- John, ¿te pasa algo?-

Mary le sonrió dulcemente, John apenas pudo corresponderle la sonrisa.

- ¿Por qué lo preguntas?-

- Bueno, es que últimamente pareces preocupado-

Guardó los libros en el casillero y sacó los que necesitaría, Sherlock estaba unos metros más allá, peleándose con su locker.

- Pues…hmm…es por…-

- ¿Por qué no salimos?

John cerró el casillero de golpe, aquello lo tomó por sorpresa.

- Vayamos a cenar a un lugar lindo, ¿qué te parece?-

- Perdón pero tengo que estudiar para el examen de historia-

Mary bufó y frunció el ceño, John hubiera querido decirle algo pero Sherlock ya se acercaba, se despidió de la rubia dejándola enfurecida.

- ¿Mal momento?- preguntó Holmes.

- No, Mary ha estado algo, mh, ¿cómo decirlo?, inusualmente interesada en mí-

- Es porque ya no babeas el suelo por donde pisa- respondió Sherlock – siente que pierde a su admirador número uno y su vanidad de mujercita la domina-

No pudo aguantarse las carcajadas, antes ese comentario lo hubiera enfadado.

Habían pasado semanas desde que Mycroft le contara lo sucedido con Jim, John se hizo el propósito de ayudar a Sherlock en todo lo que pudiera, su relación con el Holmes había crecido muchísimo, se les veía juntos en la escuela a todas horas, incluso algunos compañeros los habían visto paseando por la ciudad, persiguiendo quién sabe qué cosas.

Eran reconocidos como mejores amigos, incluso se rumoraba que existía algo más entre ellos, acusaciones que John siempre negaba y Sherlock prefería ignorar.

- ¿De qué tanto se ríen?, compartan el chiste- dijo Greg, acercándose a ellos.

- Nada, sólo hablábamos de lo duros que se ponen los pezones de la Morstan cuando ve a John- dijo Sherlock.

Lestrade soltó una carcajada, dándole un codazo a Sherlock en las costillas.

- Si Mary te escucha decir eso te saca los ojos con los pezones- respondió Greg, riéndose de nuevo.

También la relación de Sherlock con los demás había mejorado, al menos contaba con un círculo de amistades, reducido, pero eran amigos de todas maneras.

Greg Lestrade le tenía mucho aprecio, entendía la situación y muchas veces sacrificó sus planes con John para permitir que éste se reuniera con Sherlock; Molly adoraba a Sherlock, lo veía como un ídolo y casi lo tenía en un pedestal, era una especie de amor platónico inofensivo para ambos; hasta Harry simpatizaba con Sherlock, le parecía un muchachito muy gracioso, sin embargo al que ella amaba era al hermano mayor.

- Vamos, llegaremos tarde a la clase- anunció John.

La siguiente clase era deportes, la cual compartían con los de tercero; los tres muchachos fueron a los vestidores, John no pudo evitar mirar a Sherlock, los pants deportivos le quedaban muy bien.

- ¿Por qué será que los Holmes insisten en usar el uniforme de invierno?- preguntó Greg.

Mycroft también vestía los pants, tenía el rostro pálido y la expresión cansada.

- Detesto esta clase- suspiró Mycroft – quise evitar llevarla, expliqué que soy una persona de pensamiento, no de acción-

Salieron de vestidores riéndose aún de Mycroft, el pobre era un negado para los deportes, en eso estaban cuando Harriet corrió hacia ellos y, claro, le pellizcó el trasero al Holmes mayor.

- Mike, estás buenísimo con ese uniforme, tienes el trasero de una quinceañera-

Por supuesto Mycroft se puso de todos colores, aún no podía acostumbrarse a los comentarios de Harry.

- ¿Qué traes puesto, Harry?- gruñó John.

Harriet vestía el short más corto que John hubiera visto, apenas cubría lo necesario, la blusa le quedaba pegada al cuerpo, dejando ver una franja de la piel de su abdomen.

- Pff, Johnny muchacho, es el nuevo uniforme de deportes- respondió Harry.

- ¿En serio?- preguntó Greg.

- No, pero convencí a Irene y Molly de que lo era-

- Serás…- bufó John.

- Pero no hay nadie más sexy que Mike- insistió Harry, dándole una nalgada al susodicho.

Mycroft enrojeció, tomo a Harry del brazo y la jaló para acercara a él, plantándole un beso en plena boca.

- Estamos a mano, Harriet- dijo Mycroft, frunciendo el ceño.

Harry soltó una carcajada y corrió tras Mycroft, Greg los alcanzó, por su parte, Sherlock y John se reunieron con su grupo, encontrando a Irene y Molly con las mismas fachas que Harry.

- Te queda muy bien, Molly, déjalo ya- le insistía Irene.

- Pero…- suspiró Molly, tratando de estirar un poco la blusa – todo es tan corto…-

- Te digo que te ves muy guapa- siguió Adler – lucimos lindas-

Y tenía razón, las dos estaban guapísimas con esa ropa y el cabello recogido en altas coletas, sonrieron al ver a John y Sherlock.

- Lo siento, me encontré a Harry y me lo contó- dijo John, sonrojándose – pero se ven guapas-

- Gracias…- respondió Molly, bajando la mirada y totalmente roja – sólo espero que no sea un problema, ya saben que soy la más torpe de la clase-

- El más torpe de la clase es Mycroft- dijo Sherlock.

El maestro llegó y comenzó a explicar, las chicas harían carrera de relevos y los muchachos jugarían soccer.

Se despidieron de las muchachas y se acercaron a los demás compañeros para organizar los equipos, Greg quedó como líder de un equipo y Dimmock, su "archirrival", lideraba el equipo contrario; como de costumbre, Mycroft quedó al final.

- Olvídenlo, yo soy de la banca- suspiró el Holmes.

- No, estás en mi equipo- respondió Greg.

- Estás completo, Lestrade- gruñó Dimmock.

- Entonces incluye a Mike en tu equipo, Dimmock- respondió Greg.

- ¿A ese inútil?, ni de broma, pero tienes que cederme un integrante si quieres ponerlo en tu equipo-

- Bien-

- No tienes que hacerlo, Lestrade- dijo Mycroft.

- Guarda silencio- gruñó Greg.

Greg no tardó en convencer a uno de los chicos para que se fuera con Dimmock, era muy respetado como líder por los demás.

Mientras, los equipos de las chicas también se organizaban: Irene, Molly y Harry estaban juntas.

El juego de fútbol comenzaba a animarse, Mycroft se había caído por lo menos seis veces en apenas 20 minutos de partido, Sherlock había anotado un tanto y John también, Greg cuidaba la portería como una fiera, tenían ganado ese partido, Dimmock no dejaba de rabiar.

De repente varios chicos se quedaron embobados, estaban mirando a Irene y Molly, las dos muchachas brincaban y se abrazaban de emoción, habían ganado la primera carrera, poco más allá, Mary echaba humo por las orejas.

- ¿Qué te dije?, le van a explotar los ovarios- dijo Sherlock a John, se había acercado sin que Watson se diera cuenta y le habló al oído, al sentir el aliento de Holmes, John tuvo un escalofrío.

- Sí…- respondió John, aunque no pudo ni reírse.

El resultado fue lo esperado aunque con cosas inesperadas, Mycroft de alguna manera se las arregló para anotar el gol de la victoria, Greg estaba feliz como una lombriz y Dimmock quería que se lo tragara la tierra.

- ¡Bien hecho, Mike!- exclamó Greg, revolviendo la melena pelirroja del Holmes – muy, muy bien, ¿ya ves que no eres tan torpe?, hoy eres el héroe-

- No es para tanto, Lestrade- respondió Mycroft, sonrojado aunque muy digno – y no me felicites como a un niño pequeño-

- Claro, lo que digas- rió Greg, pellizcándole la nariz de Mike – esto lo celebramos-

Mycroft Holmes se puso aún más rojo, su hermano y John no se acababan de reír de él, lo dejaron fingiendo amarrarse las agujetas cuando escucharon el gemido, al voltear Mycorft estaba en el suelo, el rostro cubierto de sangre y Dimmock pateándole las costillas.

Sin que John pudiera reaccionar, Sherlock se fue sobre Dimmock, le dio un puñetazo que lo dejó viendo estrellas; Greg corrió a auxiliar a Mycroft, levantándolo como pudo.

- Estoy bien- dijo Mycroft – sólo tengo roto el labio-

- ¿Cómo dices eso?- bufó Greg – Dios, mira cómo te dejaron…-

Sherlock regresó, rojo de ira, mientras John acercó una toalla limpia para Mycroft; en eso estaban cuando hubo otro incidente, esta vez con las chicas, Irene corría por algo de agua cuando Mary le metió el pie, ¿consecuencias?, Irene en el suelo con las rodillas raspadas, Molly desgreñando a Mary como una fiera y Harry tratando de separarlas.

- ¡Ya basta, por favor!- pedía Mary, muerta de miedo - ¡Molly, déjame!-

John corrió a socorrer a su hermana, entre el forcejeo Molly quedó con la blusa destrozada y el pecho lleno de arañazos, sin embargo la peor parte la tuvo Mary, tenía la cara arañada, la ropa llena de sangre y el cabello hecho un asco.

Harry tomó a Mary del brazo y la llevó a una banca para que se serenara, Sherlock se acercó a Irene y la cargó hasta las gradas para revisarle las heridas, Mycroft se quitó la sudadera para cubrir a Molly aunque ella no se la puso.

- Molly…- llamó Irene - ¿estás bien?-

Molly se zafó de John y corrió hacia Irene, abrazándola.

- ¿Tú estás bien?- preguntó Molly, con los ojos llorosos.

- Estoy bien, no pasó nada grave pero…- Irene suspiró – ¡esa maldita zorra!-

- Lo sé, no podía permitirlo, ¿quién demonios se ha creído?-

Las dos muchachas se echaron a reír y se abrazaron, tan amigas como siempre, la sorpresa vino cuando se besaron en la boca.

- No hagan eso- replicó Greg, rojo como tomate – Dios mío, ¿saben lo erótica que es la escena?, no me culpen si algo en mis pantalones…maldita sea…-

Irene soltó un grito de admiración y se echó a reír junto con Molly, Lestrade por su parte se dentó en las gradas, tratando de ocultar inútilmente su erección.

- ¿Cómo están las chicas?, pero…oh vaya, ¿quién despertó a Bob?- comentó Harry que acababa de llegar – Greg, eres un sucio-

- ¿Cómo que Bob?- gruñó John – olvídenlo, no quiero saber…-

- La culpa es nuestra, nos besamos frente a él- reconoció Irene – Molly, sería buena idea que te pusieras la sudadera-

- Me queda grande- se quejó Molly.

- Gracias- bufó Mycroft – si no la quieres dámela, es muy vergonzoso andar en camisa interior-

- Te puedo ver los pezones- dijo Harry, acercándose a pellizcarle uno – ¡qué bonitos!, todos rositas-

- No hables de pezones ahora- gruñó Greg.

- ¿Quieres que te ayude con eso?- sugirió Harry, haciendo un movimiento de muñeca.

- ¿Por qué querría que me masturbara una lesbiana?-

- Tal vez porque esta mano ha tocado más vaginas que tú-

- ¡Harry!- gruñó John – esto es ridículo, Greg, necesitas un baño de agua fría, lo mismo Irene y Molly-

- No estamos haciendo nada…todavía- dijo Irene, abrazando a Molly.

- No podemos armar un bacanal en la escuela- bufó Sherlock – el profesor vendrá pronto y pondrá el grito en el cielo al ver lo que pasó-

- ¿Por qué no nos largamos?- sugirió Mycroft, sorprendiendo a todos – padre se pondrá como loco y madre seguro me quiere internar al verme, retrasemos esas cosas aunque sea un par de horas, ¿sí?-

- ¿Mycroft Holmes sugiriendo salirse de clases?, vaya, esto sí que no lo esperaba – comentó John – por mí no hay problema, ¿pero a dónde vamos a ir?, son las putas 12 de la tarde, además creo que nadie trae más de 100 euros, Molly sigue en brassiere y todos los demás en ropa de deporte, eso y la erección de Greg que parece no querer rendirse-

- Mycroft, Irene y yo tenemos tarjetas de crédito, podemos comprar algo de ropa y pagar cualquier lugar que se nos antoje, sobre el asunto de Greg, creo que una plática sobre enfermedades venéreas lo arreglará; este es el plan: Mycroft, ve por el auto, Greg, dale tus llaves a John para que vaya por tu carcacha, Molly, ponte la sudadera, Irene, Harry y yo nos quedamos con Lestrade para contarle unas cuantas cosillas-

Todos obedecieron, para cuando John acercó el Tsuru, Greg estaba pálido y "desanimado", todos subieron a los autos ante la atónita mirada de Mary, ignorando los gritos del profesor.

La primera parada fue una exclusiva tienda de ropa, las dependientas miraron al grupo con gesto de asco hasta que Irene les mostró la tarjeta de crédito; la muchacha se ofreció a pagar la ropa de todos con la condición de que la dejaran escoger los atuendos.

Para las mujeres escogió hermosos vestidos que apenas les llegaban a medio muslo, con los hombres no tuvo piedad, así fue como Mycroft Holmes, siempre tan serio y formal, termino usando un pantalón de mezclilla deslavado lleno de rotos y una camiseta verde de manga corta muy ajustada, Harry soltó un grito al verlo.

- ¡Mira nada más qué brazos!- exclamó Harriet – estás buenísimo, cariño-

A Greg le tocó un pantalón con estampado militar y una camisa negra de mangas largas; a John no le desagradó su ropa, pantalones de mezclilla, camisa roja y saco de terciopelo.

- Sherlock, sal de una vez- le instó Irene.

John tuvo que contener el aliento, Sherlock se veía muy bien con esos jeans ajustados, camisa celeste, corbata morada y saco beige, las chicas le hicieron un montón de cumplidos.

- Esta me la pagas, Adler- gruñó Sherlock.

Lo siguiente que quisieron hacer las chicas fue ir de día de campo, eso lo pagaron John y Greg, compraron algunas botanas y bebidas, además de vasos, platos y un mantel; fueron a un parque y se instalaron, comieron un poco y hablaron, disfrutando del día que estaba soleado y agradable.

Más tarde fueron a comer a un restaurante de comida rápida, era la primera vez que Irene iba a uno así que se mostró fascinada por todas las cosas mientras los demás reían de sus expresiones.

Lo siguiente fue un karaoke bar, cortesía de Mycroft, pidieron un salón privado y las chicas comenzaron a buscar canciones mientras esperaban las bebidas, John revisó su reloj, eran cerca de las cuatro.

- Ya deberíamos estar en casa- comentó John.

- No seas aburrido, hermanito- bufó Harry.

Las cervezas llegaron cuando las muchachas cantaban los éxitos de ABBA; John apenas dio un trago a su bebida, no quería que las cosas terminaran como aquella vez en su casa.

Parecía que los demás no compartían su idea, todos estaban ebrios salvo John y Sherlock, incluso Mycroft estaba muy bebido; el karaoke tocaba pistas sin que nadie cantara, Irene tenía a Molly a horcajadas sobre ella, besándose y gimiendo por lo bajo; Harry estaba entre Mycroft y Greg, recibiendo besos y caricias de ambos, de repente Harriet tomó a los muchachos por la nuca y los hizo besarse, mala idea, se olvidaron por completo de ella.

- Dios mío, ¿por qué siempre terminan las cosas así?- gruñó Sherlock, levantándose para separar a su hermano y Greg – John, encárgate de ese par de novias, por favor-

John obedeció, aunque no le fue fácil separar a las muchachas.

La tarea de repartir borrachos a sus casas sería para John y Sherlock, John llevaría el Tsuru de Greg y Sherlock conduciría el auto de su hermano; John se disculpó una y mil veces con la madre de Greg por dejarlo así en casa, aunque la señora no parecía muy molesta, lo siguiente fue dejar a Molly, el señor Hooper no estaba en casa así que tuvieron que llevar a Molly hasta su cama, Irene se metió en la cama con ella y no hubo manera de separarlas, John y Sherlock tuvieron que esperar afuera de la habitación, escuchando los gemidos de las chicas.

- ¿Cómo tienen sexo las lesbianas?- preguntó Sherlock, totalmente sonrojado – no puedo imaginármelo-

- Yo sí- respondió John, también rojo.

Irene salió dando tumbos del cuarto, Sherlock tuvo que cargarla hasta el auto.

Por fortuna Harry ya estaba repuesta para cuando llegaron a casa, se bajó del auto por su propio pie y entró corriendo a la casa, John sabía que no se salvarían del regaño, miró a Sherlock y le sonrió.

- Creo que debemos evitar el alcohol cuando salgamos en grupo- comentó.

En el asiento de atrás Mycroft dormía, roncando suavemente.

- Me agrada salir con ustedes, normalmente no me gustan las interacciones sociales pero…-

- Está bien- dijo John – está bien confiar en los demás, Sherlock, aunque a veces puede asustarnos un poco hacerlo-

Sherlock sonrió, y por Dios, era una sonrisa hermosa y llena de ternura.

- Creo que si se trata de ti, John, no me da miedo-

John lo besó, tal vez por el calor del momento, tal vez por lo dulce de su sonrisa o porque Sherlock Holmes comenzaba a gustarle más de lo que admitiría, fue un beso muy suave que John no pudo profundizar pues Sherlock lo apartó de un empujón.

- ¿Qué demonios crees que haces?- preguntó Sherlock, sombrío.

- Sólo fue un beso- respondió John – perdóname-

Se bajó del auto y corrió a la casa, adentro su madre estaba riñendo a Harry mientras su padre temblaba de furia, John recibió una bofetada por parte de su padre pero no la sintió, dolía más recordar el rechazo de Sherlock.

Al día siguiente fue a la escuela con un moretón en la cara y el ánimo por los suelos, llegó casi arrastrando los pies pero reaccionó al ver el alboroto que había, los chicos murmuraban y reían, alguno que otro lo miró y se carcajeó o le dedicó una mirada de asco, ¿qué demonios estaba pasando?

- Ven conmigo-

Era Sherlock, tomó a John del brazo y lo arrastró al salón de química, Irene y Molly lloraban abrazadas, Mycroft estaba pálido de ira y Greg gruñía, caminando como león enjaulado.

- ¿Qué está pasando?- preguntó John.

- Esto- respondió Sherlock, entregándole dos hojas.

John se quedó sin aliento, en las hojas había una foto de Molly besándose con Irene, con la palabra "machorras" escrita con letras enormes, en la otra hoja aparecía Lestrade con Mycroft en medio de un beso con la leyenda "maricas".

- ¿Cómo pudo pasar esto?- gruñó Lestrade, mirando a Mycroft.

- ¿Me culpas a mí?- se defendió el Holmes.

- Sí, te culpo, ¡yo jamás había besado a un hombre!- replicó Greg.

- Pues yo tampoco, Lestrade, de hecho jamás me había besado con nadie- se defendió Mycroft.

- Claro que no, ¿quién querría besarse contigo?, eres un tipo amargo y torpe-

Mycroft se puso más pálido, tomó su mochila y casi corrió a la puerta, Lestrade quiso retenerlo.

- Lo siento, no debí…-

- Déjame-

- ¿Piensas salir?, todos te insultarán-

- De todos modos ya lo hacen- suspiró Mycroft, zafándose de Greg – no te preocupes, no arruinaré tu reputación de macho dominante-

Mycroft abrió la puerta, se paró en medio del pasillo y levantó la voz.

- Que se sepa que el joto aquí soy yo- dijo – Estábamos bebiendo y besé a Lestrade, pero nada pasó-

Lo primero que le arrojaron fue un libro, le golpeó en el hombro pero Mycroft no se quejó, alguien le lanzó un borrador de pizarrón que le dio en la sien, los muchachos comenzaron a insultarlo y a lanzarle cosas, Mycroft no hizo ademán de protegerse y se alejó por el pasillo mientras le girtaban joto, maricón y come-pollas.

La maestra Hudson acudió al escuchar el escándalo, levantó algunas hojas del suelo y al ver las fotos se sonrojó, buscó a Molly e Irene con la mirada y se acercó.

- Vengan conmigo- les dijo – tú también, Greg-

John quiso marcharse cuando sintió la mano de Sherlock sobre su hombro.

- Quiero hablar contigo- dijo Holmes.

- Lamento lo de ayer- dijo John – no debí hacerlo, perdóname-

- No es sobre eso- siguió Sherlock – tenemos que encontrar al que hizo esto, aunque creo saber quién lo hizo-

- ¿Mary?-

- No sólo ella- dijo Sherlock - ¿me ayudarás?, aunque tendremos que saltarnos algunas clases-

- Bien, te ayudo-

El conserje era amigo de Sherlock (tenían reñidas partidas de ajedrez) y le prestó las llaves de los salones.

- ¿Para qué las llaves?- pregunté – lo más lógico sería revisar el locker de Mary-

- No es tan idiota para dejar ahí las evidencias, aunque si lo suficientemente estúpida para esconderlas en otro lugar-

Mary estaba en el club de cocina, no fue difícil encontrar las hojas, había pretendido ocultarlo todo detrás de los paquetes de harina, lo malo fue que quiso esconderlas en su mesa de trabajo.

- Son los mismos colores- comentó John.

- Tantas copias no las pagó ella, ¿dónde crees que está la siguiente parada?-

- ¿El diario escolar?-

- ¿Y quién maneja el diario escolar?- preguntó Sherlock, con una sonrisa.

Las fotos estaban en un cajón bajo llave en el escritorio de Dimmock, cosa que a Sherlock le importó un pepino, forzó la cerradura y consiguió las fotos y hasta los negativos.

- Nos siguieron ayer- gruñó John – seguramente las tomó con su propia cámara y las reveló él mismo-

- Eso es obvio, John, ¿pero no te parece curioso?-

- ¿El qué?-

- Las hojas, John, el diario escolar no utiliza este papel, además esos colores tan llamativos los hemos visto antes, ¿no te acuerdas?, son los mismos que utilizan para la propaganda de cierta compañera…ya sabes, la que quiere ser presidenta estudiantil-

Fue como si Sherlock iluminara el cerebro de John con sus palabras, de repente comenzó a unir piezas.

- La campaña de Sally Donovan- dijo John, sorprendido - ¿pero ella por qué haría algo así?-

- Porque sé lo del maestro Anderson- dijo Sherlock.

- Pero nunca lo hemos mencionado, ¿cómo pudo…?-

- A alguien se le fue la lengua, John, ¿pero a quién?-

- Yo sé a quién- dijo John.

No fue difícil sacar a Harry de clase, John sólo tuvo que decir que se trataba de una emergencia familiar.

- ¿Nos vas a decir por qué demonios soltaste lo de Donovan con el maestro Anderson?- preguntó John, furioso.

- John, puedo explicarlo, la verdad es que ella estaba pasándose de lista y…-

- Harry, eres una maldita bullie, sólo lo hiciste para intimidar a Sally, ¿verdad?-

- John…- suplicó Harry – por favor, no fue así-

- Así fue- suspiró Sherlock – te gusta tener el control, pese a todo, eres una de las chicas más populares de la escuela, pero Sally Donovan te estaba ganando terreno, con su disciplina y amabilidad se estaba ganando el respeto de las compañeras, no podías permitirlo así que se te salió amenazarla con lo del maestro Anderson-

Harry se quedó estática, roja de vergüenza y con los ojos llenos de lágrimas.

- Lo siento…no sé qué me pasó…lo hice sin pensar-

- Y por eso ahora Greg, Mycroft, Molly e Irene la están pasando fatal- dijo John con frialdad.

Dejaron a Harry hecha un mar de lágrimas y fueron en busca de los culpables, pese a las protestas de John, Sherlock insistió en encararlos primero y después llevarlos con la maestra Hudson.

- Morstan, Dimmock, Donovan, saben por qué están aquí- dijo Sherlock – hablen-

- Todo fue idea de Mary- dijo Sally – estaba furiosa con Molly, cuando le comenté que me pareció verla besándose con Irene…-

- Se me ocurrió seguirlas, tal vez así conseguiría atraparlas y amenazarlas con revelarle su relación a todo el mundo, pero Dimmock tuvo una idea mejor-

- Si teníamos pruebas los tendríamos en las manos, supuse que podría afectar a todo el círculo de amistades de Lestrade, además de desquitarme de ti, Holmes, así que los seguimos y obtuve buen material con mi cámara, pensaba darles las fotos y quedarme con los negativos para poder chantajearlos-

- Mary quería llegar más lejos- dijo Sally, llorando – dijo que teníamos que hacer que la escuela se enterara, quise hacerla cambiar de parecer pero se negó, entre ella y Dimmock me quitaron el papel que acababa de comprar para mi propaganda e imprimieron esas…esos… lo siento mucho, sólo quería tener algo con qué defenderme, Harry me dijo que le contaría a todos mi secreto, estaba desesperada-

- Las cosas serán así- dijo Sherlock – Morstan y Dimmock irán conmigo y John a ver a la maestra Hudson, confesarán lo que hicieron pero van a decir que abrieron el casillero de Donovan sabiendo que habría papel para imprimir, tomaron el papel en cuestión y lo usaron para hacer esas cosas, no involucrarán a Donovan en esto-

- ¿Y por qué haríamos eso?- gruñó Dimmock.

- Porque si no lo haces, Dimmock, le diré a la maestra Hudson de quién era el paquete de cigarros que encontró en el pasillo, quién rayó el auto del profesor Vásquez y cómo fue que llegó el alcohol al ponche del baile de bienvenida-

Dimmock se puso rojo de furia pero no replicó.

- En cuanto a ti, Morstan, si no quieres que le cuente a tu mejor amiga con quién se está acostando su novio…-

No hubo más que decir, John y Sherlock llevaron a los acusados con la maestra, confesaron con los cambios que Sherlock indicó, Sally confirmó que el papel había desaparecido de su casillero.

- ¡John!- llamó Mary, alcanzándolo – yo…lo siento, no quise…no sé qué me pasó-

- No te creo, Mary- suspiró John – lo que pasó en deportes ayer me molestó, pero lo que hiciste hoy simplemente fue la gota que derramó el vaso, te pido que no vuelvas a dirigirme la palabra-

John dejó a Mary y no volvió la vista, estaba harto de su actitud.

Tomaron sólo una clase antes de que sonara el timbre del almuerzo, el ambiente era muy tenso en el comedor, Mycroft estaba sentado solo en una esquina, todos le sacaban la vuelta, Greg aparte, en una mesa con otros chicos que no dejaban de lanzarle miradas despectivas a Mycroft.

Molly e Irene entraron juntas y tomadas de la mano, causando las murmuraciones de todos, se dirigieron a la fila del almuerzo y se sirvieron en silencio, buscaban mesa cuando alguien les puso zancadilla, las dos terminaron en el suelo y cubiertas de comida.

John y Sherlock corrieron a socorrerlas, Molly no paraba de llorar, Irene se levantó indignada, con la nariz muy alta y los ojos llenos de desprecio.

- ¿Y creen que con esto vamos a dejar de querernos?- gritó Irene – están muy mal, no importa lo que hagan, no dejaré a Molly porque la…-

Alguien le lanzó una albóndiga a la cara, Irene contuvo sus lágrimas lo mejor que pudo y se limpió con el dorso de la mano.

Salieron del comedor escuchando las risas crueles de los compañeros, Molly se abrazó a Irene y lloraron juntas, Sally Donovan los alcanzó, llorando también.

- Lo siento mucho- dijo Sally – yo no quería que esto pasara, yo tuve que ver con lo de las fotos, pero en verdad no quería que las imprimieran, de verdad, lo lamento mucho-

- Dice la verdad- intervino John.

- No importa ya- suspiró Irene – pero gracias por disculparte, significa mucho-

- ¿Por qué no me acusaste, Holmes?- preguntó Sally.

- Porque si se sabe tu secreto lo más seguro es que te echen de la escuela, estás reuniendo créditos y esforzándote al máximo para conseguir una beca, tus padres no pueden costear más tu educación, por eso no te delaté, porque actuaste intimidada por Harry, pero lo que hiciste fue horrible-

- Lo sé- admitió Donovan – pero veré la manera de ayudar, lo prometo-