Vampires: the boarding school of the lies

Capítulo 3: Pesadillas

Sipnopsis:Bella esta enamorada de su hermano desde que le salvó la vida, lo que no sabe, es que el amor que su vida, esconde un secreto y que jamás, podrán estar juntos.

Parejas: Todas y ninguna.

Comentario: Fanfic inspirado en Vampire Knight, Medianoche y Twillight.

Soy el mejor depredador del mundo ¿no es cierto? Todo cuanto me rodea te invita a venir a mí: la voz, el rostro, incluso mi olor. ¡Como si los necesitara! ¡Como si pudieras huir de mí! -Rió con amargura- ¡Como si pudieras derrotarme...! No temas...-murmuró- Te prometo... -vaciló-, te juro que no te haré daño... - Edward a Isabella-

Los vampiros desean la sangre de las personas, mi sangre y a veces no puedes hacer nada para controlarlo, es su instinto, un instinto depredador que aterroriza a cualquier humano, pues cuando algo se les mete en la cabeza, se combierte en juego sumamente excitante para ellos.

Hasta te hacen dudar a ti sobre si el juego es excitante.

Creo irreal la historia de que una humana pueda enamorarse de un vampiro, ¿qué vería, en un engendro sin corazón? Se deslumbran por la belleza, como toda adolescente, no pueden evitar fijar la mirada en aquella fuente que les hace demasiado hormonales, a veces, deseo gritarles sobre lo que es la capacidad de autocontrol, pero me acallo, pues, no es mi problema.

Y a la vez, sí.

Diario vampírico, por Isabella Swan.

Las vacaciones de navidad se acercaban, tentaban, alegraban y hacían suspirar a demasiadas personas, tan solo el pensar, que un baile se iba a realizar en menos de dos semanas les hacía comenzar a gritar, como adolescentes hormonales que son.

Isabella suspiro mientras intentaba comprender un problema de matemáticas, bufó con resignación mientras restregaba sus manos con su rostro con indignación, desde que Drew le enseñó su cicatriz no se había sentido en casa, aquí, en el internado, no sentía que era su casa y mucho menos un hogar para vivir, nada más cerrar los ojos se sentía aterrorizada y cogía con más fuerza la pistola que tenía debajo de la almohada.

¿Acaso era posible? ¿Acaso Edward también era un vampiro?

Sacudió la cabeza con indignación, gruñó con fuerza y estampó el lápiz contra la mesa, empujando la silla hacia atrás con rudez y desesperación.

-No hagas tanto ruido.-Rogó Lauren, mientras sostenía una revista de moda entre las manos.

Isabella susurró un simple lo siento y se sentó en su cama, bostezó y se encogió en esta, Lauren la miró por encima del hombro y se rió en bajo, Isabella enarcó una ceja, mientras Lauren volvía a fijar sus ojos en la revista, sumamente divertida.

-¿ De qué te ríes?-Preguntó Isabella interesada.

Lauren negó con la cabeza, reflexionó un instante y volvió a negar inmediantamente.

-Venga Lauren, ¿de qué te ríes?- Preguntó Isabella con una sonrisa divertida.

Lauren la miró de reojo y suspiro divertida mientras se cruzaba de piernas en la cama y miraba a su compañera con una sonrisa pícara, dejó la revista sobre su regazo y comenzó a reír sin poder evitarlo.

Habla, Lauren.-Rogó Isabella.

-Verás..-Rió.- Van diciendo por ahí que tú y Ángela.-Juntó los dedos con fricción mientras volvía a romper a reír.

Las pupilas de Isabella se dilatarón con asombro.

¿Ella? ¿Con su mejor amiga?

Gruñó con amargura, mientras saltaba de la cama y se acercaba a la puerta.

-Víboras.- Siseó antes de salir cerrando la puerta de un portazo.

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Isabella se acomodó de nuevo en el pasillo, estaba cansada de los comentarios ofensivos de Lauren y en aquellos momentos no podía ir con los Cullen, desde lo de Drew, ella se sentía intimidada por su presencia, suspiro pesadamente mientras una insignificante lágrima de rabia caía por su mejilla.

¿Y Drew?

No, se negó a si quiera pensar en que él tendría las puertas de su habitación abiertas a ella, él era un alumno correcto y cualificado, por el momento no había saltado a la cabeza de nadie para buscar sangre, pero ella seguía intimidándose por su simple presencia,algo que hacía dudar a los demás internos sobre si su relación familiar – primos.- era una falsedad.

Una idea descabellada pasó por su cabeza.

¿Y Ángela?

Podría ir a su cuarto, en las vacaciones del año pasado ya habían dormido juntas, cuando Isabella la invitó a pasar el verano juntas en una casa en la playa, no había nada de que avergonzarse, las suposiciones de Lauren eran completamente falsas y ellas dos tenían demasiada confianza, incluso, Ángela la reprocharia si no fuese, pensó sonriente.

Vaciló un instante, últimamente ella y Ben habían intimado demasiado, es más, ella cada vez se veía más radiante y Ben siempre llevaba suéters de cuello largo, para esconder las noches de pasión, pensó Isabella y se ruborizó al pensar a Ángela haciendo algo con Ben, ella era Ángela, una persona pura, o eso parecía.

Acercó oreja a la puerta de Ángela y sin saber porqué, aguantó la respiración, no se escuchaba nada, estaba dormirda, sintió remordimientos del solo pensar en irrumpir en su habitación cuando ella estaba profundamente dormida, además de molestar a Jessica, su compañera de habitación.

Isabella tragó en seco y se armó de valor para abrir la puerta, miró por la rendija y se quedó sin aliento, Jessica estaba en la cama de Ángela y esta abrazándola con fuerza, aunque Isabella no podía divisarlo todo con claridad, por la poca luz que traspasaba por las farolas, era inconfundible de que eran los rizos castaños de Jessica los que caían por la espalda de Ángela.

Vio un destello rojo.

Isabella cerró la puerta, con el corazón sobresaltado, su respiración fue agitada y traspasó sus manos por su rostro una y otra vez, ansiosa y asustada, por no decir desesperada.

¿ Ángela...?

Entonces abrieron la puerta de la habitación de Ángela, Isabella dudó un instante en si mirarla o no, rehusó la mirada un instante y se armó de valor para ver..

-¿ Bells?-

... el rostro adormido de Ángela.

Isabella suspiro de alivio, mientras Ángela se apretaba su bata contra su cuerpo, tiritando, enarcó una ceja, dubitativa.

-¿Qué haces aquí?-Preguntó.

Isabella se encogió de hombros, aún sentía su respiración agitada y como sus pulmones no eran constantes, suspiro cogiendo aire con fuerza y la miro, sonriente, alagando que se encontraba incómoda en su habitación.

Ángela la sonrió, cerró la puerta un instante y cuando la abrió salía una muy sonriente Jessica dispuesta a cambiar el cuarto a Isabella, esta suspiro de alivio, aunque seguía un tanto aterrada, con un deje de histeria en sus ojos.

Pasa.-Pidió Ángela, sonriente.

Isabella asintió, agarrando con fuerza la fina manta que llevaba sobre los hombros, hechó una pequeña ojeada al cuarto de Ángela, había mucho que no entraba, desde lo de Drew, ella y Ángela habían perdido un tanto el contacto, Isabella parecía como ausente en las clases y Ángela, no quería atosigarla con preguntas indiscretas.

Isabella se sentó en la que era la cama de Jessica y se acomodó las mantas sobre su cuerpo, Ángela encendió una luminosa luz artificial y Ángela rió cuando Isabella se tapó los ojos por la molestia de la luz.

Pareces un vampiro.-Siseó con ironía Ángela e Isabella tuvo que hacer tripas corazón para no lanzarse contra ella.

Miró hacia otro lado, tragándose sus palabras y con rostro cansado, Ángela dejó de reír y la miró, se sentó en su cama con cautela, acarició el rostro de Isabella y le susurro palabras en latín que si quiera ella comprendía, lo que hizo sonreír a Ángela.

Mañana tenemos el examen de latín.-Siseó, mientras su dedo índice rozaba el pómulo de Isabella.

Isabella abrió los ojos y bufó, si quiera se había percatado de en qué fecha estaba, suspiro derrotada, mientras se tapaba el rostro con sus manos, ahogando un chillido de histeria, se sentía cansada y humillada y avergonzada y si quiera sabía porqué.

Se tumbó en la cama, derrotada y Ángela se estiró con ella, en la cama, pasando un brazo por sus hombros y acercando su frente a la suya, los ojos de Ángela eran castaños, pero un castaño especial, con un deje, Isabella tragó en seco, con un deje de rojo escarlata.

Cerró los ojos con fuerza.

-¿ Estás molesta porque quiera dormir contigo?- Bromeó Ángela, divertida.-Ya sabes, como en los viejos tiempos.

Ángela rozó el cuello de Isabella sin que esta se percatase del contacto.

Es extraño..-Siseó Isabella.

-¿ El qué?- Preguntó Ángela acercándose más a ella.

Esta ahogo con grito y cerró los ojos con fuerza.

Tus ojos..-Siseó Isabella, mientras Ángela clavaba sus uñas con fricción en el cuerpo de Isabella.

Esta abrió los ojos, sobresaltada y con el corazón en puño, nunca había sentido tal dolor, tan atroz, incluso podía sentir como la sangre corría por su cuello y Ángela no dejaba de sonreír, como la niña buena que parecía ser, pero fue entonces.

Cuando Isabella pudo ver que aquel deje de rojo escarlata se extendió en sus ojos, que en aquellos momentos eran dos bolas rojas escarlata que la miraban con diversión, Isabella ahogó un grito, cuando Ángela recorrió con sus afiladas uñas su cuello hasta la clavícula.

Felices sueños, Isabella.-Siseó, con voz aterciopelada.

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Isabella despertó con el primer rayo de sol de la mañana, nada más abrir los ojos saltó de la cama, sobresaltada y tocó su cuello, buscando la marca de una cicatriz, pero no había nada, ni si quiera podía sentir un pequeño rasguño, sus pupilas se dilataron.

Buscó un espejo con la mirada y se acercó corriendo a él, analizando con sumo detalle su cuello en busca de la irrefutable prueba de que Ángela era un vampiro, pero no había nada, ni si quiera una simple marca distorsionada, nada.

Isabella tapó su rostro con sus dos manos y ahogó un estruendoso grito, pateó la pata de su cama y comenzó a respirar agitadamente.

¿Qué demonios ocurrió la noche anterior?

Cerró los ojos con fuerza, mientras se sentaba en su cama y escondía su rostro entre sus manos.

Entonces, sintió el contacto de otra mano sobre su cabello, se sobresaltó, botando de la cama, para encontrare a Ángela, con el cabello aún mojado, que tenía una mirada preocupada, Isabella dio un paso hacía atrás, cayendo sobre la cama, mientras Ángela enarcaba una ceja.

-¿ Qué te ocurre?- Preguntó, frunciendo el ceño.

Aquella mañana, Ángela parecía totalmente inofensiva, ni en comparación con el rostro vulgar y odioso de la noche anterior, de rasgos definidos como los del mismísimo demonio, Isabella negó con la cabeza, mientras balbuceaba palabras incomprensibles.

-¿Qué ocurrió ayer?-Preguntó, balbuceante.

Ángela sonrió, dejando una simple risa entre sus palabras y se enroscó el cabello en sus dedos, podía parecer símbolo de nerviosismo, si no fuera por la seguridad que parecía radiar Ángela.

Te quedaste dormida nada más caer en la cama.- Explicó Ángela.- Cuando fui a apagar la luz porque decías que te molestaba, ya estabas dormida.-Explicó.

Las pupilas de Isabella se dilataron y esta comenzó a tranquilizarse, solo ha sido una pesadilla, se dijo a sí misma, una horrible pesadilla.

-Has gritado esta noche.-Explicó Ángela e Isabella asintió, gritándose a sí misma, en su fuero interno, que tan solo fue un sueño, hasta que se lo creyó.

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Aquella misma tarde, Carlisle le había pedido a Isabella que asistiera a su despacho, esta se sentó en el sillón, acomodada y suspiro, sin poder quitarse de la cabeza aquel espantoso sueño, un escalofrío recorrió su columna vertebral y suspiro, cansada.

Parece que no has dormido bien.-Alagó Carlisle, mientras sus ojos miel tostada impactaban con los de Isabella y esta, sin decir palabra alguna, se encogía en su asiento.

Isabella aún se sentía aterrorizada con tan solo sentir la presencia de Carlisle, sus ojos mirándola con sumo furor, la hizo estremecer.

-¿De qué estás asustada?-Interrogó Carlisle.

Pesadillas.-Concluyó simplemente Isabella.

Carlisle suspiro, derrotado.

-Te he hecho llamar para comunicarte un par de cosas.- Siseó, mientras ordenaba sus papeles sin demasiado entusiasmo.

Pero antes..-Rogó Isabella.- Tengo preguntas.-

Carlisle enarcó una ceja, suspiro y la miró con gesto desenfadado.

-Adelante, pero solo una.-Siseó.

Isabella se oprimió la cabeza, pensando cual sería la adecuada de preguntar, suspiro, mientras apretaba los labios y miraba a Carlisle.

¿Porqué Drew tiene el mismo color de ojos que los Cullen?-

Sí, se felicitó Isabella, esa sería la pregunta más adiente en ese momento para ser respondida, Carlisle la miró y se rió.

No pensarás..?-

Isabella bajó la cabeza.

-Isabella, son lentillas, todos los Cullen tenemos los ojos de color miel.-Explicó.

Isabella frunció el ceño.

-Todos menos yo.- Siseó, sintiéndose excluida.

-Tú no tienes los ojos color sangre.- Explicó Carlisle, de forma coherente.

Isabella asintió, derrotada mientras miraba a Carlisle, preparada para las noticias, este la miró y sonrió, con un gesto de desagrado , las noticias no iban a agradar a Isabella, esta se revolvió en la silla e hizo un movimiento con la cabeza, otorgando la palabra a Carlisle.

Isabella intentó rehusar la mirada de Carlisle y buscó algún punto inofensivo que mirar en el despacho, pensó en uno de los jarrones, pero tenían dibujados rosas con espinas y aquello le recordaba, inmediatamene, a la sangre, se estremeció y su vista se nubló por un segundo.

Sacudió la cabeza un instante y, proseguidamente, miró a Carlisle, intentando parecer segura de sí misma, aunque su mirada, la delataba, estaba aterrorizada por cualquier noticia que se desvelara, lo peor de todo, es que la mirada de Carlisle era tan penetrante que la hacía dudar de si era humano, suspiro un fuerza.

Isabella, sé que esta noticia no te va a sentar bien..-Vaciló en si hablar o acallar.

Isabella le miró, con mirada insistente.

-¿Qué ocurre?-Siseó, asustada.

Carlisle suspiro, mientras pasaba la mano despreocupadamente por su cabello con un gruñido, Isabella jamás había visto a Carlisle así de histérico, parecía dolido, Isabella sabía que era por una de las noticias que le iba a comunicar y se aterrorizó.

Empezaré por la buena.-Siseó, mientras arrugaba el ceño.-Por la medianamente buena.-

-Habla.-Rogó ella.

No queremos dudar de tu eficacia, Isabella, pero ultimamente estás muy despistada en torno a tus armas y en como matar a un vampiro, pareces aterrorizada.- La mirada profunda de Carlisle impacto en la de Isabella y esta rehusó el devolvérsela.

-¿ Qué va a ocurrir al respecto?- Preguntó, aterrorizada, mientras fijaba su mirada en un cuadro de la edad media, con unos hombres de tez extremadamente pálida asomados a un balcón y sonriendo, mientras que por sus labios carmesí sobresalían un par de colmillos.

Isabella se estremeció.

Le iban a quitar el arma y los derechos de matar a un vampiro, no tendría libertad a partir de ahora, se sentía aterrada de tan solo pensar en ello.

-Un ex caza vampiros te ayudará.- Explicó Carlisle.

Isabella suspiro, aliviada, mientras asentía débilmente, haciendo caso omiso a la gravedad de la situación, no importaba, con tal de que no le quitaran el arma por el cual se sentía protegida, medianamente.

¿ Y la otra?- Preguntó, Isabella, ahora despreocupada.

-Edward se ha ido.- Siseó Carlisle e Isabella pudo observar la mirada de Carlisle, el dolor que profundizaba en ella.

Isabella sintió como un látigo la había atacado sin piedad contra su corazón, se quedó sin aire un instante, mientras sus manos buscaban algo en lo cual agarrarse para no caerse de la silla, pero al cabo de pocos segundos – que parecieron eternos.- la vista de Isabella se nubló.

Estaba cansada, dolida y corrompida, además, de sin razón para existir.

Flash back.

¡Me quieren comer!- Gritó Isabella, sobresaltada, mientras alzaba su tronco de la cama, su corazón latía desbocado y se sentía terriblemente asustada.

Fue entonces cuando se percató de un sutil movimiento que se hallaba en su habitación, agarró con fuerzas las mantas, mientras sus dientes comenzaron a castañear del terror, tenía catorce años y aún era una niña sumamente asustadiza, a pesar de que eran vacaciones de verano, cuando podía dormir en la habitación que se entrelazaba con la de Edward.

La figura se acercó a Isabella y la abrazó, los labios carmesí de Edward rozaron la frente de Isabella.

Una pesadilla.- Concluyó Edward, mientras Isabella asentía debilmente, este la acercó a su pecho de mármol y la acunó con fuerza, sintiéndose realizado al no sentir ninguna atracción por su sangre.

Gracias por protegerme , Edward.- Siseó Isabella, mientras arrastraba a su hermano adoptivo para que se acomodara en su cama, este lo hizo gustoso, mientras la sonreía y la acercaba aún más a su pecho, Isabella tiritó del frío, pero no se lo dijo a Edward.

Prometeme que nunca te marcharas, Edward.- Rogó, Isabella.

Nunca.- Prometió, mientras la besaba en la coronilla.

Fin del flashback.

Isabella Esperaba poder desmayarme pero, para su desgracia, no perdía la conciencia. Las oleadas de dolor, que apenas la habían rozado hasta ese momento, se alzaron y barrieron su mente, hundiéndola con su fuerza. Y no salió a la superficie

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