Unbroken

Sinopsis: Lila había cumplido su propósito; los amigos de Marinette le habían dado la espalda a su compañera, ahora ella se encontraba sola, o esa era lo que pensaba; Adrien jamás creyó en la mentira de Lila y ahora estaba dispuesto a no dejar sola a Marinette… pero… jamás pensó que la azabache aceptaría en cambiarse a otra escuela. Nuevas amistades, nuevos comienzos y nuevas aventuras harán que el alma de la heroína sea inquebrantable.

Hola mis ladies y mis lords.

Aquí les traigo otro capítulo más de esta fascinante historia.

Quiero agradecerles a todos ustedes por sus comentarios y teorías sobre la historia, pero más sobre todo que les este gustando como va el fic.

No sé cómo sentirme con respecto a este capítulo, ya que tuve un pequeño bloqueo de imaginación que hasta tuve que recurrir a escuchar música; la verdad van a pensar que soy rara pero me he estado inspirando mucho con la música alegre que con la sad, hasta he llegado a los extremos de escuchar musica de fondo para los creepypastas. Pero en fin.

Espero que sea de su agrado esta lectura.

Disfrutenlo ;D


El Inicio de un Nuevo Comienzo

Dos días después.

Miércoles 8:40 a.m.

El matrimonio Dupain-Cheng se encontraba en la oficina del director, pues habían recibido la llamada del Director Damocles el día martes. Dentro de la mentalidad de los padres de Marinette pensaban que los maestros o el mismo director habían conseguido evidencias sobre la estudiante que culpaba a su hija de haberla golpeado. Esperaban sentados. Sabine se mordia su dedo índice ante su nerviosisimo mientras que Tom no paraba de temblar su pierna izquierda. El ambiente era tenso y misterioso que hasta el aleteo de una mosca se podía escuchar en el silencioso lugar.

De pronto la puerta de la oficina se escuchó abrirse, haciendo que la pareja se sobresaltara y voltearan a ver en la entrada de la oficina.

El Director Damocles entró junto a una esbelta y elegante dama.

– Lamento en hacerlos esperar Señor y Señora Dupain-Cheng. – se disculpó el director a la pareja mientras tomaba asiento.

– Descuide Director Damocles, pero, ¿A qué nos vino a llamar? – preguntó Tom mientras que Sabine ya se encontraba al borde de la ansiedad.

– Los he llamado por lo siguiente, pero antes, déjenme presentarles a Madame Colette Kickett. - presentó el director a la bella mujer.

Colette Kickett era una mujer que no sobrepasaba más allá de sus 40's años de edad, de descendencia americana-francesa; tenia una hermosa cabellera platinada recogido en un rodete cruzado y por lo bajo, tenia un semblante maduro y tranquilo que a su vez en su mirada castaña mostraba seguridad, seriedad pero a la vez calidez; poseía una tez clara que a su vez mostraba un lunar en su delgado cuello en el lado izquierdo, sus labios gruesos resaltaban en aquel labial rojo pasión, su porte elegante y centrado aparentaba que era una mujer poderosa y eficaz.

– Es un gusto conocerlos señores Dupain-Cheng. – dijo Colette con una voz sedosa y tranquila, aquello hizo que el matrimonio la vieran nerviosos.

– El gusto es nuestro, Madame Kickett. – dijo Sabine.

– Bien ya que se han presentado es hora de hablar con respecto de la Sta. Marinette Dupain-Cheng. – comentó el Director Damocles, mientras que las expresiones de los padres de la chica mostraban esperanzas de saber aquello que les diría el director, cosa que no paso por desapercibida de Madame Colette. – Hemos encontrado una escuela que acepto a Marinette y que le permita seguir continuando con sus estudios.

Los rostros de Sabine y Tom se aguadaron pero eso no quería decir que ellos se sentían felices y un poco aliviados de que al fin encontraran una escuela que acepte a su hija.

– Eso es… – Sabine no tenia habla estaba en shock.

– Maravilloso. – terminó Tom por decir. – Diganos, ¿Cuál es el nombre de la escuela?

– Es ahí donde entro yo. – interfirió Madame Colette. – Tal vez no nos hayan presentado del todo, asi que terminaré con esto, yo soy la directora del colegio más prestigiado y mejor calificado de toda París. El Colegio Privado *Notre Dame Épée Sacrée* aceptará a su hija Marinette Duapin-Cheng en nuestras instalaciones; el promedio de las calificaciones de la Sta. Dupain-Cheng es tan alto que inmediatamente la mesa directiva del Colegio Notre Dame Épée Sacrée tuvimos una reunión si en aceptar o no a su hija; lo cual todo fue un éxito, no además esto beneficiara a su hija como la mejor sino también para su futuro como futura diseñadora de modas, ya que contamos con la más avanzada clase de diseños de modas y costuras para futuros diseñadores.

Sabine y Tom estaban tan asombrados de tan buenas noticias, pero toda esa ilusión se vio interrumpida cuando el panadero hizo una pregunta que hizo temblar a su esposa.

– Lamento interrumpirla Madame Colette… pero… ¿Qué hay de los gastos para la educación de mi hija? He escuchado que ese colegio es… bueno… demasiado caro.

– De eso no tiene de que preocuparse. – interfirió esta vez Damocles. – Ya que su hija cuenta con buenas calificaciones, hablé personalmente con el Alcalde Bourgeois, y, según el gobierno dice que todo alumno con buenas notas puede recibir una beca. Eso quiere decir que Marinette recibirá una beca y a su vez se le dará la oportunidad de estudiar en el Colegio Privado Notre Dame Épée Sacrée.

El corazón del matrimonio latio tan fuerte que no pudieron evitar un grito de emoción.

– ¿Para cuándo se iniciarán las clases? – preguntó Sabine.

– La próxima semana. – aclaró Colette. – Para el día de hoy cuando salga de clases quiero a darle a la Sta. Dupain-Cheng una entrevista y a la vez que me firme unos papeles para su ingreso al colegio.

– ¿Puedo preguntarle algo? – preguntó la Sra. Cheng a Madame Kickett.

– Propio.

– En su colegio, ¿Cuentan con seguridad escolar?

– ¡Sabine! – exclamó apenado Tom mientras que el Director Damocles la miró con los ojos bien abiertos.

– Las 24 horas del día. – contestó la elegante mujer sin musitar. – Contamos con la más alta seguridad para que nuestros alumnos no salgan lastimados; cámaras de vigilancia, guardias de seguridad, detector de metales, e incluso de un sistema de fotos/carnet de identificación y huella digital.

Los rostros de los tres adultos era casi todo un poema.

El Director Damocles estaba sumamente sorprendido, pues, en su escuela solamente contaba con cámaras de seguridad y no otra cosa. En su pensar era como si todo aquello le estuvieran restregando a la cara de que las escuelas privadas o para ricos eran más seguras que las públicas.

Entre tanto, con el matrimonio Dupain-Cheng: Sabine estaba sorprendida por lo que escuchó, es más, en saber que ese colegio tenía una máxima seguridad la mantenía en calma. Y finalmente Tom aún estaba procesando todo lo que había dicho Madame Kickett que hasta se preguntó en sus adentros si su hija estudiaría en un colegio o en una cárcel, aquello le causo gracia.

Mientras que los adultos hablaban sobre el colegio donde estudiaría Marinette, la franco-china tuvo que aguantar las miradas repulsivas y frías de sus compañeros; en especial la de Alya, quien con todo el rencor del mundo comenzó a decirles a todo su salón sobre el video que Marinette "subió" a las redes sociales.

Cuando Marinette entró a la clase inmediatamente ella fue atacada por todos los alumnos del salón, comenzaron a atacarla con repulsivas y ponzoñosas palabras que eran dagas para la chica. Mientras que Marinette era atacada por sus compañeros, oculta detrás de ellos estaba Lila quien esbozaba una sonrisa socarrona y triunfante que nadie más noto.

Antes de que Marinette fuera acorralada por Kim, Adrien apareció y se interpuso entre los dos.

– Aléjate de ella Kim. – siseó Adrien.

– Muévete Agreste, esto es entre Marinette y todos nosotros. – atacó Kim sin descaro.

– Quince contra uno, eso es muy bajo. Deberían darles vergüenza de lo que le están haciendo a Marinette. – contratacó el modelo.

– ¡Vergüenza debería estarlo ella! ¡Es más no sé por qué la proteges después de lo que hizo! – dijo encabronada Alya mientras que su rostro estaba rojo de la furia.

– La que debería estar avergonzada eres tu Alya. – todos miraron a Adrien con sorpresa. – Mira que atacar a Marinette sin que ella te haya hecho nada.

– ¡Ella ofendió mi blog! – ladró con furia. – ¡Además alguien debió de darle su merecido por lo que hizo a Lila!

Al escuchar su nombre, la italiana aprovecho el momento para humillar aún más a Marinette.

– Por favor, deténganse, todo esto ha sido mi culpa… yo… yo… yo no quería que nada de esto pasara. – Lila cubrió su rostro mientras "sollozaba" con amargura, el corazón de todos los chicos se quebraron al ver aquella escena.

– ¿Ves lo que causaste Marinette? – siseó Alya.

– ¡Está mintiendo! ¡¿Qué acaso no lo ven?! ¡¿Qué están todos ciegos?! ¡Lila esta…!

– ¡YA CALLÁTE MARINETTE! – gritaron todos enfurecidos, sus rostros estaban tan rojos de la rabia y cólera.

– Todo está claro. Marinette no eres más que una… – algo iba a decir Kim a la Dupain-Cheng cuando Adrien volvió a interferir.

– Cuidado con lo que le vayas a decir Kim. – gruñó entre dientes Adrien.

– ¿Prefieres defender a esta arpía ponzoñosa mosca muerta en vez de…?

Un golpe se hizo presente por todo el salón que hasta un denso silencio se hizo presente.

Todos se quedaron en shock por lo que vieron en ese momento.

Kim se encontraba en el suelo con la boca ensangrentada.

Adrien tenía la mirada más mortífera y oscura que hasta haría temblar y cagar de miedo al akuma más poderoso de todos.

En conclusión a todo: Adrien le había partido el hocico a Kim por bocón.

El Agreste, quien ya veía rojo de la furia, tomó del cuello de la playera del atleta y con una voz venenosa pero tranquila le amenazó.

– Vuelves a insultar a Marinette y juro que te arrepentirás de todo Kim Le Chien.

Marinette se quedó en shock e incluso hasta tembló de la ansiedad. Adrien botó a Kim nuevamente al suelo, miró a Marinette con una mirada ya algo más tranquila, tomó su mano y sin decir nada la llevó a su lugar donde ambos se sentarían en las próximas clases.

Lila quien lo vio todo no pudo evitar sentir un escalofrío recorrerle por todo su cuerpo. Pero. Al menos se quedaría tranquila pues todo el salón estaba en contra de Marinette, bueno, a excepción de Adrien. Le daba tanto coraje que a la azabache recibiera toda la atención del modelo; tenía que hacer algo para que el Agreste estuviera en su contra, pero, ¿Cómo? Él sabía que ella estaba mintiendo cuando se lo dijo aquel día cuando se convirtió en "Caméleon".

Maldita mosquita muerta. Sí Marinette piensa que ganó esta batalla está muy equivocada. Ya veremos quien ganara en esta batalla Marinette Dupain-Cheng, ya te quite a todos tus amigos, pero, sólo me hace falta quitarte a Adrien. Sólo espera y verás, que muy pronto estarás sola sin que nada ni nadie te apoye. – se juró la italiana en sus adentros mientras seguía su teatrito de víctima y a su vez de echarse toda la culpa de ser quien provoco la pelea entre Adrien y Kim. Lo cual, por supuesto, todos se tragaron ese cuento y la consolaron.


Las clases habían terminado, Adrien acompañó a Marinette a su casa para evitar que algunos de sus compañeros osaran en lastimarla física o verbalmente. En tan sólo recordar lo que paso en el salón de clases hacían hervir la sangre al Agreste. Después de dejar a Marinette a su casa, el rubio regreso tuvo que regresarse pues Gorila ya lo estaba esperando. Entró al coche no sin antes ver el hogar de su amiga, cuando la puerta del auto se cerró Adrien se quedó pensando en Marinette, en tan sólo pensar que su amiga se cambiaría de escuela le partía el alma… pero… ¿Sería acaso lo mejor para ella?

En el transcurso del viaje hasta llegar a la mansión todo estaba callado.

Al entrar a su casa, Adrien fue recibido por Natalie quien lo esperaba con su Tablet a la mano.

– Bienvenido a casa Adrien. – dijo ella.

– Hola Natalie. – saludo tranquilo.

– El chef ya tiene preparado tu comida. – comentó la mujer, el chico se giró a verla y le dijo.

– Gracias Natalie, pero no tengo hambre. Dile al chef que lamento sus horas que gasto en su trabajo. Aun así lo comeré para la cena.

– Se lo diré.

Adrien no dijo más y se fue a su habitación, una vez dentro de ésta dejo caer su mochila y se dirigió a su cama para luego desplomarse sobre ella. De su mochila salió Plagg mientras volaba hacia su guarida donde guardaba su sagrado queso. Todos pensarían que el felino no prestaría atención al estado en la que se encontraba Adrien pero todo era lo contrario, el kwami negro no podía evitar sentirse conmovido por su elegido y más sobretodo por lo que le pasaba a su compañera.

– Adrien, ¿Te encuentras bien? – preguntó el gatito.

– No lo estoy Plagg.

– Sabes cuando no estoy de humor siempre como un trozo de camembert, así que, te comparto un poco de mi queso. – le ofreció Plagg a su elegido el trozo de queso, Adrien no pudo evitar sonreír levemente.

– Gracias Plagg, pero no tengo hambre en estos momentos.

– Hiciste bien en defender a Marinette. – comentó Plagg antes de devorarse el bocadillo.

– Aun no puedo creer lo que le hicieron a Marinette. En especial Kim. – la voz del muchacho se escuchaba irritado.

– Si ese cara de mandril tiene el cerebro de un maní. Pero debes controlar tus sentimientos Adrien, recuerda que Hawkmoth puede aprovecharse de esta situación.

– Lo sé. – dijo frustrado. – Pero me es difícil de creer que todos mis compañeros le hayan dado la espalda a Marinette, en vez de apoyarla a ella apoyan a Lila.

– Entiendo cómo te sientes Adrien. Además estoy orgulloso de ti, le diste su merecido a esa cara de chimpancé ¿Y cómo? Rompiéndole la boca. – rió divertido el kwami. – Eso le enseñara a no meterse con…

En ese momento el teléfono de Adrien sonó, era una llamada de Nino.

El modelo no sabía si contestarle o no, la verdad no estaba de humor ni mucho menos quería hablar con nadie.

– ¿No vas a contestar? – preguntó Plagg.

– No lo sé. Después de lo que paso hoy en la escuela no me siento conforme en contestar a los chicos… no después de lo que le hicieron. – suspiró cansado el chico.

Su celular dejó de sonar, y cinco segundos después volvieron a marcarle; pero Adrien no contesto. El teléfono dejó de sonar por segunda vez pero esta vez Nino le había enviado mensajes a su amigo preguntándole.

"Bro, ¿Por qué no contestas?"

"¿Está todo bien?"

"Si ves este mensaje necesito hablar contigo es urgente."

Más y más mensajes le enviaba Nino por Messenger o por WhatsApp, pero Adrien siempre lo dejaba en visto. Se encontraba en un debate mental, una parte de él quería contestar los mensajes de su amigo y escuchar lo que el Dj quería decirle, pero, por otra parte no ofrecería su atención a ninguno de sus compañeros aunque sonora egoísta no lo haría.


Marinette junto a sus padres se encontraban en la entrada del colegio donde la chica estudiaría, aquel instituto era el doblemente de amplio y enorme que el Colegio François-Dupont. Sabine toco un timbre de audio-cámara esperando a que le atendieran y le abrieran a su familia. En el intercomunicador se escuchó la voz de una mujer por lo cual pregunto.

– Bienvenidos al Colegio Privado Notre Dame Épée Sacrée, ¿Qué se le ofrece?

– Si buenas tardes somos la familia Dupain-Cheng tenemos una cita con la Directora Colette Kickett. – comunicó la Sra. Cheng a la mujer.

– Permítame por favor.

Esperaron por unos segundos cuando la misma mujer volvió a llamarles.

– Enseguida les abro.

En eso las puertas de hierro se abrieron dándole el paso a la familia Dupain-Cheng, Marinette aún no dejaba de sorprenderse por el lugar. Al entrar dentro del edificio casi se sintió inferior por la elegancia del lugar; el lobby era sumamente grande, en el fondo de cada lado había dos escaleras hechas de hierro color ébano y en el barandal de su centro tenía un escudo del tamaño mediano con las siglas del colegio, pero lo que más le sorprendió a la azabache fue por dos aparatos de detectores de metales y dos guardias de seguridad que se encontraban a un lado de aquellos aparatos. Con algo de nerviosismo Marinette fue la primera en pasar para fortuna de ella la alarma no sonó, pero el quien sí tuvo la mala suerte fue su padre; el hombre simplemente sacó de sus bolsillos las llaves de su camioneta, las depositó en un canasto que tenía el guardia y volvió a pasar sin que esta vez la alarmara sonara.

En ese momento, una bella mujer quien no aparentaría más allá de sus 30's años los recibió con educación.

– ¿En qué les puedo señores? – preguntó la mujer.

– Si, venimos a una cita con la Directora Colette Kickett. – respondió Tom.

– Por supuesto. Por aquí por favor. – dijo la mujer mientras lo guiaba a la oficina de la directora.

Al llegar a las puertas de la oficina, la mujer los detuvo pues primero tenía que avisarle a Madame Kickett sobre su visita. No pasaron ni cinco segundos cuando la mujer les permitió el paso.

Marinette junto a sus padres entraron a la oficina, era el doble de grande que la oficina del Director Damocles, la oficina era tan moderna y elegante que hasta era digno para la clase más alta. Justo enfrente de ellos, allí parada a un lado de su escritorio de caoba color chocolate se encontraba Madame Kickett con una agradable sonrisa.

– Es un gusto al fin conocerla Sta. Dupain-Cheng. – dijo la directora recibiendo a su futura estudiante con la más cálida bienvenida.

– I-igualmente… M-Madame Kickett. – respondió algo nerviosa Marinette.

– Por favor tomen asiento, la conversación que tendremos será un tanto larga. – dijo Colette.

Los padres de la chica junto a ella misma se sentaron en las sillas mientras observaban atentamente a la mujer.

– Bien, te haré unas preguntas personales. – dijo la directora mientras tomaba un bolígrafo y abría una carpeta gruesa de cuero negro. – Nombre completo.

– Marinette Dupain-Cheng.

– Edad.

– 14 años.

– Fecha de nacimiento.

– 15 de abril.

– Nombres de los padres o tutores.

– Tom Dupain y Sabine Cheng.

– Razón por la que quieres ingresar al Colegio Privado Notre Dame Épée Sacrée.

Marinette hizo una pausa mientras sentía unas inmensas nauseas en la boca del estómago. Los padres y la directora al ver el lenguaje corporal de la chica supieron de inmediato que aquello la incomodaba.

– Le pondré que el Colegio la ha calificado por ser una excelente estudiante y tener buenas notas. – dijo la directora lo cual para Marinette la dejo sorprendida.

– Pero… eso… yo… – la chica fue interrumpida por la siguiente pregunta.

– ¿Cuáles son tus metas para el futuro?

– Quiero ser diseñadora de modas. Pero. Lo más importante es terminar mis estudios con buenos grados y graduarme como una buena estudiante. – dijo algo más tranquila Marinette, lo cual esto hizo que a la directora y sus padres la miraran complacidos y orgullosos.

– ¿Cuál es tu asignatura favorita? ¿Y por qué?

– Lectura y redacción. Porque son habilidades necesarias para enfrentar los desafíos que nos tendrá en un mundo globalizado. Además porque me gusta mucho leer.

– ¿Cómo crees que contribuirías con nuestro equipo?

– Ser un guía y ayudar al equipo en lo que necesite.

Madame Kickett seguía haciéndole preguntas a Marinette, mientras que la chica las contestaba correctamente dejando impresionada a la mujer. Una vez que la directora y la azabache terminaron, Madame Kickett le entregó a su futura estudiante unos papeles en las cuales ella tenía que firmar junto a un reglamento de clases y del instituto.

– Sólo necesitaré tu firma y con esto terminamos.

Marinette asintió pero antes de firmar los documentos, ella, empezó a leerlos. Todo iba bien hasta que vio algo en la lista de reglamentos que la dejó entre confundida y cómica.

– Umm… Directora Kickett, una parte del reglamento dice que: "Si un alumno o alumna habla en clase hay tabla, si un alumno o alumno esta en los pasillos sin un permiso hay tabla, si un alumno o alumno mira el trasero de su profesor o profesora hay tabla, si un alumno o alumna sacan menos de nueve hay tabla. Ahora si lees esto hay tabla". ¿Es cierto eso?

Tom y Sabine tuvieron que contener una risa mientras que la directora con cara de póker face le retiró la hoja a Marinette.

– Permíteme. – al leer el párrafo del reglamento, Madame Kickett hizo una mueca de desagrado. – Esos muchachos y sus bromas. Ignora eso, esto no es parte del reglamento.

– De acuerdo. – dijo Marinette intentando en controlar su risa.

– Bien ya está todo listo. El lunes comenzaras a estudiar en el Colegio Privado Notre Dame Épée Sacrée. – dijo la directora. – Quiero que para el día de mañana estés aquí a las 8:00 a.m. para comenzar ponerte en nuestra base de datos. Necesitamos tomarte algunas fotos para tu gafete, tus huellas para el sensor de huella digital y tus documentos.

– De acuerdo. Muchas gracias por esta entrevista Directora Kickett… y… también gracias por aceptarme en su escuela.

– El placer es todo mío, Sta. Dupain-Cheng. La veré el día mañana. Que tenga un tranquilo día. – comentó la directora.

– Una vez más, gracias por todo.

Se despidieron con un apretón de manos, y Marinette junto a sus padres se retiraron de la oficina. Madame Kickett esbozó una sonrisa cálida, tomó el teléfono inalámbrico y marco un número desconocido, esperó a que la llamada fuera atendida hasta que finalmente le fue contestada.

– Sí soy yo, recibí a la Sta. Dupain-Cheng. Es el único favor que te haré, que tengas un buen día. Adiós. – finalizó la llamada y Colette comenzó a terminar sus labores.


Eran las 5:45 p.m. y la familia Dupain-Cheng había llegado cansados a su casa.

Marinette llegó a su habitación con una expresión ya algo relajada, miró su celular y sonrió levemente.

Después de salir del Colegio Privado Notre Dame Épée Sacrée, la azabache les pidió a sus padres que la llevaran al centro comercial, pues, quería cambiar de número de su celular. Sabine y Tom accedieron a la petición de su hija, se dirigieron al centro comercial y una vez ahí fueron al local de celulares donde ahí mismo le dieron un nuevo número de teléfono a la chica.

Marinette no dejó de ver su celular, tendría un nuevo comienzo en su vida en una escuela diferente, dejaría todo atrás; su escuela, sus maestros, sus ami… no esos ya no eran más sus amigos, todo lo dejaría atrás como un agridulce recuerdo.

La chica desbloqueó su celular comenzó a revisar sus redes sociales, algo dentro de ella le decía que ya era tiempo de dejar de seguir a sus ex-compañeros de la redes sociales… pero… tenía que esperar sólo dos días, porque si ella hacia eso se vería sospechosa y sería reprendida por sus ex-compañeros.

– ¿Cómo te sientes Marinette? – preguntó Tikki quien vio a su portadora que no dejaba de observar el celular.

– Me siento… bien y tranquila. – dijo de manera pausada la chica.

– ¿En qué piensas Marinette? – volvió a preguntar la pequeña mariquita.

– Yo… creo que ya es tiempo de dejar las cosas atrás.

– ¿Qué quieres decir?

– Tengo pensado en dejar todo atrás; mi vida como estudiante del Colegio Francois-Dupont y de aquellas personas que les ofrecí mi amistad.

Tikki se sintió conmovida al escuchar eso, su portadora daría vuelta a la página y escribiría un nuevo capítulo en su vida. Pero también le entristecía porque toda aquellas experiencias y momentos que tuvo con sus compañeros dentro y fuera de la escuela seria sólo como el recuerdo de un pasado.

– Sea cual sea tu decisión Marinette, yo te apoyaré. – la portadora de la Mariquita sonrió, miró a su pequeña amiga y le dedico una cálida sonrisa.

– Gracias Tikki.

Dejando a un lado su teléfono Marinette comenzó a dedicarse a hacer la tarea, saco su Tablet y comenzó a hacer su trabajo; no sin antes de ver el fondo de pantalla la cual tenía la fotografía de ella junto a sus compañeras y su ex-amiga. Aquella fotografía significaba tanto para Marinette; había sido el festival del día de los héroes, fue antes de que todo su grupo decidiera en hacer un día de campo en el parque. Marinette soltó un cansado y triste suspiro cuando decidió en quitar esa foto y poner otra en su lugar, esta vez había sido una imagen de un gato negro con una mariquita posándose en su nariz.

Después de terminar sus deberes, la azabache se dedicó a mirar algunas fotografías en su Tablet. Tenía tantos recuerdos dulces y bellos que hasta le provocan a ella nostalgia y un poco de alegría; toda una amistad de largos años había sido destruida en cuestión de segundos, y todo por las mentiras de una persona que no quería ver feliz a los demás. En ese momento, Marinette decidió a hacer la cosa más difícil. Borrar todos los recuerdos a través de esas fotografías. El corazón le latía más rápido cada vez que ella seleccionaba cada foto y video de su Tablet, al terminar su selección un nudo se formó en su garganta y su cuerpo le temblaba a horrores. Respiro profundo y exhalo. La tensión que sentía disminuía pero también comenzaba a invadirla cuando vio una etiqueta en la pantalla que decía.

"¿Está seguro de borrar las 35 fotos y los 15 videos?"

Tragó saliva mientras que todo su cuerpo temblaba.

Es ahora o nunca. Si no lo hago… estaré en un agujero sin fondo. Y no estaré tranquila. – pensó Marinette.

Sin miedo toco el botón "si", la pantalla hizo una pequeña pausa mientras se borraba las fotos y al final la galería quedó completamente vacía.

Por primera vez en su vida; Marinette Dupain-Cheng se sintió liberaba y ligera.


Y hasta aquí concluimos con el capítulo de hoy.

*Notre Dame Épée Sacrée* significa "Nuestra Señora Espada Sagrada" este colegio es ficticio y no existe en la vida real.

¿Qué les pareció el capítulo?, ahora que Marinette ya esta inscrita en el colegio privado ¿Qué pasará con Adrien?, Lila aun no se siente satisfecha de hacerle la vida imposible a Marinette ¿La seguira hasta verla sufrir y ver su vida arruinada?, ¿Adrien seguirá a Marinette a su nueva escuela?, todo esto y más en el siguiente capítulo.

No se olviden de comentar y compartir sus teorías para los siguientes capítulos.

Nos leemos luego.

Atte.: Queen_Werempire.