Capitulo 4

¿Por qué no se movía? Su mente le pedía desesperadamente que echase a correr y que siguiese al moreno pero su cuerpo no reaccionaba.

Paso un largo rato hasta que el cuerpo del chico comenzase a moverse. Entró en la casa, cerrado la puerta con llave tras de sí. Sus pies lo llevaron hasta la cama, se descalzó y se dejó caer sobre las suaves mantas y el mullido colchón. Entonces se dio cuenta que seguía mojado. A regañadientes se levantó, cogió su pijama a rayas blanco y azul y se metió en el cuarto de baño para darse una ducha. Agradeció el calor del agua que caía sobre él, templando su cuerpo. Recordó a Sasuke, pegado a él bajo el paraguas. Un escalofrío recorrió su espalda.

Salió de la ducha. Se secó el cuerpo y se puso el pijama. Se pasó la toalla por el pelo para quitarle toda la humedad. Salió del cuarto de baño, dio dos pasos y se dejó caer sobre la cama de nuevo. Cerró los ojos. La imagen de Sasuke inundó su mente, congelándole el alma y revolviéndole el estómago. ¿Por qué se sentía así? Un malestar y una angustia acudían a él cada vez que pensaba en Sasuke. Una lágrima salió de sus ojos, acabando en la almohada, y, finalmente, se quedó dormido.

Los rayos de sol que entraban por la ventana lo despertaron. Abrió los ojos lentamente para que la luz no le hiciese daño. Se desperezó y se levantó. Fue al baño. Se miró en el espejo y vio a un Naruto despeinado y con cara de sueño. Sonrió, ya que aquella imagen le hizo gracia. Salió del baño y fue a la cocina para desayunar algo. Después se vistió y salió a dar un paseo. Hacía un día estupendo, probablemente fuese a entrenar él solo a la tarde, ya que llevaba un tiempo sin hacerlo y se sentía algo agarrotado.

Caminaba por las calles de la aldea sin pensar en nada en concreto. De pronto recordó el beso de Sasuke y sonrió para sí. No sabía exactamente lo que como explicarlo, se sentía realmente confuso, pero le gustaba que el moreno hiciese esas cosas.

Aquella mañana se sentía feliz. Quizás, al igual que el tiempo había mejorado, su humor también lo hizo. De pronto vio a alguien que lo hizo sonreír aun más.

-¡Hinata! –la chica se giró, y al verlo sonrió, sonrojándose levemente.

-Naruto-kun… Valla, se te ve mejor cara que la de ayer.

-Sí –sonrió el muchacho, con una de aquellas características sonrisas suyas que lo hacían tan especial.

-¿Qué te ocurría ayer?

-Eh? Nada importante, ahora ya estoy bien…

-Pero… -el chico suspiró.

-Vamos, te lo contaré.

Comenzaron a andar, alejándose un poco del tumulto de la gente. Se sentaron en la hierba, no muy lejos de la aldea, camino del río.

-Veras… -la chica lo miraba entre emocionada e impaciente- Sasuke… se podría decir que se me ha lanzado…

-¿Qué? –la chica se sonrojó- Pero… ¿cómo?

-Me besó –esta respuesta hizo que la chica se sonrojase algo más.

-¿Cu-cuando?

-Pues… hace una semana casi nos besamos a la orilla del río, pero me largué al ver la situación. Después, ayer, apareció en casa, me abrazó por detrás y antes de marcharse me besó. Y, bueno, como comprenderás, yo me sentía confuso, así que salí a tomar el aire. Fui al río y comenzó a llover. Me fue a buscar…

-¿Enserio?

-Sí… Me acompañó a casa y antes de marcharse me volvió a besar…

-Valla… No me imaginaba algo así de Sasuke-kun. Y dime Naruto-kun –el chico la miró. Ella la miraba fijamente, con aquella mirada color nieve, como si intentase leer su mente-, ¿tú qué sientes?

Naruto agachó la cabeza. Suspiró y miró hacía adelante.

-No lo se, sinceramente. Me siento muy confuso. Nunca me había sentido así. Me gusta Sakura-chan, o eso creía hasta que empezó todo esto. Siento que le necesito, que tengo que estar junto a él, sumergirme en su mirada y besar esos labios por siempre…

-Pero…

-Pero tengo miedo –miró a la chica. Esta parecía pensativa.

-No sé. Yo creo que antes de que hagas nada deberías aclarar tus sentimientos, aunque por lo que dices están bastante claros. Te gusta Sasuke, pero tienes miedo, y eso te hace sentirte confuso.

-Comprendo. Pero…

-¿Pero qué?

-Es un chico… -Hinata lo miró sorprendida. Al final suspiró.

-¿Y?

-No se, las relaciones normales…

-…Pueden ser entre personas del mismo sexo. Eso no tiene porque frenarte, ni el qué dirán. Si le quieres, eso es lo único que importa. Mira a Kiba y a Shino…

Naruto miró a su amiga. Su rostro se mostraba serio y decidido. Ella nunca lo juzgaría por ese tipo de cosas, es más, lo apoyaría en todo lo que pudiese. El rubio se decidió. Aclararía sus dudas, eliminaría sus temores para poder al fin sentir algo de paz interior.

-Gracias Hinata –el chico sonrió-, siempre eres una buena consejera.

La chica se sonrojó levemente, pero sonrió de igual modo.

-Sabes que estoy aquí para lo que quieras –miró al reloj-. Oh, no! He quedado con Neji-niisan y ya voy tarde. Lo siento…

-No pasa nada, ve…

Hinata le dio un beso en la mejilla a Naruto en señal de amistad y se marchó corriendo. El rubio sonrió, se levantó y se dirigió al río, que no quedaba muy lejos de allí.