¡Ahhhhhhhhh! al fiiiiiiiiin pude actualizar, se que eh estado muy ausente pero la verdad no tienen ni idea de lo que estoy pasando aca.

muchísimas cosas se interponían entre mi y mi amada historia(T-T) primero: la escuela, y es que parece que a los profesores se les dio por querer arrancarnos la imaginación a todos, acá en México fue el 10 de mayo el día de la madre, nos pusieron a hacerles mantas a nuestra mamá, no solo una, ¡fueron 2! y tenía que ser súper imaginativa y me consumía prácticamente toda la imaginación, luego fue el 15 de mayo, que es el día del maestro, nos pusieron hacerle una manta a los maestros de 8 mts. Lo peor, es que ami me pusieron de encargada, osea, se atrasaba el trabajo de la enoooorme manta y ahí va Gaby a tener que poner el trabajo a corriente, después matemáticas, osea ¡ MATEMÁTICAS! El maestro nos puso a hacer como 20 figuras y osea tenían que ser exactas (asdkfg odio al profesor). Todo me consumía tiempo.

También no sé cuantos de México lean esta historia, pero bueno aca estamos con tramites de la prepa, en dos semanas es el examen de admisión y osea tienes que ir a asesorías y son todos los días, osea llego de la escuela, como y me cambio para irme a otras clases. Es sumamente estresante, lo bueno es que como ya casi voy a acabar las asesorías ahora me toca ir solo 3 veces a la semana, osea mas tiempo para escribiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir, y tal vez pueda actualizar, no sé una vez por semana, me gustaría hacerme una costumbre de actualizar y así, pero creo que tiene que esperar.

Aparte me bloquee con este fic, osea tenia un solo momento para escribir y no se me venia nada que pudiera meter, es que estoy trabajando en otro pero ese quiero tenerlo mas adelantado y releerlo para que me convenzca a mí antes de convencerlos a ustedes.

Antes de que empiecen quiero decirles que tal vez se saquen un poco de onda con la escena de Trunks y Marron y la de la hermana de Uub pero es que lo de Trunks y Marron es como una tipo marca de tiempo que después me sera muy útil y lo de la hermana de Uub también lo voy a usar después.

tal vez les guste, tal vez no, así que háganme saberlo, para mejorar y así:p


CAPITULO 4: PUNTO DE RETORNO.

La gente pasaba y algunos se detenían para tratar de observar la escena, estaban un poco mas alejados de la calle y eso les daba "intimidad" aunque no la suficiente como para hacer que las personas no se detuvieran para ver, sin una pisca de discreción.

Sentía el cuerpo de su amiga temblar, se sentía tan impotente, su amiga estaba sufriendo, quería dejar atrás eso, quería ser la chica normal de antes pero no podía, había tomado una mala decisión y ahora estaban sus consecuencias, se sentía asquerosa, indigna de estar con cualquier humano, y él solo podía observar el dolor de ella, sintió un gran dolor acumulándose en su pecho, un vacío y horrendo dolor.

- Discúlpame Uub, perdóname, por favor – Su voz entrecortada y sollozos que aún dolían, no podía hablar, se sentía mal, quería salir, era por eso su cambio de humor tan raro, en la mañana feliz y al mediodía triste, quería sentirse bien con ella misma, sentirse igual a como era antes, simple, sin complicaciones, necesitaba la ayuda de su amigo, lo necesitaba, quería que él la ayudara, que la pudiera ver como antes, que no la tache de drogadicta, ser normal y feliz.

- No te disculpes, esta bien, ya no llores ¿si? Me rompes cuando lloras – Le tomo el mentón para poder hacer el tan preciado contacto visual y entonces noto sus ojeras, su piel más pálida de lo normal y sus ojos rojos. Cuanto le dolía verla de esa manera, no soportaba que ella se sintiera así.

- Ahora soy una persona que no quieres ver ¿verdad? Por favor Uub, no me odies, ayúdame – Se aferro mas a su cintura, quería que se quedara con ella para siempre, que no la mirara de una manera despreciativa.

- Jamás, sabes cuanto te quiero, eres como mi hermana – La abrazo igual de fuerte como ella lo abrazaba a él, necesitaba que Pan sintiera su apoyo.

- Eres el mejor – Hundió su cabeza por el cuello del chico y abrazo con mucha fuerza su cuerpo, quería quedarse así para siempre. Le gustaba sentirse así con Uub.


- Bra, haz hablado con Pan desde… ya sabes – Pregunto una castaña muy hermosa.

- No, no me quiere hablar de ese asunto y la verdad no me quisiera entrometer, cuando ella no habla es por que prefiere sufrirlo sola – Corto la conversación, no quería hablar del problema de su amiga, todas sabían que Pan consumía droga, que ellas tenían prácticamente la culpa por haberla presionado y ahora Pan pagaba sola las consecuencias, no quería ayuda, o al menos de sus "amigas".

- Bra, creo que deberías… –

- No – suspiro, tal vez sus demás amigas pensaban que no le importaba Pan por la forma en que estaba actuando pero ella se encerraba en su burbuja y no dejaba que nadie entrara ni siquiera Bra – Es mejor dejarlo así, no quiero problemas con ella. –


- ¿Mamá? – Hablo una chica de al menos 16 años, su piel morena y cabello largo y oscuro hacían un hermoso juego con sus ojos del mismo color.

- ¿Qué paso, Lika? – Pregunto su madre, eran iguales, tenían el mismo color de piel, el mismo cabello hasta el mismo largo, mismo ojos, parecía un calco.

- ¿Crees, que Uub regrese? – Miro a su madre con ilusión, pensando que le daría una respuesta positiva y le alegraría su día.

- No lo sé querida, recuerda que él ahora ah decidido ir a estudiar y… –

- ¡Deja de mentirme! Yo sé perfectamente que Uub se fue por mi culpa, ¡Quiero a mi hermano de vuelta! –Espeto con gran fuerza en sus cuerdas vocales, sentía ahora que le dolían; como le dolía que su hermano mayor no estuviera para ayudarla a sanar de ese evento tan traumático.

- Lika, no, no es tu culpa, tu hermano decidió estudiar, aparte, eso no tiene nada que ver contigo, no te culpes, nada es tu culpa, hermosa – La tomo en sus brazos dándole infinito cariño.


- Tenemos que volver a comer con mi abuela, si no se va a enojar – Dijo separándose del abrazo que compartían desde minutos atrás. –

- Esta bien – Tomo el rostro de Pan y le limpio las lagrimas – No puedes llegar así, pensaran que te hice algo – Le sonrío tiernamente.

- Gracias Uub, eres mi mejor amigo – Una hermosa sonrisa comenzó a adornar su rostro, sintiendo que por una vez, al fin, en estos 4 meses, de estar bajo los efectos de esa asquerosidad, que ni siquiera ella misma sabia por que la consumía, tenia felicidad pura, sin necesidad de estar drogada, sin necesidad de tener pastillas en su mano, solo con abrazar a su amigo.


Una mañana hermosa, un cielo precioso y despejado, se escuchaban pájaros cantando y una suave brisa de verano; el sol comenzó a asomarse por entre sus cortinas rosadas, empezó a abrir los ojos con dificultad, a pesar de ser sábado tenia que despertar temprano, hoy tenia un entrenamiento con Uub, desde ya hace dos semanas que Uub sabía de su problema y ni un segundo la dejaba sola, ahora el sábado lo usaba para entrenar y distraerse, ya tenia casi dos semanas de no tomar ni una píldora, se sentía orgullosa de sí misma. Sentía el gran apoyo de Uub que cada vez hacia que se le hiciera mas imposible conseguir píldoras, sin duda alguna él si era un verdadero amigo, dudo un momento si Bra era su verdadera amiga, eran mejores amigas y jamás se ofreció a ayudarla, a ponerle su hombro para llorar, o le puso la misma atención que Uub.

- Pan, despierta, Uub esta esperando en la sala – La voz de su madre termino de despertarla, la miro un momento y la observo bien, aún se veía joven y fresca, tan llena de vida, a veces su madre aún contaba las historias de cuando ella y su padre eran los grandes Sayaman 1 y 2, ella esperaba encontrar algún día una persona que la amara tanto como su padre ama a su madre, su amor mutuo era tan hermoso, tan perfecto, sin mancha, sin secretos, libertad pura.

- Esta bien, mami, ya bajo – Se estiro un poco para pode desertar bien, trono su cuello y sus nudillos

- Hija – su voz sin querer sonó con preocupación – Uub a estado mucho tiempo contigo ¿No crees? –

- Mamá, ¿a que quieres llegar? – Estaba nerviosa y su voz la delato, no quería que su madre supiera su secreto, le daría una total vergüenza, no podría mirarla a los ojos, ya pensaba en la decepción que tendría su madre.

- Prométeme que no haces nada indebido con él – Tomo aire y soltó un suspiro mientras la menor se tornaba un color rojo; estaba tan nerviosa por haber pensado que su mamá ya sabía su secreto que ni siquiera tomaba en cuenta las palabras de su madre – Solo promete que si algún día él quiere algo contigo, vendrás a decirnos antes de tomar una decisión, no quiero que te lastimen y aparte Uub aún me agrada y no quisiera que tu padre lo ahuyentara – Bromeo y le dio un cálido y amoroso beso en su frente. Ella por su parte se estaba tornando un color rojo carmesí, ¿ella y Uub como pareja? Esa era una total aberración, él era su mejor amigo no cualquier persona, mejor amigo. Le resonó esa palabra en la cabeza, no era la primera vez que se visualizaba a ella y a Uub como una pareja formal, en una linda cita romántica, con flores y todo; ¿Por qué tenían que venir y plantar esa idea en su cabeza? Esa imagen adorable e inalcanzable.

- Mamá – su voz chillona volvió a sonar en cuanto despejo su mente de esas imágenes – Uub y yo somos mejores amigos, por eso salimos tanto – Mentiras, puras mentiras, con tal de esconderse, de revelar lo que de verdad era y lo que sentía.

- Esta bien, hija, solo quería que lo supieras, no sería solo el caso de Uub, es para cualquiera que se te quiera acercar – Le sonrió tiernamente, una sonrisa de esas que solo su madre podía darle, de esas reconfortantes, de esas que la hacían sentir mejor, que hacían dejar el dolor en segundo plano, sin duda alguna tenía que ver algo esas sonrisas de su madre con que padre se halla enamorado tanto de ella.

- Bien, me cambiare, no puedo dejar que se quede tanto tiempo esperando – Se levantó de la cama y se dirigió hacia su armario.


- No lo puedo creer – Hablaba una cabeza azul con su celular de última tecnología, dentro de su cuarto lleno de color rosa y perfumado, veía hacia la pared con diversión.

- Si, lo haré – Habló ahora la otra chica detrás del teléfono, una hermosa castaña de ojos color miel y piel blanquísima.

- No lo puedes hacer, Kim, él es de mi mejor amiga –

- Agh, Pan ni siquiera lo hace en el mundo

- ¿A sí genio? ¿Y por que siempre están juntos en el almuerzo? –

- Cállate Bra, él será mío y ya dije

- Já, será difícil que se lo arranques a Pan –

- No me eh estado juntado contigo estos últimos 3 años en balde, linda

- Espero que algo de mi encanto se te haya pegado, por que si no será una tarea muy difícil para ti, Kim –

- Já, ni sueñes que Pan se quedara con el chico más guapo de ahora

- Será difícil – Decía aún no muy convencida la copia de Bulma.

- Más no imposible – Una sonrisa con malicia en la cara de la chica de cabello castaño se dibujo, ahora era un reto, y no lo perdería.


- No lo hagas – Ordeno

- ¿Por qué? –

- No seré capaz de contenerme –

- No quiero que te contengas – Beso su cuello, musculoso y marcado, acaricio su cabello lavanda, hundió sus finos dedos, delicados, sobre su cabellera, el lugar mas suave que había en todo su ser, él comenzó a abrazarla posesivamente de la cintura, parecía querer aprisionarla para que no pudiera escapar, le desamarro la falda y la bajo, dejándola con su blusa y en bragas, ella no tardo en quitarle la camisa, pero él no podía esperar a que ella terminara de desabotonarla, se la arranco, como hizo con la blusa de la chica rubia.

- Marron, detenme – Al ver que ella solo estaba con su sostén y bragas no pudo evitar querer terminar, hacerse uno pero algo dentro de él no podía o más bien le decía que no debía.

- Jamás, deseo esto – Excitación pura en su voz resonaba, no quiso siquiera ocultarlo.

Él gruño y la abrazo mas fuerte estrellándose contra la pared, haciendo todo más pasional y peligroso. Se echaron sobre el sillón de la oficina, no importaba que fueran las 5 de la tarde y que cualquier persona lo pudiera ver, se deseaban. Se deshizo de las prendas que le quedaban por quitarlas, le quito el sostén y enseguida se fue sobre su senos, voluminosos y deseables, tal como los había imaginado. Se fueron deshaciendo de lo que les quedaba para contemplarse en su estado más puro y deseable. Se hicieron uno en cuanto las prendas dejaron de estorbar, se unieron no solo en cuerpo sino también en alma.


- ¡Maldita sea! – Gruñía la joven, su ceño se frunció y en sus ojos se veía el enojo, eso no era malo, sino con quien se desquitaba – Golpéame, mierda – Grito con mucho mas enojo, sus patadas estaban llenas de furia y desesperación, enojo puro, sus puñetazos daban directo en su cara – ¡Libera tu maldito poder y golpéame! –

- Qué mierda ¿no entiendes? No te golpeare – Aunque le dolía y tenia ganas de desquitarse solo se permitía darle unos golpes pero nada fuertes a comparación de los que ella le daba.

- Uub, te golpeare peor si no me devuelves más golpes de los que te doy –

- Jamás –

- Mierda, golpéame –

-Entiende que jamás te hare daño – Esas palabras desconcentraron a la mas joven, se quedo unos segundos estática mirando hacia la nada con esa dulce voz resonando en su cabeza. Fue entonces cuando uno de los golpes de Uub, la trajo de nuevo al mundo, pero estaba en suelo ¿Cuándo había ido a parar al suelo? – Mierda ¿Estas bien? - Uub tomo la cara de Pan entre sus manos y la miro, ¿Cuándo dejo de ser pequeña? ¿Cuándo se convirtió en una mujer hermosa?

- Si, estoy bien – Aún estaba aturdida, pero eran mas esas palabras que el había dicho, la habían sacado completamente de si, ¿Por qué ahora quería abrazarlo?

- ¿Segura? – Se acerco mas para mirarla mas bien, frunció su ceño al ver que le salía algo de sangre por el labio inferior – Mierda, te esta saliendo sangre – Uso su dedo para limpiarla - ¡Te dije que no te quería golpear! – Aun tocando su labio sintió que este al tacto era tan suave y se veía tan mordisqueadle y rosado, ahora tenía tanta tentación de quitar esos escasos centímetros que los separaban, hundirse en un beso pasional y sin rumbo.

Y así lo hizo.

Comenzó con un inocente roce de labios, solo para probar lo que ambos se morían por saber, después comenzaron juntos un juego de lenguas, parecía inútil. Ninguno sabía con que seguir. Él comenzó a abrazarla y levantar con sus dedos el mentón de ella, después no pudo más la tentación y mordió sus labios, ahora todo se estaba haciendo más vehemente. Sintió la sangre que ahora salía mucho más.

De la nada él se separo.

- Perdóname – Salió volando. ¿Por qué no iba dirección hacia la casa de su abuelo?

- Uub – Susurro su nombre, tan bajo que casi ni ella se pudo escuchar. En realidad no le había molestado en nada sentir los labios de él sobre los suyos, no le molesto sentir la respiración de él agitada, su aliento chocando con el de ella, no quiso, lo poco que duro, que se acabara, quería que ese instante fuera eterno, un instante eterno.

Se levanto aún pensando hacia donde se habría ido su mejor amigo ¿Por qué la había abandonado de la nada? ¿A dónde se había ido? ¿Por qué le pidió perdón? Tenia que hablar con alguien y deshacerse de todo, pero Bra obviamente no era una opción, ella y todas sus otras amigas estaban más que enamorada de Uub, ¿Es que ella no veía al mismo Uub? ¿Por que se maravillaban tanto con él? Sin saber por que se limpio una lagrima que salía, no entendió como salió esa lagrima, no recordaba haber tenido sentimientos que la hicieran llorar, tal vez era dolor por ver como su amigo se esfumaba de la nada.

- Mierda – Dijo para sí misma en voz baja – Mierda, ¿Por qué te fuiste? – Grito al aire su pregunta - ¿Por qué te fuiste? – Volvió a gritarle al aire, como sí este supiera las respuestas y se las daría, como si el aire le quitaría esos sentimientos que ni siquiera ella misma entendía, el por que habían aparecido, ¿Por qué tenía dolor? ¿Era solamente por que tal vez no vería de nuevo a su amigo? ¿Era algo más?

Un gran hueco, un vacio, un dolor… terrible.

Su corazón y su mente se hacían trizas, no se entendía ¿Por qué la beso? ¿Por qué huyo? Se sentó sobre el suelo y abrazo sus piernas, su ceño se frunció y las preguntas no terminaban. ¿Por qué la dejo? ¿Cómo se atrevió a dejarla sabiendo que en cualquier momento podría tener una decaída? Prácticamente dependía de él.

Decidida se levanto y alzo vuelo, no busco el ki de Uub, fue en dirección contraría a donde él se había ido cuando decidió huir.


- Pan, hace tanto que no te veía querida – Una mujer de cabello rojo carmesí abrió la puerta con una gran sonrisa, los tatuajes sobre su piel, las numerosas perforaciones, las ojeras y su olor no hablaban muy bien de ella.

- ¿Que tal Delia? – Sonrió forzosamente y entro en el apartamento. El lugar lleno de botellas vacías, jeringas tiradas, comida rápida empezada y no terminada, ropa sucia en el suelo, hacían que el lugar se viera de miedo, le daban un muy mal aspecto al apartamento.

- Bien preciosa, ¿Y tu? Ya casi ni eh sabido nada de ti, muy apenas me contestas los mensajes – La miro largamente con ojos penetrantes esperando su respuesta aunque sabía perfectamente a lo que veía.

- ¿Tienes? – Jugaba con sus dedos temerosamente, ni siquiera ella sabía como había dado a ese lugar, ya iban a ser dos semanas de estado puro y no lo consiguió.

"Púdrete Uub" Su mente saco el rencor hacia su amigo aunque ella se quería culpar a sí misma.

- ¿Para ti? Siempre – Sonrió satisfecha, esas pastillas alejaban a Pan de su realidad, del dolor que había afuera, de la crudeza de todo y ella era infinitamente feliz cuando veía una sonrisa, aunque fuera por droga, en su rostro. Quería de alguna manera protegerla y aislarla, el día que se conocieron se sorprendió en una gran manera, nunca pensó que una muchacha tan bien vestida y alegre fuera meterse en el mundo que ella estaba, ella con sus 31 años encima aparentaba muchos más, ¿a quien quería engañar cuando de ofendía por que no le creían que fuera su edad? Ella sabía perfectamente e lo que estaba metida, en el gris, gris en su estado más crudo llamado:

Realidad.

- Oye, linda, tengo una novedad – Dijo desde la cocina preparando una bebida que siempre le ofrecía a Pan antes de darle por lo que verdaderamente había ido. – Mira – Sonrió fascinada con una jeringa en la mano, mientras le ponía un liquido que ella desconocía.

- ¿Qué es? – Su cara mostro una curiosidad innata.

- Ecstasy – Sonrió ampliamente – Me enseñaron un método para inyectarlo, se siente mil veces mejor – Una gran emoción se podía escuchar en sus palabras, su cara mostraba la gran sensación de satisfacción por encontrar un nuevo método de ser mas adicta.

Aún más.

- ¿Ya lo hiciste? – Ella también le emocionaba, pero debía mantenerse alejada, debía, pudo pasar dos semanas sin probar nada, ni un miligramo y pudo, debía resistir, tenía que ser fuerte, enfrentarse a su problema y vencerlo…

Sola.

- Claro, vamos nena, yo lo hice y te aleja de todo por al menos cuatro horas –

- Dame – "Te aleja de todo" malditas palabras clave que pudieron con ella, maldito alejamiento que tanto deseaba, maldito todo.


-Agh – Poso su mano sobre su cabellera llamativa color negro, fastidiado – Soy un estúpido – Se recriminaba solo, Su cabeza negaba para él mismo, ¿Cómo podría ver a su amiga ahora? ¿Por qué ahora? Él sabía perfectamente que hacia Pan siempre había sentido algo más, solo un poco más de amistad, pero ¿Ahora? ¿Tenía que salir a relucir precisamente en este tiempo? Ella tenía sus luchas en este momento, muy duras; Él también tenía muchas, no estaba para cosas así en ese momento, ella estaba enfocada en su propósito: Dejar la droga, él tenía algo más que hacer: Tratar de olvidar sus actos cometidos, que lo hacían sentir la peor persona del mundo.

Ahora todo el esfuerzo no valía nada.

Un gran y largo suspiro salió de él, fastidiado, le había echado a perder a Pan todo su esfuerzo.


- ¿Sí? ¿Mami? Me quiero quedar a dormir en la casa de Delia – Hablo su madre al otro lado de la línea – Sí mami, la chica nueva del salón – Era mentira; Delia ni siquiera había terminado la secundaria, aunque hace al menos 1 mes le dijo a su madre que era nueva – ¿Puedo? – Tardo un poco la respuesta – Gracias mamá, sí má no haremos nada que no debamos, adiós – Corto y le sonrió a la otra mujer que la acompañaba.

- ¿Ahora estoy contigo en la escuela? – Pregunto divertida por la mentira de Pan hacia su mamá.

- Sí, ahora ya puedo probar esta cosa – Sostuvo la jeringa en su mano y la observo con grandes ojos, una gran sonrisa en su cara, ansiando salir de la realidad, alejarse. Solamente deseaba sentirse ajena a todo. Solo sentirse que no era parte de un mundo en donde ella estaba más que pérdida, un mundo del que ella ya estaba saliendo, del que estuvo a punto de salvarse, pero no lo logro.


-Ah, esto es la maldita verdadera vida – Grito Pan, en sus palabras se podía escuchar la emoción implícita, la "verdadera vida", alejada de la realidad, sin dolor,

Sin gris.

- Todos deberían hacer esto – Comenzó a sonreír ampliamente y una risa divertida comenzó a salir de ella – Delia, ¿cuando pintaste tu techo? Jajá es de muchos colores y tiene elefantitos – suspiro de forma muy profunda – Me gustan tus elefantitos – Sonrió de nuevo con muchas mas risas exageradas – Yo tengo un calzoncito de elefantitos – Comenzó a tocarse el pantalón – Pensé que lo tenía puesto – Se paro del sofá y empezó a dar vueltas en el suelo, sintiendo la alfombra, su textura y la suavidad – Que bonita alfombra – Miro a Delia y la vio dormir plácidamente – Delia – Le susurro al oído – Delia – La llamo un poco mas alto sin llegar a un tono de voz normal – Delia, ¿Adivina que? Me bese con Uub, por eso vine – Soltó una risa extraña como si hubiera hecho un travesura – Ni siquiera extrañaba el Ecstasy – Volvió a reír pero esta vez con amargura, una risa mezclada con llanto – Me confundió mucho y tal vez él solo lo hizo por hacerlo, ¡Es un maldito! ¡Que mierda! –

Cayó en el suelo y se quedo mirando hacia el techo

- ¿Cuándo se fueron los elefantitos? –


La luz empezaba a molestarle, frunció su ceño y sus ojos se abrían perezosamente. Miro a su alrededor y observo la habitación sucia y desordenada; sin duda alguna estaba en casa de Delia.

- Te dije que era genial – Escucho la voz de Delia desde el marco de la puerta. Vio su cabello color rojo peinado y ella bien vestida, miro la taza con café que llevaba en sus manos y comenzó a rascarse la cabeza.

- ¿Por que estas vestida? – Pregunto la pelinegra curiosa por ver la vestimenta formal que llevaba puesta su amiga, no era de todos los días ver a Delia vestida formalmente, normalmente solo llevaba un short y una blusa de tirantes.

- ¿Qué? ¿Traes ganas de verme sin nada o que? – Pregunto sarcásticamente sin esperar respuesta que obviamente no llegaría por parte de la menor. Se acerco hacia ella y le extendió un tazón con sopa – Toma, ayuda para el dolor de cabeza –

- Gracias – Se quedaron en un silencio muerto. Solo se podía escuchar las gotas de agua que caían del grifo de la cocina.

- Así que… ¿Uub? – Pregunto a la chica, que mientras comía, abrió sus ojos como platos y un rubor comenzó a aparecer en sus mejillas.

- ¿Qué? ¿Cuándo? No, no Delia, no – Trato de articular las palabras pero parecía que todo lenguaje que conocía había desaparecido.

- Ya no te excuses – Una risa divertida empezó a resonar en las paredes, gracias a la reacción de Pan – Solo fue un beso –

- Cierto – Hundió su vista negra en el tazón con sopa, y su mente comenzó a indagar en si misma "Solo fue un beso" Solo eso, sin significado, sin amor, sin nada más que al parecer era curiosidad. Si Delia tenia razón ¿Por qué Uub se había ido? ¿No se daba cuenta que por culpa de él ella volvió a consumir? ¿Por qué necesitaba de Uub para no consumir? Miles de preguntas podría hacerse y ni la mitad podría contestar. Ni ella misma sabía lo que sentía hacia Uub. Su única esperanza para poder volver a ver a su amigo de la misma manera, era que él apareciera y le expusiera los sentimientos de él. No esperaba que Uub la amara y se muriera de amor por ella, esperaba que él llegara y dijera que no malinterpretara las cosas. Un beso solamente. Un beso sin significado diferente. Solo por curiosidad. Solo para ver que podría pasar.


- Ay, Uub, que bien que llegaste me preocupaste –

- Disculpe, Milk, no fue mi intención preocuparla –

- Ya esta bien. ¿Y donde pasaste la noche? –

- ¿Qué? Ah, eso no importa, y ¿Dónde esta el señor Goku? –

- Bueno, es domingo así que debe estar pescando en el río que esta colina abajo –

- Bien. Iré a buscarlo, la veo Milk – Dijo esto y comenzó a caminar hacia la puerta, después en su mente llego la imagen de la noche que acababa de vivir, durmió en un callejón, ni siquiera él sabía porque había decidido no llegar a casa de Goku, su cama fue un cartón que olía a orina y lo mismo uso de cobija, trato de relajarse durante a noche viendo las estrellas pero vio que no se podía observar ninguna, sintió en ese momento, en ese preciso instante que su vida estaba dando un cambio drástico, estaba acostumbrado a mirar la infinidad de hermosas estrellas que adornaban el cielo durante la noche, pero esa noche no vio ninguna, era el celo negro, solo con nubes grises, feas nubes grises que hacían que todo perdiera el sentido, que todo pareciera monótono y sin significado, el gris no lo impulsaba a seguir, no lo impulsaba a ver la vida con amor, todo el color y lo hermoso se esfumaba con la llegada del gris.

Y justo eso le estaba pasando.


- ¡Hey! Uub, ¿Por qué apenas llegando a casa? – La gran sonrisa típica de Goku apareció en su cara en cuanto sintió a Uub acercándose hacia él. El joven empezó a sudar en frio, ¿ahora que le diría a su maestro? ¿Qué beso a su adorada y única nieta solo porque si? Ni él sabía que había hecho, solo se sintió atraído por el color y significado que le podía dar Pan a las cosas, solo eso, quiso sentirse un momento parte de ella y ser todo de color,

No ser asesino

No ser sin sentido

No ser un culpable

Ser color puro.

- Eh, este, bueno, eso no importa la verdad, vine más que nada a solo ayudarle a pescar, creo que ah estado aquí hace ya tiempo ¿no? Supongo que es difícil. –

- Bien, já la verdad es que no, solo vengo aquí y me tardo un buen rato por que Milk siempre me esta gritando, prefiero estar aquí un rato solo, si estoy en casa después dice que no trabajo y que hace falta dinero, pero ¡Vamos! ¡Mr. Satán siempre nos da dinero! –

- Señor Goku, usted nunca cambiara verdad – Compartieron risas y luego quedo un silencio, fue largo pero placentero, su maestro había sido la figura a que seguir, como luchaba, como le hablaba de cuanto quería a su familia, cuanto amaba a sus dos hijos, el amor que se dio con el tiempo entre él y Milk y el gran cariño que le tenia a su nieta.

Solo por él.

Solo por él no la volvería a tocar.

Solo por el infinito respeto que le tenía, jamás volvería a hacerle algo a Pan.


- ¿Quieres, por favor parar? – Bra se estaba hartando de su amiga, Kim era hermosa y tenia un gran sentido para la moda así que no entendía porque la había hecho ir a su casa para ayudarle con atuendos, sabía lo que planeaba, mas ella no quería ofrecer su ayuda, la peli azul pensaba que tal vez a su mejor amiga le gustaba Uub, no quería darle su ayuda a Kim, él ya tenía una dueña llamada Pan, Kim no podía o mas bien no debía, interferir en esa "relación"

- Vamos, Bra, yo lo quiero para mi, y necesito lo mejor para que pueda llamar su atención – Empezó a peinar su cabello con las manos, se miro en el espejo y observo a su amiga de cabello azul. Se quedo seria un momento y luego comenzó a hablar – Quiero que me enseñes a poder seducirlo – Soltó de la nada una oración que Bra no esperaba, haciendo que los grandes ojos azules frente a ella se abrieran muchísimo, pareciendo que en cualquier momento podrían salirse de su lugar.

- ¿Qué? – No se lo preguntaba tanto a ella, se lo preguntaba mas a sui misma, no estaba segura de si había escuchado bien, si algo distinguía a sus amigas era lo orgullosas y prepotentes que podían llegar a ser, algo como lo que había dicho Kim, jamás habría esperado escucharlo de sus labios.

- Que quiero que me enseñes a seducirlo – Repitió la castaña, Kim ni siquiera lo conocía bien, era mas por orgullo, si Pan se quedaba con Uub ahora Pan sería mucho mas codiciada que ella, necesitaba tener a Uub porque él era ahora el chico que todas querían en el campus, llamaba mucho la atención, era alto, era listo, era atlético, su cabello, sus músculos, todo en él era espectacular y Kim lo quería solo para ella, para ganar mas orgullo, para ganar un "puesto" mas alto, para ganarle a Bra.

- Si entendí, solo quería ver si había escuchado bien –

- Si escuchaste bien, ¿me ayudaras o no? –


- ¿No tienes tarea que hacer Uub? – Pregunto Milk desde la cocina a Uub que veía la televisión con Goku en el sofá.

- Si, pero es muy poca, la puedo hace mas tarde – Contesto sin interés, viendo aún la televisión, vio como la cara de Goku paso de estar en calma a una que parecía de pánico, entendió que se había equivocado al contestar así.

- ¡Nada de eso! ¡Tienes que cumplir tus obligaciones jovencito! ¡Tal vez no sea tan tarde para que dejes de ser un rebelde como Goku! – Los gritos de Milk que podía escuchar hasta lo más recóndito del bosque y Uub hubiera dado todo por haber estado metros atrás de la señora esposa de su maestro.

- Si ya voy, disculpe – Salió de la sala con la cabeza mirando hacia el suelo como si fuera un niño regañado cuando el ay tenia 19 años, era casi un adulto y una mujer lo humillo. Entendió el temor de Goku hacia su mujer.

Goku y Milk observaron como Uub se fue a la habitación que antes había sido de Goten. Vieron como cerro la puerta en silencio y ellos entonces también quedaron en un silencio.

- ¿Para que quería hablar conmigo? ¿No podías esperas hasta la noche, cuando los dos estuviéramos en el cuarto? –

- ¿Cómo supiste que quería hablar contigo? –

- Ya te conozco bien, y se me hicieron muy fingidos esos gritos – Se sorprendió mucho al ver que su esposo era mas pura apariencia que lo que todos pensaban, era muy astuto y apenas lo sabia.

- Bien, lo que quiero saber es que si tu sabes donde paso la noche Uub –

- No lo se, cuando se lo pregunte me desvió el tema, creo que deberíamos darle su espacio, Milk –

- Goku, pero si paso algo, creo que debería decírnoslo –

- Tenle confianza, es un gran chico, jamás haría algo indebido –