Había perdido tiempo valioso al encontrarme con Jason y Tim en el camino.
No había llegado a ser una charla en realidad puesto que solo consistía en miradas extrañas y gruñidos de parte de Jason.
Sentía que ellos sabían lo ocurrido con Dick,
Por supuesto, la versión del niño de oro, el favorito de todos los Robín.
Nadie me tomaría en cuenta más de lo que lo hacía yo mismo. Mi opinión no contaba para nada.
En fin, en esos momentos me encontraba sobre uno de los tejados más cercanos a la misma fábrica en la que me había comportado como un estúpido omega en celo.
Aunque ciertamente había ocurrido de esa forma.
Varios trabajadores con mirada perdida y una sonrisa anormal en sus rostros transportaban armas destinadas a los "oficiales de la ley" a un camión distinto a los demás.
- Maldito payaso.
Era un mal momento, el Joker era un alfa. Claramente tenía una desventaja enorme en su contra.
- Avisaré a...
Cierro la boca, Dick siempre era mi primera opción. Si llamaba a Jason o Tim lo más seguro es que no quisieran ayudarme.
¿Qué opción tenía?
Debía volverme responsable y encargarme yo mismo del asunto.
- ¿Se te perdió algo avecilla?
Me doy la vuelta bruscamente no lo suficientemente preparado para atacar.
Recibo una fuerte patada en mi estómago, perdiendo el aire y cellendo de lleno al vacío debajo del edificio.
Caigo y mi vista se nubla al instante en que mi cabeza rebota contra en pavimento.
Me duele, tengo ganas de vomitar, de levantarme y pelear. Pero no puedo, mi cuerpo me traiciona.
Pierdo la conciencia tras un largo rato.
Pov Dick
Estaba equivocado, debí acompañarlo. Me estoy comportando como Jason, como un completo idiota.
¿Por qué Damian? De todos los omegas del mundo. Si bien no éramos hermanos, imaginar una vida con él era imposible.
Tras horas de oscuridad nocturna Bruce llamó. Parecía decepcionado al escuchar mi voz del otro lado de la línea. Decepción que desapareció al mismo tiempo en el que pedía que le pasara a Damian.
Incómodo toqué su puerta pero no me contestó en ningún momento.
-No está en su habitación – entonces recordé lo último que le dije y me sentí aún peor- fue a una misión, hace ya rato, no debe tardar en volver.
Hacía horas que había salido a "cumplir" una misión que estaba convencido, no existía y solo era una excusa infantil para que estuviera con el.
- ¿Misión? ¿Lo dejaste ir solo?
-No le pasará nada. Lo más seguro es que haya sido una excusa para que fuera con él.
- No mentía. Damian no es así de mezquino, si lo que no quieres es que se ilusione, no te preocupes, él mismo me dijo que se había rendido desde antes a tener un alfa que lo ame.
- Ambos sabemos de dónde viene, está mintiendo, no le duele para nada mi "rechazo"
- Ya basta. Te quiero como a un hijo pero Damian es mi sangre, y no te equivoques, no planeo obligarte a nada. Solo te pido que dejes de comportarte como un idiota.
Auch
Furioso y dispuesto a levantarle la voz al hijo de Gotham este me colgó primero.
Me sentía como una total mierda.
Volví a la habitación con Kory aún dormida en mi cama. Damian la había visto, y yo lo había visto a él. El dolor en sus ojos que se desvaneció forzosamente y las lagrimas que contenía, jamás creí poder verlo así.
- ¿Estas bien? Noto que estás pensando demasiado sobre algo.
Ella no sabía nada, no podían culparla de que yo la amara.
¿En serio era amor, o una amistad con derecho de la que ambos no nos habíamos dado cuenta?
No era momento para arrepentirse, tania que actuar como un hombre/alfa.
- Estoy bien, es solo que estoy pensando demasiado.
- Entiendo, no Preguntaré más de la cuenta. Solo promete que me lo dirás cuando estés listo.
- No es para tanto. Trata de descansar, mañana iremos a ver los vestidos de novia.
Ella sonrió y yo solo le devolví la sonrisa. Deberia estar feliz, Kory es hermosa y me amo tanto como yo a ella.
Pero entonces ¿qué era esa sensación dolorosa y asfixiante que embargaba mi pecho en esos momentos?
- Damian...
No me moví, solo me acosté y dormí. Olvidándome por completo del demonio, incluso rechazandolo una y otra vez en mis pensamientos.
¿Pude salvarte y no lo hice?
El resto de la noche ignoré la luz del comunicador, privando de mi ayuda a quien sufría en esos momentos.
