Nuevamente agradezco a todos los lectores por seguir esta historia, recordando que los personajes son de la maravillosa J. .
Disculpen si me demoro mucho en subir algún capítulo, pero cada uno se empieza a crear luego de subir el anterior y me gusta que queden exactamente como los pensé, por lo que evidentemente tiene varias ediciones.
Luisamelanie que bueno que te guste, porque la idea es que cada vez esté mejor, ahí me cuentas si lo crees así.
Muchos Cariños
B.L Davis
_Volvieron a estar en la Biblioteca ya como adultos y Draco giró a la castaña para quedar frente a frente, sabiendo que el problema no era su recuerdo o que sus hijos estuvieran muy cerca. Más bien era un sentimiento que parecía estar creciendo con cada recuerdo, que deseaba ser alimentado con más instancias que habían sido borradas, las que podían provocar algo más que la necesidad de querer tener al otro cerca, el descontrol, todo por una dulce victoria.
Draco se dio cuenta de que el corazón de la castaña latía muy fuerte, como si hubiese corrido una maratón y que lo miraba con un deje de duda. Quizás se había sorprendido de la respuesta que había tenido ella en el recuerdo, tal vez hasta estaba dudando que eso había ocurrido. Notó como Hermione bajaba la mirada, aun con la boca entreabierta respirando agitada. No podía dejar las cosas como si nada, tomó el rostro de ella entre sus manos exigiendo que lo mirara a los ojos.
-Yo…-comenzó Hermione sin saber muy bien que decir a una acción que había ocurrido hace mucho.
-Tú eras una traviesa Granger-sonrió de manera seductora, acercando sus labios a los de ella, sintiendo aquel tibio aliento.
-Ya…han…pasa…do…muchos-mencionó la castaña cerrando los ojos al sentir el aliento a menta del rubio, que estaba tan cerca.
Ella trató de separarse, girándose para salir del escondite, olvidando que estaba Scorpius cerca. Draco reaccionó rápido, nuevamente tomando su rostro con una mano, mientras la otra rodeaba la cintura de ella, sabiendo que tenía que tener cuidado con cualquier ruido que emitiera, pues su hijo estaba a unos metros.
- ¿Años? – preguntó el rubio susurrando en el oído de la castaña, haciendo que ella tragará en seco- Dime Weasley, ¿qué sientes con cada recuerdo? ¿me crees en que son eso o no? – movió el cabello de Hermione al susurrarle, luego se quedó mirando su perfecto cuello, sin que ella lo notara.
- Granger – le corrigió en primer lugar, pues no le gustaba que él le dijera Weasley, sin entender por qué- cosas…-de pronto sintió los labios del rubio en su cuello y se erizó su piel, mordió su labio inferior estirando más el cuello-No hagas eso Malfoy- le pidió pasando sus manos por sobre las de él, clavando sus uñas.
- ¿Qué tipo de cosas? – preguntó pasando sus labios lentamente por el cuello de ella, notando como le gustaba lo que él hacía- ¿por qué no? ¿qué te hace sentir esto por ejemplo? – mordió suavemente parte de su cuello, haciendo que ella suspirara con los ojos cerrados, siendo escuchada por él, quien la giró estampándola contra el estante de libros, notando que tenía los ojos cerrados y mordía su labio- ¿no quieres averiguar que más pasó? -se acercó lentamente hasta sus labios, con ganas de probarlos.
- ¿QUÉ HACES CON ÉL? – escucharon ambos y se separaron de inmediato, pero luego se dieron cuenta que era Hugo y que le gritaba a su hermana.
- Deberes- respondió rápidamente Rose, haciendo que Draco y Hermione respiraran aliviados-es mi novio hermanito, deberías empezar a acostumbrarte- respondió Rose, notando que el Slytherin ya estaba a su lado y le tomaba la mano.
- ¿Acostumbrarme? - dijo molesto el pelirrojo- es que acaso no entiendes que gracias a él nuestros padres están a punto de separarse.
-No Hugo, están así por culpa del comportamiento de papá y lo sabes- Hermione se liberó rápidamente de Draco y se acercó poco a poco a donde provenían las voces de sus hijos- y antes que empieces a protegerlo, quiero que pienses un poco más-Rose miró unos segundos a Scorpius y luego a su hermano- sé que lo adoras, pero piensa, ¿quién es la que siempre te envía cartas? ¿quién siempre te ayuda para que comprendas mejor las materias que te complican? -Hugo se quedó en silencio- No quería decirlo Hugo, pero papá te usa para tratar de separarme de Scorpius.
-No, papá no haría eso- Hermione trató de intervenir, pero Draco le impidió entrar en escena- él te está metiendo eso en la cabeza- apuntó a Scorpius.
-No…lo sé, porque él se ha comportado terrible contigo y de la nada empiezas a ser el mejor padre del mundo…después de no tomarte en cuenta como lo merecías Hugo- el pelirrojo se quedó en silencio nuevamente-sé que es difícil hermanito, pero debes comprender que te está usando-los ojos de Hermione se le llenaron de lágrimas, no deseaba que su hijo sufriera-no olvides que la que siempre te ha apoyado y recuerda hasta las fechas de tus caídas es mamá…ella si quiere lo mejor para ambos.
-Pero lo mejor para mí es que no se separen- susurró Hugo haciendo que a Hermione se le rompiera el corazón, mientras Draco comenzaba a comprender las actitudes de ella.
- ¿Me quieres? - preguntó Rose abrazando a su hermano y él asintió -entonces déjame ser feliz con el chico que yo quiero-Draco sonrió a lo lejos, le agradaba esa chica- ¿quieres a mamá? – nuevamente Hugo asintió- entonces déjala ser feliz lejos de papá...quizás en un futuro algo suceda, pero mientras ella es feliz lejos de él.
Draco no sabía que Hermione ya no se encontraba con Ron y eso de alguna manera lo hizo extrañamente feliz. La miró desde la oscuridad, se alejó lentamente y prefirió dejar su plan de recuperar la memoria estancada, al menos hasta que ella quisiera hacerlo, comprendió lo que estaba viviendo y no deseaba presionarla.
Hermione salió de su escondite cuando notó que sus hijos se habían ido de la biblioteca y fue directo a donde se encontraba el menor, mientras que el rubio se quedó en la biblioteca, pero fue descubierto por su primogénito.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Scorpius con el ceño fruncido.
- ¿No está claro? - hizo un silencio el padre- Estoy teniendo un romance con la Señorita Pince y me ando escabullendo- dijo de forma irónica haciendo que Scorpius negara divertido- ¿qué haces en una biblioteca hijo? No sé tú, pero yo pido libros.
-Pero tienes una excelente colección en casa, siempre te quejas que aquí nunca hubo nada- pensó por unos instantes- ¿no habrás oído la conversación entre Hugo y Rose o sí?
-Hay un libro que tiene un valor especial para mí- le mostró uno de Pociones, luego rodó los ojos- ya te dije que estaba muy ocupado con mi amorío con Pince…ahora si me disculpas- salió de la biblioteca dejando a su hijo con duda.
Hermione se apresuró para alcanzar a Hugo entre los pasillos del castillo, esperando encontrarlo solo. Entonces el pelirrojo se detuvo y giró, notando al fin que lo seguían, miró a su madre y la abrazó fuertemente.
-No le digas a nadie, pero te extrañé- se desahogó Hugo separándose, para que no lo vieran sus compañeros.
-Venía a explicarte una cosa mi amor…
-No hace falta-la interrumpió el pelirrojo- papá ya me contó todo- hubo un silencio incómodo- ¿eres feliz donde estás?
-Si, me estoy acostumbrando en realidad-acaricio el cabello de su hijo-pero soy feliz.
-No se diga más entonces-sonrió algo apenado Hugo-me debes llevar a conocer tu casa-le sugirió colocándose una mano en la nuca-y mamá…
- ¿Si? - preguntó la castaña algo sorprendida por como se lo tomaba su hijo menor.
- ¿Puedo pasar las fiestas en la madriguera? No es porque no quiera estar contigo, pero es que van mis primos y…
-Claro que sí hijo, no hay problema- abrazó más fuerte a su hijo, que no deseaba perderlo por nada.
Al finalizar la conversación con su hijo buscó a Draco por unos minutos y luego se arrepintió, ¿qué hacía buscando a el rubio? Tomó sus cosas y salió del castillo, esperando encontrarse con cierto ex Slytherin, pero no ocurrió.
Al pasar los días Ron se había enterado que Hermione había visitado Hogwarts y se encontraba paseando en los lugares donde ella solía estar, en especial en la biblioteca, esperando enfrentar a su mujer. Hermione por su lado ya había vuelto a trabajar y había pedido que nadie informara a su esposo.
Ginny fue a visitar el departamento de Hermione en Paris y estaba encantada por lo bello que era el lugar. Los padres de Hermione eran dentistas y habían heredado ese piso de su abuela, pero ellos insistían en que se lo quedara su hija, porque se habían dado cuenta de su situación y ellos casi no lo utilizaban. La castaña lo había ordenado a su gusto y lo mejor es que era lo bastante grande para recibir a sus hijos y hospedar a alguien más.
-Mamá se enteró- dijo Ginny mientras se sentaba en el sofá del escarlata del living, todo estaba adornado con colores muy Gryffindor- Ron le contó la mitad de la historia y yo me encargué que supiera el resto.
-Gracias Ginny- la castaña le ofreció un vaso de hidromiel y se sentó frente a ella-no quiero tener una mala relación con Molly después de todo-suspiró y se cruzó de piernas.
-Merece saber que su hijo es un idiota- le dio un sorbo a su trago- sabes que ella nunca tendrá una mala relación contigo…eres su nuera favorita.
-Es tan diferente a como son mis padres con Ron- miró a su amiga y continuó- lo quieren, pero nunca lo adoptaron como un hijo.
-Porque sabían que no era lo mejor para ti-se limitó a decir la pelirroja y hubo un silencio- ¿Sabes lo que me da más rabia? Es que él habla del mal que hizo Malfoy cuando estaban en el colegio, pero no se da cuenta que ahora se comporta igual que él. No entiendo su odio absurdo hacia ellos.
-Yo tampoco – entonces ella tomó un poco de su hidromiel y pensó un segundo- ¿y si algo pasó entre ellos y no lo sabemos…?
-Podría ser, aunque yo creo que va de la mano con que su hija esté enamorada del hijo de Malfoy-le restó importancia Ginny, ya que ella aún no se enteraba de nada.
-Ginny…hay algo que no te he comentado-dejó la hidromiel sobre la mesa de centro- parece que Malfoy y yo tenemos un pasado diferente.
- ¿A qué te refieres con diferente? – clavó su mirada preocupada en la de su amiga- ¿y cómo es eso de parece?
- ¿Recuerdas cuando nos encontramos en el parque y te dije que te debía contar algo? – la pelirroja asintió- ese día pasó algo extraño…estábamos discutiendo con Malfoy y por esas casualidades él tomó mi mano para quitarme mi giratiempo y tuve una especie de visión.
- ¿Qué tipo de visión? -Ginny estaba muy intrigada con la historia.
- Fue de la noche del triunfo de Gryffindor con Ron de guardián con Brown- La pelirroja asintió, ya que recordaba bastante bien esa instancia- después de que Harry me consolara fui al baño de prefectos, me encontré con un Draco Malfoy que en mi vida había visto…no lo sé, era como si fuera más humano, porque estaba destruido y nos abrazamos – Ginny colocó cara de sorpresa- y me dijo que no me sabían valorar…tomó mi mentón y yo sentí como bombeaba a mil por hora.
- ¿Y luego? -preguntó apresuradamente la pelirroja
- Volvimos a su biblioteca, pero luego nos hemos encontrado dos veces más y también hemos tenido visiones- se puso algo nerviosa pero debía contarle a su amiga- en la última yo lo besé y salí corriendo…luego volvimos y el me abrazaba por atrás.
- ¿QUÉ? -se notaba visiblemente sorprendida – tienes un amorío con Malfoy y no me habías contado nada.
-No se dieron los tiempos Ginny, además aún no sé si sean recuerdos- miró a su amiga aún nerviosa- y lo peor es que él también las tiene…está con la idea que fue un Obliaviate y quiere recordar, por si cambia el destino de cobarde que tiene.
-Tienes toda una novela y no me habías contado-miró a su amiga por unos momentos- ¿y crees que eso es?
- O legeremancia- tomó de su hidromiel.
-Pero tú sabes oclumancia, es imposible que te la hagan sin que te des cuenta- le explicó a Hermione que bajaba la vista- ya veo…no quieres reconocer que puede ser verdad.
-Ponte en mi lugar Ginny, es Draco Malfoy, el mismo chico que me decía sangre sucia en todo momento-se quedó pensando en el tema de la oclumancia.
-Créeme que estaría igual o peor que tú- se hizo un silencio y luego ella rio- pero no podemos negar que a esa edad Malfoy era un bombón y quien iba a pensar que luego de Parkinson viniste tú.
-Ni si quiera él- respondió rápidamente y la miró seria- ¿sabes cómo aprendí oclumancia?
- ¿No te enseñó Harry? – Hermione negó –cierto, Harry no tenía tiempo…-miró a su amiga nuevamente analizando hasta que dijo- Malfoy -propuso la pelirroja- ahora entiendo porque crees que Ron tuvo otro tipo de problemas con él- la castaña asintió preocupada- ¿por qué no averiguas? Si fuera tú ya estaría tratando de que volvieran mis recuerdos.
-No puedo usar el hechizo para devolver la memoria, porque no sé qué varita fue usada en mí…
-Tendrás que tener más contacto con Malfoy, no hay de otra…quizás terminaron de amigos-Hermione la miró de manera reprobatoria- amiga, es la única opción de saber qué pasó – hubo nuevamente un silencio- espera, a mí también me deben haber borrado la memoria…es imposible que no me hubieras contado nada.
-En eso tienes razón- analizó la castaña, sabiendo que debía ver nuevamente a Malfoy.
- ¿Y cómo son los labios de Malfoy? - preguntó como una joven curiosa mirándola con un brillo en sus ojos porque quería saber.
-GINNY- negó la castaña- recuerda que soy la esposa de tu hermano-la pelirroja colocó cara de no importarle- a penas toqué sus labios.
-No es por nada, pero no me interesa saber cómo besa mi hermano- hizo una mueca de asco- desde ahora me vas a tener que contar absolutamente todo.
-Hasta ahora solo le he dado un beso de esos rápidos yo- Ginny pusó cara de tristeza, pues quería saber más-aunque él me ha besado el cuello…
-HERMIONE JANE GRANGER – se escuchó a Ginny.
Se quedaron por horas conversando del tema y Ginny quería saber hasta lo mínimo que le ocurría a la castaña con cada paso que daba el rubio. Hermione se sentía como una adolescente, ya que nunca le contó a su amiga los detalles que pasaban con Ron, pues la pelirroja no quería saber mucho del tema.
Los días pasaron y Hermione seguía con dudas respecto a su relación con Ron, porque realmente le estaba gustando estar lejos de aquella casa, ya que cuando no estaban los niños era terrible para ella o quizás muy monótono. Siempre era llegar a casa con Ron cansado sin querer hacer otra cosa que dormir, hablar de quidditch o intentar tener algo de intimidad con su esposa. En un principio los fines de semana se juntaban con los Potter e iban al cine o a caminar por ahí, luego solo almorzaban con ellos y después se iban directo a la casa, porque Ron estaba cansado y los domingos pasaban todo el día en la madriguera.
Ya era viernes y decidió ir a la mansión que menos le agradaba visitar, después de lo que había vivido hace años con la tortura de Bellatrix, pero necesitaba saber si había sido él quien le había enseñado oclumancia, que fue una de las maneras en las que pudo evitar que mataran a Harry antes de lo pensado.
Se encontraba frente al gran portón y entró siendo mirada por algunos elfos que estaban trabajando en el jardín. No le gustó que estuvieran trabajando allí, porque era defensora de los derechos de ellos, aunque algunos no deseaban ser ayudados por nadie. Tomó aire y tocó la gran puerta.
El rubio se encontraba en su oficina, leyendo el contrato de unas tierras que le estaban dejando bastante dinero. A pesar de que tenía mucho dinero, le agradaba hacer crecer su imperio, ya que así no pensaban que era un hombre que vivía de la fortuna de sus antepasados. Al escuchar la puerta sonar, mantuvo su mirada en el papeleo.
- ¿Si? - preguntó tomando una pluma para firmar el contrato.
-Amo, lo busca la señora Hermione Granger-mencionó una elfa vestida con una especie de delantal color verde y plateado.
- Guíala hasta aquí- la elfa asintió y se fue, mientras Draco dejó la pluma en su lugar y se levantó para quedar apoyado en su escritorio, esperando que llegara la castaña.
Los ojos grises del rubio se encontraron con los marrones de la Gryffindor cuando entró junto con la elfa, quien se fue de la oficina y cerró la puerta tras de ella.
-No sabía que seguías teniendo a elfos como esclavos-mostró su molestia la castaña acercándose lentamente a donde se encontraba Draco.
-No son esclavos – explicó el rubio sin quitar su mirada de la de ella- fueron liberados por mí y ellos no quieren irse, se les paga y viven aquí-fue hacía su escritorio y buscó entre los cajones, le mostró un documento-soy conocedor de P.E.D.D.O
-Me sorprendes Malfoy-reveló Hermione notando el documento, ella pensaba que Draco era igual a su padre-cambiaste mucho desde el colegio…
-Pensaba que había sido por Astoria- dejó el documento en uno de los cajones y se acercó nuevamente a ella mirando directamente a esos ojos marrones que estaba deseando ver- pero en el último tiempo lo he reconsiderado- se detuvo justo frente a la castaña- ¿a qué se debe esta visita?
-Oclumancia…-respondió la castaña mirando con convicción a Draco, haciendo que él recordara aquella Hermione valiente, esa Granger no a quien veía en los últimos encuentros- quiero saber cómo aprendí eso…-sonrió mirando al rubio-quiero entender por qué Ron te odia tanto.
- ¿Así que todo es por la comadreja? - Draco frunció el ceño- si es así, no pienso ayudarte.
- ¿Qué? -se sorprendió Hermione y su mirada cambió a una molesta- Ese no es tu asunto…
-Pero lamentablemente me contaste ese propósito-mencionó de manera fría el rubio- y no pretendo ayudarte con eso.
- ¿Por qué no? – preguntó molesta la castaña retándolo con los ojos.
- Simplemente no me interesa ayudar a que te convenzas que Weasley no tiene la culpa de nada – mencionó de manera fría- deja de ser patética Granger- Hermione sentía como el calor invadía su cuerpo, estaba muy molesta- despierta y ve que es un idiota- sintió la palma de la castaña en su mejilla y él rápidamente tomó su mano-golpéame todo lo que quieras, pero eso no logrará que te ayude a ser miserable.
- ¿No entiendes Malfoy? – dijo la castaña furiosa- esto lo hago por mí, por nadie más…estoy bien sin él, pero no comprendo que reaccione así con tu familia, si no lo comprendes no tengo nada que hacer aquí-caminó hasta la entrada y se refaló con la alfombra, esperando recibir el golpe, pero Draco tiró fuerte del brazo de ella logrando que la castaña no se cayera, pero chocara con él y con el movimiento quedara entre el escritorio y el cuerpo del rubio, sintiendo el aroma de su aliento a menta y un tacto eléctrico entre ambos.
Todo giró y había pasado algo familiar en la cocina de Hogwarts, pues Hermione iba por un bocadillo nocturno y Draco la había visto debido a su ronda de Prefecto. Además de que el sitio no era el mismo, Hermione tenía un libro en su mano libre, el que fue arrebatado de sus manos por el rubio, que se mostraba divertido.
-Oclumancia…-susurró Draco mirándola extrañado-a veces olvidó que eres de familia muggle-dejó el libro en la parte metálica donde estaba apoyada Hermione-debes tener más cuidado con tus antojos nocturnos.
-Ahora que lo recuerdas, ¿me dejarás tranquila? – lo desafió la castaña, apoyando ambas manos en el frío mesón metálico.
-Tengo un reto para ti – se mostró divertido apoyando su cuerpo en el de ella, sintiendo un calor que solo percibía cuando estaba con ella-2 semanas para aprender Oclumancia…si lo logras le diré a mi padre que libere a uno de los elfos -Hermione se mostró muy interesada- si no, me contarás sobre el libro que usa Potter para Pociones.
-Cambio las condiciones- dijo inmediatamente Hermione sintiendo el calor del cuerpo del Slytherin- Si yo gano le darás una oportunidad a Estudios Muggles- le propuso la castaña con una sonrisa victoriosa.
- ¿Estudios Muggles? -miró asqueado a la castaña- estás loca, sabes lo que harían si me ven saliendo de esa clase.
-No he dicho que fueras a la asignatura- lo corrigió mientras Draco la miraba sin entender- tendrás que leer los libros y yo verificaré que lo hiciste, si no es así serás un hurón hasta que termine el curso…
-Bien-dijo convencido el rubio y luego volvió a fijar su vista en la castaña-a todo esto, me debes algo.
-No sé a qué te refieres- Hermione se sonrojó y trataba de evitar su mirada.
-Quién iba a pensar que Hermione Granger, la sabelotodo del trío de oro, besaría a Draco Malfoy-se comenzó a burlar el rubio- yo creo que ni si quiera tú te lo habrías imaginado- sonrió arrogante, dejando uno de sus dedos en el labio inferior de ella- ¿quién iba a pensar que la dientona impura de primero, se convertiría en este cisne? – se alejó por unos segundos mirándola de arriba hacia abajo, haciendo que ella se sonrojara mucho más.
-Yo…
-Tú nada Granger- interrumpió el rubio-hoy me toca a mí, hacer algo que deseo hace mucho tiempo.
Draco tenía inmovilizada a Hermione bajó él y se acercó lentamente a los labios dulces de la castaña, aquellos que lo habían vuelto loco en su último encuentro en la biblioteca. Sin más que decir primero pasó su lengua por los labios de ella, logrando que entreabriera sus labios algo sorprendida. Aprovechó lo último para probar el sabor de sus labios con los suyos, sintiendo como sus alientos se mezclaban, notando que ella había cerrado los ojos, por lo que se relajó e hizo lo mismo. Pasó una de sus manos para posarla en la nuca de la castaña, mientras ella no oponía resistencia alguna, de hecho dejó una mano apoyada en la superficie metálica y la otra ubicándose alrededor del cuello del Slytherin.
Sentían los latidos de ambos mientras sus labios no dejaban de tratar de descubrirse, tratando de dejar sin espacio desconocido. Ambos deseaban esa anhelada unión desde su primer encuentro y estaba resultando mucho mejor de lo que ellos creían. Fue ella quien terminó el beso apoyando sus frentes, respirando agitada, nunca había sentido algo así, ni si quiera con Víctor.
Sus ojos no dejaban de irradiar el deseo que sentían el uno por el otro y esta vez fue ella quien le dio nuevamente un corto beso en los labios, sonriendo mientras acariciaba su nuca, ya que había instalado ambas manos en la nuca del rubio. Él la encontraba pura, extremadamente interesante pero aun así peligrosa para alguien que podía caer en la adicción de necesitarla. Paseo una de sus manos a la mejilla de ella sintiendo como si cada tacto entre ambos hiciera más fuerte una onda eléctrica.
-Draco…-comenzó la castaña respirando de manera agitada.
-No digas nada…ni la oclumancia te salvaría de esto- acarició la mejilla de la castaña, quien se sonrojo aún más-le robaré al pobretón lo más preciado que podría tener-dijo decidido Draco, que se separó de Hermione, le robo un último beso corto y salió por donde había entrado.
Hermione abrió los ojos y se encontró nuevamente en la oficina del rubio, con Draco sobre ella, mientras ella sin darse cuenta colocaba dos de sus dedos en su labio inferior con una sonrisa de adolescente, aún con su corazón acelerado por lo que vivieron recién.
-Te ayudaré, si prometes llegar al final de esto-escuchó de pronto la castaña a Draco que nuevamente tenía sus ojos grises en los marrones de ella, apoyando sus frentes y acariciando la mejilla de Hermione.
Ambos no sabían si podrían aguantar un recuerdo como el último, al menos no sin dejar que sus instintos actuaran y llegaran a algo que ni si quiera la oclumancia podría ocultar de las miradas de ellos mismos.
Espero les haya gustado el capítulo tanto como a mí, si tienen alguna duda pueden dejarla y yo con gusto la contesto en el siguiente. También espero que les guste la actitud de esta Ginny como a mí.
Gracias por leer.
B.L Davis
