Lamento haber tardado tanto u.u pero sucedieron muchas cosas: la influenza, los examenes finales, subió el dolar... ok si, soy muy perezosa y no subi otro cap rapido, pero tengo mis razones!!! segun io, ia sabia como iba a seguir todo, pero tuve una epifania y no supe donde colocarla, asi que ahora are un cap mas de un n° planeado, pero en lo que elegia q acr tuve una crisis de escritor (crei que eran un mito, pero sorprendentement si existen) EN FIN, se que miz dramas personalez no son la razon xq stan leiendo esto asi que:

Capítulo 4

Melodía/Acosadora

Nota: En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.

-Así que ¿te encontraste a Zoe?

-ahora está trabajando en el mismo café que otra amiga

-ya ha pasado mucho tiempo

Cinco o seis años desde que los conocí. Takuya era a pesar de todo mi mejor amigo desde todo ese tiempo. Estudiamos juntos la secundaria y ahora el instituto. Sin quererlo él había estado junto a mí en los momentos más difíciles de mi vida, y aunque tuvo que lidiar con mi actitud, al final siempre terminábamos bien.

-fue un encuentro extraño –comencé

-si lo creo

Miré a Takuya tratando de imaginar el porqué de su actual mirada ausente. Recordé la última ocasión en que escuché de Izumi.

-espera ¿ustedes no eran…?

-tranquilo, eso fue hace mucho tiempo y éramos unos niños.

-tú sigues siendo un niño

-sí, pero si entre ustedes dos hay algo-

-¿¡QUÉ?!

Hace cinco años nos golpeábamos por cualquier estúpida pelea. Hace cinco minutos lo había golpeado por comenzar a molestar. Si bueno, en cinco años pueden pasar muchas cosas, pero mi amistad con Takuya no cambiaría nunca.

Trataba de recuperar mi color natural cuando me encontré con lo que parecía era la turista de algún país que no tenía una palabra para "cómodo". Llevaba unas botas, una falda larga y todo un conjunto que posiblemente eran de marcas caras, pero sinceramente, no me interesaba.

Alzó sus gafas grandes oscuras con una inscripción de "DKNY" y me miró con unos ojos color entre verde y amarillo.

-excusez-moi

-oui?

-il pardonne, je suppose que tu parles français

-oui...

-pourrais-tu me dire où suis-je?

Tomó un mapa de Tokio mal traducido al francés y lo señaló con un dedo

-je suppose... –me observó un segundo mientras yo me ponía a darle indicaciones –tu es dans-

-mais oui c'est toi qui es!

-ah?

Me abrazó del cuello y se colgó de mí. Perdí un poco el equilibrio y me hice para adelante, pero al ver que así ella no se despegaría de mi intenté alzarme solo logrando perder el aire. Se veía muy emocionada quitándome la posibilidad de respirar, pero para alguien como yo que le desagrada de manera especial que un desconocido le toque eso no era ni lindo ni agradable.

-¡Kouji!

Dijo mi nombre muy emocionada ¿quién era y porqué sabía mi nombre? Me daba ganas de empujarla y dejarla caer al piso pero preferí utilizar el plan B

-¡Takuya!

-perdón, ni si quiera sé que sucedió

Demonios. Lo peor, es que aún entendiendo su idioma, ni si quiera yo entendía qué demonios sucedía

-desmañado

Volteé a ver. La chica que hace un momento hablaba francés ahora miraba críticamente a Takuya. ¿Ahora hablaba español?

-¿desmañado?

Mientras Takuya se cuestionaba acerca del significado de esa palabra yo me cuestionaba algo un poco más importante

-¿podrías soltarme?

Takuya se acercó a mí mientras yo recuperaba la compostura

-¿qué es desmañado?

-una forma de decirte inepto

-ah… ¿qué?-

-torpe

-que no use palabras rebuscadas no significa que-

-Takuya, lee un libro

Ambos nos quedamos viendo a la chica.

-¿quién es ella?

-me llamo Madeleine Josephine Campbell

Me quedé pensando… Había escuchado ese nombre en algún otro lugar… Se acercó a mí y con una leve sonrisa y con bastante delicadeza, tomó un mechón de cabello que tenía en la cara y lo puso del lado de mi cabeza, acercándose tanto que me obligó a doblarme un poco hacia atrás

-¿no recuerdas, Kouji?

La forma en que decía mi nombre me dio escalofríos, lo que me dejó una sensación de dejavú. Me miró con sus ojos de depredador hambriento un par de segundos lo que hizo que un interruptor en mi cerebro hiciera efecto.

-¿Ma-Madd?

Ella me miró con una sonrisa maliciosa. Mi cerebro me decía que debía de huir de ahí en ese instante. Apunté al final de la calle y manteniendo mi cara de espanto alcé la voz

-¡¿qué demonios es eso?!

Takuya y Madd voltearon a ver al mismo tiempo. Tomé a Takuya por la camisa y salí corriendo lo más rápido que mis pies me dejaban. Patético, huyendo de una chica. Otra vez.

Di un largo suspiro. Takuya y yo nos encontrábamos unas calles lejos de donde había empezado a correr. Ambos estábamos apoyados en una pared recuperando el aliento.

-¿tienes algún problema? ¿Por qué demonios salimos corriendo?

-ella es…

-¿quién demonios era ella?

Di un suspiro

-¿recuerdas que te conté que mi padre y yo viajábamos mucho antes? Una vez fuimos a Francia, y en lo que yo aprendía el idioma arreglaba mis problemas con… bueno-

-el idioma universal de la violencia –Takuya se rió un poco en lo que yo asentía

-ahí conocí a una niña muy insegura a la que una vez le di una estúpida chaqueta (la cual yo odiaba) porque tenía frio y como todo mundo se enteró de que ella había hablado conmigo sin salir lastimada, todo mundo le prestaba mucha atención y ella se convirtió de una niña insegura a esa cosa que me estaba ahogando hace un momento.

-interesante, tienes una acosadora

-si

La agonía llenaba mi voz en lo que me dejé resbalar un poco por la pared. Bajé la cabeza sin esperanza. Él solo se rió, pero luego de pensar un poco volteó a verme curioso.

-Kouji, la chaqueta que le prestaste a Zoe esa vez… ¿te gustaba?

-… ¿A dónde quieres llegar con eso?

Luego de una plática un tanto invasiva, los dos llegamos al café.

-Bienvenidos al- ah si eres tu Kouji

Las miradas de Akira y de Takuya chocaron y en ese momento deseé no haber estado ahí.

Akira apuntó a Takuya

-¡¿TU?! ¡TE DIJE QUE SI TE VOLVÍA A VER-!

La sujeté de la espalda antes de que se tirara encima de Takuya. Comenzó a luchar para que la soltara

-¡Suéltame!

-¡Kouji hagas lo que hagas no la sueltes!

-no lo haré Takuya

-¡argh! –dejó de luchar para que la liberara en un suspiro –pensé que ya no te llevabas con este tipo

Había olvidado que Takuya y Akira eran… no como agua y aceite, sino más bien como gasolina y fuego.

-¿qué sucede aquí? –Izumi se acercó por el escándalo –eh… ¿Takuya?

Akira volteó a verla sorprendida

-¿tu igual lo conoces?

Izumi asintió inocentemente. En un momento sentí cómo el pequeño demonio que tenía en brazos se resbaló rápidamente y se fue hacia Takuya y justo cuando creí que ya no lo volvería a ver con vida, apareció Kouichi y sostuvo a Akira por la cintura.

-¿qué sucedió? Pensé que estos dos no se podían ver ni en pintura

-mi error

Sacudí una mano. Aki agitaba sus manos para llegar a Takuya que estaba a un metro de él hasta que se dio cuenta de que era imposible y bajó los brazos. Takuya rió un poco

-enana

De nuevo comenzó a agitar los brazos con más fuerza

-contrólate Aki ¿quieres?

-rawr

-¿si te suelto prometes no tocar a Takuya?

-¿puedo torturarlo psicológicamente?

-solo no lo toques

-de acuerdo

La soltó y ella miró a Takuya dando un paso con fuerza solo para asustarlo

-Eres patético, te asusta una niñita

-tú no eres una niñita ¡eres un demonio!

Aki le soltó una tétrica sonrisa.

-bueno, ya he perdido bastante tiempo y energía en vano, no voy a seguir perdiendo más

-me alegra que lo notaras

Se fue sola al fondo del café, pero decidí seguirla

-pensé que ya no te llevabas con él

-¿qué? ¿Por lo que pasó hace dos años?

Asintió. Miré hacia el suelo

-nunca supiste bien lo que sucedió

-no me importa, desde mi punto de vista es un mal amigo

-¡¿tú que sabes?!

Me miró preocupada un segundo de tal manera que me arrepentí de hablarle así. Bajé la mirada.

-de acuerdo, mal momento para tocar el tema

Me quedé en silencio. Me dio un golpe con el hombro haciendo que me moviera un poco.

-Anda, no te pongas así

Apoyó su cabeza en mi hombro al que apenas llegaba

-vaya

-¿qué?

-eres muy bajita

Me dio un codazo que me sacó el aire. Si bueno, no tenía aire, pero ya no andaría preocupando más a Aki. Algún día le contaré la historia completa para comprenda, pero por ahora, me conviene no preocuparla.

La campanilla de la entrada sonó. Todos volteamos a ver y casi como un espíritu acabara de llegar. Vi su mirada de depredador dirigirse a Kouichi y sin dudarlo un segundo se le lanzó encima y lo abrazó con todas sus fuerzas haciendo que los dos se cayeran.

-¿quién eres?

Kouichi la miraba sorprendido desde el suelo ella solo puso sus manos en la cadera

-no me hagas volver a empezar, Kouji

-¿Kouji?

Kouichi me volteó a ver y todos siguieron su mirada buscándome. Genial, Madd me encontró de nuevo. Miró a mi gemelo tumbado en el suelo y luego a mí

-¿por qué hay dos Koujis?

Aki me sacudió un poco para sacarme de mi estado de shock

-¿quién es la fina mujer?

-¿alguna vez te conté de Madd?

-ah…

Kouichi se fue parando con cuidado y con mucha gracia (la que de no ser su hermano gemelo, hubiera creído que era natural). Puso su mirada de Bambi y le habló a Madd con una radiante sonrisa

-lo lamento, creo que me confundiste con mi hermano –reía "tímidamente" en lo que se rascaba la cabeza –creo que lo más adecuado sería empezar desde el principio –le tendió la mano –mucho gusto, mi nombre es Kouichi Kimura

Madd parpadeó un par de veces y se volteó hacia mí

-mi querido Kouji ¿este farsante es tu hermano?

-¿farsante?

Casi pude escuchar el corazón de Kouichi hacerse pedacitos. Él solo se quedó petrificado tratando de comprender qué había hecho mal.

-eh, Madd –comencé al fin –él es mi hermano Kouichi-

-¡sí! ¡Es el gemelo de Kouji! ¿No vez el parecido que tienen? –trataba de entender el porqué de la repentina emoción de Akira –y como todos los gemelos son casi idénticos

-sí, puedo verlo

Madd parecía interesada en lo que Akira decía, lo que me hizo pensar que ese pequeño demonio estaba logrando su cometido, sea cual fuere.

-bueno ¿no sería lindo que Kouji te enseñara la ciudad como viejos amigos?

-¡por supuesto!

¿¡qué demonios estaba pensando!?

-oh, es cierto –Akira se llevó un dedo a la boca –Kouji me dijo que tenía que quedarse en casa hoy… ¡pero claro! ¡Kouichi está libre! –Mi gemelo resurgió de las cenizas dando una nueva sonrisa –¡es casi como estar con Kouji! Además ¿qué mejor para saber de Kouji que su propio gemelo?

Madd parecía estar considerándolo, pero tenía todavía un rostro de duda. Kouichi se acercó a ella y le volvió a estrechar una mano pero esta vez tenía una sonrisa retadora

-y bien ¿qué dices?

Madd sonrió maliciosamente de esa forma que me causa escalofríos, pero al ver la expresión de Kouichi solo podía notar cómo le brillaban los ojos…

Ambos se fueron del café bastante felices y emocionados. Todos manteníamos el emocionante cuadro hasta que la puerta se cerró y hubo un suspiro colectivo

-demonios –Akira se dejó caer rendida a una silla –por un momento creí que me iba poner a reír

-por un momento pensé que te habías vuelto loca y todo para que el pobre de Kouichi saliera con ella

-es su culpa ¿por qué tienen gustos tan diferentes?

Me encogí de hombros

-dime una cosa –comenzó Takuya – ¿Cómo puedes inventar tantas cosas tan rápido?

-si veras, es un don que -¡espera! ¡A ti yo no te hablo! –Akira viró su mirada dramáticamente y miró a Izumi y a mi –si como te decía Izumi, uno tiene que ser creativo…

-¿de verdad creen que a Kouichi le haya gustado esa extraña chica?

Izumi hizo una pregunta que me daba un poco de miedo responder, pero bajé la cabeza, di un largo suspiro y luego dije sin rodeos

-si

-tu hermano tiene gustos algo raros, me sorprende que los dos tengan una relación tan estrecha

Me quedé callado pensando en la noche anterior y en las últimas pequeñas peleas con Kouichi

-sí, pero sorprendentemente lo entiendo

-bueno, "señor entendedor" -Akira mirándome -¿y qué piensas hacer hasta que tu hermano regrese?

-me quedaré por aquí

-yo por otro lado –la fuerte voz de Takuya sonó en el café casi vacío –tengo que irme a sacar de algunos problemas a mi pequeño hermano

Acto seguido: el lugar quedo casi en silencio completo. Solo se podían escuchar los automóviles pasando. Me recargué en una silla y torcí la boca. Miré a mí alrededor buscando algo para hacer. Ni si quiera había traído a Amate-… mi guitarra para matar el ocio. Concentré mi mirada en una esquina. Parecía un gran mueble blanco, pero al fijarme en la forma-

-¿desde cuándo está eso ahí?

-Kyoya lo tenía escondido en algún lugar de la bodega, lo obligue a ponerlo aquí, se ve lindo

-¿y no te dijo nada como tu jefe?

-nada que no pudiera responder como su hermanita

Dirigí mi mirada en el objeto inmóvil, esperando a que me acercara

-si quieres tocarlo, adelante

-no creo, hace mucho…

Me echó una mirada entre melancólica y retadora. Akira me conocía demasiado bien

Crucé el salón y me senté en un pequeño banquito. Miré a mi alrededor. No vi a Izumi, solo a Akira haciéndose la distraída. Miré un momento el mueble y pasé mi mano encima. Hacía al menos como dos años que no tocaba un piano, en todos los sentidos de la palabra. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios. Levanté la tapa y volví a mirar a mí alrededor asegurándome de que no hubiera nadie. Si Takuya supiera de mis antiguas lecciones de piano se reiría bastante.

Di un corto suspiro y alcé los brazos. Dejé caer mis manos sobre las teclas de forma suave. Parecían más duras de lo que podía recordar. Mire de nuevo a mí alrededor. Si apretaba con demasiada fuerza las teclas sonaría demasiado y llamaría mucho la atención. Inconscientemente comencé a tocar una melodía con una mano. Paré un segundo y recordé la última canción que toqué.

Casi pude escuchar de nuevo su voz diciendo "¿puedes tocar esto?". Llegó tan sonriente con unas hojas de papel. "no recuerdo bien cómo leer partituras" respondí esa vez… ella solo me sonrió diciendo "solo inténtalo".

Mis manos comenzaron a moverse solas en lo que recordaba la melodía de esa canción que tanto me recordaba a ella. Una a una las notas iban saliendo de la nada para hacer la misma canción. Cerré un segundo los ojos para recordar ese momento… podía recordar cómo se sentía su compañía… sentía como vibraban las cuerdas del piano y cómo hacían eco en mi interior.

-Vaya

Bajé de golpe ambas manos haciendo que sonara un estrepitoso sonido que me hizo avergonzarme solo un poco más. Viré hacia un lado de forma mecánica y ubiqué el rostro de Izumi mirándome

-me… asustaste

-perdón, pero nunca pensé que tocaras el piano y menos así de bien –Bajé la cabeza y los puños al mismo tiempo – ¿qué canción era esa? Esta muy linda

-n-no sé cómo se llama

Pude escuchar su risa al tiempo que sentía el rojo vivo en mis mejillas.

-no te apenes, me gustaría poder ser tan talentosa

-bueno… gracias –comencé a rascarme la cabeza y me pare –es cierto… acabo de recordar que tengo algo que hacer…

Huí lo más rápido que pude sabiendo que Izumi seguramente habría notado mi incomodidad. Patético. Tanto para darle risa. Di un suspiro. Al menos fue amable…

"Nota mental: la próxima vez que toque el piano, asegurarme que no haya nadie diez metros a la redonda", tal vez así evite más momentos incómodos. Ahora que lo pensaba tal vez Izumi había quedado peor que yo el día anterior. Si bueno, pero no era yo. Un suspiro. ¿En realidad sería TAN divertido ponerme incómodo?

Dijo que la canción le parecía linda. Pateé una piedra en mi camino. Cómo podría parecerle de otra forma, dentro de mi mente esa canción era justo como recordar esa época y esa chica: tranquilo, inocente, sencillo… triste… Miles de pensamientos nublaron mi mente. La misma chica que Kouichi había visto en su sueño, la misma ocasión, todo ocurría de nuevo en mi mente. Por un segundo me pareció escuchar su voz, así que detuve el paso. Miré hacia donde me pareció que había provenido el sonido y se me armó un nudo en la garganta.

Apreté los puños y me aferré a unas rejas negras. Di un suspiro. "Ahora no" me dije. Mis pies me habían conducido sin que me diera cuenta hacia esas rejas negras de nuevo, pero no quería cruzarlas. Jamás me había pasado eso, jamás me había negado a entrar, pero sabía que si entraba en ese momento sería como abrir una caja de pandora y dejar escapar cada recuerdo, cada sensación y cada sentimiento. No… no ahora.

Me di la vuelta y me fui dando pasos rápidos. Podía sentir como si algo en mi interior se estuviera desgarrando, pero solo baje la cabeza y aceleré el paso.

Llegué a los departamentos y llegué al que tenía un letrero de "Kimura". Abrí la puerta

-¡hola! –solo se escuchó el eco. No había nadie. Escuché unos leves pasos y miré hacia un lado para encontrarme con el gato. –si no quieres morir, sal de mi camino.

Casi como si me hubiera entendido el gato huyó rápido a algún escondite. Fui a la habitación de Kouichi y me dejé caer en la cama. Me toqué ambas sienes con una mano y me di un pequeño masaje. Si no hubiera tenido tanta pereza, hubiera ido por una aspirina para el dolor de cabeza. Cerré los ojos y me quedé ahí tendido tratando de poner mi mente en blanco…

-¡Kouji! -Un grito me despertó de golpe. Ni si quiera me había dado cuenta de que me había quedado dormido -¡adivina qué!

Kouichi saltó sobre la cama

-¿podrías explicarme qué te sucede en un decibel más decente?

Se tendió junto a mí con una sonrisa infantil

-¡Madd es increíble! ¡Es tan interesante y tan bella! –Dolor de cabeza y ahora nauseas -¿recuerdas el sueño de ayer? Creo que fue una señal ¡ella es la chica de mis sueños!

Eh… lo dudo mucho. Quizás por eso lloraba. Kouichi se puso a rebotar en la cama

-tengo que agradecerle a Aki –cayó sentado –y también a ti, gracias por dejarme salir con ella

-fue un placer, cuando quieras

Me miró un momento

-¿y tú qué hiciste?

-fui a dar una vuelta

Se acercó un poco a mí

-¿te sientes bien? No es normal que duermas en la tarde

-ya se, estoy… cansado

Bajó la cabeza y viró a verme con la auténtica mirada de cachorrito

-perdón si no te dejé dormir anoche… o ahorita –le di una palmada en la espalda

-descuida, sabes que no duermo demasiado

-bueno ¿entonces quieres que haga algo en especial hoy para cenar? Vamos, rétame. Estoy de buen humor

En ocasiones similares aprovechaba para que Kouichi hiciera específicamente lo que se me antojaba para cenar, pero…

-no tengo hambre

-Kouji, por favor, tu sabes que esto no es todas las noches

Trataba de convencerme pero…

-perdón pero no tengo hambre

Hizo un puchero

-entonces cocinaré para Jue

-has algo productivo y hazle algo para cenar a mamá

-¿me ayudarías?

-te ayudo más desde aquí

Se quedó callado y se fue. Comencé a sentirme algo culpable por haberle arruinado el juego a Kouichi pero, no sabía si me seguía mareando la idea de Kouichi y Madd o ella sola, pero me sentía muy cansado. Maldita sea, solo le di un paseo a la ciudad y ahora me dolía todo el cuerpo como si hubiera corrido todo el recorrido que hice unas 5 veces. Me froté el rostro con una mano y me puse del lado. Demonios, jamás había notado lo cómoda de la cama de Kouichi…

-Kouichi

-¿me traerías una aspirina?

-¿no piensas comer algo antes de tomarla?

-no

-oye, Madd me dijo que si habría algún problema en que se volviera una mesera en el café

Di un gruñido

-le dije que no y le pasé el celular de Aki y de una vez el tuyo

-¿Qué hiciste qué?

Mi celular comenzó a vibrar y a sonar con la canción de holiday de greenday

-Kouichi

-¿sí?

-te odio


bastante tranquilo... aunq no lo crean est cap se vio afectado por mi crisis (y mi pereza) pero me gustó. Ya son 2 1/2 oc en este fic (aki, madd y la chica misteriosa XD) (: madd esta inspirado en la gente odiosa con la q uno se topa en la vida, pero q luego son sorprendentement agradables... no debi escribir eso. Weno, aora suena: just the girl- the click five y la cancion del piano de Kouji!!! (o al menos la que yo imagine XD) hear you me- jimmy eat world (no seas perezoso y buscalo en piano en youtube, es una kncion muy linda) -w- dejen review y portenc bn... y si no inviten ;)