke ni a Sakura, siempre han sido mis favoritos, como personajes y pareja, pero luego llegaron Itachi y Gaara y cambiaron el pastel xD pero me siguen gustando, lo que pasa es que no puedo evitar ridiculizarlos con mi sarcasmo o hacerles sufrir, aunque, siendo sincera, son los personajes que mejor entiendo, su forma de actuar me refiero, aunque parezca ilógico.

REVIEW

Estoy contentísima con la cantidad, al final mi regla de tres no funcionó xD pero mejor que mejor. Tuvo bastante éxito el capi anterior, v.v y a mí que no me convencía…

Shaman1: cortito y preciso xD, te has rotos los dedos escribiendo eh!, pero no pasa nada, igualmente me alegra saber que te gustó. Saludos a ti también.

Viri-chan: gracias por tu review; estoy de acuerdo contigo, los triángulos amorosos son simplemente geniales, y me han gustado todo los que has dicho. T.T por fin alguien que comenta algo sobre Aiko y Tenshi, serán muy importantes en la historia, es bueno saber que no son odiados. Espero ver más review tuyos ;) bye!!

Kisame Hoshigaki: hola!! n.n, sí, ya me quedó claro tu concepto de parejas raras xD pero ninguna me gustó, sólo el Kiba-Sakura, aunque no pegan en este fic. Esto… siento haberlo dejado así en el capi anterior, pero lo bueno se hace esperar, aunque quizás te haya decepcionado como sigue…  no sé… bueno, tú sigue especulando sobre los tíos que atosigaron a Kiba pero yo mejor no digo nada más respecto a ellos, sólo que habrá que esperar para ver a Akatsuki entrar en acción en este fic, aunque Itachi y algunos de ellos no tardarán en aparecer (supongo xD). Realmente, quiero tardar su aparición para dar tiempo al manga a que continúe y muestre un poco mejor las personalidades de los Akatsuki, aunque con lo impredecible que es Kishimoto quien sabe como nos sorprenda. Por cierto¿tú lees el manga, ves el anime, o ambas cosas? o.ô… en fin, espero que también te guste este capítulo.

Kyroa-chan: me alegra que te guste el fic, y respecto a lo de que en los review no sabes que poner… en el capi anterior me puse muy pesada sobre cosas que podías decirme en el review, pero bueno v.v, si te encanta me alegro, y como Shaman1, cortito pero preciso xD. Disfruta también este capítulo.

Naora-chan: ¿sólo por que estaba candada? O.ô… que sepas que en este también estoy cansada xD. Espero que te siga pareciendo interesante la historia, y efectivamente, como me dijiste, aprobé el examen de recuperación!! n.n… pero creo que suspendí el del tema xD, bueno, dejo de agobiarte con mis problemas académicos. Besos y ojalá te guste este capítulo también.

Samantha-miko: O.ô ¿que has tenido que hacer para que te quiten el castigo? y sólo por leer… xD te entiendo, cuando me quitan le ordenador también tengo que hacer milagros para recuperarlo y poder leer o escribir xD. Gaara no sólo mola, él es… ¡¡único, el mejor!! (Waaaa!! No hay palabras para definir lo genial que es) y sí, esta pa' mojar con pan n.n… bueno, respecto a lo del SasuSaku, eh… no, no creo que deje a Sasuke solo, (si Sakura no le satisface al señorito Uchiha y hay que inventar otra tía pa' él, pues se inventa xD… ¬¬ creo que no, suficientes personajes hay ya) y Sakura con Lee es que no los trago, lo siento, no me gustan para nada juntos. Y estoy de acuerdo contigo sobre que la mejor opción para Naruto es Hinata, pero últimamente me llama la atención el NejiHina (sí, incesto a topee!! xD) y Aiko o Sakura no se quedan atrás pero… no sé, ya veré. Yondaime, Itachi y Gaara son mis personajes preferidos, me "derrito" cada vez que aparecen xD, seguidos de cerca Naruto, Sasuke, Shikamaru, Neji y Kakashi… O.ô dios, si es que no hay ninguno que no me guste xD, bueno sí, ¬¬ Orochigay and company, (excepto Sasuke), mira que son feos todos (Kabuto, escupo sobre ti!!) aunque como malo-malísimo me encanta pa' que engañarnos… en fin, jiji, que me estoy excediendo con la contestación, un besazo y hasta pronto.

Chibi-chibi: tranquila, aquí está el capítulo n.n espero que te guste también y lo disfrutes.

Yura: O.ô… q-que sepas… que tengo a todo el Akatsuki como guardaespaldas (Deidara: ¬¬ eso es mentira, no trabajaríamos para ti ni por todas las riquezas del mundo)… O.O… jeje… ¡no me secuestres, tengo hermanos pequeños a los que alimentar, mis padres nos abandonaron, Orochigay-sama me ofreció trabajo en el contrabando de cuerpos y yo acepté TT.TT acepté por mis 200 hermanitos!!… esto, ejem v.v que no me secuestres que aquí está ya el capítulo. Es todo un honor que me dejes review si dices que no sueles dejarlos, y respecto a lo de que supera a todos los fic yaoi… (Ego por las nubes y atravesando la atmósfera)… no lo creo, pero muchas gracias igualmente por el cumplido. Sí, por ahora lo más interesante ha sido el reencuentro con Sasuke, y la verdad iba a empezar con otra escena, saltándome su pequeña conversación, pero como querías que empezase con ellos pues al final no pude negarme n.n yo también he acabado los exámenes, pero pronto volverán T.T… ojalá este capi también te haya dejado con las ganas de leer más; espero seguir recibiendo review tuyos que no veas como me suben la moral y el ego xD. Cuídate guapa.

Baphojr: que Nick más raro xD… bueno, aquí tienes las reacciones de los demás, o por lo menos de los que considero más importantes. Me ha costado muchas comeduras de cabeza, no sabía si hacerlo por separados, o todos juntos… pero al final decidí no alargar más los reencuentros que ya empieza a cansar. Sip, Narutín secuestrado, como lees, y sus marcas en las mejillas provocadas por los maltratos recibidos (aunque en el prólogo diga que no sabe como se las hizo y que cree que son de nacimiento, eso ya se explicará mejor más adelante). Gracias por las felicidades y los ánimos, espero que te diga gustando el fic.

Darklight ultimate: gracias por decir que tuve una buena idea, me sube mucho la autoestima n.n NaruSaku o NaruAiko… no dejas muchas opciones eh¿Qué te ha hecho Hinata? T.T… xD, bueno, veré lo que puedo hacer para complacerte, a ti y a todos, aunque no podré complacer a todo le mundo pero lo intentaré. Espero que te guste este capítulo y que me lo hagas saber. Hasta pronto!!

Uaah!! Los 10 review contestados… bueno, ya termino. Dejadme Review por favor y decidme si preferís ver del tirón lo del secuestro de Naruto o un poco en cada capítulo.

Sobre las parejas no está del todo decidido, pero por ahora puedo asegurar:

InoShikaTema; KibaInoShika; NejiTenLee; NejiTenKankuro; NaruHinaNeji; NejiHinaKiba; TenshiAikoNaru; TenshiAikoShino; SasuSakuLee; SasuSakuNaru…

Dios, que pechá xD y si no me creéis capaces de liarlo todo tanto, esperad y veréis. Hay otros dos triángulos que me los reservo para más adelante. La última pregunta:

¿Qué os parecería la pareja ItachixTemari?

REPONDED ONEGAI!!!

'Ta lue'!!

Nyx.

08/02/07 - 14:58 pm