Aquí les dejo con el cuarto capítulo. Sonia Noir es mi personaje, los demás son de JK Rowling o me los he inventado.
Que lo disfruten.
Para todos aquellos que alguna vez quisieron subirse en el expreso a Hogwarts.
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4. Baile de Navidad.
_ ¿Lo dices en serio? _quiero saber.
Mis ojos están tan abiertos que se me van a caer de las cuencas en cualquier momento. Por qué no puedo creerme lo que me acaba de decir Hermione.
_ Estamos ablando del mismo Viktor Krum, supongo, ese que va a todos los rincones de Hogwarts con un grupito de niñas pesadas pegadas a sus talones gritando cada vez que se gira _comento.
_ Ese mismo _me contesta ella con una sonrisilla.
_ Vaya, con la mosquita muerta _sonrió.
Estamos haciendo los deberes en la sala común. Hermione se dobla un poco sobre la mesa y me aparta el cuello de la camisa con suavidad para comprobar que el chupetón sigue ahí. Me lo he intentado esconder por todos los medios pero, claramente, ella me había pillado de lleno.
_ Le dice la sartén al cazo, aparta, que me tiznas _me dice, con las cejas levantadas.
_ Pero esto es diferente…
No sigo la frase, porque no consigo encontrar la manera más adecuada de acabarla.
_ Claro, lo tuyo es solo pasión, lo mío es romanticismo _comenta con algo de ironía en la voz.
_ Yo iba a decir, más bien, que lo tuyo es bonito y lo mío una putada como una casa _observo, tajante.
Hermione vuelve a sus deberes.
_ Bueno, esa es otra forma de decirlo _dice, como el que no quiere la cosa.
Me he pasado casi tres semanas huyendo de Draco. Cada vez que lo veo aparecer salgo escopeteada en dirección contraria, como si hubiera visto a la misma parca. Cosa que es bastante complicada porque coincidimos en bastantes clases. Pero no quiero volver a cruzarme con él, no quiero volver a verlo ni quedarme a solas, ni darle ninguna oportunidad de rapto. Sé que es algo difícil, pero me esfuerzo todo lo posible.
Por qué no quiero que vuelva a besarme, ni a tocarme, no quiero que me mire si quiera. ¿Por qué? Porque sus besos y sus caricias están haciendo que nazca algo dentro de mí, algo extraño y perturbador. Algo que hace que piense en que estará haciendo en cada momento, y a la vez hace que me siente mal y utilizada. Hace que sienta que está jugando conmigo y eso es algo que no me gusta. Me siento utilizada y confusa.
_ ¿Cómo vas tú? _quiere saber Hermione con una mueca en el rostro a caballo entre la preocupación y el escepticismo.
_ Igual _comento sin mucho entusiasmo mientras sigo haciendo mi trabajo de Transformaciones.
_ ¿No te han pedido ir al baile? _pregunta, con una ceja enarcada.
_ Si
_ ¿Y qué has contestado?
_ No
_ ¡¿Sonia?!
_ ¿Qué?
Hermione me dedica la misma cara que te dedicaría una madre cuando ve que estás haciendo algo jodidamente mal. Esa mirada me saca de mis casillas.
_ ¿Se puede saber a qué estas esperando? _quiere saber, de nuevo doblada sobre la mesa.
Mis ojos vuelan hasta el sofá de la sala común donde está Harry sentado, ablando con Ron. Hermione se da cuenta y me dedica una mirada extraña.
_ Sabes que se lo ha pedido a Cho ¿Verdad? _quiere saber, suavemente.
Sin querer hacerme daño. Aunque no lo consigue y yo le dedico una mirada de reproche.
_ Si, lo sé. Como también sé que le ha dicho que no y que no tiene pareja todavía _comento con soltura.
_ Creía que no te gustaba ser el segundo plato de nadie _observa ella con tranquilidad.
Antes de que le pueda contestar aparece Harry a mi lado y me mira de manera intensa.
_ Sonia ¿Tienes pareja para el baile? _quiere saber.
Mi corazón bombea muy fuerte dentro de mi pecho.
_ No
_ ¿Querrías ir conmigo?
Dios, creo que me voy a desmayar de la felicidad.
_ Claro que sí.
Harry sonríe y esa sonrisa me caldea el corazón y hace que mi alma eche a volar. Hermione me dedica una mirada de enfado desde en frente. Pero a mí me da igual, porque voy a ir al baile con Harry.
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_ ¿Estas lista? _quiere saber Hermione asomándose al baño.
_ Si ¿Qué tal me queda? _quiero saber.
Hermione pasea su mirada por mi traje. Llevo un vestido en blanco crudo con detalles en puntilla negra. Consta de dos partes, un vestido palabra de honor, con falda de tubo hasta por encima de la rodillas de seda color blanco crudo, después una falda de puntilla negra, abierta por delante que cae hasta el suelo nace de un cinturón negro de seda que se abrocha bajo mis pechos. Me falta la torera de puntilla negra. Me he hecho un semi recogido, dejando caer las ondas de mi pelo en cascada por mi espalda. Me he pintado los ojos al estilo de los sesenta, con raya negra encima del parpado superior y los labios rojos.
_ Vas perfecta _dice, a medio camino entre la felicidad y la tristeza.
Ella lleva un vestido añil vaporoso y se ha hecho un moño detrás de la cabeza, cosa que me ha costado horrores conseguir, porque su pelo se niega a lisarse. Realmente, esta preciosa.
_ Bueno, no he podido llegar a tu nivel pero he hecho todo lo posible _sonrío mientras me pongo la torera de punto.
Hermione me sonríe pero sigue teniendo ese deje de tristeza en la cara. Bajamos juntas al gran comedor. Harry y Viktor nos están esperando. La verdad es que Harry está muy guapo con su túnica negra de gala. No como el pobre Ron, que parece un refugiado del silo XVII. La pobre Padma no puede disimular su cara de triste desconcierto. Harry se vuelve y se me queda mirando. Yo le sonrío.
_ Estas muy guapa _comenta, devolviéndome la sonrisa y tendiéndome su brazo.
Yo me agarro a él de muy buena gana.
_ Muchas gracias, tú también estas muy guapo.
Entramos al Gran Comedor y todo el mundo nos aplaude y nos saluda, aunque es algo que no me importa demasiado, porque voy cogida del brazo de Harry. Cenamos con tranquilidad mientras Percy le da el coñazo al pobre Harry y yo comento cosas con Hermione y Viktor. La verdad es que el chico es bastante simpático y se esfuerza mucho por hablar bien nuestro idioma.
Luego abrimos el baile. Bailar con Harry es como un sueño hecho realidad, no podría sentir nunca tanta felicidad como la que siento ahora. Pero, cuando acaba la canción Harry me dice que quiere sentarse. Quiero seguirle pero los gemelos me paran, quieren que baile con ellos un rato.
_ No importa, puedes bailar con ellos _me dice Harry antes de alejarse de mí.
El problema es que yo quiero que le importe.
Bailo con los gemelos y me lo paso genial, están como una cabra pero los quiero mucho y me encanta estar con ellos. Los dos me dijeron que sería un honor para ellos que fuera con alguno al baile, pero ellos saben la elección de mi estúpido corazón y lo respetaron.
Quizá no deberían de haberlo hecho.
Voy donde esta Harry, mis pies me gritan un poco de descanso. Me siento a su lado y lo observó. Tiene la mirada perdida en un punto de la sala. La sigo, solo para ver a Cho bailando con Cedric y sonriéndole. Y el corazón empieza a dolerme en el pecho.
_ Es guapa ¿Verdad? _quiero saber.
_ Sí, mucho.
_ Lástima que tenga novio _comentó.
A Harry se le oscurece la mirada de pena mientras la sigue por la pista. El corazón me duele demasiado dentro del pecho. Tanto que creo que si me clavaran un cuchillo al rojo vivo me dolería mucho menos. Necesito salir de aquí, con una urgencia apremiante.
Me levanto y, sin decir nada, me dirijo hacia las puertas con premura, sin poder evitar que las lágrimas empiecen a salir a borbotones de mis ojos. Me choco con alguien en la puerta, es Draco. Me dedica una mirada de asombro mientras sigo a delante. Quiero salir, solo quiero salir de aquí. Solo quiero sentir el frío. Me quito los zapatos y comienzo a andar por la hierba helada. Todavía no ha nevado, pero no faltara mucho.
Sigo andando, ni siquiera sé a dónde me dirijo. Lo único que quiero es que me trague la tierra. Pero ¿Cómo he podido ser tan estúpida? ¿Cómo? Me he dejado usar al fin y al cabo, tanto que lo odio y tanto que me molesta ¿Qué diferencia hay entre lo que hace Malfoy conmigo y lo que acaba de hacer Harry?
Paro mis pasos, el dolor ha subido hasta mi garganta y las lágrimas caen a mares por mis ojos. Me doblo un poco hacia delante debido al quemazón que siento en mi pecho. Casi no me deja respirar. Oigo unos pasos que se acercan a mí. Me giro con premura. Mi pelo esta liso y se pega a mi cara debido a las lágrimas.
Es Malfoy, me mira de una forma extraña, mientras aprieta los puños.
_ ¿Qué haces aquí? _quiero saber.
Habré la boca pero no dice nada, es como si verme llorar de esta manera, como si verme sufrir, lo paralizara.
_ ¡Lárgate de aquí! ¡No quiero verte! _chillo y mi voz se rompe por culpa de las lágrimas.
Malfoy gruñe, luego me coge de los hombros y me besa, pero yo no abro la boca, porque no quiero que me bese. Lo apartó de mi de un empujón y le doy una bofetada. Estoy muy enfadada.
_ ¡No me uses! ¡No te lo consiento! _le chillo.
Estoy temblando. Estoy furiosa… confundida… estoy desesperada. De pronto me doy cuenta de lo que he hecho, más que nada porque Malfoy está en frente de mí, con la mejilla roja y me mira con furia. No es a él a quien tenía que haber abofeteado. Me tenía que haber abofeteado a mí misma, por idiota. Por haberme fallado a mí misma, por haber fallado a mis ideales, a lo que yo creo y pienso… por haberme dejado utilizar de esta manera.
Malfoy me pega a su cuerpo y me mira fijamente, a escasos centímetros de mi cara.
_ Yo no te he usado. No te miento cuando te digo que me vuelves loco, no te miento cuando te beso
Y vuelve a besarme. Es un beso necesitado y yo le contesto, porque lo necesito, lo necesita mi corazón. A él y al beso, a todas las sensaciones que me produce, todos los escalofríos. Al calor que inunda mi cuerpo por entero. Malfoy me empuja con suavidad y me apoya contra un árbol cercano. Yo me cojo a él y lo beso con pasión mientras sus manos vuelan por mi cuerpo. Subiendo por mis piernas, acariciándome el cuello y el pelo, que ahora es ondulado de nuevo. Se separa de mi boca y besa mi cuello con necesidad, dejando arrastrar los labios y mordiendo con suavidad. Y yo gimo y me agarro más a él.
Estoy perdiendo el sentido pero me da exactamente igual en estos momentos. Porque, para mí, solo existe él en estos momentos… y lo demás me importa una sebera mierda. Las piernas me fallan y Malfoy me baja hasta la hierba y me tumba, tumbándose él encima de mí. Sentirlo así me excita y no puedo evitar gemir cuando me sube la falda y pega su sexo al mío. Esta duro.
Me devora, la boca, el cuello, los hombros… y yo dejo que me devore por entero mientras gimo y me aferro a él, necesitada de más. Cuando la excitación ya es demasiada Malfoy relaja los besos, pasando de necesitados a amorosos, de nerviosos a tranquilos, de lujuriosos a dulces. Y nos comemos los labios, con mucha lengua y muy despacio. Es jugoso… me está volviendo loca.
Se separa de mí y me mira con intensidad. Nos levantamos de la hierba, nos aseamos, y volvemos al castillo en silencio. Cuando llegamos, él se dirige hacia Slythering y yo hacia las escaleras. Cuando llego a estas veo a Hermione sentada en ellas, llorando. Me vuelvo a quitar los zapatos, me siento a su lado y la abrazo, intentando consolarla. Intentado aplacar su dolor.
Aunque no dejo de pensar en Malfoy, aun lo siento y hasta puedo oler su aroma.
Estoy más que jodida, diría yo.
