Capítulo 4.
Ryu.
Cuando pasó el efecto de la parálisis total me levanté y fui cojeando donde estaban los demás, aunque se hubiese pasado el efecto de la parálisis total aun tendría pequeños momentos en los que algunos músculos se paralizarían hasta que descanse por la noche.
Asume me cogió de la mano y me llevó a la sombra de un árbol apartado de los demás, cuando estuvimos sentados él me pasó un brazo sobre los hombros y me acercó a su pecho.
-Me asusté mucho cuando te vi tirado en el suelo sin moverte-me dijo mientras pasaba su mano por mi pelo, "que mono es" pensé.
-Aw, que mi grandullón se preocupa-le dije mientras con mi mano acariciaba su barba y después le di un suave beso. De repente se escuchó que alguien se aclaraba la garganta, miré al lugar de donde provenía es ruido, me encontré frente a nosotros a todos. Kakashi estaba un poco rojo y apretando los puños, Kurenai con cara de que bonito, Gai estaría pensando "bien hecho chaval, sigue el camino de la juventud" y los demás estaban boquiabiertos excepto Sasuke y Neji que les éramos indiferentes.
-¿Tienen algo que decirnos Asuma sensei y Ryu?-preguntó Naruto.
-Yo creo que viendo lo que habéis podéis imaginaros lo que pasa-le di otro beso a Asuma.
Escuché a mi padre lanzarse contra nosotros, pero aunque él sea rápido yo lo soy mucho más. Lo agarré del chaleco y lo lancé por lo aires hacia un árbol. Pero aterriza de pie y recto como un poste.
-Esto es decisión mía y tu tienes que aceptarlo, si no, por muy padre mío que seas pelearé contra ti-le dije muy serio, el se relajó por mis palabras, razonó y supo que no tenía nada que hacer, yo estaría con Asuma costase lo que costase, se acerco a mi y me abrazó, al principio me sorprendió pero después yo correspondí su abrazo.
-Pero por favor te lo pido, contrólate un poquito delante de mi, no quiero ver a mi hijo de dieciséis años con mi amigo de veintisiete-al final él tenía razón, debía chocarle un la situación.
-Vale papá, lo intentaré, pero así es el amor-me solté del abrazo de mi padre y me tiré contra Asuma, enrollando mis piernas alrededor de su cintura y después besándole muy apasionadamente y después él me puse las manos en el culo y yo gemí. Todos se quedaron impresionados ante ese gemido inesperado, me volví para mirar a mi padre y le susurré inaudiblemente-perdona-él me dio a entender que me leyó los labios asintiendo.
Las batallas siguieron su curso con normalidad, fueron un poco aburridas excepto la de Neji y Sasuke y la de Ino y Sakura, al principio iban en serio pero después se dijeron algunas tonterías y se agarraron de los pelos, fueron todos a separarlas excepto Asuma y yo que nos quedamos sentados cogidos de la mano, unos minutos después un escalofrío recorrió mi espalda, Asuma lo notó y se pegó un poco.
-¿Tienes frío pequeño?-me preguntó, yo en respuesta asentí y él abrió su abrigo, me pegó a él y después lo cerró haciéndome quedar en el abrigo con él, pero al cabo de un rato me quedé dormido sobre su pecho.
Asuma.
Mi pequeño se quedó dormido sobre mi pecho y a mi ya me estaban pesando los ojos, al final no aguanté mas y me quedé dormido junto a mi pequeño, nunca me imaginé que le querría tanto.
Después de una media hora sentí como una mano empujaba mi hombro y me despertaba. Abrí los ojos y vi como me despertaba Kakashi, al intentar levantarme Ryu se movió un poco y después paso los brazos por mi cuello y enredo las piernas en mi cintura, pero sorprendentemente seguía dormido.
-En serio ¿no puedes dejar en el suelo a mi hijo?, aunque sea solo mientras no este yo-me dijo Kakashi con la cara roja de furia.
-Kakashi por dios, se que es tu hijo y te fastidia que tu amigo esté con él pero yo le quiero, y como ves-señalo a Ryu dentro de mi abrigo-él a m también, ¿por qué te cuesta tanto?
-No lo sé, estoy frustrado, llega mi hijo que ni sabía de su existencia y encuentra novio y se va con él y yo mientras estoy solo, y encima no avanzo nada con Kurenai-espera ¿qué?, ¿le gusta Kurenai?, mientras yo flipaba vi como la expresión de Kakashi cambió, no quería decir eso.
-Mira, no debería pero te voy a contar una cosa-le hice un gesto con la mano para que se acercase-tu también le gustas a Kurenai-él se queda estático y con la boca abierta-inténtalo con ella te mereces ser feliz.
-Gracias por decírmelo pero sigo pensando lo mismo entre mi hijo y tú.
-Es que no lo ves, imagínate que consigues estar con Kurenai y su familia se opone, ella al final acabaría deprimida y lo dejaría contigo y acabaría odiando a su familia.
-¿Y eso que tiene que ver con mi hijo?
-Es que no lo ves, si no dejas de intentar separarnos él se deprimirá, me dejará y estará aún más dolido, y a ti te odiará-su gesto cambió al momento, se quedó un rato pensando y después me dio un abrazo inesperado, apretando a Ryu, este se quejó pero no despertó.
-No me voy a volver a meter entre vosotros, quiero que él sea feliz, y gracias por decirme lo de Kurenai-dijo antes de marcharse.
Llevé hasta casa a Ryu y lo dejé sobre la cama, miré por la ventana y ya vi que era de noche, desvestí con cuidado a Ryu y lo metí bajo el edredón y las sábanas, me di una ducha y me puse los pantalones de pijama, me metí en la cama y miro a Ryu, estaba medio destapado y tiritando, lo tapé hasta arriba y pegué su espalda a mi pecho para dormir en cucharita y darle calor.
Me desperté por la mañana, tenía ese día libre así que me quedé un poco con los ojos cerrados hasta que me di cuenta de que había un lado de la cama que estaba vacío, miré el reloj y eran las nueve, normalmente Ryu seguiría durmiendo, me levanté y empecé a buscarlo pero no lo encontraba.
-¡RYU!-nadie me respondió así que salí corriendo a la calle para buscarlo pero de repente choqué con algo y caí al suelo, me levanté rápidamente y ante mi estaban Shikamaru, Ino y Choji.
-¿Dónde vas sensei y así?-me dice Ino mirándome de arriba abajo.
-¡NO ENCUENTRO A RYU!¡RYU! ¿Dios, dónde estará?-dije con el corazón a mil, no sabía dónde estaba y ya estaba muy nervioso.
-Sensei cálmate, seguro que estará con Kakashi ahora entra en casa-me dijo Ino empujándome adentro de casa.
-Sensei aquí hay una nota-me dijo Shikamaru cogiéndola de la encimera de la cocina y tendiéndomela.
Grandullón.
Como te dije el otro día tengo que comprarme ropa así que me voy a comprar, excepto abrigos, si quiero uno te lo cojo a ti, me encantan, tienen tu olor. Bueno a lo que iba, volveré sobre las diez y media. Te quiero.
Tu súper enamorado pequeño, Ryu.
Cuando llegaron las diez y veinte me puse a hacerme el desayuno, el no encontrar a Ryu me quito el hambre, además en diez minutos llegaría Ryu y así comería conmigo. Y justo como pensé, diez minutos después vi entrar a Ryu con un montón de bolsas y con una ropa diferente a la que yo usaba, llevaba unas botas negras, unos pantalones MUY apretados, una chaqueta de cuero, llevaba una pulsera de cuero con pinchos, tres anillos en los dedos gordo, corazón y anular de la mano izquierda y un collar de pinchos, vendría con la pulsera. Después, me tiré sobre él para abrazarle y besarle.
-Dios, me preocupaste mucho, la próxima vez déjame la nota sobre la cara, me puse a buscarte como un loco-le dije mientras estábamos con las frentes pegadas.
-Lo siento grandullón, pero en algún momento tendría que ir a comprarme la ropa, la tuya me queda un poco grande, claro, tu eres el grandullón y yo el pequeño-ambos nos echamos a reír por su broma, dejó las bolsas en la habitación y vino conmigo a desayunar.
-Con esa ropa me provocas demasiado-le dije acariciándole el culito y mordiéndome el labio.
Ryu se dio la vuelta, me puso las manos en la cara, dios que mono-te quiero cariño-lo de cariño me ha sorprendido un poco.
-Yo también te quiero-decidí dejar el calentón y darle amor a mi pequeño, no todo en una relación es sexo, no quiero que mi pequeño piense que solo lo quiero para eso.
-¿No te importa que deje las bolsas con la ropa aquí hasta la tarde?
-¿Y si te vienes a vivir conmigo?-mi pregunta lo dejó impresionado.
-Bueno no se, le tendré que preguntar a mi padre, al fin y al cabo soy menor-"si le tiene que preguntar a Kakashi esta clarísimo que no"-pero voy a hacer lo posible para quedarme con mi gordo. Voy ahora que a él también le dieron el día, chao, te quiero-me dijo lanzándome un beso.
Ryu.
Salí de casa de Asuma, bueno si tengo suerte mía también, caminé hasta la casa de mi padre, me coloqué frente a la puerta y toqué.
-Voy-dijo mi padre desde el otro lado de la puerta antes de abrir-hola hijo-aún me seguía sonando raro, pero siendo mi padre tenía todo el derecho a llamarme hijo.
-Bueno, yo venía a preguntarte si…
-¿A ver dime no me dejes con la duda?-me interrumpió.
-Pues, ¿puedo irme a vivir con Asuma?-se quedó un poco perplejo y se estaba poniendo rojo pero se oyó un ruido en el piso superior e hizo que el se distrajera, activé el sharingan y vi que había una persona arriba, había un chakra que conocía muy bien, pero no conseguía identificarlo.
-No me gusta nada la idea, pero creo que tú ya eres lo suficientemente maduro como para decidir si quieres irte a vivir con Asuma.
-Te voy a decir la verdad, antes de aparecer por aquí mi vida era un completo caos, todos me habéis dado un lugar en el mundo, y Asuma y tú le dais orden a mi vida, me iré a vivir con él pero eso no implica que venga algún día contigo-en su ojo visible se notó como sonrío porque no me olvidaría de él.
-Pues bueno, ve con él y dale la noticia.
-Si, y tú-le señalé-¡dile a Kurenai sensei que puede salir!-ante mi comentario él se quedó perplejo-bueno, yo me voy con Asuma, y no lo estropees con Kurenai sensei, pude y puedo leer en tu mente que te gusta.
Salí de casa de mi padre más que contento, iba a compartir casa por primera vez, con mi primer novio. Llegué a casa de Asuma, se levantó del sofá de un salto.
-¿Qué te ha dicho?
-Lo siento-me miró con cara de pena y vino para abrazarme-vas a tener que hacer mucho sitio en el armario.
