Pairing Time

Un día más, un entrenamiento más. Zoro se secaba el sudor que bañaba su torso desnudo mientras se acercó a la ventana que daba a la cubierta del Sunny. Desde allí pudo ver a varios de sus nakama, cada uno inmerso en sus propios quehaceres.

Hancock, la última incorporación de los Mugiwara, y más difícil de lograr por lo que tuvieron que hacer, asaltando Mariejoa, se encontraba absorta con su mirada perdida en la figura que se encontraba sentada en la cabeza del Sunny.

Monkey D. Luffy.

Mientras tanto, sentada cerca de sus cuidadas flores, se encontraba, por supuesto, leyendo uno de sus incontables libros, Nico Robin.

Esto logró sacarle una mueca de fastidio. ¿Por qué siempre estaba igual?

Esta vez, en vez de quedarse con la pregunta en su cabeza, decidió obtener una respuesta por su parte. Aunque tuviera que arrancársela la lograría.

Cogiendo el botellín de agua se dejó caer por el agujero de entrada y salida del puesto de vigía para caer, silenciosamente como un gato, en la cubierta. La verdad era que no sabía si ir directamente a donde se encontraba Robin o ducharse primero. La verdad era que, tras un arduo entrenamiento como el que tuvo, su cuerpo únicamente parecía tener el aroma a sudor. Tampoco es que fuera algo muy diferente al habitual, salvo que en esos momentos no era tan intenso.

Pero, para su desgracia, antes de tomar una decisión fue interrumpido sus pensamientos por la voz de Hancock. Además de que lo hizo usando ese tono autoritario tan suyo que le molestaba tanto. Era incluso peor que Nami en esas cuestiones pero, por suerte, era más fácil de tratar que la akage por su falta de actitud cuando pasaba de ella o ignoraba sus órdenes.

-Oye, Roronoa-. Le llamó Hancock logrando que el kenshi se detuviera y la mirase con el rostro serio.-Ve a traerme algo de beber para poder aplacar esta sed.

-¿Es qué tienes mal las piernas que no puedes ir tú misma?-. Protestó Zoro.-No me confundas con 'la estatua de jardín' porque a mí no me vas a liar-. Las mismas palabras que había pensado al principio respecto a Nami y luego… bueno, ya se sabe lo sucedido.

-¡¡Oi, Zoro!!-. Le llamó Luffy sin moverse de la cabeza del Sunny.-¡¡Tráeme algo de comer para mí también!!

Aquello ya era el colmo.

-¡¡¡NO SOY VUESTRO MALDITO CRIADO!!!-. Les gritó a los dos.-¡¿Es qué tú tampoco puedes moverte?!

-Pues no-. Admitió Luffy.

-¡¡¡NO ME MIENTAS, BAKA!!!

Pero, a pesar de los gritos de Zoro, Luffy siguió allí sentado. Alzando las manos de manera defensiva trató de explicarse a su nakama.

-Es la verdad-. El tono de Luffy era de pura angustia.-Nami me amenazó con dejarme sin comer durante toda esta semana si llego a moverme de aquí hasta la cena.

Aquello le parecía bastante excesivo para Zoro, incluso viniendo de Nami. A no ser que tuviera alguna buena causa para ello, o algo que así le pudiera parecer a la akage.

-¿Y qué le hiciste a esa bruja para que te amenazara de semejante manera?

Esto era una de las pocas cosas que le gustaban a Hancock de Zoro. Su trato hacia Nami. La hacía sentirse mucho mejor el saber que había alguien entre los Mugiwara que mostrase algo de irritación contra la akage.

-¡¡Yo nada!!-. Se defendió Luffy negando vehementemente con la cabeza.-Si incluso le llevé la meshi a su cuarto y no le cogí nada de nada.

Aquello si que era muy extraño. Sanji nunca había dejado que nadie le llevase la meshi a las chicas y, ni loco, se lo habría pedido a Luffy. La única excusa sería que hubiera sido una decisión tomada por Luffy sin que Sanji pudiera haber hecho algo para impedirlo.

-¿Y era la meshi de Nami?-. Preguntó Zoro con cierta sospecha sobre lo ocurrido.

Luffy se encogió de hombros.

-Supongo. Meshi es meshi-. Dijo con total tranquilidad Luffy.

Zoro había recordado lo feliz que estaba Usopp con los platos que le habían tocado, cuando lo más habitual era que fueran los platos de las chicas los que hubieran estado preparados con más esmero.

Eso quiere decir que el baka de Luffy le llevó las sobras que ese ero-kukku nos había preparado de comer para hoy.

-Lo que me extraña es que te dejara de una pieza por semejante tontería por tu parte-. Zoro decidió dejar a sus nakama que se las arreglaran solos, que ya eran mayorcitos para hacerlo, e ir a ducharse pero, sólo fue volverse y dar un paso, tropezó con el cuerpo de la serpiente de Hancock que se encontraba cruzando por la cubierta.-¡¿Qué diabl-?!

Zoro se cayó a la cubierta de cara, y no le importó que el suelo fuera césped. Lo que le importaba era la humillación causada. Y las risas de Luffy y Hancock, incluso de la dichosa serpiente, no hacían sino enfadarlo aún más.

-¡¡URUSEI!!

Su grito logró que Luffy se tapara la boca pero Hancock, aunque más comedida, siguió disfrutando del humillante golpe que se dio Zoro. Este le lanzó una mirada asesina que logró que la serpiente se escondiera tras Hancock. Ella, en cambio, le lanzó una mirada inocente y de gran ternura.

-Gomennasai, Roronoa. No fue mi intención de que te plancharas la cara contra el suelo-. Le dijo mirando toda cándida.

Zoro la observó atentamente. No había ninguna duda de que por su manera de ser únicamente podía encajar en una tripulación como la de los Mugiwara aunque ello no significase que pudiera hacer lo que le apeteciera.

-Urusei, onna. Todos sabemos que nunca haces nada que no quisieras hacer así que resérvate estas actuaciones para el ero-kukku y el resto de baka de esta tripulación.

Hancock torció el gesto suspirando de manera enojada. No entendía como era posible que hubiera tanta gente, entre tan poca como eran los Mugiwara, que pudieran lograr que no les afectase su belleza. Pensaba que Luffy era una excepción pero, una vez conoció a sus nakama, se encontró que tampoco lograba nada con Zoro ni con Robin. Con Nami tenía un tira y afloja que, en los últimos tiempos, estaba afirmándose a favor de la akage, para irritación de Hancock.

-No puedo soportarlo… es desesperante-. Se quejaba Hancock mientras adoptaba la postura, formando un corazón con sus manos, para usar su Mero Mero no mi.-Mero Mero Merrow.

Una luz rosada y un efecto lumínico en forma de corazón impactaron de lleno en Zoro que permaneció quieto en el sitio impasible. Cuando la luz se desvaneció Zoro seguía allí de pie en silencio. Ni uno solo de sus pelos llegó a convertirse en piedra.

-Esto es totalmente desesperante-. Volvió a quejarse Hancock.-Tráeme la bebida de una vez.

Aquello fue demasiado.

-¡¡Ya te dije que no soy tu criado!! Si quieres uno pues vuelve al ero-kukku a su estado anormal aunque… se está muy bien sin tener que escuchar sus absurdos comentarios-. Zoro dudaba lo que hacer.-Ve a preguntárselo a otro… y tú, maldito cinturón sobrealimentado-, se dirigió Zoro a la serpiente de Boa.-la próxima vez que te cruces en mi camino será la última-. La amenaza de Zoro sólo sacó unos cuantos siseos por parte del animal pero, fuera lo que fuera lo que dijo, y sin Chopper presente no era posible saberlo, pareció ser suficiente para irritar a Zoro.-¡¡Maldito bicho!!

Zoro agarró la serpiente justo por debajo de la cabeza y la atrajo hasta quedarse a escasos centímetros cara a cara. Por supuesto que esto no le gustó a Hancock.

-¡¿¡Cómo te atreves, Roronoa!?! Suéltala ahora mismo.

Zoro le dedicó una mueca a la Kaizoku Jotei.

-Por supuesto que sí, Hebihime-. Zoro se volvió hacia un Luffy que tenía cara de desnutrición.-Oi, Luffy.

-¿Eh?

-¿Qué te parecería un… laaaargo aperitivo?-. Le preguntó mostrándole la serpiente.

En un principio a Luffy, para sorpresa de Hancock, y terror de la serpiente, se le hizo la boca agua la posibilidad de tomar algo de meshi; pero, cuando se le aclaró el sentido común, vete tú a saber como pudo ocurrir, declinó la oferta. Por supuesto que esto sorprendió mucho a sus tres nakama, aunque Luffy les ofreció una respuesta lógica.

-Nah, mejor no. Es que comérmela sería como si me comiera a Chopper… o a cualquiera de mis otros nakama-. Les explicó con cara de estar muriéndose de hambre.

Lo que hay que oír, ahora nos compara con una serpiente.

Zoro soltó a la serpiente.

-Tch, te has librado pero te aseguro que Nami no le hará ascos a una serie de complementos de auténtica piel de serpiente-. La amenazó con una verdad que la serpiente sabía que podría llegar a darse.

Hancock acarició a su serpiente para lograr tranquilizarla.

-No te preocupes que esa akage no te pondrá las manos encima.

Ante esto Zoro no pudo evitar una medio sonrisa.

-Con esa bruja nunca puedes decir que no-. Le aseguró Zoro mientras se alejaba hacia el baño.-Y deja de iluminarme con esa maldita luz tuya, joder. No deja de hacerme recordar a esos bakayarou del tipo del rayo que ralentizaba las cosas.

Aquello, a pesar de la situación en la que se encontraba, hizo reír a Luffy porque a él le había pasado lo mismo la primera vez que Hancock le intentó petrificar.

-Shishishishish… es lo mismo que pensé yo… ¡¡… tengo… hambre…!!-. Se quejó Luffy con tono lastimero.

Hancock vio en esto una gran oportunidad para poder acercarse a Luffy en el terreno personal, íntimo y personal, por supuesto.

-Em, ¿no podrías estirarte hasta la cocina y coger algo de meshi?-. Le sugirió Hancock.-De esa manera no tendrías necesidad de bajarte de ahí, Luffy.

Por supuesto que, a pesar de ser una buena idea, tenía un serio problema.

-Pero la meshi la tiene bien guardada en el frigorífico y nunca me quieren decir cual es la combinación a pesar de que yo soy el senchou de esta banda-. Se quejó Luffy.

Hancock le miró tímidamente, incluso algo ruborizada.

-Yo me sé la combinación y, si quieres, puedo decírtela, Luffy.

El cambio en el rostro de Luffy fue inmediato pues, al momento, se le borró cualquier signo presente de inanición y un brillo de esperanza cubrió todo su ser.

-¡¡Sugoi!!

Zoro trató de ignorar a esos dos e incluso, a pesar de no poder siquiera verla desde donde se encontraba, a Robin que, de seguro, seguía leyendo aquel libro toda despreocupada y tan tranquila como siempre. La imagen que había visto de Robin desde el puesto de vigía regresó a su cabeza logrando que se detuviera al instante. Lo que había pretendido era irse a duchar primero y luego encararse con Robin pero, ya se sabe que luego, si dejas pasar el tiempo, todo puede cambiar con suma facilidad. Lo que, en este caso en particular, significaba que Robin podría irse a su camarote o, peor aún, no esté sola sino con Sanji revoloteando a su alrededor.

¡¡Maldito ero-kukku!!

Volviéndose se subió a la zona en donde se encontraba Robin con suma facilidad de un salto. No iba a permitir que el estúpido comportamiento de Sanji le pudiera llegar a impedir mantener ese encuentro con Robin. Por supuesto que para dejarle muy claro cierta cuestión y no por cualquier otro tipo de motivo.

-Oi, onna-. Dijo Zoro sin pensar. La verdad era que hacía mucho tiempo que no la llamaba así pero, por culpa de estar pensando en que pudiera estar pronto siendo agobiada por Sanji le sacó, una vez más, su mal carácter.-¿Qué se supone que estás haciendo?

Robin bajó el libro y se volvió para seguir a Zoro que se quedó a su lado. Lo primero que hizo fue ofrecerle una sonrisa de bienvenida, a pesar de que había estado observando todo su encuentro con Hancock.

-Hola, kenshi-san-. Robin se aguantó la risa al ver como se le tensó la mandíbula a Zoro ante su saludo.-Pues, como puedes comprobar, estoy leyendo un libro.

Aquello si que irritó a Zoro.

-¡¡Pues claro que estás leyendo un libro!!-. Zoro estaba seguro de que esto se lo había dicho para burlarse de él o como venganza por el 'onna' de antes.-¡¡Eso ya lo veo!!

-Entonces no entiendo tu pregunta, kenshi-san.

Y por su tono de voz así lo parecía pero Zoro ya estaba bastante acostumbrado a las maneras de Robin y, por lo tanto, no se dejaba engañar por el tono de sus palabras. Aunque, pensándolo mejor, también resultaba algo difícil saber a qué se refería realmente con su pregunta. Únicamente por eso decidió darle una tregua.

-¿Ya leíste este libro con anterioridad?

-Si.

-¿Tanto que puede decirse qué lo sabes de memoria?

Robin miró a Zoro con curiosidad tratando de averiguar a dónde quería llegar con este tipo de preguntas.

-Si.

Lo sabía.

-Entonces, ¿por qué lo estás leyendo otra vez si ya te lo conoces por completo?

La verdad es que no entendía por qué Zoro se mostraba tan interesado por lo que pudiera estar o dejando de leer. Aunque tenía cierto encanta para ella el saber que Zoro pensaba tanto en ella. Incluso en algo tan confuso como esto.

-¿Podría preguntarte yo también una cuestión, kenshi-san?-. Zoro se tensó al momento. Conocía muy bien el peligro que conllevaban las palabras de Robin, y sus preguntas eran igual de peligrosas. Pero como él no huía de nada se plantó ante ella dispuesto a encarar lo que le pudiera echar.

-Si te place-. Dijo Zoro.

Los extremos de los labios de Robin se curvaron dando forma a una sonrisa al escuchar las palabras de Zoro. Había veces en que se preguntaba si estos momentos los provocaba a sabiendas o eran lapsus que le daban a Zoro. La verdad era que no le importaba mucho como pudieran llegar a darse mientras lo siguieran haciendo.

-Oh, si, kenshi-san-. Le sonreía Robin a Zoro.-Me place mucho.

La mirada de Robin recorrió el torso de Zoro sin ningún tipo de vergüenza disfrutando de la vista que se le estaba mostrando. Este nervioso se vació el botellín de agua de un solo trago pero, a pesar de esto, seguía igual de nervioso al verse bajo el escrutinio de Robin.

-¿Y bien?

El tono de Zoro sonaba molesto e irritado pero Robin no le parecía dar ninguna importancia y siguió con su actitud tan tranquila y relajada.

-¿Y bien qué, kenshi-san?-. Le dijo fingiendo ignorancia, lo que logró que a Zoro se le oscureciera la mirada y que pareciese que a punto se encontraba de arrojarla por la borda, como lo menos bestia que se le podía ocurrir a Zoro.-Oh, si. La pregunta. Gomen, kenshi-san. Me distraje por un momento-. Se disculpó dedicándole un nuevo recorrido por aquellos abdominales.

Contrólate, sólo te está provocando. No debes caer en su tentaci… en su provocación. Tu entrenamiento también te sirve para este tipo de pruebas.

-¿Te has estado entrenando con tus pesas, kenshi-san?

-Si.

-¿Aunque ya las puedes levantar en una serie bastante larga de movimientos?

Estaba más que claro a dónde pretendía llegar Robin con sus palabras.

-Si.

Sé que sabes lo que pienso.

-Pero no por ello dejas de usar esas pesas, kenshi-san.

Zoro se cruzó de brazos, lo que le proporcionó a Robin una buena visión de cómo sus músculos reaccionaban a tan común movimiento. Veía como su pecho se movía a causa de su respiración de tal manera como una serpiente hace con su presa.

¿Y quién es el depredador y quién la presa, kenshi-san?

Ciertamente su entrenamiento le resultaba beneficioso en muchos niveles. El que uno de ellos, de una manera indirecta, y seguro que no estudiada por Zoro, fuera que aumentara su atractivo físico y, por ende, su atractivo sexual, era algo de lo que no oirías a Robin quejarse.

-No es lo mismo pues mis ejercicios sirven para fortalecer mi cuerpo.

-Y mis libros para fortalecer mi mente, kenshi-san.

Aquello no hacía sino aumentar más la irritación de Zoro. No entendía como podía ser si ya conocía cada frase del libro. Si ya sabes la respuesta a una pregunta no te vuelves a hacer la pregunta al tener ya la respuesta.

-No lo entiendo-. Dijo Zoro moviéndose hacia Robin y cogiéndole el libro, que ella no intentó retener. Tenía curiosidad por lo que pudiera querer hacer o decir Zoro.-Si tienes memoria suficiente para recordar cada palabra que está escrita en el libro, ¿por qué molestarse en leerlos en vez de recordar lo que leíste?

Robin no apartaba la vista de Zoro. De sus ojos que observaban las páginas del libro. De su pecho que no dejaba de moverse. De sus labios, entreabiertos, que exhalaban aquel cálido aliento.

-Me gusta leer, kenshi-san-. Se confesó con total naturalidad.-Simplemente me gusta sentarme y leer un buen libro.

La cara de Zoro mostraba, ciertamente, una mueca molesta por lo que veía en el libro de Robin. Estaba claro de donde había salido y, según lo había admitido, ya lo había leído y se lo sabía de memoria.

-Ni siquiera es legible-. Dijo Zoro.-Está en el idioma de los gyojin, ¿verdad? ¿Es qué también puedes leer este idioma?

-Vaya, ¿cómo adivinaste el idioma, kenshi-san?

Zoro ni siquiera levantó la vista del libro para contestarle a Robin.

-Recuerdo haber visto varios símbolos como estos mientras estuvimos en su isla. No son muy fáciles de olvidar pero-, Robin sonrió al comprobar que Zoro no sólo prestaba atención a lo suyo sino que, a pesar de sus quejas, también observaba detalles que no deberían llamar su atención. ¿Por qué? ¿Para cuidar de sus nakama? ¿Por ella?-no sé por qué te pones a leer un libro sobre los métodos de alimentación de los gyojin. Suena bastante extraño la verdad.

Robin no pudo evitar abrir los ojos perpleja a lo que dijo Zoro.

-¿'De alimentación', kenshi-san?-. La verdad era que no se esperaba que Zoro pudiera llegar a comentarle algo sobre un libro, mucho menos sobre el que tenía en sus manos en estos momentos.-¿De dónde sacaste esa idea?

Esta vez si que el rostro de Zoro surgió de detrás del libro. Más que confuso se le veía algo irritado, seguramente porque pensaba que Robin trataba, una vez más, de burlarse de él. Otra provocación para sumar a la lista.

-¿No es de lo que habla? ¿Los lugares y tiempos correctos? También de la cantidad que se puede obtener…-, con cada palabra escuchada se daba cuenta de que se había equivocado. Bueno, la culpa era porque no entendía ese idioma y no estaba muy claro.-no es alimentación de los gyojin, ¿verdad?

Robin negó con la cabeza sin dejar de sonreírle.

-Es sobre la reproducción de los gyojin-. Al momento Zoro cerró el libro y se lo devolvió. A pesar de su esfuerzo un ligero color encarnado asomaba en sus mejillas. A eso se le llamaba meter la pata hasta el fondo.-¿Qué te hizo pensar que se trataba sobre la alimentación de los gyojin, kenshi-san?

-Olvídalo-. Le dijo tratando de regresar a su idea inicial de ir a ducharse. Y lo de tratando era porque Robin le cogió de su muñeca derecha deteniéndole sin hacer ningún tipo de fuerza.-He dicho que lo olvides.

Por supuesto que Robin podía hacerlo, a pesar de estar rebosante de curiosidad sobre cómo había llegado Zoro a semejante conclusión acerca del tema del libro, pero no quería que se fuera tan pronto. Además que, no pudo resistirse, tenía una teoría que le gustaría poner en conocimiento de Zoro.

-¿Olvidarlo, kenshi-san? ¡Olvidar algo acerca de ti?-. Robin negó mientras se ponía de pie al lado de Zoro.-Gomen pero no puedo hacerlo, aunque quisiera tener esa elección para poder tomarla, no lo haría.

-¿Qué es lo que quieres?

Le preguntó con la esperanza de poder dárselo y alejarse cuanto antes de su lado. Tenía mucho control pero, últimamente, había llegado a una posición que no sabía muy bien como tratar. Y ella aún le seguía cogiendo de la muñeca. Sus ojos descendieron hasta allí para alzarlos y mirar a Robin directamente en sus ojos azules.

-Muchas cosas, kenshi-san. Aunque, supongo, que, en estos momentos, te refieres a algo en concreto surgido a razón de lo que hemos estado hablando sobre el libro-. Ella le dedicó una relajante sonrisa para tratar de tranquilizarle.

-No eres de las que dan rodeos, Robin-. No necesitaba relajarse porque, a su lado, con sus cuerpos en contacto, incluso uno tan inocente como el actual, le producía una respuesta única en Zoro.-No los des ahora y responde… o pregunta.

-Me refiero a que no puedes leerlo, kenshi-san pero, en cambio, si que puedes…-, Robin se paró a buscar la palabra correcta, aún con la duda de si sería la misma utilizada por Rayleigh cuando les habló en el Shakky's Rip-off Bar.-¿… escucharlo…?

Zoro no pudo evitar reírse un poco, sin exagerar mucho, por la duda en la voz de Robin. A pesar de que debía ser la respuesta correcta le dejaba a él el confirmarlo. Un error por su parte porque Zoro no lo iba a poner tan fácil. No a ella.

-Vale que no lea muy a menudo pero, hasta yo, no digo Luffy porque no puedo llegar a asegurarlo, sé que los libros no hablan.

Robin parecía que le iba a regañar por tratar de burlarse de ella pero, la verdad, era que tenía parte de razón y le gustaba que no le diera las respuestas tan rápido. Le dedicó una mirada cargada de sospecha antes de hablarle.

-Entonces, ¿cómo lo definirías tú, kenshi-san?

Zoro se acercó a Robin obligándola a retroceder, no porque sintiera la necesidad de hacerlo sino porque se estaba dejando cazar, perseguir, por el kaizoku-kari, hasta que su espalda se apoyó contra el mástil mayor. Zoro se detuvo ante ella.

-Igual a como me lo explicó mi sensei, Robin-. Zoro apoyó su mano derecha cerca de la sien izquierda de Robin.-Es como un aliento.

-Pero el aliento surge cuando hablas, kenshi-san-. Le recordó sonriéndole avispadamente.

Zoro colocó su otra mano al lado de la sien derecha de Robin cercándola por completo. Sus ojos se mantenían fijos unos en los del otro.

-Siempre tienes que tener razón, ¿verdad?

-Si lo que digo es cierto pues, entonces, supongo que si, kenshi-san.

Si Robin se estaba divirtiendo con este encuentro con Zoro, el kenshi no iba a ser menos aunque estuviera recibiendo más de lo que nunca se había podido esperar. Una cosa era poder oír el aliento de las cosas y otra muy diferente poder entender lo que dice ese aliento. Zoro no había prestado la atención al aliento que no estuviera presente en sus combates pero, últimamente, desde que Kuma los había separado y cayó en el reino Shikkearu, tuvo tiempo para poder meditar y ponerse en sintonía con su espíritu. Ahora podía, concentrándose, no sólo escuchar el aliento sino, también saber lo que pudiera querer decirle. Como se ha visto, con el libro de Robin, no lo tiene tan perfeccionado pero, a pesar de ello, había alientos más sencillos de entender.

Luffy se había estirado hasta llegar a la puerta de la cocina en donde se agarró en el marco, tanto con las manos como con la cabeza. Desde la puerta podía ver, con total claridad, el frigorífico, su objetivo final. En estos momentos más importante que, incluso, llegar a encontrar el One Piece.

Poco a poco fue arrastrando las manos hasta alcanzar la barra de la cocina en donde se detuvo para idear su próximo movimiento. No tardó mucho en pensarlo ya que se trataba de una auténtica locura y, por ello mismo, le pareció la mejor solución. Abriendo la boca su cuello se encogió a gran velocidad pero, en vez de detenerlo, Luffy le dio más movimiento hacia atrás para coger más fuerza para volver a lanzar su cabeza hacia la cocina, más en concreto, dentro de la cocina.

¡¡Lo he logrado!! ¡¡He llegado!!

-Fe fiehafo-. Logró decir Luffy con su boca mordiendo el candado que le privaba de poder coger su adorada meshi. Ahora sólo debía usar la combinación que le dio Hancock y podría comer sin restricciones.

Sus manos fueron, mano a mano, acercándose hacia el frigorífico y, cuando Luffy ya podía empezar a saborear la meshi, una voz surgió para helarlo allí mismo.

-Vaya, vaya, vaya… mira lo que tenemos aquí-. Luffy no necesitó ladear, lo posible, su cabeza hacia la puerta que llevaba a la enfermería de Chopper para saber a quien le pertenecía aquella voz. Una voz que en su vida podría olvidar, lo mismo que el tono de voz que usaba en estos momentos.-Me parece que acabo de atrapar a una rata ladrona.

A su pesar, Luffy movió la cabeza para ver como Nami se acercó hasta él y se sentó en la barra. Todo ello sin apartar su mirada de su, aterrado, senchou.

-¿Sabes por qué no estoy tan enfadada y te estoy hablando en vez de haberte sacado a patadas de la cocina, atado como un cochinillo y arrojado al acuario, Luffy?-. El muchacho negó con la mirada mientras le corrían enormes gotas de sudor por su rostro.-Muy sencillo, Luffy. Porque no me has desobedecido y sigues sentado en donde te dije-. Nami pudo ver la cara de alivio que se le puso a Luffy y su sonrisa se hizo más maliciosa.-Estando el frigorífico cerrado con combinación, no puedo evitar preguntarme cómo ibas a hacer para abrirlo.

Antes de que supiera que debía mantenerse callado, Luffy le dio la respuesta.

-… anhof…-. Si a esto se le podía llamar respuesta.

Por desgracia a Nami no le fue muy complicado traducir aquello. Hancock. Pero, en vez de verse enfadada, ahora, seguía igual de tranquila.

-Hmmm… seguro que logró que Sanji le diera la combinación, ¿verdad?-. Nami no necesitaba que Luffy le respondiera pues sabía que esa era la respuesta.-Pues es una pena, la verdad-. Ahora Luffy la miró confuso.-Es que resulta que cuando Sanji volvió a su, últimamente lo parece, estado natural de estatua, pensé que lo mejor sería cambiar la combinación, simplemente, para ver que podría pasar-. Nami le ofreció una enorme sonrisa victoriosa.-Hehehehe ¡¡Soy muy buena!! ¿A qué si, Luffy?-. Le dijo echándose hacia delante sobre la barra, acercándose a Luffy.

No sabía lo que pretendía hacer pero estaba seguro de que no le iba a gustar por lo que, en su sabiduría, decidió tratar de convencerla y llevar su interés a otra cosa.

-Na… ¡¡AAAAAAHHHHHH!!

Estaba claro lo que iba a sucederle al abrir la boca. Su cuello volvió a recogerse pero, esta vez, por el susto, también soltó las manos y así, Luffy, empezó a encogerse a gran velocidad mientras chocaba contra todo lo que era posible chocarse en su camino. Por supuesto que el final no le llegó cuando terminó de recogerse sino que, a causa de la velocidad que llevaba, fue lanzado al mar.

-¡¡LUFFY!!

Nami le lanzó una mirada que atravesaba a su nueva nakama al escucharla llamar por Luffy con aquel tono tan… tan… Nami prefería no darle un nombre porque sino le gustaba lo que veía, mucho menos le gustaría verlo conociendo el nombre de aquella actitud de Hancock por Luffy.

Debería enseñarle buenos modales… aunque, es de trato algo difícil a causa de su dichosa belleza… es una joya en si misma y eso me confunde… será mejor que use a otro para esto. Alguien lo suficiente baka para que haga lo que yo le diga y piense que está bien. Alguien quien pueda imponerse a ella… alguien como… ¡¡Franky!!

Mientras Nami trazaba un plan para tratar con el tema de Hancock y su obsesión por Luffy, este último fue salvado gracias a unos 'brazo fleur' que lo sujetaron el tiempo suficiente para que pudiera estirar el brazo y volver a la cabeza del Sunny.

-Uff, eso si que estuvo cerca. Je, casi me caigo al agua de nuevo. Shishishishi…-, pero sus risas se cortaron cuando vio que Nami no le quitaba el ojo de encima.-… me parece que aún sigo en problemas… aunque podría darme la vuelta y hacer que no la he visto…

Nami vio como Hancock se movía hacia donde estaba Luffy y decidió que le iba a cortar cualquier intento por tratar de acercarse a él. Por supuesto de manera íntima ya que, a pesar de todo, seguía siendo su nakama.

-Vamos, Luffy. Ven aquí, que me parece que ya has aprendido la lección.

-No, no. No hace falta, Nami-. Luffy negaba agitando la mano pues sospechaba que fuera otra de las tretas de Nami.-Aquí estoy bien. No necesito moverme de aquí-. Dijo palmeando la cabeza del Sunny.

-Bueno, si no te apetece comer algo antes de que Sanji prepare la meshi pues… tú mismo, senchou.

Al momento apareció Luffy a su lado.

-¡¡Meshi!!

Pero la alegría le duró lo que tardó Nami en abrir la boca.

-¡Qué. Haces. Aquí. Luffy!

El tono peligroso de Nami puso totalmente pálido a Luffy que se vio metido en una trampa de Nami para dejarle sin meshi. Y sabía que ella cumpliría su amenaza.

-… yo, yo… tú, tú…

No suena tan mal a pesar de la tartamudez.

-Era broma, baka-. Se burló Nami sacudiendo una mano llamándole mientras se dirigía hasta el frigorífico.-Y yo que creía que te gustaban las bromas. Hahahaha.

A pesar del alivio que sentía porque no se hubiera quedado sin meshi, Luffy estaba algo enfadado por haber sido, una vez más, burlado por Nami.

-¡¡Nami, no está bien burlarse de tu senchou!!

-Claro que no… ¡¡está mucho mejor que bien!! Hahahaha.

Sobre ellos, cerca de los mikanbatake, dos de sus nakama, un kenshi y una koukogakusha, que, en un principio mantenían las distancias, ahora, se encontraban sin nada que los separase mientras se besaban. Se trataba de un seppun que se disfrutaba con calma y sentimiento. Un beso que los transportaba fuera del mundo en el que se encontraban hasta uno en el que, únicamente, se encontraban ellos dos solos y a solas.

Sus labios se separaron. Aliento y vida eran sinónimo de sus nombres, sus espíritus.

-… es muy interesante, kenshi-san…-, las mejillas de Robin, a su pesar también, se encontraban algo cargadas dándole un bello rubor que la hacía aún más hermosa y deseable.-… me pregunto si… es posible aprenderlo… ¿podrías enseñarme?

Zoro se encontraba perdido en aquella mirada celeste mientras le acariciaba su suave cabello. Ella le hablaba en tantos niveles que Zoro casi no podría llegar a distinguir que era lo dicho por su voz y que por su aliento.

-… me lo explicó cuando estudiaba en el dojo y no supe a qué se refería hasta lo sucedido en Arabasta… así que no sé si, a pesar de que ahora soy capaz de esto, podré enseñar a alguien-, Zoro posó sus labios sobre los de Robin probando aquel cálido aliento suyo.-No obstante, aquí normalmente, tú eres la profesora, Robin.

Los ojos de Robin se entrecerraron de una manera en que Zoro se quedó sin aliento. No era lo que ella decía sino lo que no podía oírse de viva voz.

-Pero ahora te prometo que seré una alumna aplicada, teacher-san-. Ahora fue su turno para posar sus labios sobre los de Zoro pero, como diferencia, al separarlos se llevó su labio inferior entre sus dientes.-… muy aplicada.

Zoro sabía que nada podría detener a Robin para conseguir lo que se ponía como objetivo. El suceso de Arabasta debería servir como un buen ejemplo de hasta dónde puede llegar para lograrlo.

-Veremos si eres capaz de apreciar mi manera de aprender, onna.

Robin se encontraba apoyada contra el mástil, con sus brazos caídos a sus costados con las palmas contra la madera. Mientras, Zoro, se encontraba sobre ella sin llegar a aplastarla, sino que, apenas sus cuerpos se llegaban a rozar.

-Primera lección, teacher-san; ¿o puedo hacer primero una pregunta?

-Conociéndote pensé que te lanzarías a aprender pero supongo que preguntando también suele aprenderse-. Zoro le acariciaba aquel terso cuello con el dorso de su mano.-Escuchemos esa pregunta.

-¿Por qué me besaste, kenshi-san?

A esto es a lo que se le llama una pregunta directa y sin medias tintas. ¿Por qué la había besado? La verdad era que la verdadera pregunta sería, ¿por qué aún no la había besado? Pero él conocía la respuesta a esa otra pregunta que, por supuesto, no era la misma que para la de Robin.

-Tú querías que te besara, Robin-. Le dijo seriamente.-Y como era algo que también quería hacer pues, ¿por qué negar algo que ambos queríamos? Sería absurdo.

Ella le ofreció una mirada algo confusa. Zoro sabía el motivo de aquella mirada.

-No lo dije, kenshi-san.

-No, no lo hiciste.

-No lo pensé, kenshi-san.

-No, tampoco lo hiciste. Pero, aún así, es lo que querías, ¿verdad?

Robin asintió.

-Así es, kenshi-san. Es lo que me pedía mi cuerpo-. Entonces Robin entendió sus propias palabras.-¡Mi cuerpo lo pidió! Es eso, ¿verdad, kenshi-san? Escuchaste lo que pedía mi cuerpo. Lo que pedía todo mi ser.

-Y, a diferencia de cierta persona, es muy claro en sus intenciones-. Le aseguró Zoro refiriéndose a lo que el aliento de su cuerpo le había dicho.

Con cada novedad, Robin necesitaba más información. Si ya había tenido mucha curiosidad cuando Rayleigh le había dicho que él y sus nakama, incluido Roger, podían escuchar, ahora que uno de sus propios nakama, y justamente Zoro, era capaz también de escuchar, quería decir que también podría ofrecerle unas cuantas respuestas.

-¿Cómo eres capaz de escuchar, kenshi-san?

Zoro la observaba con gran interés ya que sentía contradicción en ella.

-Tú quieres una cosa pero, al mismo tiempo, quieres otra más, Robin-. Le aseguró Zoro.-Deberías ponerte en orden primero antes de hacerme una pregunta.

Robin sabía de lo que le hablaba. Era cierto que quería sabe cómo era que hacía para poder escuchar a cualquier cosa, incluso a ella misma, gracias a ese extraño aliento, pero, no había ninguna duda de que, también quería que la volviera a besar.

… en fin…

Sus labios volvieron a encontrarse para dar cuerpo, una vez más, al deseo de sus cuerpos en forma de beso. Sentían como sus lenguas se enroscaban con serpenteantes movimientos. ¿Serpenteantes? Serpiente… Hancock… Luffy… cualquiera…

El beso volvió a cesar y aprovecharon para recuperar el aliento.

-Tengo la impresión de que, para cada persona, es diferente la manera en que pueda acceder a este tipo de entendimiento-. Le explicó Zoro apoyado con su mano derecha sobre el mástil.

-¿Cuál fue la tuya, kenshi-san?

Robin le cogió su mano libre, libre porque un 'brazo fleur' se encargó del botellín de agua, y se lo llevó a sus labios. Sus labios rodaron por su palma hasta llegar a sus dedos por los cuales ascendió entre besos. Fue entonces cuando su lengua se deslizó por el índice y corazón hasta llegar al extremo que fue atrapado por los labios de Robin. Parecía que iba a introducírselos en su boca pero, únicamente, le cogió las primeras falanges que besó antes de liberarlas.

Robin le ofreció una sonrisa provocadora, realmente maliciosa por su parte.

-La esperada, supongo-. Le dijo Zoro tras recuperar el aliento.-Quedando al borde de la muerte. Un momento en que todo queda en un silencio absoluto y parece perder la mayoría de su movimiento. Así es porque es tu vida que se encuentra en las últimas. Ahí entré en contacto con el Mundo en toda su totalidad e individualidad. Podía sentir todo. Piedras, plantas e incluso personas. Mi katana también.

Robin estaba de acuerdo con Zoro de que cada uno debía tener una manera particular para alcanzar ese estado en el que puede alcanzar a escuchar el aliento de todas las cosas que conforman el Mundo.

¿Cuál será mi manera? Estoy segura de que no es la misma que la de kenshi-san pero, pensándolo bien, esa manera resulta muy particular a su manera de ser. ¿Tendrá algo que ver la personalidad de cada uno para alcanzar ese estado?

-Suena muy interesante, kenshi-san-. Robin le ofreció una sonrisa conocida para Zoro. Una que indicaba que se encontraba en medio de algo que, normalmente, evitaría con todas sus fuerzas.-¿Me ayudarías a encontrar mi estado para poder escuchar?

Zoro no podía creer que pudiera estar hablando en serio. Lo malo con Robin era que resultaba, prácticamente, imposible el saber si hablaba en serio o en broma. Su humor totalmente negro y macabro le otorgaba la posibilidad de ofrecer comentarios totalmente fuera de lugar y de lo más tétrico como si fuera lo más normal del mundo.

-Ya te dije que sólo conozco mi manera-. Le recordó Zoro.-¿Es qué quieres que te ayude a matarte, Robin?

-Hay que descartar las posibilidades pero, por supuesto, no es necesario matarme del todo, kenshi-san-. Le aclaró Robin.-Sólo que me dejes en las puertas de la Muerte. Supongo que sería suficiente si quedase a las puertas del Infierno.

Ante aquello Zoro emitió un gruñido.

-No creo que pueda hacer algo así-. Le aseguró todo serio ante la mirada confusa de Robin. Por supuesto que decidió usar esto para provocarle un poco.

¿Por qué no? Sigue siendo divertido hacerlo.

-¿Es porque me quieres, kenshi-san?-. Le preguntó dulcemente.-No quieres hacerme daño porque me quieres-. Robin suspiró resignada.-Supongo que debía habértelo pedido el mismo día en que Luffy me nombró vuestra nakama. Aunque en esos momentos no supiera de esta asombrosa habilidad y tú no me hablarías de ella.

-E incluso si te lo hubiera contado-, Zoro acercó su rostro al de Robin mientras deslizó por su cuello aquellos dos dedos humedecidos por la boca de la koukogakusha pasando por la sensible zona entre sus pechos. A continuación se los llevó a su boca donde probó el sabor que arrebataron de la piel de Robin.-tampoco habría accedido a lo que me pides, Robin.

Podía verse, con total claridad, en los ojos aguamarina de Robin que estaba sorprendida por las palabras, la revelación, de Zoro. No podía creerse que ni siquiera en su llegada a los Mugiwara, cuando él había dejado, totalmente, claro que no se fiaba de ella, Zoro habría accedido a su petición. Significaba eso que ya entonces él…

-¿Y por qué no, kenshi-san?

Una manera no directa para averiguar su duda.

-Muy sencillo, Robin-. Zoro le sonreía muy seguro de si mismo.-Porque tampoco creo en el Infierno así que no puedo mandarte allí.

El asombro duró escaso un segundo antes de que Robin, ante la sorpresa de Zoro, se pusiera a reír. Robin no podía creerse que se hubiera podido olvidar del ateísmo de Zoro. Ciertamente era imposible, al pie de la letra, que Zoro la llevase ante las puertas del Infierno.

Por esto mismo me gusta tanto.

-Bueno, entonces podríamos encontrar una manera más placentera para lograrlo, kenshi-san. Aunque tengo la sospecha de que esa no sea mi manera, lo mejor, es estar completamente seguro para poder descartarlo.

-¿Y qué estás sugiriendo si puede saberse?-. Le preguntó Zoro curioso por lo que pudiera estar pensando alguien tan difícil de leer como Robin.

Robin se acercó a Zoro pegando su cuerpo al suyo mientras sus manos se agarraban a su cintura. Podía sentir el calor que emitía aquel cuerpo sudoroso y el aliento que emanaba de su boca.

-En mi camarote tengo un vestuario bastante amplio, kenshi-san-. Robin pasó su lengua por la mejilla de Zoro hasta llegar a su oreja que mordisqueó.-Podríamos usar las correas que tienen unos de ellos mientras… hmmmm…… averiguamos el límite que existe entre el placer y el último aliento, kenshi-san.

Podías decir muchas cosas de Zoro pero eso no quería decir que no supiera captar las cosas cuando es el momento correcto para hacerlo. Antes de que Robin pudiera decir, o hacer algo, para impedirlo, Zoro la agarró del cuello y, levantándola del suelo, la apoyó contra el mástil.

La acción había cogido por sorpresa a Robin, aunque sabía que no llevaría a cabo su amenaza pues, era obvio, que se trataba de una pequeña lección a costa de sus palabras.

-Sé, por lo visto, que te gustan mucho los complementos, Robin. Pero, a estas alturas, deberías saber que a mí me gusta hacer las cosas por mí mismo-. Entonces Zoro abrió su mano devolviendo el suelo a los pies de Robin.-Además de que vine aquí para comentarte aquello sobre el libro antes de ducharme porque luego, lo más seguro, es que tuvieras a ese ero-kukku rondando a tu alrededor.

Robin se pasó la mano sobre su cuello en donde pudo sentir la marca, no dolorosa o visible, del agarre de la mano de Zoro como una huella caliente sobre su piel.

-Podría pedírselo a Sanji-. Le provocó a Zoro sin ningún tipo de disimulo, logrando que la mirada del kenshi se oscureciera peligrosamente.-O podríamos ver que nos puede ofrecer el baño, kenshi-san. ¿Sabes que la mayoría de los usuarios de Akuma no mi tienen sueños, o pesadillas, recurrentes sobre ahogamientos? Sentir la falta de aire y como te arden los pulmones antes de que empieces a perder la conciencia. Tus ojos se abren por completo incrédulos a la cercanía de la Muerte.

Y, lo peor de todo esto, es que lo decía totalmente en serio.

-Tú misma, Robin-. Le dijo poniéndose en dirección al baño.-Pero tengo la sensación de que, si es que puedes alcanzar ese estado, no será a mi manera. Seguro que en tu caso tendrán que ver una enorme cantidad de libros o un espacio totalmente abierto como el de Ring Long Ring. Pero nada que ver con la cercanía a la Muerte, por mucho que te puedan atraer las situaciones macabras y peligrosas.

-Mientras tanto no creo que haga daño el probarlo, kenshi-san-. Dijo sonriente Robin mientras caminaba tras Zoro.-Ya sabes, para descartarlo completamente.

-Pues, precisamente, daño es lo que estás buscando, Robin-. Le recordó Zoro.

-Pero, únicamente, de ti, kenshi-san. Porque viniendo de ti sé que nada malo puede llegar a sucederme-. Esto logró que Zoro se detuviera y se girase para encarar a Robin que lo miraba tan tranquila y sonriente como siempre.-No estabas cuando el vice-almirante, el abuelo de Luffy, Monkey D. Garp dijo que de los golpes de amor no se puede uno defender-. Zoro no entendía a que venía esa referencia cuando, de reojo, vio como Robin alzaba su mano. Antes de que supiera lo que había pasado, Robin ya le había dado una bofetada que le replicó en toda su dentadura. Sus ojos incrédulos se clavaron en Robin que seguía viendo para él con una sonrisa cálida y real en su rostro.-¿Te ha dolido, kenshi-san?

La verdad era que había recibido golpes mucho más dolorosos que una simple bofetada pero, a pesar de ello, no podía negar que había sentido el golpe. Que le había llegado a doler de una manera en que ningún otro golpe lo había hecho.

¿Golpes de amor?

-Si-, le confirmó Zoro muy serio antes de agarrar a Robin y poniéndosela sobre el hombro.-pero no tanto como te dolerá a ti dentro de poco.

Robin podía escuchar la sonrisa en las palabras de Zoro mientras ella no podía evitar reírse al verse llevada sobre el hombro de Zoro. La habían llevado de muchas formas, incluso parecidas a esta, pero era la primera vez que se sentía tan bien.

-¿Lo prometes, kenshi-san?

Robin sabía el valor que le daba Zoro a sus promesas.

-¿Prometerlo?-. Zoro la giró sobre su hombro para que ahora Robin tuviera la cabeza mirando hacia delante, para que pudiera verle a la cara.-Me parece que aún no puedes escuchar lo que te está diciendo mi cuerpo, Robin.

-No, kenshi-san. No puedo escucharlo. ¿Qué es lo que me está diciendo?

Zoro le ofreció una media sonrisa y una mirada que eran de sobra conocidas para Robin. Se trataban de las mismas que ella misma le ofrecía a Zoro.

-Lo mismo que me está diciendo el tuyo a mí, Robin.

Una temblorosa y tímida sonrisa amaneció en los labios de Robin porque, a pesar de no poder escuchar lo que sus cuerpos les estaban diciendo, si sabía lo que toda ella quería de Zoro. Precisamente eso mismo.

Se querían.

No necesitaban leerlo ni escucharlo para comprender lo que sentían el uno por el otro. Para saber que se amaban con todo su ser.

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Bueno, pues una nueva manera para que estos dos se acerquen. La verdad es que no sé si se les fue un poco la mano con sus métodos tan personales, tan suyos. La verdad es que hay veces en que la actitud de estos dos resulta bastante… pues eso, de que si fueran otros, no hay ninguna duda de que se asustarían ante las extrañas, y fuertes, acciones, y decisiones, que suelen tomar.

La verdad es que esta vez he preferido acercarme de una manera más extraña pero cuyo resultado es el esperado porque, como se ha dicho, así lo piden sus cuerpos. Y donde van unos antes llegaron sus sentimientos.

Supongo que nadie habría llegado a pensar que estos dos no iban a formar una pareja, ¿verdad?

REVIEWS.

REVIEWS.

Muchas gracias por pasaros a leer el fic. Y espero que por dejar alguna REVIEW. Nos veremos en el próximo capítulo y, por cierto, pasaros por mi fic crossover de Dragon Ball Z y One Piece, "Cross Epoch".

Nos leemos.^^