[Capítulo: 4]
•Género: Humor/Romance.
Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Primer hilo: Chouji.
¿Cómo pudo pasar de ser una estudiante invisible a una chica con siete pretendientes intensos?
Lo sabía, pero aún no lo creía. ¡No podía! Simplemente era algo increíble ser nieta de un dios y que eso implicara que ella sería la descendiente de la luna. Además, ¡¿COMO ES QUE SABÍAN DEL VERGONZOSO LUNAR QUE TENÍA EN EL PECHO?! Aún tenía muchas preguntas, y también muchas quejas.
Pero en ese momento, prefirió pensar en lo que tenía delante de sus narices.
Había despertado alarmada y espantada. Por un momento pensó que toda la situación no era más que un tormentoso y horrible sueño, y que todo había vuelto a la normalidad. Pensó que había vuelto a ser la chica invisible, pensó que se había librado de esos siete maniacos, pero... no. Ahora la cosa era muchísimo peor que antes.
Frente a ella estaba un chico pelinegro, quien la miraba de forma profunda y a la vez aburrida. Ella estaba encima de unas colchonetas apiladas, las cuales se encontraban dentro de...
Su pulso se aceleró.
¡Estaban en el cuarto de mantenimiento! ¡Ese cuarto oscuro y solitario en el que obviamente nunca había nadie! ¡CON UN CHICO DESCONOCIDO!
Bueno, desconocido no era del todo. Ella sabía que se trataba de Sasuke Uchiha, uno de los chicos más populares de la escuela y el mejor amigo de Naruto. ¡Claro que lo conocía, pero jamás en toda su invisible vida había cruzado una palabra con el!
¿Por qué la había llevado al almacén? ¿Por qué la había ayudado? ¿O simplemente quería hacerle algo?
Comenzó a hiperventilar.
—Hyuga —se sobre salto en su lugar al escucharlo llamarla por su apellido. ¿Cómo sabía su apellido? ¡Vamos, que ni siquiera asistían en las mismas clases! ¡Ella era dos años mayor que el! —¿Podrías calmarte? Estás temblando.
Hinata se vio las manos y efectivamente estaba temblorosa de pies a cabeza. Respiro avergonzada y trato por todos los medios el poder tranquilizarse aunque fuera un poco.
—L-lo siento, Uchiha-kun — sujeto con un poco de fuerza su brazo y bajó su mirada. No era que ella fuese una de las locas fans del Uchiha, así que ella no se la pasaba mirándolo hasta para ver como comía, sin embargo, solo bastaba mirarlo una vez para saber lo guapo que era y lo mucho que le atemorizaba su presencia. No era que él fuera malo, o algo por el estilo, sino que... su mirada era tan profunda y su ceño siempre estaba tan fruncido —¿Que fu-fue lo que...?
—Una bola de estúpidos estaban persiguiéndote — recargo su espalda contra la pared y se cruzó de brazos —. No me interesas, en lo absoluto, pero no dudo que me da curiosidad saber qué es lo que una chica como tu habrá hecho como para que esos estúpidos están buscándote como dementes por toda la preparatoria.
—¡Y-yo no hice nada! — se apresuró a contestar con nerviosismo, ocasionando que Sasuke la mirara con duda. Fue en ese momento que Hinata recordó lo que Izanagi le había dicho.
«—Ahora serás capaz de ver todos los hilos rojos que hay en el mundo. Podrá ver quien se enamora de quien, y ver quien es amigo de quien.»
Bajo la mirada con lentitud y se encontró con la mano izquierda del pelinegro, la cual sí que tenía hilos rojos, aunque no eran muchos. Sus ojos se deslizaron por su dedo meñique y ahí fue cuando se dio cuenta de algo.
—Tampoco lo tiene...— susurro impactada, sin recordar que tenia compañía.
—¿Qué dijiste? —cuestiono confundido.
Hinata se sobresaltó sobre su lugar y después negó rápidamente.
—¡Na-nada! — se apresuro a contestar para seguidamente levantarse como un resorte de las colchonetas de color azul —. Te-tengo que irme. Tengo que irme a clases.— comenzó a caminar apuradamente hasta la salida.
—Solo para que lo sepas, te dormiste por dos clases enteras.
Se congeló en su lugar al escuchar aquella información.
—¡¿Q-que?!
—Lo que escuchaste, Hyuga— contesto sin verla, manteniendo sus ojos cerrados en todo momento.
—¡No puede ser! — exclamó molesta y frustrada —. Muchas gracias por ayudarme, Uchiha-kun— le dio una reverencia al Uchiha y después salió corriendo de la habitación, dejando completamente solo al oji negro.
—Son tan guapos...
—¡Son perfectos!
—¿Dónde estuvieron toda mi vida?
—Quiero una cita con alguno de los dos. ¡Ambos son tan hermosos!
Mientras las chicas chillaban con emoción y excitación, dos chicos se mantenían sentados en un comedor de la cafetería. Ambos estaban con las espaldas erguidas y los pechos hinchados ante los miles de piropos que recibían de todas las chicas que estaban a su alrededor.
—Creo que podría acostumbrarme a esta vida... — musito el peliblanco mientras se miraba las uñas con vanidad.
—Tu podrías acostumbrarte a cualquier vida que implique ser un haragán —respondió Izanagi mientras lo miraba con los ojos entrecerrados.
—Siempre eres tan malo conmigo...— susurro con cascadas de lagrimas saliendo copiosamente de sus ojos —. Deberías de ser más cariñoso con tu mejor amigo, Izanagi-chan —dijo en un tono meloso para después acercarse hasta el para abrazarlo fuertemente con un cómico sonrojo en sus mejillas mientras que Izanagi lo golpeaba repetidas veces para que lo soltara y las chicas se desmayaban con hemorragias nasales al ver dicha escena.
—¡U-ustedes! — Hinata apareció de entre las puertas de la cafetería apuntándolos con su dedo índice. Izanagi y Tsukuyomi se miraron entre sí con terror en sus ojos al ver como la chica daba grandes zancadas hasta ellos.
—Hinata-chan, no deberías de caminar así. Tu falda se levanta y se te ven las bragas...— aconsejo "sabiamente" el peliblanco antes de que Izanagi le diera un fuerte golpe en la cabeza.
—¡¿Y-y-y-y de qui-quien es la culpa?! — le recrimino con la cara roja de la vergüenza una vez que estuvo frente a ellos. Estiro un poco su falda hacia abajo, sintiendo vergüenza.
—¿Por qué viene tan alterada? — pregunto Izanagi haciéndose el desentendido.
—¿Por qué? — cuestiono incrédula y enojada —¡Una manada de chicos me persiguió mientras declaraban su amor hacia mí! Obviamente ustedes tienen la culpa.
—Te dijimos que siete chicos estarían "enamorados de ti". Ellos realmente no lo están, solo necesitas desenredar los nudos y unirlos a las personas que realmente querrán para toda la vida —dijo Tsukuyomi antes de darle una mordida a su dango —. Que buena es la comida de aquí. En la luna, me dan de comer cosas insípidas y repetitivas.
—¡Cállate! No hables de la luna, así como así aquí — le susurro Izanagi entre dientes.
—Oh, cierto, cierto — le restó importancia y siguió comiendo su delicioso y "nutritivo" dango.
—Entonces... solo necesito juntarlos con las personas que están destinadas a compartir su vida, ¿cierto?
—Sip —contesto Tsukoyomi.
—¿Y cómo pretenden que hare eso?—preguntó con frustración.
—Eso ya es su problema, Hinata-sama—contesto Izanagi.
—¿No van a ayudarme? ¿Ni un poco?
Ambos negaron con la cabeza al mismo tiempo, y antes de que ella pudiese quejarse, llego su mejor amiga Ino.
—¡Hinata! ¿Qué es eso de que un grupo de chicos se confesaron a ti? ¿Y cómo es posible que hayas cambiado tu look sin...? — quedó paralizada al ver con quien estaba su tímida amiga —. ¿Quiénes son estos chicos, Hinata-chan? ¿Por qué nunca me habías dicho que tenías amigos tan guapos? —preguntó con voz seductora mientras acomodaba coquetamente sus rubios cabellos.
—Ah...— los miró con nerviosismo — e-ellos son alumnos de intercambio. So-son nuevos en la escuela así que quise darles la bienvenida y...
—¡¿Que dices, Hinata-chan?! —Tsukoyomi se levantó del asiento y pasó su brazo sobre el hombro de Hinata —. Nosotros somos amigos de Hinata desde que nos hacíamos en los pañales. Vinimos a estudiar hasta acá solo por ella —restregó su mejilla contra la de la sonrojada de Hinata.
—¿Amigos de infancia? ¿Por qué nunca me habías contado sobre ellos, Hinata-chan? — preguntó con un puchero mientras que Hinata balbuceaba cosas inentendibles.
—Es que hace mucho que no nos veíamos — Izanagi se levantó elegantemente, provocando que toda la población femenina se sonrojara al verlo tan varonil —. Supongo que era triste para ella hablar de nosotros, así como era triste hablar sobre ella con nuestros allegados.
—O-oh, entiendo — murmuró Ino, mirando hacia otro lado con un fuerte sonrojo en su rostro —. ¡Pues bienvenidos! Espero que les guste esta escuela. Si gustan un tour por ella yo con gusto puedo ofrecerles mi servicio.
—No te preocupes, ya nos lo ha dado Hinata-chan —el peliblanco le dio una palmadita a la cabeza de Hinata —. Mejor... — su rostro se puso serio por un momento antes de que sus ojos se volvieran dos estrellas — ¡Háblame sobre los chismes de esta escuela! — exclamó como una colegiala.
—¡Por supuesto! —exclamo igualmente Ino antes de que ambos se sentaran rápidamente en el comedor y se pusieran a cotillear y a reír como dos comadres.
—¿Q-que ha sido...?
—A Tsukuyomi le encantan los dramas estudiantiles —dijo Izanagi mientras tenía la palma de su mano sobre su rostro —. Es una metiche de primera. Incluso ha habido disputas con nuestros trabajadores en el palacio por culpa de los chismes de Tsukoyomi, todo hecho apropósito para su entretenimiento.
—Cielos...— murmuró con una sonrisa nerviosa mientras una gota de sudor bajaba por su nuca —. Pues no hay remedio, tendremos que escucharlos hasta que se acabe el receso.
—Si, Hinata-sama.
Ambos caminaron hasta el comedor y se sentaron.
—… entonces Karui me dijo que le gustaba Chouji, uno de mis mejores amigos. ¡¿Puedes creerlo?! Una de las chicas más populares de entre las porristas de los institutos esta enamorado de mi amigo gordo. ¡Eso rompe todos los estereotipos que se tiene sobre las chicas populares!
—¡Es todo un chisme! — exclamó Tsukoyomi, realmente entretenido con la información que Ino le estaba proporcionando a su hambre de cotilleo.
—E-espera, ¿Chouji?—pregunto incrédula la Hyuga.
—Si — Ino suspiro —. Él se veía realmente interesado en Karui, ¿y como no? Pero ahora veo que sus verdaderos sentimientos eran otros al seguirte junto a esa marabunta de chimpancés enloquecidos de amor — Ino recargo su mejilla contra la palma de su mano —¿Que les diste para enamorarlos a todos el mismo día...? ¡Ya se! Es tu grandioso y espectacular cambio de look. ¡Te ves tan preciosa!
—¡Finalmente alguien que aprecia la verdadera moda! —exclamo Tsukuyomi con lágrimas de alegría desbordando por sus ojos.
Mientras que ellos se dedicaban a hablar de moda y de lo muy bella que se veía Hinata, la Hyuga se dedicaba a pensar en la información que Ino le había dado y trataba de averiguar qué haría con ella para su primer hilo rojo restaurado.
—A ver... ¿podrías repetirlo nuevamente? —pregunto Tsukoyomi en su cuerpo de pequeño lobo.
Hinata suspiro.
Esa sería la quinta vez que trataba de explicarle cómo sería el plan que haría que Chouji se le declarara a Karui.
Izanagi solo rodo los ojos.
—Mira, cabeza de aire —tomó el plumón que Hinata tenía en manos y caminó hasta el pequeño pizarrón que tenía colgado en la pared de su habitación —. Hinata-sama dice que hay una feria de comida mañana en el centro de la ciudad —puso en el pizarrón "FERIA DE COMIDA" —. Como puedes ver, Akimichi-san es una persona un poco ancha y se nota que le gusta la comida, así que sería feliz de ir. Hinata-sama le pedirá una cita a Akimichi-san en la feria y él no se negará, pues le encanta la comida y además piensa estar enamorado de Hinata-sama —dibujo a Hinata y cuando estaba a punto de dibujar a Chouji, Tsukoyomi se levantó en su forma humana y corrió hasta el para arrebatarle el marcador.
—¡Yo, yo, yo! —exclamo emocionado.
Izanagi suspiro resignado y después asintió.
En menos de diez segundos Tsukoyomi le había regresado a Izanagi el marcador.
—¿Qué es ese circulo? —cuestiono curiosa y confundida la Hyuga.
—Obviamente es Chouji — dijo como si fuera lo más obvio del mundo antes de que Izanagi le diera un fuerte golpe en la cabeza.
—¡Eres un irrespetuoso! — borro rápidamente el circulo y trato de hacer a Chouji lo mejor posible —. Muy bien, sigamos.
—Hai —dijo una asustada Hinata y un adolorido chico.
—Las porristas a veces son contratadas como entretenimiento en las ferias y esta vez le toco a las porristas del instituto Komogakure ir a la feria. Karui-san estará en la feria, así que Hinata-sama tendrá oportunidad de juntar a Akimichi-san y a Karui-san como pareja — Izanagi borró a Hinata del lado de Chouji y dibujo un cuerpo sin rostro, ya que no sabían cómo era Karui.
—¡Ya entendí! — exclamo —. Todo es más fácil si lo dibujas o lo explicas con manzanas. ¿Recuerdas cuando te pregunte que era la reproducción y tuviste que explicármelo con man...? —callo al recibir un fuerte golpe en la mejilla que lo hizo desestabilizarse hasta atrás mientras un chorro de sangre salía de su nariz.
—¡No lo escuche, Hinata-sama! — rogo Izanagi mientras pegaba su frente en el suelo a modo de disculpas.
Hinata lo miró con la cabeza ladeada.
—¿Qué es reproducción?
Izanagi cayo de espaldas al suelo.
—Ay dios...
—¿Hinata-sama?
Los tres individuos voltearon con rapidez hasta la puerta de la habitación de Hinata. Antes de que alguno pudiera hacer algo, Ko abrió la puerta de la habitación y pudo visualizar a los dos guapos chicos que estaban en la habitación con su preciada Hinata-sama.
Dos chicos... dos guapos chicos en la habitación con la pequeña y pura Hinata-sama.
¡SOLOS!
—¡Hinata-sama! —corrió rápidamente hasta ella para posicionarse a su delantera, cubriéndola de esos extraños —¿Quiénes son ellos? ¿Han entrado a robarle? ¡Tuvo que haber gritado! ¡Ya se las verán conmigo, par de...!
—¡K-ko! — Hinata tomo el brazo de su protector para que se calmara —. E-ellos son mis compañeros de escuela — mintió con nerviosismo.
—¿Compañeros de escuela? —musito confundido. Alzó la vista y se topó con el rostro serio del pelinegro. Después deslizó la mirada hacia el otro lado, encontrándose con el peliblanco que le sonreía bobamente mientras saludaba con su mano izquierda —. Pero... si cuando fui por usted a la escuela...
—¡E-es que acaban de llegar! —mintió nuevamente —. ¿N-no viste cuando llegaron? Creo que necesitas unos lentes, Ko.
—Oh dios mío — Ko hizo una reverencia hacia los tres jóvenes —. Mil disculpas por mi comportamiento, no volverá a pasar, es una promesa. Es solo que... yo nunca le había visto amigos varones a Hinata-sama.
—¡Despreocúpate! — Tsukuyomi paso su brazo por los hombros de Ko —. Es más, te perdonaré si me preparas una sabrosa limonada.
—Limonada... ¡Si, joven! —se dio la vuelta dispuesto a hacer una limonada al amigo de Hinata, pero antes de que pudiera salir de la habitación, la voz de Hinata lo detuvo.
—¡Antes de que te vayas! ¿Qué era lo que querías decirme?
—Ah, pues quería hablarle sobre las clases de manejo que su padre me dijo que le diera. Hiashi-sama querían que fueran hoy por que el estará presente para verlo.
—E-entiendo... —susurro con nerviosismo —. Bajo en un segundo.
—De acuerdo —justo cuando iba a dar la vuelta nuevamente, se topó con el pizarrón que estaba colgado sobre la pared —. ¿Qué es esto? —pregunto en un susurro con curiosidad.
—¡E-es nuestra tarea! —se apresuró a decir Izanagi, posicionándose a un lado del pizarrón con una sonrisa nerviosa —. Trata de...¡De una ecuación para juntar a dos personas enamoradas!
Hinata se llevó la palma de la mano a la cara mientras que Tsukuyomi hacia hasta lo imposible para no reírse.
—Ah...—soltó Ko mientras rascaba su nuca —. Qué tareas les dejan a los chicos de hoy. Por eso es que no aprenden nada. Por suerte Hinata-sama es muy inteligente...—murmuró mientras salía de la habitación.
Los tres soltaron un suspiro de alivio.
—¡Ja! Nunca llegue a pensar que Izanagi-chan estuviese a punto de cagarla con algo tan estúpido — Tsukuyomi rio en voz alta mientras apuntaba con su dedo índice al molesto pelinegro.
—Cierra el pico — mascullo y desvió su atención hasta Hinata, quien se veía bastante nerviosa —. Hinata-sama, ¿le incomoda algo?
—Es solo que... me da nervios aprender a manejar.
—¡Todo saldrá de maravilla! — trato de animar el peliblanco —. Yo, tu maravilloso abuelo, estaré observándote y animándote mientras conduces. Solo no te distraigas con mi despampanante presencia, no queremos que choques o algo parecido.
—Deja de decir chorradas —le dijo Izanagi con el ceño fruncido —. No se preocupe, Hinata-sama. Todo estará bien.
—Gracias, Izanagi-san — Hinata sonrió tenuemente —. Bien, creo que es hora de ir.
—¡Si! Espero que Ko tenga mi limonada lista.
El trio de jóvenes bajo por las escaleras y después salieron de la casa para caminar hasta la cochera donde tenían uno de los coches de su padre. Era el coche más simple y viejo que tenía, perfecto para una sesión de manejo.
—Hinata.
Hinata alzo la vista y se topo con los ojos severos de su padre.
—Pa-padre, buenas tardes —se inclino respetuosamente.
Hiashi dio un asentimiento de cabeza hasta Hinata y después desvió su mirada hasta el par de chicos que venían tras de ella.
—¿Quiénes son ustedes?
Antes de que Izanagi pudiera decir algo, Tsukuyomi se adelantó hasta Hiashi e hizo una rápida y torpe reverencia.
—¡Buenas tardes, Hiashi-san! — se apunto a si mismo con su dedo pulgar —. Somos compañeros de su hija. Somos algo burros y Hinata-chan es muy inteligente, así que nos la asignaron como tutora. Espero que no le moleste que su hija conviva con dos chicos estúpidos.
Izanagi lo miro desde atrás el ceño fruncido y una vena brincando sobre su cien.
—Tutora...—musito y miro complacido a Hinata. Asintió hacia los jóvenes —. Solo espero que no la distraigan de sus obligaciones y calificaciones
—Una persona tan inteligente no podría distraerse —agito su mano restándole importancia.
—Bien — volteo hacia Hinata —. ¿Estas lista?
—Ha-hai— dijo con voz temblorosa.
—¡Estoy aquí con su limonada, joven! —Ko salió de la mansión a tropezones.
—¡Rápido, rápido! Muero de sed —se abanico con la mano.
Izanagi cruzo sus brazos y agacho la cabeza.
—Parece ser que a este inútil se le olvida que estos no son sus sirvientes...—susurro con pesar.
Ko y Hinata subieron a coche en el que practicarían ante la vista de los tres hombres. Mientras que Hiashi se mantenía sereno e inexpresivo, Izanagi se removía nervioso y Tsukuyomi miraba hacia Hinata con entusiasmo.
Hinata les sonrió a ambos desde lo lejos y después ladeo su rostro para suspirar con nerviosismo. Tenía mucho miedo, pero no quería decepcionar a su padre. Sabía que manejar era algo fundamental una vez que estuviera en la Universidad si no quería vivir en los dormitorios del campus.
—Tranquila Hinata-sama, lo hará bien — Ko le sonrió tranquilizadoramente, haciéndola sentir un poco más confiada. Ella asintió y puso sus dedos sobre la llave del coche para girarlas, provocando el sonido del motor prendiéndose —. Bien, pon tu pie en el freno y sin quitarlo de ahí mueve la palanca a la letra "D".
Al principio su conducir fue temeroso y había dado acelerones que hicieron que Ko casi se estrellara contra el parabrisas, pero conforme pasaron los minutos fue mejorando notablemente, haciendo sentir a Hiashi satisfecho. Luego de media hora encima del coche, la limonada se había terminado y Tsukuyomi había sacado una silla playera de-sabe-dónde mientras que Izanagi le tiraba aire con un abanico hecho de palma.
Hinata estaciono el coche un poco chueco y después bajó de él con las rodillas temblorosas y el corazón emocionado. Al principio había tenido demasiado miedo, pensó que se estrellaría contra el muro de ladrillos antes de pisar el acelerador, pero no fue así. Estaba orgullosa de su propio logro y esperaba que su padre también lo estuviera, así que al plantarse frente a él con una sonrisa esperanzada como la de una niña pequeña al sacar un diez en su examen de español, pensó que su padre la alagaría por su logro, pero...
—No esperaba menos — le dio un asentimiento de cabeza —. Le darás clases cuatro días a la semana a esta misma hora. Te pagaré por hacer esto.
—Si, Hiashi-sama —dio una reverencia al hombre para que después este caminara hasta la mansión para introducirse en ella. Ko levanto lentamente su cabeza y miro de soslayo el perfil desanimado de Hinata, quien escondía gran parte de su rostro con su abundante y negra cabellera —. Hinata-sama...— nombró con pena.
—Hinata-chan... — Tsukuyomi y Izanagi se acercaron cuidadosamente hasta ella, ambos con las cejas arqueadas de pena —. Lo hiciste fantástico, serás una gran conductora en menos de lo que te imaginas —trato de animar Tsukuyomi con una sonrisa amable.
—Gracias —dijo y lentamente levanto su rostro para mostrar una sorprendente sonrisa simpática —. Realmente pensé que no saldría viva de esta — rió dulcemente mientras rascaba su nuca como si hace un momento no hubiese sentido nada de tristeza ante la reacción de su padre —. Muchas gracias por la clase, Ko. Avísame sobre el itinerario que elijas cuando lo tengas listo —desvió su mirada hasta Tsukuyomi e Izanagi —. Vamos, aun tenemos cosas que hacer.
Los dos chicos asintieron impactaron y siguieron los pasos de Hinata hasta la habitación de esta.
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Después de pedirle permiso a su padre para ir a la feria de comida, Hinata dejo que Tsukuyomi se pusiera como diva para que la arreglara. La obligo a ponerse unos jeans ajustados, unas bailarinas negras y un lindo suéter tejido color rosa palo que le hacía enseñar un poco de piel de su abdomen.
—¡Be-lli-si-ma! — canturreo al terminar de cepillar su cabello —¿No es bellísima, Izanagi-chan?
—Usted es preciosa, Hinata-sama —concordó con su chiflado jefe mientras se mantenía pintando las uñas de Hinata de un color lila.
Hinata bajo la mirada con el rostro hecho fuego. Ella no estaba acostumbrada a ese tipo de halagos y menos viniendo de dos chicos tan apuestos. Cualquier chica se sentiría en las nubes al ser tratada de esa manera, hasta de ser arreglada por ellos era surreal.
—Gra-gracias —musito apenada. Escucho el sonido de un mensaje entrante en su celular y alargó el brazo hasta su tocador para tomarlo y leer el contenido —. Chouji dice que está muy emocionado y que en nada llegará por mí —soltó un largo suspiro y dejo el celular en el tocador para después levantar la vista y mirarse detenidamente en el espejo —. Chi-chicos, ¿No creen que esto no funcionara si me veo bien? El punto es que Chouji no sienta nada por mi. N-no estoy diciendo que soy tan hermosa como para enamorarlo realmente, pero...
—No digas tonterías —demandó Tsukuyomi —. Tú puedes enamorar a quien quieras por tu belleza exterior e interior —Izanagi miró a su jefe y se preguntó el cómo podía ser tan estúpido y buena persona a la vez —. Y volviendo al tema, haremos que Chouji se desenamore de ti con tus acciones. Es fácil, habla mal de la comida que le gusta, e incluso dile lo gordo que es...
—¡No quiero herir sus sentimientos! —exclamó alarmada.
—Tranquila, él no recordara nada de lo que pasó con usted cuando los efectos del enamoramiento falso pasen —Izanagi cerró la pintura de uñas y la dejó en el tocador para levantarse del suelo —. Hablando de eso, hay una advertencia que se me olvidó mencionarle.
—¿A-advertencia? —preguntó con preocupación.
—¡Oh! Esa advertencia...—dijo Tsukuyomi mientras se miraba con Izanagi con complicidad.
—Si, esa advertencia —respondió sosteniendole la mirada.
—Hummm— Tsukuyomi rasco su barbilla y achicó sus ojos mientras que Izanagi hacía exactamente lo mismo que el sin despegar su mirada de la de el.
—¡Di-díganme qué advertencia! —suplico Hinata, quien ya se estaba poniendo demasiado nerviosa.
—Ah si, lo siento, Hinata-sama — Izanagi inclinó su cabeza como disculpa —. Cuando uno de los chicos involucrados pasa demasiado tiempo con usted, puede que el efecto del enamoramiento falso...
—¡Se convierta en uno real! — interrumpió en una exclamación el albino —. Es por eso que no debes pasar con Chouji más de dos horas y es por eso que NO debes mostrarle tu verdadera personalidad hasta que el efecto acabe.
—De lo contrario, el amor que le tendrá será tan fuerte que un rechazo suyo podría hacerlo caer en depresión.
—Cielos —susurró Hinata mientras cubría su boca —. No dejaré por nada del mundo que eso pase.
—¡Pues bien! Sabido eso, creo que es hora de que lo esperes en la sala. Entre más rápido mejor —hizo que se levantara de la silla y tomó un bolso pequeño para que se lo colgara en el brazo izquierdo —. No se te olvide eso —tomo su celular, un labial y un pequeño espejo para echarlos en su bolsa. Le dio un par de empujones en la espalda, acercándola hacia la salida.
—¿Y-y ustedes? ¿M-me dejaran sola? —pregunto temerosa bajo el marco de su puerta.
—¡Por su puesto que no! Te seguiremos entre las sombras —Tsukuyomi le guiño el ojo, tranquilizando los nervios de la pelinegra.
Izanagi asintió y tronó sus dedos, provocando que una nube de humo los cubriera para segundos después disiparse, dejando a la vista a los dos chicos vestidos completamente de negro.
—Nosotros la protegeremos, Hinata-sama —aseguró el morocho dando una reverencia.
Hinata sonrió de medio lado, sintiéndose un poco más liviana. Les asintió a ambos con entusiasmo y después se dio la vuelta para ir hacia la planta de abajo.
—Bien, si vamos a actuar como espías, debemos de salir por la ventana —dijo con aire sabiendo el peli blanco.
Izanagi lo miro con los ojos entrecerrados.
—Podemos salir con un chasqueo de…
—¡Actuaremos como espías, dije! —tomó a Izanagi por las solapas y lo jaloneo hasta la ventana para seguidamente tirarlo, ocasionando que él gritara del pavor. Y, ¿Cómo no? Si estaban en una mansión de dos pisos. Puso su mano a un lado de su oído y escuchó perfectamente el cómo Izanagi caía sobre un arbusto —¡¿Estás vivo?!
—Por desgracia.
—¡Compre esto para ti!
Hinata observó con impacto la caja rosa que tenía impresa encima el nombre de su panadería favorita. ¿Cómo rayos sabía de esa panadería? Lo miro con algo de miedo y tomó lentamente la caja.
—Gra-gracias —susurro, sin dejar de mirarlo. El solo sonrió y asintió con sus mejillas sonrojadas. Hinata le sonrió nerviosamente de regreso y después abrió la caja, dándose cuenta de otro terrorífico hecho. ¿Cómo demonios sabía que amaba los rollos de canela —. E-este…
—Rollos de canela; tan dulces y atrayentes como tu.
«—…haremos que Chouji se desenamore de ti con tus acciones. Es fácil, hablar mal de la comida que le gusta e incluso dile lo gordo que es.»
¡Lo había olvidado! Tenía que actuar como una auténtica odiosa frente a él. Así el efecto del enamoramiento pasaría rápido.
Cerró la caja de rollos de canela y con todo el dolor de su corazón la lanzó hacia unos arbustos, de los cuales se pudo escuchar un quejido.
—Los rollos de canela engordan —movió su cabello hacia un lado y comenzó a caminar sin voltearse a ver la expresión de horror de Chouji —. Vamos, se nos hace tarde.
Chouji volteo de un lado a otro con la boca abierta de la impresión.
Uno de los peores pecados—según Chouji—era el desperdiciar comida de esa manera.
—Mira Izanagi —Tsukuyomi jaloneo las solapas de Izanagi y lo sacó del arbusto al que anteriormente había caído —. No es hora de dormir, mejor mira eso —apuntó con su dedo hacia el meñique de un triste Chouji.
—Si, hilo se está transparentando —dijo Izanagi.
—¡Que rápida es Hinata-chan! —exclamó con orgullo el albino —. Vamos, tenemos que seguir sigilosamente sus pasos —lo tomo nuevamente por las solapas mientras que Izanagi se lamentaba por no haber muerto por la caída.
Después de quince minutos de camino, Chouji y Hinata—junto a los espías Izanagi y Tsukuyomi— finalmente había llegado a la feria.
Chouji estaba tan emocionado que en varias ocasiones olvido que Hinata venía con él y Hinata estaba tan nerviosa que sentía que su estómago daba vueltas y más vueltas. Su mirada recorría cada esquina del festival, preguntándose desesperadamente el dónde podría estar esa chica llamada Karui de la que tanto hablo Ino.
—Hinata-chan —Chouji se acercó lentamente hacia Hinata —¿Quisieras comer algo? I-incluso dejaré que tu escojas el puesto —dijo con una risa nerviosa mientras rascaba su nuca.
Hinata se sintió mal por el chico, pero se consoló al saber que él no recordaría nada de lo cruel que ella seria esa noche.
Volteo su rostro y se cruzo de brazos.
—En vez de pensar en comida deberías de pensar en adelgazar un poco —dicho esto, apresuró su paso hacia el frente dejando a un dolido chico atrás.
—Uh, esto se está poniendo bueno —dijo con emoción Tsukuyomi.
—Oye, ¿no crees que se ve sospechoso el hecho de que un arbusto este en medio de los puestos de comida? —cuestiono con molestia, siendo totalmente ignorado por Tsukuyomi.
—Mira su hilo, cada vez se esta haciendo mas y mas transparente. En menos de una hora podremos irnos a casa con la seguridad de que ese chico de huesos anchos ya no estará "enamorado" de Hinata-chan.
Hinata camino y rebusco por todas partes con su mirada lila.
Así estuvieron largos minutos en donde Chouji trataba de darle de comer o de hablar con ella, acciones que eran completamente evadidas de manera brusca por él. Se sentía pésimo al verlo con el rostro compungido cada vez que lo rechazaba, pero no había de otra. Necesitaba ser lo más maldita posible para que el se desencantara de ella.
Y ahí estaba, sentada en un banco de madera, esperando el regreso de Chouji quien había ido al baño.
Había pasado una maldita hora y en esa maldita hora había recorrido cada centímetro del lugar sin encontrar nada que pudiera ayudarla a encontrar a Karui. Justo cuando estuvo a punto de darse por vencida y lista para llevar a cabo su plan B—el cual consistía en criticar cada una de las comidas favoritas de Chouji y hacerlo comprarle comida para después botarla ante sus ojos—alguien llegó hasta ella.
—¡Tu!
Hinata se sobresaltó sobre el banco de madera y alzo velozmente su vista hacia el frente, topándose con una furiosa mirada ámbar y unos aburridos ojos azules.
Se levantó impactada y, a pesar de lo furiosa que se veía la chica, no evitó ponerse contenta al verla.
La pelirroja vestida con un traje de porrista color blanco caminó a zancadas hasta ella, quedando a escasos centímetros de distancia de su cuerpo.
—¿Usted es Karui-san?
—¡Deja tus falsos modales! Ninguna chica que roba futuros novios puede tener esos modales —le apunto con su dedo indice.
Hinata balbuceo un par de cosas inentendibles y después movió frenéticamente sus manos.
—N-no es lo que parece —dijo con nerviosismo.
—¿Que no es lo que parece? ¡Esta mas que claro que Chouji y tu son algo!
—¡No lo somos! —exclamó alarmada —. D-de verdad que no...
—Eso no es lo que nos han contado nuestros colegas del instituto Konoha —comento tranquilamente la rubia de pechos grandes e igualmente vestida de porrista. Hinata no pudo evitar comparar los suyos con los de ella —. Dijeron que miraron a Chouji detrás de ti y que además tu lo invitaste a esta feria.
—Ha-hay una explicación coherente para esto...— bueno, no la había, pero debía de decir algo si no quería que la matara esa chica. A ver, tenía que ser algo creíble, no podía decirle: "Soy la futura diosa de la luna y esta es una misión." Quería que no la golpeara, no que la encerraran en un manicomio.
—No me importa lo que tengas que decir, solo que sepas que no te dejare a Chouji para ti —le masculló, poniéndole los vellos de punta.
—Ka-karui-san...
—¿Karui?
Las tres chicas voltearon hacia el recién llegado chico, quien en sus manos traía dos algodones de azúcar gigantes.
—¿Qué haces aquí? —cuestiono confundido.
—Yo... — dio un paso hacia atrás e inevitablemente la chica se sonrojo un poco — vine a una actividad de la escuela.
—Ah, por eso traes ese disfraz —sonrió antes de darle una mordida a su algodón.
—¡N-n-no es disfraz! —le grito roja de la vergüenza.
Ambos callaron al escuchar el barullo frente a un escenario, donde se hallaba un hombre con un micrófono en mano.
—¡Querida gente! Acérquese para presenciar este espectáculo —gritaba con voz animada el hombre canoso —. Hoy, como todos los años, estamos a punto de comenzar un concurso de comida. ¡Quien coma más salchichas ganara dos pases VIP al concierto de una de las mejores bandas de Japón, ¡Akatsuki!
Se pudieron escuchar gritos de emoción al nombrar a la famosa banda.
Karui alzó una ceja y ladeo su vista hacia Hinata.
—¡Te reto! —le gritó apuntándola con su dedo índice —. Quien gane esta competencia ganará a Chouji.
—¡¿E-e-eh?!
—¡No soy un objeto! —Chouji tiro lagrimas falsas.
Hinata miró de un lado a otro, y sin hallar escapatoria se rindió ante Karui y asintió.
Después de treinta minutos de fila, finalmente las escogieron a ellas como participantes junto a un hombre gordo y alto.
Hinata se sintió preocupada. Faltaban treinta minutos para que el efecto del enamoramiento se perpetuara y no estaba segura de sí Karui podría ganarle a ese gordo. Que ella ganara era su última esperanza, así que tendría que pensar en algo para que ese hombre perdiera.
—¿Qué hago?—susurro al arbusto que estaba tras el escenario.
—Podrías esperar a que se ahogue con una salchicha.
—Eres un espanto —soltó Izanagi —. Obviamente tienes que perder a propósito. Dale a Karui ventaja y después fije que vomitas para que te descalifiquen. Y respecto a ese hombre...sé que te dije que no te ayudaríamos, pero no está mal hacerlo de vez en cuando —alargó su brazo y le extendió una bolsa ziploc, en la cual venia una salchicha de un color sospechoso.
—¿Qué...?
—Tsukuyomi es tan puerco que una vez dejo escondida esta salchicha debajo de su cama. Mientras limpiaban la encontraron, así que aquí tiene.
—¡Mi salchicha! —lloriqueo el albino dentro del arbusto, siendo callado por un golpe de Izanagi.
—¿Y que se supone que haga con esto?
—Ponla en el plato del hombre y vomitará tan pronto que creo que será el primero en perder la competencia.
Hinata miró con duda aquella salchicha llena de moho.
—¿N-no se enfermara?
—¡Nada que un buen lavado de estomago no pueda solucionar! —exclamo Tsukuyomi.
—D-de acuerdo.
Después de su charla con ese arbusto de dos voces, Hinata subió al escenario con el telón aún abajo y corrió hasta las bandejas de salchichas. Cada bandeja tenía el respectivo nombre de cada uno, así que supo dónde poner la salchicha.
—¡Salimos en un minuto!
Hinata soltó un suspiro aliviado y sonrió.
—Bien, espero que esto resulte.
Cuando el minuto paso, el hombre de voz chillona abrió el telón, dejando ver a los tres participantes. Una vez que los presentó e hizo que el público les deseara suerte, una chica con rostro aburrido llegó hacia ellos con las salchichas sobre un carrito. La chica parecía tan ensimismada—por no decirle de otra forma— que, ante la vista preocupada de Hinata, le dio el plato que le correspondía al hombre a Karui y al hombre le toco el plato de Karui.
—¡Di-disculpa! —le dijo cuando estaba apunto de irse —. Este... les diste el plato equivocado...
Karui la miro con el ceño fruncido.
—Así está bien —dijo con desconfianza la pelirroja.
—¡Pe-pero...! — quiso llorar en ese momento.
—¡Y comienza en uno, dos y... tres! —el hombre uso una bocina de aire para anunciar el comienzo de la competencia, provocando que Karui y el hombre gordo comenzarán primero que la deprimida Hinata.
—¡Vamos Hinata-chan, tu puedes! —grito Chouji entre la multitud, provocando que Karui comiera con mas rapidez.
—¡Si, Hinata! ¡Tu puedes! —grito Tsukuyomi aun entre el arbusto antes de ser golpeado por Izanagi.
—¡Idiota, se supone que ella debe de perder!
Hinata suspiro y comió unas cuantas salchichas antes de fingir un vomito, el cual no tuvo que ser muy fingido pues los nervios hacían que se le revolviera el estómago.
—¡Descalificada!
Chouji rodó los ojos y golpeó su frente con la palma de su mano.
—Principiante — antes de que pudiera ir hasta haya para ayudarla a levantarse e irse, no pudo evitar quedar embobado al ver a Karui comer con velocidad.
Era tan preciosa aún con sus mejillas infladas de comida y sus labios cubiertos de grasa.
Karui comía y comía mientras veía al hombre gordo con una mirada retadora que el ignoraba para seguir degustando sus salchichas. Karui dirigió su tenedor a la siguiente salchicha, pero se detuvo al mirar lo que había en el plato.
Una mohosa salchicha estaba justo ahí, en el plato que Hinata quería evitar que ella comiera. Desvió su mirada hacia Hinata, quien estaba sentada mientras se recuperaba de su malestar un poco atrás de ellos.
Miró nuevamente su salchicha, incluso la gente había quedado en silencio ante el impacto. Alzó su tenedor y la pincho para después llevarla hasta su boca y comérsela de un mordisco. La mordió rápidamente con su rostro coloreado de verde y después, con toda la dificultad del mundo, la trago.
El acto fue tan asqueroso que el hombre gordo que había presenciado dicho acto se asqueo tanto que vómito de inmediato sin haber terminado sus salchichas, quedando descalificado.
—¡Y la ganadora es: Karui!
Gritos de alegría y aplausos se escucharon en el lugar antes de que Karui bajara de inmediato del escenario para poder devolver todo lo que había consumido.
—¡Izanagi! ¡Mira el dedo de Chouji!
—¡El hilo se desvaneció por completo! —secundo con impresión el peli negro.
Y efectivamente, el hilo se había desvanecido y Chouji había dirigido sus rápidos pies hacia la espalda del escenario. Hinata, quien enjuagaba su boca, no pudo evitar sonreír conmovida.
—Mi primer trabajo bien hecho —río cantarinamente y se dio la vuelta, dispuesta a irse hacia su hogar, pero un chico de estatura alta y de ojos negros hizo que se detuviera —. Uchiha-kun…
Continuará...
N/A: Hola queridos lectores, ¿Cómo están? Espero que esten de lo mejor. También espero que no me quieran linchar por tardarme tanto en actualizar, pero pues como ya saben, a veces hay inspiración y otras veces simplemente no la hay. Espero que la espera haya valido la pena y que puedan perdonar a esta pobre escritora:c
Diganme, ¿Que les parecio este capitulo? ¿Que piensan de Sasuke? ¿Que opinan sobre que Hinata es la sempai de Sasuki? Me estoy emocionando mucho con esta historia a decir verdad, así que espero que ustedes estén disfrutado leerla tanto como yo disfrute el escribirla. La verdad es desde hace tiempecito tenía escrita una gran parte del capítulo, pero por estar haciendo otras cosas y haber visto un anime que me quito la inspiración hasta de pensar, me quede bloqueada. Les diré que anime porque de alguna manera quiero sacar todo el odio que llevo dentro de mi sistema: School Days. El peor anime que he visto jamás y que ha sido sobrevalorado por su impactante final. De no haber sido por mi manía de terminar algo que empiezo, yo hubiese dejado ese anime desde el capítulo 3, pero no, me encanta sufrir. Odie a Makoto, Kotonoha me dio muchisima pena y Sekai... agh, no se como expresar todo el dolor que me causó ver ese anime. Bien, ya que saque un poco de mi odio, quiero preguntarles si ustedes ya han visto el anime y por favor diganme que opinan ustedes de el.
Ah, otra petición, ¿Podrían recomendarme animes?
Respondiendo a sus reviews:
Akime Maxwell: Bueno, a Tsukuyomi le salió lo diva asi que tenia que expresar su amor por la moda de alguna manera XD
fran. sanchez: Me alegra un monton que mi pequeña historia te haga reir, ese es el propósito de mi escritura. Espero que puedas seguir leyendo las irreverencias de Tsukuyomi y las canas verdes que le saca a Izanagi. Y pues, como ya viste, si fue nuestro querido Sasuke quien salió tal cual un príncipe para rescatar a la doncella en apuros XD Ahora la pregunta del millon es; ¿Por que la salvo?
Tsuki-shin: Me da gusto hacerte sonreír con esta historia ;)
eliuska20: Tratare de no tardar demasiado la próxima vez:c espero que este capítulo haya compensado la espera.
shironeko black: Yo tambien amo el Naruhina, pero también amo es Sasuhina, el Itahina, el Nejihina y todo lo que contenga Hina XD Espero que este capitulo te haya gustado.
Melisa: No te preocupes, esta historia no quedará en hiatus, de hecho, ninguna de mis historias lo hará. Me da muchisimo gusto que te guste mi historia, espero darle un buen final cuando llegue la hora:)
Muchisimas gracias por leer hasta el final. Los quiero un muchito.
¡Nos leemos pronto!
