LEILA EMERSON
Leanne iba de aquí para allá en el departamento, se encontraba desesperada y no sabía que hacer para controlar una situación que desde el principio estaba fuera de su alcance.
Era domingo por la mañana, tenía que preparar una cena para recibir a su mejor amigo y la mujer que amaba. Leila Emerson había entrado a su vida para ponerla patas arriba; su conciencia la atormentaba a cada segundo, los sentimientos de culpa y tristeza se apoderaban de ella y la dejaban inoperante.
¿Qué tan caro pagaría por su estupidez? Esa era la pregunta que la atormentaba a cada segundo. Y la respuesta a esa pregunta es que lo pagaría caro, muy caro, eso sí que lo tenía claro.
Lo único bueno que había salido de la relación de James con Leila era el hecho de que Remus había vuelto a ser amigo de Leanne, tan amigos como siempre y eso sólo servía para torturarla aún más ¿Qué pasaría cuando él se enterara de lo que había hecho?
Se desplomó en el sillón y ahí se quedó un buen rato, a cada segundo se deprimía un poco más pensando en todas las cosas que podían salir mal: sus amigos la abandonarían, la odiarían, sus padres se pondrían furiosos y Sirius, Sirius tal vez hasta la abandonaba.
- ¿Qué ocurre princesita?- le preguntó Sirius, sacándola de sus deprimentes pensamientos.
-Nada, sólo pensaba- le respondió sonriendo para que no sospechara nada.
-Tú también te preguntas si es buena idea que…- pero Sirius se detuvo al ver en el rostro de Leanne incomprensión.
- ¿Si es buena idea qué?- ahora quería saber Leanne. Sirius se sintió derrotado y no le quedo otra más que seguir.
-James estuvo muy mal durante más de dos años y me refiero al hecho de que no vivió durante dos años y ahora, después de 6 meses, vuelve y dice que esta locamente enamorado de otra mujer, cuando él siempre me aseguró que nunca podría amar a nadie más que no fuera Lily Evans- le dijo algo acalorado- Yo se que se merece una nueva oportunidad porque lo que le hizo Lily no tiene nombre pero me preocupa.
Leanne no supo que responder, ya todo era bastante más complicado de lo que ella misma podía manejar.
-Y tal vez por esa razón ahora esta tan dispuesta a rehacer su vida- le dijo Leanne- Además, Leila parece ser una persona encantadora, estoy segura que ella supo curar el corazón de James.
-Espero que tengas razón.
Sirius salió, aún tenía que hacerse cargo de algunas cosas antes de la cena. Leanne deseaba que todo se solucionara mágicamente y tal vez esa era la solución: Leila no recordaba nada y si las cosas se daban, todo podría salir bien.
El día paso volando, aún cuando Leanne deseaba todo lo contrario. La noche se hizo presente y en el departamento ya se encontraban Sirius, Remus, Peter y Leanne; la cena estaba lista sólo faltaba que llegaran los invitados especiales.
El timbre resonó de forma impresionante en los oídos de Leanne y estuvo a punto de pegar un grito cuando Sirius le cedió el paso a James y a… Leanne no tuvo tiempo de mirarla bien porque James la tomo por la cintura y la lleno de besos y abrazos; ella no quería sonreír, no quería sentirse feliz pero no pudo evitar sentir todo eso y más.
-Te extrañe- le susurró al oído.
-Yo también- le dije; ocultó sus lágrimas detrás de una radiante sonrisa.
-Ella es Leila, la mujer que amo- dijo James presentándola a todos y besándola con amor- Ellos son…
-Déjame a mí- lo interrumpió Leila- Siento que ya los conozco. Remus, mejor conocido como Lunático- dijo tendiéndole la mano.
-Es un placer conocerte- respondió el aludido.
-Sirius o Canuto- saludo a Sirius.
-Tú puedes llamarme cosa sexy- le dijo sonriente. James se puso algo celoso cuando la abrazo y beso en la mejilla pero no dijo nada.
-Peter pero todos le dicen Colagusano- saludo también a Peter.
-Mucho gusto- correspondió algo nervioso.
-Y por supuesto…- dijo sonriéndole a Leanne-… la princesita. James siempre está hablando de ti- le dio un abrazo y Leila sintió una extraña descarga; fue como si estuviera observando una película, una donde Leanne le lanzaba una maldición pero cuando se separaron no dijo nada.
-Mucho gusto, Leila, todos nos moríamos de ganas por conocerte- le sonrió también Leanne- James mencionó poco sobre ti en su carta pero nos encantaría saber más y hablo por todos cuando digo que ya eres una más de nuestro grupo. Siéntense- dijo señalando la sala. Sí, Leanne podía manejar bien la situación, nadie tenía porque enterarse de nada.
-Déjame ayudarte con las botanas- James tomo a Leanne de la mano y la condujo a la cocina.
Leanne comenzó a prepararlo todo pero James le quito los platos de la mano y la miro de forma insistente.
-Ella es… es demasiado bonita, inteligente, agradable, simpática como para estar con un tipo como tú- le dijo sonriente; James la abrazo feliz- En verdad…- Leanne no sabía como plantearlo- Ella no es…
-Ella no es como Lily, no me va a abandonar cuando más la necesite- le aseguro James. Leanne sintió como se le formaba un nudo en la garganta- Aún la amo y Leila lo sabe pero ese amor ya de nada me sirve; Leila… Leila es como un viento fresco en verano, es un vaso de agua cuando más le necesitas, es todo lo que necesito y la amo- Leanne simplemente lo abrazo.
-Ella es perfecta para ti y ya siento que la quiero.
La charla resultó muy amena, nadie se sentía obligado o incomodo, era como si se conocieran de todo la vida (al fin y al cabo así era). La botana y la bebida se fueron terminando mientras avanzaba la noche y al cabo de un par de horas se sentaron a la mesa a cenar.
-No debieron tomarse tantas molestias- dijo Leila una vez que volvieron a sentarse de nuevo en la sala a tomar café y galletas.
-No fue ninguna molestia, a Leanne le encanta cocinar para los amigos- Sirius sonrió y besó a su esposa.
-Y a Sirius le encanta hablar por mí- Leanne le sonrió. Todo estaba resultando de maravilla.
- ¿Por qué no invitas a Leila a dar un recorrido por el departamento?- dijo James- Es un lugar muy interesante.
-Esa es su forma de pedirnos que nos marchemos- le dijo Leila poniéndose de pie- Lo más seguro es que quiere saber que piensan ellos de mi y como tú ya se lo dijiste en la cocina… pues nos manda a dar un paseo.
-Te lo dije, James, no se que hace alguien como Leila con un tipo como tú- sonrió y también se puso en pie.
-Tienen un lugar muy bonito aquí, es un hogar muy acogedor- dijo Leila después de visitar la cocina, la sala de lectura y la pequeña biblioteca. Se habían detenido delante del pasillo donde estaban las fotos de la familia de Sirius.
-Gracias- le dijo Leanne- Mamá siempre dice que cualquiera puede tener una casa pero pocos un hogar.
-James me comento que toda la familia de Sirius lo ha negado, eso es terrible- toma una foto y miro las perfectas caras de todos los miembros de la familia Black- No se como alguien puede no querer a Sirius.
-Nos tiene a nosotros y ahora te tiene a ti- le dijo Leanne, era raro pero Leila no había logrado borrar a su amiga, cosa que ella había intentado- Veamos las habitaciones. Las decoramos pensando en las personalidades de cada uno.
Primero vieron la que compartían Leanne y Sirius, después pasaron a la de Peter, luego a la de Remus, dejando la de James al último.
-Te puedo confesar algo- Leila se había detenido en la puerta de la habitación de James. Leanne asintió- Cuando James me dijo que ya era su tiempo de regresar a Londres, supe que yo también tenía que hacerlo. No me aterraba volver después de tanto tiempo ni reencontrarme con mi pasado, sino de hacerlo con el de James.
Leanne la observó durante unos segundos sin saber que responder.
-Me hablo de Lily desde el primer día y yo hice lo mismo, la sinceridad siempre ha sido nuestra mejor aliada. Se que aún la ama como él sabe que yo aún amo a… a mi difunto prometido- unas lagrimas se le escaparon pero era fuerte, después sonrió- Lily no me preocupaba, ella no va a volver pero tú, tú estas aquí y ni siquiera ella consiguió que él se apartara de ti y eso algo difícil saber.
-No tienes que preocuparte de nada- le aseguró Leanne- James te ama a ti y nada de lo que yo haga lo va a cambiar- casi se ahoga con el peso de esa afirmación porque era la más pura verdad; nada de lo que ella hiciera evitaría que James dejara de amarla, llevara el rostro o nombre que llevara.
-Hay algo más- le dijo sonriendo avergonzada- Cuando te abrace hace unas horas… te vas a reír- dijo algo incomoda- Vi como si tú me hubieras hechizado, fue algo así como de otra vida; ¿no es divertido?
-Sí, eso creo- Leanne sonrió incomoda. Había recordado algo y eso no estaba bien.
Su corazón comenzó a palpitar furiosamente ¿y si recordaba algo más? ¿Y si lo recordaba todo? El pánico se fue apoderando de ella poco a poco, era como si en lugar de sangre fuera miedo lo que corriera por sus venas; Leila le sonreía y todo se venía abajo poco a poco.
Entraron a la habitación y Leila se quedo quieta unos segundos, cosa que aumento el miedo de Leanne.
-Es… tan James- dijo sonriente. Leanne respiró aliviada.
La puerta se cerró detrás de ellas y anduvieron curioseando por allí, James tenía muchas cosas interesantes, aún más que las que Leanne había puesto ahí.
-Se parece demasiado a un niño- Leila ojeaba las historietas que estaban apiladas junto a la cama de James.
Después se dirigió al librero y Leanne no tuvo tiempo de impedírselo; lo había olvidado por completo, había olvidado que en ese librero había una fotografía de James y Lily de su primer salida como novios.
Leila tomo la fotografía y se quedo como estatua, Leanne la observo y el miedo también la paralizó. El terror se apoderó de ella cuando, delante de sus ojos, el cabello castaño de Leila se volvía rojo brillante, sus ojos azules se tornaban verde esmeralda y su piel más blanca.
- ¿Leanne?- era su voz, Lily estaba usando su voz de nuevo. No parecía comprender la situación, se veía desorientada y taladraba con preguntas a Leanne mediante la mirada.
- ¡Imperio!- grito de pronto Leanne, reaccionando por fin. Lily relajo su mirada y se torno algo ausente.
El miedo invadía completamente a Leanne ¿Qué es lo que tenía que hacer ahora? ¿Volver a modificarle la memoria y hacerle olvidar lo que acababa de suceder? ¿Borrarle todo recuerdo y obligarla a desaparecer de nuevo? Pero eso resultaría muy sospechoso ¿pero sí la dejaba y volvía a recordarlo todo?
Leanne comenzó a caminar desesperada por el lugar, sólo contaba con unos cuantos minutos para resolver esa situación y parecía que no había ninguna disponible.
- ¿Por qué Lily? ¿Por qué?- le preguntó a su sometida amiga. Volvió a caminar desesperada, le daba la espalda y pensaba en qué era lo que podía hacer.
Pero algo sucedió. Lily se liberó de la maldición a la que la había sometido Leanne y antes de que esta se diera cuenta…
- ¡Expelliarmus!- grito mientras Leanne le daba la espalda. Ella se estrelló contra la pared y quedo inconsciente.
Los pasos de Sirius, James, Remus y Peter se escucharon de pronto, corrían hasta la habitación del segundo. Cuando entraron, lo que vieron los dejo helados: Lily aún apuntaba con su varita a una inconsciente Leanne.
- ¿Qué demonios…?- preguntó de pronto James mirando a Lily
-Eso es lo que yo quisiera saber- dio unos pasos y tomo el medallón en forma de corazón de Leanne y se lo paso a Sirius- Muéstranos- le pidió.
Leanne reaccionó después de lo que le pareció una eternidad pero no abrió los ojos, pudo sentir la suave seda de su cama pero también la mirada de cinco personas, el ambiente estaba demasiado cargado.
-Abre los ojos, ya sabemos que estás consiente- le ordenó James.
Leanne abrió los ojos y se levanto de la cama, era mejor enfrentarlos de pie; Sirius tenía su varita y todos la miraban furiosos.
Lily estaba demasiado furiosa como para hablar; se planto delante de Leanne y antes de que alguien pudiera comprender bien la situación le planto una tremenda bofetada, sintió la sangre escurrir desde el labio partido. Leanne levantó el rostro, si Lily quería darle otra… le dedico otra mirada llena de odio y después salió.
- ¿Por qué lo hiciste?- le preguntó James manteniendo apenas a raya todo el odio que sentía.
-Nada de lo que te diga va a conseguir que te sientas mejor o que me odies menos- le dijo Leanne limpiándose la sangre- ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué lo hice porque no quería perderte? ¿O porque una parte de mi deseaba que fueras tan infeliz y sufrieras lo mismo que sufrí yo cuando por tú culpa casi pierdo a Sirius?- continuo con una tranquilidad apabullante.
-Pues espero que estés complacida porque cumpliste con tú cometido- la furia de James estaba llegando a su límite, la tranquilidad de Leanne lo ofendía aún más.
-Una parte de mí estaba completamente feliz y otra, sufrió tanto como tú- le dijo con una triste sonrisa. Esa era la verdad.
James no lo soporto más y siguiendo los pasos de Lily, también desapareció por la puerta.
-Díganlo, puede que exploten si no lo hacen- les dijo tranquila a Remus y a Sirius.
-Lo que hiciste no tiene nombre- fue lo único que pudo decir Remus y seguido de Peter también se marcho.
Sirius y Leanne se miraron unos segundos. Era como sí el primero estuviera librando una batalla consigo mismo, dividido entre las dos personas que más amaba. Al cabo de unos instantes tendió la mano donde sujetaba la varita de Leanne y se la entrego.
-Ellos…
Leanne bajo la vista, Sirius había tomado su decisión y ella la respetaría.
Sirius salió siguiendo los pasos de los otros cuatro y una vez que escucho la puerta cerrarse, Leanne se derrumbo.
