Quinn sacudió su cabeza tras ver como Santana era finalmente introducida en la furgoneta, y rió absurdamente a medida que caminaba hacia la puerta del copiloto para ingresar al auto y alejarse por fin de ese lugar.

Luego de un largo rato, y ya sentada detrás del volante manejando sin rumbo fijo, Rachel preguntó, "Dónde crees que va a tocar Foo Fighters?"

"Umm, quizás en High Dive" sugirió esforzándose por pensar en un lugar en el cual podría tener lugar el recital.

"Puede ser, podríamos empezar por ahí" asintió ensimismada, con toda su atención puesta en la avenida por la que transitaban.

"Pero todavía es muy temprano, el show va a ser tarde así que creo que tenemos un buen rato para matar el tiempo antes de ir..."

Desde que habían abandonado el sitio en el que se encontraban, el silencio se había instaurado en el auto y ninguna de las dos sabía bien como romper el hielo.

"Puedo?" preguntó Quinn, tomando un cd que estaba tirado en un rincón, y tras el permiso de Rachel lo introdujo en el stereo. "Así que…" habló insegura sobre como disipar el nerviosismo que se apostaba dentro del Yugo. "Chicosinnombre tiene que tener un nombre, no? Como se llama? Es de la banda?"

"Estimó que tal cual todos lo tienen, él no es la excepción y posee un nombre pero la realidad es que ni yo, ni Mike ni Sam lo sabemos porque no lo quiso decir. Lo conoció Sam esta noche y... el resto es historia"

Quinn asintió pensativa, deseosa de estirar el intercambio y fue por eso que prosiguió. "Y... todos tus amigos son gays?"

"No, no todos" respondió extrañada.

"Pero los que estaban en la furgoneta, esos quiero decir, son gays?"

"Casi" sonrió aflojando la rigidez que mostraba hasta el momento. "Mike no, y tiene una novia desde hace años. Sam y chicosinnombre si son gays. Cien por ciento gays, todos los días, todo el tiempo, desde que los conozco" informó utilizando más palabras de las necesarias, aferrándose al volante con fuerza tan pronto fue consciente de ello.

Quinn la miró de reojo y luego volvió su atención hacia el frente, relajándose en un lánguido suspiro. "Que alivió," sonrió apacible.

"Si, si alguien va a ser violado en esa furgoneta te aseguro que va a ser un chico" bromeó, aunque el comentario no sonó tan simpático como lo había imaginado en su cabeza, y Quinn no pudo evitar girarse para mirarla incrédula. Sin embargo prontamente se decidió a pasarlo por alto y dejarse caer sobre su asiento, ahora si permitiéndose relajarse por completo.

"Querés ir a tomar algo?" pregunto Rachel, sin preámbulos.

"Umm," dudó Quinn, gratamente sorprendida por la iniciativa. "En realidad no puedo beber alcohol esta noche" respondió maldiciendo interiormente por no poder aceptar la invitación. Y luego maldiciendo interiormente por maldecir interiormente ante su inevitable rechazo para con Rachel.

"Mhm, igual yo tampoco así que..." asintió dejando el final del comentario colgado en el aire. Su foco de atención permanecía siendo la calle ante ellas, aun cuando deambulaban erráticamente. La idea de aferrarse a esa vista se presentaba como la que menos complicaciones iba a acarrearle, ya que deducía que era mucho más seguro eso que contemplar el perfecto perfil de su acompañante.

"Por? También acabas de sobrevivir a un ataque de alergia por comer accidentalmente, o no tan accidentalmente, maní?"

"Um, no" respondió sin dar más explicaciones y Quinn resopló frustrada por no lograr un avance contundente en la comunicación entre ambas. "No tomo alcohol. Nunca."

Durante los minutos siguientes las dos se mantuvieron en incómodo silencio, sumidas en sus propias cavilaciones.

Quinn intentando leer la personalidad de Rachel, y entender como por momentos se mostraba amable y por otros prácticamente la ignoraba.

Y Rachel, intentando deducir cual era el mejor momento para preguntarle a Quinn por Puck, pero la rubia se mostraba accesible por ciertos instantes, y completamente fría por otros, cosa que la estaba desconcertando y contrariando en demasía.

Tape ain't gonna fix it honey, It ain't gonna stick...

Quinn sonrió ante la canción que sonaba, y comenzó a dejar que la música la invadiese siguiendo el beat con su mano.

"You got to go steel ahead!" exclamaron las dos elevando la voz al mismo tiempo, siguiendo la letra de la canción, y automáticamente se miraron divertidas, compartiendo una nueva sonrisa cómplice.

"Qué es ese sonido?" preguntó Quinn.

"Qué? Cuál? Es mi auto?" se alarmó Rachel mirando hacia todos lados, la preocupación ya tiñendo sus facciones.

"No, ahí, en la canción. Esos beats?" insistió y sonrió altiva al ver la confusión de la morocha. "Oh, ya se… es la Akai MPC60 que usa The Kills porque no tienen batería… como ustedes. Es por eso que no tienen baterista? Por qué salvo que seas The Kills necesitas una batería… no sé, me parece"

"Ja, muy graciosa" otorgó al tiempo que esbozaba una sonrisa que no expresaba conformidad así como tampoco disconformidad, lo cual hizo que la rubia se frustrase otra vez. Recluyese en su lugar, y no volviendo a hablar por los siguientes minutos.

Quinn difícilmente podía dar orden a lo que estaba ocurriendo en su cabeza, en especial porque por tercera vez alguien se había arrojado sobre el auto confundiéndolo con un taxi. Y esta vez no les había dejado lugar a negación, dado que cuando Rachel estuvo por protestar, los dos extraños habían subido ya al auto, comunicando que se dirigían hacia The Triple Door. Y comenzado luego con una intensa sesión de besos que, a juzgar por los urgentes sonidos provenientes del asiento trasero, estaba en condiciones de afirmar que ya había escalonado a un encuentro mucho más íntimo y pasional.

Pero quizás no era eso lo que más le molestaba a Quinn, a decir verdad le divertía cuan diferente estaba resultando la noche, totalmente fuera de lo convencional y acercándose a las alocadas aventuras que su padre tanto adoraba de Santana, y esperaba de ella. Por qué esas eran las expectativas que se tenían de la hija de Russell Fabray, una chica que fuese de fiesta en fiesta, enarbolando la bandera de Sexo, Drogas y Rock And Roll.

Pero Quinn no era así.

Quinn no era así a excepción del Rock And Roll, al menos si ser una amante de ese género musical la incluía como una exponente de esa actitud. Y okay, Quinn no era así salvo en lo que a las drogas hacía referencia, siempre y cuando la marihuana y el alcohol fuesen consideradas como tal. Pero Quinn sí que no era así con respecto al sexo.

En síntesis, hablando en líneas generales, y siendo completamente honesta consigo misma. No, todo indicaba que Quinn no era así. Pero si lo era Santana, no por nada su padre la había adoptado como una segunda hija, y celebraba todas y cada una de sus alocadas odiseas que sólo terminaban bien porque Quinn estaba a su lado para hacerse cargo de ella.

Pero volviendo al presente, no importaba lo que la noche en general le tenía preparado, ni los dos extraños prácticamente teniendo sexo en el asiento trasero del deteriorado-y-casi-pidiendo-a-gritos-por-la-aplica cion-de-la-eutanasia-automovilistica Yugo. Tampoco importaba el recuerdo del rostro de decepción de su padre cada vez que ella no osaba de tener un fin de semana salvaje.

Lo que si cobraba relevancia, y lo que comenzaba gradualmente a provocar cimbronazos en su cabeza eran las imágenes y fantasías ya nada románticas, y para ser completamente honesta... cada vez menos eróticas y más pornográficas que tenían a Rachel como protagonista.

A Rachel sin su chaqueta de cuero.

A Rachel sin su chaqueta de cuero, ni campera gris con capucha.

A Rachel sin su chaqueta de cuero, campera gris con capucha, ni holgada remera blanca de Sonic Youth.

A Rachel sin su chaqueta de cuero, campera gris con capucha, holgada remera blanca de Sonic Youth, ni jeans.

En fin, a Rachel sentada sobre su regazo, completamente desnuda.

A Rachel sentada sobre su regazo, completamente desnuda y con sus manos explorando cada resquicio de su cuerpo.

A Rachel sentada sobre su regazo, completamente desnuda, con sus manos explorando cada resquicio de su cuerpo y su lengua-

"Mierda!" gruñó Quinn desprevenida, saliendo abruptamente de su fantasía al sentir como su asiento se inclinaba hacia adelante, obligándola a hacer lo mismo ella, para que los dos extraño se bajasen del auto porque al parecer ya habían arribado a destino.

"Buena gente" sonrió de costado. "Les cobre un poco más para cubrir los gastos de limpieza" comentó, mordiendo su labio y observando el asiento trasero. "Gracias por quedarte conmigo y soportar todo eso?" finalizó susurrando, con un tibio rubor cubriendo sus mejillas, que lejos estaba de compararse con el que Quinn sentía no sólo en su rostro, sino en todo su cuerpo producto de las imágenes que sobrevolaban en su cabeza.

Rachel sonrió, y Quinn también lo hizo, y ambas se encontraban nuevamente compartiendo un momento de conexión tan extraña como intenso.

It's time the truth was out that he don't give a shit about me…

La música se esparcía cansina como un arrullo, pero la voz de Fiona Apple se hacía oír firme y el mensaje era tan claro que la burbuja que Quinn se había creado en su cabeza, se pinchaba con violencia.

La canción probablemente no podría haber sido más explícita, y es qué habla sobre como quien vivió la parte más dolorosa de la ruptura (es decir lo dejaron) intenta seguir con su vida, no obstante la otra parte siempre vuelve y lo deja ahogado en una agónica encrucijada. Porque al final de cuentas nunca puede realmente avanzar, y debe lidiar con el sufrimiento que la otra persona, sin remordimiento alguno, le sigue infligiendo vez tras vez.

Pero como en el remoto caso en que eso no hubiese matado las aspiraciones de Quinn, ni hubiese congelado sus fantasías con un virtual baño de agua fría, lo que siguió si lo hizo.

"Bueno eso es todo Puck, diez canciones de mi corazón maltrecho que-" se escuchó la voz de Rachel a través de los parlantes, misma Rachel que se apresuró a quitar el disco, sumida en una mixtura de vergüenza y nervios. "Eso no," se tropezó en las palabras sin saber que decir. "No es ni siquiera real" agregó sin mirarla a los ojos. "Que te parece si nos olvidamos de esto y pasamos directamente a reírnos de mi ridícula situación?"

Y no había nada que hubiese querido con más ganas en ese momento, Quinn, que reírse con ella, pero le resultaba imposible porque una sensación de impotencia nublaba sus sentidos. Y porque sabía que eso era real, incluso recordaba haber escuchado ese mix hacía unas semanas.

Pero claro estaba, en el momento en que Quinn se había adueñado del Breakup Desolation Mix, sólo podía experimentar cierta empatía hacía su creadora, y por ende víctima de las andanzas de Puck. Pero en ese momento, mirandola a los ojos, tras escucharla cantar, tras escucharla reír, tras haber besado sus labios, y tras haber sido su novia durante los cinco minutos mejor invertidos de su vida, o al menos del último tiempo, Quinn sentía una sensación rara en su estómago que la podría conducir al vomito sin escala previa.

"Me hago pis," habló con dureza al tiempo que aprovechaba que aún el auto permanecía estacionado frente al pub, para descender del mismo. Y sin preocuparse por lo que podía pensar Rachel, se acercó hacia la valla donde dos guardias de seguridad prohibían el acceso a la gente que aguardaba en la fila.

Pero Quinn no era una persona más, y tan sólo al verla ambos abrieron paso para que la chica pasase, ganándose así los insultos de todos los que estaban esperando por su turno para poder ingresar al local.

Quinn se adentró al lugar y e hizo su camino en dirección al baño, sin fijarse por donde caminaba, ni a quien empujaba, tan sólo intentando encontrar respuestas.

Por qué el idiota de Puck había dejado a Rachel?, era la primera interrogante. Pero la segunda, y tal vez más la más importante era: Por qué alguien tan especial como Rachel podría querer estar con un idiota como Puck en primer lugar?.

Por qué?.

Ese era uno de los momentos en los cuales deseaba que Santana estuviese allí con ella, así no fuese más que para entrar cierto sentido común en su cabeza aun a fuerza de insultos y agravios, mayoritariamente proferidos en español.

Frustrada ingresó en uno de los cubículos que había en el baño, saco su celular e intento comunicarse con ella, pero la latina nunca contesto. Durante un buen rato, Quinn permaneció ahí, intentando decidir si volver e intentar salvar la noche con las sobras de Puck, o desaparecer y volver a su casa a dormir y dejar en el pasado la peculiar velada que estaba viviendo.

Pero cuando se disponía a salir fuera del cubículo, alzó la mirada y vio dibujado en la puerta un camino de corazones idénticos al que figuraba en el arte de tapa del disco One by One, y que guiaba a un mensaje que decía

Fight NMS

Fight? NMS?... Neumos! Pensó Quinn y toda la discordia interna desapareció, al tiempo que salió corriendo del lugar en busca de Rachel.

"Tengo una pista!" sonrió cuando se encontró con la morocha parada junto a su auto. "En el baño, había una pista… Fight en NMS, tiene que ser en Neumos!" dijo entusiasmada, previo a arrastrarla dentro del auto para dirigirse a ese lugar de inmediato. "Cuál es tu canción favorita de Foo Fighters?" preguntó luego, poniéndose el cinturón de seguridad, mientras Rachel arrancaba su Yugo. "La mía es Everlong… Así se escribe una puta canción de amor!" exclamó con amplia sonrisa, por fin encontrando algo que la motivase a seguir intentando sobrevivir toda la bizarrez que esa noche parecía contener.

"Muy cliché nombrar Everlong. Es como la canción que aunque no te guste la banda, igual conoces" rió Rachel con cierta arrogancia, viéndose acreedora de una mirada fulminante. "La mía es Monkey Wrench, creo que mi papá la uso de arrullo cuando era chica" sonrío genuinamente, pensativa, como rememorando una imagen de su niñez.

Y el enojo de Quinn por lo que Rachel apuntaló, se desvaneció con esa anécdota, y por coincidir ya que esa era su segunda canción favorita.

"One. Last. Thing. Before. I. Quit.!" gritó Quinn, a todo pulmón, sonriendo y manteniendo sus ojos cerrados.

Rachel la miró sorprendida, pero no dudó en sumarse, adueñándose de la siguiente línea. "Never wanted any more than I could fit into my head!"

"I still remember every single word you said, and all the shit that somehow came along with it!" terminaron gritando las dos al unísono para luego reír divertidas, por primera vez en la noche dando verdadera rienda suelta a su deseo más primitivo de simplemente ser, sin preocuparse por no sobrepasar ningún límite.

"Amó cuando Dave hace eso, todo el público calmado, la música baja los decibeles y BAM!" sonrió Quinn y Rachel asintió.

"Son geniales, los shows tienen una energía de otro mundo. Crecí escuchándolos, en mi casa son como los Beatles, incluso más venerados que Nirvana…" explicó volviendo a mostrarse sería, quizás distraída. "Se los introduje a tanta gente, incluso a él, que no los conocía pero después de escuchar Let It Die se rindió ante ellos y los quiso ir a ver en vivo" comentó viciando la atmosfera con un matiz nostálgico. "Puck, quiero decir, él los empezó a escuchar por mi"

Y Quinn estaba a punto de contarle, obviando el tono arrogante usado por Rachel, como había presenciado el primer show en la historia de Foo Fighters, en el segundo piso del Old West Marine tomada de la mano de su papá Store cuando apenas era una niña, pero ese último comentario volvió a quebrar el humor.

"Que interesante" resopló irónica, rodando los ojos.

"Son buenos amigos? Van juntos a Garfield High School o…" Rachel interrogaba ansiosa, satisfecha por finalmente haber creado un hueco para instaurar ese tópico de conversación. "Hablan seguido? Te contó algo sobre la chica que estaba hoy con él?"

"No puedo creer que Puck haya salido con una abstemia, no… no lo puedo creer" exclamó Quinn con incredulidad, girándose hacia el frente, viéndose vencida por la situación que estaba atravesando.

"Por?" se interesó rápidamente. "Qué te dijo? Te habló sobre mí? Te dijo que era abstemia?"

"Te puedo preguntar algo?" examinó ignorando la inquisición en la que se veía sometida. Llegando, literalmente, a su límite. "Que viste en Puck? O sea, ni siquiera debe saber el significado de la palabra abstemio! Como pensas que me puede haber llegado a decir eso?. No puede caminar sin tropezarse contra su ego, es como un cuerpo inerte perdido en el mundo" remarcó, de verdad intrigada por como el chico había logrado enamorarla de esa forma. "Y con un estilo de oratoria que cualquier mujer con un poco de respeto hacia sí misma encontraría denigrante y por momentos hasta misógino"

"Seguimos hablando de tu amigo, no?" ironizó la cantante, visiblemente ofuscada.

"Si, como sea! Soy una persona horrible, es eso, no?. Yo soy la mala de la película por apuntalar lo obvio, no?" se defendió, ya habiendo resignado la idea de concordar en algo.

"Por si de verdad estas interesada en saber," habló Rachel, fastidiada. "Él apoyó la banda, y nuestra música, cuando nadie más lo hacía. Me ayudo a dejar atrás los prejuicios y aprender a divertirme en el escenario, a sentirme bien conmigo misma… pero dudo que eso sea de tu incumbencia" concluyó con finalidad, sin dignarse a mirarla a los ojos.

Quinn inhaló una gigantesca bocanada de aire, e intento contar hasta 10, pero al llegar a 2 dijo basta. "Okay, ya fue… no puedo hacer esto."

"Hacer que?"

"Nada, no importa" Desestimó haciendo ademanes con su mano. "Mejor... mejor dobla acá y llevame de vuelta a the Triple Door, okay? Yo me las voy a arreglar sola, no te preocupes" pidió cansada.

"Perfecto," asintió Rachel, sin ofrecer resistencia.

"No quiero seguir escuchándote llorisquear por ese idiota" exclamó, buscando una reacción que no llegaba.

"Está bien, no es necesario que grites" continuó con fingida mesura, pero sus nudillos se tornaban blancos a causa de la presión con la que se aferraba al volante.

"Sólo llevame de vuelta de una puta vez!" gritó Quinn, perdiendo la cordura al no lograr llegar de ningún mucho a la otra chica.

"Okay!" lanzó Rachel, en idéntico tono de voz y sin previo aviso, en el medio de una avenida, giró abruptamente, ganándose bocinazos y frenadas de los demás autos que circulaban. Y también los de Quinn, quien sintió como su corazón se detenía por un momento al experimentar en primera persona la violencia con la que se movieron, y la velocidad que el auto adquirió luego.

Un par de minutos más tarde las dos arribaban a The Triple Door, y Quinn no desperdició ni un segundo en bajarse y dar un portazo gritando, completamente histérica, "Estás loca!".

"No, vos sos la que está loca" retrucó Rachel, bajándose y enfrentándola, Yugo de por medio, frente a la mirada de toda la gente que se hallaba aguardando para entrar al lugar. "No entiendo que te hice para que te pongas así!"

"Nada!" gritó Quinn con más énfasis, logrando que quien aún no estaba prestando atención a su discusión, ahora lo hiciese. "No hiciste nada! GAH!" gruñó arrojando sus brazos al aire para despojarse de esa mixtura de abatimiento e ira que la estaba gobernando. "Por qué sos tan patética?".

"Ni siquiera me conoces-"

"Si te conozco!" interrumpió furiosa. "Te conozco y se cómo sos. Sos Rachel Berry, cantas en una banda de indie rock alternativo que no tiene baterista, y estas obsesionada con Puck!"

"Sabes que es lo más gracioso?" replicó eliminando rápidamente el temblor en su voz. "Puck nunca te mencionó, lo cual es extraño considerando cuan buenos amigos son. Pero si mencionó a una nena de papá, malcriada, ególatra y frígida" escupió, y Quinn se vio sorprendida por la crudeza del comentario. Y por como su cuerpo lo sentía como un latigazo chocando de lleno contra su piel, un golpe en su estómago que la dejaba sin aire, y no exactamente por lo poco que pensaba de ella Puck. "Que le hacía la vida imposible y estaba celosa de sus logros"

"Ah, sí? Celos?" se mofó Quinn, comenzando a caminar alrededor del auto para acercarse a ella.

"Si, celos, y ahora se perfectamente a quien se estaba refiriendo a lo largo de todo ese tiempo!"

"No estoy celosa" gritó casi quedándose sin voz, y sin previo aviso empujando a Rachel con fuerza suficiente para hacerla perder el aire, pero no tanta como para causar un real daño físico, antes de caminar en dirección a la esquina para conseguir un taxi y desaparecer del lugar tan pronto le fuese posible.

Odiaba sentirse así. Odiaba perder el control y verse presa de su propio temperamento. Pero más que nada odiaba sentirse atraída por alguien que estaba interesada en nada menos que Puck.

Como era posible que esa chica estuviese interesada en Puck, estaba más allá de su imaginación. No obstante había llegado al límite y no pensaba dar marcha atrás. La noche había acabado y lo único que quería era regresar a su casa y acostarse a dormir… por el resto de su vida si era posible.

Y sabía que lo que más la frustraba era que por primera vez se había mostrado interesada en alguien.

Genuinamente interesada.

Y tal vez, en otro mundo, en otra galaxia, en otro universo paralelo con 6 dimensiones y falto de gravedad, las dos se hubiesen conocido sin ningún pasado que las amarrase a agrias experiencias y hubiesen vivido ese click que sólo se da cuando dos personas encajan juntas sin necesidad de forzar nada.

Pero en este mundo, esta galaxia, este universo, las dos se mostraban como polos equivalentemente opuestos, mundos que sólo parecían conexos por la música… o eso quería pensar.

Aun así, Rachel era una causa perdida. La causa perdida de Puck. Y Quinn era Quinn Fabray y no pensaba arrastrarse ante nadie. No importaba cuan buenos mixes hiciese, cuan hipnotizante voz poseyese, cuan habilidosa lengua tuviese, cuan sexy fuesen sus putas piernas, cuan bien oliese, cuan atraída a ella se sintiese, o cuan misteriosamente interesante la háyase.

No, no importaba y fue por eso que se dispuso a llamar a Rivka.

Quinn no era la clase de personas que se rendía ante los pies de nadie.

Quinn no pedía por lo que se le debía otorgar.

Quinn... Quinn se quedaba paralizada tan sólo al escuchar la voz de Rachel pronunciando su nombre, sin importarle como frente a sus ojos la pantalla de su celular informaba que Rivka había aceptado la llamada.

"Quinn!" insistió la morocha por segunda vez, ahora si logrando que ésta se diese vuelta. "Perdieron a Santana" informó con precaución, mostrándole su celular para indicar a que hacía referencia.

"Qué?" inquirió confusa, frunciendo el ceño.

Rachel le ofreció una mueca de sonrisa y resignación previo a hacer un ademan señalando hacia el auto, siendo ella la primera en girarse y caminar hacia el mismo.

Quinn no había procesado plenamente lo que pasaba, pero de todos modos cortó la llamada sin siquiera pronunciar palabra, aun escuchando la voz de Rivka del otro lado, y caminó detrás de Rachel, dejando que la preocupación por su amiga fuese más que su orgullo.