Los personajes de Candy Candy no me pertenecen a kyoko mizuki / Yumiko Igarashi, la historia es originalmente de mi imaginación es decir completamente mía.

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Solamente Tú

LES DEJO OTRO CAPITULO ESPERANDO LES GUSTE.. ESPERARE SUS COMENTARIOS! gracias!

Los rayos del sol del amanecer se colaban por la ventana dejando entrar claridad en toda la habitación, el cuerpo pequeño de candy subía y bajaba al compás de su respiración mientras de su cuerpo se desprendía un aroma a rosas frescas. Estaba profundamente dormida que no se daba cuenta que un rubio estaba parado a lado de su cama mientras la miraba con una mirada serena, tierna y llena de amor. Albert miraba como ella dormida plácidamente sin sentir su presencia, se sentí atentado a pasar sus manos por su cabellera dorada pero reprimió su movimiento pegando su mano a su pecho. La veía tan hermosa, tan frágil, tan pequeña que le costaba creer que al fin estaba de vuelta. La escaneo de pies a cabezas para visualizar perfectamente su figura, poco a poco subía mirada hasta que se topó con unas ligeras pero enmarcadas ojeras debajo de sus ojos, sonrió al pensar que tal vez se había desvelado la noche anterior así que continuo su recorrido por sus labios, por su barbilla, cuello, pechos y poco a poco fue deslizando su mirada hasta sus manos para tomarlas entre las suyas, detuvo su mirada en sus delgadas manos pero algo llamo su atención, se hinco a su lado para ver más de cerca, pero lo que vio a continuación lo dejo sorprendido, sin perder tiempo examino a detalle las manos de la rubia que dormía, se quedó estático por unos segundos mientras su mente pensaba lo peor. Soltó muy despacio su mano con cuidado para no despertarla, se puso de pie caminando de lado a lado buscando alguna explicación lógica sobre las marcas o más bien cicatrices que acababa de ver en las manos de candy, la examino nuevamente con su mirada recorriéndola de pies a cabeza dándose cuenta de la palidez que mostraba su rostro, las ojeras ligeramente enmarcadas, su cabello mucho más corto de lo que le gustaba tenerlo, porque si no mal recordaba ella amaba su cabello. Siguiendo con su escaneo visual noto que estaba más delgada de lo que la recordaba, podría ligeramente ver sus alzados hombros por lo delgada que estaba. Sin aguantar más y pensando que a lo mejor algo malo ocurría con ella, camino sin hacer ruido hacia la ventana mientras sus ojos se llenaban de lágrimas pero justo cuando estaba por llegar a su destino su mirada se desvió a una pequeña maleta que yacía sobre el tocador, con la curiosidad venciéndolo se acercó para tomar la maleta pero se detuvo en seco cuando escucho como una adormitada voz decía – lo siento… al… yo… perdóname- asustado voltio a verla para cerciorarse que solo soñaba volvió a respirar casi tranquilamente. Volvió a prestar su atención hacia la pequeña maleta, estiro su mano para agarrarla pero estaba indeciso, lo que quería hacer era algo malo pero por otro lado su corazón palpitaba furiosamente como diciéndole que abra la maleta como que si de algo fuera a enterarse, como si al abrir esa maleta algo le sería revelado. Cerró los ojos fuertemente y volvió abrirlos dando un suspiro por lo que haría. Tomo la maleta con las manos temblorosas y nerviosamente se dirigió a la salida para ir a su habitación, antes de salir dio un vistazo a la joven que dormía tranquilamente sobre la cama. Al verla sintió ganas de regresar la maleta pero un sentimiento de curiosidad y otro que no lograba descifrar se lo impedía – perdóname pequeña- fue lo último que dijo antes de cerrar la puerta.

Llego a su habitación cuidando que nadie lo viera saliendo de la habitación de candy, entro cerrando la puerta con seguro tras de sí, se sentó sobre su cama al mismo tiempo que dejaba caer la maleta sobre la cama. Se quedó apreciándola por varios minutos preguntándose si debía o no abrir esa maleta, tenía un sentimiento de culpa que lo embargaba por tomar algo que no era suyo… pero esa opresión que sentía en el pecho, ese sentimiento y la curiosidad lo venció. Con temor abrió por completo la pequeña maleta, antes de ver su contenido volvió a respirar profundo una última vez. Visualizo un montón de papeles, recetas, cartas y otros documentos que no entendía… estaba confundido la maleta estaba llena de papeles –Nada importante- Dijo para sí mismo, estaba por cerrar nuevamente la maleta cuando su mirada se cruzó con un sobre que llamo su atención. Dudo un poco al tomarlo pero algo le decía que lo abriera. Era un enorme sobre blanco, con sellos al exterior y una marca de un hospital llamo su atención –candy estaba enferma?- se cuestionó albert. Sin esperar más tiempo deslizo sus manos dentro del sobre sacando su contenido, tomo las hojas en sus manos y se dispuso a leer. Albert leía, leía y mientras más lo hacia su cuerpo se tensaba, sus manos temblaban mientras su garganta se secaba provocándole un nudo en la garganta, las lágrimas sin poder evitarlo corrían por su rostro una tras otra, mientras más leía su corazón se enfrascaba en un sentimiento de angustia, tristeza, preocupación, desilusión, en un sentimiento de dolor, de dolor que sentía su corazón. Cuando leyó la última parte su corazón por un momento se detuvo dejando de latir, dejo caer los papeles mientras sus ojos se abrían grandemente como platos. Su corazón se hinchaba desenfrenadamente en una gran tristeza mientras las lágrimas brotaban con más fuerza de su rostro, camino directo a la pared para dar un fuerte puñetazo contra ella, tomo las almohadas de su cama y las aventó, patio el sillón de su habitación muchas veces sin control. Estaba desesperado, no sabía qué hacer, que pensar solo necesitaba golpear algo, necesitaba sacar ese nudo que tenía en la garganta necesitada desatar ese dolor que ahora invadía todo su ser, cayo de rodillas al suelo llorando como un niño y sollozando entre gritos reprimidos el nombre de su mejor amiga, de su… amada. Ahora entendía tantas cosas las marcas, las ojeras, la palidez, el cambio de look al tener el cabello más corto, su disminución de peso… necesitaba verla, quería verla, pero como la vería?... que le diría? Nuevamente lloro descontroladamente con la tristeza y desesperación por ayudarla que sentía su cuerpo. Se quedó en el suelo llorando amargamente repitiendo "candy por que a ti, porque no me dijiste"…

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Todos desayunaban cómodamente entre algunas platicas de los pequeños haciendo reír a las 3 damas que escuchaban las locuras que les contaban –tía candy cuando tengas un hijo podrías regalárnoslo nosotros lo cuidaremos muy bien – le decía alegremente el pequeño Anthony haciendo que la rubia le sonriera tiernamente. Rosemary se sentía un poco intrigada de que albert no había bajado a tomar el desayuno, cosa que no sucedía muy a menudo el siempre gozaba de compartir el desayuno con sus pequeños sobrinos porque para el "ellos eran sus motores" que le daban esa alegría y animo que necesitaba para hacer y conseguir todo lo que quería. Albert amaba a sus sobrinos y un desplante así no era probable que les hiciera. –Rosemary sabes por qué William no bajo a desayunar- pregunto una también preocupada elroy, ya que se le hacía extraño ese comportamiento de parte de su sobrino. Rosemary negó con la cabeza haciendo que su tía suspirara resignada. Candy estaba distraída jugando con los pequeños pero también se había dado cuenta de la inasistencia del rubio. Se sintió triste por un momento pero después la sonrisa le regreso al ver como los pequeñines tenían batida la cara de comida.

Estaban concentrados en su desayuno, cada uno en sus pensamientos cuando de pronto escucharon como alguien bajaba rápidamente las escaleras. Todas giraron esperando a que apareciera el personaje al que tanto esperaban se imaginaban que era, pero por el contrario solo escucharon un gran grito lleno de furia que las dejo atónitas – DEJAME EN PAZ GEORGE! – para luego escuchar el motor de un auto acelerándose y el rechinido de unas llantas en marcha.

Todas estaban aturdidas por lo que acababa de pasar, así que sin esperar más tiempo se dirigieron a la entrada donde se encontraba un asustado y sorprendido George.

-George que ha pasado con William, que fueron esos gritos? (pregunto una alterada elroy)

-señora (recuperando el aliento le dijo) no tengo ni la más mínima idea, pero..

-pero que George? Que pasa con mi hermano?

-pero William se veía bastante mal… puedo jurar que había estado llorando por mucho tiempo y no sé qué tenía que estaba muy alterado, enojado, su mirada era inexpresiva… acaso paso algo con la señorita Alice? (pregunto tratando de buscar una posibilidad lógica)

-el tio albert esta triste? (preguntaron los pequeños que escuchaban lo que decían, mientras sus pequeñas caritas se llenaban de lágrimas por saber que su tio albert está mal)

-mis pequeños paladines (candy se puso a su altura para abrazarlos) su tio albert está bien… es solo que a veces las personas necesitan desahogarse y un tiempo a solas, pero les aseguro que él está bien…. (les dijo mientras trataba de controlarse porque estaba tan lejos de sentirse tranquila, ella también sentía que algo no andaba bien, tenía una sensación que le decía que algo malo pasaría)

Mientras trataban de calmar a los pequeños una mucama, bajaba corriendo rápidamente las escaleras, casi gritando y muy agitada por el esfuerzo que había hecho.

-señora elroy, señora elroy! (gritaba desesperada)

-que sucede dorothy? Por qué gritas tanto, acaso no te das cuenta que los niños están asustados (la cuestiono por la desesperación que ella sentía)

-señora encontré esto en la habitación del joven William (le dijo mientras le entregaba un sobre blanco)

Candy al escuchar lo dicho por la mucama rápidamente por instinto voltio hacia el objeto, cuando visualizo y reconoció el enorme sobre blanco su corazón se detuvo de golpe, mientras su respiración se detenía… sus piernas, sus manos, su cuerpo todo empezaron a temblarle y tartamudeando dijo –E… Es… mi…mío…!

continuara...